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Alonso Zamora Vicente

Presentación

Cuando Alonso Zamora Vicente visitó esta universidad estábamos recién embarcados en este proyecto de Biblioteca informática que se llama Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y que ya es una realidad hispánica y universal. Lo recuerdo sentado ante un ordenador donde intentábamos enseñarle el catálogo bibliográfico que entonces era ya de casi dos mil títulos (hoy ya tiene más de doscientos mil). Pidió un libro de Tirso de Molina que afortunadamente estaba (no recuerdo cuál) y suspiró levemente: «ese libro -dijo- me trajo loco hace muchos años. No estaba nunca en la Biblioteca Nacional cuando lo pedía. Tuve que comprarlo con mis pocos ahorros cuando por fin conseguí dar con él en una librería».

Eran tiempos difíciles para aquel proyecto que contaba con la malquerencia de algunos agentes sociales. Los que acompañábamos a don Alonso supimos de pronto de la utilidad imparable de lo que estábamos haciendo. Un rato después, con el creador del proyecto y entonces rector, Andrés Pedreño, tuvo en sus manos ese pequeño «espanto» que es el libro electrónico, curioseando divertido un artilugio que contenía el Quijote y otras cuarenta obras de clásicos españoles e hispanoamericanos. Hablamos de la utilidad de todo aquello para llegar allí donde el libro no llega, a Hispanoamérica, por ejemplo, donde el libro es un valor escaso y existente sólo en algunas ciudades. Las pesadillas informáticas de algunos no son tales si resultan útiles.

Al poco tiempo volvió don Alonso por esta casa y aceptó, con su habitual estoicismo, una videoconferencia..., recuerdo una conexión y un diálogo con Lima, con México y con tres universidades norteamericanas. Había unas cincuenta universidades más siguiendo por internet su desgranar de reflexiones sobre el futuro del español. Fue una experiencia esencial y es difícil no evocar con ella lo que nos estaba enseñando de nuevo: su aceptación del desarrollo tecnológico para la comunicación de la lengua y la literatura era parte de algo que había aprendido hace muchos años. No era difícil evocar a su maestro Menéndez Pidal situando a la radio como uno de los factores positivos para evitar la desmembración de la lengua. Creo que la anécdota tiene que ver con su posición abierta ante todo lo que pueda ser favorable a su obsesión por el español y sus literaturas. Como sencillo agradecimiento le dedicamos una Biblioteca Alonso Zamora Vicente en nuestra Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes que es la que ustedes tienen aquí. Contiene ahora mismo una muestra de los textos que generosamente nos ha cedido, pero en el futuro contendrá también raros e inencontrables de la Fundación cacereña Biblioteca Alonso Zamora Vicente.

José Carlos Rovira
(Universidad de Alicante)