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Carmen Conde

Presentación

Fue la primera mujer que ingresó en la Real Academia Española, el 28 de enero de 1979. Pero la trayectoria vital y artística de Carmen Conde, nacida en Cartagena (Murcia) el 15 de agosto de 1907, ofrece muchos hitos más de especial interés, no en vano escribió un centenar largo de libros en distintos géneros: poesía, narrativa, teatro y literatura infantil.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha querido sumarse al centenario del nacimiento de la escritora acogiendo en su fondo esta página, realizada en colaboración con el Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver, que ofrece la edición electrónica de varias de sus obras, desde su primer libro, el poemario en prosa Brocal, de 1929, al volumen Empezando la vida: memorias de una infancia en Marruecos, en el que ella misma dejó escrito el recuerdo de sus años infantiles, transcurridos entre su ciudad natal y Melilla, donde vivió de 1914 a 1920.

La actividad cultural de Conde (junto a su marido, el también poeta Antonio Oliver Belmás, con quien se casó en 1931; o en solitario, tras enviudar, en 1968) fue siempre muy intensa: participó en la creación de la primera Universidad Popular de Cartagena, cofundó la revista Presencia, impartió conferencias y cursos, colaboró en distintas publicaciones hispanoamericanas, obtuvo importantes premios… incluso realizó las gestiones para lograr, en 1956, que el Ministerio de Educación español acogiese el archivo de Rubén Darío, en poder, hasta entonces, de la última compañera del poeta nicaragüense, Francisca Sánchez.

En 1992, unos años antes de morir, Carmen Conde dispuso en su testamento que tanto su obra como la de su marido fuesen legadas al Ayuntamiento de Cartagena, incluyendo los derechos de explotación y propiedad intelectual, su archivo y su biblioteca, compuesta por casi 10.000 volúmenes. En 1995, el Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver fue constituido para, entre otros fines, difundir sus trayectorias artísticas, objetivo con cuya realización esta Biblioteca Virtual se siente especialmente satisfecha en contribuir dada la enorme generosidad que tanto Conde como Oliver mostraron a lo largo de su vida, y de la que tan buena gala hace a su vez el Patronato que lleva sus nombres.