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Ricardo Gullón

El autor

Biografía de Ricardo Gullón

Ricardo Gullón Fernández, (Astorga, 30 de agosto,1908 - Madrid, 11 de febrero, 1991), fue un reconocido crítico literario y, también, novelista. Hijo único de Germán Gullón Nuñez y Paula Fernández Botas. Vivió su infancia y juventud en la ciudad de Astorga, rodeado de amigos que con el tiempo se significarían en el mundo literario, como los hermanos Juan y Leopoldo Panero, y Luis Alonso Luengo. Los Panero y Ricardo eran primos segundos. Iban juntos al colegio de los Hermanos de La Salle, y empezaron pronto a publicar periódicos e incluso editarían una guía de la ciudad de Astorga. El cierre del colegio de La Salle los dispersó, en parte porque los Panero fueron a estudiar a un colegio de San Sebastián. Gullón a los catorce termina el bachillerato, y será enviado a Francia para aprender el idioma y hacer tiempo hasta que la edad le permitiese entrar en la universidad.

Comenzó a estudiar Derecho, en la Universidad de Madrid en 1924, licenciándose en 1929. El Derecho compartía ya entonces el tiempo con la verdadera afición de Gullón, las letras. Los años universitarios fueron enormemente intensos, no sólo por los estudios, sino porque su vida literaria acaparaba una buena parte de su tiempo. Estableció contactos con los principales intelectuales de su época, fue invitado entre otros por José Ortega y Gasset a contribuir en Revista de Occidente, fundó una editorial con quien sería a lo largo de la vida uno de sus mejores amigos, Ildefonso Manuel Gil, el poeta y novelista maño. Preparando las oposiciones a fiscal, funda con Gil la revista Literatura (1933), que alcanzó ventas elevadas, entre quinientos y seiscientos ejemplares, con colaboradores de lujo, como Gerardo Diego, y la Pen Colección de literatura, donde editarían libros importantes, entre otros de Benjamín Jarnés, consejero y amigo de Gullón.

Ricardo GullónGanó las oposiciones a fiscal en 1933, lo que le permitió casarse con Luisa Palacio Pintueles, asturiana nacida en Puerto Rico, y acto seguido salir destinado a Soria. Gullón y su mujer vivieron un poco divididos entre Madrid y Soria, y cuando hacían planes para instalarse definitivamente en la ciudad castellana, estalló la guerra, y a los pocos días, el 21 de julio del 1936 nació su primera hija Soledad. Al año siguiente le trasladaron a Alicante. Allí pasó la guerra con su mujer e hija, ejerciendo Gullón diversos cargos en el ejército republicano. Tras la guerra y una depuración de treinta meses se incorpora a la carrera, y es destinado a Santander, de teniente fiscal. Los años santanderinos fueron años muy productivos desde el punto de vista literario, pues trabajaría en varios libros, una novela, nacida en Alicante, y un libro sobre novelistas ingleses contemporáneos, que terminaría en Santander, donde en 1945, cuando nació su tercer hijo, Germán, es ya jefe fiscal de la audiencia provincial. Fue cofundador de la Escuela de Altamira, una asociación de críticos y pintores que dio vida un enorme impulso a la vida cultural del Santander de posguerra. No obstante, las tentaciones de dejar la carrera fiscal y emprender una nueva se materializan en 1956, cuando marcha a Puerto Rico, en parte llamado por Juan Ramón Jiménez para que le ayudase a poner un poco de orden en su obra y papeles. Un año después deja la carrera fiscal y cambia su rumbo profesional; se dedicará a partir de ahora a la literatura. Juan Ramón muere, y la Universidad de Texas en Austin, la capital del estado de Texas, le pide a Gullón que edite un tomo dedicado a España de la revista Texas Quaterly. Cumple su cometido, y le ofrecen un puesto de catedrático en la Universidad de Texas, que acepta gustoso; así empieza su periplo norteamericano, que le retendrá en Austin quince años, con varios períodos como profesor visitante en Stanford, New York University y la University of California, Los Ángeles, hasta que marcha en 1974 a la Universidad de Chicago, institución a la que estuvo unido seis años, para pasar luego a la Universidad de California, Davis, donde ya a sus ochenta años siguió impartiendo cursos de doctorado.

Los años americanos fueron los más productivos de su vida, y los que han dejado un legado crítico único en la literatura española, pues no sólo reflejan el saber de una persona que conoció íntimamente a la mayoría de los escritores de su tiempo, sino a alguien que domina la teoría literaria. Sus libros sobre Juan Ramón Jiménez, Galdós, cuya modernidad reivindicaría, Unamuno y Antonio Machado, suponen un modelo constante para las nuevas generaciones de filólogos.

En 1989 recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras y fue elegido Académico de la Real Academia Española, a la que se incorporó en 1990.