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Mario Benedetti

Mario Benedetti in memoriam por Nancy Morejón

Ha muerto el escritor uruguayo Mario Benedetti durante la tarde de un 17 de mayo de 2009. No por esperada resulta su muerte más aceptable, ni más presente. Importa que hayamos perdido a una de las figuras más espléndidas de la literatura latinoamericana en aquella segunda mitad del siglo XX. Su obra, tan versátil y abarcadora, es un espejo de esa esencia suramericana que late en casi todas sus páginas. Su memorable estilo sólo podía pertenecer a un ser humano excepcional que desde su nacimiento en Paso de los Toros fue dejando una huella de esa categoría que es el Sur cuya existencia marca determinadas pautas en nuestra época en busca de una utopía siempre alcanzable.

Benedetti fue un trabajador incansable que cultivó casi todos los géneros literarios llevando como sello principal su amor por Nuestra América, por su identidad diversa y por la justicia social nunca despojada de los más puros ideales de patria y humanidad así como de la belleza alcanzable para él todos los días. Viajero incansable, conoció el duro oficio del exilio y lejos de su patria se convirtió en un organizador de promociones inacabables, en un investigador de primera, en el más singular fabulador de Montevideo, en un articulista reflexivo y audaz que ponía el dedo en la llaga de los sometidos. Mario logró poner toda su energía en encontrar los caminos del compromiso sin eludir el más vital que es el impecable ejercicio de la escritura. El Centro de Investigaciones Literarias (CIL), de la Casa de las Américas, es en parte su obra y en él ha dejado una huella para el porvenir.

A lo largo de su existencia, con más de ochenta y cinco títulos publicados, Benedetti ha alcanzado la atención y la preferencia de vastos públicos y hasta el día de su muerte ha mantenido intacto el poder de convocatoria como poeta porque sus sus recitales con Daniel Viglietti o Joan Manuel Serrat fueron seguidos por cientos de jóvenes en todo el mundo. Poemas suyos como «Táctica y estrategia» y «Puedes contar conmigo», figuran en afiches, en grafitis sobre muros y paredes e impresos en camisetas que visten los adolescentes con el mismo fervor con que leen su poesía.

Pocas serían las palabras para expresar de qué forma seguiremos queriendo a Mario, de qué callada manera estaremos con Mario y de qué modo sutil le seguiremos agradeciendo su excelente obra, su ejemplo de escritor latinoamericano y, por eso mismo, universal.

La Habana, 18 de mayo, 2009