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¿Qué lengua hablaba Plaerdemavida en el «Tirant»?


Germà Colon Domènech


Universidad de Basilea




Plaerdemavida y su modo de expresión

Los críticos actuales están acordes en ver en Plaerdemavida a una de las personalidades más atractivas de la obra Tirant lo Blanch de Joanot Martorell (Valencia, 1490). Llena de facetas, alegre, extrovertida y desenvuelta, dentro de su sorprendente honestidad, Plaerdemavida ha interesado sobremanera a los estudiosos, en particular a raíz del análisis al que Vargas Llosa sometió su actuación en la novela1. Pero ya Cervantes, por boca del cura, había ponderado «las agudezas de la doncella Placerdemivida» (Quijote, 1, 6).

Y estas agudezas, como por ejemplo el picante relato tras los episodios en el castillo de Malveí (Tirant, cap. 162) o su papel en los escarceos amorosos del héroe con Carmencina (cap. 231), ¿en qué lengua las formulaba?

El autor Joanot Martorell, los traductores contemporáneos y los exegetas modernos nos dejan a media luz y ello me ha incitado a detenerme en este punto.




Qué es la «algemia»

Durante la aventura por el norte de África un servidor comunica a Tirant que una graciosa doncella (que luego resultará ser Plaerdemavida) «parla molt bé l'algemia»; en la versión castellana de 1511 «habla muy bien el aljamía». Veamos qué es esto de algemia / aljamía. El término catalán se encuentra igualmente en el Espill de Jaume Roig (hacia 1460), quien afirma que su obra irá escrita en romance y que constará de:


nove rimades,
comediades
aphorismals,
façessials
no prim scandides,
al pla texides
del algemia
e parleria
dels de Paterna,
Torrent, Soterna2.



Jaume Roig asevera claramente que compone su relación en la misma habla sencilla de las gentes de la Huerta de Valencia, «al pla texides» 'enhebradas a la llana'. La palabra árabe al-`ağamiyya significa 'lengua extranjera' y los moros valencianos la aplicaban al idioma normal de los cristianos. Lo mismo ocurría en castellano con aljamía.

La «algemia e parleria» de los habitantes de Paterna, Torrent y Soterna, lugarejo este último ahora desaparecido, cerca de Mislata, son las mismas que vienen citadas en la Brama dels llauradors de Jaume Cassull cuyo lenguaje había sido criticado por Bernat Fenollar, el cual prefería un estilo más culto y elevado; esos pueblos valencianos eran:


Los lochs dels pagesos:
Torrent, Alaquas,          y de Vistabella,
Picanya, Mislata,          de Quart, y d'Aldaya,
Y de Benetucer,          Moncada, y Godella,
D'Albal, d'Alfafar,          Patraix, y Giluella,
Y d'Almuçafes          tambe, y d'Alboraya,
Y de Catarroja,          Ruçafa, y Sollana,
Tambe d'Espioca,          Carpesa, y Payporta,
De Massamagrell,          y de Meliana,
De Benimaclet,          y de Borriana,
Y, per abreujar,          de tota la horta3.



Con ello queda corroborado el sentido del pasaje de Jaume Roig: Su texto está redactado en el lenguaje rústico de la Huerta de Valencia, y ha huido de cultismos, latinismos y otros ornamentos artísticos.




Análisis del pasaje tirantino

Vengamos ahora a la escena del Tirant lo Blanch, cuya acción, repetimos, se sitúa en esos momentos en el Norte de África. Plaerdemavida, «abillada com a mora molt honradament alcofollà's molt bé los ulls perquè no fos coneguda»4, pidió ser recibida por Tirant, el cual ignora la identidad de la doncella. Un camarero (= cambrer) se dirige al capitán con estas palabras:

Per la mia fe, senyor, en la companyia de aquelles mores ve una donzella molt graciosa qui parla molt bé l'algemia ab molta gràcia. E si la senyoria vostra me volia fer tamanya merçé que, per los serveys que us he fets, que comprengau la ciutat la façau fer crestiana e la'm donen per muller.

Vés —dix lo capità— e fes-les venir totes ací5.



He aquí las versiones castellana (Valladolid, 1511) e italiana (Venecia, 1535):

—Por mi fe, señor, en compañía de aquellas moras viene una donzella muy graciosa que habla muy bien el aljamía y con mucha gracia, y si vuestra señoría me quisiese hazer tanta merced que, aunque yo no lo tenga servido, que como toméys la ciudad la hagáys hazer cristiana y me la deys por muger.

—Anda —dixo el capitán—, y haz que vengan todas aquí6.



Per la mia fede, signore, nella compagnia di quelle more viene una donzella gratiosissima che parla molto ben la lingua greca con molta gratia. E se la signoria vostra mi volesse fare gratia così grande, per gli servigi che io vi ho fatto, che quando prendiati la città la facciati fare christiana e me la date per moglie, io mi tenirò per contento.

Va'! —disse il capitano— Falle venire tutte quivi7.



En su diccionario etimológico catalán, el Sr. Coromines supone que aquí en el Tirant algemia ha de ser árabe8. Lamento no estar de acuerdo con esta opinión según la cual se divide ilógicamente el sentido de una misma palabra en dos acepciones antagónicas: ora lengua árabe, ora lengua románica... Eso me recuerda otra afirmación del mismo autor que refuté recientemente: los roders valencianos serían una vez resistentes moros y otra, resistentes cristianos (según las necesidades de la discusión etimológica)9.

A mi parecer, cuando se consigna que la doncella «parla molt bé l'algemia» es que se expresa en la lengua vulgar de Valencia, pues hay como una referencia a hechos locales10. Plaerdemavida, no obstante hacerse pasar por mora, es capaz de darse a entender a Tirant, sirviéndose del mismo lenguaje que Martorell o, si se prefiere, que el autor implícito, según la terminología de la narratología moderna.

El traductor castellano naturalmente puede transponer por «habla muy bien el aljamía». Pero el italiano, lejos de una realidad hispánica tan específica, acude a la veracidad de la escena. Lelio Manfredi ha de procurar captar la característica local: la versión de algemia por lingua greca, pese a la aparente contradicción, está más ajustada al original que las explicaciones de los estudiosos modernos. La joven es originaria de la corte bizantina de Constantinopla y por lo tanto «parla molto ben la lingua greca». Los encargados de la reedición italiana refieren algemia a la «lingua spagnola così denominata dai mori...» (op. cit., p. 823, nota 6), lo que resulta más o menos aproximado11.




«Algemia» versus «algaravia»

Aún aduciré un temprano texto valenciano inédito que va en la misma dirección y que debo a la gran amabilidad y erudición de mi colega Agustín Rubio Vela.

El 16 de marzo de 1343 un juez interroga a cierto moro que no conoce la lengua vulgar:

lo qual [sc. el juez] interrogà ab torcimany, ço fo un juheu, per tal com lo moro deÿa que no era aljemiat...


(AMV, MC, A-4, fol. 179rº).                


Como el moro no era «aljemiat», eso es ignoraba el habla del país, fue menester la intervención de un trujamán o intérprete. Precisamente algemia 'lengua románica de los cristianos' se opone entre los moros a algaravia 'lengua árabe'. Por ejemplo, en 1336, se redacta un documento oficial; es una

carta pública escrita en letra crastianega e an algaravia12.


Recordemos las menciones de algaravia en la Crònica del rey Jaime como la siguiente relativa a Mallorca:

E enviam-hi [sc. als sarraïns] Don Nuno ab ·X· cavallers seus e ·I· juheu de Saragoça que sabia algaravia, per trujanman, e havia nom Don Bahihel13.


O bien otro paso en el que los sarracenos de Peñíscola escriben al rey una carta: E nós faem-la ligir a ·I· sarrahí que havia en Terol, qui sabia ligir d'algaravia14.

Añadamos que la intervención de este trujamán turolense aclara el hecho, a primera vista desconcertante, de que en la crónica hay un momento en el que los moros de Peñíscola hablan aragonés, circunstancia que alguien ha querido interpretar como mozárabe15.

En 1459, en el interrogatorio a que se somete a unos mudéjares de Borriol avecindados en Castelló, se necesita un intérprete,

per ço com alguns dels dejús scrits moros no sabien algemia16.


En cambio, cierto Hamet Benhamet, por haber sido esclavo de un mercader de Mallorca, sabía la lengua vulgar:

sabés parlar la algemia17.


Pero volvamos a nuestro tema. Los pasajes de algemia, pues, significan todos el habla romance llana y vulgar de las gentes de la tierra, es decir, el catalán de Valencia.




La otredad

Igual que en castellano (con aljamía y algarabía o, en lo antiguo, aravía, sin el artículo árabe aglutinado) y en portugués (aljamia / algemia y algaravia o aravia), tenemos aquí, en la Valencia de los siglos XIV y XV, los términos complementarios y opuestos algemia frente a algaravia. En el ambiente de los moros en general algaravia es su idioma natural, procedente de al-'arabiyya 'la lengua árabe', mientras que algemia, derivado de al-'ağamiyy'a 'la extraña, la extranjera, no árabe' era en ese mismo ambiente moro la lengua románica, que, a veces con intención burlesca, es usada en tal sentido por los cristianos18.

Un texto castellano de fray Pedro de Alcalá en su Arte de la lengua arábiga (1505) resulta verdaderamente gráfico:

Ca assí como los aljamiados (o cristianos viejos) pueden por esta obra saber el arauía, viniendo del romance al arauía, assí los arábigos (o nueuos cristianos) sabiendo leer la letra castellana, tomando primero el arauía, ligeramente pueden venir en conocimiento del aljamía19.



Para acabar traeré a colación un pasaje que nos proporciona una visión de la dicotomía aljamía—algarabía y al propio tiempo es una prueba más de que los moriscos valencianos no hablaban, ese supuesto y mirífico mozárabe que, según interesadas interpretaciones20, se habría mantenido en Valencia desde la época visigótica21. En un documento firmado en Monzón por el emperador Carlos V, el 17 de julio de 1528, los moros valencianos alegan que «en el dicho Reyno la mayor parte de los moros y casi todas las moras no saben hablar aljamía» y suplican que se les conceda un plazo de cuarenta años antes de obligarles «a dexar de hablar la dicha algaravía y lenguaje morisco»; los inquisidores quieren reducir ese plazo a diez años; «pues entretanto procuren de aprender aljamía o romance castellano o valenciano»22. He aquí el texto en cuestión:

Copia de un asiento de las cosas que se concedieron à los nuevamente convertidos del Reino de Valencia, fecha en Monzón à 17 de julio de 1528. [...] Item por quanto en el dicho Reyno la mayor parte de los moros y casi todas las moras no saben hablar aljamia. Para lo qual aprender, han menester muy gran discurso de tiempo suplican por ende que les sea concedido que no puedan ser forzados dentro del dicho tiempo [sc. «por espacio de quarenta años»] a dexar de hablar la dicha algarauia y lenguaje morisco, (y plaçe asi mismo a su S.ª con decreto y consulta de su Mag.d que por el dicho tiempo de diez años puedan libremente hablar su lengua pues entretanto procuren de aprender aljamia o romance castellano o valenciano)23.



Se evidencia que los moriscos ni siquiera conocían la lengua cristiana de sus conterráneos o aljamía24.

Lo que nos interesa ahora es que esas denominaciones de algaravia-algemia se refieren a la alteridad, a lo que resulta característico del otro: algemia era el habla extraña tal como la veía un moro, pero luego son los cristianos quienes adoptan este término para calificar la lengua propia puesta en la boca de los musulmanes, es decir, cuando éstos saben hablarla. Es lo que hace el camarero del Tirant lo Blanch al describir la graciosa «parla» de Plaerdemavida.





 
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