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DICCIONARIO DE LA LITERATURA CUBANA

 

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Ramillete, El (Matanzas, 1879-?). Revista semanal. Comenzó a publicarse el 5 de octubre bajo la dirección de Rafael Otero y Jaime F. Torrens. En su prospecto, que apareció el 12 de septiembre, señala sus objetivos al expresar: «Constantes pues en nuestros propósitos, hemos pensado ofrecer a nuestras bellas matanceras este Semanario que no será más que un Ramillete ideal, compuesto de música, flores y poesía, pero no somos tan egoístas que pensemos ser los únicos que quieran depositar sus flores en este modesto Bouquet, pues todos los escritores de la Isla que nos honren con su colaboración tienen abiertas las columnas de este periódico.» Más adelante, se añade que será un «periódico puramente literario y festivo», que «no admitirá en sus columnas más que artículos humorísticos, revistas de bailes, teatros, paseos y escritos de costumbres». En el ejemplar correspondiente al 27 de marzo de 1880 (no se ha visto otro desde el segundo número de enero) aparecen Rafael Otero y Vicente A. Tomás como directores, y Jaime F. Torrens como editor propietario. A partir del 27 de junio de 1880 deja la dirección Vicente A. Tomás. La revista reflejó la vida cultural de Matanzas en su época. Dio noticias, además, sobre su población y otros progresos de la zona. Publicó poesías, relatos y novelas extranjeras. En sus páginas abundan las crónicas (culturales y sociales), tanto de Matanzas como de La Habana. La propia publicación presenta entre sus colaboradores a Nicolás Heredia, Guillermo Schweyer, Federico Rosado, Álvaro y Alfredo Lavastida, Miguel Garmendía, Bonifacio Byrne, Ildefonso Estrada y Zenea, Augusto Madan, Isidoro Garcia Arias, Francisco Valdés Rodrfguez, Alfredo Hernández, Diego Vicente Tejera, Luis Victoriano Betancourt, Carlos Vinageras, Benjamín Giberga (bajo el seudónimo Natalia). Otras figuras, además de sus directores, aparecieron en sus páginas, entre ellas, Úrsula Céspedes de Escanaverino, Alfredo Torroella, Ramón Vélez, Mercedes Matamoros, Luisa Molina, Carlos Caballero Álvarez, Aurelia Castillo de González, Julio Rosas (seud. de Francisco Puig y de la Puente), Cornelio, Raquel, Lábaro, Pseudónimo, Barco y otros. El último ejemplar encontrado corresponde al 17 de abril de 1881.

RAMÍREZ Y RODRÍGUEZ, Arturo (Manzanillo, Oriente, 15.8.1908). Se graduó de Doctor en Derecho Civil y Público en la Universidad de la Habana. Ejerció la profesión de abogado durante muy poco tiempo. Entre 1932 y 1960 trabajó en la revista Carteles, donde redactó crónicas y entrevistas teatrales. Ha colaborado en Acción, Luz, El País, Social y Verde Olivo. Recibió premios de la agrupación de Redactores Teatrales y Cinematográficos (ARTYC). Viajó por Estados Unidos. Se trasladó a España desde antes del triunfo de la Revolución.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Frente a la vida. Cuentos. Santiago de Cuba, Tipografía Arroyo Hermanos, 1925. | Pasionales. Cuentos. Pról. De Max Henríquez Ureña. Santiago de Cuba, Casa Editora Arroyo Hermanos [1928]. | La Cruz Roja Cubana. La Habana. Alfa, 1938. | Lo que me dijeron sobre la guerra de España. La Habana, La Universal, 1938 | Preinvasión. Desde las entrevistas de El Cairo y Teherán hasta la liberación de Roma. La Habana, Compañía Editora de Libros y Folletos, 1944. | Alma desnuda. Versos. La Habana, Editorial Neptuno, 1945 | Problemas nacionales. Pról. De Guillermo Alonso Pujol. La Habana, Molina, 1949. | El canto de la alondra (Reportaje de una trayectoria artística). La Habana, Editorial Lex, 1957. | En tono gris. Cuentos. Santiago de Cuba, Talleres Tipográficos El Lápiz Rojo [s.a.].

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

«El homenaje a Arturo Ramírez», en Carteles. La Habana, 24 (24): 48, jun. 13, 1943. | Ibarzábal, Federico de. «Arturo Ramírez», en su Cuentos contemporáneos. Recopilación, pról. y notas de [...]. La Habana, Editorial Trópico, 1937, p. 177.

RAMIRO Y CORRALES, Mariano (Cádiz, España, ? .1834 - La Habana, 8.12.1886). Llegó a Cuba en 1845. Realizó diversos trabajos, como dependiente de peletería, talabartero, cajista de imprenta, mozo de fonda y actor cómico. Regentó el periódico La Aurora de Matanzas. En 1862 se dio a conocer como poeta con la publicación de una letrilla titulada «El día menos pensado». Fue líder obrero. Viajó a Estados Unidos (1880), donde permaneció poco tiempo. Fue ,concurrente asiduo a las tertulias literarias que se efectuaban en las casas de José María Céspedes y de Nicolás Azcárate. Por sus conocimientos tipográficos llegó a ser director de la imprenta La Propaganda Literaria, casa impresora, en su tiempo, de los billetes de la lotería. Fue colaborador en Razón, Guirnalda Cubana, La Legalidad, El Triunfo y El Fígaro. Publicó en colaboración con José Triay, la colección de versos Ensayos (Cárdenas, Matanzas), Est. Tip. El Comercio, 1866). Utilizó los seudónimos Juan Pérez y Ramón María Río.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

¡Alza Pilili! Colección de artículos de costumbres humorísticos y mal humorados y poesías entreveradas. Cárdenas (Matanzas), Imp. El Horizonte, 1871. | Amor y fiambre. Cuento verosímil. La Habana, La Propaganda Literaria, 1880. | Cándido [Lances de todos los días] [sic]. La Habana, La Propaganda Literaria, 1880. | Versos. Con unas cuantas palabras por José Q. Suzarte. La Habana, La Propaganda Literaria, 1880. | Punto final. Versos póstumos. Pról. de José de Armas y Cárdenas. La Habana, La Propaganda Literaria, 1887; 23 ed. La Habana, Imp. La Universal, 1909.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Carbonell, José Manuel. «Mariano Ramiro (1836-1886)», en su La poesía lírica en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 4. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1928 p. 26-28 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 4). | Triay, José E. «Mariano Ramiro», en La Lotería. La Habana, 2(6): 44, feb. 8, 1885.

RAMOS, José Antonio (La Habana, 4.4.1885 -Id., 27.8.1946). Llegó a obtener los grados de Bachiller, el del Seminario Diplomático y Consular y el de la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de la Habana. A los quince años trabajó como traductor de inglés y, además, en el Departamento de Obras Públicas como mecanógrafo. En 1907 se fue a París, de donde regresó en 1909. Fundó a principios de 1910 la Sociedad de Fomento del Teatro junto con Max Henríquez Ureña y Bernardo G. Barros, secundado por Ramón A. Catalá, Luis Baralt y Peoli y otros intelectuales. En ese año la compañía de Regino López llevó a escena, en el Payret, su sainete A la Habana me voy. Ingresó en la carrera consular en 1911 y fue enviado a Madrid. Calibán Rex, su drama político, fue estrenado en La Habana en 1914 por la compañía de Miguel Muñoz y publicado en Cuba Contemporánea (Julio, 1914). Es uno de los fundadores de la Asociación Cívica Cubana (Matanzas, 1914). Ese año pasó a desempeñar el cargo de vicecónsul en Lisboa. Su drama Tembladera obtuvo el premio del concurso de literatura de 1916-1917 de la Academia Nacional de Artes y Letras. Su labor como diplomático continuó en Veracruz, México (1917). Fue enviado a Vigo (1918) como cónsul y después a Nueva York (1919) y a Atenas (1921). En 1922 es cónsul de primera clase en Filadelfia. Su novela Coaybay obtuvo, el Premio Minerva, instituido por el dueño de la librería de ese nombre, Sr. Valentín García. Participa en la VI Conferencia Internacional Americana celebrada en La Habana (1928). En Filadelfia permanece hasta 1932, en que fue depuesto del cargo por el gobierno de Gerardo Machado. Ejerció además como profesor auxiliar de lengua española en la Universidad de Pennsylvania y completó sus estudios en literatura Porteamericana y de técnica biblioteconómica. Al caer el gobierno de Machado, pasó a Génova como cónsul general en 1934 v después, en ese mismo año, a Veracruz. Tramita en 1935 su expediente de jubilación, que nunca llegó a disfrutar. Laboró en la Secretaría de Estado desde 1936, donde desempeñó diversos cargos y donde se le designó la responsabilidad de asesor para organizar y clasificar su biblioteca. Estuvo, en comisión en la dirección de la Biblioteca Nacional (1938-1946), para la cual tradujo y adaptó las tablas de clasificación Dewey, que fueron aceptadas por el I Congreso Internacional de Archiveros, Bibliotecarios y Conservadores de Museos del Caribe, celebrado en La Habana (1942). Como crítico, publicó artículos desde Madrid para La Prensa, crónicas de teatro en La Noche, conferencias en Social y en Revista de la Habana. Colaboró, además, en Cuba Contemporánea, El Fígaro, Cervantes, Revista de Avance, El Siglo, Noticias de Hoy, Revista Bimestre Cubana, Información, El Comercio, Letras, Gaceta del Caribe, El Sol, El Mundo y otras publicaciones. Entre las obras dramáticas que escribió están Hacia el ideal, drama; De las Villas a la Habana, sainete; Cuando el amor muere, comedia mundana en un acto que fue insertada junto con Liberta. Es autor de La penaduría corporativa (Proyecto de reforma constitucional) (La Habana, Imp. El Siglo XX, 1914). Al morir ostentaba el cargo de cónsul general de la República. Utilizó los seudónimos El Capitán Araña y Pancho Moreira jr.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Almas rebeldes. Drama en cuatro actos. Barcelona, Librería de Antonio López, 1906. 9 Una bala perdida. Drama en tres actos. Barcelona, A. López 1907; 2a. ed. Una bala perdida [y] La hidra. La Habana, Imp. de la Compañía Cinematográfica Cubana, 1908. | La hidra. Drama en tres acto. La Habana, Imp. de la Compañía Cinematográfica Cubana, 1908. | Humberto Fabra [Novela]- París, Gemler Hermanos [1908]. 2 t. | Nanda. Alta comedia en tres actor. La Habana, Imp. de la Compañía Cinematográfica Cubana, 1908. | Liberta. Novela escénica en cuatro jornadas. Carta-pról. de Jacinto Benavente. Madrid, Imp. y Librería Médica Casa Vidal, 1911. | Entreactos [Colección de artículos]. La Habana-Madrid, Ricardo Veloso, editor- [Imp. Helénico], 1913. | Satanás. Drama en un pról. y dos actos. Madrid. Imp. Helénico, 1913. | El hombre fuerte. Drama en tres actos. Madrid, Imp. Artística, 1915. | Manual del perfecto fulanista, apuntes para el estudio de nuestra dinámica político-social. La Habana, Jesús Montero, 1916. | Tembladera. Drama en tres actos. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1918. | Coaybay. Novela. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1926; Pról. de Imeldo Álvarez García. Apéndice «Las impurezas de la reglidad», por José Antonio Portuondo. La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1975. | Las impurezas de la realidad. Novela, Barcelona, Tipografía Cosmos, 1929. | En las manos de Dios. Drama en un pról. y dos actos. México, Botas, 1933. | Panorama de la literatura norteamericana (1600-1935). México, Eda. Boca, 1935. | Caniquí. Trinidad, 1830. La Habana, Cultural, 1936; 24 ed. La Habana, Consejo Nacional de Cultura , l936; | La voz nueva de América. Discurso de ingreso, leído por el Dr. [...], miembro electo de la Sección de Literatura, en la sesión celebrada el día 21 de junio de 1937. Discurso de contestación por el Dr. Antonio Iraizoz, miembro de la Sección de literatura. La Habana, Molino [1937]; Pról. de Noel Noveno. La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1975. | Cartillas del aprendiz de bibliotecario. Ceiba del Agua (Habana), Imp. Escuela del Centro Superior Tecnológico del I.C.M., 1941-1942. 3 t. | El traidor. La leyenda de las estrellas. La recurva. (Teatro). La Habana, La Verónica, 1941. | Manual de biblioeconomía. Clasificación decimal, catalogación metódico-analítica Y organización funcional de bibliotecas. La Habana, P. Fernández, 1943. | FU-3001. Comedia dramática en tres actos. La Habana, Editorial Lex, 1944. | A los queridos amigos de la Sociedad Amigos de la Biblioteca Nacional [La Habana, 1945] [Texto mimeografiado].| Cartillas de aprendiz de bibliotecario. 1 (Clasificación). 2a. ed. Ceiba del Agua, Sección de Artes Gráficas de Centro Tecnológico del I.C.M., 1945.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

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La Habana, 9 (212); 2, sep. 5, 1946. | Barros y Gómez, Bernardo. «Los libros nuevos: Humberto Fabra, novela por José Antonio Ramos» y «Ramos, su personalidad y su teatro», en El Fígaro. La Habana, 25 y 29 (39 y 30): [481] y [363], sep. 26 y jul. 27, 1909 y 1913, resp.; «El teatro de Ramos», en Cuba Contemporánea. La Habana, 22 (86): 201-209, feb., 1920. | Betancourt, Gaspar. «Libros. Caniquí, J.A. Ramos», en Diario de la Marina. La Habana, 104 (209): 6, sep. 1, 1936. | Dr. Bisturí, seud. de Evelio Álvarez del Real. «El libro de Ramos. Humberto Fabra [...]», en Letras. La Habana, 2a, época, 5 (31): 410-411, ago. 29, 1909. | Bueno, Salvador. José Antonio Ramos: frustación y rebeldía» en Universidad de La Habana. La Habana, (70-72): 220-222, ene.-jun., 1947; «[José Antonio Ramos]», en su Los primeros ensayistas cubanos. Lima, Imp. Torres Aguirre [1959], p. 9. | Campos, Julieta. «Una figura de transición. José Antonio Ramos (1885)» y «José Antonio Ramos (1885)», en su La prosa en Cuba. 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La Habana, 3 (7): 144-137, jul., 1935; «Caniquí, novela de José Antonio Ramos», en Atenea. Concepción, 13, 36 (137): 218-221, nov. 1936. | Valdés Rodríguez, José Manuel. «Tembladera, un éxito del Teatro Popular» en El Mundo. La Habana, 40 (13 434): 8, sep. 5, 1943; «José Antonio Ramos», en El Mundo. La Habana, 45 (14 373): 15, ago. 29, 1946; «José Antonio Ramos y el teatro en Cuba», en Universidad de La Habana. La Habana, (70-72): 194-203, ene.-jun., 1947. | Valle, Adrián del. «Almas rebeldes, Una bala perdida, por José Antonio Ramos», en Cuba y América. La Habana, 10, 23 (20): 350, may. 25, 1907. | Velasco, Carlos de. «José Antonio Ramos», en Cuba Contemporánea. La Habana, 2, 4 (2): 154-155, feb.,1914. | Velázquez, José Sergio. «La novelística de José Antonio Ramos», en El Mundo. La Habana, 36 (1 292): 13, nov. 3, 1936.

RAMOS, Sidroc (Sancti Spíritus, Las Villas, 27.8.1926). Residió en Guantánamo, Oriente, donde terminó el bachillerato (1945). Jefe de la plana internacional del periódico Noticias de Hoy (1951-1953). Fue director de la Escuela de Instrucción Política del Partido Socialista Popular (1955-19,58). En 1958 se incorporó a la Columna 8, del comandante Ernesto Guevara, en el Escambray, donde alcanzó el grado de capitán del Ejército Rebelde. En lo F.A.R. fue profesor de oficiales. Trabajó en su Departamento de Instrucción Revolucionaria (19591962). Tomó parte en la conferencia de Punta del Este (Uruguay, 1961). Fue, además, director de la Ciudad Escolar «Camilo Cienfuegos» (1962-1965), rector de la Universidad Central de Las Villas (1965-1967) y director de la Biblioteca Nacional «José Martí» (1967-1973). Ha viajado por Egipto, los países socialistas de Europa, Europa occidental, Brasil. Ha colaborado en Última Hora, Cuba Socialista, Verde Olivo, Bohemia, Islas, Unión y Signos, así como en publicaciones extranjeras. Es director de la sección de países socialistas en el MINREX desde 1973.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Cuadragésimo año [Poesía]. La Habana, UNEAC, 1970.

Razón, La (La Habana, 1870-?; 1876-?). En la página 74 de su trabajo «Los orígenes de la prensa en Cuba» -aparecido en la Revista de la Biblioteca Nacional «José Martí» (La Habana [3ra. época] 2 (14): 67-89, ene.-dic., 1960)-, José Rivero Muñiz señala: «El primer número de este 'semanario de literatura y bellas artes' vio la luz el día 11 de diciembre de 1870, apareciendo como su director José de Jesús Márquez -el campeón del cooperativismo en sus primeros tiempos-. Más tarde el propio[Saturnino] Martínez se encargó de la dirección y no tuvo más remedio que dar la cara a sus enemigos.» Agrega Rivero Muñiz que Saturnino Martínez publicó «... en las columnas de La Razón muchas de sus poesías y los trabajos en prosa y versos de sus amigos y colaboradores Francisco M. de Acosta, Francisco de P. Gelabert, Julio Rosas [seud. de Francisco Puig y de la Puente], Carlos Rafael, Fernando Urzáis, Gerónimo Sanz y Gabriel Zendeguí [sic], en su mayoría figuras bien conocidas en la literatura patria gracias a sus indiscutibles méritos»; para concluir señala «que en su primera etapa no disfrutó de larga vida y que fue un periódico esencialmente obrero». El 23 de julio de 1876 reapareció como «Periódico de literatura, ciencia, artes, mercantil, noticias y anuncios», bajo la dirección de J[osé] de J[esús] Márquez. Salía semanalmente. En su prospecto expresa que «... no hemos titubeado en aceptar la idea de dar a luz un periódico que lleva por lema moralidad e instrucción». Desde el tercer número (que apareció con fecha 20 de agosto, luego de no publicarse desde el 30 de julio) cambió su subtitulo por el de «Semanario económico mercantil, de ciencias, literatura y noticias. Dedicado a los artesanos», y a partir del ejemplar correspondiente al 5 de enero de 1879 toma el de «Semanario político dedicado a los artesanos». Reflejó en sus páginas los problemas, actividades, huelgas e intereses de los artesanos. Además, brindó amplias noticias sobre la economía del país y sobre el movimiento obrero mundial. En general, sus poesías, cuentos, noticias, artículos y otros trabajos fueron dedicados a los trabajadores y a la mujer humilde. Además, presentó trabajos sobre crítica literaria o libros publicados recientemente. Hizo énfasis en reflejar la prensa de su época. Colaboraron en sus páginas Saturnino Martínez, Antonio Sellén, Ángel Mestre y Tolón, Aurelia Castillo de González, José Fornaris, F. A. Pérez Carrión, José E. Triay, Ramón VéIez Herrera, Luis Victoriano Betancourt, Alfredo Torroella, Teodoro Guerrero, Emilio Blanchet, Mariano Ramiro, Francisco de Figueroa, J. Fernindez Tripland, José Manuel Gutiérrez Zamora, Juvenal, Harmodio, Violeta, El artesano, El tabaquero, Heliana y otros. El último ejemplar (número 385) corresponde al 30 de diciembre de 1883.

BIBLIOGRAFÍA

Roigs, E. «La Razón», en La Razón. La Habana, (44): 3, jun. 2, 1877.

REAL SEMINARIO DE SAN CARLOS Y SAN AMBROSIO En sus orígenes, este establecimiento religioso-docente fue llamado Colegio de San Ambrosio, establecido en 1689 por el obispo Diego Evelio de Compostela con el fin de educar a doce niños pobres para posteriormente hacerlos sacerdotes. El sucesor de Compostela, don Jerónimo Valdés, llegado a La Habana en 1707, mejoró notablemente el Colegio al dotarlo de nuevas cátedras como las de filosofía, moral y cánones. El colegio adquirió el rango de seminario, con el nombre de Colegio Seminario de San Carlos, por el del monarca español Carlos III. Una vez expulsados los jesuitas de La Habana en 1767, el Colegio ocupó el edificio que éstos habían edificado, y ya a partir de 1773, gracias a la iniciativa del obispo Santiago José de Hechayarría, se convirtió en Real Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Los mayores progresos que alcanzó esta verdadera institución cultural se lograron cuando el obispo Juan José Díaz de Espada y Landa se hizo cargo del arzobispado en 1802, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1832. Introdujo el obispo un gabinete de física, clases de esta ciencia, así como de química y botánica. Se convirtió así, como señala Emilio Roig de Leuchsenring en la página 181 del tomo 3 de su obra La Habana. Apuntes históricos (La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1964) «en establecimiento de enseñanza general, y de la más alta calidad, no meramente eclesiástico, haciéndole vivir [el obispo Espada] su período más brillante y trascendental para el desarrollo de nuestra cultura, hasta el punto de que habiendo sido fundada con anterioridad la Universidad de La Habana, por muchos años fue el Seminario el centro principal del saber en Cuba, el más docto a la vez que el más progresista, excepcional así por la excelencia y novedad de sus enseñanzas como por la extraordinaria ilustración y la apostólica consagración de los grandes maestros que en él profesaron...» En efecto, ocuparon cátedras en el Real Seminario, entre otros destacados intelectuales y pensadores cubanos, el padre José Agustín Caballero, Félix Varela -quien además de desempeñar la cátedra de Filosofía se ocupó de la de Constitución, creada a iniciativas de la Sociedad Económica de Amigos del País en 1820, como consecuencia de haber sido restablecida en España la Constitución liberal de 1812-, José Antonio Saco, quien reemplazó a Varela en la cátedra cuando éste fue a España como diputado a Cortes; José de la Luz y Caballero, Nicolás Manuel Escobedo y Bemardo O'Gavan. Posteriormente, el seminario fue estrechando los amplios marcos culturales que había logrado alcanzar y su carácter se redujo a lo que fue en sus inicios; o sea, un establecimiento dedicado a la preparación de sacerdotes.

BIBLIOGRAFÍA

Bachiller y Morales, Antonio. «Real Colegio de San Carlos y San Ambrosio de La Habana», en su Apuntes para la historia de la letras y de la instrucción pública en la isla de Cuba. T. 1 | «Bibliografía de Antonio Bachiller y Morales», por Vidal Morales y Morales. La Habana, Academia de Ciencias de Cuba. Instituto de Literatura y Lingüística, 1965, p. 283-296. | Rosain, D. «La Habana antigua. Seminario San Carlos», en Cuba y América. La Habana, 15 (31): 11, jul. 6, 1912.

REALISMO Más que una escuela literaria enmarcada en determinado período histórico, el realismo resulta una constante en nuestra literatura y particularmente en su narrativa, en cuyas primeras manifestaciones aparecen elementos realistas que, al coexistir con otros propios del romanticismo, tornan espinosa la clasificación al investigador literario. De este modo, junto a obras como Matanzas y Yumurí (1837), de Ramón de Palma, Antonelli (1839), de José Antonio Echeverría, o los primeros relatos de Cirilo Villaverde -todas de muy marcado sabor romántico»-, encontramos otras en que los elementos realistas van haciéndose sentir. Así, en novelas de indudable filiación romántica como El cólera en la Habana (1838) y Una Pascua en San Marcos (1839), del propio Palma, Sab (1841), de Gertrudis Gómez de Avellaneda, y muy especialmente en Francisco de Anselmo Suárez y Romero -concluida en 1839, pero no publicada hasta 1880-, donde la idílica presentación de los desgraciados amores de Francisco y Dorotea contrasta con las escenas de la penosa vida de los esclavos en los barracones y los castigos inhumanos que les eran infligidos por parte de sus mayorales, descritas con gran crudeza. Esta coexistencia de elementos de ambas normas estéticas -la romántica y la realista-, que tan tempranamente se inicia, caracteriza buena parte de nuestra narrativa decimonónica y perdura hasta los inicios del presente siglo, como se aprecia en las novelas de Álvaro de la Iglesia (Una boda sangrienta; o, El fantasma de San Lázaro, 1900; La bruja de Atarés; o, Los bandidos de la Habana, 1901, etcétera), en las del propio Martín Morúa Delgado (La familia Unzúazu, 1901) con caracteres similares a los de Sofía, (de 1891), introductor entre nosotros del naturalismo francés, o en las de Emilio Barardí (Vía Crucis, 1910-1914; Doña Guiomar, 1916-1917).

     Mas, hecha esta observación fundamental, resulta incuestionable que dadas la influencia imperativa de las distintas literaturas, que fue dejándose sentir en nuestro medio, y en especial la coyuntura histórica particular condicionadora de la producción literaria cubana en el siglo XIX, a partir de la segunda mitad de ese siglo la narrativa fue encaminándose cada vez más decididamente por la senda realista, al punto de que sus obras más logradas constituyen en ocasiones verdaderos documentos de valor inapreciable para la comprensión plena del proceso evolutivo del pensamiento político y de las costumbres de nuestro pueblo.

     Acontece, pues, que como consecuencia del agudizamiento de las contradicciones en el seno de la sociedad y del paulatino despertar de la conciencia nacional, forjado por Pensadores de la talla de Félix Varela, José de la Luz y Caballero o José Antonio Saco -quienes sin alcanzar a explicarse científicamente la verdadera causa de los males que afligían a Cuba adquirieron conciencia de ellos, los denunciaron en sus escritos y supieron preparar el camino para la acción libertadora de las generaciones venideras-, la actitud de los escritores se hace cada vez más radical y se enfocan día a día con mayor rigor crítico los problemas nacionales. Ejemplo elocuente de la gran repercusión que produjo en la conciencia social la Memoria sobre la vagancia (1832), de José Antonio Saco, lo constituye la novela de José Antonio Betancourt Una feria de la Caridad en 18... - (1856), también ligada a moldes románticos en la que se describe con acierto la sociedad camagüeyana de la época de El Lugareño (seud. de Gaspar Betancourt Cisneros). Esta toma de conciencia de nuestra cubanía, esta indagación en nuestro modo de ser se irá expresando, paralelamente a la narrativa, a través de la obra de los mejores escritores costumbristas (El Lugareño, José Victoriano Betancourt, Luis Victoriano Betancourt, José María Cárdenas y Rodríguez, Francisco de Paula y Gelabert). Ésta encuentra su expresión de conjunto más acabada en las colecciones Los cubanos pintados por sí mismos (1852) y Tipos y costumbres de la Isla de Cuba (1881), ilustradas ambas por Víctor Patricio Landaluce (véase COSTUMBRISMO).

     En la narrativa, junto al folletín romántico del corte de las novelas de Eugenio Sue, como Los misterios de La Habana (1879), de Pedroso de Arriaza, va surgiendo una literatura más honda, más cardinalmente enraizada en la problemática nacional, que irá hurgando en nuestra realidad por distintas vías. Así, aunque languideciendo, continúa cultivándose la novela antiesclavista. En 1875 publicará Antonio Zambrana en Chile El negro Francisco, inspirada en la novela de Anselmo Suárez y Romero. Francisco Calcagno escribió Romualdo o uno de tantos (1891), secuestrada por el gobierno español, y Julio Rosas (seud. de Francisco Puig y de la Puente), La campana del ingenio (1883-1884). Son todas ellas novelas de escasa o nula calidad literaria, que nada añaden a lo mucho que habían aportado en esa directriz con anterioridad Suárez y Romero y la Avellaneda. De mucha mayor importancia al resulta la aparición de una novela que con negros tintes y en forma satírica irá desarrollando un tema -el súbito encumbramiento de un personaje por vías inescrupulosas- que constituirá una verdadera denuncia del estado de corrupción social imperante Entre los escritores de cierta importancia a Ramón Piña, con sus novelas Gerónimo el honrado (1857) e Historia de un bribón dichoso (1860), el que inaugura este tema; lo continúa un escritor mejor, Nicolás Heredia, en su primera novela Un hombre de negocios (1883); lo culmina Ramón Meza, autor de una de las novelas más 1ogradas escritas entre nosotros en el siglo XIX: Mi tío el empleado (1887).

     Pero la obra que sintetizaría las corrientes principales de nuestra novelística del siglo XIX y vendría a darnos una visión totalizadora de la sociedad reflejada en ella (1812-1831), es Cecilia Valdés (1882), de Cirilo Villaverde, quien resulta el autor que mejor ejemplifica en su obra la conjunción de elementos románticos y realistas que hemos dejado señalada. Esta unión de elementos se observa en novelas como La joven de la flecha de oro (1841), El guajiro (1842), La peineta calada (1843), Dos amores (1843), El penitente (1844), La tejedora de sombreros de yarey (1844-1845) y sobre todo Cecilia Valdés, verdadero centro de su obra novelística, que pese a toda la suerte de reparos imputables es el más realista tableau de la sociedad decimonónica cubana que nos haya sido legado por nuestras letras.

     Con Amistad funesta (1885), de José Martí, hace su aparición el modernismo en la novela de habla hispana. Seis años más tarde lo hará el naturalismo entre nosotros con Sofía, de Martín Morúa Delgado. A lo largo del siglo XX se irán sucediendo los distintos «ismos» literarios, pero el carácter realista de nuestra narrativa permanece como una constante, aunque no han faltado incursiones en el campo de la literatura puramente imaginativa, por lo general desasida de su circunstancia social, como es el caso de la cuentística de Arístides Fernández, de los narradores del Grupo Orígenes, de los cultivadores de la llamada «ficción científica», ya en el período revolucionario. En nuestros días ha teorizado en defensa del realismo el más importante de los narradores cubanos contemporáneos, Alejo Carpentier, quien en el prólogo de su novela El reino de este mundo (1949) opone al llamado «realismo mágico» su concepción de lo «real maravilloso». La casi totalidad de los creadores, entre los cuales se cuentan aquellos que pertenecen a los más jóvenes promociones de escritores, producen obras de filiación decididamente realista y no desdeñan la ganancias aportadas por el desarrollo evolutivo de los distintos géneros en el presente siglo el ensanchamiento de la concepción del realismo.

Recreo Literario (La Habana, 1837-1838). Colección escogida [sic] de novedades científicas, cuadros históricos, artículos de costumbres y misceláneas jocosas con el título de [...]. Publicación que corresponde a la segunda serie de la Biblioteca selecta de amena instrucción. Comenzó la salir en el segundo semestre de 1837, dirigida por Mariano Torrente. Publicó doce tomos. Esa su prospecto, el director define la revista al expresar: «Que presumiendo que por haber recargado de demasiada doctrina mi primera empresa, desearán mis lectores no tener que fatigar tanto su entendimiento en la segunda i [sic] recibirla más bien como objeto de deleite que como sería meditación, adaptaré de preferencia artículos de costumbres, que son el espejo de la vida; cuadros históricos, que son la mejor escuela del hombre, variedades teatrales que son en el día el tipo de buen gusto: i [sic] misceláneas jocosas que disipan el mal humor aún del más tétrico misántropo, sin dejar de sembrar de trecho en trecho sustanciales semillas de instrucción científica i [sic] literaria.» Añade, además: «...podré tener a mis lectores al corriente de cuanto se publica de más interesante en toda la Europa culta, ahorrándoles el ímprobo trabajo, i los inmensos gastos que sufrirán si quisieran recurrir a las fuentes originales [sic]». La revista cumplió sus propósitos, pero nunca trató sobre temas cubanos. Muchos de sus trabajos o artículos fueron reproducciones de la prensa extranjera. Termina su salida con el tomo 12, en el cual publicó su índice general.

BIBLIOGRAFÍA

Almaviva, seud. de ?. «Recreo Literario», en El Noticioso y Lucero. La Habana, 5 (308): [2] nov. 5, 837. | LL.EE. «Recreo Literario por Don Mariano Torrente. Cuaderno tercero», en El Noticioso y Lucero. La Habana, 5 (336): [3] dic. 4, 1837; «Recreo Literario [...]», en El Noticioso y Lucero. La Habana, 6 (18): [2-3] ene. 18, 1838. | Varios suscriptores. «Comunicados. Recreo Literario por D. Mariano Torrente», en Diario de la Habana. La Habana, (221): 1-2, ago. 9, 1838.

Redención (La Habana, 1932-1933; 1935; 1946-[1947?]). Órgano oficial de la Milicia Martiana Nacional. Revista. Empieza su segunda época, con una periodicidad mensual, en septiembre de 1946, bajo la dirección de Ángela Grau Imperatori. Antonio Llano Montes fungía como jefe de redacción. En el «Editorial» de ese primer número se expone que «vio la luz por primera vez en 1932 y continuó publicándose en 1933; surgió de nuevo en el exilio después de la 'huelga de marzo de 1935'. Su propietario y fundador, Vicente Grau Agüero, la inscribió al nacer como 'Vocero que luchará por la abolición de la Enmienda Platt' y hoy vuelve a publicarse». No se ha podido consultar ningún ejemplar anterior a 1946. Era una publicación variada en la que predominaban los trabajos sobre Martí y temas históricos, aunque incluía también la actualidad nacional, deportes y artículos sobre educación, literaturas, arte y notas culturales. Publicó poemas de Bonifacio Byrne y de Miguel de Varona. Colaboraron en sus páginas Gustavo Torroella, Raimundo Lazo, Herminio Portell Vilá, Mariano Florit, Roberto Garriga, René Ray Rivero, Surama Ferrer, entre otros. El último ejemplar encontrado (número 12 de la segunda época) corresponde a agosto de 1947.

Reflejo, El (La Habana, 1856). «Publicación semanal de literatura, con litografías», se lee en la cubierta correspondiente a la quinta entrega, que tiene fecha 8 de octubre de 1856. Fueron su director y editor, respectivamente, Fernando Pié y Faura y M. de San Pedro del Álamo. Las restantes entregas que forman la colección revisada no poseen cubierta, por lo que no puede determinarse con exactitud la fecha en que comenzó a publicarse, aunque se supone que haya sido con posterioridad al 30 de agosto de dicho año, fecha que aparece al pie de la «Introducción»» con que se abre la primera entrega. En ese texto introductorio se señala: «Ya dijimos en el prospecto de esta publicación los nombres de los conocidos escritores de quienes esperábamos esas útiles y bellas concepciones que, con muestras de honroso aprecio, acogen siempre los amantes del talento, en los diversos periódicos que se dignan proteger, y hoy podemos asegurar la cooperación que tanto anhelábamos, para el buen logro de nuestras ideas. El dulcísimo Mendive nos regalará sus blandos himnos: Vélez, el decano de los poetas de Cuba, nos cederá sus inspiradas odas y sus fáciles romances: Luaces, que con tanto ardor estudia a Anacreonte, nos escribe las ligeras estrofas que se consagran a Baco y al Amor [...].» Y continúan nombrando otros colaboradores, como «... Felicia [Auber de Noya?] Poey, Lembeye, Costales, Zambrana, Guridi y otros [...]». Publicó poemas, cuentos, artículos morales, notas biográficas, apuntes sobre viajes y trabajos traducidos del inglés. Además de los colaboradores que anunciaban, quienes efectivamente publicaron allí sus trabajos, figuran las firmas de Antonio Sellén, Rafael A. Toyrail, Tristán [de Jesús] Medina y Felipe López de Briñas. Al final de la última entrega revisada (que suponemos sea la cuarta), se dice en una nota firmada por Pié y Faura, fechada el 26 de octubre de 1856: «Convencidos con el Sr. Editor o único dueño de este periódico, del cual nos encomendó la dirección y redacción solamente, por cuatro entregas, cuyo número se completa en la presente, y las que continuará dando a luz más adelante por hallarse en la actualidad entendiendo en asuntos de importancia que reclamen su presencia en diversos puntos retirados de esta ciudad, causa por la que nos abstuvimos hasta ahora de consagrar nuestras tareas a otra publicación de nuestra exclusiva [sic] propiedad y de la misma especie titulada El Mensagero [sic], esperamos que los Sres. suscritores [sic] de El Reflejo admitan la anterior, que sin demora recibirán y donde se insertarán los filosóficos y aún no concluidos artículos [sic] Sr. Pbro. D. Rafael A. Toymil, las comenzadas Críticas literarias y la novela (el final) que lleva por nombre Tragedia indiana.» A pesar de lo expresado, todo indica que salió, por lo menos, una quinta entrega -a la que ya hicimos mención-, aunque no se explica la diferencia de fechas entre la misma y la nota firmada por Pié y Faura a la que acabamos de aludir. El Mensajero, subtitulado «Periódico semanal de amena literatura», dirigido por F[ernando] Pié y Faura, ofreció su primer número (único localizado) el 2 de noviembre de 1856. El director apuntaba en un artículo inicial, entre otras cosas, lo siguiente: «El Mensajero, cada vez que se coloque en vuestras manos, os mostrará en sus páginas las sabias lecciones del sacerdote, los himnos del poeta, los principios correctivos del moralista, las curiosas observaciones del naturalista, las opiniones ilustradas del crítico, los variados escritos del literato, por último, y aún tal vez los humildes pensamientos del aplicado joven que oye obediente los consejos de la experiencia [sic] y de la instrucción. ¿Qué más os podemos brindar? ¿Queréis ciencias? -¿Queréis arte?- Las tendréis sin duda.» Las colaboraciones aparecidas -poemas, crítica literaria y un artículo sobre moral- aparecen firmadas con los seudónimos El Triste, Malarrabia y Octavio.

Reforma Social, La (La Habana, 1914-[1916]; New York, 1917-[1921?]). Revista mensual de cuestiones sociales, económicas, políticas, parlamentarias, estadísticas y de higiene pública. El primer número correspondió al mes de abril. Era dirigida por Orestes Ferrara. Como su subtítulo lo indica, fue una publicación de contenido variado: sobre la guerra europea, trabajos históricos, sobre religión, asuntos lexicográficos, en algunas ocasiones temas literarios, datos y cuadros estadísticos, leyes, decretos y documentos, medicina, sanidad, artículos de carácter legislativo, etcétera. Mantuvo las secciones «Bibliografía», que reseñaba los últimos libros aparecidos, tanto en Cuba como en el extranjero, y «Revista de publicaciones periódicas», dedicada a comentar las últimas revistas recibidas. Figuraban entre sus colaboradores Fernando Ortiz, Manuel Márquez Sterling, José Antonio González Lanuza, Raimundo Cabrera, Antonio L. Valverde, Adrián del Valle, Israel Castellanos, Carlos de Velasco y Alfredo Zayas. El último número visto corresponde a julio de 1916. León Primelles señala en la página 352 de su Crónica cubana. 1915-1918 (La Habana, Editorial Lex, 1955) que «Reanudó su publicación en New York en octubre» de 1917, aún bajo la dirección de Ferrara. Igualmente la menciona en el año 1918. Refiere Primelles en la página 214 de su Crónica Cubana. 1919-1922 (La Habana, Editorial Lex, 1957) que «...desaparece La Reforma Social [en 1920] [y] que aunque se sigue publicando en New York, no debe ya considerarse una revista cubana». Igual comentario hace en 1921, pero no la menciona ya en 1922. De esta etapa en Nueva York no se ha consultado ningún ejemplar.

BIBLIOGRAFÍA

Lescano Abella, Marco. «La revista del doctor Ferrara», en Universal. La Habana, 3 (70): 19, may. 3, 1914.

Regañón, El (La Habana, 1859-[1860?]). Periódico dominical de ciencias, literatura, artes y satírico-burlesco, con caricaturas y grabados. Comenzó a publicarse el 2 de octubre. En su introducción se expresa: «Por tercera vez sale al público el Regañón. Sus desapariciones de la escena fueron accidentales y no definitivas como vemos que sucede generalmente a muchos periódicos en la Habana.-Pero como quiera que sea, el Regañón, ajustándose a todas las medidas y circunstancias, vuelve a presentarse al público, de esta capital, con el mismo nombre, que es ya muy significativo para ciertas personas; y en cada domingo, según su primera costumbre. En cuanto a lo esencial del papel, que es lo principal, protestan desde luego los redactores no apartarse ni un punto de sus sanas ideas, ya manifestadas desde la primera publicación del periódico. La crítica literaria será el objeto principal de sus tareas, atento siempre, a la manera de las Vestales, en conmemorar el buen gusto de las letras, como aquellas en conservar el fuego del templo a que estaban consagradas.» Publicó relatos, poesía y artículos sobre literatura y publicaciones periódicas cubanas. Aparecieron en sus páginas artículos de interés cultural y trabajos de crítica literaria sobre poetas cubanos. También bosquejó parte de las actividades de la Real Universidad Literaria de la Habana y del Colegio del Salvador. En sus páginas aparecieron las firmas de Joaquín Lorenzo Luaces, José Fornaris, Ramón Vélez, F[ernando] Saavedra, F[ernando] V[aIdés] Aguirre, Carlos Navarrete y Romay, José A[gustín] Quintero, Antonio Cartas, T. Segura, Fernando Garrido, Miguel Morayta, Ignacio Moré, Enrique Horstmann, Alejandro Tapia y Rivera, Felipe López de Briñas, Gargantúa (seud. de Enrique Piñeyro), Julio Rosas (seud. de Francisco Puig y de la Puente), Adolfo de la Azucena (seud. de Juan Clemente Zenea), El músico ciego, Cubafilo y otros autores. El último ejemplar encontrado corresponde al 4 de marzo de 1860.

Regañón de la Havana, El (La Habana, 1800[18011). Periódico que comenzó a publicarse el 30 de septiembre. Lo fundó Buenaventura Pascual Ferrer, quien además fue su propietario y único redactor, según afirma Joaquín Llaverías en las páginas 232 y 235 del tomo 1 de su Contribución a la historia de la prensa periódica (La Habana, Talleres del Archivo Nacional de Cuba, 1957). En sus propósitos, que Llaverías reproduce en su obra antes citada, expresa lo siguiente: «Dará a luz muchos rasgos de literatura, así Nacionales como Extranjeros, que se traducirán, los más interesantes y raros, que posee, extractados de las mejores obras, que se han publicado en Europa: Hará una crítica juiciosa, y arreglada de los usos, costumbres, y diversiones públicas de esta ciudad, y de los monumentos de las bellas Artes, que en ella existen: Censurará mensualmente todos los Discursos, que se dan a la luz en los diversos Periódicos que se han publicado: Finalmente demostrará a los que no lo sepan, el verdadero camino del buen gusto en las Ciencia y Artes.» Salía los martes. Según señala el propio Llaverías en la página 237 de su obra antes citada, al ausentarse de la Isla Ferrer, se publicó, a partir del 3 de marzo de 1801, bajo la dirección de José Antonio de la Ossa y con el título de El Substituto del Regañón. Bajo este título salió hasta el 27 de octubre del mismo año. Reaparece de nuevo El Regañón de la Havana el 3 de noviembre de 1801 y continúa ocupándose de la dirección y redacción del Periódico Buenaventura Pascual Ferrer. Mantuvo en su trayectoria dos secciones: la primera dirigida «Al Señor Público», y la otra «Mesa Censoria», que se denominó más tarde «Tribunal Censorio». Fue un periódico dedicado a la crítica, a través de la cual reflejó los hábitos, vicios costumbres y educación. Además, publicó los progresos de la ciudad, críticas sobre algunos temas tratados en las publicaciones periódicas y sobre el teatro y espectáculos públicos de la época. Por tales críticas, se suscitaron en sus páginas algunas polémicas. No publicó anuncios. Ferrer firmó sus trabajos bajo el seudónimo de El censor mensual y El censor general, y De la Ossa con el de El censor substituto. Otros autores se ocultaban tras los seudónimos La avergonzadora de los hombres y Liborio de Tirteafuera. El último número encontrado corresponde al 29 de diciembre de 1801, pero Joaquín Llaverías señala en la página 239 de su obra antes citada, que salió hasta el «13 de abril de 1802, número con el cual se despidió del público de esta manera: 'Ha llegado ya el tiempo de que se concluya el Tribunal censorio que tanto ha dado que hacer a los escritorcillos y poetas que han danzado en la literatura de esta ciudad. El Regañón y censor general que los dirigía está próximamente a marcharse por la capital del reino de España...'». Por su parte, Carlos M. Trelles ofrece, en la página 5 del tomo 1 (1820-1825) de su Bibliografía cubana del Siglo XIX (Matanzas, Imp. de Quirós y Estrada, 1912), el 27 de abril de dicho año como la fecha en que apareció el último número. Antonio Bachiller y Morales también señala en la página 195 del tomo 2 de su obra Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública en la Isla de Cuba (La Habana, Academia de Ciencias de Cuba. Instituto de Literatura y Lingüística, 1971) que se publicó hasta 1802, pero sin precisar día exacto. Recogida y prologada por José Lezama Lima se publicó una antología de artículos titulada El Regañón y El Nuevo Regañón (La Habana, Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, 1965).

BIBLIOGRAFÍA

Lezama Lima, José. «Don Ventura Pascual Ferrer y El Regañón», en su La cantidad hechizada. La Habana, UNEAC, 1970, p. 189-212. || Llaverías, Joaquín. «[El Regañón de la Havana]», en su Contribución a la historia de la Prensa Periódica. T. 1. Prefacio de Emeterio S. Santovenia. la Habana, Talleres del Archivo Nacional de Cuba, 1957, p. 232-243 (Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba, 47). || «El Regañón de la Habana [I] y [II]», en El Triunfo. La Habana, 1 (19 y 20): 2-3 y 2-3, jul. 23 y 24, 1878. || Roig de Leuchsenring, Emilio. «El Regañón de la Havana y El Regañón Substituto», en su La literatura costumbrista cubana de los siglos XVIII y XIX. T. 3. La Habana, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, 1962, p, 5-101 (Colección histórica cubana y americana, 25).

Regla Literaria (Regla, La Habana, 1882-?). Periódico quincenal. Comenzó a salir en agosto, bajo la dirección de Manuel González Marrero. Lo redactaron Carlos Rafael [Tipcomb] y Juan Balloveras [Martínez]. En sus propósitos expresan: «Los que suscriben, guiados tan solo por el deseo de reunir a todos los que en este pueblo se dedican al cultivo de las letras y con el objetivo de desvanecer la opinión infundada de que esta población es refractaria a toda idea elevada y civilizadora, tratan de fundar un periódico quincenal, exclusivamente consagrado a las letras y las artes, con el título Regla Literaria,» Publicó poesías, artículos literarios y de interés general. Además, brindó noticias culturales de la ciudad y de La Habana. Colaboraron en sus páginas Mariano Fernández, J. Mayol, Genato J. Saens, Lorenzo B. Flores, Manuel Cádiz, D[iego] V[icentel Tejera, Manuel N. y otros. El último ejemplar encontrado corresponde a septiembre de 1882.

REMOS Y RUBIO, Juan José (Santiago de Cuba, 8.4. 1896- ¿ , 21.9.1969). En la Habana cursó la primera enseñanza y el bachillerato. Fundó la Sociedad de Estudios Artísticos. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de la Habana. Se graduó en la Escuela Profesional de Periodismo. En 1914 dirigió la revista Arte. En 1917 ocupó la Sección de Bellas Artes del Ateneo de la Habana. Ganó por oposición, ese mismo año, la cátedra de gramática y literatura castellanas en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana. Fue profesor de estética de la música en el Conservatorio Nacional. Durante la presidencia de Laredo Bru estuvo al frente de la Secretaría de Estado y representó a Cuba en la Conferencia Internacional Panamericana de Lima.. En 1929 dirigió la revista Ideas. Entre 1936 y 1940 ocupó los cargos de ministro de defensa nacional, de relaciones exteriores y de educación. Fue delegado permanente de Cuba ante la UNESCO. Ocupó el cargo de embajador extraordinario y plenipotenciario para asuntos culturales. Fue embajador de Cuba en España. Asistió como delegado a diversos encuentros internacionales, como la Primera Conferencia del Caribe (La Habana, 1939), el IV Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana (La Habana, 1940), el Primer Congreso de Academias de la Lengua Española (México, 1951). Era miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, de la Academia Cubana de la Lengua, individuo de número de la Academia de la Historia de Cuba y miembro correspondiente de diversas instituciones culturales extranjeras. Colaboró en Universidad de la Habana, Revista Cubana, Diario de la Marina y en la Revista de Indias, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de Madrid. Es autor de la Antología comentada de textos españoles e hispanoamericanos (La Habana, 1926), para uso de institutos y escuelas normales. Dirigió, con Ramiro Guerra, Emeterio S. Santovenia y José Manuel Pérez Cabrera, la Historia de la nación cubana, en 10 volúmenes, para la que escribió ocho monografías. Fue uno de los asesores del gobierno de Fulgencio Batista. Después del triunfo de la Revolución abandonó el país y se trasladó a Estados Unidos donde siguió vinculado a Batista y a grupos contrarrevolucionarios. Utilizó los seudónimos Falstaff y El duque de Saint-Simon.

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA

Adaris. Drama romántico en 3 actos y 8 cuadros. Juicio-pról. de José A. Rodríguez García [La Habana], Casa Editorial Arte, 1916. || Curso de historia de la literatura castellana. La Habana, Imp. de Álvarez, López, 1918-1919; 2ª. ed. corr. y aum. La Habana, Imp. López, Prado y Fernández, 1920; Pról. de Mariano Aramburu. 3ª. ed. corr, y aum. La Habana, Librería Cervantes, 1922; 4ª. ed. Refundida. La Habana, Cultural, 1928. || Discurso pronunciado en el reparto de premios a los alumnos del plantel Concepción Arenal celebrado en el Teatro Nacional el día 3 de septiembre de 1922. La Habana, Ponce, 1922. || Juan Montalvo. La Habana, Imp. Los Rayos X, 1922. || Programa de las cátedras de gramática castellana, literatura preceptiva, literatura castellana y literatura cubana y de un curso especial sobre Cervantes. Explicados por [...]. La Habana, Rambla Bouza, 1924. || Discurso pronunciado con motivo de la entrega del título de muy ilustre otorgado por S. M el rey de España al Centro Gallego de La Habana, el 21 de diciembre de 1924. La Habana, Fouce y Guerra, 1925 || Historia de la literatura cubana. T. 1. La Habana, J. Albela, 1925. || Las ideas estéticas de Lipps. La Habana, Imp. El Fígaro, 1925. || El genio de Esteban Borrero Echevarría en la vida, en la ciencia y en el arte. Discurso de ingreso como miembro de número de la Sección de Literatura leído por [...] en la sesión solemne celebrada por la Academia Nacional de Artes y letras la noche del 27 de marzo de 1930. Discurso de contestación por Ramón A. Catalá. La Habana, Imp. Avisador Comercial, 1930. || Resumen de historia de la literatura cubana, para uso de institutos y escuelas normales. La Habana, Tipos-Molina, 1930; 2ª. ed. corr. [La Habana], 1945. || Tendencias de la narración imaginativa en Cuba. La Habana, Casa Montalvo-Cárdenas, 1935. || Discurso en el acto de Constitución del Consejo de Dirección de la Asociación [de escritores y artistas americanos] efectuado el día 18 de agosto de 1937. La Habana, Imp. El Score, 1937. || Discursos: 1936-37. Pról. y notas de Leopoldo Zarragoitia Ledesma. La Habana, Casa Montalvo Cárdenas [1937]. || Doce ensayos. La Habana, Molina, 1937. || Micrófono. La Habana, Imp. Molina, 1937. || El día de la cultura americana. Discurso en el acto solemne de constitución de los Institutos de Cultura de América, en el salón de recepciones de la secretaría de Estado de la República cubana, el día 13 de octubre de 1930. La Habana, El Siglo XX, 1938. || Espíritu de América. La Habana, Cárdenas, 1941. || Hombres de Cuba. La Habana, Cárdenas, 1941. || Individualismo de Chopin. La Habana, Cárdenas, 1941.|| La obra literaria. Estética y técnica La Habana, Imp. P. Fernández, 1941. || Rodó, apóstol de la esperanza. La Habana, Cárdenas, 1941. || Panorama literario de Cuba en nuestro siglo. La Habana, Cárdenas, 1942. Los poetas de Arpas amigas. Cursillo de seis disertaciones. Palabras iniciales de José M. Chacón y Calvo. La Habana, Publicaciones del Ateneo de la Habana, 1943. || Historia de la literatura cubana. Pról. de José María Chacón y Calvo. La Habana, Cárdenas, 1945. 3 t. || La cátedra creadora. La Habana, Imp. Ramiro F. Moris, 1946. || En torno a José Antonio Ramos y su labor como novelista [La Habana], Revista Ibero-americana, 1947. || Proyecciones de la biografía y su presencia en la literatura cubana. Discursos leídos en la recepción pública del Dr. [...] el día 16 de mayo de 1949. Contesta en nombre de la Corporación el Dr. José María Chacón y Calvo. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1949. || La bandera en la emoción de nuestros poetas. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1950. || San Martín, el austero, La Habana, Imp. El Siglo XX, 1950. || La emoción histórica en la prosa de Martí. La Habana, Academia de la Historia de Cuba, 1951. || El general Miró Argenter, guerrero y cronista de la invasión. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1952. || Historiadores del 68. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1952. || Deslindes de Martí. La Habana, Tip. J. Suárez, 1953. || Hidalgo, el fundador. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1953. || El 10 de otubre de 1868. La Habana, Academia de la Historia de Cuba, 1955. || Un héroe de tres guerras y un constructor en la paz: el general Emilio Núñez. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1955. || Historiadores de Cuba. La Habana, Editora Biblioteca Nacional, 1955. || La personalidad de Nicolás Heredia y su obra polémica. La Habana, P. Fernández, 1955. || La unidad de América por la cultura. Pról. de Francisco Ichaso. La Habana, Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, 1955. || Colonia y protesta. (Vetas del proceso cubano en sus luchas por la independencia). La Habana, Sociedad Colombista Panamericana, 1956. || Ensayos literarios. Madrid, Talleres ARO, 1957. || Persiles. De Anales Cervantinos. T. 5. 1955-56. Madrid, Imp. Vda. de Galo Sáez, 1957. || Por tierra de Galicia, Vigo (España), Casa de América, 1958. || Proceso histórico de las letras cubanas. Madrid, Eds. Guadarrama, 1958.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA

Arango, Rosita. «Deslindes de Martí en Diario de la Marina. La Habana, 122 (56): 64, mar. 7, 1954. || Arroyo, Anita. «Reflejos. Ensayos literarios de Remos», en Diario de la Marina. La Habana, 126 (107): 4-A, may. 6, 1958. || Ballagas, Emilio. «La obra literaria del Dr. Remos», en Revista Cubana. La Habana, 15: 223-225, ene.-jun., 1941. || «Bibliografía del Doctor Juan J. Remos y Rubio», en Discursos leídos en la recepción pública del Dr. Juan J. Remos y Rubio el día 16 de mayo de 1949. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1949. || Carbonell, José Manuel. «Juan J. Remos y Rubio (1896)», en su La oratoria en Cuba. Recopilación dirigida, prologada y anotada por [...]. T. 4. La Habana, Imp. Montalvo y Cárdenas, 1928 (Evolución de la cultura cubana. 1608-1927, 10). || Catalá, Ramón A. «Discurso de contestación al de ingreso del Dr. Juan J. Remos, como miembro de la Sección La Literatura, leído por el Académico Dr. Ramón A. Catalá, en la sesión solemne celebrada el día 27 de marzo de 1930», en El genio de Esteban Borrero Echevarría en la vida, en la ciencia y en el arte. Discurso de ingreso como miembro de número de la Sección de Literatura leído por el doctor Juan J. Remos en la sesión solemne celebrada por la Academia Nacional de Artes y Letras la noche del 27 de marzo de 1930. La Habana, Imp. Avisador Comercial, 1930, p. 73-88. || «Curriculum vitae del doctor Juan J. Remos y Rubio», en Diario de la Marina. La Habana, sección 4-D, 124 (215): 6-D, Sep. 9, 1956. || Chacón y Calvo, José María. «El profesor Juan J. Remos», en Diario de la Marina. La Habana, 115 (275): 4, nov. 27, 1947; «La obra literaria e histórica del Dr. Juan J. Remos», en Discursos leídos en la recepción pública del Dr. Juan J. Remos y Rubio el día 16 de mayo de 1949. Contesta en nombre de la Corporación el Dr. [...]. La Habana, Imp. El Siglo XX, 1949, p. 143-172. || Fernández de Castro, José Antonio. «Al margen de los libros (II). Juan J. Remos o la alegría de ser bueno en Diario de la Marina. La Habana, 3ª. sección, 105 (206): [1], ago. 29, 1937. || «Juan J. Remos. La obra literaria [...]», en América. La Habana, 20 (1-2): 94, oct.-nov., 1943. || Lizaso, Félix. «Juan J. Remos», en su Ensayistas contemporáneos. 1900-1920. La Habana, Editorial Trópico, 1938, p. 207-217. || P. de C[isneros], E[nrique]. «El panamericanismo es un hecho: Dr. Juan J. en Bohemia. La Habana, 31, 31 (3): 37, ene. 15, 1939.

Renacimiento (La Habana, 1915). «Revista literaria», se lee en la cubierta del primer número publicado (correspondiente al lº de abril). En el interior se expresaba que era una «Revista de arte y letras». Aparecía dos veces al mes, bajo la dirección de Marco Antonio Dolz. «Renacimiento es una tribuna abierta a la exposición de todas las ideas, aun las más avanzadas», se señalaba en todos los números; se indicaba siempre que «Todos los originales que publica son escritos expresamente para la Revista, salvo las excepciones que se indiquen en el texto». Su programa se reducía, según se señalaba en el primer número, a « ... establecer, entre todos los escritores cubanos, del resto de la América y los de España, un lazo de estrecha unión. En estas páginas, llenas de juventud y de independencia y de sinceridad, se confundirán las firmas de los prosistas y poetas americanos y españoles». En el número 3, fechado el lº mayo, se anuncia que Miguel de Marcos Suárez ha entrado en la revista en calidad de secretario de redacción. El primer número del segundo volumen apareció en septiembre, luego de haber estado suspendida la publicación por enfermedad del director. En adelante salió mensualmente. En sus páginas vieron la luz poesías, cuentos, pequeñas obras teatrales, artículos de crítica e historia literarias, trabajos sobre música, teatro y arte y notas bibliográficas, cartas y otras notas de actualidad cultural y literaria, nacional y extranjera. Además, dio a conocer prólogos y fragmentos de libros próximos a salir o recién editados. Contó con la colabonición de escritores como Max Henríquez Ureña, Rufino Blanco Fombona, Luis G. Urbina, Antonio Gómez Restrepo, Salvador Rueda, Alejandro Andrade Coello, Osvaldo Bazil, Américo Lugo, Ricardo Miró, Luis Rosado Vega, Ricardo Arenales, Andrés González Blanco, J. D. Jaramillo Meza y otros. Entre los colaboradores cubanos se destacan las firmas de Bonifacio Byrne, Agustín Acosta, Medardo Vitier, Fernando Llés, Joaquín N. Aramburu, José de Armas, Eusebio Hernández, Félix Callejas, José Manuel Carbonell, Armando Leyva, Luis Felipe Rodríguez, José A. Rodríguez García, Emilio Blanchet, Emilio Bobadilla, Pedro Alejandro López, François G. de Cisneros, Aurelia Castillo de González, Miguel Galliano Cancio, Luis Rodríguez Embil, Enrique Gay Calbó, Emeterio S. Santovenia y otros menos conocidos. El último ejemplar consultado, con formato y número de páginas ampliados, corresponde a octubre de 1915. Fue el último que salió, según expresa León Primelles en la página 53 de su Crónica cubana. 1915-1918 (La Habana, Editorial Lex, 1955).

BIBLIOGRAFÍA

«La prensa cubana y Renacimiento» en Renacimiento. La Habana, 1, 1 (2): 111-116, abr. 15, 1915.

Renacimiento (Santa Clara [1916-1917?]. Revista. «órgano cultural del Ateneo y de la intelectualidad villareña», se lee en el ejemplar más antiguo encontrado (número 22 del año 2), que corresponde al 10 de septiembre de 1917. Era su director en ese momento Sergio R. Álvarez. La dirección artística estaba en manos de Ángel Hernández. En los ejemplares revisados -el último de los cuales (número 34) tiene fecha 30 de diciembre de 1917- aparecen poesías, cuentos, artículos sobre variados aspectos de la historia local, así como otros trabajos sobre cuestiones de interés y crónicas sociales y de sport. Entre sus colaboradores, además de los escritores de la propia ciudad, hoy desconocidos. la mayoría, se contaron Marco Antonio Dolz, Higinio J. Medrano, Jesús López Silvero, Juan Marinel-lo [sic] Vidaurreta, Agustín Acosta y Luis Felipe Rodríguez. Se ignora cuándo cesó su publicación, pero León Primelles, en su Crónica cubana. 1915-1918 (La Habana, Editorial Lex, 1955), sólo se refiere a ella al tratar los años 1916 y 1917.

Renacimiento (La Habana, 1927-[Id?]). Comienza a publicarse en el mes de mayo. Presentaba a Luis G. Triay, Alejandro Sánchez Felipe y Rafael Pérez Lobo como director gerente, director artístico y director literario, respectivamente. Su segundo número aparece con el subtítulo de «Revista quincenal» y la fecha completa: 20 de mayo de 1927. En el número 6, correspondiente al 10 de agosto, se anuncia que el director artístico y el literario se separaban de la revista y que Luis G. Triay se hacía cargo de la empresa a la vez que Manuel Marsal ocupaba los cargos de subdirector y jefe de redacción. El número correspondiente al mes de octubre presenta como subtítulos «Revista ilustrada» y «Revista mensual». Incluía trabajos sobre la mujer y para la mujer, reseñas de libros, crónicas de viajes, pensamientos sobre fechas patrióticas y artículos costumbristas, sobre teatro, deportes, modas, así como partituras musicales. Publicó de Armando Leyva, Félix Soloni, Rubén Martínez Villena, Sergio Carbó, Ramón Vasconcelos, Miguel Ángel Campa, Alberto Lamar Schweyer, Luis Araquistáin, Armando Maribona, poemas de Alfonsina Storni, Andrés Núñez Olano, Enrique Serpa dibujos de Eduardo Abela y J. Valls. El último número consultado corresponde al mes de octubre de 1927.

Renacimiento (Camagüey, 1933-[Id?]). Revista mensual e ilustrada de asuntos sociales. Salió por primera vez en el mes de marzo. Tenía a Serapio Pérez Zamora como director, a Carmelino Álvarez de la Rosa como subdirector y a Federico Montané Minué como secretario de redacción. Era publicada por y para personas de la raza negra. En sus páginas incluía artículos de intereses generales: filosóficos, didácticos, sobre crítica e historia literarias, en torno a figuras relevantes de la historia y la literatura y sobre la mujer. Presentaba asimismo una página poética y publicaba cuentos y obras de teatro. Contaba también con una crónica social y fotos de personalidades sociales. Colaboraban en sus páginas Antonio Chappé, Cruz Angulo, María Luisa Vélez Betancourt, Jorge Juárez Cano, Ángel Camacho, Cristina Ayala, María Dámasa Jova y Elvia G. Arencibia. Solamente se han consultado los tres primeros números, correspondientes a los meses de marzo, abril y mayo de 1933, respectivamente.

Reparón, El (La Habana, [1812-1813?]). El ejemplar más antiguo encontrado (número 3) corresponde al 27 de febrero de 1812. Antonio Bachiller y Morales afirma, en la página 201 del tomo 2 de su obra Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción en la Isla de Cuba (La Habana, Academia de Ciencias de Cuba. Instituto de Literatura y Lingüística, 1971), que era un «...periódico semanal [...] desde el número 51, tomo segundo, se aumentó a dos números por semana; empezó en 1812 y continuó el siguiente». Y añade: «Su tendencia era la crítica.» José M. Labraña señala, en la página 667 de su trabajo «La prensa en Cuba» -aparecido en Cuba en la mano. Enciclopedia popular ilustrada (La Habana, Úcar, García, 1940, p. 649-786)-, que lo redactaba Tomás Gutiérrez de Piñeres. Publicó poesías, artículos de interés general y noticias de gobierno de la Isla, del resto del continente y de España. Brindó, además, información sobre política internacional y sobre problemas y acontecimientos de la población de La Habana, generalmente, con un sentido satírico y de crítica. Tuvo varias secciones fijas, entre ellas, «correo político, literario» y «Necrología». La mayoría de sus colaboradores firmaron bajo seudónimos, entre los que aparecen El escuchador, El polvista, El reparón, Mal vecino, La insoportable visita del Patán de Managua; otros firmaron con las iniciales S.M.M., M.Y.G., entre otras. El último número encontrado corresponde al 5 de enero de 1813.

Repertorio, El (La Habana, 1880-[1881?]). Periódico político, económico, de literatura, ciencias, artes e intereses generales. Comenzó a publicarse el lº de diciembre. Fue su director propietario Rafael Ramón Carrerá y Heredia. En su prospecto expresa: «Nos impulsa únicamente la esperanza de ser útiles y para que esta esperanza se realice, nos proponemos hacer los mayores esfuerzos posibles en servicio del país.» Publicó poesías, traducciones de novelas, notas bibliográficas, conferencias y estudios sobre la economía cubana. Además, brindó información sobre actividades y espectáculos artísticos y sobre la prensa de la época. Tuvo una sección denominada «Nociones científicas dedicadas el bello sexo». Colaboraron en sus páginas, además del director, Antonio Bachiller y Morales, Enrique Piñeyro, José Simón Baralt, el Conde de Pozos Dulces (Francisco Frías), L. M. Heredia y otros. El último ejemplar revisado (número 17) corresponde al 1º de abril de 1881.

Repórter, El (La Habana, 1928-[Id?]). Magazine ilustrado. Órgano oficial de la Asociación de Repórters de La Habana. Salía mensualmente. Comenzó a editarse en el mes de julio, bajo la dirección de Ramón Gárate. Marcelino Blanco fungía como jefe de redacción. Publicaba artículos sobre periodistas y periodismo, teatro, cine, deportes, la mujer y para la mujer, así como diversos trabajos y reportajes en tomo a figuras y personajes históricos o literarios. Incluía también entrevistas, cuentos y poemas. Colaboraron en sus páginas Ramón Vasconcelos, Sergio Carbó, Arturo Alfonso-Roselló, Guillermo Martínez Márquez, Armando Leyva, Alberto y Sara Insúa, Guillermo Herrera, Eduardo de Ory y Emilio Gaspar Rodríguez. El último número consultado es del mes de octubre del mismo año.

Resumen, El (Santa Clara [1886]-[Id). «Semanario de ciencias y Literatura», se lee en el ejemplar más antiguo encontrado (número 7), correspondiente al 19 de septiembre de 1886. Era dirigido entonces por Rafael Martínez Ortiz y Miguel Gutiérrez Morillo. Eran sus redactores Francisco López Leyva, Antonio Vidaurreta, Emilio Pérez, José B. Alemán y Juan Zamora. Publicó poesías, artículos, relatos y cuentos. Brindó noticias sociales y culturales de la ciudad. En sus páginas aparecieron las firmas de Luisa Pétez de Zambrana, Gil Pérez, Francisco Arencibia Mora, A. P. de Morales, G. Gutiérrez Quirós, Leopoldo Cano, Flórida (seud. de Isabel Machado de Arredondo?), N. Roma y otros. El último ejemplar encontrado (número 15) corresponde al 18 de noviembre de 1886.

Resumen. Síntesis de acontecimientos y opiniones (La Habana, 1935-Ud3). Revista. Comenzó a salir semanalmente a partir del 22 de julio bajo la dirección de Andrés Núñez Olano y la subdirección de Carlos Rafael Rodríguez. En su conferencia titulada «Los trabajos y los días» -publicada en la Revista de la Biblioteca Nacional «José Martí» (La Habana, 61, 3ª. época, 12 (2): 86-87, may.-ago., 1970)-, Ángel Augier señala lo siguiente: «En medio de la tenebrosa atmósfera de persecución y crimen que siguió a la huelga general de marzo del 35, el Partido intentó editar una nueva publicación legal, a cargo de los antiguos redactores de La Palabra. Resultó ser el semanario Resumen, del que sólo fue posible sacar unos cuatro números. Me tocó trabajar en el diseño del formato, en los títulos de las secciones y en la redacción [...].» Y añade más adelante: «Con nosotros colaboraron también Salvador García Agüero y Alberto Moré Tabío [...]. Puede afirmarse que en Resumen quedó integrado un núcleo de escritores -Guillén, Augier, Carlos Rafael Rodríguez- al que de inmediato se sumaron Mirta Aguirre, José Antonio Portuondo, Edith García Buchaca, Jorge Rigol, que impulsaría una literatura de contenido revolucionario.» Presentaba trabajos sobre arte y literatura, cine y televisión, deportes, cuestiones sociales nacionales e internacionales, crónicas, reportajes, entrevistas y artículos sobre la mujer. Publicó una serie de trabajos sobre el Congreso Mundial de Escritores en Defensa de la Cultura celebrado en París. Además de los ya citados, colaboraron también en sus páginas Juan José Sicre, Ramón Guirao, Loló de la Torriente, entre otros. Sólo se ha podido revisar hasta el número 4 (correspondiente al 12 de agosto de 1935), último que salió, según apunta Augier en su trabajo citado. Carlos Rafael Rodríguez señala, por su parte, en un discurso pronunciado en la Universidad de La Habana -publicado en El Mundo (La Habana, 65 (21 814): 7, feb. 15, 1967)-, lo siguiente: «La revista Resumen sólo pudo publicar cinco números porque nuestro intento fue advertido de inmediato por el régimen, y un día, sus fuerzas represivas se lanzaron sobre la imprenta y detuvieron a cuantos allí se encontraron, y destruyeron una parte de sus equipos, que no eran, por cierto, propiedad de las fuerzas populares.»

Resurrección (Pinar del Río, 1943-[1944?]). Periódico independiente. Comenzó a publicarse el 31 de agosto bajo la dirección de Carlos Valdés Codina. Tenía formato de tabloide y su contenido era muy diverso: noticias de asuntos locales, sociales, laborales y políticos; artículos de carácter histórico: amor a la patria, sus héroes y sus símbolos; consejos, recomendaciones, fábulas, pasatiempos, así como una gran cantidad de poemas de autores locales y otros de renombre nacional. La mayoría de los trabajos aparecía sin firma o bajo los seudónimos de Pasquilini o Petrarca; sí se señalaban, en cambio, los autores de los poemas: Bonifacio Byrne, Plácido (seud. de Gabriel de la Concepción Valdés), Dulce María Borrero, Juan Clemente Zenca, Guillermo de Montagú, Manuel J. de Rubalcaba, Eduardo Cantón, Diego César Rodríguez, Rafael Harrymann, Bruno Valdés Miranda, José Rodríguez Díaz, M. de la Revilla y otros. El último ejemplar consultado corresponde el número 26, de 21 de abril de 1944.

Revancha, La (La Habana, [1886?]-1886). «Diario político e independiente», se lee en el ejemplar más antiguo encontrado (año 1, número 8) correspondiente al 25 de agosto de 1886. En este momento se encontraba en su segunda época y era su director Felipe López de Briñas. En todos los números que hemos visto presentaba un editorial político. Además, publicó una novela y un estudio sobre poesía cubana en su sección «Folletín». También publicó algunas poesías. Reseñó muchos acontecimientos culturales y sociales de importancia de la provincia de la Habana y del resto de la isla. Entre sus colaboradores figuran su propio director y Domingo Figarola-Canoda, Luis Padilla, Antonio Sedras y Burin y otros. Finaliza su publicación (número 21) el 11 de septiembre de 1886, aún en su segunda época. En dicho número, su director expresa: «Condenado nuestro periódico a treinta días de suspensión y teniendo pendiente de fallo otra acusación fiscal, renuncia a la existencia, así como el reo por no sufrir una condena, que cree vejaminosa, se suicida.»

Revisor Político y Literario, El (La Habana, 1823-?). Periódico que comenzó a publicarse a partir del 3 de marzo, bajo el lema: ¿Semper ego auditor tantun? ¿Nunquam ne reponan...? Su salida fue irregular. Antonio Bachiller y Morales señala, en la página 226 del tomo 2 de su obra Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública en la Isla de Cuba (La Habana, Academia de Ciencias de Cuba Instituto de Literatura y Lingüística, 1971), que lo «redactaron varios jóvenes alumnos de la clase de Constitución del colegio de San Carlos, que antes había publicado El Americano Libre». En su introducción se lee: «Restituida la tranquilidad al seno de la dichosa y pacífica Habana, acallado el lenguaje [sic] feroz de las pasiones y aplacado algún tanto el resentimiento de los odios políticos, nada es más natural y consiguiente que presentar al público ilustrado un periódico, en que se desenvuelvan materias políticas, científicas y literarias; materias, que al paso que sirvan de alguna instrucción, agraden y deleiten.» Constó de dos tomos: el primero comprende desde su inicio hasta el número 58 (14 de julio de 1823) y el segundo el número 71 (30 de agosto de 1823). Publicó trabajos sobre crítica literaria, especialmente; sobre teatro español y cubano de su época, bellas artes, teoría literaria y otros asuntos de interés general. Como constante, brindó amplia información sobre cuestiones políticas, sociales y económicas del país. Publicaba también con frecuencia discursos de personajes de la época y documentos políticos de importancia histórica, En sus páginas abundaron anécdotas y poesías, entre ellas las de José María [de] Heredia, quien firmaba con la inicial de su apellido. José M. Labraña afirma, en la página 678 de su trabajo «La prensa en Cuba» -aparecido en Cuba en la mano. Enciclopedia popular ilustrada (La Habana, Úcar, García, 1940, p. 649-786)-, que colaboraron en sus páginas Félix Varela, Francisco Arango y Parreño, José Antonio Saco Domingo del Monte, Anacleto Bermúdez, Antonio M Valdés, Francisco J. de la Cruz, Cayetano San Feliú, José S. Mojarrieta y Francisco E. Hevia. Colaboraron también Enrique Wilston, José Antonio Sintra [sic], Desval (seud. de Ignacio Valdés Machuca) y otras figuras que firmaron con seudónimos de desconocida identidad, entre ellos L.E., Inarco Calernio, Amante de las leyes, Delio, Zulio, El habanero, Marón Daúrico y otros.

BIBLIOGRAFÍA

Cay Calbó, Enrique. «El Revisor Político y Literarío» en Revista de la Biblioteca Nacional. La Habana, 2ª. serie, 6 (4): 65-94, 1955. || Llaverías, Joaquin. «[El Revisor Político y Literario]», en su Contribución a la historia de la prensa periódica. T. 1. Prefacio de Emeterio S. Santovenia. La Habana, Talleres del Archivo Nacional de Cuba, 1957, p. 359, 361, 363, 365, 366-367.

Revista Bibliográfica Cubana (La Habana, 1936-1939). Publicación bimestral. El primer número correspondió al bimestre enero-febrero. Era dirigida por Lorenzo Rodríguez Fuentes. Presentaba una relación de redactores integrada por Dulce María Borrero, Francisco de P[aula] Coronado, J[osé] M[aría] Chacón y Calvo, Adrián del Valle, Félix Lizaso, Joaquín Navarro Riera (Ducazcal), Fermín Peraza, Carlos M. Trelles y Julio Villoldo entre otros menos conocidos. Los secretarios de redacción eran Luis F. Salazar y Antonio Génova Parra. En «Unas palabras al empezar», del director en el primer número, después de un análisis de la situación de la cultura en Cuba, se expresa lo siguiente de la revista: «Los que la animan, más que en éxitos personales, van a cumplir, con su publicación, con una cuestión de conciencia. Cansados de esperar en las Bibliotecas que dirigen al lector que no llega, que les haga sacar los empolvados libros de los anaqueles en que duermen, deciden echarse a la calle a buscarlo, a hablarle de los libros que guardan, a decirle cariñosamente que lo esperan; porque quieren hacer muchos lectores para dar mayor vigor a la protesta por la desatención del Estado a las Bibliotecas Públicas, que consideran de importancia vital en la crisis de la cultura cubana.» Y añadía: «Desde las páginas de la Revista, dirán al Gobierno de Cuba, con datos exactos, qué hacen otros gobiernos por el país que les confió sus destinos, para ver si el contraste sirve de estímulo para interesarlo en estos problemas. Habrá, además, un especial interés en dar a conocer el movimiento cultural hispanoamericano.» Desde el segundo número presentó un consejo de redacción que integraban Dulce María Borrero, Enrique Gay Calbó, Elías Entralgo, Francisco González del Valle, Marco Guiral Moreno, Emilio Roig de Leuchsenring y julio Villoldo. Ya en el número siete no aparecen ni el consejo de redacción ni los redactores. En este mismo número comenzó a publicarse el trabajo de Carlos M. Trelles, «BIBLIOGRAFÍA de la prensa cubana (de 1764 a 1900) y de los periódicos publicados por cubanos en el extranjero», que quedó inconcluso (sólo llegó hasta la letra N) al suspenderse la publicación. En las páginas de esta importante revista se publicaron valiosos trabajos sobre cuestiones bibliográficas, literarias, lingüísticas, bibliotecológicas y otros, relacionados con el libro cubano, tales como la relación de libros publicados en el período que abarcaba el número de la revista en que aparecía la relación, y bibliografías, algunas de ellas hechas por destacados bibliógrafos cubanos del pasado. También aparecieron notas bibliográficas sobre libros recién publicados. Además de los ya mencionados como integrantes del consejo de redacción o como redactores, colaboraron en sus páginas Ángel Augier, Joaquín Llaverías, Manuel Pérez Beato y Antonio Palomero. Con la salida del ejemplar correspondiente a septiembre-diciembre de 1939 (número 17-18), cesó su publicación.

Revista Bibliográfica-Librería Martí (La Habana, 1954-[1960?]). Publicación bimestral. El primer numero corresponde a enero-febrero. Presentaba a Manuel Álvarez González y Andrés Alonso Sánchez como director y jefe de redacción, respectivamente. En el «Editorial» del primer número, se señala: «Revista Bibliográfica-Librería Martí dará a conocer a los lectores reseñas bibliográficas, noticias de las novedades de Cuba y demás países de Hispanoamérica y España, así como las selecciones de artículos, conferencias, discursos, etc., que estén relacionados con el lector, la lectura y el libro.» Y en este sentido trabajó, dando a conocer al público las principales publicaciones a través de sus reseñas, notas y apuntes. Colaboraron, además, en esta labor, Salvador Bueno, Fernando G. Campoamor, Enrique Labrador Ruiz, José Olivio Jiménez, Lorenzo Rodríguez Fuentes, Adriano Carmona Romay, Manuel Bustelo Vázquez, entre otros. Salvo los números 33-34 (mayo-agosto) y 35-36 (septiembre-diciembre) de 1959. salió ininterrumpidamente todos los bimestres. El último número consultado (38) corresponde a abril-junio de 1960.

Revista Bimestre Cubana (V. Revista y repertorio bimestre de la Isla de Cuba)

Revista Blanca (La Habana, 1894-?). Comenzó a publicarse el 15 de julio, bajo la dirección de Luz Gay. Su salida fue irregular. En agosto de 1895 toma el subtítulo de «Álbum de letras y artes» y antepone el artículo La al título. Generalmente publicaba artículos o traducciones sobre figuras universales sobresalientes, tanto en el campo de la ciencia como en el de la cultura. Brindó, asiduamente, noticias culturales, tanto nacionales como extranjeras. También aparecieron en sus páginas poesías, relatos y cuentos extranjeros y artículos sobre música. Colaboraron en ella, además de su directora, Rafael Bauzá, Alfredo Pons y Zayas, Francisco Sellén, Ramón Navarrete, Pedro Santacilia, Carlos Fernández Shaw, Rafael Otero, Narciso Foxá, José de Selgas, Fra Diavolo (seud. de José Costa Francés?) y otros. El último ejemplar encontrado corresponde a octubre de 1897.

Revista crítica de ciencias, artes y literatura (La Habana, 1868-Id.) Comenzó a salir a partir de febrero. La dirigió Néstor Ponce de León. Fueron sus redactores Antonio Bachiller y Morales, José María Cárdenas, José Manuel Mestre, Enrique Piñeyro y el Conde de Pozos Dulces (Francisco de Frías). En su prospecto, con fecha 10 de diciembre de 1867 y publicado en la propia revista, se aclara que tratará de llenar el vacío que dejaron la Revista Bimestre Cubana y la Revista Habanera, ambas de corta duración. Añade, además, que su objetivo primordial será «... el estudio crítico de cuantas obras importantes vayan publicándose prefiriendo siempre para su más detallado examen las que más particular interés puedan brindar a los habitantes de la Isla de Cuba, ya por tratar de ciencias de inmediata aplicación en ella, ya por ocuparse de asuntos de general utilidad». Además, publicó creaciones literarias de escritores cubanos y del resto del continente, traducciones, notas bibliográficas y artículos de crítica literaria y de otros aspectos de interés general. Colaboraron en sus páginas, junto a su director y redactores, Juan Vilaró, Rafael A. Cowley, José de Armas y Céspedes, Pedro Alejandro de Auber, Juan Pizarro, J[osé] I[gnacio] Rodríguez. La cuarta y última entrega apareció en agosto de 1868, según se aclara en la página 47 del Catálogo de publicaciones periódicas cubanas de los siglos XVIII y XIX. (La Habana, Biblioteca Nacional «José Martí». Depto. Colección Cubana, 1965). Compilado por Araceli García Carranza, se ha publicado su índice en Índices de revistas cubanas. Siglo XIX (La Habana, Biblioteca Nacional «José Martí», Depto. Colección Cubana, 1970, p. 453- 64).

BIBLIOGRAFÍA

García Carranza, Araceli. «Revista crítica de ciencias, artes y literatura (1868)", en Índices de revistas cubanas. Siglo XIX. La Habana, Biblioteca Nacional «José Martí». Depto. Colección Cubana, 1970, p. 449,450.

Revista Cubana (La Habana, 1885-1894). Periódico mensual de ciencias, filosofía, literatura y bellas artes. Esta publicación, que constituye un valioso aporte a nuestro acervo cultural, fue dirigida por Enrique José Varona. El primer número correspondió al mes de enero, y en el mismo expresaba su director que «La Revista Cubana será meramente la continuación de la Revista de Cuba. La inspiran los mismos propósitos y cuenta con los mismos medios intelectuales y materiales. Presentar un cuadro tan fiel como nos sea posible del estado de nuestra cultura, brindando campo neutral a todas las opiniones y todas las escuelas, mientras se sustenten con elevación y mesura, y recoger cuidadosamente los testimonios y documentos que acreditan los esfuerzos perseverantes de los que nos han precedido y enseñado, para conservar de esta suerte siempre vivo el sentimiento cubano contra los desfallecimientos de la hora presente y ante las seducciones falaces de un incierto porvenir, es el primero de sus fines. Mantener en comunicación constante el espíritu de nuestra juventud estudiosa con las ideas y aspiraciones del mundo moderno, en las elevadas esferas de la ciencia, la filosofía y el derecho, brindándole por medio de la exposición o de la crítica cuanto en el orden de la experiencia y de la especulación se elabora en los pueblos donde la vida de la inteligencia es más activa, será su otra tendencia preferente. Quiere ser así el resumen de cuanto sabemos, y el indicador de cuanto nos falta por saber». Publicó artículos y ensayos de diverso carácter -literario, sociológico, histórico, de ciencias puras y aplicadas, etcétera-, cartas inéditas y documentos. Tuvo varias secciones fijas, tales como «Notas bibliográficas», que comentaba los últimos libros aparecidos tanto en Europa como en América; «Misceláneas», que daba breves noticias literarias, científicas e históricas, reseñaba actos y conferencias, etcétera, y «Notas editoriales», con trabajos también de carácter científico o literario. Entre los numerosos colaboradores de la revista se destacan Enrique Piñeyro, Manuel Sanguily, José de Armas y Cárdenas (seud. Justo de Lara), Antonio Bachiller y Morales, Francisco y Antonio Sellén, Nicolás Heredia, José Silverio Jorrín, Aurelio Mitjans, Esteban Borrero Echeverría, Diego Vicente Tejera, Aurelia Castillo de González, Domingo Figarola-Caneda, Conde Kostia (seud. de Aniceto Valdivia), Enrique Collazo, Manuel de la Cruz, Alfredo Zayas, Raimundo Cabrera, Rafael Montoro, Ramón Meza, Juan M. Dihigo, Martín Morúa Delgado, Juan Gualberto Gómez, Carlos M. Trelles, Manuel Valdés Rodríguez y Emilio Blanchet. Aparecieron en total veinte volúmenes (cada uno de ellos agrupados en un semestre). El último número publicado correspondió a diciembre de 1894.

BIBLIOGRAFÍA

Lazo, Rairnundo. «La Revista Cubana» en Universidad de la Habana. La Habana, 30 (177): 91-114, ene.-feb., 1966

Revista Cubana (La Habana, 1935-1957). Editada por la Dirección de Cultura de la Secretaría de Educación. Aparecía periódicamente. Fue fundada por José María Chacón y Calvo. En el primer número, que correspondió al mes de enero, se expresaba: «Aspiramos solamente a recoger una tradición; la que ya de la Revista Bimestre a las Revistas de Cuba y Cubana: la tradición de cubanidad, que no cierra sino abre múltiples perspectivas sobre la universal cultura.» Y se añadía que se ofrecería «... una revisión de nuestros valores más genuinos: estos cuadernos serán, en uno de sus aspectos, capítulos de nuestra historia nacional. Pero también nos sentiremos de una manera profunda, hijos de nuestro tiempo, preocupados, dominados por la inquietud universal de nuestros días. No será la nuestra una Revista histórica, ni mucho menos arqueológica. Queremos, sí, que sea un Repertorio cubano, que recoja los imperativos históricos de la conciencia nacional, las mil ansias oscuras, complejas y dramáticas de este momento decisivo para la afirmación permanente de Cuba, y también un Repertorio de las cosas y las ideas centrales que viven en el mundo en este año de mil novecientos treinta y cinco». A partir del volumen 30 (correspondiente a octubre-diciembre de 1956; no salía desde el volumen que comprende de julio de 1951 a diciembre de 1952), fue editada por el Instituto Nacional de Cultura del Ministerio de Educación, y era su director de honor José María Chacón y Calvo. Fungían entonces como codirectores Félix Lizaso y Salvador Bueno, formaban el consejo de redacción el Director General y la junta de Asesores del I.N.C. (Instituto Nacional de Cultura): Guillermo de Zéndegui, Juan José Sicre, Gastón Baquero, Rafael Suárez Solís, Marco Sánchez Roig, Francisco Ichaso, Marco Carreño, Francisco Pérez de la Riva, Arturo Alfonso Roselló, Manuel Millares Vázquez, Lidia Cabrera, René Herrera Fritot y Aurelio de la Vega. En dicho volumen 30 manifestaban: «Con este número reanuda su publicación la Revista Cubana que, desde su fundación por el doctor José Mª. Chacón y Calvo siendo Director de Cultura del Ministerio de Educación, ha estado estrechamente vinculada a todas las proyecciones de la cultura nacional. Dedicada primordialmente a divulgar las actividades de los escritores cubanos en el campo del ensayo y de la crítica, la Revista Cubana está actualmente acompañada en sus labores por la Revista del Instituto Nacional de Cultura cuyas páginas difunden los logros alcanzados en nuestro país por las diversas artes, principalmente la plástica. La Revista Cubana en esta nueva etapa realizará todos los esfuerzos para continuar con verdadero entusiasmo la tradición cultural que durante tantos años ha estado vinculada a su nombre.» Publicó trabajos referentes a cuestiones literarias, lingüísticas, filosóficas, estéticas, históricas y de artes plásticas. Ocasionalmente aparecieron poesías y cuentos. Mantuvo las secciones fijas «Libros», en que se comentaban las últimas publicaciones aparecidas tanto en Cuba como en el extranjero, y «Hechos y comentarios», en la que se reseñaban actos culturales, se reproducían conferencias y, en general, se ofrecían noticias del campo cultural. Los volúmenes 22 y 29 estuvieron dedicados, respectivamente, a las figuras de Miguel de Cervantes y José Martí. Numerosos fueron sus colaboradores, tanto cubanos como extranjeros. Entre estos últimos se destacan, por su prestigio y constancia, Ramón Menéndez Pidal y Juan Ramón Jiménez. Entre los cubanos figuran Antonio S[ánchez] de Bustamante y Montoro, Emeterio S. Santovenia, Rafael Suárez Solís, Fernando Ortiz, Alfonso Hernández Catá, Emilio Roig de Leuchsenring, Herminio Portell Vilá, Raimundo Lazo, Eugenio Florit, Carlos M. Trelles, Manuel I. Mesa Rodríguez, Roberto Agramonte, Aurelio Boza Masvidal, José Ardévol, Luis A. Baralt, Alejo Carpentier, Enrique Gay Calbó, Medardo Vitier, José Varela Zequeira, Jorge Mañach, Luis Rodríguez Embil, José Antonio Portuondo, Carlos Márquez Sterling, José de la Luz León, José Lezama Lima, Rafael Marquina, Mariano Brull, Carolina Poncet, Juan J. Remos, Felipe Pichardo Moya, julio Le Riverend, Juan José Arrom, Agustín Acosta, Cintio Vitier, Rafael Esténger, Ramiro Guerra, Samuel Feijóo. El último número publicado correspondió al semestre julio-diciembre de 1957. Preparado por Rubén Alfonso Quintero se publicó el Índice de la Revista Cubana (1935-1957) (La Habana, Ministerio de Educación. Instituto Nacional de Cultura, 1958).

BIBLIOGRAFÍA

«Algunas opiniones sobre la Revista Cubana», en Revista Cubana. La Habana, 2 y 5 (4-6 y 15): 285-286 y 367-374, abr.- jun., 1935 y mar., 1936. 11 Betancourt, Gaspar. «Cultura. La Revista Cubana», en Acción. La Habana, 2 (35): 16. feb. 9, 1935. | Carter, Boyd G. «Revista Cubana», en su Las revistas literarias de Hispanoamérica. Breve historia y contenido. México, Eds. Andrea, 1959, p. 140-142. | Jarnés, B. «Letras cubanas», en Revista Cubana. La Habana, 2 (4-6): 277-278, abr.-jun., 1935. | «Revista Cubana. Instituto Nacional de Cultura», en Revista de la Biblioteca Nacional. La Habana, 2a. serie, 7 (3): 201-202, jul.-sep., 1956. | Vitier, Medardo. «Revista Cubana», en Revista Cubana. La Habana, 28: 275-278, ene.-jun., 1951.

Revista Cubana de Filosofía (La Habana, 1946-[1958?1). Publicación bimestral. Editada por la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación. Se publicaba irregularmente. El primer ejemplar corresponde a junio-julio. No señalaba nombre del director, aunque sí al consejo de dirección, integrado por Roberto Agramonte, Rafael García Bárcena, Jorge Mañach, José M. Velázquez y Medardo Vitier. En este primer número, bajo el título «Razón de ser», se exponía su finalidad: «La Dirección Nacional de Cultura ha patrocinado la publicación de esta Revista Cubana de Filosofía, cuyas páginas recogerán periódicamente trabajos de índole filosófica, producidos principalmente en nuestro país por estudiosos nacionales y extranjeros. También tendrán cabida en sus páginas escritos de esa misma naturaleza, inéditos, remitidos desde el exterior, particularmente por latinoamericanos.» En efecto, sus páginas recogieron exclusivamente trabajos de carácter filosófico: aspectos particulares de la filosofía, la filosofía en Latinoamérica, la filosofía cubana a través de su pensamiento y sus figuras, así como diversos aspectos teóricos de sus corrientes y manifestaciones. Incluía también dos secciones fijas: «Reseñas bibliográficas» y «Notas», esta última sobre actividades o figuras relacionadas con el mundo de la filosofía. Además de los miembros del consejo de dirección, en sus páginas colaboraron Gustavo Torroella, Máximo Castro Turbiano, Humberto Piñera Llera, Inés Segura Bustamante, Ramón Xirau, Mercedes y Rosaura García Tudurí, Antonio Hernández Travieso, Pedro V. Aja y Félix Lizaso, además de algunos extranjeros. En el número 2, correspondiente a abril-mayo, aparece como subtítulo «Publicación trimestral», señala a Rafael García Bárcena como director y se suprime la lista del consejo de dirección. El número 4 (enero-junio de 1949) es dedicado íntegramente al centenario del nacimiento de Enrique José Varona. Continúa saliendo irregularmente. Con el número 7, enero-marzo de 1951, cambia de formato y comienza el volumen II, que finaliza con el número 10, correspondiente a enero-junio de 1952. Se reinicia su publicación (volumen 2, número 11, enero-abril de 1955) sin mencionar ahora al director, aunque destacando el consejo de dirección, integrado ahora por Humberto Piñera Llera, Mercedes y Rosaura García Tudurí, Máximo Castro Turbiano, Pedro Aja y Dionisio de Lara Mínguez. El número siguiente, mayo-diciembre de 1955, señala a Humberto Piñera como director y como subtítulo el de «Instituto Nacional de Cultura». Con el número 14 (julio-septiembre de 1956) comienza el volumen IV, que continuará hasta e