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Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) - EDI-RED

La edición en Guinea Ecuatorial

La escasa población española con una alta formación y la falta de promoción y difusión culturales parecen haber influido negativamente en la aparición de editores y editoriales en la Historia de Guinea Ecuatorial. La primera escuela que se abrió en la Guinea española (actual Guinea Ecuatorial) fue por iniciativa de los misioneros jesuitas en la segunda mitad del siglo XIX (en 1863), fecha en la que podemos situar el inicio de la colonización cultural de las jóvenes generaciones autóctonas, entonces denominadas indígenas. La resistencia de los padres al internamiento de sus hijos en los centros de la misión católica retrasó tanto la labor cultural como evangelizadora de los autóctonos. Desde esa fecha (1863) hasta 1953, todo lo que se publicaba como libro en aquellos territorios de Fernando Poo, Annobón, Corisco, Elobey Grande, Elobey Chico y Río Muni se hacía en la Península; esto es, las crónicas de viajes tanto de los misioneros como de los estudiosos españoles, amén de los informes de los gobernadores destinados a aquel lugar.

Caídos en desgracia los misioneros jesuitas (1872), fueron sustituidos por los misioneros claretianos (oficialmente desde 1883). En 1899, el gobernador José Rodríguez de Vera llevó a la entonces Santa Isabel (hoy Malabo), la primera máquina de impresión. En 1901 se publica un periódico quincenal titulado El Eco de Fernando Po fundado por el gobernador José de Ibarra y por Enrique López Perea. Dicho periódico sólo llega a imprimirse hasta el número 7. Ese mismo año, el padre Armengol Coll importa una máquina de impresión cilíndrica –la pequeña Blas- comprada en Barcelona en el Taller Tipográfico de Cunill. Dicha máquina, una vez en Fernando Poo (hoy Bioko), fue instalada en la misión de Banapá (muy cerca del actual Malabo), bajo el cuidado de la Escuela de Artes y Oficios que regentaban los misioneros claretianos.

Desde el primero de abril de 1903 aparecerá el periódico quincenal La Guinea Española. En 1904 fue adquirida la prensa llamada Montserrat de presión cilíndrica, lo que permitió también la publicación del Boletín Oficial de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea. La Guinea Española sufrirá una interrupción desde agosto de 1940 hasta marzo de 1943, porque no llegaba papel desde la Península como consecuencia de las restricciones provocadas tras la Guerra Civil española (1936-1939). Reanudada su publicación en abril de 1943, continuó hasta agosto de 1968, cuando pasó a llamarse La Guinea Ecuatorial desde la independencia del país el 12 de octubre de 1968. Dejó de publicarse en 1969.

Sin embargo, a pesar de disponer de estas infraestructuras, no podemos hablar ni de editor ni de editorial en Guinea Ecuatorial en lo que respecta a la producción del libro literario pues, como se ha señalado, los libros que se publicaban se editaban en España. Los editores que encontramos en este largo período colonial (1901-1969) son españoles, como la Viuda e Hijos de Sanz y Calleja (Madrid) en cuya sede se publicó en 1919 el libro de José Más Laglera En el país de los bubis. Escenas de vida en Fernando Poo, reeditado en 1931 con un prólogo de Miguel de Unamuno; el Instituto de Estudios Africanos (IDEA) dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que publicó, entre otros títulos, la novela de Leoncio Evita Enoy Cuando los combes luchaban (1953). Otros libros de este período no llevan sello editorial. Simplemente se indica la imprenta donde fueron encuadernados e impresos, como Mobbe, un negro de Fernando Poo, de Joaquín Rodríguez Barrera (Barcelona: Imprenta de Vaila, Alen y Domingo, 1931); En el país de los bubis. Escenas de vida en Fernando Poo, de José Mas Laglera (Madrid: Imprenta de Pueyo, 1931); Una lanza por el boabí, de Daniel Jones Mathama (Barcelona: Imprenta Tipográfica Cat. Casals, S. L., 1962), etc.

Tras la independencia de Guinea Ecuatorial, tampoco surgieron editores ni editoriales de ningún tipo de libro debido, en parte, al antiespañolismo del régimen político que se instauró entre 1969 y 1979, o al Decreto español que consideraba Guinea Ecuatorial «materia reservada», y con el que se impuso un silencio mediático en todo lo relacionado con las noticias que pudieran llegar de aquel país. Habrá que esperar a las décadas de los ochenta y noventa del siglo XX para poder hablar de editores del libro guineoecuatoriano; es decir, de autores guineoecuatorianos de temática literaria.

Fue la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) la que encabezó la promoción de las publicaciones literarias con la creación de la revista África 2000 y la apertura del Centro Cultural Hispano-Guineano. La revista y el citado Centro Cultural sirvieron para promover y apoyar la publicación de creaciones literarias (poesía, cuentos, etc.) de autores guineoecuatorianos, así como para incentivarlas gracias a la instauración de premios con motivo del 12 de octubre, día de la Hispanidad. La AECI y su CCH-G se convirtieron en la editorial de libros tanto literarios como de ensayo; estos eran impresos bien en España (con ISBN), bien en Guinea Ecuatorial (en offset y sin ISBN). Entre los primeros encontramos Sueños en mi selva (Antología poética) de Juan Balboa Boneke (1987, y con ISBN) o El reencuentro: el retorno del exiliado del mismo autor (1985, impreso en España y sin ISBN), etc. Entre los segundos destacan El párroco de Niefang (1996) y Huellas bajo tierra (1998), ambos de Joaquín Mbomío Bacheng; Voces de Espuma (1987), de Ciriaco Bokesa Napo; Álbum poético (1996), de Jerónimo Rope Bomabá; Delirios (1991), de María Nsué Angüe; Adjá-Adjá y otros relatos (1994), de Maximiliano Nkogo Esono, etc.

Tenemos, pues, dos tipos de editores y editoriales en Guinea Ecuatorial. Los que operan directamente en el exterior, que son los que soportan el grueso del libro literario guineoecuatoriano, y los que intentan hacerlo desde el propio país, pero que terminan por enviar sus maquetas para que sean impresas en el exterior. Entre los primeros encontramos editoriales oficiales españolas, como el Instituto de Estudios Africanos (IDEA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde apareció la novela Cuando los combes luchaban (1953), de Leoncio Evita Enoy; la mencionada AECI/CCH-G o la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED (la novela Ekomo -1985-, de María Nsué Angüé), así como editoriales privadas, tanto españolas como extranjeras, como Sial Ediciones (Madrid), Editorial Mey (Barcelona), Ediciones en Auge (Viena), Plaza & Janés (Madrid), Pángola Ediciones (Barcelona), Carena Ediciones (Barcelona), El Cobre (Barcelona), Ceiba Ediciones (Barcelona), Editorial Malamba (Ávila), etc. Actualmente opera el sello Mares de Guinea, editorial literaria de títulos como El secreto de los libros (2013), pero también imprime sus trabajos fuera de Guinea Ecuatorial.

Asimismo, destaca la presencia de obras que pasan por el duro proceso de la autoedición. Muchas personas optan por esta difícil vía de publicación cuando sus obras, después de varios años de espera, no salen a la luz. Hoy se puede asistir a presentaciones de libros cuyos autores, tras duros años de ahorro, han acabado por convertirse en editores de sus propias obras. La editorial Círculo Rojo respalda esta vía de publicación que para muchos escritores representa un gran sacrificio económico.

Justo Bolekia Boleká

(Universidad de Salamanca)

Trifonia-Melibea Obono Ntutumu

(Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial)

Imprenta de la Misión en la Guinea Española.