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Volodia Teitelboim

Comentario crítico de Volodia Teitelboim

Por The Ripper1

Volodia Teitelboim. El amanecer del capitalismo y la conquista de América. Santiago: Ediciones Nueva América, 1943

Es maravilloso el silencio con que cierta prensa ha acogido la aparición de este estudio serio, documentado y sereno. Volodia Teitelboim, con mano segura, guiado por el materialismo dialéctico, ha presentado un corte perfecto de la historia occidental que precedió al descubrimiento de América y en breves páginas el devenir del continente descubierto. Y ha presentado la explicación científica e indiscutible de los fenómenos de carácter político y artístico de esta larga época.

Pronunciado así nuestro juicio general de la obra, quisiéramos referirnos a algunas cuestiones de detalle. Digamos mejor algunos aspectos en los que Teitelboim parece no haber agotado los documentos o bien haber aplicado el método materialista dialéctico con algún apresuramiento.

En primer lugar, a pesar del castellano nervioso y elegante con que está escrito el libro, tenemos que anotar que en muchas páginas, el autor, llevado tal vez por el apresuramiento, ha usado frases que dan a su concepción materialista cierto aspecto mecanicista y, a veces, hasta casi voluntarista. Si no estuviera el texto total del libro para demostrarnos que Teitelboim está lejos de esos errores, se podría creer que, en realidad, su concepción del materialismo adolece de ese defecto. No lo creemos así, sin embargo, y creemos, en cambio, que el lenguaje ha traicionado al autor.

Tenemos también objeciones que hacer a su explicación del origen del feudalismo que Teitelboim hace notar posteriormente a las invasiones con la conversión de los esclavos en vasallos. Creemos lo contrario y nos apoyamos en múltiples textos. El feudalismo fue un fenómeno de carácter no militar, sino económico. Nace en el siglo IV, en plena decadencia romana con la constitución de las «viola», célula del castillo feudal y con el empobrecimiento de los pequeños propietarios y colonos. Fue un fenómeno paralelo a la creación del colonato y, por consiguiente, esclavitud y feudalismo fueron fenómenos coexistentes.

Encontramos también objetables muchos juicios de Teitelboim a las obras que figuran en su bibliografía. Encuentra, por ejemplo, buenos autores como Funck-Brentano y Marcel Brion, chauvinistas hasta la punta de las uñas, inspirados el primero en un nacionalismo estrecho, antihistórico, que lo lleva a formular juicios sobre viejas instituciones con el criterio del siglo XX; y el segundo, sobre todo en la obra citada por el autor, Lorenzo el magnífico, incurre en errores muchas veces intencionados, en interpretaciones arbitrarias de los personajes, y en una defensa à outrance de la nobleza, los señores feudales y la vasallería en desmedro de las nacientes democracias italianas.

Son estas, anotaciones de detalle. Posiblemente Teitelboim revise su obra, la complete y la corrija. Sentimos, por ejemplo, que en su bibliografía falta el libro de Ferdinand Lot, El fin del mundo antiguo y los principios de la Edad Media.

1. Última Hora, (19-VIII-1969).