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Juan Ruiz de Alarcón

El autor: Juan Ruiz de Alarcón. Biografía (1572-1639)

Pedro Ruiz de Alarcón y doña Leonor de Mendoza, padres del dramaturgo, contrajeron matrimonio el domingo 9 de marzo de 1572 en la catedral de México. La familia de la novia se dedicaba a la minería en Zumpango y Tasco, por lo que su prosperidad económica le daba vía libre para casar a Leonor con un joven español recién llegado a la colonia, cuyo apellido permitía presumir de hidalguía. Este tipo de matrimonios, entre muchachas de familias coloniales acaudaladas y españoles con poco tiempo en el virreinato, eran frecuentes, pues suponían un beneficio para ambas partes: las primeras ennoblecían su apellido al unirse en matrimonio con individuos pertenecientes a familias de la aristocracia española, mientras que los segundos ganaban una respetable posición económica, necesaria para mantener tal hidalguía. De esta unión nacieron cinco hijos: Juan (1572), Pedro (1577), Gaspar (1577), Hernando (1581) y García (1582).

Tras el enlace, la familia fija su residencia en Tasco, y allí nacen sus tres primeros hijos, Juan, Pedro y Gaspar; en 1580 se trasladan a la capital del virreinato, donde nacen los dos hijos menores. El 30 de diciembre de 1572 es bautizado el primogénito del matrimonio, al que pusieron como nombre el de Juan, quizá por la proximidad del 27 del mismo mes (acaso la fecha de nacimiento del escritor), festividad de San Juan evangelista. La partida de nacimiento, descubierta por Leonardo Carranco Cardoso en 1974, certifica que «En treinta de diciembre de mil y quinientos setenta y dos años Alonso Torquemada, semanero en la región de Tachco, bauticé en la Ermita de la Santa Veracruz, Real de Minas de Tetelcingo, a Juan, hijo de Pedro Ruiz de Alarcón y Leonor de Mendoza, su mujer. Fueron testigos José de Cabra y María Josefa, su mujer.-Cura semanero Alonso de Torquemada».

Poco se sabe de su niñez y adolescencia, pero, en lo que respecta a sus estudios, parece que comenzó su formación con los jesuitas en San Pedro y San Pablo, donde estudió gramática latina, dialéctica y filosofía escolástica y moral, y donde posiblemente tuvo sus primeros contactos con el teatro de ámbito dramático, ya que sus profesores animaban a los alumnos a participar en concursos poéticos y en representaciones teatrales.

Entre junio de 1596 y abril de 1600, Juan Ruiz de Alarcón estudió cinco cursos de Derecho canónico y otros de Derecho civil en la Universidad de México. Sin embargo, no se graduó allí, puesto que aprovechó un acuerdo entre su universidad y la de Salamanca, según el cual los cursos aprobados se revalidaban mutuamente. Así, a fines de la primavera de 1600, Juan se embarcó hacia la Península, para continuar sus estudios en la universidad más antigua de España, recibiendo allí su grado de bachiller en cánones.

Los estudios de Alarcón fueron sufragados gracias a una ayuda económica de 137 reales mensuales, provenientes de la herencia de Gaspar Ruiz de Montoya, quien había dejado constancia en su testamento de que esa suma se destinara al pago de los estudios universitarios de un pariente que no estuviera en condiciones de costearlos por su cuenta. Esta ayuda se extendió desde 1600 hasta 1607, tiempo en el que cursó todas las asignaturas requeridas para obtener en México (1609) el título de licenciado in utroque iure.

Se conservan cuatro documentos relacionados con los estudios de Ruiz de Alarcón en Salamanca. El primero es la matrícula en quinto curso de Derecho canónico, el 18 de octubre de 1600. En segundo lugar, la matrícula en la facultad de Derecho civil el 21 de octubre de 1600, ya que había completado los cursos para recibir el grado de Derecho canónico. El tercer documento es sobre la recepción del grado de bachiller en Derecho canónico el 25 de octubre de 1600. Por último, el cuarto documento es su recepción del grado de bachiller en Derecho civil, el 3 de diciembre de 1602. De seguido, Alarcón se matricula el 4 de octubre de 1604 en Derecho y permanece en Salamanca, probablemente preparando su examen de licenciatura, hasta el verano de 1606, fecha en la que se traslada a Sevilla. Entre 1602 y 1606, nuestro escritor, además de continuar sus estudios, se ocupó de dar clases a estudiantes, con lo que obtenía ingresos complementarios.

De aquellos años dataría el comienzo de su amistad con el futuro valido de Felipe IV, el todo poderoso conde-duque de Olivares quien, como era habitual entre los segundones de familia noble, fue enviado a la Universidad de Salamanca en 1601 para estudiar Derecho canónico. Y allí permaneció hasta 1604, año en que la muerte imprevista de su hermano mayor, don Jerónimo, le obligó a abandonar Salamanca como consecuencia de la institución del Mayorazgo. De su permanencia en la universidad salmantina queda la elección, entre sus condiscípulos,  como rector (noviembre de 1603) de la que se sentía muy orgulloso, probablemente el gusto por los libros y por el estudio que le acompañaron siempre y algunas amistades.

El 29 de julio de 1601, Juan Ruiz de Alarcón solicitó de la Universidad de Salamanca un certificado oficial de sus dos grados, necesario para ejercer la profesión en Sevilla, y que después entregaría en México en 1609 para tramitar su licenciatura.

Tras su estancia en Salamanca, se traslada a Sevilla, donde reside desde 1606 hasta 1608. Unos documentos legales de estas fechas lo definen como vecino de la ciudad y con licencia para ejercer la profesión de abogado ante la Real Audiencia. Los datos sobre su modo de vida en esta época indican una escasa holgura económica. Sin embargo, en 1607, además de sus ingresos por su actividad de abogado, cobra 400 reales heredados de Álvaro Rodríguez de Figueroa, que utilizará para pagar su viaje de regreso a México.

Su labor de abogado en Sevilla le dejaba a Juan Ruiz tiempo para participar en certámenes literarios, habituales entonces. Así, en 1606 participa en dos justas, una el 26 de abril, fiesta conmemorativa de la traslación del cuerpo de Santa Leocadia de Flandes a Sevilla, y otra el 4 de julio, fiesta de San Laureano. De esta segunda celebración se conserva una carta escrita por un anónimo Secretario a su amigo Diego de Astudillo, en la que se ofrece el primer retrato de Alarcón en su juventud.

Tras este tiempo en Sevilla, Alarcón decide regresar a Nueva España, probablemente a causa del fallecimiento de su padre, pues afirma en documentos de esas fechas que «su madre y hermanos» viven en México, sin mencionar a su progenitor. Parte de Cádiz el 12 de junio de 1608, aunque probablemente, el viaje se planeaba desde tiempo atrás, puesto que en mayo había presentado ante la Casa de Contratación de Sevilla todos los documentos que se necesitaban para partir a las Indias. Además, para ahorrarse el pasaje, en junio había alcanzado un puesto de criado al servicio de fray Pedro Godínez Maldonado, pero este viaje se vio cancelado porque los barcos se necesitaban para una armada destinada a combatir las naves piratas holandesas que amenazaban las costas españolas.

Juan Ruiz de Alarcón llega a Veracruz (México), el 19 de agosto de 1608. Cinco meses después, presenta su certificado de estudios de Salamanca y solicita examen para la licenciatura. Es posible que la causa que lo lleva a licenciarse en México sea económica, puesto que en la Península la ceremonia de graduación era muy costosa. Así, el 8 de febrero de 1609, Alarcón expone su tesis, cuyo tema era la emancipación temporal de esclavos y los efectos legales de ciertas cláusulas testamentarias, lo cual era un problema de interés para la sociedad criolla. A continuación, presenta el día 18 testimonios sobre su práctica de abogado en Sevilla, en forma de declaraciones juradas de dos de sus amigos, Hernando de Castro Espinosa y Bricián Díez Cruzate. Un día después, el tribunal le asigna los textos (uno del Digesto viejo y otro del Código) que debe comentar en un segundo examen. El día 20 de febrero rinde el examen ante veintiún sinodales, los cuales, por unanimidad, le otorgaron el grado de licenciado in utroque iure. Seguidamente, el 12 de marzo de 1609 obtiene el permiso para doctorarse en Derecho canónico y civil, aunque solicita que la entrega del título sea sin la ceremonia acostumbrada, tanto por tratarse de tiempo de Cuaresma como por la imposibilidad de afrontar los gastos del evento. Sin embargo, nunca accedió a este grado, lo que resulta extraño, puesto que el trabajo que le quedaba por hacer era muy poco. Además, este título hubiera contribuido a que alcanzara la cátedra universitaria para la cual se comenzó a postular ese mismo año, y que volvería a solicitar en noviembre de ese año y en abril y mayo de 1613.

A partir de este momento, Alarcón ejerce su profesión en los tribunales, y a comienzos de 1611 un documento notarial lo define como «abogado de esta Real Audiencia», al tiempo que Garci López de Espinar, corregidor de la ciudad de México, le nombra su asesor. En 1612, el tribunal de México lo nombra «juez pesquisidor» en un caso de asesinato.

En febrero del año siguiente Alarcón ya está decidido a volver a España, puesto que su hermano le da un poder para que realice todos los trámites pertinentes ante el Rey y el Consejo de Indias para solicitar un beneficio eclesiástico. También sabemos que en años posteriores Pedro le enviaría dinero a su hermano para vivir en España y sufragar sus gastos.

El 21 de mayo de 1613, Alarcón parte de México a Veracruz, y ese verano sale de San Juan de Ulúa hacia España. Desembarca en Sevilla a fines de septiembre o comienzos de octubre de ese año, y se traslada inmediatamente a Madrid. Es probable que la vuelta a España del dramaturgo se haya debido a la búsqueda de un puesto en la Corte, lo que explicaría su inmediato establecimiento en Madrid, donde comienza un largo y dificultoso camino como pretendiente, sin éxito hasta trece años después. En tiempo de pretensiones infructuosas el teatro se convirtió en una importante fuente de ingresos, según el propio dramaturgo confiesa en la dedicatoria de su primera parte de comedias (1628) al duque de Medina de las Torres: «lícitos divertimentos del ocio, virtuosos efectos de la necesidad».

En Madrid comparte sus días con Ángela de Cervantes, de cuya relación nació su única hija, Lorenza, que fue bautizada el 6 de enero de 1617. No llegaron a formalizar esta unión, acaso por pertenecer a clases sociales distintas, acaso también, más probablemente, porque Alarcón quería mantener el celibato para, en el caso de tener acceso a un puesto en los tribunales eclesiásticos, poder ordenarse clérigo.

A partir de 1617 comienza su reconocimiento como escritor. Empezó, además a escribir poemas de elogio que fueron incorporados en las publicaciones de sus amigos, como Diego Ágreda y Vargas, Gonzalo de Céspedes y Meneses o Cristóbal Pérez de Herrera. Perteneció hasta 1622 a la academia literaria que dirigía Sebastián Francisco de Medrano junto con Lope, Góngora, Quevedo y Tirso, entre otros escritores de la época. Es en este momento cuando se produce la mayor parte de representaciones en Palacio de sus comedias, como por ejemplo Los favores del mundo (1618), Las paredes oyen (1618, 1625, 1636), Ganar amigos (1622), La cueva de Salamanca (1623), La verdad sospechosa (1623), Los pechos privilegiados (con el título Nunca mucho costó poco, 1625, 1627) y Examen de maridos (1627).

En 1622 colabora en la creación de la obra Algunas hazañas de las muchas de don Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, virrey de Perú entre 1590 y 1596. La comedia fue compuesta entre varios autores: Luis Vélez de Guevara, Mira de Amescua, Luis de Belmonte Bermúdez, Francisco de Tapia y Leyva, Fernando de Ludeña, Jacinto de Herrera, Diego de Villegas, Guillén de Castro y Juan Ruiz de Alarcón. Fue representada en Palacio ante la Reina entre el 5 de octubre de 1622 y el 8 de febrero de 1623.

Por otra parte, a la vez que comenzaba su ascenso en el mundo literario, también comenzaban los ataques de otros autores, cuyo blanco era, generalmente, su aspecto físico. El primer ataque vino de Cristóbal Suárez de Figueroa, en su obra El pasajero (1617). Estas ofensas lo acompañaron hasta que se retiró de los círculos literarios en 1626.

En agosto de 1623, para celebrar el pacto matrimonial entre el príncipe Carlos de Inglaterra y la infanta María, hija de Felipe III, se realizan numerosas fiestas en su honor. Para este acontecimiento, el Duque de Cea le encarga a nuestro dramaturgo una descripción poética de dichas fiestas que se publicó con el título de Elogio descriptivo a las fiestas que Su Magestad el Rey Filipo III hizo por su persona en Madrid a 21 de agosto de 1623 años a la celebración de los conciertos entre el sereníssimo Carlos Estuardo, Príncipe de Inglaterra, y la sereníssima María de Austria, Infanta de Castilla (Madrid, Viuda de Alonso Martín). Se trata de un poema de 73 octavas para el que Alarcón solicitó la colaboración de otros escritores de la Academia de Madrid, entre ellos Luis y Diego Vélez de Guevara, Mártir Rizo, Mira de Amescua, Fernando Lodeña, Antonio López de Vega, etc. Pero ni hizo constar en el texto publicado la participación de estos escritores ni repartió los beneficios económicos recibidos por el encargo. Tal actitud ocasionó un buen número de composiciones burlescas y críticas, algunas, como la de Quevedo o Góngora, especialmente hirientes, etc. Por otra parte, a estas fechas corresponde la elaboración de algunas de sus mejores obras: Las paredes oyen, Los pechos privilegiados y Examen de maridos.

Tras esto, Juan Ruiz de Alarcón volvió a pretender un cargo en alguna de las audiencias de Indias. Así, el 19 de junio de 1625 su solicitud es transmitida por el Rey al Consejo de Indias. Dos semanas más tarde llega la respuesta: los miembros del Consejo reconocen su talento y capacidad, pero no lo recomiendan «por el defecto corporal que tiene, el cual es grande para la autoridad que ha menester representar en cosa semejante». Sin embargo, en junio de 1626 es nombrado Relator supernumerario, con derecho a ocupar el primer cargo definitivo que estuviera vacante.

Comienza, a partir de ese momento, una nueva etapa en la vida del dramaturgo, centrada en su trabajo como relator, que le alejaría del mundo literario: Juan Ruiz de Alarcón siguió escribiendo teatro después de ese nombramiento, pero ya no vería la actividad teatral como una necesidad principalmente, sino acaso como un entretenimiento, una distracción de sus trabajos administrativos. También llegan elogios de otros autores: de Fernando de Vera y Mendoza en su obra Panegírico por la poesía, escrita hacia 1620 pero publicada en 1627; de Lope de Vega, en Laurel de Apolo (1630); de Juan Pérez de Montalbán, en Para todos (1632) y de Juan Antonio de Vera y Figueroa, en Essequie poetiche (1636).

A pesar de que el dramaturgo se encuentra alejado del mundo literario, debemos destacar la publicación de su Parte primera de comedias en 1628 (aprobada ya en 1622) y su Parte segunda en 1634. Como indica en los preliminares de la segunda, el motivo que lleva a Alarcón a publicar sus comedias es para dar muestra de su «paternidad», puesto que algunas de sus obras habían aparecido atribuidas a otros autores, como La verdad sospechosa, publicada con el nombre de Lope de Vega.

Como se ha indicado en varios lugares, en medio de sus pretensiones administrativas y falto de recursos económicos, Juan Ruiz de Alarcón acude a la literatura, en especial al teatro, como fuente de subsistencia. En efecto, buena parte de su treintena de obras teatrales fue representada en Madrid con éxito, lo que le proporcionaría cierta holgura económica. También le permitiría destacar en la república literaria, y, así mismo, despertar la envidia de alguno de los dramaturgos contemporáneos, como Lope de Vega y Mira de Amescua, mandados apresar bajo la acusación de haber reventado el estreno de la comedia de Alarcón El Anticristo, y sólo liberados al encontrarse en poder de Juan Pablo Rizo los materiales empleados para preparar la redoma que hizo huir despavoridos a los que acudieron al teatro. La experiencia teatral fue, en líneas generales, agridulce: le proporcionó fama, prestigio, sustento económico, pero también enemistades irreconciliables y amargas situaciones que le llevan a dirigirse así a su público: «Contigo hablo, bestia fiera, que con la nobleza no es menester, que ella se dicta más que yo sabría. Allá van esas comedias: trátalas como sueles, no como es justo, sino como es gusto, que ellas te miran con desprecio y sin temor, como las que pasaron ya el peligro de tus silbos y ahora pueden solo pasar el de tus rincones. Si te desagradaren, me holgaré de saber que son buenas, y si no, me vengará de saber que no lo son el dinero que te han de costar». El teatro de Juan Ruiz de Alarcón está compuesto fundamentalmente por los textos incluidos en las dos Partes de comedias que su autor dio a la estampa. En 1628 se publica en Madrid (por Alonso Pérez) la Parte primera de las comedias de Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, Relator del Real Consejo de las Indias, que incluye las siguientes: Los favores del mundo (fols. 1-25), La industria y la suerte (fols. 25v-46v.), Las paredes oyen (fols. 47-67v.), El semejante a sí mismo (fols. 68-89v.), La cueva de Salamanca (fols. 90-112v.), Mudarse por mejorarse (fols. 113-135v.), Todo es ventura (fols. 136-157v.) y El desdichado en fingir (fols. 158-179). Unos años más tarde, en 1634, se publica la Parte segunda de las comedias del Licenciado don Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, Relator del Consejo Real de las Indias (Barcelona, Sebastián de Cormellas), con las siguientes: Los empeños de un engaño (fols. 1-22), El dueño de las estrellas (fols. 23-43v.), La amistad castigada (fols. 45-66), La manganilla de Melilla (fols. 67-88v.), La verdad sospechosa (fols. 89-110v.), Ganar amigos (fols. 111-132v.), El Anticristo (fols. 133-155v.), El tejedor de Segovia (fols. 157-180), Los pechos privilegiados (fols. 203-224), La prueba de las promesas (fols. 181-202), La crueldad por el honor (fols. 225-246v.) y Examen de maridos (fols. 247-269v.).

Algunas de estas veinte comedias –indiscutibles en cuanto a su autoría–, se publicaron también atribuidas a otras autores, incluso bajo títulos distintos: Examen de maridos se publicó bajo el título de Antes que te cases mira lo que haces, atribuida a Lope; La verdad sospechosa, asimismo atribuida a Lope; Los favores del mundo se publicó también como Ganar perdiendo, etc. A ello se refiere de manera expresa nuestro dramaturgo en los preliminares de la segunda parte, donde justifica la publicación de sus comedias por ese motivo.

Asimismo, se le han atribuido algunas comedias: Quien mal anda en mal acaba (Sevilla, Francisco de Leefdael, s. a.); La culpa busca la pena y el agravio la venganza, incluida en la Parte cuarenta y una de comedias de varios autores (Zaragoza, Pedro Esceur, 1646, pp. 139-170) y No hay mal que por bien no venga o Don Domingo de Don Blas. Germán Vega García-Luengos ha proporcionado datos fundamentales que conducen a pensar en una nueva comedia alarconiana: la Segunda parte del acomodado Don Domingo de Don Blas. En colaboración con otros autores publicó Algunas hazañas de las muchas de Don García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete (Madrid, Diego Flamenco, 1622). Y, finalmente, se discute la autoría de obras como, entre otras, Siempre ayuda la verdad, Cautela contra cautela y la primera y segunda parte de Próspera y adversa fortuna de Don Álvaro de Luna, atribuidas también a Tirso de Molina, o al menos consideradas como fruto de la colaboración entre ambos dramaturgos.

El resto de la obra literaria queda restringido a un número reducido de textos de circunstancias: poemas en elogio de otros autores publicados en los preliminares de las obras para los que se componen, versos manuscritos escritos con motivo de diversos acontecimientos y relaciones de sucesos, como el polémico Elogio descriptivo ya mencionado.

En 1638, la salud del dramaturgo comienza a debilitarse, por lo que a partir de enero de 1639, sus tareas en el Consejo de Indias fueron desempeñadas por otra persona. El primero de julio de ese año, Alarcón dicta su testamento ante el notario Lucas del Pozo y cinco testigos. Tres días después, el 4 de julio de 1639, fallece en su casa madrileña de la calle Las Urosas (hoy de Luis Vélez de Guevara).

José Montero Reguera
Universidad de Vigo