Jesús Munárriz 
El autor
Jesús Munárriz nace en San Sebastián en 1940. Vive en Pamplona
hasta 1957 y desde entonces reside en Madrid. Aunque inició
estudios de Arquitectura, acabó licenciándose en Filología Germánica
en la Universidad Complutense. También cursó dos años de
especialización para germanistas en la Universidad de Jena, en Weimar.
Primer Premio de Interpretación Masculina del Teatro Español Universitario
de Madrid en 1960, es asimismo autor de numerosas canciones
interpretadas por él mismo y por diversos cantantes entre los
años sesenta y setenta. Ha sido co-fundador y director de la editorial
Ciencia Nueva desde su fundación en 1965 hasta su cierre administrativo
en 1969, co-director de la colección de poesía «Saco roto» de la
editorial Helios y de la revista La Ilustración poética española e
iberoamericana, y director de publicaciones de la editorial Siglo
XXI de España durante dos años. En 1976 funda Ediciones Hiperión,
empresa que sigue dirigiendo actualmente.
Ha traducido al castellano, entre otros, a Hölderlin, Rilke, Celan,
Aragon, Wilde, Shakespeare, Pessoa o Andrade, y realizado ediciones
prologadas y anotadas de Flórez-Estrada, Voltaire, Catalina de
Erauso, Martín Gaite, Miguel Hernández, Alfonsina Storni o José
Asunción Silva.
Como poeta se da a conocer en 1975 con la publicación de Viajes y
estancias seguido de De aquel amor me quedan estos versos (Madrid,
Visor). Fiel a la poesía de compromiso en la línea de los poetas
del cincuenta, como Ángel González, su libro Cuarentena (Turner,
1977) es un ajuste de cuentas con el franquismo, y De lo real y su
análisis (Hiperión, 1994) una mirada lúcida sobre los años noventa.
Esos tus ojos (Hiperión, 1981), Camino de la voz (Hiperión, 1988),
Otros labios me sueñan (Hiperión, 1992) y Corazón independiente
(Hiperión, 1998) completan la obra de un poeta que además de la
temática social, trata con maestría otros asuntos, como el amor, el
paso del tiempo o la belleza de un mundo natural amenazado por la
rapacidad humana.
“Jesús Munárriz —escribe José Luis García Martín en la antología
Treinta años de poesía española—, consciente de que el simplismo
panfletario es uno de los riesgos de su poesía, de que el exceso de
“comunicabilidad” en el poema puede acabar por hacerlo desaparecer,
pone en juego a la hora de escribir (disimulados tras un decir
aparentemente directo, que no rehúye el prosaísmo ni tampoco el
convencional apunte lírico) todos los artificios de que es capaz un
viejo artesano que conoce bien su oficio, pero que no quiere hacerse
notar para que sus preciosismos de estilo no nos distraigan de lo que
en verdad le importa: denunciar y emocionar, iluminar y conmover».