Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

71

Cfr. también R. Menéndez Pidal, «Caracteres primordiales de la literatura española», en Historia General de las Literaturas Hispánicas, I, pág. XXX; Los españoles en la literatura (Buenos Aires, 1960), pág. 62, etc.

 

72

Cfr. Siebenmann, Über Sprache und Stil im «Lazarillo de Tormes» (Berna, 1953), págs. 30 sigs., 43: sintomáticamente, «tórnase» entra mejor en la explicación general de Siebenmann, que, sin embargo, sigue el texto de Cejador, donde se lee según C.

 

73

Un comprensible error de ajuste, en trabajo tan fatigoso como el cotejo, lo hace pasar inadvertido en la edición de Caso: la lectura de C se da por común a B; con razón se anota, así, «que es mejor» la de A. A otro propósito, había discutido ya el lugar con A. Rumeau: y no se me oculta el riesgo de disentir de su opinión, favorable a C.

 

74

Por otro lado, «un hombre» como indefinido, aunque suficientemente documentado (vid. sólo H. Keniston, The Syntax of Castilian Prose. The Sixteenth Century (Chicago, 1937), págs. 344-345), es poco común; la lectura de Y, por tanto, tiene toda la apariencia de facilior. Cfr. además 62, línea 14: «vean que vive un hombre con tantas fortunas...».

 

75

Así en todos los dichos al propósito recogidos en L. Martínez Kleiser, Refranero general ideológico español (Madrid, 1953), pág. 198 a («El dolor de la muela, no le sana la vihuela», «A quien duele la muela, que la eche fuera», etc.).

 

76

La cita es de R. Menéndez Pidal, Antología de prosistas españoles (Madrid, 1966), pág. 72, n. 2, anotando nuestro pasaje.

 

77

Vid. simplemente el prólogo de Cavaliere, pág. 31.

 

78

Recojo aquí los lugares en que el disentimiento de B y AC me parece insoluble: quedan fuera, pues, los examinados en el texto (salvo en este párrafo), así como un par que reflejan mínimas divergencias fonéticas. Provisionalmente los clasifico por el carácter de la variante o la palabra en que recae; por supuesto, todo muy tentativo y sólo con la esperanza de que el estudio exhaustivo de la novela pueda algún día resolver uno o más de entre tales grupos problemáticos. Concordancia verbal o participial: 68.39, 87.27, 96.85, 115.100, 118.120; tiempo: 80.133, 81.140 y 141, 85.14, 103.11, 110.62b, 112.77, 117.111; orden de palabras: 94.69, 111.72, 120.141, 134.22; conjunción y: 71.56, 77.107, 108.49, 145.37; conjunción que: 117.114, 131.2, 133.10; artículo: 89.42, 91.52, 96.83, 112.79, 119.130, 133.12, 134.20; indefinido: 97.90, 110.61; pronombre: 116.110, 125.181, 126.186, 134.24, 138.46; adjetivo: 87.25, 118.122, 139.4; régimen preposicional: 81.134, 120.144, 122.154, 138.49; otras pequeñas omisiones o adiciones: 65.20, 104.23, 107.45, 110.57, 111.68, 115.102, 116.106, 118.121, 124.170, 145.40; otras variantes: 68.41, 124.169, 136.32, 137.42, 138.45.

 

79

Pero cfr. A. E. Housman, ahora en Selected Prose (Cambridge, 1961), págs. 35-37; y E. B. Ham, «Textual Criticism and Common Sense», Romance Philology, XII (1958-59), pág. 204.

 

80

En el prólogo a su edición, pág. 31.

Indice