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Luis Vélez de Guevara

El autor: Obra dramática

Son 103 las obras dramáticas conservadas que se asocian al nombre de Luis Vélez de Guevara. De ellas hay 92 que se le pueden atribuir con bastante fundamento: 84 de autoría exclusiva (71 comedias, dos autos sacramentales, un auto navideño y diez piezas breves) y ocho de colaboración (todas ellas comedias). Las once restantes presentan problemas serios de atribución (ocho comedias de un solo escritor y tres supuestamente colaboradas).

Firma de Vélez en El Águila del agua.Esas obras han sobrevivido en testimonios de diferentes formatos y grados de fiabilidad. Son sólo seis los autógrafos rescatados, correspondientes a otras tantas comedias, de las que son únicos testimonios críticos, salvo de la citada en primer lugar: El conde don Pero Vélez; El águila del agua y Batalla naval de Lepanto; El conde don Pero Vélez y don Sancho el Deseado; La cristianísima lis; El rey en su imaginación y La serrana de la Vera. Hay otras siete obras rescatadas exclusivamente en manuscritos. Cinco comedias de autoría más o menos segura: Los agravios perdonados; La creación del mundo; El negro del Serafín; El renegado de Jerusalén; El rey muerto; El triunfo mayor de Ciro, Saber vencerse a si mismo. Una dudosa, El milagroso imposible, Santa Rita de Casia. Y un auto, La abadesa del cielo.

Hay manuscritos de quince comedias más, que también cuentan con impresos antiguos. Trece de auténticas: El alba y el sol; El amor en vizcaíno, los celos en francés y torneos de Navarra; Don Pedro Miago; El espejo del mundo; Los fijos de la Barbuda; El hijo del águila; Juliano Apóstata; La luna de la sierra; La mayor desgracia de Carlos V y jornada de Argel; El niño diablo; Los novios de Hornachuelos y La luna africana (en colaboración). Y dos de dudosas: Diego García de Paredes y La romera de Santiago y La luna africana (en colaboración).

De lo ya apuntado se deriva la importancia de la imprenta en la transmisión y recuperación del teatro de Vélez, en consonancia con lo que ocurre con los otros dramaturgos contemporáneos. Solo el 26 por ciento de sus obras cuenta con manuscritos; si bien, algo menos de un 13 por ciento se puede leer gracias a ellos exclusivamente. Las piezas con impresos antiguos suponen hasta el 87 por ciento; y alcanzan el 74 por ciento las que sólo se han conservado en este tipo de copias. Al analizar la tipología de esos impresos conservados, lo primero que destaca es la ausencia de una colección particular compuesta de partes con comedias del autor exclusivamente, como las que tuvieron Lope, Tirso, Guillén de Castro, Ruiz de Alarcón, Calderón, Rojas Zorrilla, Moreto o Diamante. Como fantasma bibliográfico debe considerarse el tomo de Comedias de Luis Vélez de Guevara. Primera parte (Sevilla, 1730), que menciona La Barrera[1]: nadie más ha hablado de ese tomo, cuya datación, en todo caso, es demasiado tardía. Resulta algo raro, dado su prestigio y que está en plena actividad en los años treinta, que es el gran momento de las ediciones en partes.

Firma de Vélez en El conde don Pero Vélez.Bastantes de las obras de Luis Vélez se publicaron por primera vez en las colecciones de varios ingenios del siglo XVII. Siete son las que se encuentran en la denominada de Diferentes autores[2]. Hay hasta cuatro en dos de las primeras partes de Lope: la Parte 3 (1612, 1613 y 1614) y la Parte 5 [Flor de las comedias de España… Quinta parte] (1615 y 1616). Cinco más aparecieron en algunas de las cinco partes de la colección lisboeta de Doce comedias las más grandiosas[3]. Hay dos en la Flor de las mejores doce comedias… (1652). Y otras dos en el desaseado tomo de Doce comedias las más famosas que hasta ahora han salido a luz de los mejores y más insignes poetas. Primera parte (1697). También están presentes en otros libros colectivos del XVII no bien identificados. Uno de ellos es precisamente el que acoge más comedias suyas de todos los conocidos, hasta cinco: se trata del denominado Tomo antiguo de Schaeffer, hoy custodiado en la biblioteca de la Universidad de Friburgo[4].

Las comedias del escritor también aparecen en algunos de los tomos considerados extravagantes o espurios: una está incluida en la Parte 29 de Lope (1634); otra en El mejor de los mejores libros que han salido de comedias nuevas (1651 y 1653); y otras dos en el colecticio y fraudulento Doce comedias de varios autores (1638). Pero, sin duda, la colección que se lleva la palma en presencia de obras de Vélez es la de Nuevas escogidas (1652-1681), responsable primera de su difusión y supervivencia. Son 22 las comedias incluidas en los 47 volúmenes aparecidos desde la mitad de la centuria hasta la muerte de Calderón[5], que le confieren el cuarto puesto entre los dramaturgos más publicados, por detrás de Calderón, Moreto y Matos Fragoso, pero por delante de Lope y Tirso. Por lo que se refiere a otros géneros, hay una pieza navideña suya en Autos sacramentales con cuatro comedias nuevas… Primera parte (1655); un auto sacramental en Navidad y Corpus Christi festejados por los mejores ingenios de España… (1664); y piezas cómicas breves en Entremeses y flor de sainetes de varios autores (1657) y en Ramillete de sainetes escogidos de los mejores ingenios de España (1672).

El teatro de Vélez tuvo también una amplia difusión en el formato de sueltas, tan boga ya en el siglo XVII, y que casi llega a anular las partes desde finales de esa centuria hasta los últimos estertores del teatro impreso en el primer tercio del siglo XIX. Son 56 las comedias de las que nos han llegado testimonios de esta clase. Para 23 constituyen el único soporte de su supervivencia. La dificultad para determinar las fechas de escritura de sus piezas repercute en la determinación de las líneas de desarrollo de su teatro. Vélez comparte los problemas de datación de la dramaturgia áurea, ante la escasez de referencias externas o internas. Pero, a diferencia de los demás notables de la escena del momento, tampoco cuenta hoy con un estudio estrófico general, que podría ayudar en las tareas de secuenciación cronológica (y de atribución, incluso), donde estos análisis han demostrado una rentabilidad aceptable. El escritor solo dispone de un trabajo de M. Bruerton que apenas cubre una décima parte de su repertorio[6].

Firma de Vélez en El rey en su imaginación.Con el refrendo de un tipo u otro de pruebas, puede proponerse esta cronología parcial: El capitán prodigioso, príncipe de Transilvania (1597-1598), El espejo del mundo (1602-1603), La hermosura de Raquel (primera parte) (1602-1605), La hermosura de Raquel (segunda parte) (1602-1608), La devoción de la misa (1604-1610), El rey don Sebastián (1604-1608), La obligación a las mujeres y duquesa de Sajonia (1606-1610), Los fijos de la Barbuda (1608-1610), Don pedro Miago (1613), El conde don Pero Vélez (1615), El caballero del sol (1617), Virtudes vencen señales (1617), Amor es naturaleza (1617-1618), El lucero de Castilla (1618-1619), Más pesa el rey que la sangre (1621-1622), El rey en su imaginación (1624-1625), A lo que obliga el ser rey (1625), Las palabras a los reyes (1625-1626), El príncipe esclavo (primera y segunda partes) (1628), Correr por amor fortuna (1632), El águila del agua (1632-1633).

El inventario bibliográfico que sigue es deudor de las propuestas de Cotarelo (1916-1917), Spencer-Schevill (1937) y Urzáiz (2002); y, desde luego, debe considerarse provisional: las fuentes primarias e incluso la propia nómina de títulos podrían aumentar con nuevos hallazgos o mermar ante eventuales evidencias de atribuciones erróneas, a medida que se conozcan mejor los fondos de las bibliotecas y, sobre todo, que se incrementen las ediciones críticas. En este sentido, han sido de especial ayuda los apartados bibliográficos que con espacio y rigor dedican a cada obra las introducciones de Manson-Peale.

Germán Vega García-Luengos
Universidad de Valladolid

[1] Catálogo bibliográfico y biográfico del teatro antiguo español desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII, Madrid, Rivadeneyra, 1860. Edición facsímil: Madrid, Gredos, 1969, p. 466.

[2] Véase Profeti, M. G., La Collezione «Diferentes Autores», Kassel, Reichenberger, 1988.

[3] De ella se ha ocupado M. G. Profeti (1978).

[4] Falto de portada y preliminares, Restori y Profeti han conjeturado que podría tratarse de la «perdida» Parte 21 de Diferentes autores (La collezione, 1988, pp. 21-27).

[5] Véase Cotarelo, E., «Catálogo descriptivo de la gran colección de comedias escogidas que consta de cuarenta y ocho volúmenes, impresos de 1652 a 1704», BRAE, 18 (1931), pp. 232-80, 418-68, 583-636 y 772-826; 19 (1932), pp. 161-218.

[6] «Eight plays by Vélez de Guevara», Romance Philology, VI (1953), pp. 248-53.