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Neruda
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NERUDA CON LA PERSPECTIVA DE 25 AÑOS JOSÉ
CARLOS ROVIRA: Selena Millares hablaba hoy de una *primavera nerudiana+, y de hecho estamos en una primavera nerudiana, de momento. Yo
recordaba esta tarde un texto de Ernesto Cardenal que se llamaba *La primavera muerta en el tejado+ que decía: *Aquel once de septiembre de 1973, recuérdalo... recuérdalo+. Hoy estamos en esta primavera a 24 de marzo de 1999, una fecha que
tal vez también podrá ser recordada por motivos extra-literarios o no,
motivos que, en todo caso, están en la cabeza de todos. La
idea es: Pablo Neruda, )poeta para el siglo XXI? Cedo pues la
palabra al profesor Teodosio Fernández: Pablo Neruda, )poeta para el siglo XXI? TEODOSIO
FERNÁNDEZ: No sé... si son buenos tiempos para la lírica. Yo supongo que
Neruda ha cumplido un papel muy importante a lo largo del siglo, y para la poesía
hispánica ha sido fundamental la etapa *residenciaria+, por ejemplo. Un poeta que descubrió *las estaciones oscuras
de la poesía+ -que diría algún colombiano-, y que también fue importante para la
poesía militante posterior y para la poesía cosmogónica sobre ese mundo
recién salido de las aguas. Esas cosas van a permanecer, por lo menos en la
historia, y supongo que cada día más, sobre todo los que vamos siendo
mayores, apreciaremos más al Neruda último; un Neruda quizás no escéptico,
pero sí reflexivo y con capacidad para recuperar el pasado, para ironizar
sobre él... Pero no tengo una idea clara de por dónde va a ir el siglo que
viene; de todas maneras, yo supongo que todo el mundo leerá Veinte poemas
de amor... todos los días. PACO
TOVAR: Yo no sé tampoco lo que pueda ocurrir, pero lo cierto es que Pablo
Neruda ha sido un poeta muy leído durante todo el siglo XX, y es evidente que
se puede leer y se lee de hecho todavía, porque aún hay quien es capaz de
relacionarse con una mujer, quien es capaz de relacionarse con las otras
personas, quien es consciente de que las cosas continúan siendo difíciles,
especialmente en América... No creo que haya cambiado tanto el mundo como
para que las modulaciones de Neruda caigan en el cajón más oscuro. ALAIN SICARD: Yo tampoco sé mucho,
pero, estéticamente, no estoy seguro de que Neruda tenga una gran posteridad
en el siglo XXI. Por muchos aspectos lo considero incluso como un poeta del
siglo XIX, aunque es un gran poeta de su siglo. Esta definición del poeta, es
decir, la mitificación del poeta que protagonizó Neruda no creo que tenga
porvenir en el siglo XXI. Pero por lo que sí entiendo que Neruda puede ser un
poeta del siglo XXI, es por el mensaje. Lamento que en este coloquio se haya
corregido excesivamente una imagen del poeta, de optimismo revolucionario, y
que hayamos dejado la imagen de un poeta pesimista. Yo me acuso de haber
empleado en alguna oportunidad esta expresión de *pesimismo histórico+, pero mi opinión es que pesimismo y optimismo son dos palabras que
no sirven para mostrar la actitud de Neruda, el mensaje final de Neruda.
Insisto en que es un poeta que nos es muy necesario leer en este fin de siglo
donde lo que necesitamos es lucidez, y el Neruda posterior a los años 60
puede dejar una impresión muy favorable. Neruda nos enseña además que la
esperanza es una dimensión fundamental de |
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la
Humanidad, y sólo por eso yo creo que es un poeta del siglo que viene. HERNÁN
LOYOLA: No tengo mucho que añadir a lo que acaba de decir Alain, que comparto
en buena medida. Yo agregaría tan sólo que si tuviera que elegir alguna de
las dimensiones del Neruda poeta, diría que es un escritor que tiene algo
para cada uno de nosotros. Es decir, Neruda fue un universo, o para decirlo
en términos más domésticos, la idea del *poeta alcachofa+ que tiene una hojita para cada uno de nosotros. Si uno tiene las
obras completas de Neruda, en cualquier estado de ánimo puede dialogar con él
en soledad y encontrar una esperanza, si es una pena de tipo sentimental, o
simplemente una reflexión. Neruda desarrolla tantas facetas en su vida y en
su poesía, que tiene efectivamente un mensaje para cada uno de nosotros y en
cada una de las circunstancias. Neruda encarnaba a los seres humanos en todo
lo que tenemos de bueno, de malo, de mediocre, de contradictorio, etc.; creo
que es uno de los poetas que mejor nos ha representado y habla por todos
nosotros. Yo creo que también los hombres y mujeres del siglo XXI tendrán
mucho que coger de la poesía de Neruda. GIUSEPPE
BELLINI: A mí me gustaría mucho, dentro de veinte años, verificar esto, pero
puesto que no estaré dentro de veinte años, me quedo en las suposiciones. Si
nosotros vemos el panorama de la poesía latinoamericana, al menos desde mi
punto de vista, ya se han eliminado una infinidad de poetas, y quedan tres,
según mi idea: uno es Vallejo, otro es Neruda, y el tercero es Octavio Paz.
Estos tres, posiblemente pasen al nuevo siglo, pero seguramente, como decían
también otros compañeros, habrá una selección natural dentro de la obra de
Neruda. En un periodo se han celebrado determinados títulos; en otro, posiblemente
no sean los mismos; pero hay algunos textos como, pongamos, Estravagario,
que según mi parecer quedarán. Y )cuál es el fundamento de
la esperanza o de la certeza de que quedará en el siglo XXI? Es como yo cito
siempre en el caso de Leopardi: Leopardi es viejo y sin embargo todo el mundo
lo siente como poeta; )por qué?: porque encarna una gran parte de
las inquietudes del hombre que a través del tiempo son las mismas, yo creo. Y
los grandes poetas no hacen más que interpretarlas; son las suyas y son el
espejo de los problemas del individuo en general. En este sentido, además hay
esta musicalidad del ritmo, etcétera, a veces digo una prosa nerudiana: *Cuando remotamente regreso+. Es suficiente este
comienzo para decir que es una prosa extraordinaria, porque suscita una
infinidad de cosas dentro de uno cuando la lee. En esta capacidad de suscitar
un sinfín de sensaciones a partir de pocas palabras o pocos versos,
seguramente Neruda y Vallejo quedarán en el siglo XXI. Si no es así, cuando
vengan ustedes conmigo ya me lo dirán. ENRIQUE
ROBERTSON: Yo soy el menos indicado para opinar. No puedo hacer un estudio
prospectivo, todo lo mío es retrospectivo como ustedes vieron, es
decimonónico, todo tenía que ver con la Inglaterra victoriana y con papeles viejísimos...;
de tal manera que paso la palabra a los sabios. SELENA
MILLARES: Seguro que yo soy la que menos tiene que decir en esta mesa en la
que estoy rodeada de sabios. Al hilo de todo lo que se ha dicho y de todo lo
que hemos sentido en estos días quería hacer dos comentarios nada más. Uno,
que si todavía nos sigue haciendo vibrar tanto la poesía de Neruda y la
leemos y nos apasiona, pues seguro que es por algo. Y al respecto de las
palabras que iniciaban este coloquio con el sabio escepticismo de Teodosio
Fernández de que son *malos tiempos para la lírica+, yo disiento y creo que a lo largo de los tiempos siempre hacen
falta poetas y esas grandes figuras en las que identificarnos y leernos a
nosotros mismos; eso ha existido desde los orígenes de la humanidad y eso no
puede perderse, es decir, que sí soy absolutamente optimista, optimista
militante, en esto. Lo otro que quería comentar es que lo que sí puede
hacerse necesario con los nuevos tiempos es una lectura *omnívora+, desprejuiciada, de Neruda que prescindiera
de todas esas mutilaciones y carnicerías que se le han hecho a lo largo de
este siglo, según los intereses de cada momento. JOSÉ CARLOS ROVIRA: Yo como estoy de
moderador no tengo que opinar. Además la pregunta era para comenzar a hablar
y ahora ya no voy a hacer un interrogatorio sino que voy a lanzar dos o tres
temas para que los |
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conteste
quien quiera, antes de dar la palabra a todos los presentes para que
pregunten. La primera cuestión es que Neruda es un poeta que ha tenido una
determinación biográfica siempre a la hora de la lectura, es decir, que
siempre ha tenido una contraseña biográfica detrás, que él mismo ha
establecido y ha creado. )Es positiva en un poeta esa determinación
biográfica y que el poeta siempre crea? Pregunto sobre si esa lectura
condicionada por la biografía que él mismo, determina -Confieso que he
vivido o Memorial de Isla Negra ofrecen claves para la lectura de
toda su obra- es, desde una perspectiva crítica que todos conocemos (estoy
pensando en las deconstrucciones de Neruda que algunas me han parecido
espantosas), la mejor forma de entrar a su obra. TEODOSIO
FERNÁNDEZ: Yo creo que es fundamental. Menos que otros, pero yo también
padecí ese sarampión y pienso que con cualquier escritor lo que tenemos que
hacer para empezar es saber qué dice, qué quería decir. En el caso de Neruda
su clave biográfica, su biografía, es la biografía de los tiempos que nos
tocó vivir. Entonces, supongo que si Neruda es un poeta excepcionalmente rico
y que puede comunicar a mucha gente es porque interpretó y sintió muchos
momentos y muchas opciones de la historia de este siglo. Ignorar eso es, de
entrada, no saber qué dice y si no sabemos qué dice pues no creo que tenga
mucho interés... Tengo la impresión de que los que explicamos literatura
tenemos la obligación de reconstruir el significado y no de leer como nos dé
la gana. Es decir, no vale cualquier lectura, siempre hay unas mejores y
otras peores; nuestro deber es dar con la mejor posible. Desde ese punto de
vista, la clave biográfica, la clave histórica, es absolutamente necesaria. PACO
TOVAR: A mí me gustaría decir que siempre me he planteado (y supongo que eso
también es muy sentimental, copiando al profesor Bellini en ese sentido) que
cuando uno habla con alguien de una forma normal es evidente que no se puede
prescindir de la persona que hay detrás de quien habla. Por lo tanto, a mí me
interesa una persona en la medida en que podemos establecer un lazo en común,
que puede ser un lazo físico o puede ser un lazo a través de las palabras.
Con los poetas y los escritores en general pasa lo mismo: uno elige a sus
amigos y a sus enemigos. ALAIN
SICARD: A propósito de la autobiografía, quisiera mencionar un aspecto, algo
que todavía es un campo virgen para los estudios nerudianos, que es el
inconsciente del poeta. En efecto, todos esos rostros de Neruda, ese fondo
autobiográfico que tiene la poesía de Neruda, se podría entender como una
estratagema o un dispositivo de disimulación de algo más profundo. Hay un
poema de Neruda que yo encuentro misterioso; lo sé de memoria: *Lo que no me pasó fue tan súbito que ahí me quedé para siempre+. Yo creo que Neruda como todos los poetas, todos los artistas,
tenía un inconsciente, pero ese inconsciente fue cuidadosamente disimulado, y
cuidadosamente ignorado también por la crítica nerudiana. Ahora, no sé por
dónde habría que buscar para investigar sobre esto; bueno, yo lo intenté un
poco en mis libros a partir del tema de los dos nacimientos: Neruda nació en
el Parral y tuvo otro nacimiento luego en la frontera. Hay un poema de Neruda
que se llama *Nacimiento+ (Memorial de Isla Negra) que me
parece interesante desde este punto de vista, es un poema sobre la madre y
sobre este primer nacimiento que a mí me hizo pensar. También vemos en otros
poemas de Memorial... el descubrimiento del sexo por el poeta: él
cuenta cómo con las Pacheco, sus pequeñas vecinas en casa, experimentó sus
primeras emociones sexuales. Yo creo que allí hay algo que investigar y que
sería muy interesante. HERNÁN LOYOLA: Esto de la proyección
biográfica de Neruda sobre su propia poesía es un problema con el cual me
enfrenté desde siempre. A pesar de ciertas críticas, me vi obligado a pensar
cuál era la relación de la poesía de Neruda con la experiencia del poeta. Yo
diría sólo dos cosas: una, la biografía del poeta, el conocer la experiencia
biográfica, en el caso de Neruda me parece de gran utilidad como clave de
desciframiento, porque la poesía de Neruda, sobre todo la primera, la de Residencia
en la tierra, pero también su poesía tardía, es un constante codificar,
un constante cifrar la propia experiencia. Pero es muy importante no
confundir dos aspectos, que es más o menos lo que se decía aquí a propósito
de la narración de la novela y el narrador protagonista: |
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una
cosa es la condición autorial y otra cosa es el personaje; Neruda en su
poesía habla de sí mismo y se refiere a sí mismo, incluso se nombra a sí
mismo aunque tardíamente; pero una cosa es el personaje que él inventa y
otra, el ciudadano Pablo Neruda. El personaje que vive en sus textos es el
resultado no de una ficción, sino de una selección que va a terminar en una
especie de ficción. Pero sobre todo, lo que yo creo definitivo en este
sentido es que Neruda cuando habla de sí mismo, lo que hace es decirnos que
cada uno de nosotros puede ser un personaje, un protagonista extremadamente
interesante, que cada uno de nosotros es interesante si sabemos construirnos
como personaje, si tenemos interés en comunicarlo a los demás. Sobre este
punto de su poética él insistió muchas veces: él era uno entre otros. Espero
que se haya entendido. GIUSEPPE
BELLINI: Espero que se me entienda a mí también. La biografía de un autor
puede contemplarse desde varios puntos de vista. A mí me parece que es
importante saber quién es este señor, cuál ha sido y cuál es la historia de
su vida, pero naturalmente la parte más interesante es ver la biografía
escondida, ver quién es a través de su poesía, porque muchas veces puede no
corresponder a la biografía material que nosotros conocemos. En este sentido,
es evidente que este hombre que dice *soy alegre y otoñabundo+, ya presenta dos términos muy interesantes para poder penetrar
dentro del personaje. Por esto es interesante Neruda, desde mi punto de
vista, porque tiene estas grandes posibilidades de poder buscar y encontrar
quién es; quién es y quiénes somos nosotros también, porque a la vez que lo
descubrimos nos descubrimos a nosotros mismos. TEODOSIO
FERNÁNDEZ: Quisiera puntualizar algo de lo que había dicho antes. Yo creo que
con la biografía y con la historia también hay que ser cauto: creer que
Whitman era un señor que andaba con todas las muchedumbres de América y por
toda la geografía americana es equivocarse porque no había salido de su casa.
La biografía, en un sentido estricto, las experiencias de la persona que
escribe, pueden ayudar a explicar el porqué de lo que dice y del personaje,
de la voz o de las muchas voces que construye. GIUSEPPE
BELLINI: Quiero añadir una cosa por lo que decía Teodosio Fernández. El
ejemplo lo tenemos en la literatura italiana: Gabrielle D=Annunzio. Sabemos todos sobre su biografía, pero no nos interesa
absolutamente -y su obra tampoco nos interesa-, ya pasó, no nos dice nada, no
tiene dimensión...; bueno es una obra extraordinaria desde el punto de vista
lingüístico, etcétera, inventivo... ENRIQUE
ROBERTSON: Yo lo que puedo decir es que habiendo sido un niño del sur de
Chile, de la frontera, y habiendo recorrido las mismas calles, visitado los
mismos lugares que Neruda, tenía la sensación, a lo mejor exagerada, de
identificarme con ese muchacho de dieciséis años que salió de Temuco con
rumbo al mundo. Pero, por supuesto, ya lo dije, no soy filólogo ni estudioso,
soy lector de Neruda, y sus poemas y sus autorreferencias a veces me dicen: *a lo mejor eres tú mismo ahí+; me encuentro en sus
cosas, si no, no me interesaría. Y por eso creo que tiene toda la razón el
profesor Bellini cuando dice que ésta es una biografía interesante. La mía
no, no es tanto, mejor dicho, es absolutamente interesante, pero cuando lo
leo reconozco esos muchachos del liceo de Temuco, esa gente de allí, del sur,
y las vivencias de las lluvias, de los bosques, del mar de Puerto Saavedra,
etcétera, etcétera. Es una cosa muy personal, por eso la vivo más de cerca,
no sé si será verdad, pero así lo siento. SELENA MILLARES: Yo solamente quería
anotar que siempre es peligroso caer en esa falacia del biografismo, de
confundir el texto literario o el poema que estamos leyendo con la persona.
Creo que es una ambivalencia que esta ahí, y hay un texto de Borges muy
bonito donde dice que el poeta o el escritor se pasa la vida dibujando una
geografía y de pronto, al final, descubre que ese dibujo es su propia imagen,
y sin duda esa imagen es él, pero también no es él. También se mencionaba
ahora al poeta Whitman, y me interesa la mención porque era uno de esos
acreedores que nombraba Neruda; y Whitman tiene ese poema, que por cierto también
traduce Borges, el *Canto a mí mismo+, pero el *Canto a mí mismo+, y lo digo a colación de Neruda, no es una
autoexaltación de Walt Whitman como hombre, sino que él se ficcionaliza con
el hombre en general y se identifica con él. |
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Entonces
hay todo ese juego y hay que entenderlo. Y ahí está el metal humano vertido
sobre la poesía, y seguramente nos pondría en muchísimos problemas para
entenderla y sentirla el estar buscando por detrás y tratando de identificar
al poeta. Por último, quiero decir que Neruda, sin duda, era un animal
poético y tenía ese modo del camaleón de ir tranformándose y ser siempre
distinto y siempre el mismo; y él era Neftalí y era Pablo Neruda y era todos
esos personajes que pululan por sus versos en determinadas ocasiones. Y todos
esos rostros, como en un poliedro, no son traiciones, autotraiciones que uno
tenga que cuestionar, son parte de la contradictoria unidad que puede tener
cualquier ser humano, y ahí está su grandeza. PACO
TOVAR: No hay que llamarse a equívocos con esa pregunta inicial, la biografía
de Neruda, etcétera, etcétera. Todo eso es cierto pero en la medida en que se
entiende el interesar la biografía en función, naturalmente, de ese diálogo,
de esa conversación, de ese estar continuo con el libro o con Neruda en la
mano. JOSÉ
CARLOS ROVIRA: Vamos ahora a dar la palabra al público. UN MIEMBRO DEL PÚBLICO: quiero opinar sobre la cuestión que se está planteando, si es Neruda un poeta para el siglo XXI. Yo creo que es del XX, y recuerdo un libro, definitivo a mi parecer, de Roger Woolf -que, por cierto, vivió en Alicante- Días perdidos en los transportes públicos, y veo que hay toda una poética que ya está en Pablo Neruda y que recupera la poesía sucia. Y otro libro perdido, en el 79, Javier Marín Ceballos publica Bufes vida mía, que es la poesía del humor de Neruda y de Nicanor Parra, la poesía coloquial. Y bueno, termino recordando e |