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Cátedra Valle-Inclán

Introducción a la vida y obra de Valle-Inclán

Por Margarita Santos Zas
(Directora de la Cátedra Valle-Inclán de la USC)

Un viaje iniciático: México

El 12 de marzo de 1892 Valle-Inclán embarca rumbo a México y llega el 8 de abril a Veracruz, desde donde se traslada a la capital. Permaneció un año en el país azteca y lo recorrió en busca de antiquísimas tradiciones, se empapó de los olores y colores del Trópico, descubrió allí los efectos alucinógenos del «cáñamo índico» y, al margen de algunas anécdotas que protagonizó (vgr: retó a duelo al director de un periódico, episodio que, finalmente, se resolvió de modo pacífico), comenzó a colaborar de forma regular en la prensa mexicana con su famosa firma: Valle-Inclán o Ramón del Valle-Inclán, que ya había ensayado en su estancia pontevedresa de forma menos decidida. Alrededor de una treintena de cuentos, artículos y crónicas de temas muy diversos fueron apareciendo en El Universal y en El Correo Español de México; y escribió asimismo para el periódico veracruzano, La Crónica Mercantil, aunque estas últimas colaboraciones no se han conservado (Fichter, 1952; Schneider, 1992 y 2000; García Velasco, 1986 y 2000; Hormigón, 2006). Por otra parte, en El Universal colaboraron escritores, como Díaz Mirón, Gutiérrez Nájera o el propio Rubén Darío, de modo que aquellas redacciones fueron para Valle con toda probabilidad vehículo de descubrimiento del modernismo literario.

1926: «Tirano Banderas. Novela de Tierra Caliente» [cubiertas]. Madrid, Imp. Rivadeneyra, 1926. Opera Omnia, XVI (colofón: 15-12-1926), 364 págs.Este primer encuentro (volvería en 1921) con «Tierra Caliente», expresión que utilizó desde entonces para designar aquellas latitudes, dejaría una huella indeleble en el escritor: México -declaró en 1921- me abrió los ojos y me hizo poeta. Obras tan representativas de su trayectoria literaria, como Sonata de Estío (1903) o Tirano Banderas. Novela de Tierra Caliente (1926), hablan con elocuencia de esa deuda con un país y unas gentes, que le subyugaron desde el primer instante.

Valle abandonó México el 15 de marzo de 1893, haciendo escala en Cuba (estancia de la que nada se sabe con certeza), para regresar a Pontevedra, ciudad a la que llegó el 3 de mayo de 1893.