El jardín de Venus
Nota introductoria
El país de afloja y aprieta
Los gozos de los elegidos
Las entradas de tortuga
El reconocimiento
El piñón
El conjuro
El loro y la cotorra
El voto de los benitos
El cabo de vela
El ciego en el sermón
Las lavativas
La fuerza del viento
La postema
La reliquia
El ajuste doble
La receta
La poca religión
Al maestro, cuchillada
El cuervo
La sentencia justa
El raigón
Los relojes del soldado
Diógenes en el Averno
La medicina de san Agustín
Once y trece
La oración de san Gregorio
Los nudos
La limosna
A Roma por todo
El resfriado
El onanismo
La paga adelantada
Las tijeras del fraile
Cualquier cosa
El cañamón
La linterna mágica
El «¿pues y qué?»
El modo de hacer pontífices
Las gollerías
Diálogo entre un tío y un sobrino
Las penitencias calculadas
Las bendiciones en aumento
Los calzones de san Francisco
La peregrinación
El panadizo
El sueño
El matrimonio incauto
La discípula
El dios Escamandro
La procuradora y el escribiente
La vieja y el gato
El avaro y su mujer
La vergüenza
Las hijas del pobre
La mercadera y el tuno
La confesión
El brocal
El sombrerero
La campanilla
La pulga
El miedo de las tormentas
Las beatas
El inquisidor y la supuesta hechicera
El abad y el monje
La gallega
El pastor enamorado
El fraile y la monja
El cura y el muchacho
Antonio y Pepa
Soneto de Manuel
Soneto a Nice
La melindrosa
La semana
Dora y Dido
Coplas del pájaro
Quintillas
Décimas
A casa de una moza un estudiante
A cierta moza un húsar, y no es cuento,
Allá en tiempos pasados
A los pies de un devoto franciscano
A media noche muchos gritos daba
A pedir la limosna acostumbrada
Ardiente una muchacha el otro día,
A un alcalde de corte a presentarse
A un viejo inquisidor es presentada
Casarse una soltera recelaba,
Casó Maruxa, gruesa gallegota
Casóse Dora la bella
Cierta joven soltera,
Cierta viuda, joven y devota,
Compró un turco robusto
Confesándose un soldado
Con un robusto fraile carmelita
Cuentan que un orador célebre en Grecia,
De cierto procurador
De histérico una monja padecía
De las entrañas de un roble
De un tremebundo lego acompañado,
Dieron alojamiento
El cínico Diógenes de Atenas
El joven Melibeo
El lunes me encontré a Juana
El pajarito, madre,
El pozo de los padres trinitarios
En casa de un labrador
En la ciudad alegre y renombrada
En la crítica ocasión
En la Puerta del Sol, según costumbre,
En lo interior del África buscaba
En todos los tiempos hubo algún amante
En una humilde aldea el Jueves Santo
En un carro manchego
En un día muy festivo
Érase en una aldea
Estaba una señora desahuciada
Hallándose cortejando
Iba a Jerusalén, acompañada
Iba un guardia de corps, lector amado,
Madre e hija con su manto
Mandó a Madrid venir de la montaña
Mientras ausente estaba
Montada en la trasera de su mulo,
No te quejes, oh Nice, de tu estado
Oye, Apolo, mi acento,
Predicaba un gilito en su convento
Preguntó en el Paular un forastero
Reñía una casada a su marido
Reprendía un abad a un perezoso
Salió muy de mañana
Señor don Juan, quedito, que me enfado.
Si yo he de quererte bien,
Tenía cierta vieja de costumbre,
Tenía cierto pobre vergonzante
Tenía una doncella muy bonita,
Tiene su aprendizaje cada oficio,
Una abadesa, en Córdoba, ignoraba
Una fe con testimonio
Una noche ardorosa,
Una noche de enero,
Una soltera muy escrupulosa
Un avariento casado
Un confesor gilito
Un convento ejemplar benedictino
Un cura y su criada en una aldea
Un gordo capuchino confesaba
Un joven arriscado
Un novicio tenía en su convento
Un payo a confesarse a Madrid vino
Un tejedor tenía
Un zagalón del campo,
Va a consultar a un padre jubilado
Vivían una vez, y va de cuento,
Yéndose a confesar cierta criada,