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Carta de Vicente Blasco Ibáñez a María Blasco del Cacho1

Valencia, 25 de septiembre de 1885

Transcripción

Vicente Blasco Ibáñez





  -[fol. 1r]-  

Valencia, setiembre 25/85

 

 

Nenita mía:

¿Qué es eso que no me escribes? Al otro día de enviarte mi última carta recibí la tuya, pero como la mía no habría llegado todavía a tu poder he esperado estos días a que tú me escribieses.

¡Si supieras cuánto te adoro María mía! Lo mucho que te quiero me ha sumergido en un estado del cual a ratos me río o tengo miedo.

Desde que me separé de ti que continuamente a todas horas del día me estoy recordando todos los detalles de nuestras relaciones o más bien desde que nos conocimos.

A veces, amor mío, me creo que estoy loco por los insensatos deseos que se me ocurren.

  -[fol. 1v]-  

El otro día me levanté con la tentación de pegarle a Latorre.

Ríete todo cuanto quieras. No te quería decir esto, pero te lo digo porque no quiero que ignores nada de cuanto me pasa.

De pensar que él había sido tu novio antes que yo me puse furioso por completo.

En aquellos momentos con la razón embotada y sin discernimiento alguno me decía yo a mí mismo que tal vez le habías querido más que a mí.

Pero ahora comprendo lo ridícula que era mi idea y te pido perdón por ella, alma mía.

¿No es verdad que me quieres mucho nenita?

Yo también te adoro y buena prueba de ello es que desde que vine de Villavieja estoy nervioso hasta el punto de estar inaguantable.

Esto de no verte todos los días, monísima mía, me tiene excitado y hasta rabioso.

  -[fol. 2r]-  

Si vieras tu retrato ya no lo conocerías pues está empañado de tantos besos que le doy.

Te quiero tanto que siento al besar tu imagen un placer casi igual que si te besara de veras.

Tú, en cambio, con tu gran sombrero y tu picaresca sonrisita permaneces imperturbable mirando mis amorosas caricias y escuchando mis enamorados juramentos.

No te entristezcas por lo que voy a decirte pues bastante lo siento yo ya.

El día 1 o 2 del próximo mes son los exámenes y por lo mismo en mi casa no me dejan ir a Villavieja con excusa de que me queda muy poco tiempo para estudiar y me sería perjudicial el perder un día o dos.

No te enfades por esto reina mía. Tantas o más ganas que tú tengo yo de que nos veamos y sin embargo me resigno.

En cambio si salgo bien podré ir a esa y estarme 4 o 5   -[fol. 2v]-   días.

Conque no te entristezcas. ¿No, vida mía?

Qué ganas tengo de verte para darte un abrazo bien apretado y darte un beso en tus labios de fuego.

En esto solamente consiste toda mi felicidad.

Escríbeme pronto nenita mía. Ya que no puedo verte al menos que lea todos los días tus pensamientos.

Ponme en tus cartas lo mismo que yo: todo lo que piensas y lo que te pase.

Adiós Ángel mío, alma de fuego, labios de miel, adiós, y perdona por aquello que he dicho antes y por la mala noticia que te doy a tu

Vicente

 

 

¿Me querrás menos acaso porque no voy este domingo?





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