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Pablo Neruda, en la encrucijada antipoética ___________________ SELENA MILLARES |
se escribió en mi patria y en todos los universos de la poesía?+5.
Algunos años después, en Fin de mundo, retorna al mismo motivo, pero
esta vez desde un ángulo distinto: los escritores de nuestro siglo sufren el
peso de los gigantes muertos (*hemos subido la escalera/ con un saco sobre los hombros,/ con la
pesada precedencia/ de los huesos más eminentes+); Balzac, Hugo, Tolstoy, Zola, Mallarmé y muchos otros se
confabulan *y todos juntos aplastándonos/ no nos dejaban
respirar, / no nos dejaban escribir/ no nos querían dejar,/ hasta que el tío
Ubú Dada/ los mandó a todos a la mierda+6. El gesto, liberado de la
gravedad de otros tiempos, acusa ya de algún modo la entrada en la nueva
órbita antipoética. Por su parte, tanto Nicanor Parra como el resto de la
generación del 38 reiteran ese sentir agónico, de zozobra entre la admiración
y el rechazo, y de ahí que hicieran de la espontaneidad y la naturalidad su
bandera, en tanto que la reacción hacia los padres poéticos adquiere los
perfiles más virulentos. En su conocido *Manifiesto+7, Parra los condena implícitamente, y con tintes
menos agresivos se observa la misma actitud en la *Cueca de los poetas+ que musicara
su hermana Violeta, donde el tono humorístico repite ese sentido de
competencia entre gigantes8. Es así como se repite una y otra vez
el enfrentamiento de maestro y discípulo como en una nueva y diabólica
invención de Morel, y el parricidio necesario explica la más reciente poesía
chilena, anegada por la sombra de ese duelo de titanes. En 1981 se leía entre
las líneas de la *Declaración
de Rotterdam+ esa problemática9, o en las
afirmaciones de Gonzalo Millán, quien afirma que *el concepto nerudiano de >poesía impura= alentó y
encauzó mi preferencia por objetos y realidades tradicionalmente antipoéticas+10. De este modo, el reconocimiento de esa claustrofobia se
desenvuelve por terrenos diversos, desde la aceptación resignada que muestran
estas afirmaciones hasta la iconoclasia furiosa o carnavalizadora. Pero
también se manifiesta en homenajes casi religiosos, o en la melancolía sin
ambages que traduce la *Composición
escolar+ de Mauricio Redolés: Para
los jóvenes chilenos que nos dedicamos a esto de la poesía mistral,
huidobro, neruda, de rokha, pezoa véliz, parra por
mencionar sólo algunas estrellas locales son
la cordillera de los andes y
nosotros los
de hoy en la mañana no
alcanzamos ni a esos montoncitos de arena que
hacen los enamorados en las playas...11 El propio Parra, integrado aquí en esa
monumentalidad cordillerana que al tiempo cobija y abruma a la nueva poesía
chilena, usaba la misma imagen cuando, en su *Discurso de bienvenida en honor de Pablo Neruda+, pronunciado en la Universidad de Chile en 1962,
se refería al poeta de Temuco y rompía una lanza por él: *Para algunos >lectores exigentes= el Canto
General es una obra dispareja. La Cordillera de los Andes es también una
obra dispareja, señores >lectores
exigentes=+12. Nicanor Parra, que
ya ha visto consolidada su tarea creadora desde la publicación de Poemas y
antipoemas (1954), comienza con palabras significativas ese
discurso: *Hay dos maneras de refutar a Neruda: una es no
leyéndolo, la otra es leyéndolo de mala fe. Yo he practicado ambas, pero
ninguna me dio resultado+. El
reconocimiento a un magisterio poético, así como la memoria de una amistad,
se imbrica con el elogio hacia un hombre comprometido con su pueblo y su
tiempo. Parra cita versos de 1952 en que celebraba el regreso de Neruda tras
el destierro, donde lo nombra como *obrero de la paz+ y *noble peregrino+, como *mensajero de la patria libre+ y *amigo fraternal+; sin
embargo, la sinceridad del saludo no es incompatible con la defensa de un
espacio para la tarea propia, y adviene la cabriola antipoética: *hablando de peras el antipoeta puede salir
perfectamente con manzanas, sin |
5 Pablo
Neruda, *Latorre, Prado y mi propia sombra+
(discurso de incorporación a la Facultad de Filosofía y Educación de la
Universidad de Chile como miembro académico, en marzo de 1962), en Pablo
Neruda y Nicanor Parra, Discursos, Santiago, Nascimento, 1962, luego
reproducido en Para nacer he nacido, Barcelona, Seix Barral, 1978. Se
respira en este texto la polémica que en esos momentos ronda a Estravagario. 6 Pablo
Neruda, Fin de mundo, Buenos Aires, Losada, 1969: 74. 7 Publicado
independientemente como libro (Santiago, Nascimento, 1963), figura entre los
ejemplares de la biblioteca de Neruda, en La Chascona. Luego se incluirá en Obra
gruesa (Santiago, Universitaria, 1969). 8 Con
aire de travesura, su letra reza así: *La
vida, qué lindos son los faisanes, la vida qué lindo es el pavo real, la vida
qué lindos son los poemas de la Gabriela Mistral, la vida qué lindos son los
faisanes, Pablo de Rokha es bueno pero Vicente vale el doble y el triple dice
la gente, dice la gente sí, no cabe duda, que el más gallo se llama Pablo
Neruda; corre que ya te agarra Nicanor Parra...+ (*La
Cueca de los Poetas+, en Violeta Parra, Las últimas composiciones de Violeta Parra,
ANS Records, Miami, 1994). 9 *Nosotros
y nosotras, otros y otras, poetas marxistas, neomarxistas, groucho marxistas,
chilenos reciclados, náufragos reunidos, hijos de Violeta y John Lennon,
Huidobro y Liv Ullman (...) [decretamos] válidas, legítimas y necesarias
todas las tendencias y escuelas artísticas, incluso aquellas, surrealistas y
románticas, clásicas y antipoéticas (... ) neomahlerianas y retronerudianas,
quilapayúnicas e intillimánicas, ociosas y comprometidas, vodka y coca-cola,
de horno, fritos, pasadas y con pebre+, cit.
por Soledad Bianchi, *Ya que estamos aquí aprendamos algo. La (joven) poesía de hoy /
Neruda/ La poesía (joven) de hoy+
(1983), en Poesía chilena, Santiago, Documentas/Cesoc, 1990: 125. 10 Soledad
Bianchi, Entre la lluvia y el arcoiris, Barcelona-Rotterdam, Ediciones
del Instituto para el Nuevo Chile, 1983: 53. 11 Mauricio
Redolés, Poemas urgentes, edición mimeografiada cit. por Soledad Bianchi en *La
joven poesía chilena+, Arte y cultura, Rotterdam, Instituto para el Nuevo Chile,
1982:17. 12 Nicanor
Parra, *Discurso de bienvenida en honor de Pablo Neruda+, en
Pablo Neruda y Nicanor Parra, Discursos, Santiago, Nascimento, 1962:19. |
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que por eso el mundo se vaya a venir abajo. Y si se viene abajo,
tanto mejor, esa es precisamente la finalidad última del antipoeta, hacer
saltar a papirotazos los cimientos apolillados de las instituciones caducas y
anquilosadas+. Frente al poeta-soldado y su cruzada, se
proclama que *la verdadera seriedad es cómica+, que hay otros caminos transitables, y ese
paréntesis reivindicativo se cierra para terminar con un saludo a una obra
titánica que no corresponde *a un poeta de
salón ni a un buda absorto en la contemplación del ombligo+. La impostura del antipoeta, la ironía y la
travesura, no pueden dejar de leerse entre las líneas de ese discurso, donde
se respira una situación tensa que habla de un conflicto de sucesión
generacional, desvelada en el *Manifiesto+, donde se
critica el elitismo, endiosamiento y aburguesamiento de las voces de la
vanguardia, que en el caso chileno están representadas por Huidobro (pequeño
dios), Neruda (vaca sagrada) y De Rokha (toro furioso)14. Por otra
parte, no deja de ser significativa la alabanza del poema *El hombre invisible+ que abre las Odas elementales (1954)15, donde ya
se respiraba la cercanía de las nuevas propuestas que Neruda conoce
manuscritas desde mucho antes (y de cuyos méritos Parra se siente de algún
modo partícipe). La ósmosis entre ambas poéticas va a ser entonces una
realidad que no puede esconderse entre los contradictorios gestos de afecto o
distancia que signan la relación de estos artífices de la palabra; son
tiempos en que las condiciones para el relevo generacional están ya servidas16.
Mucho después, en declaraciones a Benedetti, Parra comentará: *Para ser sincero, Neruda fue siempre un problema
para mí; un desafío, un obstáculo que se ponía en el camino, entonces había
que pensar las cosas en términos de este monstruo (...) Neruda no es el único
monstruo de la poesía; hay muchos monstruos. Por una parte hay que eludirlos
a todos y, por otra, hay que integrarlos, hay que incorporarlos. De modo que
si ésta es una poesía anti-Neruda, también es una poesía anti-Vallejo, es una
poesía anti-Mistral, es una poesía anti-todo, pero también es una poesía en
la que resuenan todos estos ecos+17. Elocuentes
términos que hablan de nuevo de la melancolía de las influencias en toda su
paradójica acritud, donde conviven las más ásperas acusaciones y críticas,
frecuentes en los artefactos, con reconocimientos como el que recoge
Luis Poirot en su Retratar la ausencia: *Neruda era un seductor y cazador de almas. Pablo es una de las
personas más interesantes, más apasionantes que he conocido. Sabía cautivar
al interlocutor y además era buen amigo y trataba de ayudar a la gente. A mí
trató de ayudarme más de cuarenta veces, pero yo era díscolo y no le dejaba
que me ayudara, porque no quería sentirme comprometido con él+18. Por otra parte, la corriente de simpatía de Neruda hacia Parra
también cuenta con sólidos testimonios, entre los que cabe señalar el texto
con que se avala la primera edición de los Poemas y antipoemas19,
y donde se hablaba de una singularidad que se parangonaba con la de Miguel
Hernández. Neruda fue de los primeros que reconocieron el valor de la
escritura antipoética, y no sólo animó a su autor a continuar en esa veta
nueva sino que de algún modo colaboró para que viera la luz, ya que el azar
había hecho que se perdieran los únicos manuscritos en Melipilla, en cierto
viaje que varios poetas hicieron a Isla Negra, y la mediación de las
gestiones de Neruda logró que apareciera la maleta que Parra olvidara en un
autobús20. En definitiva, todo lo hasta aquí
señalado habla de la honda imbricación de la obra de ambos poetas, a pesar de
sus diferencias abismales. En lo personal llegaron a ser amigos entrañables;
en la obra de creación, Parra fundó su revolución en la negación de su
maestro: su sacrificio ritual no está exento de contradicciones,
reconocimientos y la conciencia de una implícita e ineludible filiación.
Neruda, por su parte, no fue inmune a esas innovaciones, y su poética da un
vuelco que comienza a testimoniar Estravagario, libro 13 Ibid.:
9; 11-12; 48. 14 En la
misma línea se sitúa un artefacto reciente de Nicanor Parra que me apunta el
profesor Alain Sicard y que parodia versos conocidos de Altazor: *Los
cuatro grandes poetas de Chile son tres: Ercilla y Rubén Darío+. 15 *Yo me
río / me sonrío/ de los viejos poetas, / yo adoro toda / la poesía escrita, /
todo el rocío, / luna, diamante, gota/ de plata sumergida, / que fue mi
antiguo hermano, / agregando a la rosa / pero / me sonrío, / siempre dicen *yo+ (...)
nadie sufre en sus versos+ (Pablo Neruda, Odas elementales, Madrid, Cátedra, 1982: 59 y
ss). 16 De interés puede ser aquí recordar la consideración que Roberto
Fernández Retamar hace de Neruda como |
*poeta
transgeneracional+ en su artículo *Antipoesía y poesía conversacional en Hispanoamérica+
(1968); comenta ahí que en Estravagario Neruda *quizás
está más cerca de Nicanor Parra que de su propia poesía de 20 ó 30 años atrás
(en Para el perfil definitivo del hombre, La Habana, Letras Cubanas,
1995: 110). 17 Mario
Benedetti, *Nicanor Parra o el artefacto con laureles+, Los
poetas comunicantes, México, Marcha, 1981: 46. 18 Luis
Poirot, Neruda. Retratar la ausencia, Madrid, Comunidad de Madrid, 1987:
62. 19 El
texto completo dice así: *Entre todos los poetas del sur de América, poetas extremadamente
terrestres, la poesía versátil de Nicanor Parra se destaca por su follaje
singular y sus fuertes raíces. Este gran trovador puede de un solo vuelo cruzar
los más sombríos misterios o redondear como una vasija el canto con las
sutiles líneas de la gracia. La
vocación poética de Nicanor Parra es tan poderosa como lo fuera en Miguel
Hernández. Su
madurez lo lleva a las exploraciones más difíciles, manteniéndolo entre la
flor y la tierra, entre la noche y el sonido, pero regresa de todo con pies
seguros. En toda la espesura de la poesía quedarán marcadas sus huellas
australes. Esta
poesía es una delicia de oro matutino o un fruto consumado en las tinieblas.
Como lo mande el poeta Nicanor nos dejará impregnados de frescura o de
estrellas+ (Nicanor Parra, Poemas y antipoemas, Santiago, Nascimento,
1954). Por
otra parte, aún se conserva en la Fundación Neruda la primera edición de los Poemas
y antipoemas con la dedicatoria *A
Pablo y Delia con el abrazo de Nicanor. 5-VIII-54+. 20 Anécdota
reproducida en entrevista con Leonidas Morales (La poesía de Nicanor
Parra, Santiago, Universidad Austral/Andrés Bello, 1972). |
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