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    La viña del Señor
     Pedro Calderón de la Barca ; edición crítica de I. Arellano, A.L. Cilveti, B. Oteiza, M.C. Pinillos
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Auto sacramental alegórico

intitulado

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La viña del Señor

Pedro Calderón de la Barca



PERSONAS



                     EL LUCERO DE LA NOCHE. JEREMÍAS.     
LA MALICIA. LA GENTILIDAD.
EL PADRE DE FAMILIAS. EL HEBRAÍSMO.
SU HIJO. LA SINAGOGA.
EL LUCERO DEL DÍA. LA INOCIENCIA.
ISAÍAS. LA FE.
ZAGAL PRIMERO. DOS NIÑOS.
ZAGAL SEGUNDO. TROPA DE MÚSICOS, Y ZAGALES.




Cantando dentro el LUCERO DEL DÍA, y respondiendo toda la MÚSICA, salen por una parte el LUCERO DE LA NOCHE, y por otra la MALICIA como oyendo a lo lejos lo que se canta.           
 
 
LUCERO 1    Jornaleros de la vida,
que a providencias de Dios,
pan de ángeles cogisteis,
sembrando pan de dolor,
venid a mi voz.
MÚSICA                          Venid a mi voz. 5
LUCERO 1 Que el sueldo que os dio el señor de la mies,
igual os dará de la viña el señor.
MÚSICA Que el sueldo que os dio el señor de la mies,
igual os dará de la viña el señor.
MALICIA ¿Qué misteriosas voces 10
saludan hoy al día,
alternando veloces
del ritmo de su métrica armonía,
las cláusulas suaves,
con las hojas, las fuentes y las aves? 15
LUCERO 2 ¿Qué misteriosa salva
tan festiva hoy madruga,
que al llorar de la aurora, al reír del alba,
risas aumenta y lágrimas enjuga,
a cuyo acorde acento 20
en aves, fuentes y hojas calma el viento?
MALICIA El orbe suspendido
yace al ver que en sus cóncavos más huecos
no hay parte en que no suene repetido
el balbuciente idioma de los ecos. 25
LUCERO 2 Aún los troncos más áridos, más secos,
rejuvenecen al templado canto.
MALICIA Sola yo absorta...
LUCERO 2                             Solo yo adormido...
MALICIA Sierpe al conjuro...
LUCERO 2                             Víbora al encanto...
MALICIA Toda horror...
LUCERO 2                        Todo espanto... 30
MALICIA Su frase ignoro...
LUCERO 2                             Ignoro su sentido...
LOS 2 Por más que articular oiga esparcido
en átomos al céfiro veloz...
MÚSICA Venid a mi voz,
que el sueldo que os dio el señor de la mies, 35
igual os dará de la viña el señor.
LUCERO 2 Mas ¡ay de mí! ¿Qué mucho
que admire el nuevo cántico que escucho?
MALICIA Mas ¡ay de mí! ¿Qué extraño
que tema el nuevo cántico en mi daño? 40
LUCERO 2 Cuando es objeto de mi devaneo...
MALICIA Cuando término es de mi suspiro...
LUCERO 2 Nuevo alcázar que allí labrado miro.
MALICIA Nueva heredad que allí plantada veo.
LUCERO 2 Lo que oigo dudo.
MALICIA                              Lo que dudo creo. 45
LUCERO 2 ¿Qué pirámide altiva será aquella
que a coronar de la mayor estrella
su chapitel tan elevada sube
que empieza torre y se remata nube?
MALICIA ¿Qué fértil viña bella, 50
que hasta hoy no vi, será la que cercada
tanto sobre las bardas se descuella,
que deja ver en ella,
de fértiles verdores coronada,
los laberintos de amorosas lides 55
con que se enlazan pámpanos y vides?
LUCERO 2 ¿Qué fuera ¡ay infeliz! que la alta torre
de la viña atalaya, unión tuviera
con aquel canto?
MALICIA                             ¡Ay infeliz! ¿Qué fuera
que aquella voz que tan sonora corre, 60
con este hermoso pago conviniera?
LUCERO 2 Dándome en lo frondoso de su esfera
hoy las mismas fatigas
las vides, que me dieron las espigas.
MALICIA Dándome hoy en sus dos frutos opimos, 65
las ansias que los haces los racimos.
LUCERO 2 Y es sin duda, pues que dijo,
convidando a su labor...
MALICIA Y es sin duda, pues llamando
a su afán, dijo el pregón... 70
LOS DOS Y MÚSICA Jornaleros de la vida,
que a providencias de Dios
pan de ángeles cogisteis
sembrando pan de dolor
venid a mi voz, 75
que el sueldo que os dio el señor de la mies,
igual os dará de la viña el señor.
LUCERO 2 ¿Qué señor ni qué viña? ¿De la era
del sembrador divino
el padre de familias no lo era? 80
MALICIA ¿El padre de familias no es quien vino
a conducir obreros,
igualando primeros y postreros?
LUCERO 2 ¿Pues cómo de la siega
a la vendimia pasa? 85
MALICIA ¿Pues cómo, si es que llega
a fabricar plantel, lagar y casa,
en dos sacras parábolas le infiero
una vez labrador y otra heredero?
LUCERO 2 ¡Oh quién, ya que la gracia y la hermosura 90
perdió, perdido hubiera
la ciencia, pues con eso no tuviera
que batallar en mí la conjetura!
MALICIA ¡Quién, ya que me llamó docta escritura,
depravado delirio de la mente, 95
entre las sombras de la edad presente
ofuscara la luz de la futura!
LUCERO 2 Y pues mi pena dura...
MALICIA Y pues mi ansia tirana...
LUCERO 2 No hay con quien más se desvanezca vana. 100
MALICIA No hay con quien más sus senos desabroche.
LUCERO 2 Me iré a valer de la Malicia humana.
MALICIA Consultaré al Lucero de la noche.
LOS DOS Donde, pues...
LUCERO 2                      ¡Mas qué miro!
MALICIA                                              ¡Mas qué veo!
LUCERO 2 ¿Has venido a mi voz o a mi deseo? 105
MALICIA A tu deseo y a tu voz, supuesto
que en tu voz y deseo el mío se indicia.
LUCERO [2] ¡Oh, si se buscan, qué unos y qué presto
se hallan réprobo Espíritu y Malicia!
Dime, pues, ¿qué me quieres? 110
MALICIA Lo que tú a mí si en mí tu pena infieres.
Bien te acordarás, Lucero,
-que en ti no puede caber
lo flexible del olvido-
de aquel fiero pasmo, aquel 115
mortal susto en que nos puso
de dudar y de temer
el sembrador, que comprando
el trigo del mercader
para su siembra, y saliendo 120
al campo al amanecer,
en cuatro partes de tierra
los sulcos abrió a su mies.
Dejo aparte si cayendo
el grano en piedras tal vez 125
no prendió raíces; dejo,
Lucero, aparte también
si cayendo en el camino,
ya del ave o ya del pie
robado, rindió el tributo 130
en secas aristas, bien
como el que cayó en vicioso
campo sufocado dél
en malas yerbas; y, en fin,
dejo si fue o si no fue 135
el que cayó en sazonada
tierra -en logro de la fe
del sembrador- fértil colmo
de lo inútil de los tres,
y voy a que esta semilla 140
nos dio bien claro a entender
en metáfora de trigo
de Dios la palabra, pues
en el duro corazón
cae, de piedra, a no prender 145
raíces; en el perezoso,
flojo y descuidado, a que
el polvo le desvanezca;
y en el lascivo a que dé
en malas yerbas verdores 150
que hermosos al parecer
son luego adelfas y ortigas
siendo solo en quien se ve
útil fruto el corazón
de quien le concibe fiel. 155
Hasta aquí he dicho por solo
dejar asentado que
significada en el trigo
de Dios la palabra esté
y en el trigo y la palabra 160
sombras y luces que den
esperanza a los mortales
de un gran prometido bien.
Sobre este principio paso
a que nadie dude ser 165
el gran padre de familias
rico mayoral de aquel
sembrador, pues labrador
le acredita ser de quien
su mismo hijo pronunció 170
«mi padre agrícola es»,
en cuyo ejercicio vimos
que al primero rosicler
del sol llamó a su labranza
obreros y sin perder 175
tiempo otros al mediodía
y otros al anochecer,
dando a los de antes el mismo
sueldo que a los de después
como quien dice «a mis puertas 180
para ostentar mi poder
cualquiera y a cualquier hora,
como llegue, llega bien».
Este conducir obreros
para una cosecha ayer 185
y hoy para otra, ayer de pan
y hoy de vino; este ofrecer
igual el jornal mostrando
que no hay distinción en él
de tiempos ni de personas, 190
pues llamados a merced
de su sueldo los iguala
sin injusticia de que
dando a unos lo suficiente
a otros lo gracioso dé, 195
me ha puesto en obligación
-como dije- de temer
viendo pasar a la viña
las tareas de la mies
si de aquel prometimiento 200
de Dios hay visos también
como en el pan en el vino.
LUCERO 2 Bien temes y dudas bien;
pues la misma duda, el mismo
temor es mi ansia cruel, 205
mayormente si corriendo
aquella primera tez
de su corteza a las sombras
y figuras, de que ves
lleno el sagrado volumen, 210
noto que halla el que le lee
iguales lejos y visos
de su esperado placer
como en el pan en el vino.
MALICIA Eso ¿cómo puede ser 215
cuando acabamos de oír
que el hombre en la desnudez
de mísero jornalero
puede atento a su interés
sembrando pan de dolor 220
pan de ángeles coger?
LUCERO 2 Como ese pan de dolor,
con dolor no dudo...
MALICIA                                ¿Qué?
LUCERO 2 Que a pan de ángeles sabrá
y a pan de dolor sin él. 225
MALICIA ¿Con él y sin él no implica?
LUCERO [2] No, Malicia, que ha de haber
muchos llamados y pocos
escogidos; y porque
veas si en el vino hay 230
vislumbres que al hombre den
señas de premio y castigo
la misteriosa embriaguez
de Noé lo diga, puesto
que fue el vino árbitro juez 235
de réprobos y elegidos,
pues dél resultó en Noé
dar la maldición a Can
y la bendición a Sen.
MALICIA Yo no sé más de que el trigo 240
inmenso mérito fue
de las espigas de Rut
en los campos de Belén.
LUCERO 2 También sé yo que fue el vino
mérito inmenso, pues sé 245
que vino a campos de Amar
el racimo de Caleb.
MALICIA El subcinericio pan
fue viático con que
el espíritu de Elías 250
llegó a los montes de Horeb.
LUCERO 2 Mezclado el vino, mandó
la sabiduría poner
las mesas y en su convite
solo se hizo mención dél. 255
MALICIA Montón de trigo, vallado
de lilios, llamó tal vez
allá el esposo a la esposa.
LUCERO 2 Y tal vez la dijo: «Ven
del Líbano que ya empiezan 260
las viñas a florecer».
MALICIA El pan de proposición
el Levítico poner
mandó en el propiciatorio,
desde donde Aquimelech 265
se le ministró a David.
LUCERO 2 Y David dijo después
que había alegrado Dios
su corazón recto y fiel
con frutos de pan y vino. 270
MALICIA La nave del mercader
de lejos condujo el pan.
LUCERO 2 Y de cerca el vino quien
viéndole agua al repartir
vio que era vino al beber. 275
MALICIA La mortal hambre de Egipto
sació el trigo de Joseph.
LUCERO 2 Ahora acabo de decir
transubstanciación en que
si allá el trigo sació el hambre 280
el vino en Canán la sed.
MALICIA En hacimiento de gracias
del victorioso laurel
sacrificio de Abrahán
fue el pan del Melchisedech. 285
LUCERO 2 ¿Cómo en ese sacrificio
te olvidas del vino, pues
sacrificio consumado
no sería a faltar él?
MALICIA ¿Consumado sacrificio 290
no sería?
LUCERO 2                No.
MALICIA                      ¿Por qué?
LUCERO [2] Porque así le instituyó
el gran sacerdote rey.
MALICIA Luego si corren iguales
desde el altar de Salén 295
tantos aparatos como
van disponiendo a la fe
en vino y pan, vid y espiga,
planta y siembra, viña y mies,
no en vano es nuestro temor. 300
LUCERO 2 Eso me tray a valer
de ti, que yo, con ser yo,
Malicia, te he menester;
que en sacrílegos insultos
no tiene ¡ay de mí! poder 305
sin la malicia del hombre
la malicia de Luzbel.
Y pues de otra sementera
echaste el trigo a perder
sembrando en él la cizaña, 310
y de otra viña el plantel
viciaste haciendo que espinas
y abrojos por uvas dé,
mira cómo desta nueva
viña, casa de placer 315
de ese padre de familias,
nuestra sañuda altivez
podrá, apagando las luces
las sombras, desvanecer
haciendo... pero los ecos 320
me vuelven a suspender.
 
(Dentro los instrumentos sonando hasta que se cante.)
 
LUCERO 2 Y no con menor asombro
a mí los ecos y el ver
que con alguna familia,
de las muchas de quien es 325
padre, hacia aquí repitiendo
la invocación viene.
MALICIA                                 Pues
retirémonos los dos
y a la mira hasta saber
quién viene en su llamamiento 330
y qué pacto hace con él
andemos; cuya noticia
advertirnos podrá ser
de lo que nuestras calumnias
habrán de intentar después. 335
LUCERO 2 Dices bien, y desde aquí
los podremos atender
y notar en lo que para
decir una y otra vez...
LUCERO 1 (Canto.)   Jornaleros de la vida, 340
los que de Dios a merced
sembrando pan de dolor
pan de ángeles cogéis,
a mi voz atended.
MÚSICA A mi voz atended. 345
LUCERO [1] Que igual os dará de la viña el señor,
el sueldo que os dio el señor de la mies. (Repítese.)
 
     (Con esta repetición salen los MÚSICOS de villanos; ISAÍAS, y JEREMÍAS de profetas; el LUCERO del día de pieles. Luego el PADRE DE FAMILIAS, viejo venerable, de mayoral, con la mano en el hombro del hijo, vestido de zagal. Representan dando vuelta al tablado, y tras ellos el LUCERO y la MALICIA como en acecho de ellos.)
 
PADRE Aunque con lástima advierto,
bello lucero del día,
que con ser tu voz la mía 350
es voz que clama en desierto,
pues tan pocos han venido
de sus acentos llamados,
con todo eso mis cuidados
que siempre ayudar han sido 355
al pobre, quieren que sea
tan otro mi llamamiento
que más al provecho atento
los traiga que a la tarea,
y así mudando el pregón, 360
no al trabajo los convides;
a la labor de esas vides,
lagar y torre, que son
hoy mis delicias mayores,
llama: acudan los obreros 365
no ya como jornaleros
sino como arrendadores;
veamos si hace el interés
menos molesto el afán.
HIJO A esa gracia que vendrán 370
no dudes, y más cuando es
la misma gracia, señor,
quien tus piedades publica.
MALICIA ¿La misma gracia -¡qué horror!-
quien sus piedades publica? 375
LUCERO 2 Calla, y el oído aplica
hasta entenderlo mejor.
JEREMÍAS Yo que en tu familia soy
quien más de este honor se obliga,
de parte de la fatiga 380
del hombre gracias te doy,
pues dándole la heredad
con que pague de su fruto
mismo algún leve tributo
de la excelsa majestad 385
y grandeza que hay en ti,
será no pequeño indicio
que cultive en tu servicio
y que gane para sí,
de cuyo inmenso favor 390
cargo le hará mi cuidado.
HIJO ¿Qué mucho si tal criado
la grandeza es del señor?
MALICIA «¿Tal criado
la grandeza es del señor?» 395
LUCERO 2 Atiende y calla.
ISAÍAS                           Gozoso,
yo qué te diga no sé,
mas sé que al mundo diré
cuán benigno, cuán piadoso,
llamaste a tu viña bella 400
a fin que el que la labrase
de sus achaques hallase
la salud de Dios en ella.
Esta mejora en los dos
yo al mundo publicaré. 405
HIJO ¿Qué harás en eso si fue
tu nombre salud de Dios?
MALICIA ¿Su nombre salud de Dios?
LUCERO 2 Disimula la inquietud
que esos tres nombres te han dado. 410
MALICIA ¿Cómo, si los ha nombrado
grandeza, gracia y salud
de Dios, templas mis extremos?
LUCERO 2 Como hay, si tu ser lo ignora,
más que saber; calla agora 415
que después discurriremos.
PADRE Ya que de mi parecer
estáis, otra vez llamad;
veamos a quién la heredad
da qué obrar y merecer. 420
HIJO Para tan gloriosa acción
yo al cántico ayudaré.
ISAÍAS Si tú cantas bien podré
decir yo en otra ocasión
para que del himno cuadre 425
la alabanza al mundo entero,
que cantó el hijo heredero
a la viña de su padre.
LUCERO 1 Jornaleros de la vida
que sujetos a hambre y sed, 430
bebéis de lágrimas agua
y pan de dolor coméis...
HIJO El gran padre de familias
atento a vuestro interés
llama a los que trabajáis 435
para que no trabajéis...
LOS DOS Venid y veréis.
MÚSICA                          Venid y veréis.
LOS DOS Que el que labra en su propio provecho
convierte el afán de pesar en placer.
MÚSICA Que el que labra en su propio provecho 440
convierte el afán de pesar en placer.
 
(Con esta representación se entran como salieron.)
 
MALICIA ¿Qué más he de saber, cuando
viendo está mi dolor fiero
del día cantando al lucero
y al de la noche llorando? 445
LUCERO 2 La confusa fantasía
de una representación
en que introducidos son
parábola, alegoría
y historia; y llegando al caso 450
si la parábola creo
padre de familias veo,
hijo y heredad; si paso
a cuál la familia es,
hallo una y otra virtud, 455
pues gracia, alteza y salud
del Señor me da en los tres
la alegoría fundada
en la historia; y si a ella acudo
la interpretación no dudo 460
en que puede estar fundada:
gracia de Dios dice Juan,
salud de Dios Isaías
y grandeza Jeremías,
con que a dos luces están 465
para tu pena y la mía,
tu desgracia y mi desgracia,
alteza, salud y gracia
debajo de alegoría,
y corriendo la memoria 470
en los tres la paridad,
debajo de realidad
la parábola y la historia,
con que a nuestras agonías
gracia, alteza y salud dan 475
no sé qué visos en Juan,
Jeremías y Isaías.
MALICIA Aunque el concepto he entendido,
para explicarle mejor
ha de apurar mi rencor 480
a quién y con qué partido
lagar, viña y torre entrega,
para ver cómo podrá
introducirme a mí allá.
 
(Dentro ruido.)
 
LUCERO 2 Pues sigámoslos, que llega 485
por uno y otro camino
ya varia gente a la voz
que vuelve a entonar veloz
aquel cántico divino
que el hijo compuso cuando 490
dijo al pueblo de Israel...
HIJO (Dentro.)   Venid los que trabajáis
para que no trabajéis.
LOS DOS Y MÚSICA Venid y veréis
que el que labra en su propio provecho 495
convierte el afán de pesar en placer.
 
(Vanse los dos y con la misma repetición salen por una parte la GENTILIDAD y por otra el HEBRAÍSMO.)
 
HEBRAÍSMO ¡Ah del valle!
GENTILIDAD                      ¡Ah de la selva!
HEBRAÍSMO Dime, oh tú, que su país
penetras.
GENTILIDAD                Dime, oh tú, que
vagas su hermoso confín. 500
HEBRAÍSMO ¿Gentilidad?
GENTILIDAD                     ¿Hebraísmo?
HEBRAÍSMO ¿Tú en esta montaña?
GENTILIDAD                                    Sí,
que a ella idólatra el hebreo
abrió la puerta al gentil.
HEBRAÍSMO ¿Y dónde vas?
GENTILIDAD                         Una voz 505
que se ha sabido esparcir
de todo el orbe escuchada
y no entendida de mí,
ha puesto en tal confusión
la política civil 510
de todo el romano imperio,
que me ha obligado a venir
para quietar de mis gentes
el confuso discurrir
a inquirir cúya será. 515
HEBRAÍSMO ¿Y qué has llegado a inquirir,
que también a mí me lleva
arrebatado tras sí?
GENTILIDAD Nada hasta aquí, porque solo
he discurrido hasta aquí, 520
ella dulce, ignoto el dueño,
que algún dios -de su turquí
salió, azul, desamparando
el cristalino zafir-,
ha descendido a la tierra 525
y bien para presumir
que es a esta parte, no en vano
lo ha llegado a persuadir
la amenidad de su sitio,
pues mirando competir 530
en las copas el verdor,
en las flores el matiz,
en los planteles los frutos
y en todo el primor, a fin
de ser por toda su esfera 535
el mayo en la juvenil
edad de los doce meses
florido virrey de abril,
no en vano -como ya dije-
me ha llegado a persuadir 540
a que este sitio es sin duda
aquel eterno pensil
del Elíseo, de los dioses
descanso, donde a vivir
vuelven las almas de nuevo 545
de un fin pasando a un sin fin.
HEBRAÍSMO ¡Qué como gentil hablaste!
¿No era más justo decir
viendo en esa amenidad
correr a un tiempo y lucir 550
los arroyos del Cedrón,
las fuentes de Rafidín,
salpicando sus cristales
con envidias del Ofir,
entre palmas de Cadés 555
y entre olivas de Setín,
cedros del Líbano, haciendo
brotar en cada raíz
las márgenes de su riego
ciento a ciento y mil a mil 560
flores, en cuya vistosa
mezcla de nieve y carmín
la rosa es de Jericó
clavel de Getsemaní,
y, finalmente, no fuera 565
mejor, viendo en cada vid
toda la pompa abreviada
de las viñas de Engadí,
presumir que era su esfera
aquel ameno jardín 570
del terrenal paraíso,
primera patria feliz
de nuestros primeros padres?
GENTILIDAD Si esto te parece a ti,
a mí no; y porque no entremos 575
a disputar ni argüir
sigamos la voz, que ella
es la que ha de decidir
nuestra cuestión.
HEBRAÍSMO                            ¿Quién adónde
se oyó nos dirá?
GENTILIDAD                           Hacia aquí 580
sola una zagala viene.
 
(Sale la INOCENCIA con un pellico de villano.)
 
HEBRAÍSMO ¡Ah villana!
INOCENCIA                     No es a mí,
que yo so nobre.
GENTILIDAD                           ¡Ah pastora!
INOCENCIA Tampoco, que nunca fui
ni para empuñar arado 585
ni para guardar redil.
HEBRAÍSMO ¡Ah rústica!
INOCENCIA                    Hartas hay, no
seré yo.
GENTILIDAD            ¡Ah simple!
INOCENCIA                                 Ahora sí,
que inocente y simpre todo
se va allá: ¿quién llama?
HEBRAÍSMO                                         Oíd: 590
¿sabréisnos decir...?
INOCENCIA                                  Y cómo
que sabré, que en mi magín
como nada sé presumo
que lo sé todo.
GENTILIDAD                         Decid:
¿qué dulce voz es la que 595
los dos llegamos a oír
tan a lo lejos que no
la pudimos percibir
ni cúya es?
INOCENCIA                  ¿Es una que
va sonando por ahí? 600
HEBRAÍSMO La misma.
INOCENCIA                  ¿Y eso ignora?
HEBRAÍSMO Claro está, pues que de ti
saberlo queremos.
INOCENCIA                               Pues
sabed que es una voz...
LOS DOS                                      Di.
INOCENCIA Tan dulcemente suave, 605
tan brandamente sotil
que con ser yo simpre, aún no
sé lo que quijo decir;
mas buen medio...
LOS DOS                             ¿Qué es?
INOCENCIA                                            Que vos,
pues a saberlo venís 610
y de mí queréis saberlo,
para saberlo de mí
me lo digáis, y yo a estotro,
y estotro a vos, con que así
lo sabremos de vos él, 615
yo de vos y vos de mí.
GENTILIDAD Quita, bárbara villana.
HEBRAÍSMO Aparta, rústica vil.
INOCENCIA Pensarán que han hecho algo
en apartarme de sí, 620
cosa que la hace cualquiera
que me llega a ver y oír.
GENTILIDAD ¿Pues quién eres?
INOCENCIA                              Esa duda,
sin llegarlo yo a decir
os ha dicho ya quién so. 625
HEBRAÍSMO ¿Cómo?
INOCENCIA               Como siendo así
que so la Inocencia y no
conociéndome decís
que sin duda alguna anda
la Malicia por aquí. 630
GENTILIDAD ¿Cómo siendo la Inocencia
-dime- has venido a vivir
a los despoblados?
INOCENCIA                                Como
esa infame pasión roín
me desterró de las cortes, 635
y aun temo, viéndoos aquí,
que en traje gentil y hebreo
se haya venido tras mí.
HEBRAÍSMO ¿Por qué en traje de villana
andas?
INOCENCIA            Porque como fui 640
sencilla vertud, conformen
el hablar con el vestir.
HEBRAÍSMO Esto es perder tiempo y no,
Gentilismo, conseguir
nuestro intento.
GENTILIDAD                          ¿Qué podremos 645
hacer?
HEBRAÍSMO            En su alcance ir
discurriendo por diversas
partes los dos el país,
con pacto de que el que antes
noticias halle, acudir 650
al otro deba con ellas.
GENTILIDAD Dices bien. Yo por aquí
que está más llano el camino
iré.
HEBRAÍSMO        Yo, que a discurrir
asperezas del desierto 655
enseñado estoy, medir
sabré el monte.
 
(Vase la GENTILIDAD y al entrarse el HEBRAÍSMO suena en aquella parte la MÚSICA y él se detiene.)
 
GENTILIDAD                         Pues a Dios.
HEBRAÍSMO A Dios.
INOCENCIA            Viendo dividir
al gentil y hebreo por varias
sendas no sé destenguir 660
cuál lleva mejor camino
de llegar antes a oír.
HIJO (Dentro.)   Venid los que trabajáis...
MÚSICA Venid, venid.
HIJO Para que no trabajéis. 665
MÚSICA Venid, venid,
que el que labra en su propio provecho
convierte el afán de llorar en reír.
HEBRAÍSMO Hacia allí la voz se escucha;
mejor camino elegí 670
yo que la Gentilidad.
INOCENCIA Y yo sacaré de aquí
que habló primero la voz
al hebreo que al gentil;
y pues ya a su vista llega 675
retírome, ¡ay infeliz!,
que no estoy bien a la mira
de quien no ha de usar de mí
por más que hable con él quien
repite una vez y mil. 680
MÚSICA Venid, venid.
HEBRAÍSMO Boreal enigma que el orbe
suspendes a tus acentos
si bien del aire explicados
mal respondidos del eco 685
¿por qué, ya que llamas, huyes
o por qué, ya que huyes, luego
vuelves a llamar?
 
(Salen todos los que salieron con el PADRE DE FAMILIAS.)
 
PADRE                              Porque
ningún mortal jornalero
de la vida decir pueda, 690
velando yo en su provecho,
que no acudió a mi servicio
por falta de llamamientos.
HEBRAÍSMO ¿Pues quién eres?
PADRE                              Soy en cuantos
fértiles campos amenos 695
ves hoy reducir a breve
mapa todo el universo
padre de familias: no hay
en sus rebaños cordero,
en sus sembrados espiga, 700
ni racimo en sus sarmientos
de que yo dueño no sea.
HEBRAÍSMO Que seas o no su dueño
aquí no es del caso: deja
la glosa y vamos al texto. 705
PADRE Gozoso de mis haberes
planté para mi recreo
esa viña que en la tierra
verde pedazo es de cielo.
Para su seguridad 710
vallada la cerqué a efecto
de que animales nocivos
nunca puedan entrar dentro,
y porque de la campaña
se descubran a lo lejos 715
sus ámbitos -sin que puedan
tampoco los pasajeros
asaltando sus portillos
robar sin ser descubiertos
sus frutos- para atalaya 720
la puse esa torre en medio.
Dentro della el lagar yace
con todos cuantos aprestos
a su labor necesita,
tan a toda costa hechos, 725
que juzgo que no podrá
mellar la lima del tiempo
ni de su prensa la piedra,
ni de su viga el madero.
En fin, tan cabal en todo 730
me salió, sin que el deseo
pueda hacer cargo a la idea
ni la idea al pensamiento,
que viéndola tan hermosa
la elegí no sin misterio 735
para cláusula primera
de mi último testamento
en el mayorazgo que
fundar a los siglos pienso
en cabeza de mi hijo, 740
mi hijo en quien con tanto afecto
me complací, que en mi amor
es sin duda que le engendro
continuamente, bien como
acto de mi entendimiento. 745
Esta, pues, en una parte
cuánto necesita viendo
de quien la labre, y en otra
cuánto aprovechar deseo
a los que de su sudor 750
viven al trabajo expuestos,
los voy llamando, y porque
no diga algún malcontento
que el sueldo le desiguala
-siendo así que de mi sueldo 755
el mérito es el contraste-,
para dar segundo ejemplo
de mi piedad, en abono
de su beneficio, intento
que lo que ayer fue jornal 760
sea hoy arrendamiento:
trabajen para sí mismos,
a cuyo fin dijo el verso
que vengan los que trabajan
a no trabajar, supuesto 765
que no es trabajo el trabajo
tolerado en el consuelo
de que lo que afanen más
será en el tributo menos,
pues vendrá de su tarea 770
a ser resulta su aumento,
fuera de que otra razón
me mueve hoy a este convenio,
y es que yo he de hacer ausencia
deste valle, porque tengo 775
que ajustar en otra parte
la cuenta de unos talentos
que he dejado en confianza
del que use bien o mal dellos.
Y así, pueblo de Israel, 780
pues eres amado pueblo
de Dios, y el primero que
veniste a mi llamamiento
-quizá porque quise yo
que vinieses tú el primero-, 785
mira si quieres entrar
por ti y por todos aquellos
que aprovechados te sigan
en el contrato, advirtiendo
que el feudo en sus mismos frutos, 790
suave el yugo, leve el peso
de la labranza hará, en que
la vigilancia encomiendo,
porque a mí más me enriquece
la vigilancia que el feudo, 795
mayormente si en las gentes
que a su labor traigas veo
que el estado de inocencia
por mí le conservas, siendo
ella quien más los anime 800
a ganar para sí mesmos.
HEBRAÍSMO Primero que te responda
déjame pensar en ello,
que el fin del consejo siempre
fue el principio del acierto. 805
(Aparte.)   El logro desta heredad
según en sus plantas veo
no puede dejar de ser
grande, y más si considero
cuán leve será el tributo 810
pagado en sus frutos mesmos,
pues si no los hay no hay
razón de satisfacerlos,
y si los hay ¿quién me quita
coger más y decir menos? 815
¿Mi pueblo no ha de lastarlo?
Trabaje, pues le sustento,
sea suya la fatiga,
mío el aprovechamiento.
Sola la dificultad 820
es la palabra que tengo
dada de haber de dar parte
al Gentilismo, y es cierto
que tan segura ganancia
le ha de poner en deseo 825
de entrar en ella. Mas ¿cuándo
miró en humanos respetos
mi codicia? Una por una
haga yo el arrendamiento
y enójese o no se enoje 830
el gentil.
PADRE              ¿No te has resuelto?
HEBRAÍSMO Sí.
PADRE      ¿En qué?
HEBRAÍSMO                     En firmar el contrato.
PADRE Y para su cumplimiento
¿quién te ha de fiar?
HEBRAÍSMO                                 Mi esposa,
que es la Sinagoga, ofrezco; 835
que se obligue con su dote,
caudal de infinito precio,
pues arca de sus tesoros
el Arca es del Testamento.
PADRE Buena es la fianza.
HEBRAÍSMO                               Dime 840
tú ahora: ¿qué tributo tengo
de pagarte yo?
PADRE                         Porque
veas cuán liberal quiero
andar contigo, del fruto
que ya de coger es tiempo, 845
solo el diezmo y la primicia.
HEBRAÍSMO Si es la primicia y el diezmo
lo que el Levítico manda
pagar al culto, mal puedo
decir yo que no sea justo 850
tributo de Dios impuesto:
de pagarle fe, palabra
y mano doy.
PADRE                      Yo la acepto.
LUCERO 1 Yo fiel testigo seré
de la gracia que le has hecho. 855
ISAÍAS Yo de la salud con que hoy
desde el oriente a su pueblo
el cielo visita.
JEREMÍAS                        Yo,
de la alteza de tu pecho,
pues tan liberal entregas 860
de tus haberes inmensos
la heredad mejor.
HIJO                              Y yo,
como inmediato heredero,
mostrando que de mi padre
la voluntad obedezco, 865
aunque es patrimonio mío,
en el contrato convengo.
PADRE Pues venid todos a darle
la posesión, porque tengo
de ausentarme luego que 870
vea que en ella le dejo.
HIJO Sea en parabién festivo
tu voz, hermoso lucero,
quien su dicha a cielo y tierra
diga.
LUCERO 1          Y porque tierra y cielo 875
lo oigan, siendo la voz mía
será de David el verso:
(Cantado.)   Suma felicidad,
oh soberano favor
de un pueblo a quien la piedad 880
del Señor para señor
eligió de su heredad.
MÚSICA Oh suma felicidad,
oh soberano favor
de un pueblo a quien la piedad 885
del Señor para señor
eligió de su heredad.
 
(Al irse a entrar sale la GENTILIDAD.)
 
GENTILIDAD Parad los blandos acentos,
que ya que descaminado
he perdido tanto tiempo 890
en su alcance, sobreseer
pretende en la causa dellos
la Gentilidad, de parte
de todo el romano imperio.
PADRE ¿Pues el imperio romano 895
conoce del pueblo hebreo?
GENTILIDAD Sí, cuando por asociado
le llama en sus graves pleitos.
HEBRAÍSMO Pues en este no le llama,
que no lo es el que siguiendo 900
una dulce voz hallase
que el noble, el heroico dueño
de esa heredad, para darla
en seguro arrendamiento
llamase y en él hiciese 905
el ajuste del concierto.
GENTILIDAD ¿Cómo, quedando conmigo
de avisarme de su encuentro
y su intención, no lo hiciste?
HEBRAÍSMO Como el natural derecho 910
es que cada uno procure
para sí lo mejor.
GENTILIDAD                            Ni eso
ni cuanto en la ingratitud
del más alevoso pecho
cabe, me coge de susto 915
en ti; ni de ti me quejo,
¡oh gran padre de familias!,
tampoco, porque suspenso,
absorto y mudo, no sé
qué reverencial respeto, 920
qué interior cariño, qué
ignorado amor, qué afecto
no conocido, qué oculta
veneración o qué miedo
-por decirlo todo- es 925
con el que te reverencio,
que no me atrevo a la queja
embargada del silencio.
Con dos contrarios impulsos
del uno y otro me ausento; 930
de ti porque te idolatro,
de ti porque te aborrezco,
y así aunque deste desdén
me haya de vengar él mesmo,
no por eso me he de dar 935
por vengado; antes te ofrezco
si él de ti me venga que
dél te vengue yo, y... mas esto
mejor que yo te lo diga
será te lo diga el tiempo.   (Vase.) 940
PADRE Desvalido el Gentilismo
va de mí.
HIJO                Su sentimiento
podrás en otra ocasión
consolar; mas no por eso
dejes de cumplir en esta 945
la palabra de que fueron
las virtudes que te asisten
testigos, cuando al hebreo
prometiste la heredad.
Sácalos tan verdaderos 950
que vea el mundo que no solo
virtudes te asisten, pero
virtudes que profecías
son de tus prometimientos.
PADRE Claro está que mi palabra 955
no ha de faltar; y pues luego
que en la posesión le ponga
-como dije- partir tengo,
prosiga la aclamación,
y tú advierte que te entrego 960
en confianza la prenda
en quien está; pero esto
ahora no es de aquí, que ahora
basta saber que la llevo
tan dentro del corazón 965
y de la mente tan dentro
que aunque me ausento de ti
no es ella de quien me ausento.
HEBRAÍSMO Fía de mí que te dé
buena cuenta, y más si veo 970
que della la Sinagoga
hace, Señor, el aprecio
que merece su hermosura
cuando a su fértil recreo
llamada de mí me dé 975
gracias de tan alto empleo.
HIJO Pues para que a su noticia
llegue la nueva más presto,
y las albricias tu voz
gane, vuelvan tus acentos 980
a la aclamación.
TODOS                            Empieza
que todos te ayudaremos.
 
(Cantado.)
 
LUCERO 1 Albricias, albricias.
MÚSICA                              ¿De qué?
LUCERO 1                                             Del favor.
Albricias, albricias.
MÚSICA                               ¿De qué?
LUCERO 1                                              Del empeño
que hoy hace el inmenso amor, 985
pues hace al obrero dueño
de la viña del señor.
MÚSICA Albricias, albricias,
pues hace al obrero dueño
de la viña del señor. 990
 
(Vanse todos y sale la MALICIA deteniendo al LUCERO 2.)
 
LUCERO 2 «¿Al obrero dueño
de la viña del señor?»
MALICIA Detente.
LUCERO 2               Suelta, Malicia.
MALICIA ¿Dónde vas?
LUCERO 2                    ¿Cuando, encubiertos
áspides de incultas flores, 995
hemos estado atendiendo
a tantos presagios como
el pasado temor nuestro,
en competencias del pan
nos da en el vino, anteviendo 1000
en el padre de familias
piedades, en sus obreros
beneficios, en sus gentes
virtudes, y en su heredero
obediencias, me preguntas 1005
dónde voy? A ver si puedo
abortar en sus verdores
el volcán de mis incendios,
antes que el tributo sea
de primicias y de diezmos 1010
eclesiástico tributo,
que si David en el verso
que han cantado dijo que era
bienaventurado pueblo
el que el Señor elegía, 1015
graduándole hoy rentero
al que ayer era gañán,
también dijo en otro él mesmo
de otra viña, que habían dado
infestados sus renuevos 1020
abrojos en vez de granos,
zarzas en vez de sarmientos,
y en vez de mosto el mortal,
el insanable veneno
de la hiel del dragón; pues 1025
¿por qué mi abrasado aliento,
siendo el dragón, no pondrá
en esta el amargo tedio
de las viñas de Sodoma?
Y pues que murada en cerco 1030
la veo y veo la atalaya,
para que nadie en su centro
entre si no es por la puerta,
asegurando el recelo
de que el que entra por portillo 1035
es ladrón, y, en fin, pues veo,
-porque para mí no hay
distancia, lugar ni tiempo-,
que habiendo la voz corrido,
y habiendo entrado en deseo 1040
la Sinagoga de ver
si el tratado de su pueblo
es útil o no, en camino
con su familia se ha puesto
¿qué dudas que a introducirme 1045
vaya en ella, pues no es nuevo
que el disfraz me disimule,
que no me faltará texto
que asegure que vistió
el lobo piel de cordero? 1050
Y así, no, no me detengas.
MALICIA No haré; parte, que yo quedo,
porque no faltemos ambos
de su vista, con el mesmo
designio de hallar disfraz 1055
con que me introduzga dentro
de su cerca.
LUCERO [2]                    Pues si en ella,
Malicia, una vez nos vemos
no dudes que de su ruina
se componga el triunfo nuestro.   (Vase.) 1060
MALICIA Cuando no lo sea, será
intentarlo por lo menos
ya que no triunfo, blasón.
¿Qué industria hallará mi ingenio
para que me admita este 1065
nuevo alcaide? Será bueno,
fingiéndome espigadera,
llegar a su umbral diciendo...
 
(Cantando dentro.)
 
INOCENCIA ¡Ay de heredad de quien se ausenta el dueño!
MALICIA Mas ¿qué triste acento, en traje 1070
de suspiro uniendo extremos,
empieza como sonoro
y acaba como severo?
Vuelva a atender por si vuelven
a decir sus sentimientos. 1075
INOCENCIA ¡Ay de heredad de quien se ausenta el dueño!
 
(Sale la INOCENCIA.)
 
MALICIA La voz es de la Inocencia
y aun ella la que allí veo.
¿Adónde, Inocencia, vas?
INOCENCIA Si yo donde vo sopiera 1080
nunca, Malicia, viniera
por donde al encuentro estás,
y pues con pasos inciertos
huyendo de tus enfados
te he dejado los poblados, 1085
déjame tú los desiertos.
MALICIA No has de irte sin que yo
sepa dónde vas y qué
verso el que cantabas fue.
INOCENCIA A entrar a la viña vo, 1090
y el verso es aquel que dijo
que donde el dueño no está
está el duelo. Y pues que ya
a ambas pescudas colijo
que he respondido no más 1095
me detengas.
MALICIA                       Oye, espera,
que de ambas saber quisiera
quién se ausenta y a qué vas
tú a la viña.
INOCENCIA                     Yo vo a que
el amo que ya partió 1100
a su rentero dejó
encargado que yo esté
en su familia, y quiriendo
por huir de ti irme con él,
él, porque le sirva fiel 1105
entre las gentes viviendo
que aquí han de obrar, me mandó
que de su parte viniera:
con que he dicho qué verso era,
quién se ausenta y dónde vo. 1110
MALICIA Pues no has de pasar de aquí.
INOCENCIA ¿Por qué?
MALICIA                  Porque a mi pesar
en la viña no has de entrar.
INOCENCIA Pues tenlo a pracer y así
no será a tu pesar.
MALICIA                              No 1115
muevas el paso hacia ella,
que acercarte ni aun a vella
he de permitir.
INOCENCIA                         Pues yo
aunque te pese entraré.
 
(Luchan los dos.)
 
MALICIA ¿Conmigo llegas a brazos? 1120
INOCENCIA ¿Por qué no?
MALICIA                      Porque en sus lazos
morirás.
 
(Cae la INOCENCIA.)
 
INOCENCIA              No moriré,
bien que la eterna justicia,
no sin gran fin, dé licencia
de padecer la inocencia 1125
ultrajes de la malicia
el día que significado
Dios en ese padre está
de familias y en él da
a entender que del pecado 1130
se ausenta y el hombre sienta
en la lucha de los dos
que aunque no se ausenta Dios
¡ay del que hace que se ausenta!
Y ya que pasar no puedo 1135
en su busca volveré
a darle cuenta.
MALICIA                        ¿De qué?
INOCENCIA De que en yéndose él no quedo
yo en su viña.
MALICIA                       Ni a eso has de ir.
INOCENCIA Pues hoy, ¡oh inmenso poder!, 1140
permites a ella el vencer,
permíteme a mí el huir.
 
(Teniéndola del pellico se le deja en las manos.)
 
MALICIA A detenerte me aplico:
ahora, si puedes, escapa.
INOCENCIA Sí haré, que Joseph su capa 1145
me dio para mi pellico.   (Vase.)
MALICIA ¿Joseph su capa, ¡ay de mí!,
y dejarla ella en mi mano?
Cielos, pues vengo no en vano
a ser la adúltera aquí 1150
tema el mundo mi violencia:
alerta, humana milicia,
que se viste la Malicia
el traje de la Inocencia.
¡Hebraísmo!
 
(Pónese el pellico y sale el HEBRAÍSMO.)
 
HEBRAÍSMO                     ¿Quién me llama? 1155
MALICIA [Aparte.]   Ya que su disfraz tomé
su sencillez fingiré.
Quien no solo de la fama
de tu vendimia llamada
viene a servirte leal, 1160
pero de tu mayoral
para ese efecto enviada.
HEBRAÍSMO ¿Pues quién eres? Porque yo
no te conozco.
MALICIA [Aparte.]        Es así,
que a nadie conocer vi 1165
a su malicia. ¿Que no
me conoce? La Inocencia
soy.
HEBRAÍSMO        Tan de paso te vi
tal vez, que no percibí
mas que sola la apariencia 1170
del humilde traje tuyo
y la villana rudeza
de tu sencilla simpleza.
MALICIA Bien de aqueste olvido arguyo
que el que con mala conciencia 1175
solo atiende a su codicia,
ni conoce qué es malicia,
ni sabe qué es inocencia.
HEBRAÍSMO Pero seas bien venida
ya que dicen señas tales. 1180
 
(Dentro grita y instrumentos de villanos.)
 
TODOS Y MÚSICA ¡A la viña, a la viña, zagales!
HEBRAÍSMO Pero esta plática impida
este alborozo que da
a entender que de mi esposa
la aurora saluda hermosa. 1185
MALICIA ¿Quién duda que ella será
pues todo el prado se aliña
de flores y de cristales?

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    La viña del Señor
     Pedro Calderón de la Barca ; edición crítica de I. Arellano, A.L. Cilveti, B. Oteiza, M.C. Pinillos
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