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Universidad de Sevilla. Fondo antiguo

Presentación

<em>Constitutiones   Collegii Maioris Sanctae Mariae de Iesu, Studii Generalis, et   Vniuersitatis Hispalensis / editae authoritate Apostolica ab   Ilustrissima, & Reverendissimo D.D. Roderico Fernandez à Sancta Ella   ...</em>, 1636.Las Constituciones del Colegio de Santa María de Jesús, origen de la Universidad de Sevilla, en el Capítulo LXVII, afirman explícitamente que los libros que en aquel entonces, en torno a 1505, custodiaba la biblioteca del Colegio habían sido donados por el fundador del Colegio, Maese Rodrigo Fernández de Santaella. El mismo capítulo fijaba ya las normas de uso de los libros y las penas reservadas para quienes las infringieran. A este núcleo original de la colección se irán sumando a lo largo de los dos siglos siguientes donaciones de antiguos colegiales, unas veces con libros, otras con aportaciones económicas para la "librería".

Sin ninguna duda, de estas donaciones la de mayor importancia fue la del cardenal Luis Belluga y Moncada, de tal entidad que tuvo como consecuencia la reforma de la biblioteca, que por aquel entonces, y desde su fundación, tenía su sede en la del Colegio, junto a la Puerta de Jerez.

<em>Orlando furioso di m. Ludouico Ariosto nouissimamente alla sua integrita ridotto et di varie figure ornato</em>, 1543.Dos hechos en el último tercio del siglo XVIII van a tener enorme trascendencia en el devenir histórico de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla: en primer lugar, en 1769, el Colegio y la Universidad toman caminos diferentes, aquél para acabar extinguiéndose a los pocos años, ésta para iniciar su andadura como institución independiente, como Universidad de Sevilla. El segundo hecho a que hacíamos referencia fue la expulsión de la Compañía de Jesús, en cuya Casa Profesa, en la antigua calle de la Compañía, establecerá su sede la Universidad en 1771.

Las bibliotecas de los centros jesuíticos pasaron a engrosar los fondos de la biblioteca universitaria, a los que acabarán uniéndose así mismo los fondos del Colegio de Santa María de Jesús, cuando éste se extinguió en 1836. Hay que señalar, sin embargo, que al menos una parte de los libros del Colegio, aquellos que había donado Maese Rodrigo Fernández de Santaella, no pasaron a la biblioteca de la Universidad, sino a la Librería del Seminario, de donde en fechas recientes pasaron a la Biblioteca Capitular y Colombina.

Sin embargo, la mayor parte de los libros del fondo histórico de la Biblioteca proceden de las bibliotecas de los conventos afectados por la Ley de Desamortización de Mendizábal, de 1836. No existen testimonios fiables que permitan dar una cifra siquiera aproximada de los libros que se incorporaron a la Biblioteca de la Universidad, pero sí de las medidas que se tomaron para proceder a la ordenación y catalogación de los libros recién ingresados, a los que había que sumar además los de la Biblioteca Pública de San Acacio, en 1840.

No había terminado aún de crecer la biblioteca, que desde entonces y hasta la actualidad se ha ido enriqueciendo con donaciones de antiguos profesores o de sevillanos ilustres. Los nombres de Joaquín y Alejandro Guichot, Manuel Andérica, Lorenzo Domínguez Pascual, Pedro Sáinz de Andino, Luis y Santiago Montoto, José María Valdenebro, y un largo etcétera, donaron a la Universidad en parte o en su totalidad sus propias bibliotecas, algunas de ellas de extraordinario valor histórico.

A mediados del siglo XX, la Biblioteca de la Universidad de Sevilla se trasladó del edificio de la Casa Profesa al de la Antigua Fábrica de Tabacos, donde tiene actualmente su sede.

En la actualidad la Biblioteca de la Universidad de Sevilla custodia un fondo histórico de gran importancia.

Manuscritos

<em>Hypnerotomachia Poliphili</em>, 1499. Manuscrito.Colección de 1.217 volúmenes manuscritos, en su mayor parte tratados y apuntes jurídicos y teológicos, si bien no faltan obras de carácter literario, filosófico, histórico y científico. Destacan una serie de códices de los siglos XIV y XV, sobre todo algunas biblias y las Postillae de Nicolás de Lyra. Deben mencionarse, así mismo, los manuscritos pertenecientes a la donación Montoto.  

Incunables

<em>Repertorium quaestionum super Nicolaum de Tudeschis in libros Decretalium</em>, 1477.<em>Biblia</em> [Moguntiae: Tip. epónima (=Johannes <strong>Gutenberg</strong>), (c. 1454-agosto, 1456)].La colección de incunables de la Biblioteca se compone de 300 títulos, más unos 30 duplicados. La joya bibliográfica es, sin ningún género de dudas, el Nuevo Testamento de la llamada Biblia de las 42 líneas, salida de las prensas de Gutenberg hacia 1454-56. Junto a él, destacan un ejemplar único del Breviarium secundum ordinem Fratrum BMV de Monte Carmelo (Venecia, 1481), y otro del primer incunable sevillano, el Repertorium quaestionum super Nicolaum de Tudeschis in libros Decretalium, de Alfonso Díaz de Montalvo (Sevilla, 1477).

Siglos XVI-XVIII

<em>Physica speculatio</em> / ad modum reuerendi patris fratris Alphonsi à Vera Cruce ..., 1569. Grabado.La colección de impresos de los siglos XVI al XVIII supera con creces la cifra de cuarenta mil volúmenes. Especialmente relevante es la colección de impresos del siglo XVI que, con aproximadamente 8.000 títulos, constituye una de las colecciones más relevantes de España en su género. Las cifras para los siglos XVII y XVIII se estiman en 14.000 y 17.000 volúmenes.