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Manuel Álvarez Ortega

Semblanza crítica

Manuel Álvarez Ortega (Córdoba, 1923), perteneciente a la primera promoción de posguerra, fundó y dirigió la revista Aglae (1949-53). Becado varias veces por la Fundación March en Francia para estudiar y traducir poesía francesa, es autor de las antologías Poesía francesa contemporánea (1967), Poesía simbolista (1975) y Veinte poetas franceses del siglo veinte (2001), además de colaborar en la de Poesía belga contemporánea (1967) y haber publicado traducciones de Lautréamont, Laforgue, Saint John-Perse, Eluard, Breton, Segalen, Jarry, Apollinaire, Patrice de la Tour du Pin, Péret, O.V. de L. Milosc entre otros.

Afín a las corrientes simbolistas y del surrealismo francés, su poesía se caracteriza por una vertiente sensual y llena de imágenes brillantes que arrancan del vanguardismo del 27, pero siempre con la expresión contenida, la elegancia musical del verso, la perfección estilística y una temática de preocupaciones existenciales en torno a la Muerte y el Tiempo que lo acercan a la tradición barroca y a la línea más metafísica del romanticismo anglogermánico.

Desde su primera obra publicada, La huella de las cosas (1948), ha visto la luz más de una treintena de libros, algunos de ellos premiados y varios accésits al Adonais con Exilio (1955) o Invención de la muerte (1964). De su etapa inicial destacan Égloga de un tiempo perdido (1950), Clamor de todo espacio (1950), Hombre de otro tiempo (1950) o Tenebrae (1951; 1973), poemarios que inaugurarían una línea surreal, hasta llegar a obras claves en su trayectoria como Exilio (1955), Dios de un día (1954; 1962), Tiempo en el Sur (1955; 1972) y Despedida en el tiempo (1955; 1967), que alcanzará su punto álgido con Invención de la muerte (1960; 1964). Luego vendrían: Lilia Culpa (1962; 1984), Oscura marea (1963; 1968) y Oficio de los días (1965; 1969).

Las inquietudes metafísicas centrarían Reino memorable (1966; 1969) y, sobre todo, el cambio formal que representa Génesis (1967) con todo un universo simbólico que configura su poesía. Con Fiel infiel (1968; 1977) vuelve a la evocación amorosa mientras el tema del tiempo y la muerte van centrando Carpe Diem (1969; 1972), Código (1970; 1990) o Fábula (1973), que presenta una visión irónica de la realidad. Desde otra edad (1974; 2002) y Mantia Fidelis (1975) presentan el tema del amor, mientras la rememoración y la lucha contra el olvido definirían obras como Escrito en el Sur (1978; 1979), Templo de la mortalidad (1980; 1982), Liturgia (1981; 1993) o Gesta (1983; 1988). A éstos le seguirá una etapa cada vez más trascendental en la que destacan Claustro del día (1984; 1995), Vulnerable dominio (1985), Corpora Terrae (1987; 1998), Acorde (1991) y su todavía inédito Heredad de la sombra (2001-3).

Sus antologías, realizadas por Marcos Ricardo Barnatán, son Antología 1941-1971 (Plaza y Janés, 1972) y Despedida en el tiempo 1941-2001 ( Signos, 2004).

Su estética aparece en Intratexto (1997), mientras algunas composiciones pertenecientes a su libro Gesta han sido traducidas al inglés por Louis Bourne, Poemas/Poems (2002) dentro de la colección Antelia.

Entre los galardones que ha recibido destacan: el accésit al Premio Adonais en 1953 y 1963, el Premio Nacional de Traducción de 1967, el Premio de la IV Bienal de Poesía de León en 1976, el Premio de Poesía Ciudad de Irún en 1978, el I Premio Mundial de Poesía de la Fundación Rielo en 1982 o el Premio de las Letras de Córdoba en 1999. En mayo de 2001, la Universidad de Saint Gallen, junto a una treintena de escritores españoles, presentó ante la Academia Sueca su candidatura al Premio Nobel de Literatura, reiterada asimismo, en mayo de 2003, por el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Francisco Ruiz Soriano