Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Si tanto los amé, por qué no profanarlos
Por qué recomendamos este título como libro de lectura
- I -
Hablando en castellano
Si digo versos
Aún cantan los poetas
- II -
Gonzalo de Berceo
Juan Ruiz
Garcilaso de la Vega
Fray Luis de León
Juan de la Cruz
Se inicia la aventura y Don Quijote nace
Brindis por la obra de Miguel de Cervantes Saavedra
Con Miguel de Cervantes
En honor de Sancho Panza (I)
En honor de Sancho Panza (II)
En honor de Sancho Panza (III)
Félix Lope de Vega Carpio
Don Luis de Góngora y Argote (I)
Don Luis de Góngora y Argote (II)
Góngora frente a Lope y a Quevedo
Don Francisco de Quevedo y Villegas (I)
Don Francisco de Quevedo y Villegas (II)
José de Espronceda
Gustavo Adolfo Bécquer
Los amantes de Teruel
Don Miguel de Unamuno
Rubén Darío
Antonio Machado
Juan Ramón Jiménez (I)
Juan Ramón Jiménez (II)
César Vallejo
Vicente Aleixandre
Federico García Lorca
Juan Alcaide Sánchez
Miguel Hernández, Perito en lunas
Miguel Hernández, El rayo que no cesa
Miguel Hernández, Vientos del pueblo
Miguel Hernández, El hombre acecha
Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias
Blas de Otero
Agustín Millares Sall
Manuel Molina
Eugenio Padorno
Aún cantan los poetas y su melancolía
Autumnal presentía y añoraba las rosas,
Buscó Manuel, en tiempo triste y frío,
Con Bécquer miro negras gaviotas
Cuando a solas estuvo el caballero
Cuando en el Tajo fue la primavera
Dibujó con sus versos el perfil de un futuro
Dime, Juan, ¿dónde tu voz reposa?,
El andaluz altivo, el insolente
El palomar de su casa
El prado que cantaba era su corazón,
El rocín se trasmuta en Rocinante,
Federico García, moreno de altas lunas,
Fuera la vida hermosa si no fuera
Góngora trasmutado en «Gongorilla»;
Hablando en castellano digo: mía
Iba el poeta junto a la luz tardía
¡Voto a Dios! Que dijera, en cualquier caso,
Juan Ruiz cantó a la vida tal como él la viviera
La muerte se anunciaba tras herrumbrosas lanzas,
Latiendo entre sus húmeros carnales,
Lope de Vega tenazmente escribe
Los álamos del Duero y su ribera,
Mas Sancho va llenando la mollera
Mendigos, capitanes y piratas
No fuera más famoso Lanzarote,
Pidió a la intelijencia los nombres de las cosas,
Poeta u hombre,
Puede Quevedo -polvo enamorado-
Quevedo, cojitranco y calavera,
Salidizo de sombras y de umbría,
Si digo versos, digo resplandores
Si en otro tiempo fueron fuego y llama,
Si quiso hasta lo etéreo ser alzado
Sobre el vivir a secas que proclamas
Sobre incierto tapete consumido
Soñando a Dios, en la Castilla altiva,
Sus ojos, ¡ay!, en el Nervión abiertos
Tras dos años de muerte, tras dos inundaciones
Triste de amor en el amor insiste,
Un frailecico, solo, desdichado,
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