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Pablo Neruda, poesía y política ____________________ TEODOSIO FERNÁNDEZ |
a mostrarse polémico cuando en junio de 1946 reprochó al gobierno la
persecución iniciada contra el republicano español Antonio Aparicio. Por otra
parte, la muerte del presidente Juan Antonio Ríos, en julio de ese año, hizo
que entrase decididamente en su vida Gabriel González Videla, del Partido
Radical, cuya campaña para la presidencia apoyó como miembro del Partido
Comunista y en calidad de jefe Nacional del Comité de Propaganda. Compartieron
el triunfo electoral el 4 de septiembre de 1946, pero en junio de 1947,
cuando González Videla responsabilizó al Partido Comunista de una huelga de
los conductores y cobradores de autobuses, Neruda le recordó que había
llegado al poder con apoyo de las fuerzas democráticas, entre las que se
habían contado los militantes comunistas, y exigió el cumplimiento de sus
promesas electorales. *Fue amado
como pocos mandatarios antes de él y despreciado, cuando traicionó a su
pueblo, como ninguno+ (DC, 159),
declaraba refiriéndose al derrocado presidente del Ecuador, José María
Velasco Ibarra, el 26 de agosto de 1947. *Del Ecuador, país hermano que tanto admiró nuestra democracia
popular y nuestras instituciones, nos llega esta lección política, profética
y profunda+ (DC, 160), añadía, para dejar claro que pensaba
en la situación política chilena. Su ruptura definitiva con González Videla
llegó con la huelga del carbón que afectó a Lota, Coronel y otros centros
mineros, y que el 4 de octubre alcanzó su momento más tenso. González Videla
había iniciado la persecución del Partido Comunista, al que trató de eliminar
de la escena política nacional, a la vez que rompía relaciones con la Unión
Soviética, Yugoslavia y Checoslovaquia. El 14 de octubre Neruda atacó
directamente al presidente, al que acusaba de haber traicionado a sus
electores y de impedir la solución de la huelga del carbón, y contribuyó a
que la tensión se acentuara aún más cuando El Nacional de Caracas
publicó el 27 de noviembre su *Carta íntima para millones de hombres+, reproducida también en El Popular de México y quizá en
algún otro periódico latinoamericano. Trataba de informar a sus amigos del
continente sobre la situación que vivía la tradición democrática chilena, *hoy aplastada y deshecha por la obra conjugada de
la presión extranjera y la traición política de un presidente elegido por el
pueblo+3. No
hacía sino reiterar las denuncias que había hecho ante el Senado de su país,
pero González Videla pidió a los Tribunales de justicia su desafuero como
senador. Aunque ya el 23 de diciembre Neruda se defendió de las acusaciones
de antipatriotismo o de traición al país -*Chile no es el Excelentísimo señor González Videla+ (DP, 228), pudo resumir-, su respuesta fue otro
célebre *Yo acuso+ el 6 de enero de 1948, discurso en que el presidente resultó
culpable de hacer de Chile un país con centenares de presos políticos, con
los trabajadores condenados a la cesantía y a la miseria, con la prensa y la
radio censuradas, con relaciones exteriores frívolas e inconsecuentes, y
supeditado por completo a los intereses políticos y económicos
norteamericanos. El 3 de febrero la Corte Suprema aprobaba su desafuero,
acusado de proferir injurias contra el presidente del país en periódicos
extranjeros, y el 5 los tribunales de justicia procedieron a ordenar su
detención. Así iniciaba Neruda el período de clandestinidad que se prolongó
hasta febrero de 1949, cuando cruzó la frontera en la zona de los lagos para
irse al exilio4. La actividades
parlamentarias de Neruda constituyen un testimonio elocuente de la sinceridad
de su compromiso político, de la pasión con que lo asumió e incluso de los
esfuerzos que hizo para hacer suya la doctrina del Partido Comunista5.
Esa entrega determinó en buena medida el rumbo de su poesía, que no dejó de
ser profundamente personal. *Creo que
tanto Residencia en la tierra, libro sombrío y esencial dentro de mi
obra, como Las uvas y el viento, libro de grandes espacios y mucha
luz, tienen derecho a existir en alguna parte+ (CV, 405), reclamaría el poeta, muy consciente de la oposición que
se veía entre su poesía residenciaria (con sus consecuencias posteriores) y
su poesía política, destinataria esta última de la mayor parte de las
críticas adversas. No era menos auténtico o sincero ahora que hablaba de los
demás que cuando había hablado de sí mismo. Es más, en Canto general habló
sobre todo de sí mismo y de la experiencia política que había vivido. *Si quisiera injuriar al Presidente de la
República, lo haría dentro de mi obra literaria. Pero, si me veo obligado a
tratar su caso en el vasto poema titulado Canto general de Chile, que
escribo actualmente cantando la tierra y |
3 *La
crisis democrática de Chile es una advertencia dramática para nuestro
continente+, en Pablo Neruda, Para nacer he nacido, Barcelona, Seix
Barral, 1978, págs. 287-311 (287). 4 El 2
de junio de 1948 el Senado mantuvo su derecho a percibir la dieta de senador,
aunque estuviese desaforado, y durante algún tiempo se lo consideró ausente
con permiso oficial (DC, 291, 297-298). 5 Véase
su aprovechamiento de Marx y Engels al defender los derechos políticos de la
mujer (10 de diciembre de 1946) en DP, 104-114. |
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los episodios de nuestra patria, lo haré también con la honradez y
la pureza que he puesto en mi actuación política+ (DP, 255), había declarado al pronunciar su *Yo acuso+. Lo cierto es que el Canto general fue consecuencia en gran
medida de esas experiencias, pues casi todo en él deriva finalmente hacia la
denuncia del régimen político de González Videla y sus cómplices, y hacia la
manifestación de la solidaridad con sus víctimas. El lector puede comprobarlo
al menos desde el canto III, cuando la referencia a los *usureros de Euzkadi, nietos / de Loyola+ que se repartieron Chile, va encaminada a incluir
entre los depredadores a *los Errázuriz
/ que llegaron con su escudo de armas, / un látigo y una alpargata+6, y
por tanto al senador liberal Ladislao Errázuriz Pereira, enemigo declarado
del poeta. El proceso poético de los años
cincuenta había de mostrar también lo profundamente imbricadas que se
hallaban las circunstancias políticas y personales de Neruda con el
desarrollo de su poesía. Incluso el paso de Delia del Carril, *el ojo de Molotov+7, a Matilde Urrutia,
destinataria de los Versos del capitán, concuerda con los cambios que
se harían evidentes a lo largo de la década, y quizá los preparaba. Algunos
acontecimientos resultarían sin duda determinantes, y entre ellos debe
recordarse la muerte de Stalin, cuya noticia se difundió el 6 de marzo de
1953. Neruda le dedicaría *Es ancho el
nuevo mundo+, donde veló *al Capitán lejano que al entrar en la muerte / dejó a todos los
pueblos, como herencia, su vida+8. Poco después, a partir del 26
de abril, se celebraba en Santiago de Chile un Congreso Continental de la
Cultura, donde la figura del dirigente desaparecido no se discutió. En
diciembre de aquel año, Neruda recibiría el Premio Stalin por la Paz y la
Amistad entre los Pueblos. Le hubiera resultado difícil hacerlo a partir de
1956, desde que Nikita Jruschov aprovechó el XX Congreso del Partido
Comunista de la Unión Soviética para criticar el culto a la personalidad y
denunciar los crímenes cometidos bajo el régimen stalinista. El poeta guardó
entonces un disciplinado silencio, que prolongó cuando en noviembre de ese
año las tropas soviéticas aplastaron la insurrección de Hungría (con el episodio
final del fusilamiento de Imre Nagy ya en 1958), y que mantenía aún cuando en
la tercera semana de agosto de 1968 los tanques del Pacto de Varsovia
pusieron fin a la primavera de Praga. En sus memorias, sin embargo, dejó
constancia de la tragedia que significó para los comunistas descubrir que *en diversos aspectos del problema Stalin, el
enemigo tenía razón, y de su voluntad de extraer consecuencias positivas de
la sombría noche que terminó siendo la siniestra época stalinista: *Si bien es cierto que esa responsabilidad nos
alcanzaba a todos, el hecho de denunciar aquellos crímenes nos devolvía a la
autocrítica y al análisis -elementos esenciales de nuestra doctrina- y nos
daba las armas para impedir que cosas tan horribles pudieran repetirse+ (CV, 435-436). También, al recordar su estancia
de 1957 en China, señalaba que no había sido Mao Tse Tung quien lo había
distanciado del proceso político que vivía aquel país, sino *el maosetunismo. Es decir, el maoestalinismo, la
repetición del culto a una deidad socialista+ (CV, 330). Sin duda se sintió afectado por los procesos políticos
de que empezaban a ser víctimas sus amigos escritores. Aunque su poesía
evitara las referencias directas a esas experiencias, tampoco podría defender
sus convicciones con la seguridad y el optimismo de años anteriores. Las
consecuencias de esa crisis pueden encontrarse en las dudas del Tercer
libro de las odas, en la irreverencia de Estravagario, en la
voluntad de hacer balance que se concretó en Memorial de Isla Negra. Sólo en Fin de mundo se decidió Neruda -*el hombre sonoro / testigo de la esperanza de este
siglo asesinado+9- a
dejar constancia expresa de las preocupaciones políticas que lo asediaban.
Sin duda su militancia comunista se mantenía inalterada, al tiempo que la
guerra de Vietnam le daba nuevas razones poderosas para atacar a Estados
Unidos. Pero sus esperanzas en la revolución *idolatrada+ se veían
sujetas a los avatares de la época. Es probable que los sucesos de
Checoslovaquia lo afectasen profundamente -*la hora de Praga me cayó / como una piedra en la cabeza+ (FM, 20)-, acentuando una desorientación que ya
venía de lejos, determinada por la obligación de callar ante los muchos y
graves errores cometidos -*sufrimos de
no defender / la flor que se nos amputaba para salvar el árbol rojo / que
necesita crecimiento+ (FM, 21)- en
aras de la empresa revolucionaria. Los momentos más dolorosos |
6 Obras
completas, Buenos Aires, Losada, cuarta edición
aumentada, 1973, I, págs. 368-369. 7 Véase
Rafael Alberti, La arboleda perdida, segunda parte, Barcelona, Círculo
de Lectores, 1988, pág. 287. 8 Las
uvas y el viento, en Obras completas, I,
pág. 813. 9 Fin
de mundo, Buenos Aires, Losada, 20
edición, 1970, pág. 180. Las citas de este poemario aparecerán en adelante seguidos
de las siglos FM y el número de página correspondiente. |
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coincidieron probablemente con la revelación de los crímenes de
Stalin y de las consecuencias del culto a la personalidad -*fue la proliferación / de aquel impasible retrato
/ la que incubó lo desmedido+ (FM, 109)-,
reiteradas después en un nuevo rostro multiplicado en los retratos, el de Mao
Tse Tung, otra deidad que pensó por todos y encarnó un poder absoluto. Entre las preocupaciones políticas de
sus últimos años, la revolución cubana ocupó un lugar de privilegio. Antes de
viajar hasta la isla, a fines de 1960, Neruda dedicó Canción de gesta *a los libertadores de Cuba: Fidel Castro, sus
compañeros y el pueblo cubano+10, pero también a quienes en Puerto Rico y todo el
ámbito del Caribe (países centroamericanos, Colombia, Venezuela) combatían
por su libertad frente a Estados Unidos, y que constituían también el tema
del libro. Su *Meditación sobre la Sierra Maestra+ lo mostró consciente del profundo significado de
lo ocurrido: *en esta hora mi razón nocturna / señala en Cuba la
común bandera / del hemisferio oscuro que esperaba / por fin una victoria
verdadera+ (CG, 74). Pero la visión épica de la revolución
no impedía advertir las reticencias ante el peligro de una nueva
concentración del poder. *... Tu
victoria / es como el viejo vino de mi patria: / no lo hace un hombre sino
muchos hombres / y no una uva sino muchas plantas: / y no es una gota sino
muchos ríos: / no un capitán sino muchas batallas+ (CG, 28), advertía el poeta a Fidel, al ofrecerle una copa de vino
chileno. Sin duda se sintió más cerca de Ernesto Che Guevara, lector
obstinado de Canto general, pero no ocultó su opinión negativa de los
movimientos guerrilleros que olvidaban la lucha en favor de las clases
explotadas por el capitalismo, y reservaban el poder para los grupos armados
en la hora de su triunfo. *El vicio de
este razonamiento -aclaró- es su debilidad política: puede ser que en algunas
ocasiones el gran guerrillero coexista con una poderosa personalidad
política, como en el caso del Che Guevara, pero eso es una cuestión
minoritaria y de azar. Los supervivientes de una guerrilla no pueden dirigir
un estado proletario por el solo hecho de ser más valientes, de haber tenido
mejor suerte frente a la muerte o mejor puntería frente a los vivos+ (CV, 453). En las reticencias de Neruda influyó
sin duda un episodio conocido y enojoso: la carta abierta *al compañero Pablo+ en que se criticó su viaje a Nueva York para participar en una
Conferencia del Pen Club Internacional, en junio de 1966, y la Orden del Sol
del Perú con que lo condecoró en Lima el presidente Fernando Belaúnde. En esa
carta -al parecer redactada por Lisandro Otero, Roberto Fernández Retamar y
Edmundo Desnoes, y publicada en el periódico Granma el 31 de julio de
1966- quedaban de manifiesto las inquietudes que sus viajes despertaban en la
isla: *... es evidente, Pablo -se decía-, que quienes se
benefician con estas últimas actividades tuyas, no son los revolucionarios
latinoamericanos; ni tampoco los negros norteamericanos, por ejemplo: sino
quienes propugnan la más singular coexistencia, a espaldas de la masa de
desposeídos, a espaldas de los luchadores+11. Neruda se
sintió agredido, y eso quizá determinó para siempre sus diferencias con la
revolución cubana. *Cuando todo
estaba ganado / se asociaron los escribientes / y acumularon firmadores: /
todos ellos se acorralaron / disparando contra mi voz, / contra mi canto
cristalino / y mi corazón comunista+, escribió en Fin de mundo (52-53), donde a pesar de todo
mantenía la visión épica de la victoria conseguida. *Ya no me acuerdo de los términos empleados por mis
fiscales. Pero puedo decir que se erigían en profesores de las revoluciones,
en dómines de las normas que deben regir a los escritores de izquierda. Con
arrogancia, insolencia y halago, pretendían enmendar mi actividad poética,
social y revolucionaria+ (CV, 445),
recordaría en sus memorias, y también que en el comité central alguien lo
interpretó como un ataque al Partido Comunista de Chile, dentro de los
conflictos que por entonces enfrentaron a algunos partidos comunistas
latinoamericanos con la revolución cubana. Cualquiera que sea
la relación que guarde con ese desencuentro, merece atención el proceso que
en los años sesenta llevó a la poesía hispanoamericana por caminos que la
alejaban de Neruda. *Todos los que
nerudearon / comenzaron a vallejarse / y antes del gallo que cantó / se
fueron con Perse y con Eliot / y murieron en su piscina+, escribió el poeta en Fin de mundo (97),
muy consciente de lo que ocurría. *En los últimos tiempos, en esta pequeña guerra de la literatura, guerra
mantenida por pequeños soldados de dientes feroces -había de confirmar en sus
memorias-, |
10 Canción
de gesta, la Habana, Imprenta Nacional de Cuba
(Ediciones de la Casa de las Américas), 1960, pág. 1. En adelante las citas
de este poemario irán seguidas de las siglas CG y el número de página
correspondiente. 11 *Carta
abierta a Pablo Neruda+, Casa de las Américas, año VI,
núm. 38, septiembre-octubre de 1966, págs. 131-135 (133). |