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José Pascual Buxó

Apunte biobibliográfico

Por Jorge Ruedas de la Serna
(Universidad Nacional Autónoma de Puebla)

M’illumino d’immenso.

Giuseppe Ungaretti

José Pascual BuxóLlegó a México a los ocho años, al final de la guerra civil española, junto con otros niños quienes en su mayoría se hicieron maestros y aquí se quedaron. La colonia española, partidaria de Franco, los recibió mal. Los acusó de venir «infestados del virus del comunismo». Ellos llegaron pobres, fueron a la escuela pública, con los niños mexicanos, aprendieron a amar este país que les abrió las puertas y el corazón.

Venían, sí, contagiados por el idealismo republicano de sus padres, venían más a dar que a recibir, y así lo hicieron. Su aportación a la ciencia, al pensamiento, a la literatura, a la historia y a las artes de México es impresionante, y la razón no puede ser otra que el haber sentido a este país como propio.

José Pascual Buxó es uno de los más distinguidos representantes de esa estirpe de humanistas. Investigador incansable, su extensa obra abarca la literatura, la historia, el pensamiento y el arte principalmente de México, pero también de España y América Latina. Sus estudios sobre la literatura y la cultura novohispana son hoy referencias imprescindibles para los investigadores nacionales y extranjeros. Y es que ésta ha sido una de las vigas maestras de su trabajo de investigación. El libro Góngora en la poesía novohispana (México, UNAM, 1960) fue un trabajo pionero en la revaloración de la poesía colonial, continuando la línea de Alfonso Reyes y Alfonso Méndez Plancarte, pero, por primera vez, sobre la base de un minucioso análisis estilístico que revela a los poetas novohispanos como recreadores (o como diría luego Ángel Rama, como transculturadores) y no como simples imitadores. De esa época es su libro Arco y certamen de la poesía mexicana colonial (Universidad Veracruzana, 1959) anticipo de las monografías que habrán de venir después, y que hoy día son fuente documental de primer orden para la historia de la vida social y cultural del virreinato. Poco tiempo después aparece su bellísimo libro Muerte y desengaño en la poesía novohispana (México, UNAM, 1975).

La obra historiográfica de José Pascual Buxó se distingue desde sus inicios de la historiografía literaria tradicional que ha predominado en México, por una cualidad notable, porque, además de ser un trabajo de rescate, no rehúye una sana y necesaria perspectiva crítica, sin la cual los trabajos de rescate, salvo contadas excepciones, se convierten en acopios indiscriminados e interminables. Y es que a su vasta erudición y a su rigurosa experiencia filológica, Buxó suma una formación teórica y crítica excepcional, así como un amplio conocimiento de la literatura europea. Todo lo cual complementa su fina intuición que hace siempre de sus trabajos obras precursoras. Muchos años antes de que el gran poeta Giuseppe Ungaretti fuera aclamado mundialmente como hoy lo es, y cuando todavía estaba vivo, Buxó le dedicó un libro, Ungaretti, traductor de Góngora (Universidad del Zulia, 1968, reedita- do después en México, UNAM, 1978).

En el mismo sentido, tanto en Venezuela, país en el que radicó varios años como profesor de la Universidad del Zulia, como en México, ha realizado una importante contribución a los estudios de la poética moderna, materia en la que es hoy internacionalmente reconocido como especialista destacado. De ello dan cuenta sus libros Introducción a la poética de Roman Jakobson (UNAM, 1978) y Las figuraciones del sentido. Poética semiológica (México, Fondo de Cultura Económica, 1984).

Fue, además, fundador y primer director del Seminario de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

No obstante ser uno de los mayores especialistas en la literatura novohispana, ha realizado trabajos notables sobre poetas latinoamericanos modernos, como César Vallejo y Juan Rulfo, entre otros. Su libro César Vallejo. Crítica y contracrítica (UAM, 1982; segunda edición aumentada, UNAM, 1992) es una magistral lectura de la poesía hermética del gran poeta peruano. Representa así, por eso mismo, al crítico auténtico que se mueve con libertad a través de toda la tradición clásica y hasta la literatura contemporánea, sin demérito de profundidad y originalidad.

Otra de sus grandes contribuciones ha sido la fundación del Seminario de Cultura Literaria Novohispana, en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, en donde a través de sus propios trabajos y los de sus colaboradores y alumnos ha realizado una meritísima labor de rescate, investigación y crítica. Lo que, aunado a los diversos coloquios internacionales que ha llevado a cabo, consolidaron uno de los más sólidos proyectos de investigación de la UNAM con amplia proyección en el exterior. Muestra del reconocimiento nacional e internacional que se ha hecho de la obra de este gran investigador es el volumen De palabras, imágenes y símbolos. Homenaje a José Pascual Buxó (UNAM, 2002), en el que participan numerosos colonialistas mexicanos y extranjeros.

El doctor Buxó es hoy en día uno de los mayores especialistas en Sor Juana Inés de la Cruz, a quien ha dedicado varios libros y numerosos ensayos críticos, y entre los cuales es ya clásico su libro Sor Juana Inés de la Cruz: Amor y conocimiento (México, UNAM, 1996). Imposible sería siquiera citar aquí los títulos de su vastísima obra publicada, baste sólo mencionar una de sus últimas joyas literarias: El resplandor intelectual de las imágenes. Estudios de emblemática y literatura novohispana (México, UNAM, 2002), conjunto de ensayos en torno, todos ellos, a la emblemática colonial y que lleva como epígrafe una sentencia de Plotino, la que, a mi modo de ver, bien podría aludir a la nota dominante de la obra intelectual de José Pascual Buxó: «...la belleza consiste menos en la simetría que en el esplendor que brilla en esa simetría, y es el esplendor lo que debe amarse».

Porque un valor no menos importante de esa obra es el placer que proporciona su lectura, aun tratándose de los textos de mayor altura teórica y conceptual. No hay placer comparable al del conocimiento, cuando la lengua se pliega admirablemente a su objeto, virtud natural en José Pascual Buxó, seguramente porque, no por añadidura, sino esencialmente, es un poeta y un gran poeta, aspecto que, como él demuestra, no está reñido con la creación científica, sino al contrario, como pensaba Goëthe, ambas actividades son partes indisolubles de la inteligencia humana. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Tiempo de soledad, Universidad de Guanajuato, México, 1954; Elegías, Los Presentes, México, 1955; Memoria y deseo, Universidad del Zulia, Maracaibo, 1963; Boca del solitario, Universidad del Zulia, Maracaibo, 1964 (segunda edición Universidad Autónoma de Puebla, 1978); Materia de la muerte, Universidad del Zulia, Maracaibo, 1966 y Lugar del tiempo, UNAM, 1974. Hay en su poesía un ascenso constante, hasta alcanzar en el último libro mencionado su plena consagración. Como escribió acertadamente el crítico Enrique de Rivas: «La transparencia moderna del lenguaje poético de Pascual Buxó, incólume de experimentalismo y destrucciones, se alza sobre un cimiento seguro, el de su origen. Este origen es la mejor poesía española y mexicana del siglo XX. Ésta ha sido su verdadera patria, para la que todo pasaporte sale sobrando».

Maestro en letras por la UNAM y doctor en letras por la Universitá Degli Studi di Urbino (Italia), José Pascual Buxó es hoy investigador emérito del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fundó y dirige el Seminario de Cultura Literaria Novohispana. Ha recibido numerosas distinciones: Premio Universidad Nacional en el área de investigación en humanidades (1995); doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Puebla (1997); investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores (1999); la Universidad del Claustro de Sor Juana le otorgó, en 2003, la presea al mérito académico Sor Juana Inés de la Cruz y es miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1984. Fue, además, director fundador de la Escuela de Letras de la Universidad Veracruzana, México (1957); director fundador de la Escuela de Letras en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad del Zulia, Venezuela (1959) y director fundador del Seminario de Poética en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM (1977-1986). Ha sido profesor visitante de las universidades de Florencia, Nimega, París, Puerto Rico, Toronto, Los Ángeles y Valencia.

Pero todo esto no estaría completo si no añadiera que, primordialmente, José Pascual Buxó es un maestro, un profesor, formador de nuevos estudiosos e investigadores, y esto es lo que, a más de lo dicho, le da pleno sentido a su vida como universitario ejemplar.