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IX. Breve noticia del Santo Niño de la Guardia, que el arzobispo D. Juan Martínez Siliceo alegó en 1547
Fidel Fita
Biblioteca Nacional, códice Aa 105, fol.. 47 v. «É los mayores enemigos, que tuvo christo en esta vida, fueron ellos (los judíos); tanto que le crucificaron. Y este odio hasta el día de oy no cesa en ellos, así contra christo como contra sus ministros; como se muestra, pues la sancta inquisición todos los años quema, reconcilia y penitencia á muchos de ellos en estos Reynos; é de poco tiempo acá, çerca de la villa de la guardia, que es, nueve leguas de esta çibdad, villa de este arçobispado, crucificaron á un niño, de ocho años poco más o menos, mucha compaña de herejes; en el qual exercitaron todos los tormentos que en christo hizieron sus parientes, como es cosa muy verdadera.» Esta razón alegó el
arzobispo Siliceo contra no escasa, ni poco granada parte de su Cabildo
toledano, que se opuso al
Estatuto de limpieza (23 Julio 1547),
porque cerraba toda entrada ó participación en los beneficios de
la catedral á los cristianos de linaje hebreo. Tan ruidosa
polémica, ó su rica documentación avalorada con cartas del
emperador Carlos V (13 Setiembre 1547; 11 Febrero 1548), é
intervención del papa Paulo III (28 Mayo 1548), llena muchas
páginas del voluminoso códice
Aa 105 de la Biblioteca Nacional,
redactado casi por entero de puño y letra del licenciado
Sebastián de Orozco, jurisconsulto y poeta á la vez, que á
la sazón florecía en Toledo454. El cual hizo preceder á estas páginas la
Memoria escrita en 1544 por el licenciado
Damián de Vegas acerca del Niño de la Guardia, con el visible
intento de robustecer la que le parecía oportuna equidad del
Estatuto. De
Peor lo hizo el licenciado Orozco, el cual adicionó á la Memoria456 lo siguiente: «Los que fueron en la muerte y martirio de este sancto niño fueron este benito garcía de las mesuras, mosén franco, lope franco, juan franco, alonso franco, Juan de ocaña y garçi franco, [y] el licenciado Ribera contador que fue pilato.» Menos distante de la realidad, afirma el licenciado Vegas457: «Y de onze judíos que fueron, este benito garcia fué el que puso la corona en la cabeza y sacó el corazón del sancto niño innocente.» El número once es exacto, y dimana de los procesos auténticos; mas el ocho, erróneo, tiene visos de proceder del antiguo retablo458 que se puso en la cueva, y en cuyos relieves creíase que estaban figurados Benito García y Mosén Franco crucificando al Niño; Lope Franco y Garci Franco azotándole; Juan de Ocaña acusándole y Hernando de Ribera juzgándole; y finalmente, seduciéndole con mostrarle unos borceguilitos Juan Franco y Alonso Franco en la puerta del Perdón de la catedral Toledana. Al bello estilo de Orozco se ajusta la célebre canción:
FIDEL FITA.
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