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Literatura y periodismo en la época del Romanticismo en España

Descripción de la publicación Observatorio Pintoresco (1837)

por María José Alonso Seoane
Universidad Complutense de Madrid

Imagen de portada del «Observatorio pintoresco». Primera serie, 1837 El Observatorio Pintoresco, fundado por Ángel Gálvez y Basilio Sebastián Castellanos, comenzó a publicarse en la primavera de 1837. Seguía la línea de actualidad romántica llevada a cabo por El Artista, teniendo también presente el modelo del Semanario Pintoresco Español. En sus entregas, trata temas de arte, historia, ciencias naturales, biografía, crítica literaria y artística, con algunas noticias culturales de actualidad. La creación poética, así como la narrativa de ficción con relatos de carácter histórico-legendario y otros de tema actual, tiene un importante papel en el Observatorio Pintoresco.

En la Advertencia que encabeza el primer número, se indica que el periódico se publicará los días 7, 15, 23 y 30 de cada mes. Aunque el número 1 va sin data, corresponde al 30 de abril de 1837. El número 2 aparece el 7 de mayo, aunque está fechado, por errata, el 7 de marzo. Los siguientes ejemplares, ya correctamente fechados, se publican en los días previstos hasta el número 17, de 30 de agosto de 1837, en que finaliza la primera serie. Constaba de 8 páginas con el texto dispuesto en dos columnas, en una caja de 235 x 155 mm., en la Imprenta de la Compañía Tipográfica; con el precio de 4 reales al mes en Madrid y 6 en provincias. Los editores ofrecen dos estampas litografiadas con cada número. El 5 de septiembre comienza una segunda serie, con cambios de distinto tipo; el más visible, el de formato, que se reduce de folio a cuarto (D. Hidalgo, Boletín bibliográfico español, I, s. v., Madrid, 1860 [n.º 13, 01/07/1860]); también en dos columnas, en una caja de 165 x 110 mm. Las entregas saldrán con mayor frecuencia: el 5, 10, 15, 20, 25 y 30 de cada mes. La publicación de la segunda serie del Observatorio Pintoresco solo se mantendrá durante 12 números, apareciendo el último el 30 de octubre de 1837.

Imagen de portada del «Observatorio pintoresco». Segunda serie, núm. 1, 5 de septiembre de 1837El Observatorio Pintoresco reúne colaboradores de distintas generaciones, orientación y preparación. En general, su postura es la de un romanticismo moderado, dirigido hacia la historia, que Castellanos defiende expresamente frente a la exaltación del actual romanticismo francés de Hugo y Dumas, en su artículo «Siglo XIX. De la revolución de la poesía en esta edad» (I, 12, 23/07/1837). Además de Gálvez y Castellanos, entre los redactores y colaboradores que firman sus trabajos, de diferente entidad y calidad literaria, se encuentran Agustín de Alfaro, Baltasar de Anduaga, Francisco Ayala, Antonio Bernal de O´Reilly, Manuel Bretón de los Herreros, Agustín Durán, Serafín Estébanez Calderón -El Solitario-, Imberto Gilbert, Juan Guillén Buzarán, Ángel Iznardi -El Mirón-, Manuel Dámaso de Nestosa, Bernardino Núñez Arenas, Nicolás Peñalver, Casiano de Prado, Miguel Agustín Príncipe, Mariano Roca de Togores, Antonio Rotondo, Luis de Usoz y Río. “J. Ursoz”, que firma una colaboración –«Un sueño» (II, 12, 30/10/1837)-, seguramente es errata por “J. Urroz”: Javier de Urroz que, entre otras actividades, publica en el Siglo XIX un romántico relato titulado «Alfonso», ambientado en el momento final de la conquista de Granada (Siglo XIX, I, 1837: 241-5). Todavía hay algunos colaboradores sin identificar entre los que firman con iniciales en el Observatorio Pintoresco.

Primera página del relato romántico titulado «Alfonso», de Javier de Urroz. Publicado en «Siglo XIX», I, Madrid, 1837, pp. 241-245El primer periódico que saludó la salida del Observatorio Pintoresco fue el Eco del Comercio, afín a los promotores, con la publicación de un suelto muy favorable el miércoles 2 de mayo de 1837, en el que se insinúa, al parecer, que podría superar en el futuro al Semanario Pintoresco Español:

Hemos visto el primer número del Observatorio Pintoresco, periódico artístico y literario […] Por su belleza tipográfica, buen papel, esmero en las dos estampas litografiadas que acompañan cada número, y por último precio de suscripción […], nos parece que ha de merecer una acogida lisonjera, y aun tal vez causar la ruina de otro periódico que con título casi idéntico se distribuye los domingos. (Eco del Comercio, 2-5-1837).

En efecto, además del cuidado con que estaba editado, con el Observatorio Pintoresco se repartieron bellas litografías, como la portada de la 1.ª serie, de Augusto Ferrán y Andrés (Palma de Mallorca, 1814–La Habana, 1879), que participó por amistad y de manera entusiasta en el Observatorio, tanto en la primera como en la segunda serie. Presenta también grabados en madera, por lo general, de Calixto Ortega y Félix Batanero sobre dibujos de Ferrán. La calidad y el cuidado de las ilustraciones, dentro de las posibilidades de la revista, será una constante en el Observatorio Pintoresco. Fundamentalmente, salvo algunos retratos históricos o el de Mariano Roca de Togores, las estampas y los grabados calcográficos y en madera ilustran el texto al que se refieren. En alguna ocasión, sucede al contrario: se escriben textos a propósito de las ilustraciones, como «La interpretación de un cuadro», de Basilio Sebastián Castellanos (I, 13, 30/07/1837) y «Su pensamiento», de Bernardino Núñez Arenas (I, 15, 15/08/1837). Los dos textos comentan la misma xilografía, dibujada por Ferrán y grabada por Batanero, que señala inequívocamente a Mariano José de Larra, momentos antes de suicidarse.

Litografía de Augusto Ferrán y Andrés de la portada de la primera serie del «Observatorio pintoresco», núm. 1, 1837La valoración de la revista en la crítica mediata ha sido ocasionalmente positiva, especialmente en el campo del arte. Pero, su corta duración, la personalidad de sus promotores –el polémico Castellanos de Losada y el desconocido Gálvez-, y la desigualdad de las colaboraciones literarias, han hecho que sea habitualmente poco valorada, sin tener en cuenta sus logros. Estos se dan en la parte gráfica, en que consiguen una calidad apreciable con respecto a otras publicaciones similares de la época, y en algunos textos literarios, como la serie de narraciones históricas de Gálvez y las colaboraciones de Estébanez Calderón; además del esmerado material que presenta, sobre todo de la 1.ª serie. Modernamente, de forma monográfica, el Observatorio Pintoresco fue estudiado por Salvador García Castañeda (Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, 1-4, XL [1964], 337-59). Borja Rodríguez Gutiérrez ha tratado aspectos de los cuentos que aparecen en la revista, especialmente en el artículo «La narración breve en tres revistas románticas: Observatorio Pintoresco (1837), El Panorama (1838-1841), La Alhambra (1839-1843)» (Philologia Hispalensis, XVI/1, 2001, 189-208). María José Alonso Seoane, ha editado algunos textos del Observatorio Pintoresco y ha estudiado las narraciones histórico-legendarias de Ángel Gálvez («La ficcionalización de la historia en las narraciones de Ángel Gálvez publicadas en el Observatorio Pintoresco», en González Herrán, J. M. et al., La Historia en la Literatura Española del siglo XIX, Barcelona, Edicions de la Universitat de Barcelona, 2017, 369-382). En este trabajo, además de presentar datos biográficos desconocidos, como la fecha y lugar de nacimiento y muerte (Huesca, 1810–Madrid, 1871), se aclara definitivamente la identidad del autor y editor del Observatorio Pintoresco que aparece alternativamente como Ángel Gálvez y como Rohisindo Solá, siendo la misma persona, cuyo nombre completo es Rohisindo Ángel Gálvez Solá.

Xilografía, dibujada por Ferrán y grabada por Batanero que recrea a Mariano José de Larra momentos antes de suicidarse. En el «Observatorio pintoresco», núm. 13, 30 de julio de 1837Siguiendo la breve trayectoria del Observatorio Pintoresco, en el primer número se encuentra una «Advertencia» inicial en que los editores exponen las líneas generales de la publicación, uniendo el eco de El Artista y del Semanario Pintoresco Español en las dos vertientes de su ambicioso propósito. El Observatorio será digno de la alta clase de la sociedad por su elegancia tipográfica, por el gusto en los grabados, el lujo de sus estampas, y por lo selecto de sus materias; a la vez, por su módico precio, podrá encontrarse en el taller del artesano. El Observatorio, presentará en sus columnas, historia, biografía, bellas artes, descripción de ciudades y monumentos; aplicaciones y juegos de física, artículos de costumbres, cuentos y poesías; modas, en el último número de cada mes. Se insiste en la idea de que lo esencial en el Observatorio Pintoresco es lo español: En todas las materias preferirá las nacionales a las extranjeras. En la «Advertencia», se pone de relieve la actividad de los artistas, muy importante en el Observatorio Pintoresco. Las viñetas estarán realizadas en Madrid por jóvenes españoles, siendo una constante en el Observatorio el deseo de que estos jóvenes lleguen en sus trabajos a la perfección de las publicaciones extranjeras.

En los primeros números del Observatorio Pintoresco, prácticamente, los textos se deben solo a Gálvez y Castellanos, con Manuel Nestosa, al menos, en el apartado de modas que firma con sus iniciales en alguna ocasión (I, 12, 23/07/1837 y II, 6, 30/09/1837). Como era habitual, se incorporan también, sin citar fuentes, pequeños textos enciclopédicos tomados de publicaciones francesas, como el Magasin Universel y el Magasin Pittoresque, o españolas, como el Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano. La atención a la amenidad, que se considera requisito necesario en estos artículos de temas diversos, acerca el Observatorio al Semanario Pintoresco Español.

Advertencia que encabeza el primer número del «Observatorio pintoresco», 1837En esta primera etapa, y en las siguientes, los redactores de mayor relevancia, en todos los términos, del Observatorio Pintoresco, son los promotores del mismo: Rohisindo Ángel Gálvez Solá (Huesca, 1810-Madrid, 1871) y Basilio Sebastián Castellanos de Losada (Madrid, 1807-1891).

Ángel Gálvez colaboró muy activamente en el Observatorio Pintoresco; tanto como escritor, en la que firma con las iniciales “A. G.”, como en su segunda faceta, como editor, en que firma “R. Solá” y, en una ocasión, “Rohisindo Solá”. Como indicamos, esa doble firma corresponde a la combinación de dos partes de su nombre y apellidos completos, siendo una sola persona: Rohisindo Ángel Gálvez Solá (Alonso Seoane: 2017). Como Solá, además de aparecer en todos los ejemplares del Observatorio Pintoresco como Editor responsable, puede seguirse su actividad a través de varias notas, en las que muestra un gran entusiasmo por la revista, con la preocupación de mejorarla en todos sus aspectos; como la que publica en el número 3, en que llama la atención sobre la mejora de las viñetas en la entrega, asegurando que los jóvenes que ofrecen al ilustrado público esos primeros ensayos, no perdonarán fatiga hasta que sus obras rivalicen con las que con tanta perfección se graban en el extranjero (I, 3, 15/05/1837). En el caso excepcional en que firma “El Editor. Rohisindo Solá”, se extiende sobre las características que presenta el número del Observatorio con ocasión del cumpleaños de la reina Isabel II, su primera suscritora. Con este motivo, la redacción ofrece un aumento de impresión, estampas y adornos en ese número. Todos los colaboradores han procurado excederse a sí mismos, a pesar de que, siendo en su mayoría nuevos en la prensa, no pueden competir en sus producciones con otros, cuyo solo nombre es un seguro garante del acierto. Empero si no tienen ni aun remotamente la idea de rivalizar con ellos, no les ceden por lo menos en patriotismo y decisión (Observatorio Pintoresco, II, 8, 10/10/1837).

Portada del «Diccionario Geográfico Estadístico», de Sebastián Miñano, Madrid, 1826En su faceta de escritor, Ángel Gálvez publica numerosas colaboraciones en el Observatorio Pintoresco, donde se encuentra lo más interesante de su actividad literaria: artículos, creación poética y narrativa de ficción. Además de artículos biográficos, como «Cervantes» (I, 8, 23/06/1837) y «Juan de Padilla» (I, 13, 30/07/1837), en el artículo titulado «Liceos» (I, 10, 07/07/1837), que trata del apoyo que debe darse a la juventud, Gálvez pide a los magnates que cedan sus salones para que los jóvenes, deseosos de cultivarse, encuentren un marco que les eleve; sugiriendo en este hecho un acercamiento entre clases y las ventajas que supondría para España. En cierto modo, el artículo intenta emular el manifiesto de Campo Alange en El Artista, «A la aristocracia española» (I, 3 [18/01/1835]); aunque los promotores del Observatorio estaban en las antípodas de los de El Artista, tanto por la situación social y política como por su formación intelectual y literaria.

Firma de Rohisindo Solá, en realidad Ángel Gálvez, como editor del «Observatorio pintoresco», II, 8, 10 de octubre de 1837Ángel Gálvez publica en el Observatorio varias poesías; alguna no firmada, como el poema, sin título, que comienza con su primer apartado, «La cita» (I, 1, 30/04/1837), que Gálvez publicará posteriormente, con el título de «El paje», en su libro Leyendas poéticas (Santiago de Compostela, Imprenta de D. Juan Rey Romero, 1850, 65-70). Entre las narraciones de Gálvez en el Observatorio, destacan las pertenecientes a una serie de relatos histórico-legendarios, escritos con un tono poético muy creativo. Los relatos están titulados según la época de la historia de España en que se sitúan: «Siglo XIV», «Año de 1212», «1096» -sobre las hijas del Cid y la afrenta de Corpes-; en varios casos, con ilustraciones de Ferrán. Seguramente, Gálvez escribió sin firmar otros artículos y traducciones; entre ellos, relatos de recreación histórica tomados de revistas francesas, en donde pudo encontrar inspiración para los suyos; como el titulado «Muerte de Isabel, reina de Inglaterra», que había aparecido, con el título de «Comment tombe le chêne du Liban», en Musée des familles (t. 4, 1836-7) y se publica, con adaptaciones, en el Observatorio Pintoresco (II, 7, 05/10/1837).

Portada de «Musée des familles: lectures du soir», volumen 4, año 1836-1837. En HathiTrust, Digital Library- Harvard UniversityEn cuanto a Basilio Sebastián Castellanos de Losada, escritor prolífico y de actividad tumultuosa, el Observatorio Pintoresco parece haber sido para él una etapa más de su trayectoria literaria, en el que contribuyó, además de como editor, con distintos textos, fundamentalmente relacionados con sus materias preferidas, la erudición y la historia. Figura controvertida, llegó a ser reconocida en algunos aspectos a lo largo de su existencia, especialmente en el campo de la arqueología y numismática -llegó a ser Anticuario del Gabinete de Antigüedades y Museo de Medallas de la Biblioteca Nacional (1851-56) y Director del Museo Arqueológico (1886-91)-. Con el tiempo, también fue ganando respetabilidad externamente, como puede verse en sus retratos, desde el inquietante de la Biblioteca Nacional de España, dibujado por Cosme Algarra hacia 1836, hasta los que le representan con mayor edad, como el dibujado por Rafael Tejeo en 1854 (Glorias de Azara en el siglo XIX, Madrid, 1852-54), o el de sus años finales, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional. De imaginación exaltada y genio combativo, su formación intelectual, no corresponde a la alta estima en que, al parecer, se tenía, al menos al comienzo de su carrera literaria.

Retrato de Basilio Sebastián Castellanos de Losada por Cosme Algarra, hacia 1836. En Biblioteca Digital Hispánica-Biblioteca Nacional de EspañaEn 1837, ya había escrito varias obras, entre ellas, algunas novelas que él mismo reconoce inexpertas, como Elmours y Matilde, o sea, La horrorosa venganza (Madrid, 1829) o Carlota Creyston, o sea la víctima de su virtud (Madrid, 1829), y traducciones, como La poderosa Themis, o Los remordimientos de los malvados (Madrid, 1831), con Julián Anento; obra que les llevaría a un litigio con Agustín Pérez Zaragoza, que utiliza la misma fuente (Les Ombres sanglantes, de J.- P.- R.- Cuisin), en el momento en que este empieza a publicar en Madrid La galería fúnebre de espectros y sombras ensangrentadas (Madrid, 1831). En 1835 fue uno de los promotores del periódico El guerrero de Mantua, de corta duración, en cuyo expediente consta un informe muy negativo del marqués de Viluma sobre Castellanos (Archivo Histórico Nacional, Consejos, leg. 11315). En El guerrero de Mantua, que comenzó a publicarse el 14 de marzo de 1835, se observan el estilo y los intereses inconfundibles de Castellanos en la «Parte Literaria» del Prospecto, anticipando los contenidos que aparecerán en el Observatorio Pintoresco. Mientras dirige, con Ángel Gálvez, el Observatorio Pintoresco, Castellanos está inmerso en actividades de distinto tipo, que se citan ocasionalmente en el Observatorio; entre ellas, clases de Arqueología que imparte en el Colegio de Humanidades de Sebastián Fábregas y en las cátedras del Ateneo, el Liceo y, posteriormente, en el Instituto Español. El 1.º de abril de 1837, había fundado la Sociedad Numismática Matritense; sociedad que, con distintos nombres y avatares, entraría en pugna con la Real Academia de la Historia.

En el Observatorio Pintoresco, las colaboraciones de Castellanos corresponden fundamentalmente a temas históricos, como sus artículos sobre costumbres de la Edad Media, orientales o antiguas. Eventualmente, rescatará algunos de estos textos en publicaciones posteriores, como el artículo «De los trovadores españoles» (I, 15, 15/08/1837), que reproduce en El Trovador Español (I, 1, 08/05/1841), con la intercalación de un párrafo favorable a José de Revilla, que había reseñado la edición de las obras de Quevedo dirigida por Castellanos (Madrid, 1840-51) en el Semanario Pintoresco Español (2.ª serie, t. II, 22/11/1840). En alguna ocasión, Castellanos escribe sobre temas actuales, como el ya citado artículo «De la revolución de la poesía de esta edad Siglo XIX» (I, 12, 23/07/1837). Su artículo «Las artes necesitan protección», está relacionado con el de Gálvez, titulado «Liceos», referido al campo del arte. Castellanos lamenta que ningún potentado haya emulado a Fernández de la Vega, promotor del Liceo; piensa que, si los artistas actuales fueran protegidos como lo fueron los artistas de Alejandro, de Augusto y de los Médicis, es bien seguro que el siglo XIX, tendría Apeles, Dioscórides y Rafaeles (Observatorio Pintoresco, II, 1, 05/09/1837).

Portada de «El trovador español», 1841. En Biblioteca Virtual de Prensa HistóricaComo creador literario, Castellanos publica en el Observatorio algunos textos de interés, aunque no con el tono poético y creativo de Gálvez, como «La interpretación de un cuadro» (I, 13, 30/07/1837), siguiendo el grabado de Batanero, dibujado por Ferrán, que remite a la muerte de Larra; grabado que también comenta Bernardino Núñez de Arenas en «Su pensamiento» (I, 15, 15/08/1837). Otro relato de Castellanos, muy distinto, es «La torre encantada de Toledo» (I, 17, 30/08/1837), en que ficcionaliza una de las tradiciones legendarias sobre el último rey godo. Años después, publicará «Don Rodrigo y la torre encantada de Toledo. Tradición» (El Bibliotecario y El Trovador Español, Madrid, 1841, 68-9), base del relato, copiado de un manuscrito de la Biblioteca Nacional, que había insertado en el Observatorio Pintoresco. En ambos casos, Castellanos hace constar que había sido publicado, según los códices que se conservan, en el periódico promovido por el abogado francés J. P. Bazerque, La Péninsule Ibérique. En la 2.ª serie del Observatorio, Castellanos escribe algunos relatos, como el «Cuento simbólico» (II, 8, 10/10/1837), cuyo significado aclara en el artículo, publicado en el número siguiente, «Del lenguaje de las flores y de las piedras», dentro del marbete «Costumbres orientales» (II, 9, 15/10/1837). Pero, muy lejos del tono de los anteriores, publica otros, con el seudónimo de “El tío Pilili”, el relato humorístico «Todos son locos» (II, 4, 20/09/1837) y «Él y Ella. Cuento romántico» (II, 10, 20/10/1837), completamente antirromántico.

Fragmento del artículo «Cervantes», firmado por A. G., que recoge el engaño de Basilio Sebastián Castellanos que hace a Cervantes natural del villa de Madrid, falsificando la copia de su partida de rescate. En «Observatorio pintoresco», I, 8, 23 de junio de 1837El interés de Castellanos por mostrar erudición y por coleccionar manuscritos, originales o copias, de autores del Siglo de Oro, que estará presente en etapas posteriores, como se ve en su edición de Las obras festivas en prosa y verso de D. Francisco de Quevedo Villegas (Madrid, 1841), en que afirma tener en su colección casi todas las obras inéditas que existen de este autor, presenta, en el Observatorio Pintoresco, un aspecto negativo de su actividad. No tiene mayor importancia la impugnación que le hace Jacinto de Salas y Quiroga sobre Villamediana y Góngora (No me olvides, 18, 03/09/1837), contestada por Castellanos en el Observatorio Pintoresco (I, 8, 23/06/1837); pero el punto más oscuro de la revista lo constituye el engaño de Castellanos que hace a Cervantes natural de la villa de Madrid, falsificando la copia de su partida de rescate. Castellanos involucra a Ángel Gálvez, que firma el artículo «Cervantes» en el Observatorio Pintoresco (I, 8, 23/06/1837). Aunque, prudentemente, Gálvez habla de diversidad de opiniones en los críticos, en una nota -por su contenido, redactada por Castellanos- se señala que nosotros hemos visto la misma partida original que existía en el archivo de los trinitarios y en ella aparece ser de Madrid (I, 9, 30/06/1837); partida que se insertará, de forma anónima pero atribuible a Castellanos, en el número siguiente. En el mismo artículo, aprovecha para exculparse de la publicación en el Observatorio Pintoresco (I, 7, 15/06/1837) del extravagante relato, que declara ser traducción del francés, «Cervantes en Madrid. Año de 1604». Castellanos insistirá en su versión, que algunos seguirán de buena fe, del nacimiento de Cervantes en Madrid, como ocurre en la voz “Cervantes”, del Diccionario Universal de Historia y de Geografía, de Francisco de Paula Mellado (Madrid, t. II, 1846), debida a Castellanos. Sin embargo, la superchería fue conocida por los entendidos cuando todavía vivía Castellanos, como hace notar José María Asensio en «El testamento de Cervantes. Carta al Sr. D. Juan Guillén Buzarán» (Revista de Valencia, 01/03/1881, 213-218). Fue totalmente rebatida, junto con otros extremos, por Luis Astrana Marín, que le dedica una nota demoledora en su Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra (Madrid, 1948-1958, III, 92-93, n. 2).

Estampa con el retrato de Mariano Roca de Togores, realizado por Augusto Ferrán y litografiado por Barrionuevo. Acompaña la biografía de Roca de Togores publicada en «Observatorio pintoresco», I, 6, 23 de agosto de 1837Siguiendo con la trayectoria del Observatorio Pintoresco, prácticamente un mes después de la aparición de la revista, se produce la incorporación de nuevos colaboradores. El 7 de junio de 1837, en una nota de redacción, no firmada, pero en la que se advierte la voz de Gálvez como editor, se señala la admisión de otros literatos que aportarán amenidad y un mayor conocimiento de los archivos y monumentos españoles. Además de las mejoras en la parte literaria y artística, se expresa la esperanza de que la parte tipográfica aparecerá mucho más elegante, por el mayor esmero con que se verificará el tirado, circunstancia que se puede llamar de vida o muerte en los periódicos de esta especie (I, 6, 07/06/1837). En efecto, los nuevos colaboradores comienzan a intervenir, especialmente a partir del número 9 de la 1.ª serie (30/06/1837): Agustín de Alfaro, Antonio Bernal de O´Reilly, Nicolás Peñalver, Manuel Bretón de los Herreros, Bernardino Núñez Arenas, Imberto Gilbert, Baltasar Anduaga. Es notable la repercusión de la primera representación de Doña María de Molina, de Mariano Roca de Togores, que reseña Agustín Durán (I, 13, 30/07/1837). Constituye un punto de acercamiento a Roca de Togores que se completa con la publicación de la primera parte de un artículo suyo, «Don Francisco de Quevedo y Villegas» (I, 6, 23/08/1837), que no continuó. En la misma entrega, se ofrece una estampa con su retrato, por Augusto Ferrán, en la Litografía de Barrionuevo, con una breve biografía de Roca de Togores.

Lámina titulada «Don Policarpo en el patio de Correos», contribución del pintor Antonio Cavanna en «Observatorio pintoresco», II, octubre de 1837En los meses siguientes, se fueron acrecentando las dificultades para mantener el nivel con que apareció el Observatorio Pintoresco. En ocasiones, por circunstancias políticas -los carlistas a las puertas de Madrid- que impiden momentáneamente la perfección que se desea (I, 15, 15/08/1837). En cualquier caso, el esfuerzo por mantener una revista de esta calidad fracasó poco después, pasando a una segunda serie el 5 de septiembre de 1837. En el Prospecto de la segunda serie, se refuerza el tono combativo y retórico, propio de Castellanos, declarándose triunfante de sus enemigos literarios; pero no puede ocultar el retroceso que sufre el Observatorio al reducirse su formato, a pesar de las mejoras que se anticipan. En el Prospecto, aparecen como redactores, R. Solá [Rohisindo Ángel Gálvez Solá], Editor; El Solitario [Serafín Estébanez Calderón], Augusto Ferrán, Manuel Dámaso de Nestosa y Basilio Sebastián Castellanos. En entregas posteriores, firmarán también como “Redactor”, Sebastián Anduaga de Espinosa y Antonio Rotondo. Se anuncia la colaboración de otros escritores conocidos, como Bretón de los Herreros, Roca de Togores, Luis Usoz, y Agustín Durán. Aunque no se mencionan en el Prospecto, en la 2.ª serie escriben también otros autores, como Casiano de Prado, Juan Guillén Buzarán, Ángel Iznardi, El Mirón, y Miguel Agustín Príncipe. El pintor Antonio Cavanna, que colaboraba en el Siglo XIX, contribuirá al Observatorio con una lámina notable, «Don Policarpo en el patio de Correos» (II, 7, 05/10/1837). Félix Batanero, dibuja y graba la lámina “Ya no hay luz y el mayor silencio reina” (II, 7, 05/10/1837).

Breve nota aparecida en el último número del «Observatorio pintoresco» (30 de octubre de 1837) que recomienda la lectura de «El siglo XIX»Las dos series del Observatorio Pintoresco presentan una distinción apreciable entre sí. En la primera, a pesar de sus grandes diferencias, es patente la emulación de El Artista, en cuanto a calidad material y el tipo de romanticismo que se persigue. En la segunda serie, se mantiene en algunos textos y grabados el tono romántico, con un alto nivel literario en algunas colaboraciones, como las de Estébanez Calderón, en poesía -«En un alazán brioso» (II, 1, 05/09/1937), «El mar en las noches de estío» (II, 2, 10/09/1837)-, y en prosa -el relato «La sorpresa» (II, 5, 25/09/1837)-; así como la de otros colaboradores, como Francisco Ayala, con el romance «El gondolero» (II, 6, 30/09/1837). El romance de Ayala -que, salvo el título, no tiene que ver con el drama de J. Bouchardy, recientemente estrenado en Madrid-, lleva una estimable litografía, a pesar de su pequeño tamaño, de Augusto Ferrán. Ferrán, muy involucrado en salvar el Observatorio Pintoresco, además de participar con otras litografías y de la agilidad y creatividad que da a las letras capitales en la segunda serie, colabora en la parte escrita con un artículo sobre la Exposición del Liceo (II, 3, 25/09/1837). Sin embargo, a partir del número 4 de la segunda serie (20/09/1837), en que Castellanos, bajo el seudónimo de “El Tío Pilili”, publica, como «Remitido», «Todos son locos» y «Él y ella. Cuento romántico» (II, 10, 20/10/1837), seguido por Iznardi que, con el seudónimo de El Mirón, publica «D. Cosme y su familia» (II, 6, 30/09/1837), y «Mi primo Policarpo» (II, 9, 15/10/1837), el Observatorio Pintoresco da un giro hacia un costumbrismo de carácter antirromántico que marca los momentos finales de su trayectoria.

Escrito de Serafín Estébanez Calderón a Pascual de Gayangos que demuestra que trató de encargarse del «Observatorio pintoresco». Publicado en «El Solitario y su tiempo», Madrid, 1883, página 327.A pesar de estos esfuerzos, y de que el cumpleaños de la reina Isabel II había dado pie a un número extraordinariamente cuidado (II, 8, 10/10/1837), el Observatorio Pintoresco llegó a su fin con el número 12 de la segunda serie, el 30 de octubre de 1837, despidiéndose con una breve nota en que recomendaba a sus lectores suplir su desaparición con la lectura de El siglo XIX. Serafín Estébanez Calderón que, con Usoz y Río, había escrito últimamente en la revista para intentar salvarla, trató de comprar el periódico a Castellanos o que se lo cediese, como comenta en carta a Pascual de Gayangos, recogida por Antonio Cánovas del Castillo (El Solitario y su tiempo, Madrid, 1883, II, 327) pero, lamentablemente, no lo consiguió.

Dionisio Hidalgo anota, sobre el Observatorio Pintoresco: Es interesante este periódico porque en él hicieron sus primeros ensayos algunos literatos y artistas que después han alcanzado merecida reputación. No se encuentra fácilmente completo en el comercio. (Boletín bibliográfico español, I, s. v., Madrid, 1860 [N.º 13, 01/07/1860]).

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