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DICCIONARIO DE LA LITERATURA CUBANA

 

A

 

ABÁRZUZA, Francisco (La Habana, ? 1838-?, 12.4.1910). Realizó los primeros estudios en su ciudad natal; niño aún se trasladó a España, donde cursó la segunda enseñanza como alumno del Real Seminario de Vergara. Conflictos familiares impidieron su completa dedicación a las letras. En 1872 obtuvo la Flor Natural por su poesía «Al mar», en unos juegos florales celebrados en Gerona, España. Residió por largo tiempo en Inglaterra, Francia y Bélgica. Recorrió varios países de América. Colaboró en Revista de España y la Abeja Recreativa, de la que fue uno de los fundadores. Tradujo algunas piezas de Shakespeare. Dejó algunas obras inéditas, entre ellas poemas y dramas.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA
Poesías. Leídas en el Ateneo Científico y Literario de Madrid el sábado 2 de abril de 1881. Madrid, Imp. de M. G. Hernández, 1881. | El divorcio entre dos almas. Poema. Pról. de Urbano González Serrano. Madrid, Establecimiento Tipo-litográfico Real 1, 1882.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA
Colorado, Vicente. «El divorcio entre dos almas», en Revista de Cuba. La Habana, 12: 394-397, 1882.
 

ABASCAL, Jesús (Matanzas, 8.6.1934). Cursó la primera enseñanza y el bachillerato en letras en las Escuelas Pías de La Habana (1941-1951). Recibió clases de dibujo comercial. Ha trabajado como office-boy y mercadista en agencias de publicidad (1955-1960). Asistió al Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Ha visitado a Checoslovaquia (1964), República Democrática Alemana (1964) y Rumania (1969). Tiene colaboraciones en Prensa Libre, Con la Guardia en Alto, Trabajo, Bohemia, Lunes de Revolución, La Tarde, Cuba, Mujeres, Unión, Islas y Mar y Pesca. Participó en el Congreso Cultural de La Habana (1969). Ha sido redactor de la oficina de divulgación de la Comisión de Orientación Revolucionaria del Partido Comunista de Cuba e investigador literario en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. Es redactor de la revista Mar y Pesca.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA
Soroche y otros cuentos. La Habana, Eds. El Puente, 1963. | Staccato [Cuentos]. La Habana, Eds. Unión 1967.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA
Álvarez Bravo, Armando. «El primer libro», en La Gaceta de Cuba. La Habana, 3 (39): 22, jul., 1964.
 

Abeja, La (Trinidad, Las Villas, 1856-?). Periódico quincenal de ciencias, literatura y artes. Comenzó el 15 de enero. Era dirigido por José A. Cortés y Andrés Sánchez y de Arregui. No obstante anunciarse como quincenal, tuvo una salida irregular. En sus páginas se publicaban artículos de crítica literaria, cuentos, poesías y otras cuestiones de interés local. Fueron colaboradores de esta publicación Luisa Pérez Montes de Oca, Joaquín Lorenzo Luaces, José Fornaris, El Cucalambé (seud. de Juan C. Nápoles Fajardo), Ramón Vélez Herrera, Adelaida del Mármol, Tristán de Jesús Medina, Rafael García Copley, Úrsula Céspedes, Domingo del Monte y P. Muchos trabajos aparecieron firmados con seudónimos. El último número encontrado (10) corresponde al 1º de noviembre de 1856.
 

Abeja científica, artística y literaria (La Habana, 1848-[1849]). Revista que comenzó a salir en octubre, según consta en la prensa de la época. José M. Labraña, en la página 651 de su trabajo «La prensa en Cuba» -aparecido en Cuba en la mano. Enciclopedia popular ilustrada (La Habana, Úcar, García, 1940, p. 649-786)-, afirma que era dirigida por José A. Cortés y A. Sánchez y que publicó nueve números. No tenía día fijo de salida. Carlos M. Trelles señala, en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 9, ene.-feb., 1938)-, que su periodicidad fue semanal. También afirma Trelles que la dirigía Eladio López Quintana y que se publicó hasta agosto de 1849. En la sección «Noticias varias» del diario habanero [La] Prensa del 8 de noviembre de 1848, al referirse a la tercera entrega de esta publicación, se expresa que la misma «se hace recomendable porque la mayor parte de sus producciones son originales». Aunque no se ha encontrado ningún ejemplar, se sabe que aparecieron en sus páginas trabajos de José Fornaris, Tristán de Jesús Medina, Adelaida del Mármol, Rafael María de Mendive y Manuel H[ernández] Echerri.

BIBLIOGRAFÍA
«La Abeja: publicación literaria», en [La] Prensa. La Habana, 3ª. época, 6 (257): [3] oct. 28, 1848.
 

ACADEMIA CUBANA DE LA LENGUA La Real Academia Española de la Lengua aprobó el 19 de mayo de 1926 la creación de la Academia Correspondiente en Cuba. En octubre de ese año ofreció la primera sesión pública. En agosto de 1951 el gobierno cubano le dio carácter oficial. Cuenta con un director, un vicedirector, un secretario, un tesorero y un bibliotecario. Tiene como objetivos estudiar la lengua española y velar por su pureza, propiedad y esplendor en Cuba, estudiar la vida, desenvolvimiento y modalidades de la lengua española en Cuba en todos sus aspectos (lexicográfico, fonético, semántico) y formar la lista de voces y acepciones cubanas, informar a la Real Academia Española sobre las voces y expresiones cubanas, evacuar las consultas que sobre el lenguaje, y de modo especial sobre cubanismos, le hagan el gobierno de Cuba, la Real Academia Española y las demás Academias de la América hispana correspondientes de la de España. El primer director fue Enrique José Varona. Entre 1951 y 1969 ocupó ese cargo José María Chacón y Calvo. Actualmente lo ejerce Antonio Iraizoz. El Boletín de la Academia Cubana de la Lengua se publicó desde enero de 1952 hasta diciembre de 1964.

BIBLIOGRAFÍA

Chacón y Calvo, José M. «Instituciones oficiales de cultura», en Libro de Cuba. La Habana, Publicaciones Unidas, 1954, p. 665. | Estatutos de la Academia Cubana de la Lengua. La Habana, 1971.
 

ACADEMIA CUBANA DE LITERATURA Fue concedida por Real Orden dictada el 23 de diciembre de 1833 y quedó constituida el 6 de marzo de 1834. Nicolás de Cárdenas ocupó el cargo de director, Blas Osés el de vicedirector y Domingo del Monte el de secretario. Contó con veintisiete académicos de número, entre los que se encontraban figuras como José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco y Felipe Poey. En Matanzas, Puerto Príncipe, Puerto Rico y Madrid, se designaron académicos correspondientes. En esta última se nombraron siete, entre ellos Francisco Martínez de la Rosa, primer ministro en ese momento. La Comisión Permanente de Literatura se convertía así en Academia Cubana de Literatura, indudable exponente del espíritu de cubanidad. Tendría, hasta cierto punto, independencia de la Sociedad Económica de Amigos del País, pues debía remitirle su reglamento para que lo aprobase. El cumplimiento de esta formalidad fue el inicio de un incidente que significó la muerte casi instantánea de la Academia. La directiva de la Sociedad Económica, irritada porque los miembros de la Comisión Permanente de Literatura habían elevado su solicitud a la Reina Gobernadora sin intervención de la corporación, ejerció su influencia en la esfera oficial y la Academia desapareció.

BIBLIOGRAFÍA

El Académico, seud. de José Antonio Saco y López. «A el Socio amante de la literatura», en Diario de La Habana. La Habana, (104): 2, abr. 14, 1834. | Un discípulo de la Academia, seud. de ? «Comunicado. Al público», en Diario de La Habana. La Habana, (106): 2, abr. 17, 1834. | Un Estudiante, seud. de ? «Comunicado. A la cuestión», en Diario de La Habana. La Habana, (110): 3, abr. 20, 1834. | Fulano, seud de ? «Comunicado», en Diario de La Habana. La Habana, (103): 2, abr. 13. 1834. | Guerra, Ramiro. Manual de historia de Cuba. (Económica, social y política). La Habana, Imp. Cultural, 1938, p. 317-320. | Monte, Domingo del. «Al público», en La Aurora. Matanzas, 3ª. época (200): 2-3, abr. 29, 1834. | Otro Académico más amante del orden que de la literatura, seud. de ? «Comunicados. Dos palabras al Socio amante de la literatura y del orden», en Diario de La Habana. La Habana, (104): 2, abr. 15, 1834. | «Real Sociedad Patriótica», en Diario de La Habana. La Habana, (107): 1-2, abr. 18, 1834. | Saco, José Antonio. Justa defensa de la Academia Cubana de Literatura, contra los violentos ataques que se le han dado en el Diario de La Habana, desde el 12 al 23 de abril del presente año, escrita por José Antonio Saco y publicada por un amigo de la Academia. New Orleans [Matanzas], impresa por Mr. St. Romse, Oficina de el [sic] Courrier, 1834. | Salazar y Roig, Salvador. «José Antonio Saco y la Academia Cubana de Literatura», en Alma Cubana. La Habana, 4 (1-3): 13-19, ene.-mar., 1926. | El Socio, amante de la literatura y del orden, seud. de Antonio Zambrana y Valdés. «Comunicado», en Diario de La Habana. La Habana, (102): 2, abr. 12, 1834. | Un Suscriptor imparcial amante de la justicia, seud. de ? «Al público» y «Comunicado. Contestación a la que me da el suscriptor amigo de la Claridad», en Diario de La Habana. La Habana, (105 y 112): 3 y 3-4, abr. 16 y 22, 1834, resp. | Zambrana, Antonio. «Comunicado» en Diario de La Habana, La Habana, (113): 2-3, abr. 23, 1834.
 

ACADEMIA DE CIENCIAS DE CUBA El Gobierno Revolucionario, por medio de la Ley número 1011 dictada el 20 de febrero de 1962, creó la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba, como etapa previa al desarrollo de ésta. El presidente de la Comisión y posteriormente de la Academia, fue el doctor Antonio Núñez Jiménez. Entre sus miembros se encontraban Juan Marinello, Fernando Ortiz, Emilio Roig de Leuchsenring, José López Sánchez, Julio Le Riverend, Salvador Massip, Abelardo Moreno, Gilberto Silva y José B. Altshuber. Una vez fortalecida la Comisión, se dieron pasos más definitivos para la constitución de la Academia de Ciencias, cuyas funciones actuales son las de dirigir, coordinar y orientar los estudios, investigaciones y demás actividades científicas no docentes en todas las ramas de las ciencias naturales y sociales, planificar las investigaciones científicas de acuerdo con la junta Central de Planificación y servir como organismo consultor de la misma en todo lo que concierne a la actividad científica y tecnológica, divulgar los conocimientos e investigaciones mediante publicaciones y demás vías de difusión, promover la celebración de congresos, reuniones e intercambios de índole nacional e internacional, proponer al gobierno el envío de delegaciones de alto nivel a congresos y misiones de estudio, crear organismos de carácter científico, tales como institutos y centros de investigación, y realizar investigaciones en las diferentes ramas de la ciencia. Para el desarrollo de sus trabajos cuenta con un presidente, cargo ocupado actualmente por el doctor Zoilo Marinello, un consejo científico superior, un consejo de presidencia, un consejo de dirección y un aparato económico-administrativo. Los diferentes institutos que forman como tales la Academia, están agrupados según las diferentes ramas de la ciencia: el Instituto de Ciencias Sociales, que comprende lo relacionado con los asuntos históricos, etnológicos y arqueológicos; el Instituto de Literatura y Lingüística; el Archivo Nacional; el Departamento de Filosofía, que funciona adscrito a la Presidencia; los institutos pertenecientes a las ramas de las ciencias agrícola y biológica, que comprenden el Instituto de Investigaciones Fundamentales de la Agricultura Tropical «Alejandro de Humboldt», el Instituto de Investigaciones de la Caña de Azúcar, el Instituto de Investigaciones Fundamentales del Cerebro, el Instituto de Suelos, el Instituto de Botánica, el Instituto de Zoología, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias «Jorge Dimitrov» y el Departamento de Ecología Forestal. Las ramas de las ciencias físico-técnicas, químicas y geociencias abarcan el Instituto de Matemática, Cibernética y Computación, el Instituto de Investigaciones Nucleares, el Instituto de Geofísica y Astronomía, el Instituto de Oceanología, el Instituto de Meteorología, el Instituto de Geología y Paleontología, el Instituto de Geografía, el Instituto de Investigación Técnica Fundamental y el Instituto de Química. Dentro de la rama de la documentación funciona el Instituto de Documentación e Información Científico Técnica. Atiende además la Academia el Museo de las

Ciencias «Carlos J. Finlay» y el Museo «Tomás Romay». La Academia tiene dos delegaciones o filiales, una en la provincia de Oriente y otra en Isla de Pinos, que cubren diversas áreas de trabajo. Entre sus publicaciones periódicas se destacan la Revista de Agricultura, iniciada en 1967, y la colección Series, donde aparecen los temas desarrollados por especialidades. Otros títulos publicados por la Academia de Ciencias son Obras completas de Tomás Romay (1965, 2 t.); Obras completas de Carlos J. Finlay (1965, 1967, 1970 y 1971, 5t.); Biografía de un cimarrón (1966), de Miguel Barnet; Historia de la Revolución de Haití (1966), de José Luciano Franco; Índice histórico de la provincia de Camagüey. 1899-1952 (1970). Los institutos y otras dependencias editan diversos boletines, anuarios, resúmenes bibliográficos, etcétera.

BIBLIOGRAFÍA

Academia de Ciencias de Cuba 1970. La Habana, Eds. de la Academia de Ciencias [s.a.]. | Núñez Jiménez, Antonio. «Nace nuestra Academia de Ciencias» y «Discurso del Doctor [...] en la sesión solemne conmemorativa del X Aniversario», en Granma. La Habana, 8 (43 y 44): 2 y 3-4, feb. 19 y 21, 1972, resp.; «La Academia de Ciencias de Cuba en su décimo aniversario», en Bohemia. La Habana, 64 (8): 40-47, feb. 25, 1972; Academia de Ciencias de Cuba: nacimiento y forja. La Habana, Eds. de la Academia de Ciencias de Cuba, 1972. | Osa, José de la. «Cinco preguntas sobre la Academia de Ciencias», en Granma. La Habana, 11 (41): 4, feb. 18, 1975; «Obtiene importantes resultados en el trabajo científico la Academia de Ciencias de Cuba en saludo al Primer Congreso», en Granma. La Habana, 11 (303): 6, dic. 23, 1975.
 

ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA Fue creada por Decreto Presidencial fechado el 20 de agosto de 1910, e inaugurada el 10 de octubre del propio año. Tuvo en sus inicios carácter independiente, adscrita a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes; en julio de 1914 se le concedió personalidad jurídica propia y plena capacidad civil para todos los efectos legales. Estuvo dirigida por un presidente de honor, que debía ser a su vez el secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, un presidente efectivo, treinta académicos de número residentes en La Habana, treinta académicos correspondientes residentes en las provincias o en el extranjero, un secretario y un bibliotecario. El primer presidente fue Fernando Figueredo, sustituido tras una corta etapa por Evelio Rodríguez Lendián. Los objetivos fundamentales de la Academia fueron investigar, adquirir, coleccionar y clasificar todos aquellos documentos que en mayor o menor grado pudieran ser una contribución al enriquecimiento de nuestra historia. Además, se preocupó por salvar los objetos que constituyeran recuerdos históricos. Organizó concursos, ofreció conferencias y publicó monografías, colecciones y documentos. Contó con un archivo compuesto por más de diez mil documentos, entre los cuales figuran originales de Carlos Manuel de Céspedes y Salvador Cisneros Betancourt y copias valiosas extraídas del Archivo de Indias, relacionadas con la historia de Cuba. En 1919 apareció el primer tomo de Anales de la Academia de La Historia, publicado bajo la dirección de Domingo Figarola-Caneda. Su último número apareció en 1956. También editó, entre 1944 y 1956, un Anuario que recogía en sus páginas las actividades y diversas cuestiones administrativas relacionadas con la institución. Desaparecida en 1960, su archivo y biblioteca pasaron al Archivo Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba y al Archivo Histórico de la Revolución.

BIBLIOGRAFÍA

Iraizoz, Antonio. «Labor de la Academia de la Historia», en Anales de la Academia de la Historia de Cuba. La Habana, 13: 123-125, ene.-dic., 1931 | [Lagómasino Álvarez, Luis]. «La Academia de la Historia», en Boletín nacional de historia, geografía y ciencias naturales. La Habana, 1 (2-3): 24-28, jun.-dic., 1912. | Pérez Cabrera, José Manuel. «Palabras pronunciadas por [...] en la Feria Anual del Libro celebrada en el Parque Central de La Habana, el día 5 de diciembre de l943» y «Palabras leídas a nombre de la Academia de la Historia de Cuba por [...] con motivo de la IV Feria Cubana del Libro celebrada en el Parque Central de La Habana, el día 10 de diciembre de 1945», en Anales de la Academia de la Historia de Cuba. La Habana, 25 y 27: 119-123 y 118-121, ene.-dic., 1943 y 1945, resp. | «Proyecto de reglamento de la Academia de la Historia de Cuba», en Anales de la Academia de la Historia La Habana, 1 y 3 (1 y 1): 199-206 y 219-232, jul.-ago. y ene.-jun., 1919 y 1921, resp. | Santovenia, Emeterio. Cuarenta años de la vida de la Academia. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1950. | La vida de la Academia de la Historia (1910-1932), por Juan Miguel Dihigo y Mestre [y otros]. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1924-1932. 9 t.
 

ACADEMIA MUNICIPAL DE ARTES DRAMÁTICAS En 1947 el Municipio de La Habana, a través de su departamento de Bellas Artes, inauguró una Academia de Artes Dramáticas en el Conservatorio Municipal de Música, dirigida por Martínez Aparicio. El plan de estudios constaba de tres años, organizado para enseñanza teórica y práctica. En 1949 la Academia logró un local propio para sus clases y trabajos experimentales. En 1953 ocupó la dirección de la institución Mario Rodríguez Alemán, quien centró su interés en intensificar el trabajo práctico del alumnado, para lo cual se inauguró un teatro experimental, como complemento de los estudios realizados, llamado El Corral. Esta Academia se mantuvo hasta los primeros años del triunfo de la Revolución.

BIBLIOGRAFÍA

González Freyre, Natividad. «Academia Municipal», en su Teatro cubano. 1927-1961. La Habana. Ministerio de Relaciones Exteriores, 1961, p. 86-87.
 

ACADEMIA NACIONAL DE ARTES y LETRAS Fue creada por Decreto Presidencial el 31 de octubre de 1910. En sus inicios tuvo carácter de corporación independiente, adscrita a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, pero en 1914 se le concedió personalidad jurídica propia y plena capacidad civil para todos los efectos legales. Contó con las secciones de Literatura, Arquitectura, Escultura, Pintura y Música, y estuvo dirigida por un presidente, un director, un tesorero, un secretario general y un bibliotecario-conservador, con sus vices correspondientes. El primer presidente fue Antonio Sánchez de Bustamante Sirvén. El núcleo primitivo de miembros se constituyó con 65 personas residentes en La Habana y dedicados a las bellas artes, que serían académicos de número, y con 24 residentes en el interior del país, que serían académicos correspondientes. Hubo además académicos honorarios, que residían en el extranjero, y académicos supernumerarios, que eran los académicos de número que habían perdido este carácter por ausentarse dos años consecutivos de la ciudad de La Habana. Los principales objetivos de la Academia Nacional de Artes y Letras fueron la publicación de toda clase de obras y trabajos que pudieran contribuir a un mejor conocimiento y estudio de la teoría e historia de las bellas artes; recoger y divulgar libros, dibujos, estampas, cuadros y otros objetos artísticos; velar por la conservación y restauración de los monumentos, y auxiliar al gobierno en la evacuación de consultas sobre las diferentes ramas que abarcó la corporación. Además, trabajó en favor de la creación de becas con sus propios fondos o gestionándolas con los organismos oficiales, organizó exposiciones y conferencias públicas y otorgó el Gran Premio Nacional de Artes y Letras, discutido cada año dentro de una de las distintas secciones que formaban la Academia. En 1916 apareció el primer tomo de Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras, publicado bajo la dirección de Rafael Montoro, y cuyo último número salió en 1960. En los 39 volúmenes que editaron está recogida toda la vida de la Academia. Entre sus muchas publicaciones se encuentran la Colección póstuma de las obras de Jesús Castellanos, las Obras completas de Enrique Hernández Miyares y la mayoría de los discursos y conferencias que se ofrecieron en sus salones. En 1960 cesaron las actividades de esta institución cultural.

BIBLIOGRAFÍA

Chacón y Calvo, José María. «Instituciones oficiales de cultura», en Libro de Cuba. La Habana, Publicaciones Unidas, 1954, p. 664-665. | Estatutos y reglamento. La Habana, Imp. Avisador Comercial, 1915. | «Nuevos estatutos de la Academia Nacional de Artes y Letras», en Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras. La Habana, 7, 7. (1-2): 82-99, ene.-jun. 1922. | «Primeros estatutos de la Academia Nacional de Artes y Letras», en Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras, La Habana, 7,7 (1-2): 54-63, ene.-jun., 1922. | «Reglamento de la Academia Nacional de Artes y Letras», en Anales de la Academia de Artes y Letras. La Habana, 7,7 (1-2): 63-79, ene.-jun., 1922. | Trabajos de la corporación desde que se fundó en 22 de octubre de 1910 hasta noviembre de 1912. La Habana, Imp. Cubana, 1912. | Trabajos de la corporación durante los años académicos de 1912-1913 y de 1913-1914. Sesión inaugural de 1914-1915. La Habana, Est. Tip. Avisador Comercial, 1914 | Trabajos de la corporación durante el año académico de 1914-1915. La Habana, Est. Tip. Avisador Comercial, 1915.
 

ACADEMIA UNIVERSITARIA DE LITERATURA Quedó constituida el 22 de junio de 1925 por iniciativa de Salvador Salazar, quien fue su presidente perpetuo. Estuvo integrada por alumnos y graduados de las escuelas de Letras y de Pedagogía de la Universidad de La Habana. Su objetivo central fue el cultivo, propaganda y estudio de la literatura universal, especialmente la cubana. Mediante sus seis secciones: Literatura Cubana, Literatura Española, Literatura Francesa, Literatura Hispanoamericana, Literatura Inglesa y Literatura Alemana, ofreció conferencias literarias, actividades musicales, etcétera. En mayo de 1926 organizó sus Primeros Juegos Florales, concurso donde se admitían obras literarias de diversos géneros y composiciones musicales. Entre sus fundadores figuraron Aurelio Boza Masvidal, Hortensia Pichardo, Raimundo Lazo y Manuel Bisbé.

BIBLIOGRAFÍA

«La Academia Universitaria de Literatura», en Alma Cubana. La Habana, 4 (1-3): 3-11, ene.-mar., 1926.
 

Acción. Por la renovación integral de Cuba. (V. PÁGINAS LITERARIAS Y SUPLEMENTOS LITERARIOS)
 

Acento. En la provincia con la cultura (Bayamo, Oriente, 1947- [1948?]). Revista dirigida y editada por Alberto Baeza Flores, Humberto Moya Diez, Francisco Morales Maceo, Carlos Catasús Bertot, René Capote Riera, Benigno Pacheco Bonet y Víctor Montero Mendoza. Con el primer número, correspondiente al invierno de 1947, apareció El Machete, «boletín relámpago publicado por el grupo Acento». La publicación, que no admitía «avisos comerciales de ninguna especie», era costeada por distintas instituciones de la propia ciudad y se distribuía gratuitamente. La mitad de la edición se destinaba al extranjero. Publicó poesías -de autores nacionales y extranjeros-, cuentos, críticas y otros trabajos. Las viñetas de la portada fueron realizadas por el pintor Mariano Rodríguez. Aparecieron en sus páginas trabajos firmados por Emilio Ballagas, Cintio Vitier, José Lezama Lima, Fina García Marruz, Rafaela Chacón Nardi, Carilda Oliver Labra, Ernesto Fernández Arrondo, Eliseo Diego, Octavio Smith, Adolfo Menéndez Alberdi, Ramón Guirao y otros. Sólo se han encontrado los tres primeros números, el último correspondiente al verano y otoño de 1947 e invierno y primavera de 1948.

BIBLIOGRAFÍA

Fernández Arrondo, E[rnesto] «Entrelíneas. Voces de poesía». en Diario de la Marina. La Habana, 105 (96): 4, abr. 22, 1947. | Marquina, Rafael. «Vida cultural. Un «hurra» por Bayamo», en Información, La Habana, 11 (70): 9, mar. 22, 1947.
 

ACOSTA, Agustín (Matanzas, 12, 11. 1886, Miami, EE. UU., 12. 3. 1979). Cursó la primera enseñanza y el bachillerato en su ciudad natal. Desde muy joven comenzó a trabajar como telegrafista de los ferrocarriles. Fue jefe del servicio de telégrafos de Matanzas y de La Habana (1909- 1920). En 1912 ocupó una plaza en el Palacio Presidencial. En los años 1913, 1914 y 1915 obtuvo Flores Naturales en juegos florales efectuados en Santiago de Cuba y La Habana. Se graduó de Doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana en 1918; más tarde, en 1921, obtuvo el título de notario público. Se estableció como notario en Jagüey Grande (Matanzas). Durante la dictadura de Gerardo Machado sufrió prisión política. A la caída del régimen machadista fue nombrado gobernador provisional de Matanzas (1933-1934). En el gobierno de Mendieta ocupó la secretaría de la presidencia. De 1936 a 1944 fue senador de la República. Presidió el Partido Unión Nacionalista (1936-1937). También en La Habana ejerció como notario público. Visitó Estados Unidos (1953). Fue colaborador en Letras, El Fígaro (donde publicó sus primeros poemas), El Cubano Libre, Orto, Social, Carteles, Diario de la Marina, Las Antillas, Ariel, Archipiélago y otros periódicos y revistas de importancia. En ocasiones presidió el Ateneo de Matanzas. Miembro de la extinta Academia Nacional de Artes y Letras -en la que ingresó con el discurso Federico Uhrbach. Las montañas: cumbres de la materia. Los poetas: cumbres del espíritu (La Habana, Molina, 1938), recogido con la contestación de Dulce María Borrero de Luján, de la Academia Cubana de la Lengua y del Colegio de Abogados y el Colegio Notarial, de Matanzas. Junto con Regino Boti y José Manuel Poveda es uno de los representantes del renacimiento lírico que tuvo lugar en provincias antes de la década del 20. Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés. Tiene inéditas sus traducciones de poemas de Baudelaire, Verlaine, Lamartine, etcétera, así como libros de poesías y prosa. Abandonó el país en 1973.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Ala. Poesías. La Habana, Jesús Montero, 1915; La Habana. Ed. de la Organización Nacional de Bibliotecas Ambulantes y Populares, 1958. | Hermanita. Poemas. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1923. | La zafra. Poema de combate. La Habana, Minerva, 1926. | Los camellos distantes [Poemas]. La Habana, Molina, 1936. | Martí, su obra y su apoteosis. Conferencia. Bayamo, Eds. Rumbos, 1941. | Últimos instantes [Poemas]. La Habana, La Verónica, 1941. | Las islas desoladas [Poemas]. La Habana, Imp. F. Verdugo, 1943. | Poesías escogidas de Agustín Acosta. «Pórtico», por Diego Pereda, y «Unas palabras», por Fidencio Pérez Rosado. La Habana, Editorial La Verdad, 1950. | Poema del centenario. Pról. de José Álvarez Conde. Santa Clara, 1953. | ¿Fue Martí precursor del modernismo? Conferencia. La Habana, 1954. | Agustín Acosta: sus mejores poesías. Barcelona. Ed. Brugueras, 1955. | Jesús [Poema]. La Habana, Sociedad Colombista Panamericana, 1957. | En torno a la poesía de Manuel Gutiérrez Nájera. Marianao (Habana), Instituto Municipal de Cultura, 1959. | Caminos de hierro. Poemas. La Habana, Ágora, 1963.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

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ACOSTA, Leonardo (La Habana, 25.8.1933). Realizó estudios primarios y secundarios en su ciudad natal. En 1950 inició la carrera de arquitectura en la Universidad de La Habana, pero la abandonó. Se dedicó a la música. Trabajó como saxofonista en varias orquestas populares, en Cuba, Estados Unidos y Venezuela (1956). Al triunfo de la Revolución comenzó a ejercer el periodismo y fue corresponsal de Prensa Latina en México y Praga. Trabajó durante cuatro años en el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. Ha colaborado en Unión, Casa de las Américas, El Caimán Barbudo, Revolución y Cultura. Es autor del prólogo a la edición cubana del libro de Marshall W. Sterns La historia del jazz (1966). Actualmente trabaja en el Consejo Nacional de Cultura.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Paisajes del hombre [Cuentos]. La Habana, Eds. Unión, 1967. | José Martí, la América precolombina y la conquista española. La Habana, Casa de las Américas, 1974 (Cuadernos Casa, 12).

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Santos Moray, Mercedes. «La descolonización como batalla ideológica», en Unión. La Habana, 14 (1): 153-156, mar., 1975.
 

ACOSTA y GUERRA, Ignacio María de (La Habana, 4.10.1814 -Matanzas, 24.12.1871). Comenzó a estudiar con su padre. A los siete años fue trasladado a Matanzas, donde concluyó la primaria. Pocos años después, a los doce de edad, pasó a La Habana para continuar sus estudios. Ingresó en el colegio que dirigía don Benito de Ortigueira y más tarde en el Real Seminario de San Carlos, donde estudió latinidad y filosofía. Por esa época comenzó a cultivar la poesía. En Matanzas, tras su regreso definitivo en 1833, colaboró en La Guirnalda, El Yumurí, La Aurora de Matanzas, Aurora del Yumurí -en el que también fue redactor-, El Duende, periódico satírico, y Liceo de Matanzas. Colaboró además en las publicaciones habaneras El Artista, Flores del Siglo y Revista de La Habana. Editó, con Emilio Blanchet, el Aguinaldo de Luisa Molina (1856). Trabajó como profesor en los colegios Santa Teresa, La Empresa, El Siglo XIX y San Carlos. Fue cofundador y director del Colegio Matancero e inspector de instrucción en uno de los barrios de Matanzas. En 1864 fue nombrado juez examinador para las oposiciones del Colegio Municipal. Es autor de una pieza de teatro titulada Un novel por protección, en un acto, estrenada en 1847. Su Romance histórico y geográfico de la isla de Cuba, dedicado a los niños, fue declarado texto de lectura para las escuelas gratuitas de Matanzas. En muchos de sus poemas utilizó el seudónimo Iñigo. Firmaba también con sus iníciales I. M. de A.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Delirios del corazón. Poesías amatorias. Matanzas, Imp. de Gobierno por S.M., 1845. | Romance histórico y geográfico de la Isla de Cuba. Matanzas, Est. Tip. de la Aurora del Yumurí, 1858. | Poesías. New York, Imp. de N. Ponce de León, 1893.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carbonell, José Manuel. «Ignacio María de Acosta (Iñigo) (1814-1871), en su La poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 2. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928, p. 326-327 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 2.) | «Delirios del Corazón» en El Faro Industrial de La Habana. La Habana, 5 (119):2, abr. 30, 1845 | López Prieto, Antonio. «Ignacio María de Acosta (Iñigo)», en su Parnaso cubano. Colección de poesías selectas de autores cubanos desde Zequeira a nuestros días precedida de una Introducción histórico-crítica sobre el desarrollo de la poesía en Cuba, con biografías y notas críticas y literarias de reputados literarios por [...] T. 1. La Habana, Editor Miguel de Villa, 1881, p. 332. | V[illaverde] C[irilo]. «Bibliografía cubana. Poesías de D. Ignacio María Acosta», en Faro Industrial de La Habana. La Habana, 2 (296): 2, oct. 24, 1842.
 

Actas del Folklore (La Habana, 1961). Boletín mensual del Centro de Estudios del Folklore del Teatro Nacional de Cuba. Comenzó a salir en enero, editado por la Sección de Publicaciones del Teatro Nacional. Fungía como asesor Argeliers León. En su primer número se expresa que esta revista «se propone ser una publicación que aborde temas científicos y referencias documentales que sirvan de base para la investigación». En sus páginas aparecían, además de trabajos elaborados por los miembros del centro que la publicaba, artículos reproducidos de revistas extranjeras y cubanas del pasado (Archivos del Folklore Cubano, Estudios Afrocubanos), siempre referentes a las distintas manifestaciones del folklore. Colaboraron en Actas del Folklore Argeliers León, Miguel Barnet, Marcelino Arozarena, Rogelio Martínez Furé, Carolina Poncet, Renée Méndez Capote, Ada Iglesias y otros. En diciembre de 1961, a raíz de la creación del Instituto Nacional de Etnología y Folklore,

deja de publicarse (número 10-11-12). Este último número presentó un índice de todo lo publicado por la revista. Compilado por Tomás F. Robaina se ha publicado su índice, aparecido en Índice. Revistas folklóricas cubanas (La Habana, Biblioteca Nacional José Martí. Depto. de Hemeroteca e Información de Humanidades, 1971).
 

Actualidades (La Habana, 1913-?; 1917). Revista popular ilustrada. Comenzó a publicarse el 25 de septiembre, dirigida por Mariano Miguel. Se editaba semanalmente. En sus páginas aparecían trabajos de variada índole, incluyendo los literarios. Entre sus colaboradores se destacan Joaquín N. Aramburu, Fernando Llés, Felipe Pichardo Moya, Arturo R. de Carricarte, Ducazcal (seud. de Joaquín Navarro Riera), Pedro Alejandro López, Rafael Suárez Solís, León Ichaso, Hilarión Cabrisas, Eduardo Varela Zequeira, Enrique Coll, Manuel Rodríguez Rendueles, Victor Muñoz, Higinio J. Medrano. La revista presentaba, además, una relación de colaboradores extranjeros, entre ellos Eduardo Zamacois, Francisco Villaespesa, José Alsina y Alfonso Camín. El último número que se ha encontrado (4) corresponde al 17 de octubre del propio año 1913. El 26 de mayo de 1917 reaparece, también dirigida por Mariano Miguel, con el mismo título y subtítulo, aunque no consignan que se trate de una segunda época. José I. Rivero comparte las labores de dirección con M. Miguel. El jefe de información era Miguel de Marcos. En esta etapa colaboraron nuevamente Rafael Suárez Solís, Felipe Pichardo Moya, Arturo R. de Carricarte, Víctor Muñoz, León Ichaso. También prestaron su colaboración Emilio Roig de Leuchsenring, Arturo Alfonso Roselló, Álvaro de la Iglesia y destacados dibujantes de la época, como Enrique García Cabrera y Rafael Blanco. Con el número 8, correspondiente al 14 de julio, cesó su publicación.

BIBLIOGRAFÍA

«Actualidades», en Diario de la Marina. La Habana, ed. de la tarde, 74 (249): 4, sep. 27, 1913.
 

Adelante (La Habana, 1935-[1939?]). Revista mensual. Cultura y Justicia Social / Igualdad y Confraternidad. Comenzó a salir en junio, dirigida por el doctor Jorge Santana Fernández, quien, exceptuando un corto período en que estuvo a su frente Raimundo Rol Vinent, se mantuvo siempre en el cargo. Adelante era «vocero de los lineamientos ideológicos que la Asociación Adelante sustenta, y que son en amplio y general sentido: Luchar contra la injusticia social y por la completa igualdad social, económica y política de todas las personas». Desde el número 2 apareció como Órgano de la Asociación Adelante. La revista divulgó las creaciones literarias y artísticas del negro, aunque no limitó a éste su radio de acción. En sus páginas colaboraron, entre otros, Nicolás Guillén, José Luciano Franco, Juan Marinello, Salvador García Agüero, Marcelino Arozarena, Félix Pita Rodríguez, Lino Dou, Rómulo Lachatañeré, María Villar Buceta, Manuel Cuéllar Vizcaíno, Gustavo E. Urrutia, Miguel Ángel Céspedes. El último número encontrado (44 y 45) corresponde a febrero de 1939.

BIBLIOGRAFÍA

Borroto Mera, Tomás. «La revista Adelante», en La Gaceta de Cuba. La Habana, (102): 7-9, abr., 1972. | Cervantes, Carlos A. «A propósito del tercer aniversario, en Adelante. La Habana, 4 (37): 5-6, jun., 1938.

Adelante (V. SUPLEMENTOS LITERARIOS)
 

AFROCUBANA, LITERATURA El aporte africano a la integración étnica y cultural de Cuba es considerable, según ha demostrado, mejor que nadie, Fernando Ortiz. Desde antes del descubrimiento de la isla, ya el negro había hecho acto de presencia en la vida y en la cultura españolas. con los conquistadores vinieron a Cuba los primeros africanos que luego el tráfico de esclavos, incrementado sobre todo por el desarrollo azucarero, multiplicó en forma extraordinaria hasta finales del siglo XIX. A Cuba llegaron africanos procedentes de las más diversas regiones del continente negro, aunque la mayoría provenía de su porción ecuatorial. Entre las diversas lenguas y culturas importantes, la yoruba o lucumí y la bantú son las que mayor influencia han tenido en el proceso de integración cultural de Cuba. Aunque ya Antonio Bachiller y Morales había iniciado el estudio de algunos rasgos peculiares de la población negra de Cuba en su libro Los negros (1887), fue Fernando Ortiz quien llevó a su más alto desarrollo tales investigaciones y con mayor rigor científico. A él se deben, desde la precisa determinación de la procedencia y variedad cultural de los africanos traídos a Cuba, con su obra Los negros esclavos (1916), hasta el análisis minucioso de sus aportes a la danza, el teatro, la poesía y la música cubanas. Estimulados por él, han surgido después esclarecedores estudios y recopilaciones antológicas de Lydia Cabrera, Ramón Guirao, Rómulo Lachatañeré, Argeliers León, etcétera, que con las obras de Ortiz constituyen las más seguras fuentes para el estudio de las persistencias africanas en nuestro folklore.

La presencia de «lo negro» en la literatura culta se da ya en las letras españolas, desde Gil Vicente y las comedias y «pasos» de Lope de Rueda, en los que se emplea el lenguaje bozal, el español deformado por los negros, y en los que hasta puede hallarse un lejano antecedente de la oración al «ánima sola» (comedia Eufemia, 1567). Lope de Vega, Góngora y la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros menos ilustres, llevarán negros a sus obras e insistirán en el cultivo del lenguaje bozal.

En Cuba la presencia negra se impone ya en el más antiguo documento literario conocido, el poema en octavas Espejo de paciencia (1608), donde, además de aludirse a los esclavos africanos que intervienen en la acción, resalta la figura de Salvador Golomón, negro criollo de Bayamo y en definitiva el verdadero héroe de la lucha de los «insulanos» contra el pirata francés Gilberto Girón, referida en el poema. El negro será después simple comparsa en los primeros artículos costumbristas, elemento decorativo, y no alcanzará papel protagónico hasta el segundo tercio del siglo XIX, durante el cual la lucha contra la trata de esclavos lo traerá a primer plano en las filantrópicas «composiciones negreras» que Domingo del Monte propone a sus discípulos y contertulios, teniendo cuidado de evitar que la denuncia de la explotación inicua de los esclavos alcance acentos subversivos. Producto de esta cuidadosa elaboración literaria son la Autobiografía, de Juan Francisco Manzano, escrita en 1839, pero no publicada entre nosotros hasta 1937; el Francisco, de Anselmo Suárez y Romero, publicada en 1880, pero terminada en 1839; y numerosos poemas inspirados en «la triste suerte del infeliz esclavo africano». Un poco excéntricas de esta órbita delmontina se hallan Sab (1841), de la Avellaneda, Cecilia Valdés (1882), de Cirilo Villaverde, cuya primera parte data también de 1839; y Romualdo o uno de tantos (1891), de Francisco Calcagno, de escaso valor literario, pero interesante por ser uno de los pocos relatos de esa época sobre el cimarronaje.

Plácido (seud. de Gabriel de la Concepción Valdés) es un poeta «blanco» que sólo esporádicamente hinca el dardo de agudo epigrama sobre el problema social. En todos los casos esta literatura «negrera», sobre el negro, específicamente sobre el esclavo, ve a éste con perspectiva enteramente «blanca» y se expresa con lenguaje de absoluta pureza castiza, sin muchas concesiones a la lengua

bozal y, menos, al punto de vista del «hombre de color».

Después de la terrible represión que siguió a la Conspiración de La Escalera (1844), desaparece el negro como protagonista literario y es sustituido por el siboney, que comporta menos riesgos. Aparece el negro, en cambio, como bufón, figura grotesca en los versos y sainetes del gallego Bartolomé José Crespo, más conocido por su seudónimo Creto Gangá; en ellos se burla, con el empleo del bozal, de los vanos intentos del negro esclavo o liberto por imitar a los blancos y sus modos de vida y expresión. Sin embargo, de la mera burla a los negros, versos y sainetes bufos fueron pasando a la crítica de la sociedad colonial en comedias en las que, como en la «dell'Arte» italiana, el negrito, el gallego y la mulata fueron convirtiéndose en personajes constantes, en caracteres estereotipados, tipos de la sociedad que se critica y en la cual el negrito es siempre el avispado censor y el afortunado vencedor en contiendas que, al parecer, no rebasan el ámbito doméstico. Ya en 1868 Los negros catedráticos, de Francisco Fernández, y Perro huevero, aunque le quemen el hocico, de Juan Francisco Valerio, resultan una crítica de la vida cubana que llegó a ser considerada subversiva en el caso del último ejemplo, algunas de cuyas frases fueron tomadas por alusiones políticas y provocaron el ataque de los voluntarios al Teatro Villanueva de La Habana en 1869. Las «guarachas», de las que se hizo una recopilación en 1882, pintan con socarrona agudeza todos los tipos humanos y anticipan formas posteriores de la poesía mulata.

Tras la Guerra de los Diez Años, con la participación numerosa y eminente del «hombre de color», el surgimiento de grandes figuras como Antonio Maceo y la abolición de la esclavitud, el tema del negro es abordado desde ángulos diferentes: científico en Bachiller y Morales, sociológico y político en José Martí y Diego Vicente Tejera y sobre todo desde el negro mismo, en escritores de su raza, como Juan Gualberto Gómez y Martín Morúa Delgado. Este último escribe dos novelas, Sofía (1891) y La familia Unzúazu (terminada en 1896 y publicada en 1901), en las que se propuso trazar un cuadro de la vida social cubana, desde el punto de vista del «hombre de color». A partir de la abolición de la esclavitud, el negro es ya una persona cuya presencia no puede ser ignorada, aunque aún siga padeciendo injusta discriminación. El encanto sensual de la mujer negra o mulata, que encendiera ya versos románticos como los de Francisco Muñoz del Monte, excitará también a los modernistas, con Rubén Darío a la cabeza.

La república mediatizada, semicolonial, que engendró la interesada intervención imperialista, no dio, en los primeros lustros del siglo XX, margen muy ancho para la expresión literaria y menos para la integración cultural. Los trabajos tesoneros de Fernando Ortiz, que se inician en 1906 con Los negros brujos, y la creciente maduración política e ideológica de las masas populares, fueron creando el clima indispensable para el reconocimiento del aporte del negro a nuestra vida y a nuestra cultura. Por los años 20 comienza, en todo el mundo, el auge del «negrismo», que halla eco inmediato en las tierras mulatas de América. En Cuba, tras los acercamientos esporádicos al tema por José Manuel Poveda, Felipe Pichardo Moya, Regino Boti y Agustín Acosta, el movimiento negrista comienza propiamente en 1928 con Ramón Guirao y José Z. Tallet, inspirados ambos en la rumba, para imponerse, a partir de 1930, con Nicolás Guillén, que es quien dio rango mayor y sentido a lo que se ha denominado poesía afrocubana, negrista o mulata, como prefieren llamarla Fernando Ortiz y el mismo Guillén, quien llamó a los suyos de Sóngoro cosongo (1931) «versos mulatos». A Guillén siguió una serie numerosa de cultivadores, cuyas figuras más destacadas son Emilio Ballagas y Marcelino Arozarena, además de un breve pero valioso aporte de Regino Pedroso. La recitadora Eusebia Cosme llevó a todos los escenarios de lengua española la nueva modalidad poética que ha propagado también, en su etapa decadente, el recitador Luis Carbonell. Porque el éxito de Guillén y de Ballagas promovió en muchos el deseo de intentar una poesía que fue, por grados, regresando al pintoresquismo bufo e intrascendente, prosaico, de los poemas burlescos de Creto Gangá, con abuso, inclusive, del lenguaje.

De sus formas más logradas, el movimiento de la poesía mulata, afrocubana o negrista, siguió dos líneas divergentes: una sensual y externa, que se goza en la explotación del ritmo y el color utilizando la deformación lingüística del bozal y la jitanjáfora, y que tiene ejemplos en la mayor parte de la obra de Guirao, de Ballagas, en muchas porciones de la de Guillén; y otra de más hondo contenido humano, que sin abandonar los elementos rítmicos y coloristas que caracterizan, desde sus comienzos, a esta forma de expresión poética, los pone al servicio de una intención más profunda que conduce derechamente a la poesía social. En Guirao, en Tallet o en Ballagas no faltan poemas de aguda intención social, pero es en la obra de Nicolás Guillén donde tal dirección alcanza su máximo desarrollo, desde la sutil crítica encerrada en la socarronería de los primeros «motivos de son», tan cerca, en intención y estilo, de las «guarachas» del siglo XIX, hasta su poesía mayor de El son entero (1943) y de las «elegías antillanas», en que estrofas tradicionales y nuevas formas de versos dicen el canto de un hombre nuevo alzado sobre el color y la explotación capitalista.

La poesía afrocubana, mulata o negrista presenta rasgos formales comunes: la reiteración de ciertos temas tomados del folklore, como las comparsas carnavalescas, la rumba, los pregones, supersticiones, leyendas religiosas y totémicas, los tipos populares y la sátira social; el cultivo de formas lingüísticas más o menos características, que van desde el lenguaje bozal, ya utilizado por los escritores españoles desde el siglo XVI, hasta la jitanjáfora, o palabra sin sentido, con puro valor musical, que fue también usada por los precursores del movimiento. Es frecuente el uso poético del seseo, de la omisión de la s y la z en sílabas cerradas, la caída de la d intervocálica, la pérdida de la d, la l o la r finales, la metátesis de la l y la r, etcétera. Se da también, en alguna medida, la incorporación a la poesía de vocablos de origen africano, provenientes de las diversas lenguas llegadas a Cuba, pero no pocas veces se mezclan con estas voces auténticas otras más o menos similares creadas por los poetas, a usanza de los viejos maestros del Siglo de Oro.

En la prosa, el movimiento afrocubano, negrista o mulato, está representado, ante todo, por la novela ¡Ecue-Yamba-O! (1933), de Alejo Carpentier, y por las colecciones de cuentos de origen yoruba contados por Lydia Cabrera, con tan indudable influencia de Blaise Cendrars. Más cerca del sabor directo del informante ingenuo parecen estar las leyendas teogónicas yorubas narradas por Rómulo Lachatañeré en su libro ¡Oh mío Yemayá! (1938). Gerardo del Valle ha recogido tardíamente, en 1967, sus «cuentos del cuarto fambá», que aparecieron en diversas revistas en los comienzos del movimiento. Éste, según acepta la mayoría de sus historiadores y críticos, cesó, como tal movimiento, alrededor de 1937. La poesía posterior, la de Guillén fundamentalmente, siguió líneas más amplias que superan la dirección inicial.

BIBLIOGRAFÍA

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AGOSTINI, Víctor (Nueva York, 6.10.1908). En Nueva York estudió hasta el último año de High School, pero no llegó a graduarse. Se trasladó a Cuba en 1925. Muy joven aún comenzó a trabajar. Volvió a Estados Unidos en 1936 y 1939. Dio a conocer sus primeros artículos y cuentos en El Bancario en 1942. Por los años 50 fundó, con Rosa Hilda Zell, la agrupación de narradores Buró del Cuento. Ha colaborado en Bohemia, Carteles, Cultura (El Salvador), Nuestro Tiempo, Ciclón, Revista de la Biblioteca Nacional, El País, El Mundo, Revolución, Casa de las Américas y La Gaceta de Cuba. Dirigió un programa radial semanal de noticias y comentarios culturales titulado «Balcón de la Cultura» (1961). Es autor de ensayos. Ocasionalmente ha cultivado la poesía. Se retiró como trabajador bancario en 1969.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

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BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Casáus, Víctor. «Dos viajes» en Unión. La Habana, 5 (1): 170-172, ene.-mar., 1966. | Martínez Bello, Antonio. «Hombres y cuentos, de Víctor Agostini», en Revista de la Biblioteca Nacional. La Habana, 2ª. serie, 6 (3): 191-192, jul.-sep., 1955.
 

AGUAYO, Alfredo M. (Ponce, Puerto Rico, 28.3.1866-La Habana, 30.4.1948). Radicado desde muy joven en La Habana, se graduó de Doctor en Leyes y en Pedagogía en la Universidad. Como pedagogo desarrolló una extensísima labor en la dirección de escuelas, en la cátedra universitaria, en la dirección de la Escuela de Pedagogía de la Universidad de La Habana y como autor de numerosos libros de texto para las escuelas primarias. Fue presidente de la Asociación Pedagógica de La Habana y miembro de la Sociedad Geográfica de Cuba. Colaboró en Revista de Educación, Universidad de La Habana, El Mundo, Revista Bimestre Cubana, Revista Pedagógica Cubana, etcétera. Se destacó como conferenciante. Utilizó el seudónimo Gyp.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Pedagogía. La Habana, Librería e Imp. La Moderna Poesía, 1904. 5 t. | Curso de pedagogía. La Habana, La Moderna Poesía, 1905. | Las escuelas normales y su organización en Cuba. La Habana, Imp. Avisador Comercial, 1909. | La pedagogía en las universidades. La Habana, Imp. Avisador Comercial, 1909. | Enseñanza de la lengua materna en la escuela elemental. La Habana, Imp. Comas y López, 1910. | La escuela primaria como debe ser. La Habana, Imp. La Propagandista, 1916. | Luis Vives como educador. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1916. | El método funcional en la educación. Conferencia pronunciada en la Universidad de La Habana el día 4 de diciembre de 1915. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1916. | Los valores humanos en la sicología y en la educación. Conferencia leída en la Universidad de La Habana el día 11 de enero de 1919. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1919. | El vocabulario de los niños cubanos. La Habana, Universidad de La Habana, 1920. | La universidad y sus problemas. Discurso inaugural del curso académico de 1921 a 1922. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1921. | La Escuela de Pedagogía y la ley de habilitación de maestros de las escuelas públicas. La Habana, Escuela de Pedagogía, 1924. | Asociación Pedagógica Universitaria. La Habana, La Propagandista, 1925. | Tratado de psicología pedagógica. Pról. de Enrique José Varona. La Habana, La Moderna Poesía, 1925. | ¿Cómo debe organizarse el cuerpo de instructores de una universidad, en interés de la enseñanza, la investigación científica y la formación y elección del profesorado académico? La Habana, Carasa, 1930. | Didáctica de la escuela nueva. La Habana, Cultural, 1932. | Filosofía y nuevas orientaciones de la educación. La Habana, Cultural, 1932. | Problemas generales de la nueva educación. La Habana, Cultural, 1936. | Tres grandes educadores cubanos: Varona, Echemendía, María Luisa Dolz. La Habana, 1937. | Guía didáctica de la escuela nueva. La Habana, Cultural, 1938. | Los cursos de estudio: organización, evaluación y revisión. La Habana, Cultural, 1939. | Pedagogía para escuelas y colegios normales. La Habana, Cultural, 1940. | La información, la ciencia y la sabiduría. Discurso pronunciado en el homenaje que le tributó la Universidad de La Habana el 10 de agosto de 1942, con motivo de la imposición por el Embajador de México, de la Medalla del Mérito Docente «Ignacio Altamirano». La Habana, Universidad de La Habana, 1942. | Ensayos sobre la educación de la postguerra. La Habana, Cultural, 1944. | La escuela novísima; o, Escuela del porvenir. La Habana, Cultural, 1946.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Aguayo, Jorge. Bibliografía de Alfredo M. Aguayo. Compilada por [...]. La Habana, Cultural, 1950. | Camacho, Pánfilo D. «Vidas cubanas. Alfredo M. Aguayo», en Amenidades del Domingo. Suplemento del periódico Acción. La Habana: 2, sep. 30, 1934. | Chacón y Calvo, José María. «Una figura continental: el doctor Alfredo M. Aguayo» en Diario de la Marina. La Habana, 116 (105): 4, may. 4, 1948. | González, Diego. «El Dr. Alfredo M. Aguayo: una vida que alumbra», en Cervantes. La Habana, 18 (3-5): 15-16, mar.-may., 1943; «La muerte del doctor Aguayo, el más eminente educador de habla española», en Diario de la Marina. La Habana, 116 (107): 4, may. 6, 1948. | Mañach, Jorge. «Aguayo, el juvenil anciano», en Diario de la Marina. La Habana, 116 (106): 4, may. 5, 1948. | Martínez, Luciano. «Los grandes educadores cubanos: Alfredo M. Aguayo y Sánchez», en Revista Cubana de Educación. La Habana, 1 (4): 10-11, mar., 1942. | Maza, Piedad. La ciencia y la filosofía en la obra educativa del Dr. Aguayo. La Habana, Universidad de La Habana. Escuela de Pedagogía, 1942. | Suvillaga, Lázaro, seud. de Gilberto González Contreras. «Alfredo M. Aguayo», en Mañana. La Habana, 2ª. época, 5 (200): 2, jun. 21, 1943.
 

AGÜERO, Brígida (Camagüey, 12.5.1837-Id., 26.6.1865). Hija del poeta Francisco Agüero y Estrada. Pasó la niñez en una finca cerca de Puerto Príncipe, en la que recibió de sus padres la primera educación. Pasados los años se trasladó, por razones familiares, a dicha ciudad, donde dio a conocer sus poemas. En 1861 amplió su educación en la academia que sostenía la Sociedad Filarmónica de Camagüey. Más tarde llegó a ser socia de mérito de dicha Sociedad. En sus últimos años enfermó de tisis. Sus poemas aparecen recogidos por José Manuel Carbonell en el tomo tercero de su Evolución de la cultura cubana. 1608-1927. (La poesía lírica en Cuba. T. 3. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928, p. 365-367.)

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carbonell, José Manuel. «Brígida Agüero y Agüero (1837-1866), en su La poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 3. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928, p. 363-364 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 3).
 

AGÜERO, Omega (Camagüey, 20.8.1940). En su ciudad natal estudió hasta cuarto año de bachillerato. En La Habana cursó estudios en un seminario de dramaturgia y trabajó como actriz en teatro, radio y televisión. De regreso en Camagüey, enseñó inglés en una secundaria básica y trabajó como maestra en un aula de Educación Obrero-Campesina. Ha colaborado, con poemas y cuentos, en Cuadernos del Viento (México), Unión, La Gaceta de Cuba, Revolución y Cultura, El Caimán Barbudo. En 1973 ganó el Premio David, de la UNEAC, con su libro de cuentos La alegre vida campestre.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

La alegre vida campestre. La Habana, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1974.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Arias, Salvador. «Omega Agüero y la vida campestre», en Unión. La Habana, 14 (2): 135-137, jun., 1975.
 

AGUILILLA, Aracely de (San Diego, Pinar del Río, 14.5.1920). Pasó su niñez en el campo. Más tarde se trasladó a La Habana y posteriormente a Oriente. Su formación es autodidacta. Ha residido ocasionalmente en México y Estados Unidos. El argumento de su novela Primeros recuerdos fue premiado en un concurso por el ICAIC. Uno de sus cuentos recibió distinción en un concurso convocado por la Federación de Mujeres Cubanas. Cultiva además el teatro infantil. Su libro de testimonio Por llanos y montañas fue recomendado por el jurado Casa de las Américas 1970 para su publicación.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Primeros recuerdos. Novela. La Habana, Eds. Unión, 1963. | Por llanos y montañas. La Habana, UNEAC, 1975.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Llopis, Rogelio. «Primeros recuerdos, ¿novela o memorias?», en La Gaceta de Cuba. La Habana, 3 (39): 22, jul. 5, 1964.
 

Aguinaldo Camagüeyano (¿Puerto Príncipe?, ?; Puerto Príncipe, 1848-?). «Publicado últimamente por el Fanal», señala Carlos M. Trelles en el tomo tercero de su Bibliografía cubana del siglo XIX (1841-1855) (Matanzas, Imp. de Quirós y Estrada, 1912, p. 116); además, indica que el dato ha sido tomado de Aurora (La Aurora de Matanzas, se supone) de 14 de enero de 1846. El propio Trelles consigna la existencia de un Aguinaldo camagüeyano dedicado a las lectoras del Fanal, correspondiente a 1848, sin citar la imprenta donde se editaba. Era un «volumen literario anual que publicaban Emilio Peyrellade y Francisco Agüero (El Solitario)», y añade que desde 1848 hasta 1852 «se publicó en diciembre de cada año, en verso». En el correspondiente a 1848 aparecieron poesías de Mercedes Torres, José R[amón] Betancourt, Francisco, Mariano, Esteban y Antonio Agüero y Ana M. de Hecheverría. José M. Labraña, en la página 651 de su trabajo «La prensa en Cuba» -aparecido en Cuba en la mano. Enciclopedia popular ilustrada (La Habana, Úcar, García, 1940, p. 649-786)-, señala como su fecha de publicación el año 1864 y añade a los colaboradores los nombres de El Lugareño (seud. de Salvador Cisneros Betancourt) y Esteban de Jesús Borrero. No se ha encontrado ningún ejemplar. Carlos M. Trelles señala en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Habana, 2 (7): 11, ene.-feb., 1938)-, que su duración se extendió entre los años de 1848 a 1852.
 

Aguinaldo Habanero (V. ANTOLOGÍAS)
 

Aguinaldo Matanzero [sic] (V. ANTOLOGÍAS)
 

Aguinaldos (V. ANTOLOGÍAS)
 

AGUIRRE, Mirta (La Habana, 18.10.1912). Desde muy joven se incorporó a las luchas revolucionarias. Ingresó en el Partido Comunista de Cuba en 1932. Durante la dictadura de Gerardo Machado tuvo que trasladarse a México como exiliada. En 1939 fue delegada al Congreso Nacional Femenino celebrado en La Habana. Se doctoró en leyes en 1941. Ha realizado estudios especiales de literatura, música y filosofía marxista. En 1947 obtuvo premio en los Juegos Florales Iberoamericanos por su obra Influencia de la mujer en Iberoamérica. Ese mismo año le fue otorgado el premio periodístico «Justo de Lara». En 1948 ganó el premio en el concurso convocado por el Lyceum Lawn Tennis Club por su libro Un hombre a través de su obra: Miguel de Cervantes Saavedra. Asistió ese año a los congresos por la paz celebrados en París y Nueva York. Ha sido miembro activo de la Liga Juvenil Comunista, la Liga Antiimperialista, Defensa Obrera Internacional, el Partido Comunista de Cuba y el Partido Socialista Popular. Trabajó, durante toda su etapa de funcionamiento, en la Comisión Nacional para el Trabajo Intelectual del Partido Socialista Popular. Fue vicepresidenta de la Federación Democrática de Mujeres Cubanas y responsable político de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Trabajó como traductora y redactora y como guionista de radio y televisión. Durante años tuvo a su cargo la sección de cine, teatro y música del periódico Hoy. También ha colaborado en Mensajes, Mediodía, La última Hora, La Palabra, Revista Lyceum, Cuba Socialista, Casa de las Américas, Universidad de La Habana. Fue coeditora de Gaceta del Caribe (1944) y subdirectora del semanario La Última Hora (1951-1954). Perteneció a los consejos de redacción de Nuestro Tiempo y Cuadernos de Arte y Ciencia. Después del triunfo de la Revolución fue directora de la Sección de Teatro y Danza del Consejo Nacional de Cultura. A partir de 1962 se incorporó, como profesora, a la Escuela de Letras y Artes de la Universidad de La Habana. Ocupó además la dirección de su Departamento de Lenguas y Literaturas Hispánicas. Ha colaborado en los Cuadernos H de la Facultad de Humanidades. Es miembro del Partido Comunista de Cuba. Se ha distinguido por su labor como conferencista. En 1974 ganó el primer premio en el concurso que sobre Sor Juana Inés de la Cruz. convocó la Secretaría de Obras Públicas de México, con su libro Del encausto a la sangre: Sor Juana Inés de la Cruz. Es autora de la Introducción a la edición cubana de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972). Ha utilizado los seudónimos Rosa Iznaga, Rita Agumerri y Luis Robles Garza.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Recuerdos de Mella. La Habana. Arrow Press, 1937. | Presencia interior. Poemas. La Habana, 1938. | Palabras en Juan Cristóbal. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1940 1; Clara Zetkin. La Habana, Eds. Sociales, 1941; ed. parcial [La Habana], Ministerio del Trabajo, 1962, | Todo para aplastar al nazismo. Resoluciones de la II Asamblea Nacional de U.R.C. La Habana, Eds. Sociales, 1941. | Influencia de la mujer en Iberoamérica. Ensayo. La Habana, Imp. P. Fernández, 1947; La Habana, Servicio Femenino para la Defensa Civil, 1948. | Un hombre a través de su obra: Miguel de Cervantes Saavedra. La Habana, Sociedad Lyceum, 1948. | La Edad de Oro y las ideas martianas sobre educación infantil. La Habana, Universidad de La Habana. Escuela de Letras y Artes, 1963 [Texto mimeografiado]. | El neorrealismo italiano. La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1963. | Canción antigua a Che Guevara. La Habana, 1970. | La obra narrativa de Cervantes. La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1971. | Miguel de Cervantes. La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1973 (Cuadernos H. Grandes figuras, 1). | El romanticismo de Rousseau a Hugo. La Habana, Instituto Cubano del Libro. Editorial Arte y Literatura, 1973. | Juegos y otros poemas. La Habana [Hungría]. Instituto del Libro. Editorial Gente Nueva, 1974. | Del encausto a la sangre: Sor Juana Inés de la Cruz. México, D.F., Larios e Hijos Impresores, 1975; La Habana, Casa de las Américas, 1975 (Cuadernos Casa, 17).

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carrera, Julieta. «Mujeres. Mirta Aguirre», en El Mundo. La Habana, 34 (11099): 4, oct. 26, 193-4. | [Diego] Eliseo, Alberto. «Juegos y otros poemas», en Cuba Internacional. La Habana, 7 (67): 64, mar., 1975. | Fernández Retamar, Roberto. «Mirta Aguirre (1912). Su Poesía social», en su La poesía contemporánea en Cuba (1927-1953). La Habana, Orígenes, 1954, p. 75-76. | García Marruz, Fina. «Notas para un libro sobre Cervantes», en Orígenes. La Habana, 6 (24): 41-52, invierno de 1949; «Sobre 'Canción antigua a Che Guevara'», en Unión. La Habana, 14 (2): 129-134, jun., 1975. | García Ronda [Denia]. «Juegos y otros poemas», en La Gaceta de Cuba. La Habana, (134): 28, jul., 1975. | «Gran triunfo de Mirta Aguirre» en Liberación Social. La Habana, 3 (3): 13, mar., 1946 | Guillón, José Diego. «Mirta Aguirre, encarnación de la nueva poesía revolucionaria», en Revista de Cuba. Santiago de Cuba, 1 (3): 21-22, abr., 1938. | Millan, Verna Carleton. «Tres escritores cubanos y la crítica norteña», en Frente. La Habana, 3 (16): 2, dic. 2, 1938. | Poumier, María. «El romanticismo de Rousseau a Víctor Hugo por Mirta Aguirre», en Santiago. Santiago de Cuba. (17): 179-202, mar., 1975. | Rodríguez Calderón, Mirta. «La cultura no es más que la culminación de la educación. Charla con Mirta Aguirre, una educadora destacada», en Granma. La Habana, 7 (164): 5, may. 1, 1971; «Sor Juana es la ilustre olvidada de la cultura latinoamericana» [Entrevista], en Granma. La Habana, 11 (7): 5, ene. 9, 1975. | Sabas Alomá, Mariblanca. «Mirta Aguirre y sus 'Diez romances de hoy'», en Carteles. La Habana, 18 (40): 28, 41, oct. 2, 1932. | Suárez, Adolfo. «Juegos y poemas para niños», en El Caimán Barbudo. La Habana, 2ª. época (90): 27, may., 1975. | Vitier, Cintio. «Mirta Aguirre», en su Cincuenta años de Poesía cubana (1902-1952). Ordenación, antología y notas por La Habana, Ministerio de Educación. Dirección de Cultura, 1952, p. 280.
 

AGUIRRE, Sergio (La Habana, 4.3.1914). Cursó la primaria y el bachillerato en su ciudad natal. Ingresó, muy joven aún, en el Ala Izquierda Estudiantil y en la Liga Juvenil Comunista. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana en 1941. Durante muchos años ejerció como profesor de Historia y de Geografía en el Instituto de Segunda Enseñanza de Artemisa; más tarde, por breve tiempo, profesó en el de la Víbora (La Habana). En 1960 trabajó como asesor técnico en el Ministerio de Educación. Fue nombrado profesor de Historia de Cuba (1961) en la Escuela de Ciencias Políticas y ocupó la dirección de la Escuela de Historia (1962), ambas de la Universidad de La Habana. Ha colaborado en Hoy, Última Hora, Fundamentos, El Comunista, Dialéctica, La Calle, El Pitirre, Orientador Revolucionario, Nueva Revista Cubana, Cuba Socialista y Granma, así como en Historia Moderna, de Moscú. Representó a Cuba en el XII Congreso Internacional de Ciencias Históricas (Viena, 1965) y en la Conferencia de Historiadores de Países Socialistas (Moscú, 1965). Miembro de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales y asesor del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Cuba. Utilizó los seudónimos Juan Bostezo e Inocencia Avestruz.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Lecciones de historia de Cuba. Primer cuaderno. La Habana, MINED. Instituto Superior de Educación. Comisión Nacional de Escuelas de Instrucción Revolucionaria, 1960; 2ª. ed. Id.; 3ª. ed. La Habana, 1961; 4ª. ed. La Habana, Minfar. Dpto. de Instrucción Revolucionaria, 1963. | El cincuentenario de un gran crimen. La Habana, Minfar. Depto. de Instrucción Revolucionaria, 1962. | Quince objeciones a Narciso López: (anexionismo, esclavitud, mercenarios). La Habana, Mined. Instituto Superior de Educación, 1962. | Historia de Cuba (1492-1790). T. 1. La Habana, Editora Nacional de Cuba. Editora Pedagógica, 1966. | Eco de caminos. Nota preliminar de Carlos Funtanellas. La Habana, Instituto Cubano del Libro. Editorial de Ciencias Sociales, 1974.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Becerra, Iván. «Este Sergio Aguirre» [Entrevista], en Alma Mater. La Habana, (118): 2-7, dic., 1970.
 

AGUIRRE, Yolanda (La Habana, 13.11.1925). Cursó estudios de filosofía y letras y de arte en la Universidad de La Habana. En 1957 asistió al Festival de la Juventud celebrado en Moscú. Después del triunfo de la Revolución trabajó en el Consejo Nacional de Cultura y en el Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad de La Habana. Ha viajado por Europa y Estados Unidos. Colaboraciones suyas han aparecido en Universidad de La Habana, Revista de Arquitectura y Cuba. En 1966 obtuvo premio en el género de ensayo en el concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por su libro Vidriería cubana. Es profesora de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Apuntes en torno al teatro colonial en Cuba (1790-1833). La Habana, Universidad de La Habana, 1968 (Cuadernos cubanos, 3). | Vidriería cubana. La Habana, Instituto del Libro, 1971.
 

Ahora (V. SUPLEMENTOS LITERARIOS)
 

Alba, El (Matanzas [1868]). Carlos M. Trelles señala, en la primera parte de su «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 13, ene.-feb., 1938)-, que era un «semanario de ciencias, literatura, crítica, teatros, etc.», cuya publicación se extendió desde el 15 de marzo hasta mayo de 1868. Dirigido por Ángel Mestre Tolón, tuvo como redactores a Rafael Otero, Ildefonso Estrada y Zenea, J. Torres y R. Sánchez. Trelles, de cuyo trabajo antes citado se han tomado todos los datos, pues no se ha encontrado ningún ejemplar, expresa que en sus páginas se publicó el proverbio «Ojo al Cristo que es de plata», de Miguel Teurbe Tolón.
 

Alba de Villaclara, El (Santa Clara [1862-1878]). Carlos M. Trelles señala, en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 13, ene.-feb., 1938)-, que comenzó a salir el 4 de octubre y terminó en julio de 1878. Añade el propio Trelles que en 1866 estaba en su segunda época y que en 1868 lo dirigía Francisco Toymil. José M. Labraña, en la página 652 de su trabajo «La prensa en Cuba» -publicado en Cuba en la mano. Enciclopedia popular ilustrada (La Habana, Úcar, García, 1940, p. 649-786)-, señala que era un «periódico literario, artístico, económico, agrícola y mercantil», dirigido en sus primeros tiempos por Manuel D[ionisio] González, a quien sustituyó Francisco Toymil. También expresa Labraña que «el chispeante F[rancisco] de P[aula] Gelabert fue un constante colaborador». Manuel García Garáfalo, en «Periodismo villaclareño pre-revolucionario, es decir, anterior al año en que efectuó la independencia» -publicado en Anales de la Academia de la Historia de Cuba (La Habana, 8: 125-151, ene.-dic., 1926)-, también ofrece como fecha de su comienzo el 4 de octubre de 1862, y añade que se publicaba los martes, jueves y sábados. El propio García Garáfalo expresa que posteriormente se convirtió en «diario político», y concluye señalando que El Alba «fue un buen periódico, aunque casi siempre sus redactores no comulgaban en las ideas radicales de muchos cubanos; siendo una especie de conservador o apegado a los sentimientos de los dominadores, pero sin incurrir en las intransigencias de éstos. Queremos decir, que fue órgano tímido de la opinión». No se ha visto ningún ejemplar de esta publicación.
 

ALBALADEJO, Mariano (Matanzas, 6.1.1884-La Habana, 6.10.1954). Pasó su infancia y adolescencia en su provincia natal. A los doce años fue acusado de tentativa de rebelión contra España por habérsele ocupado municiones que pertenecían al Cuartel de la Guardia Civil. Hacia 1904 se trasladó a La Habana y comenzó a frecuentar las tertulias de Esteban Borrero. Por esta época se mantenía en contacto, en Matanzas, con el grupo «Areópago Bohemio». Estudió cirugía dental en Sutherland University (Florida, E.E. U.U.). Colaboró en las publicaciones matanceras El Yucayo, El Correo, El Estudiante, El Tipógrafo y El Republicano Conservador, y en las habaneras La Discusión, Diario de la Marina, El Mundo, El Fígaro, Letras, Cuba y América, Azul y Rojo, Social, Cuba Libre, Bohemia, Universidad de La Habana, La Época (en ésta redactaba la sección de crítica teatral). Viajó por América, Europa y Asia. En sus últimos años vivió en Santiago de las Vegas (Habana). Sus libros de poesía inéditos fueron recogidos póstumamente en un tomo.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Alta mar [Poemas], La Habana, Seoane Fernández, 1951 | Poesías. «El poeta y su obra», por Juan J. Remos. La Habana, Talleres Tipográficos de la Sociedad Colombista Panamericana, 1957.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carbonell, José Manuel. «Mariano Albaladejo y Malberty (1884)», en su La poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 5. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928, p. 196-197 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 5). | Iraizoz, Antonio. «Mariano Albaladejo», en El Mundo. La Habana, 49 (15 559): 12, jun. 25, 1950. | Peraza, Fermín. «Mariano Albaladejo», en El Mundo. La Habana, 54 (17 198): A4, oct. 6, 1955. | Pérez Chávez, Rubén. «Mariano Albaladejo», en Orto. Manzanillo, Oriente, 42 (10-11): 10-12, oct.-nov., 1954. | Planas, Juan Manuel. «Han muerto dos poetas: Mariano Albadalejo [sic] y Federico Villoch», en Revista de la Biblioteca Nacional. La Habana, 2ª. serie, 5 (4): 83-86, oct.-dic., 1954.
 

Alborada, La (Villa-Clara, 1856-[1862]). «Periódico literario, económico, agrícola e industrial», se lee en el ejemplar más antiguo consultado (número 5), correspondiente al 23 de febrero de 1856. Salía tres veces a la semana. Manuel Dionisio González señala, en la página 299 de su Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción (Villaclara, Imp. del Siglo, 1858), que el primer número apareció el 14 de febrero del año citado y que fue fundado por él en unión de José de Jesús Velis y Eligio Capiró. Según se desprende del trabajo de Manuel García Garófalo «Periodismo villaclareño preuniversitario, es decir, anterior al año en que se efectuó la independencia» -publicado en Anales de la Academia de la Historia de Cuba (La Habana, 8: 125-151, ene.-dic., 1926)-, su publicación fue suspendida en varias ocasiones, que no han podido determinarse con exactitud debido a la confusión en los datos aportados por dicho autor. Carlos M. Trelles señala, en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 14, ene.-feb., 1938)-, que en 1861 lo dirigía el licenciado Nicolás Sánchez Pérez. Solamente se han encontrado ejemplares correspondientes a su primer año, en los que, además de publicar las noticias concernientes a problemas de la ciudad y del resto del país, se incluía bastante material de carácter literario: poesías, cuentos, folletines, novelas. Colaboraron en sus páginas, entre otros, El Cucalambé (seud. de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo), Joaquín Lorenzo Luaces, José Fornaris, Adelaida del Mármol, Leopoldo Turla, Néstor Ponce de León, J[osé] A[gustín] Millán, Javier de Angulo y Guridi, Esteban Pichardo, Emilio Blanchet, José Socorro de León, Miguel Jerónimo Gutiérrez, Felipe López de Briñas, M[anuel] Costales, F[rancisco] J[avier] Balmaseda y otros. Trelles expresa, en su ya citado trabajo, que su publicación cesó en 1862, sin precisar la fecha exacta; pero puede señalarse que fue con posterioridad al 5 de marzo de dicho año, pues en la sección «Correo de la Isla» del Diario de la Marina del 11 de marzo del año mencionado se reproducen noticias tomadas de La Alborada de esa fecha.

BIBLIOGRAFÍA

González, Manuel Dionisio. Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción. Villaclara, Imp. del Tiempo, 1858, p. 299.
 

Álbum, El (La Habana, 1838-1839). Revista mensual que tuvo como antecedente la Miscelánea de útil y agradable recreo. Comenzó, en abril, editada por Luis Caso Sola, quien fue además su fundador. Cada entrega constituía un tomo. Desde el número 6 fue su editor Ramón de Palma. Se publicaron en total 12 tomos de 128 páginas, en las que aparecieron novelas, cuentos, poesías, artículos críticos y de costumbres y traducciones. Dio preferencia a la narrativa. Publicó novelas de Ramón de Palma («Una pascua en San Marcos», «El cólera en La Habana») y de Cirilo Villaverde («Excursión a Vuelta Abajo» y «El espetón de oro»). Fueron sus colaboradores los más destacados escritores cubanos de la época, entre ellos, además de los ya mencionados, Domingo del Monte, José Zacarías González del Valle, Antonio Bachiller y Morales, Anselmo Suárez y Romero, José Jacinto Milanés, José Antonio Echeverría, José S[ilverio] Jorrín, Francisco Manzano, José de Frías, Rafael Matamoros y Téllez, la Condesa de Merlin. En marzo de 1839, al entregar el tomo 12, cesó su publicación. Preparado por el departamento de Colección Cubana de la Biblioteca Nacional José Martí se publicó el índice general de El Álbum, aparecido en el tomo 1 de

Prosas cubanas (La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1962, p. 251-257), recopilación de artículos de La Siempreviva y El Álbum.

BIBLIOGRAFÍA

P[ardo Pimentel, Nicolás]. «Publicaciones nuevas. El Álbum», en Noticioso y Lucero. La Habana, 6 (89): [31 mar. 30, 1839. | Pérez Cabrera, José Manuel. «El Álbum: Biografía de una revista», en Noverim. Marianao (Habana) 2 (6): 53-72, may., 1957.
 

Álbum, El (Matanzas, 1887- [1888?]). Semanario ilustrado. Dirigido por Nicolás Heredia, Comenzó a salir el 12 de junio. Desde el número 28 apareció como órgano oficial del Liceo y del Matanzas B[ase] B[all] C[lub]. Se destacó como dibujante de la revista Ricardo de la Torriente, quien fue también -desde abril de 1888- su director artístico. El Álbum publicaba poesías, cuentos, críticas, crónicas teatrales y sociales, artículos y dibujos humorísticos y deportivos. A principios de junio de 1888 cambió su formato e introdujo mejoras en la calidad material de la publicación. Fueron sus colaboradores, además de su director, quien firmó muchos de sus artículos con el seudónimo César de Hinolia, José de Armas y Céspedes, Bonifacio Byrne, Manuel Serafín Pichardo, Felipe López de Briñas, Ildefonso Estrada y Zenea, Miguel Ramos Carrión, Aurelio Mitjans, Miguel Garmendía y otros. El último número encontrado (36) corresponde al 2 de septiembre de 1888; pero Carlos M. Trelles señala, en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 17, ene.-feb., 1938)-, que el último número vio la luz el 8 de septiembre de dicho año.
 

Álbum, El (Santiago de Cuba, 1891-[1892]). Semanario de literatura. Comenzó el 10 de mayo. Era su director Manuel Yero Sagol. La redacción estaba integrada, entre otros, por E[duardo] Yero B[uduén], Erasmo Regüeiferos, Andrés Silva, Bernardo Callejas, José Fatjó y Rafael Pullés, «con los que alternarán en concepto de colaboradores los señores Carlos Noreña, Emilio Bacardí, Luis Hechavarría, Federico Pérez Carbó, Francisco Ibarra, Eudaldo Tamayo, Federico Rey, Joaquín Tamayo, Antonio Boudet y A. Dubois.» Dedicado casi totalmente a cuestiones literarias, publicaba poesías, cuentos, pequeñas prosas poéticas, crítica, etcétera, de autores de la propia ciudad. También incluyó poemas de autores latinoamericanos de su época, como Rubén Darío, Juan de Dios Peza, Manuel M. Flores, J. A. Pérez Bonalde, Ignacio M. Altamirano y Manuel J. Othón. El último número encontrado corresponde al 6 de septiembre de 1891; pero Carlos M. Trelles señala, en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 17, ene.-feb., 1938)-, que su duración se extendió hasta 1892.
 

Álbum Cubano (Matanzas, 1884-[Id. ?]). «Revista quincenal de literatura, ciencias, bellas artes, modas e intereses generales», se lee en el único ejemplar localizado (número 3), correspondiente al 15 de febrero de 1884. Había comenzado a publicarse en enero de este año, según señala Carlos M. Trelles en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana(de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 17, ene.-feb., 1938)-. Era su director José Alfonso Forn. En el cuadro de colaboración se destacan los nombres de Juan Ignacio de Armas, Enrique José Varona, José Antonio Cortina, Nicolás Heredia, Bonifacio Byrne, José Fornaris, Federico Milanés. En el número de
referencia se encuentran trabajos sobre cuestiones científicas, música, literatura -poesías, cuentos, críticas-, firmados por Bonifacio Byrne, Guillermo Schweyer, Sebastián Alfredo de Morales, Lorenzo N. López y José Alfonso Forn. Parece haber tenido una corta vida, pues en las publicaciones de la época sólo dan noticia de sus primeras entregas.

Álbum Cubano, El (La Habana, 1848). Periódico de literatura, ciencias i artes, dedicado al escmo. sr. Conde de Alcoy, por Leonardo J. Bravo i Soria [sic]. No se ha revisado su primera y única entrega, que salió el 20 de noviembre, sin pasar por la censura. Aparecieron en sus páginas -además de una extensa introducción que fue el motivo por el cual el censor Olañeta logró que el Capitán General Federico Roncali, Conde de Alcoy, prohibiese su salida- artículos de costumbres, de jurisprudencia, traducciones de Byron y otras poesías. Firmaron estos trabajos F. Hernández, F. Echemendía, Porfirio Valiente, Tadeo (seud. de José Antonio Pérez). Además reprodujeron textos de José María Heredia y de Plácido (seud. de Gabriel de la Concepción Valdés). En su relación de colaboradores se contaban conocidos escritores cubanos de la época, así como autores extranjeros.

BIBLIOGRAFÍA

Llaverías, Joaquín. «[El Álbum Cubano]», en su Contribución a la historia de la prensa periódica. T. 2. Prefacio de Elías Entralgo. La Habana, Talleres del Archivo Nacional de Cuba. 1959, p. 136-154 (Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba, 48).
 

Álbum cubano de lo bueno y lo bello (La Habana, 1860). Revista quincenal, de moral, literatura, bellas artes, modas, dedicada al bello sexo y dirigida por Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda. Comenzó su publicación el 15 de febrero. Como señalaba en el subtítulo, sus páginas se dedicaban a diversas cuestiones de interés para la mujer. Lo literario ocupaba lugar preferente: aparecían poesías, cuentos, crítica literaria. Fueron sus colaboradores más destacados Enrique Piñeyro, (quien firmaba sus escritos de la sección «Revistas» con el seudónimo Atta Troll), Juan Clemente Zenea, Rafael María Mendive, Luisa Pérez de Zambrana, Francisco Sellén, José Fornaris, Francisco de Paula Gelabert, Ramón Zambrana, Emilio Blanchet, Virginia Felicia Auber, Julia Pérez Montes de Oca, Martina Pierra de Poo, Mercedes Valdés Mendoza, Dolores Cabrera y Heredia, Luisa Franchi. Dedicó bastante espacio a la publicación de poesías de autores españoles. En agosto del propio 1860, con el número 12, concluyó su existencia. Compilado por Araceli García-Carranza se publicó su índice analítico, aparecido en Índices de revistas cubanas. Siglo XIX (La Habana, Biblioteca Nacional José Martí. Depto. Colección Cubana, 1969, p. 175-209).

BIBLIOGRAFÍA

[García-Carranza, Araceli]. «Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860)» en Índices de revistas cubanas. Siglo XIX. Compilados por [...]. La Habana, Biblioteca Nacional José Martí. Depto. Colección Cubana, 1969, p. 169-173. | Sosa de Quesada, Arístides. «Álbum cubano de lo bueno y lo bello», en Revista de la Biblioteca Nacional. La Habana, 2ª. serie, 8 (1): 103-119, ene.-mar., 1957.
 

«Álbum de las Damas» (V. Civilización, La)
 

Álbum de las Damas (Matanzas, 1894-1895). Periódico literario, de espectáculos y variedades dedicado al bello sexo matancero. Comenzó a publicarse, semanalmente, el 10 de junio. Su redactor, Pablo Peniche, se convirtió, desde el número 3, en director. Posteriormente fueron sus directores Miguel Garmendía y José Luis Prado. Inicialmente dedicado casi por completo a la literatura, publicaba poesías, pequeñas prosas, artículos de crítica literaria. Colaboraron en sus páginas Nicolás Heredia, Bonifacio Byrne, Enrique José Varona, Carlos y Federico Uhrbach, Luisa Pérez de Zambrana, Álvaro de la Iglesia, Diego Vicente Tejera, Aurelia Castillo de González, Francisco García Cisneros, Ildefonso Estrada y Zenea y otros. También aparecieron poesías de los modernistas hispanoamericanos Darío, Nájera, Chocano, Díaz Mirón, Icaza. El 5 de mayo de 1895 cesó su publicación.
 

Álbum Güinero (Güines, Habana, 1862-?). Publicación quincenal de artículos científicos, literarios, de agricultura, comercio, economía y bellas artes. Dirigida por Francisco Calcagno. Comenzó a salir el 15 de septiembre, editada en La Habana, pues Güines carecía de imprenta. El 15 de marzo de 1863 cambió el formato y comenzó su tercera época, como «Periódico semanal, oficial del gobierno de esta jurisdicción», y desde el siguiente número pasó a ser un «Periódico semanal de ciencias, artes y literatura», editado ahora en Güines. A partir del 3 de mayo comienza su cuarta época y sale dos veces por semana. En el número correspondiente al 8 de noviembre anuncian que la edición y redacción pasan a manos de Francisco Pie y Faura. Desde el 15 de este mismo mes entra en su quinta época, como «Periódico trisemanal de la villa de Güines». El 16 de diciembre de 1863 se inicia la sexta época, ahora como «Diario de la villa de Güines». Desde sus comienzos Álbum Güinero dedicó bastante espacio a la publicación de trabajos de índole literaria: poesías, cuentos, pequeñas novelas, crítica e historia literaria. Además publicó artículos de carácter científico e histórico y muchas noticias de interés local. Fueron sus colaboradores, fundamentalmente, escritores de la propia ciudad, aunque también aparecieron varios artículos sobre educación firmados por Anselmo Suárez y Romero. Calcagno publicó algunos escritos en prosa sobre tradiciones de la zona. El último número encontrado corresponde al 15 de enero de 1864, pero hay noticias de que en 1867 aún se publicaba, dirigido por Alejo Álvarez Fraga y editado en La Habana.

BIBLIOGRAFÍA

Hernández Larrondo, Candelario. El primer papel periódico y la primera imprenta de Güines. Homenaje de la villa de Güines a Francisco Calcagno y Monzón. Güines (Habana), Municipio de Güines, 1951.

Álbum Habanero (La Habana, 1856). «Periódico quincenal de amena literatura, modas y teatros», expresa Carlos M. Trelles en la primera parte de su trabajo «Bibliografía de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero» -en Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 2 (7): 19, ene.-feb., 1938)-. Sólo llegó a publicarse la primera entrega, que se repartió en la segunda quincena de febrero de 1856. Era su director Fernando Pie y Faura. No se ha encontrado ningún ejemplar, pero en la sección «Gacetilla» del diario Prensa de La Habana correspondiente al 24 de febrero del año citado, presentan los títulos de los trabajos publicados en la misma, así como los nombres de sus autores. Aparecieron poesías y artículos en prosa de José Fornaris, Antonio Sellén, Francisco J. Blanchié, J[osé] A[gustín] Quintero, Francisca González Ruz de M., Felicia (seud. de Virginia Felicia Auber), José de Poo, J. F. de Luna, Eduardo García Lebredo, E. Molina y R., F. P. y Agüero, A[nselmo] Valdés y Juan José Somoza.
 

ALCIDES PÉREZ, Rafael (Bayamo, Oriente, 9.6.1933). Cursó la primera enseñanza en su ciudad natal y el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Holguín y en las Escuelas Pías de La Habana (1946-1949). Realizó estudios de química industrial en la Escuela de Artes y Oficios de La Habana (1950). Ha viajado a México (1955), Estados Unidos (1956 y 1959), Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela (1961). Fue productor, director y escritor de radio; durante varios años dio a conocer a los poetas cubanos a través del programa «En su lugar la poesía». Colaborador en Unión, Casa de las Américas y La Gaceta de Cuba. En 1965 obtuvo mención en el Concurso Casa de las Américas por su novela Contracastro, aún inédita.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Himnos de montaña. La Habana, Talleres Capitolio Nacional, 1961. | Gitana. Poesía. La Habana, Talleres de Tosco, l962 | La pata de palo [Poemas]. La Habana, Eds. Unión, 1967.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Díaz Martínez, Manuel. «La pata de palo», en El Mundo. La Habana, 66 (22 072): 4, dic. 13, 1967. | Piñera, Virgilio. «La pata de palo», en Unión. La Habana, 6 (1): 170-173, mar., 1968.
 

ALCOVER y BELTRÁN, Antonio Miguel (Sagua la Grande, Las Villas, 25.5.1875-La Habana, 15.2.1915). Cursó estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara y sólo hasta cuarto año de medicina en la Universidad de La Habana, pues al estallar la guerra del 95 tuvo que emigrar a México. Allí colaboró en Las Selvas Cubanas (1897) y en su sucesor Grito de Baire, ambos órganos de los emigrados cubanos en ese país, editados en Veracruz, así como también en las publicaciones de la capital mexicana El Continente Americano, Diario del Hogar y La Libertad. De regreso en Cuba, poco después de firmada la paz, ocupó cargos en la Secretaría de Instrucción Pública, en Sanidad Marítima y, luego, en el Cuerpo Consular acreditado en el extranjero. Viajó a Europa en 1902. Fue codirector de Sagua Ilustrada (1899) y colaboró en Sagua, Cuba Ilustrada, Cuba y América, Boletín nacional de Historia, Geografía y ciencias naturales, El Triunfo, El Fígaro, El Mundo, Cuba, Boletín del Archivo Nacional -que dirigió entre 1911 y 1912- y en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica de Madrid. Su obra Bayamo (Su toma, posesión e incendio) 1868-1869, fue premiada en el certamen del Liceo de Santa Clara en 1902. Era miembro de instituciones históricas y geográficas de España, México y Venezuela. En 1911 fue nombrado jefe del Archivo Nacional. Dejó inédita la Cronología de la guerra hispano-yankee. Utilizó el seudónimo Galeno.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

El periodismo en Sagua. Sus manifestaciones. (Apuntes para la historia del periodismo cubano). La Habana, Tipografía La Australiana, 1901. | Bayamo. (Su toma, posesión e incendio). 1868-1869. Reseña histórica y comentarios oportunos. La Habana, Imp. La Australiana, 1902. | Historia de la villa de Sagua la Grande y su jurisdicción. Documentos. Apuntes. Reseñas. Monografías. Consideraciones. Sagua la Grande, Imp. Unidas La Historia y El Correo Español, 1905. | Sagua-Barcelona. Planteamiento y defensa de un proyecto de relaciones comerciales con los puertos españoles del Mediterráneo y Sagua. Artículo contra el tráfico de cabotaje. Sagua la Grande (Las Villas), Imp. La Historia y El Correo Español de A. M. Alcover, 1905. | La inundación de Sagua en los días 16 y 17 de junio de 1906. Telegramas y correspondencias dirigidas a El Mundo de La Habana por A. M. Alcover, corresponsal. Sagua la Grande, Imp. de Alcover, 1906. | La Villa de Sagua la Grande (República de Cuba). Bosquejo crítico descriptivo publicado en la revista Cuba y América. La Habana, Imp. de Cuba y América, 1906. | Homenaje a la memoria del Coronel del Ejército español don Joaquín Fernández Casariego, Teniente Gobernador que fue de las jurisdicciones de Sancti Spíritus, Sagua la Grande y Cárdenas. 1849 a 1867. La Habana, Rambla y Bouza, 1910 | Necesidad de una cárcel pública en Sagua la Grande y cómo su construcción pudiera servir de modelo para nuevas penitenciarías en Cuba. Conferencia. La Habana, Imp. La Moderna Poesía, 1910. | La República de Nicaragua. Descripción geográfica del país. Algo de historia. Origen y causa del actual conflicto. Guatemala, Tipografía Nacional, 1910. | Los libros de producción latino-americana. Ensayo acerca del problema de su expansión comercial dentro del Continente por [...]. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1912.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

«Antonio Miguel Alcover», en Cuba y América. La Habana [ed. semanal] 6 (40): 526, nov. 23, 1902. | Carricarte, Arturo R. de. «Antonio Miguel Alcover», en El Fígaro. La Habana, 31 (31): 406-408, 1915. | [Lagomasino Álvarez, Luis]. «Nuestra redacción. Antonio M. Alcover», en Boletín nacional de Historia, Geografía y ciencias naturales. La Habana, 1 (2-3): 28-31, jun.-dic., 1912. | Marina Cuevillas, Ángel. «Vía libre. La caída de un grande. Antonio Miguel Alcover y Beltrán», en Cooperación. Camagüey, 6 (109): 3538-3539, mar. 31, 1915.
 

ALFONSO, Domingo (Jovellanos, Matanzas, 10.9.1935). Cursó la enseñanza primaria en una escuela pública. Muy joven aún, estableció contacto con los escritores de su provincia natal. En 1958 publicó sus primeros poemas. Ha realizado estudios de arquitectura en la Universidad de La Habana. Colaborador en Unión, Casa de las Américas, La Gaceta de Cuba, El Caimán Barbudo, El Corno Emplumado (México), Cuadernos Hispanoamericanos (España).

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Sueño en el papel. La Habana, Ed. de la Organización Nacional de Bibliotecas Ambulantes y Populares, 1959 (Cuadernos Isla, 14). | Poemas del hombre común. La Habana, Eds. Unión, 1964. | Historia de una persona. «El hombre que es Domingo», por Roberto Fernández Retamar. La Habana, Ed. La Tertulia, 1968 (Cuadernos de poesías, 19).

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

«Crítica y cristal», en La Gaceta de Cuba. La Habana, 4 (43): 32, mar-abr., 1965. | Fulleda León, G. «Persecución de lo poético», en Unión. La Habana, 4 (1): 155-157, ene.-mar., 1965 | Rodríguez Rivera, Guillermo. «La poesía perseguida», en Unión. La Habana, 4 (2):160-163, abr.-jun., 1965. | Triana, José. «Poemas del hombre común, de Domingo Alfonso». en Casa de las Américas. La Habana, 5 (2829): 150-151, ene.-abr., 1965.
 

ALFONSO, Paco (La Habana, 29.11.1906). Cursó estudios hasta la segunda enseñanza en su ciudad natal. A los 18 años debutó como cantante de zarzuela en una compañía profesional. Posteriormente formó parte de distintos conjuntos dramáticos, cubanos y extranjeros. A su actividad como actor añadió las de director y autor teatral. En 1930 fue cofundador del Teatro Cubano de Selección. Con su obra dramática Reivindicación ganó premio especial en el concurso «4 de septiembre» (1936). Hacía 1940 participó en los empeños del Teatro de la juventud y de las Brigadas Teatrales de la Calle. Escenificaciones suyas, basadas en la actualidad nacional, eran presentadas en mítines del Partido Socialista Popular, del cual era miembro. Fue director del Teatro Popular (1943-1945) -considerado el primer esfuerzo cubano por acercar el arte dramático a las masas trabajadoras- y de su órgano oficial, la revista Artes (1944). En 1947 obtuvo mención especial en el concurso «Joshua Logan» por su obra Yari-yari, mamá Olúa. Ganó el premio Nacional de Teatro (1950) por Cañaveral y el Prometeo (1951) por Yerba hedionda. En 1956 creó la sala teatral El Sótano. Ha desarrollado durante largo tiempo actividades en la radio nacional, además de haber intervenido en varios filmes. Fue fundador de la Asociación de Artistas Teatrales de Cuba y de la Federación Nacional de Espectáculos de Cuba, de la que además fue secretario general. Ha visitado Puerto Rico (1920), Venezuela (1921), Estados Unidos (1935) y, después de 1960, China, Alemania, Polonia, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Tiene diversas obras estrenadas que no han sido impresas, como Sabanimar (1943) y Ya no me dueles, luna (1946).

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Reivindicación. Comedia lírica en un acto dividido en un prólogo, siete cuadros y una apoteosis. La Habana, 1936. | Inquietudes escénicas. La Habana, Teatro Popular, 1944. | Yari-yari, mamá Olúa y Cañaveral. Teatro. Pról. de Luis A. Baralt. La Habana, Torres y Rodríguez, 1956 | Yerba hedionda [Pieza en] tres actos. La Habana, Editorial La Milagrosa, 1959 (Escena cubana, 4).

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Altamirano, Jorge. «Sabanimar», en Mañana. La Habana, 2ª. época, 5 (117): 6, may. 3, 1943. | Boudet, Rosa Ileana. «Paco Alfonso habla sobre Cañaveral», en Revolución y Cultura. La Habana [2ª. época]. (23): 47-48, jul., 1974. | «Entrevista con Paco Alfonso», en Pueblo y Cultura. La Habana, (7): [36] [1962]. | Fleites, José María. «Ya no me duele, luna», en Revista C.T.C. La Habana, 7 (76): 42-43, 54, jul., 1946. | González Freire, Natividad. Teatro cubano (1927-1961). La Habana, Ministerio de Relaciones Exteriores, 1961, p. 33-40; «De Paco Alfonso, por cañaveral», en Bohemia. La Habana, 66 (21): 25, may. 24, 1974. | Leal, Rine, «Ya no me dueles, luna», «Cañaveral» [y] «Realismo socialista», en su En primera persona (1954-1966). La Habana, Instituto del Libr