Introducción histórica
M.ª Pilar González-Conde Puente
(Universidad de Alicante)
En el alto Tigris se asentaron una serie de comunidades
cuya vida estaba condicionada por el accidente geográfico que dominaba
el territorio. El valle alto del río tiene unas condiciones orográficas
y un régimen pluviométrico diferente del resto de Mesopotamia,
que incluye zonas con suficiente pluviosidad para la agricultura. Con un mayor
desnivel para salvar, el Tigris discurre más torrencialmente que el Eúfrates
y tiene unos afluentes que bajan de los montes Zagros y que servían de
vías de comunicación entre ambos.
Allí nacieron ciudades como Assur, el gran
puerto del Tigris, o Nínive, desde las cuales se iniciaron los grandes
movimientos de expansión asirios. A comienzos del II milenio, numerosos
contingentes de Amoritas (semitas occidentales) se habían ido asentando
en toda Mesopotamia. En el siglo XVIII a.C.,
monarcas amoritas controlaban desde Assur un territorio considerable (imperio
antiguo asirio). Los comerciantes asirios monopolizaban el comercio con el interior
de Anatolia (Capadocia), en donde pagaban tributos a la población local
y a cambio establecían puntos de comercio (karum) de los que
el principal fue Kanesh (Kültepe).
A lo largo del siglo XVI a.C.,
Asiria cayó bajo el empuje del estado de Mitanni, de quien los reyes
asirios se convirtieron en vasallos.
Dos siglos después, las ciudades asirias
iniciaron el despegue internacional, basado en la conquista del estado de Mitanni
y la conversión de su parte oriental en vasallo. Desde entonces, y sobre
todo a lo largo del siglo XIII a.C., Asiria
llevó a cabo la formación de un estado territorial (imperio medio),
liberándose del yugo mitannio durante el reinado de Assur-uballit y continuando
la expansión sus sucesores. En época de Tukulti-Ninurta (1244-1208
a.C.), Asiria era ya una gran potencia
en el Próximo Oriente, y el monarca se proclama «rey que recibe
tributos de las cuatro partes del mundo».
A finales de la centuria, las disensiones internas
y los ataques de poblaciones de los Montes Zagros desencadenaron el fin de este
gran imperio. Durante el resto del milenio, Asiria quedó sin papel internacional.
El panorama político del Próximo
Oriente cambió radicalmente a finales del II milenio y comienzos del
I, surgiendo nuevas poblaciones y nuevos centros de poder. Asiria recuperó
su antiguo protagonismo a partir del siglo IX a.C.,
conquistando desde entonces, y a lo largo de la centuria siguiente, la mayor
parte de los territorios a occidente de los montes Zagros y, con ellos, todas
las grandes rutas de comercio.
En el siglo VIII a.C.
ya habían llegado a controlar las ciudades cananeas de la costa mediterránea
(como Tiro), a las que convirtieron en estados tributarios, y en época
de Assurbanipal (668-627 a.C.), también
recibieron tributos de Egipto. Pero a finales del siglo, una monarquía
caldea de Babilonia libera de manos asirias todos los territorios del sur. Terminó
así el imperio nuevo asirio.