Introducción histórica
Jaime Molina Vidal
(Universidad de Alicante)
En la isla de Creta se formó durante la
primera mitad del II milenio a.C. (2000-1500
a.C.) una de las primeras formaciones protoestatales
del ámbito cultural griego de la Antigüedad. La mitología
griega nos transmite la tradición del reino cretense de Minos
(cultura minoica), el primero en controlar el Mediterráneo, y en cuyo
palacio se hallaba el Minotauro encerrado en su laberinto. Los orígenes
de las entidades protoestatales minoicas hay que buscarlas en la edad del bronce
cretense (Período prepalacial, 2750-2200 a.C.)
en la que, a pesar de detectarse una incipiente complejización de la
sociedad continúan predominando los clanes familiares amplios, que poseen
religiones totémicas y practican los enterramientos coletivos, relacionables
con sociedades simples.
A partir del 2200 a.C.
vemos cómo se consolidan sociedades complejas y las primeras formaciones
estatales. Las sociedades simples (con diferencias internas de carácter
primario como el sexo o la edad) evolucionan a sociedades complejas (con diferencias
sociales de rango debido a la aparición y concentración de excedentes
comunitarios) que van a empezar a centralizar sus funciones y servicios comunitarios
en un núcleo, generando de esta forma las primitivas entidades estatales.
En el caso de Creta se tratará de entidades estatales no demasiado desarrolladas,
que no llegan a generar grandes núcleos urbanos, puesto que los centros
cretenses no pasan de ser grandes palacios con un marcado carácter administrativo,
pero que no generan tramas urbanas considerables en su entorno. De esa forma
observamos cómo entre el 2200 a.C.
y el 2000 a.C. el poblamiento es todavía
disperso y las sociedades que se están haciendo más complejas.
Pero entre el 2000 y el 1900 a.C. detectamos
un despegue económico de Creta, y en conjunto de su entorno geográfico,
sobre todo Egipto, que va a conducir las sociedades minoicas hacia la formación
de entidades estatales. En torno al 1750 a.C.
se constata plenamente el desarrollo de conglomerados palaciales basados en
las nuevas condiciones económicas y en una nueva organización
social, que les permitirá ejercer el conocido control de las rutas marítimas
que conocemos bajo la denominación de la Talasocracia cretense. Los palacios
fueron las entidades centrales que concentraban los excedentes de la comunidad,
permitiendo el desarrollo de oligarquías y poderes unipersonales de base
religiosa: los reinos minoicos. Después de una fase de destrucciones,
probablemente ligada a terremotos que afectan a los palacios (1750-1700 a.C.),
asistimos a una reactivación de los palacios y a la fase de mayor desarrollo
de las sociedades minoicas (1600-1450 a.C.,
época de los Nuevos Palacios).
La talasocracia cretense, a partir de estos momentos,
va a desarrollarse en un ambiente de pacíficas relaciones comerciales
de carácter administrativo, que permiten el crecimiento de los palacios
sin murallas y cerca de la costa (entre los que cabe destacar el de Cnossos).
El aumento de las necesidades administrativas requiere el desarrollo de sistemas
de registro más avanzados por lo que asistimos al tránsito de
la escritura jeroglífica a sistemas silábicos como el Lineal A
(a partir del 1600 a.C.). Este desarrollo
social, económico y político inciden a su vez en la estructura
religiosa del mundo minoico que, desde la base de las diosas de las fertilidad
y los ídolos femeninos prehistóricos ligados al clan familiar,
pasa a estructuras religiosas más ligadas al desarrollo de entidades
familiares más pequeñas (familia nuclear: enterramientos con menos
muertos) y a la formación de entidades religiosas naturales a la vez
que estatales, como son la Potnia theron (diosa
madre de la fertilidad y dominadora de la naturaleza) y el Despotes
theron (referente masculino de la naturaleza y referente religioso
del poder político de los palacios).
Las sociedades minoicas van a alcanzar su límite,
especialmente la talasocracia cretense, en torno al 1500 a.C.
Las hipótesis explicativas sobre las causas de este declive son diversas,
pero habría que destacar la influencia de la catástrofe de la
isla de Thera y, sobre todo, la irrupción de las poblaciones aqueas y
sus aristocracias militares. En 1530 a.C.
se detecta un gran terremoto en la isla de Thera, que también afecta
a las Cícladas, Dodecaneso y el norte de Creta. Pero en el 1500 a.C.
se produce un segundo terremoto en Thera, se forma un volcán y explota,
hundiendo la isla y produciendo un maremoto que afecta a buena parte del Egeo
y especialmente al norte de la isla de Creta, destruyendo algunos núcleos
con Phaestos y gran parte de la flota cretense. Sin embargo,
parece que mayor incidencia pudo tener el desarrollo de las poblaciones aqueas
en la Grecia continental y la ulterior invasión de Creta en torno al
1500 a.C. La detección de destrucciones
militares en algunos palacios y la sustitución de algunos de los elementos
culturales minoicos (religiosos o lingüísticos) por los nuevos micénicos
consolidan la importancia de este elemento externo en la decadencia de la talasocracia
cretense.