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Juan de la Cueva

Biografía de Juan de la Cueva

<em>Retrato de Juan de la Cueva de Garoza</em> por E. Mas de Xaxars (s. XIX).Juan de la Cueva nació en 1543 en Sevilla, pero se desconoce la fecha exacta de su nacimiento. Sí se sabe que fue bautizado el 23 de octubre de aquel año en la iglesia de Santa Catalina de Sevilla. Era uno de los nueve hijos del matrimonio formado por el doctor Martín López de la Cueva, letrado de la Inquisición de Sevilla, y de Juana de las Cuevas. El poeta pudo ser conocido de forma indistinta con el apellido «de la Cueva» o «de las Cuevas». De hecho, Cervantes en el «Canto de Calíope» de La Galatea lo llamó «Juan de las Cuevas». Su infancia transcurrió en la casa familiar, que estaba en la calle de la Alhóndiga, en la colación de Santa Catalina.

Juan de la Cueva pertenece a esa especie de poetas que —como Lope de Vega— convirtieron su obra literaria en una suerte de instrumento para la confesión de su propia existencia. De ahí que su poesía pueda servirnos, con todas las cautelas necesarias, para intentar reconstruir algunas de sus experiencias vitales. El mismo Cueva escribió una extensa composición poética de 1379 versos agrupados en 172 octavas en la que cuenta la historia completa de su familia, Historia y Sucesión de la Cueva. Este poema forma parte del manuscrito de 1604, Segunda parte de las obras de Juan de la Cueva, que lleva la portada impresa y una dedicatoria en prosa a D.ª Ana Téllez Girón, marquesa de Tarifa, firmada en Sevilla el 15 de septiembre de 1604.

Cueva en la Academia de Mal Lara

Juan de la Cueva pudo haber sido discípulo de Juan de Mal Lara (1526-1571), a quien dedicó el soneto «Detened la soberbia, padre Eolo», y en cuya academia debió de adquirir una formación humanística, con profundo conocimiento de la tradición clásica e italianista, y sentir interés por el ambiente cultural de la ciudad y por la dedicación al estudio de los clásicos y al cultivo de su poesía. Tras la muerte del humanista en 1571, su concuñado Diego Girón, que asumió la dirección del Estudio de gramática, debió de ser el preceptor del joven poeta, quien le dedicó el soneto «Bien puedes padre Betis generoso». Es muy probable que Cueva también estuviera vinculado a la casa de Francisco Pacheco y de Juan de Arguijo y que participara de sus ideales poéticos y estéticos. Sin duda, este ambiente humanista y amistoso debió de influir en el gusto de Juan de la Cueva por el cultivo de todos los géneros literarios.

Los rasgos genéricos del petrarquismo de los versos que Juan de la Cueva escribiera en el período de 1560 a 1574 no permiten perfilar la posible destinataria de esas poesías, que tal vez fuera Felipa de la Paz, a la que conoció en 1567, pero cuya verdadera identidad se desconoce. El nombre de la dama —la «Felicia» o «Felice»— aparece en acróstico o formando un juego de palabras en diversos poemas de Cueva (elegía segunda, soneto 26, soneto 6). Sin embargo, parece que debió de ser un amor no correspondido.

Cueva en América

Con 31 años de edad, en septiembre de 1574, Juan de la Cueva se trasladó a Nueva España, acompañado de su hermano Claudio (1551-1611) que había obtenido una media ración (medio racionero) en la catedral de México y había sido nombrado Inquisidor Apostólico y Arcediano de Guadalajara. Cueva aludió al nombramiento de su hermano en la canción dirigida «Al Doctor Claudio de la Cueva, Inquisidor Apostólico, habiéndole dado el Arcedianato de Guadalajara en las Indias de la Nueva España»: «Acuerda con tu lira el canto mío». También en la epístola poética que escribe «Al maestro Diego Girón» da noticias sobre los motivos que lo llevaron a las Indias (deseo de liberarse de ciertas amarguras «literarias» vividas en Sevilla) y muestra su felicidad y tranquilidad de ánimo: «libre de querella», «aquí la invida no hará su officio», «aquí no sufriré la triste afrenta».

Este viaje y estancia en México dejó una importante huella en Juan de la Cueva, pues aparecen continuas referencias en su obra a esta experiencia. Sin embargo, el escritor debió de cansarse de permanecer en América y sentir la nostalgia de su tierra, como se evidencia en poemas como «Alegre, y sin cuidado, en dulce canto» y «Los alegres placeres han huido», de manera que muy pronto solicitó permiso para regresar a Sevilla, una licencia que le fue concedida a finales de diciembre de 1575. El poeta regresaría en el verano de 1577, como se aprecia en la dedicatoria del soneto «Entregado a las ondas de Neptuno», A Don Antonio Manrique, General de la flota de la Nueva España, navegando para Castilla el año de 1577, quedando su hermano en el Nuevo Mundo hasta 1582.

El cancionero Flores de baria poesía, fechado en México en 1577, junto a composiciones de otros ingenios castellanos (Gutierre de Cetina, Diego Hurtado de Mendoza, Fernando de Herrera, Baltasar del Alcázar, etc.) y novohispanos (Francisco de Terrazas, Carlos Sámano o Martín Cortés), recoge algunas composiciones de Juan de la Cueva que muy probablemente fueron escritas durante su estancia en América. Este cancionero, cuya compilación se ha atribuido en alguna ocasión a nuestro poeta, contiene un total de 32 composiciones de Cueva: 25 sonetos, 3 madrigales, 2 odas, 1 elegía y 1 sextina.

Cueva de nuevo en Sevilla, actividad teatral y literaria

De nuevo en Sevilla, Juan de la Cueva debió de dedicarse a su labor poética y teatral, pues entre 1579 y 1581 se representaron sus catorce obras teatrales en la ciudad hispalense. En 1582 se publicó su libro de poesías con el título genérico de Obras de Juan de la Cueva dirigidas al Ilustrísimo Señor Don Juan Téllez de Girón, marqués de Peñafiel, que editó Andrea Pescioni, a costa de Francisco Rodríguez, mercader de libros. Se trata de un volumen que recoge una buena muestra de los poemas escritos por Cueva hasta la fecha: 14 de los 32 que habían aparecido en las Flores de baria poesía y otros que no se hallaban en este cartapacio. El libro está dividido en tres partes: la primera recoge los sonetos (110), las elegías (12), las canciones (8), dos madrigales y una sextina. La segunda ofrece tres églogas; y la tercera contiene el poema mitológico el Llanto de Venus en la muerte de Adonis.

Portada de la <em>Primera parte de las comedias y tragedias de Juan de la Cueva dirigidas a Momo</em>.En 1583 Andrea Pescioni publicó también la Primera parte de las comedias y tragedias de Juan de la Cueva, en la que recogía las piezas que había representado en los años anteriores, seis comedias y cuatro tragedias: Comedia de la muerte del rey don Sancho y reto de Zamora por Don Diego Ordóñez, Comedia del saco de Roma y muerte de Borbón y coronación de Carlos V, Tragedia de los siete Infantes de Lara, Comedia de la libertad de España por Bernardo del Carpio, Comedia del degollado, Tragedia a la muerte de Áyax Telamón sobre las armas de Aquiles, Comedia del tutor, Comedia de la constancia de Arcelina, Tragedia de la muerte de Virginia y Apio Claudio, Comedia del príncipe tirano, Tragedia del príncipe tirano, Comedia del viejo enamorado, Comedia de la libertad de Roma por Mucio Cévola, Comedia del infamador. Esta publicación teatral debió de tener éxito, pues el uno de septiembre de 1584 el poeta dramático consiguió una licencia para publicar una segunda impresión de esa Primera parte de las comedias y tragedias, lo que tendría lugar en 1588, aunque en esta ocasión las editaría Juan de León, con el añadido de los argumentos al principio de cada pieza teatral.

Durante los años 1588-1600 Juan de la Cueva debió de permanecer en Sevilla, aunque realizara algún que otro viaje. En ese tiempo pueden datarse algunas composiciones sueltas del escritor, como la elegía compuesta con motivo de la muerte del maestro Diego Girón, que sucedió el 23 de enero de 1590; también escribió otra elegía dedicada a Francisco de Medina en 1590, con motivo de la muerte del marqués de Tarifa, Francisco Enríquez de Ribera, su discípulo, que murió en Sevilla el 19 de julio de 1590. En 1598 compuso dos sonetos para honrar la muerte de Felipe II («Quien al rebelde Apóstata detuvo» y «Arde l’antorcha funeral mostrando»); y al año siguiente otro en ocasión de la muerte del licenciado Francisco Pacheco.

El hermano de Juan de la Cueva, Claudio regresó a España como procurador del cabildo mexicano ante la corte de Madrid en 1582; en 1583 se doctoró en cánones por Sigüenza y fue nombrado arcediano de la catedral de Guadalajara de Indias, aunque no aceptó ni ejerció el cargo. Dos años más tarde fue nombrado abogado de los presos de la Inquisición en Sevilla, lo que parecía una continuación del oficio de la saga familiar.

En 1585, el 16 de junio, Juan de la Cueva firmó la dedicatoria al II duque de Alcalá y IV marqués de Tarifa, Fernando Enríquez de Ribera (1564-1590), del libro de poesía titulado Viaje de Sannio, un poema largo (de 492 octavas reales) de tipo alegórico que en su redacción final estaría dividido en cinco libros. En los cuatro primeros recrea el viaje alegórico de un poeta llamado Sannio, que representaría al propio Cueva, que, en compañía de la Virtud, sube al cielo de Júpiter para rogarle que remedie su miserable situación económica y le reconozcan sus méritos literarios, pero Júpiter lo expulsa y le confirma que su obra gozará, una vez que muera el poeta, de la Fama literaria, pero que mientras viva será pobre y estará a merced de Momo, príncipe de los maldicientes. En el libro V la Virtud le dice que vaya al río Betis y, ya en el agua, entran en un templo decorado con las figuras y el elogio de los poetas, nobles y militares más ilustres de su tiempo, donde las ninfas coronan por mandato de Betis a Sannio como premio por su virtud. Pero el libro no se editó en esa fecha.

En 1587 y 1588 se publicaron las dos ediciones del Coro febeo de romances historiales. A esta colección siguió un segundo Coro febeo, de características similares, pero quedó inédito. Cada colección tiene 100 romances de tema histórico, que resultan muy útiles para comprender el sentido de los dramas históricos de Cueva.

Poco antes de 1590, el escritor debió de pasar un breve periodo de tiempo en Aracena, donde vivía su hermana Beatriz y desde donde escribió unas epístolas, cuyo principal destinatario es Fernando Pacheco de Guzmán, en las que recuerda a sus amigos sevillanos y describe la tranquilidad de la vida de aldea frente al consiguiente menosprecio de corte que podría quedar simbolizado en el ajetreo de la vida sevillana.

Cueva en las Islas Canarias

A finales de 1591, Juan de la Cueva acompañó a su hermano Claudio a Canarias, donde fue nombrado visitador e inquisidor del Santo Oficio, y ambos vivieron algún tiempo en la isla de Gran Canaria. Los poemas escritos por Cueva en las islas tratan sobre los asuntos más frecuentes de su pluma: una canción que dedica a su hermano Claudio, exaltación y nostalgia de Sevilla como se observa en su epístola dedicada a don Gaspar de Villalta, «en que se trata cuanto mejor sea la quietud en su patria que andar peregrinando por varias regiones», las polémicas y rencillas literarias y su amor por Felipa de la Paz. Si Claudio de la Cueva ejerció su cargo inquisitorial en Canarias hasta gran parte del año 1600, Juan, que no se adaptó ni al clima ni a las costumbres de las islas, debió de pensar no mucho tiempo de su llegada en regresar a Sevilla.

Cueva regresa a Sevilla

En junio de 1595 parecía que estaba de vuelta en Sevilla, pues en esa fecha otorga un poder notarial a Antonio Ximénez de Mora y a Diego Días para que hicieran en su nombre la petición de licencia para imprimir la Segunda parte de las comedias y tragedias, una obra que, sin embargo, no se conserva y que tal vez nunca llegó a publicarse.

Escudo del linaje de Juan de la Cueva, flanqueado por Marte y Apolo, y aparece la divisa «Gesta Cano».En 1603, en casa de Francisco Pérez, publicó la Conquista de la Bética, poema heroico en que se canta la restauración y libertad de Sevilla por el Santo Rey Don Fernando: un poema épico que trata en octavas reales la reconquista de gran parte de Andalucía, y en particular de Sevilla, pues se centra en las hazañas de Fernando III en el siglo XIII. Se trata del primer poema culto que recrea el tema de la reconquista, un asunto que, sin embargo, tendrá un extraordinario cultivo en otros ámbitos y géneros literarios (romance, canciones, teatro, etc.): compuesto por 2573 octavas reales agrupadas en 24 cantos, cada uno de ellos precedido de un argumento en prosa. Se nota el influjo o inspiración modélica de la Gerusalemme liberata de Torquato Tasso. La composición del poema debió de ser muy anterior a la de su fecha de publicación; posiblemente coincidiera con la escritura de sus dramas históricos.

Últimos años de Cueva, en Cuenca y Granada

A principios del siglo XVII Juan de la Cueva vivía en Sevilla, dedicado a su tarea como escritor, reunir su obra y corregir la que aún no había publicado. En 1606 su hermano Claudio fue trasladado a Cuenca como Inquisidor y Juan, que permanecería en Sevilla redactando posiblemente su Exemplar poético, se marcharía con él posiblemente en 1607. En la ciudad manchega terminaría los Cuatro libros de los inventores de las cosas; la dedicatoria está firmada en Cuenca el 9 de mayo de 1607, pero el libro no se publicaría hasta que en 1778 López de Sedano lo incluyera en su Parnaso español. Allí escribió también el soneto «Estas ansias, que viven por matarme» al licenciado Antonio Martínez de Miota que ejercía en esa ciudad como catedrático. Sin embargo, Juan de la Cueva no debería de estar a gusto en la ciudad manchega y, al morir su hermano en 1611, se marchó a Granada, donde residía su hermana Juana. El poeta murió en la ciudad andaluza el 4 de octubre de 1612.

El testamento de Juan de la Cueva ponía de manifiesto que fue un hombre que no gozó de buena situación económica, y que debió de vivir sobre todo de la ayuda de sus hermanos. Parece que no tenía dinero para pagar los gastos del funeral ni el traslado de su cadáver a Sevilla, ni una capellanía de misas que quiso encargar en su iglesia de Santa Catalina, que finalmente fueron abonadas por su cuñado.

Obra dramática

En 1583 Andrea Pescioni publicó también la Primera parte de las comedias y tragedias de Juan de la Cueva, en la que recogía las piezas que había representado en los años anteriores. Esta publicación teatral debió de tener éxito, pues el uno de septiembre de 1584 el poeta dramático consiguió una licencia para publicar una segunda impresión de esa Primera parte de las comedias y tragedias, lo que tendría lugar en 1588, aunque en esta ocasión las editaría Juan de León.

La producción dramática conocida de Juan de la Cueva se concreta en seis comedias y cuatro tragedias.

Comedias

  • La muerte del rey don Sancho y reto de Zamora
  • La libertad de Roma por Mucio Cévola
  • La libertad de España por Bernardo del Carpio
  • El saco de Roma
  • El degollado
  • El tutor
  • El viejo enamorado
  • El infamador
  • La constancia de Arcelina
  • El príncipe tirano

Tragedias

  • Los siete Infantes de Lara
  • Ayax Telamón sobre las armas de Aquiles
  • La muerte de Virginia y Apio Claudio
  • El príncipe tirano

Además de la clasificación genérica del corpus dramático de Juan de la Cueva, su variedad de temas, argumentos y fuentes, traducida a su vez en una diversidad de registros, situaciones, personajes, etc., podría ser susceptible de convertirse en un criterio que nos permita la ordenación de sus piezas teatrales, que de esta manera quedarían agrupadas en tres apartados:

1) Las obras de tema histórico nacional, cuyos argumentos proceden de las leyendas medievales transmitidas en crónicas, el romancero o la épica:

  • Comedia de la muerte del rey don Sancho y reto de Zamora
  • Tragedia de los siete Infantes de Lara
  • Comedia de la libertad de España por Bernardo del Carpio

Comedia inspirada en la historia más reciente:

  • El saco de Roma

2) Los dramas inspirados en temas de la antigüedad grecolatina:

  • Tragedia de la muerte de Áyax Telamón sobre las armas de Aquiles
  • Tragedia de la muerte de Virginia y Apio Claudio
  • Comedia de la libertad de Roma por Mucio Cévola

3) El tercer grupo estaría formado por las obras de tema novelesco, en el que se podría distinguir un primer apartado en el que se incluyen las obras de inspiración «costumbrista» o «fantástica»:

  • Comedia del degollado
  • Comedia del tutor
  • Comedia del viejo enamorado
  • Comedia del infamador
  • Comedia de la constancia de Arcelina
  • Comedia y tragedia de El príncipe tirano

Primeras representaciones de sus obras

1579

  • Comedia de la muerte del rey don Sancho y reto de Zamora
    Huerta de Doña Elvira. Alonso Rodríguez.
  • Comedia del saco de Roma
    Huerta de Doña Elvira. Alonso Rodríguez.
  • Tragedia de los siete infantes de Lara
    Huerta de Doña Elvira. Alonso Rodríguez.
  • Comedia de la libertad de España por Bernardo del Carpio
    Atarazanas. Pedro de Saldaña.
  • Comedia del degollado
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.
  • Tragedia de la muerte de Áyax Telamón sobre las armas de Aquiles
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.
  • Comedia del tutor
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.
  • Comedia de la constancia de Arcelina
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.

1580

  • Tragedia de la muerte de Virginia y Apio Claudio
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.
  • Comedia del príncipe tirano
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.
  • Tragedia del príncipe tirano
    Huerta de Doña Elvira. Pedro de Saldaña.
  • Comedia del viejo enamorado
    Corral de don Juan. Pedro de Saldaña.

1581

  • Comedia de la libertad de Roma por Mucio Cévola
    Atarazanas. Alonso de Capilla.
  • Comedia del infamador
    Huerta de Doña Elvira. Alonso de Cisneros.

Obra poética

Toda la obra poética de Juan de la Cueva —como ha señalado Reyes Cano— aparece recogida en tres manuscritos de 1603, 1604 y 1605 respectivamente, lo que permite pensar que el poeta «estaba preparando una edición de toda su poesía compuesta en años anteriores». Tal vez la intención era la de preparar una versión definitiva de su obra para su publicación. En estos dos primeros códices no se incluían las obras dramáticas.

El Primer códice autógrafo lo dedicó a su hermano Claudio el 1 de enero de 1603: De las Rimas de Juan de la Cueva, primera parte. Dirigidas Al Doctor Claudio de la Cueua, Inquisidor apostólico y visitador de la Santa Inquisición del reino de Sicilia (Biblioteca Capitular de Sevilla [BCC 82-2-4]. Reyes Cano editó este manuscrito y parte del segundo en su tesis doctoral). El contenido procede de la edición de las Obras de 1582, aunque incluye un soneto y una estancia nuevos; contiene toda la poesía lírica de Cueva: 264 sonetos, 21 canciones, 18 epístolas, 21 elegías y una sextina.

El Segundo códice está fechado en Sevilla en 1604 y también está dedicado a su hermano: Segunda parte de las Obras de Juan de la Cueva. Anno 1604 (Biblioteca Capitular de Sevilla [BCC 82-2-5]). El cartapacio contiene las siguientes obras: 7 églogas completas; dos poemas mitológicos (Los amores de Marte y Venus y Llanto de Venus en la muerte de Adonis); la Historia y Sucesión de la Cueva; el texto definitivo del Viage de Sannio. A estas obras añade el Exemplar poético; la epístola A Cristóbal de Sayas y Alfaro; Los inventores de las cosas; dos poemas épico-burlescos (La Muracinda y la Batalla de ranas y ratones).

En 1605 Cueva hizo una copia de este códice y haría algunos cambios. El título es Segunda parte de las Rimas de Juan de la Cueva. Églogas. Con el paso del tiempo copió también el Exemplar poético (1606) y Los inventores de las cosas (1608).

En el Viaje de Sannio y en el Coro febeo de romances (1587) hay alusiones a otras obras de Cueva que, sin embargo, no se han conservado, si es que su existencia fue cierta (textos narrativos, la edición de un Cancionero o la Segunda parte de las Comedias y Tragedias).

Obras perdidas

Juan de la Cueva hizo referencia en sus obras a otras composiciones que, sin embargo, no se han conservado. Así, como el propio autor dijo en el Viaje de Sannio (I, 17), tradujo una serie de composiciones latinas que se incluyeron en un manuscrito de 1582, Oficina de Juan Ravisio Textor traducida de lengua latina en española por Juan de la Cueva y añadida de muchas otras cosas, que actualmente está perdido.

También en la misma obra (IV, 36) Cueva se refirió a su producción narrativa: y mudando el estilo a más alteza / tengo hecho un volumen de tragedias, / de obras de amor un grande cartapacio / escritas más novelas qu’el Boccaccio.

En el Coro febeo de romances (1587) Cueva había anunciado la Segunda parte de las Comedias y Tragedias, para la que había pedido licencia en 1585, pero no se sabe nada acerca de su publicación. También menciona los «doce libros de la Historia do Belida se celebra» de la que no ha llegado ninguna noticia.