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Juan Ruiz de Alarcón

Presentación

No le falta razón a Antonio Mira de Amescua cuando, al aprobar en 1622 la primera parte de las comedias alarconianas, califica a este teatro como de «mucha doctrina moral y política». Si, por un lado, se puede entender como un verdadero espejo de nobles, casi como un manual de comportamiento nobiliario muy cercano –no sin algún punto de disidencia– al ideario del conde-duque de Olivares, no es menor su contenido de reflexión moral, muy vinculada, en este caso, al pensamiento de Séneca, cuya influencia es proclamada abiertamente. Pero también constituye una meditada reflexión sobre la comedia nueva de Lope, que conoce con profundidad, maneja con soltura todos sus resortes y cuyos rasgos generales sigue, no sin ofrecer otros elementos que justifican las afirmaciones de Juan Pérez de Montalbán en 1632: «Don Juan Ruiz de Alarcón las dispone [las comedias] con tal novedad, ingenio y extrañeza, que no hay comedia suya que no tenga mucho que admirar, y nada que reprehender, que después de haberse escrito tanto, es gran muestra de caudal fertilísimo».

Las obras del letrado y dramaturgo novohispano se presentan aquí en su primera edición, cuando esta se ha conservado, y en formato electrónico. Asimismo, se ofrece, según es norma en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, un conjunto de materiales que acompañan a los textos de Juan Ruiz de Alarcón para que el interesado pueda profundizar en el conocimiento de este escritor.

Muchos investigadores de ambas orillas del Atlántico han contribuido a un mejor conocimiento de Juan Ruiz de Alarcón: desde los trabajos de la vieja erudición alarconiana (Reyes, Castro Leal, Jiménez Rueda, Henríquez Ureña y Millares Carlo), hasta los más cercanos, encabezados por Margarita Peña y Willard F. King, y seguidos por Lola Josa Fernández, Jules Whicker, Serafín González, Lillian von der Walde Moheno y otros. Deseo que esta biblioteca de autor contribuya a aunar esfuerzos del hispanismo en pro de un mejor conocimiento del autor de La verdad sospechosa. No hubiera sido posible este trabajo sin la ayuda inestimable de Germán Vega García-Luengos e Ysla Campbell, alarconianos de pro, y sin la de Gabriela Rivera Rodríguez, colaboradora excelente.

José Montero Reguera
Universidad de Vigo