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El mismo prólogo se repetirá prácticamente en todas las ediciones hasta 1815, e incluso en algunas posteriores: la edición de las Obras de D. José Cadahalso (Madrid, Repullés, 1818) reproduce el prólogo de 1803 (t.III, «Nota del Editor», pp. 307-308), con la incongruencia de que no publica las Noches lúgubres «en el estado en que las dejó [el autor]», sino que añade el final apócrifo de la «Noche tercera».



 

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Recuérdese que en la referencia que a las Noches lúgubres se hace en las Cartas marruecas, concretamente en la Carta LXVII, parece sugerirse que el texto está concluido y a punto para publicarse. Pero esa afirmación, en el marco de la ficción, no puede considerarse totalmente fiable -también afirma Nuño haberlas compuesto «a la muerte de un amigo mío» (Cartas marruecas, ed. J.Arce, Madrid, Cátedra, 1980; p. 241)-. Además de éste hay otros datos; entre los papeles que envió Cadalso a Meléndez Valdés figuraba, según escribe al poeta salmantino, también las Noches como un texto concluso aunque inédito (v. J.CADALSO, Escritos autobiográficos y epistolario, ed. de N. Glendinning y N. Harrison, Londres, Támesis, 1979, p. 102; también en FOULCHÉ-DELBOSC, «Obras inéditas de D.José Cadalso (Poesías, Epitafios, Cartas, Kalendario manual)», Revue Hispanique, I (1894), pp. 259); por otra parte, el hecho de que la obra circulara manuscrita ya en vida del autor indica que éste la daba por terminada.



 

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Puede verse en DOWLING, «Las Noches lúgubres de Cadalso y la juventud...», algunos de los perniciosos efectos que las Noches tuvieron en esa juventud romántica.



 

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Noches lúgubres por el coronel D. José Cadalso, Madrid, Repullés, 1815. DOWLING apunta que el autor de ese final apócrifo pudo ser el mismo Francisco López de Orea, el editor que costeó la edición (v. «Las Noches lúgubres de Cadalso y la juventud...», p. 109).



 

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«Ofrezco -escribe- nuevamente al público ilustrado las Noches lúgubres del célebre Don José Cadalso (...). El público ha hecho justicia al distinguido mérito del imitador de Young, ha pesar de que no ha visto completo este grandioso cuadro de sus Noches lúgubres (...). Poseedor de este que los literatos apreciarán, sin duda, como una verdadera alhaja, me he apresurado a publicarla, para tener la satisfacción de ser el primero que ofrezca a mis compatriotas una edición completa de estas celebradas noches». (pp. iii-iv).



 

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Prólogo de «El Editor», pp. iii-iv. El mismo prólogo se repite en todas las ediciones que he podido ver -Valencia, Mompié, 1817; Valencia, Cabrerizo, 1817; Burdeos, Lawalle Joven, 1818; Madrid, Repullés, 1818- hasta 1822, y reaparece curiosamente en una edición -una de las dos que se hallan en el Museo Romántico de Madrid, sin indicación de fecha y editor- que Glendinning atribuye al Establecimiento Central de Librería y fecha en torno a 1848 a partir de un catálogo de publicaciones del mencionado librero que incluye al final del libro, ninguna de las cuales apareció antes de esa fecha (v. GLENDINNING, «Prólogo», p. lxxxii).



 

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R. P. SEBOLD, en su reciente edición de las Noches lúgubres, cita esa referencia -atribuida a la edición de Valencia, Mompié, 1817, que, efectivamente, reproduce el prólogo de Repullés de 1815- al terror como «un eco de la distinción tradicional entre los recursos correctivos de los géneros teatrales de la comedia (la risa) y la tragedia (el temor y la compasión)», («Introducción » a J.Cadalso, Noches lúgubres, Madrid, Taurus, 1993; p. 116).



 

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J. CADALSO, Noches lúgubres, Madrid, Repullés 1815, pp. 111-112. Lo reprodujo, con alguna que otra errata, también Helman en su edición (Santander-Madrid, Antonio Zúñiga, 1951; p.123).



 

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Noches lúgubres por el coronel D. José Cadalso, Valencia, Mompié, 1817.



 

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La enumeración de los poemas recogidos en las páginas 113-128 es la siguiente:

-«Soneto» (p. 113): «Mientras vivió la dulce prenda mía...» («Renunciando al amor y a la poesía lírica con motivo de la muerte de Filis», en Cueto, Poetas líricos del siglo XVIII, I, Madrid, Rivadeneyra («BAE», LXI), 1869; p. 268);

- «Glosa» (p. 114-118): «Mi Filis ha muerto / ¡Ay triste de mí!» («Lamentos con motivo de la muerte de Filis», en Cueto, I, p. 275);

-«Soneto» (p. 118): «No basta que en su cueva se encadene...» («A la Primavera, después de la muerte de Filis», en Cueto, I, p. 268);

-«Anacreóntica» (p. 119-120): «En lúgubres cipreses...» («A la muerte de Filis», en Cueto, I, p. 275);

-«Sáficos-Adónicos. A Cupido» (p. 120-123): «Niño temido por los dioses y hombres...» («Sobre los peligros de una nueva pasión», en Cueto, I, p. 266);

- «Injuria el poeta al amor» (p. 124-125): «Amor, con flores ligas nuestros brazos...» (igual en Cueto, I, p. 255).

-«Epitafios para poner sobre las sepulturas de varios amantes» (pp. 126-128) (Los mismos siete epitafios que recoge Cueto, I, p. 276).

A partir de esta edición es bastante frecuente la inclusión de dichos poemas en ediciones sucesivas. La edición, antes mencionada, que Glendinning fechaba en torno a 1848 contenía, además de los anteriormente citados, otros seis poemas:

-«A la peligrosa enfermedad de Filis. Anacreóntica» («Si el cielo está sin luces...»; en Cueto, I, p.273).

-«Epitafio del sepulcro de Filis» («La gracia, la virtud y la belleza...»; no está en Cueto).

-«Renunciando a la poesía después de la muerte de Filis. Soneto» («Quédate a Dios pendiente de este pino...»; no está en Cueto).

-«De los amores de varios poetas»: «Anacreóntica» («Ovidio amó a Gorina...»; no está en Cueto);

-«Anacreóntica» («Por no sé qué capricho...»; no está en Cueto);

-«Anacreóntica» («Cuando vuelvo de lejos...»; no está en Cueto).



 
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