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José Joaquín Fernández de Lizardi

Presentación

José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano (1776-1827)

Considero muy acertada la iniciativa de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes de proponer un capítulo dedicado a José Joaquín Fernández de Lizardi -el Pensador Mexicano-, que, puede considerarse el primer escritor mexicano, aunque de ascendencia española. En efecto, Fernández de Lizardi nació en la capital de la República Mexicana y pasó allí casi toda su vida, circunscrita, en realidad, a unas cuantas cuadras, reuniendo en su persona las características esenciales de la época.

En su condición de criollo, Lizardi heredó parte de la tradición española y al mismo tiempo forjó lo que sería la tradición mexicana. Así, imitó la estructura de la novela picaresca española, pero en este molde insertó lo novohispano, lo local: el chocolate esencial en la vida de la comunidad criolla, el lépero tan mexicano, las chichiguas, sin olvidar las pulquerías, la Universidad y las costumbres campestres o citadinas propiamente capitalinas. Utilizó el molde de la poesía española para celebrar a la «Indita», la Virgen de Guadalupe; lo mismo hizo con el teatro, por ejemplo en su Pastorela, en la que están presentes todos los elementos «españoles» aunque con sabor local, como se advierte, por ejemplo, en la escena del banquete que Luzbel ofrece a Bato.

Como criollo que vivió el cambio de siglo, del XVIII al XIX, era «ilustrado». Había leído a los autores a su alcance -más bien los de segunda categoría, más suaves o menos virulentos- pero ya se notan en sus obras atisbos de romanticismo (Noches tristes y día alegre) o de costumbrismo (en un buen número de sus papeles sueltos o periódicos). En cuanto a su ideología, se puede decir que como español nacido en América, e ilustrado, aspiraba esencialmente a reformas. Incluso acarició la idea, la esperanza tal vez, de que España podría conceder de buen grado la independencia a la Nueva España. La idea que sustentó su voluntad de reformas era la idea de libertad como valor esencial: libertad de pensamiento, de expresión, libertad religiosa. Esto le causó un sin fin de problemas que incluso provocaron su encarcelamiento. Monárquico en su primera obra, «liberal» luego, nunca fue insurgente (con Hidalgo o Morelos), pero sí brevemente imperialista y finalmente republicano (sin excesivo entusiasmo).

Reformador-educador hasta la médula, le repugnaban los excesos de todo tipo. Compartía con Condorcet la idea de que el saber era esencial para que todos -en la que todos, cosa insólita en la época, para Lizardi, incluía a las mujeres- alcanzaran un derecho fundamental del hombre: la libertad. En su compromiso por la libertad y la educación, recurrió a todos los géneros literarios posibles: poesías (fábulas), diálogos, novelas, periódicos y teatro, siendo estos dos últimos los géneros que cultivó con más empeño durante toda su vida.

El Pensador Mexicano apenas pudo vivir de su producción literaria. Quiso que su epitafio fuera: «Aquí yacen las cenizas del Pensador Mexicano quien hizo lo que pudo por su patria», lo que constituye un claro resumen de su vida y obra. Sin embargo, su obra no cesó de difundirse después de su fallecimiento: numerosas son las ediciones de sus obras, las adaptaciones para un público joven de su Periquillo Sarniento (incluso en forma de «caricaturas» -tebeos-), sin olvidar las adaptaciones teatrales de sus obras: dos del Periquillo y varias de otras obras suyas (diálogos que él no destinaba al teatro). Todo esto revela su vigencia, lo que no le deja a salvo de ciertas manipulaciones.

Las páginas que siguen se crearon esperando infundir a los usuarios de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes el deseo de conocer mejor a quien fue un significativo representante de su época, y cuya producción dio entrada y cartas de nobleza a lo mexicano en la literatura.

Catherine Raffi-Béroud
Universidad de Groningen