Luis Eduardo Aute 
El autor
Luis Eduardo Aute, trayectoria literaria
Luis Eduardo Aute nace en Manila (Islas Filipinas) en 1943. De padre catalán y madre filipina, se traslada a España a la edad de diez años y desde 1954 reside en Madrid. Más conocido como cantautor, Aute es también pintor, cineasta, escultor, músico y, por encima de todo, poeta. Como fugado del Renacimiento, su genio discurre infatigable y curioso en constante "transfiguración" artística. Pero la universalidad de su Poética no sólo deriva de esta mutación expresiva sino que desborda lo temporal. En su arte late el primitivismo más "animal", la lírica greco-latina del "carpe diem", el medievo "Ubi sunt?", el romanticismo, el barroco, la mística sanjuanista, el surrealismo, cualquier brote de belleza se acrisola en su espíritu artístico que ni atiende a escuelas, ni entiende de fronteras porque todo lo trasciende. Sus versos se nutren de los grandes temas de la Literatura: el amor, el desamor, la vida, la muerte, las luces y las sombras que encadenan o liberan al ser humano, que es su mayor obsesión.
Sus primeros textos aparecen en la revista Nueva Dimensión de la que fue colaborador entre 1969 y 1971. A esta época pertenecen los poemas largos P.A.P. (Pequeño Apocalipsis Personal) y Morir de Viejo que acompaña con fantásticas ilustraciones. En 1975 aparece su primer poemario, La matemática del espejo (Ángel Caffarena, Málaga), donde la duda fecunda su irrefrenable ansia de libertad, la sátira se canaliza por ingeniosos recursos sintácticos, temáticos y de dicción y la crítica se ejerce a través de la irónica elegía. Con su segundo libro, La liturgia del desorden (Madrid, Hiperión, 1978), Aute se reafirma en el tono conversacional y la desnudez léxica; sus versos destilan una honda ternura acechada por la muerte. En 1986, escribe Templo de carne, exaltación suprema de la mística amorosa de exquisito gusto por el simbolismo y la metáfora. Esta obra literaria se complementa con la creatividad musical de su disco Templo (Ariola, 1987) y la pictórica en óleos como El verbo se hizo carne, Irreversiblemente y Descendimiento. Entre 1991 y 1994, Luis Eduardo Aute escribe lo que él llama "poemigas", breves poemas donde el genio poético se libera a través de alambicados juegos léxicos y semánticos. Gran alquimista del lenguaje, logra que la Palabra se someta complacida a los caprichos malabares del creador. Hace un par de años, con Volver al agua (Sial/Contrapunto, Madrid, 2002) se reeditan sus primeros libros ya descatalogados y Aute nos sorprende con un bellísimo poema que da título a esta antología: un grito del ánimo más "animal" para naúfragos empeñados tercamente en nadar contra corriente, que es vivir, una utópica invitación a sumergirse en las aguas placenteras por placentarias del útero original...
Luis Eduardo Aute, trayectoria literaria 
/ María José Rodero
Luis Eduardo Aute : mago del Alma y la Palabra 
/ María José Rodero