Despedidas

Registro bibliográfico

  • Autor: Anónimo
  • Título: Despedidas
  • Publicación original: 1885
  • Descripción física: PDF
  • Notas de reproducción original: Digitalización realizada por la Biblioteca Virtual del Banco de la República (Colombia)
  • Notas:
    • Colombia
    • Resumen: Aunque la despedida del benemérito General Joaquín María Córdoba se publicó en el último número del Boletín, repetimos su publicación en hoja volante, para hacerla seguir de la contestación que le han dirigido los Generales Martínez, Villota, González U. Y Guzmán.
    • Resumen: Aunque la despedida del benemérito General Joaquín María Córdoba se publicó en el último número del Boletín, ~epetimos su publicación en hoja volante, para haderla seguir de la contestación que le han dirigido los Generales Martínez, Villo­ta, González U. Y Guzmán. SEÑORES JEFES OFICULES y SOLDADOS DEL EJÉR­CITO CAUCANO : Nueve años hace apenas que, sobre la cumbre de estos mismos Andes, ~remolaba la bandera victo­riosa, de los que han querido a~'rancar del c~razón del pueblo colombiano, hasta la Idea de AQUEL que que cubrió de nieves éternas, la elevada cumbre de ese Huila majestuosoJ Hoy, mirad allí, acariciada al mismo tiempo por las brisas de dos Valles hermosos, la ba,ndera que sinboliza el reinado de la Justicia y del Derecho. Dioi ha querido que dos pueblos valerosos, co­mo dos gigantes que se dan la mano, vinieran á hollar con su planta victoriosa, este suelo desgra­ciado que el crimen hizo inmortal, y que el asesi­no y el ladrón había hecho inviolable. SOLDADOS DEL EJÉRCITO GAUCANO: Frescos están todavía, los laureles que la victo­ria colocó sobre vuertras sicnes,en las jornadas de "Alto-grande" y "Silvia," que ellos sean, pues, la ofrenda que- colocamos sobre las ignorada~ tum­bas de las víctimas que en "Puente-bejuto," ca­yeron bajo el puñal del asesino. Volved tranquilos á vuestros hogares, y decid al digno Magistrado que rige los destinos del Can­ea, que ya no hay baluarte inexpugnable para el soldado caucano, cuando empulia las ·armas para defender los fueros de la moral y su libertad bien entendida. SEÑORES GENERALES IGNACIO V. M.unÍ~EZ, J o­sÉ MARÍA GONZALEZ U., MIGUEL ~f. Vn,LOTA. y MANUEL DE GUZMÁN. Para vosotros habrá una página de oro en la Historia 1 La Patria no sabe, señor General Martínez, cuánto o's debe, porque vuestra modestia os ha impedido contarlo: pero yo sí quie~'~ y puedo de­cir en honor de la verdad y la JustiCIa, que pocas vo~es el triunfo de una causa le ha debido tanto, como le debe la nuestra, al esfuerzo moral y ma­terial de un sólo hombre. En nombre del Ejército del Tolima y en mi pro­pio nombre, Od felicito, porque es raro, en verdad, ser como Magistrado un Sucre, y como guerrero un Páez. No temo, señor General González, que el cari­ño de hermano que os profeso, pueda cegarme has­te el punto de exagerar vuestros méritos, porque el Cauca sabe l.,iQTI, que todo el'valor y entusiasmo de UD: pueblo que lucha en defensa de una causa justa y santa, parece que se conoentró 1),Aa'tl. ani­mar el corazón del héroe, que en esta lucha sau­grienta ha enseñado con el ejemplo, cómo alcanza un valiente la victoria, y cuánto puede ser genero­so un vencedor. Vos, señor General Villota, habéis probado en esta ocasión, que la ni'eve de los años,no ha al~an­zado á helar en el corazón del guerrero, el entu­siasmo generoso de la juventud. A la cabeza de los invencibles pastences, habéi~ venido de victoria en victoria, desde el Carchi y profundidades del . Juanambú,hasta las alturas del Huila. ¡Dios quie­l'a que las glorias da! presente, dulcifiquen en vues­tra alma los recuerdos de las amarguras del pa­sado. Laborioso y abnegado patriota, siempre dispues­to á empuñar las armas e11 defensa de la buena causa, vos General Guzmán, jamás habeis trepi­dado ante el peligro; . con vuestro valor nunca desmentido, habeis alcanzado en la gloriosa cam­paña del Sur, un lugar distinguido entre los bue­nos, y un encumbrado puesto entre los bravos. SEÑORES JEFES OFICIALES Y SOLDADOS DEL EJÉR­CITO CAUCANO : En nombre del Ejército del Tolima. y en mi propio nombro, os saludo entusiasmado, y os doy un abrazo cordial de despedida. Huila, Mayo H de 1885. JOAQUÍN MARíA CÓRDOBA. Popayán, Mayo 10 de 1885. SEÑOR GENERAL JOAQUÍN MARÍA CÓRDOBA.-Donae se halle. Vuestra bien expresad~ y mejor sentida despe: dida, que tuvÍsteis la amabilidad de enviarnos en momentos de separarnos, nos fué entregada por el inteligente y sim!)ático Ayudante de vuestro Esta­do Mayor, señor Pedro Antonio Pizarro. La cir­I~ unstancia de estar en marcha, nos impidió tener el placer de contEstm'la inmediatamente, pero es­tamos seguros de que el señor Pizarro, que presen­ció la profunda impresión que su lectura nos cau­só, os habrft referido las diversas sensaciones que cada una de vuestras fraces, hizo en el ánimo de todos nosotros. Lo que él vió, lo que allí pasó, no se inventa; y estamos seguros que él habrá sabi­do decíroslo, mucho mejor de lo que nosotros pu­diéramos expresarlo. Cuando se ve el crimen enseñoreado, y á las autores de él, prosperando y subiendo en la esca­la sOüÍal y política, á medida que los año~ pasan y aumentan con ellos, el desorden, la . anarquía y cuanto hay de más' amargo en la vida, se pierde la esperanza t!e ver mejores tie¡p.pos, y se llega, en momentOi:l de desesperación, hasta á dudar de todo rayo de justicia en este mundo. Ta! nos ha pasado, señor, en largos años; pero como la Pro­videncia, no deja impunes los grandes crímenes, á fin de que f;U castigo sea escarmiento para unos., y ejemplo saludable para otros, quiso en esta oca­sión, que viejos veteranos, á quienes la misma causa arrojó por diferentes parte8, fueran condu­cienJo, sin ~abér á donde iban, á dos pueblO' her­manos, para que se juntaran y se dieran el primer abrazo de bienvenida, en la cumbre del majestuo­so Huila, y desplegaran allí la bandera de la li­bertad en la justicia, y fueran testigos de cómo Dios castiga la sangre de los justos, alevosamente derramada. Recibid nuestros más cinceros agradecimientos por todas las frac es benévolas que nos prodigáis; fraces, Señor, á que . no somos acreedores, y que todas juntas os pertenecen; y aún algo más, por­que es raro en nuestros tiempos, encontrar nuevos' Cincinatos, que así manejan el arado y la espada, como las riendas del Gobierno. El ciudadano Presidente del Estado, "digno Ma­gistrado q¡te riqe los destinos del Cauca," como vos lo decís con entera exactitud, sabía de antemano, que estabais vos al frente del valeroso ejército que acertadamente habeis dirigido; y vuestra pericia, vuestro valor nunca desmentido y vuestra táctica sagaz, le inspiró la suficiente fe, para no dudl:t.r en el prometido éxito de esta especialísima campaña. Al regresar á vuestIo tranquilo hogar, no olvi­déis de referir al dignísimo Magistrad01 á quien el Ciudadano Presidente de la República, con aquel tino de estadista que le distingue, ha enco­mendado la dirección de esa importante sección de la República, cuán fl'aternalmente vivaquea­mos en esa corta pero fecunda campaña, y cuán fervientes votos hicimos, por la unión de estos dos pueblo~ y por Ja prosperidad y engrandecimiento de ese notable Estado. DecíCUe, además, que un pueblo como ese, que por sus propios esfuerzos ha reivindicado sus fueros, de la oprobiosa tiranía que la agobiaba, se ha hecho digno de respeto y de las consideraciones, que ha sabido conquistar. No lo dudamos, General, ese pueblo regido por el simpático cuanto valeroso Jefe que hoy preside aquel Gobierno, sabrá conservarse á la altura que ha alcanzado, para bien de la República y para su peculiar }Jrogreso. En nombre del Ejército del Cauca y en el pro­pio nuestro, recibid, señor General, y haceJ ex­tensivo al Ejército que tan dignamente comandais, nuestro más afectuoso saludo, y la seguridad de que nunca olvidaremos, los pocos días que tan agrada­blemente pasamos juntos. Cuando os comtemplamos, General Córdoba, en vuestro carácter franco, vuestra lealtad á la causa ue la justicia y vuestra nobilísima alma, retemplada en el crisol de las vicisitudes y desgra­cias, no podemos menos. que ad~iraros, yasegu­raros nuestro eterno carIño, enVIándoos hoy, el cordial abrazo de hermanos y compatriotas, con I que tenemos el honor de suscribirnos. IGluCIO V. MARTÍNLZ.-MIGUEL M. VILLOTA.­JosÉ MARÍA GONZÁLEZ U.-MANUEL DE ,GuzMÁN. )
    • Resumen: Discursos; Fuerzas armadas; Poder ejecutivo; Homenajes
    • Dominio público
  • Forma/género: unidad documental
  • Idioma: español
  • Institución origen: Biblioteca Virtual del Banco de la República
  • Materias:

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