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    Boletín de la Real Academia de la Historia [Publicaciones periódicas]. Tomo 2, Año 1882
    
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Boletín de la Real Academia de la Historia

Tomo II

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Cuaderno I

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Elogio fúnebre de D. Valentin Carderera

NECROLOGÍA

     Parece paradoja, y no lo es: para trazar el retrato fiel de cualquier difunto ilustre que haya logrado una larga vida, conviene dejar que se desvanezca el recuerdo de sus años postreros. Al declinar hácia la tumba, el genio pierde algo de su brillo, como pierde sus rayos el sol al descender al ocaso, y no ha habido apenas hombre grande que en la vejez no haya incurrido en descarríos y extravagancias. Es preciso olvidar los eclipses que padecen los más privilegiados talentos en la ancianidad, y acordarse sólo de sus destellos y triunfos en la edad viril, durante el apogeo de la vida, para retratarlos como eran en el tiempo en que sus hechos les valieron el renombre glorioso y la envidiable aureola que los distingue del comun de los mortales. Estas semblanzas son las que deben perpetuarse; no la del hombre caduco, deforme envoltura del genio en las últimas etapas de su peregrinacion terrestre.

     Sirva esta reflexion de justificante al que, deseoso hace ya mucho tiempo de bosquejar con la pluma la esclarecida personalidad moral del artista, escritor y arqueólogo, que es asunto de esta breve biografía, ha dejado sin embargo transcurrir por más de año y medio y perderse lentamente en el silencio las memorias últimas de aquel amigo tan querido, viniendo hoy á evocar los recuerdos [6] de sus mejores años, y recogerlos religiosamente para que no se disipen en el olvido.

     Don Valentin Carderera y Solano nació en Huesca por los años de 1796. Plugo á Dios que un rayo de su inefable gracia iluminase su modesta cuna: precoz talento y elevados instintos hicieron que desde la primera adolescencia las flores de la literatura y del arte antiguo le ennoblecieran y embalsamaran el alma, y que se distinguiese en las escuelas de su ciudad natal por su amor á los autores clásicos latinos y sus notables facultades estéticas. Su familia le hubiera de grado ofrecido á la difícil milicia del templo, y dócil el jóven oblato, habría sin protesta abrazado la carrera eclesiástica, en la cual ya entraba con paso seguro consagrándose no sin fruto al estudio de la filosofía; pero un dignísimo prócer aragonés, natural tambien de Huesca, y el más ilustre de los grandes de aquella tierra por su regia alcurnia y sus Estados, -el Duque de Villahermosa,- descubriendo en él las dotes con que le había enriquecido la naturaleza, se declaró su Mecénas, obtuvo de sus padres que le confiasen su porvenir, y mandándole pensionado á Italia, le hizo continuar allí los estudios artísticos comenzados en su patria.

     No había Carderera nacido para perderse en el servum pecus de los idólatras rutineros de la Roma de los Césares. Dotado de prodigiosa memoria, recordaba y repetía con gusto, cuando venía á cuento, versos de Horacio y Virgilio, y áun de Catulo y Juvenal, y textos y sentencias de Séneca y Suetonio; pero nutrido en las máximas de la sana filosofía cristiana, si admiraba la forma clásica antigua, no desconocía la superioridad de la ciencia revelada sobre la humana especulativa, y la preeminencia de Cristo sobre Platon; y respetuoso con las enseñanzas de la religion en que había nacido, protestó siempre como artista contra las tendencias neo-paganas que aún pugnaban por mantener su imperio en la ciudad eterna en la época en que él allí vivía pensionado por su egregio protector, y que dominaron luego por mucho tiempo en el [7] mediodía de Europa hasta la hora en que asomó por los horizontes del arte la enseña de la reaccion romántica.

     Verdaderamente los que más ensalzaban el arte griego y romano no lo conocían á fondo; las peligrosas seducciones que su arquitectura y su plástica han descubierto despues, eran verdaderos secretos para los mismos adeptos de Palladio, Serlio y Vignola, para los Cicognara, los Visconti y los D'Agincourt. Esto pudo contribuir quizá á la repugnancia de Carderera á seguir la senda trillada por los benévolos y supersticiosos admiradores del Coloseo y de la columna Trajana, y á que buscase la fuente de sus inspiraciones en otras escuelas más accesibles á la comprension del artista en la presente edad del mundo. El arte antiguo, estudiado á la sazon de una manera incompleta y superficial, era para él convencional y mudo, y se le representaba como divorciado de la naturaleza. Necesitaba el jóven pintor un arte de más vida, de más pasion y movimiento, más halagüeño por su naturalismo y su color, y lo halló en los grandes maestros de los siglos XV y XVI: con el prestigio de la pureza y del candor, en el beato de Fiésole; con el de la gracia, en Leonardo de Vinci y en Correggio; con el de la nobleza y elegancia, en Rafael; robusto, terrible, grandioso, en Miguel Angel; majestuoso y digno, en Mantegna; seductor y palpitante, deslumbrador por sus matices, en Tiziano, Veronés y los venecianos. En una cosa se acercaba Carderera al arte antiguo, creyendo que se separaba de él: en la amorosa contemplacion de la naturaleza; porque el sabio naturalismo de los estatuarios y escultores griegos, sólo se ha revelado á la observacion sagaz de estos últimos tiempos.

     Carderera, merced á su amor á la forma real y á su prodigiosa y tenaz memoria, percibía la impresion de lo bello con tal energía y la conservaba en su mente con tal pasion, que no necesitaba tenerlo presente para reproducirlo. Confesábame él mismo, allá por los años 1834, cuando aún podía él pasar por jóven, siéndolo yo apenas, y aunque no me lo hubiera confesado, yo lo sabía, [8] porque la cosa fué pública en Roma, y con ella le daban mis padres y hermanos mayores cariñosa vaya, -que un precioso retrato de la princesa Doria, una de las mejores obras de su pincel, colgado en su estudio del palacio de Villahermosa entre los retratos de otras muchas princesas y damas ilustres que allí tenía, era fruto de esa amorosa y enérgica contemplacion. Lo que Laura de Novés para el Petrarca, había sido aquella aristocrática hermosura para el sensible Carderera: el cual, prendado de sus hechizos, sin que ella lo supiese, la retrató repetidas veces á sus solas, encerrado en su estudio, poniendo el modelo á la luz de su fidelísima memoria y trasladándole al lienzo, vivo y radiante, cual le veía en el santuario de su corazon. Dan testimonio de la rara perfeccion de la obra, creacion de su exaltado platonismo, el ruego que le hizo el jóven príncipe Doria, muerta ya su madre, de que le cediese uno de aquellos retratos para que figurase en su famosa galería de cuadros, y el bello soneto que un eclesiástico poeta, preceptor ó capellan del romano prócer, escribió en elogio del pintor y de la princesa difunta, del cual recordamos estos conceptos:

                               Chiaro ibero pittor, pittor valente,
tu ripari la perdita aspra, amara,
di colei, tolta dalla Parca avara,
dando a tè l'ali il genio tuo possente.
   Or di, come si ben t'avesti in mente
l'eccelsa spenta donna, al suol si cara,
tal che d'il bel sembiante ogni più rara
nobile forma, in tela, fai presente?
   Ecco il sublime aspetto, il caro viso,
lo sguardo, il labbro, la man benfatrice,
i dolci modi ed il suo bel sorriso!

     El retrato, en efecto, salió lleno de magia y atractivo: la noble dama, que ignoró en vida la pasion mediante la cual fué obtenido su hermoso trasunto por el tímido artista, de quien podía con toda verdad decirse:

                            molto brama, poco spera, nulla chiede,

[9] parecía en aquel lienzo una creacion espléndida y robusta del Tiziano ó del Pordenone. Los grandes coloristas cautivaban visiblemente al pintor español más que los grandes dibujantes de las escuelas romana y florentina.

     Cuando en 1831 volvió á España, despues de haber recorrido diferentes Estados de Italia, deteniéndose principalmente en Milan y en Nápoles, apuntaban ya en las aficiones de nuestro artista, por efecto de no sé qué cambio ó secreto llamamiento, las tendencias que luego decidieron de sus ulteriores tareas y que le granjearon la envidiable reputacion que alcanzó como juicioso crítico y erudito arqueólogo. ¿Conoció él acaso que la pintura le reservaba laureles ménos frondosos? Es posible: sus cuadros, sin embargo, especialmente sus retratos, obtenían el más lisonjero favor del público. Aún recordamos el justo aplauso que en las públicas exposiciones, celebradas en aquella época durante las ferias, en los salones y galerías, y hasta en el patio entoldado de la Real Academia de San Fernando, se tributó á los retratos, verdaderamente muy bellos, que hizo de las marquesas de Branciforte y de Labrador, y del entónces jóven poeta D. Mariano Roca de Togores, hoy Marqués de Molins, respetable hombre de Estado y por raro privilegio no ménos poeta que en su florida juventud, á quien representó en el elegante traje de Conde de Leicester, con el cual acaso quitó el sueño á más de una hermosura de la corte de las que le vieron en el gran baile costumé que acababa de darse en palacio en el cuarto del Infante D. Francisco de Paula Antonio y de su esposa la Infanta Doña Luisa Carlota. Pero Carderera era hombre de gran seso, y nunca locas ilusiones oscurecieron su clarísimo entendimiento. Sin renunciar, pues, á la paleta, que reservó para sus horas de verdadera inspiracion se entregó de lleno á los estudios arqueológicos.

     Las circunstancias de la época favorecían su nueva vocacion. Corría el tiempo en que una reforma total se anunciaba en los estudios literarios y artísticos: las letras y las [10] artes de consuno conspiraban á una completa emancipacion del yugo en que las había tenido el pseudo-clasicismo entronizado en Europa por el Renacimiento. En el campo de las letras, Mad. de Staël, Chateaubriand, Schlegel, Byron y Walter Scott, aquélla con su libro sobre la Alemania, el hijo de la brumosa Bretaña con su Genio del Cristianismo, su René y sus Mártires, el sabio literato de Hannover con sus traducciones de Skakespeare y Calderon, el excéntrico poeta inglés con su Childe Harold y su Don Juan, y el gran prosador escocés con sus Novelas históricas, habían abierto á los ingenios nuevos y fascinadores derroteros. En el de las artes, principalmente en la pintura, la guerra contra el arcaísmo, contra las teorías del bello visible, contra el desnudo, contra el plegado sistemático, estaba enérgicamente iniciada desde la muerte de David por Hersent y Géricault en Francia, por Cornelius y Overbeck en Alemania é Italia. Varios caminos se brindaban á los jóvenes escritores y artistas por efecto del ruidoso aplauso que la llamada escuela romántica obtenía desde la revolucion francesa de 1830; y notemos, aunque, no sea más que de pasada, un fenómeno curioso que con esta revolucion ocurría.

     El impulso contra las ideas arcaicas dado en nombre de la libertad intelectual, de que era la Francia para nosotros el representante más autorizado,-pues para los países del Norte lo era la Alemania,- procedía de diversos orígenes: en primer lugar, ya desde los preparativos de guerra que la Europa septentrional había venido haciendo de 1812 á 1814 para sacudir el yugo del árbitro del Occidente, el amor de patria y el espíritu religioso combinados habían producido una especie de poesía nueva, en que los recuerdos de la vieja Alemania y las antiguas creencias cristianas se daban la mano para exaltar el entusiasmo militar de todos los pueblos de raza germánica. Este gran movimiento patriótico y religioso, que ahuyentaba los recuerdos mitológicos de los tiempos paganos para glorificar en cambio los de la Edad Media cristiana, no podía ménos [11] de producir en el terreno de la literatura y de las artes una revolucion análoga á la que se operaba en el mundo político. De aquí los poetas místicos y soñadores: de aquí los pintores y escultores puristas. -Pero al propio tiempo, el arcaísmo era combatido en Inglaterra por otros dos terribles adalides: Byron y Walter Scott, á quienes poco há citábamos. Byron le combatía con el irresistible ariete del ridículo y de la ironía; Walter Scott haciendo retroceder la historia, de las ficciones y del artificio clásico, á la realidad y naturalidad de las crónicas y memorias. Y esta triple influencia del misticismo aleman, de las inspiraciones satánicas del gran poeta escéptico, y de las narraciones entretenidas y veraces del gran novelista, sistemas en su esencia opuestos, pero concordes todos en el menosprecio del clásico antiguo, venía trabajando á la juventud de todas las naciones desde que el estandarte del romanticismo había comenzado á ondear en las esferas de la literatura y del arte de nuestro siglo.

     ¿Se afilió Carderera, segun lo hicieron muchos de nuestros jóvenes literatos y artistas, á alguna de estas escuelas románticas como escritor y crítico? Él no era poeta, es decir, no escribía versos, aunque sabía admirablemente sentirlos; no era tampoco novelista. De Byron y de Walter Scott tenía, pues, poco que tomar; si hubiera sido su vocacion la de escritor lírico ó dramático, nunca hubiera imitado al autor del Don Juan ó de Manfredo: la impiedad era repugnante á sus sólidas creencias cristianas. Si envidió alguna vez los lauros del poeta, de seguro no fueron los de Espronceda, satélite del vate inglés, sino más bien los de Lamartine, á quien sinceramente admiraba. Y si no se afilió á ninguna de las escuelas ultramontanas que se disputaban en Francia la direccion del movimiento intelectual en la region de la fantasía, ¿de qué le aprovechó aquel nuevo impulso? ¿Qué partido sacó de la derrota del viejo sistema con el cual tiranizaba la Francia antes de 1830 á las escuelas de toda la Europa meridional sometiéndolas á un yugo exclusivo y uniforme? [12] Pues aquel impulso, aquella victoria, aquel grito de emancipacion fueron para Carderera la señal de que había recobrado su plena libertad de accion para consagrarse, sin temor de censuras académicas, al estudio de la ignorada y calumniada Edad Media, inaugurando en la Península Ibérica las útiles investigaciones, poderosas auxiliares de la Historia, merced á las cuales la marcha y las transformaciones del arte nos revelan las mutuas influencias de las diferentes civilizaciones en los Estados y pueblos que la naturaleza ó la conquista pusieron en contacto durante aquella trabajosa y fecunda edad. Con generoso afan se dedicó desde entónces á acopiar materiales para sus tareas arqueológico-artísticas, imitando el hermoso ejemplo que le daban en la vecina Francia los Lenoir, los Letronne, Raoul-Rochette, De Caumont, Didron y los Champollion; en Italia, Rossi, Fea, Vermiglioli, Cattaneo y Malaspina; en Inglaterra, Boeck, Ottley, Britton y Kosegarten; en Alemania, Ottfried Müller y BSttiger; y completando las que, con exagerado exclusivismo, realizaron en España Cean Bermudez en el campo histórico de nuestra pintura y escultura, y Llaguno y Amírola en el de nuestra arquitectura.

          (Continuará.)

P. de Madrazo. [13]



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Acuerdos y discusiones de la Academia (Noticias)

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NOTICIAS

     En la Biblioteca de la Academia existe depositada, para que pueda servir de consulta á los que lo soliciten, la obra titulada Coleccion de modelos de las Armas y de los Trajes usados por las tropas de mar y tierra, desde la más remota antigüedad hasta nuestros días. Dibujada y escrita por el Capitán de Caballería Don Manuel Jimenez Gonzalez.

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     La Junta organizadora del Congreso internacional de Americanistas, que se reunió en esta corte en Setiembre del pasado año, pidió á varios establecimientos públicos, y entre ellos á nuestra Academia, notas de los mapas, cartas, planos, relaciones geográficas de Indias (Nueva España, Perú y otros reinos y provincias) y noticias de documentos relativos á nuestras investigaciones en el continente descubierto por Colon. La Academia se prestó gustosa á esta peticion, y reunió los documentos que han figurado en la Exposicion recientemente verificada.

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     Á propuesta del señor Bibliotecario, se ha reformado el Catálogo de precios para las obras que tiene en venta nuestra Academia: novedad que ha producido excelentes resultados.

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     Entre otros descubrimientos, de que frecuentemente se da noticia á la Academia, merecen citarse el de multitud de sepulcros hallados al SE. de la ciudad de Vitoria, segun comunicacion dirigida por el señor Vicepresidente de aquella Comision provincial de monumentos.

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     El Sr. D. Basilio Sebastian Castellanos ha ofrecido y regalado á nuestra Biblioteca las obras del diplomático y literato español D. José Nicolás de Azara, con algunas otras producciones sobre historia y literatura; desprendimiento que agradeció la Academia como era debido.

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     Con igual satisfaccion ha recibido ésta el donativo, hecho por Mr. Charles Boy, del drama lírico de Santa Inés, en verso provenzal, perteneciente al siglo XIII, y descubierto por el Sr. D. Víctor Balaguer.

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     El Sr. D. Jacobo Zóbel, Académico electo, ha presentado el primer tomo de su Estudio histórico de la moneda antigua española, y leido algunos trozos, acompañados de observaciones que fueron oidas con mucho interés en la sesion correspondiente.

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     Nuestro individuo de número D. Juan Facundo Riaño, autor del interesante libro titulado The industrial arts in Spain, ha remitido un ejemplar de él por medio de la Seccion de ciencias y artes de la Comision del Consejo de instruccion del Museo de Kensington del Sur.

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     A cierta distancia de la ciudad de Córdoba, en el partido de la Fuente de las piedras, sitio de la Dehesilla, segun comunicacion del Sr. Marqués de la Corte, se han encontrado casualmente varias estancias sepulcrales subterráneas, y dentro de ellas despojos humanos, armas y otros objetos de pedernal, de los cuales acompañó los correspondientes dibujos. Acordándose dar las gracias al Sr. Marqués, se le ha rogado al propio tiempo que excite el celo del dueño del terreno, á fin de que se preste á continuar las excavaciones.

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     El Excmo. Sr. D. Antonio Romero Ortiz y el Ilmo. Sr. D. Cesáreo Fernandez Duro, ocupan ya en la Academia las plazas de individuos de número, vacantes por defuncion de los Sres. D. Pedro Sabau y D. Antonio Delgado.

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[15]

     Por la Direccion general de Instruccion pública ha sido nombrado Jefe del Museo de antigüedades de Barcelona D. Antonio Elías de Molins, cesando en este cargo su antiguo conservador D. José de Manjarrés.

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     La Academia ha remitido á Mr. Rohault de Fleury los calcos, que había pedido, de unos monumentos sepulcrales descubiertos á fines del siglo pasado y principios del presente en la provincia de Sevilla.

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     El Sr. Jené y Gimbert, correspondiente en Lérida, ha hecho donacion á la Academia de una moneda celtibérica, mediano bronce, que el señor Anticuario ha colocado en el Monetario de la Corporacion.

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     El Sr. Hans Hildebrand, como Secretario de la Academia de Bellas Letras, Historia y Antigüedades de Suecia, se ha dirigido á la nuestra desde Stokolmo, proponiéndola entrar con ella en cambio de publicaciones, remitir todas las obras que ha dado á luz aquel Cuerpo, y contribuir con cuantas noticias se crean interesantes respecto á la rica coleccion de monedas españolas que formó el Sr. Lorichs, y que adquirió el Gobierno sueco.

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     El Académico Sr. Pezuela ha escrito y leido en sesion ordinaria una Memoria sobre la urgente necesidad de velar por la conservacion de los Archivos históricos parciales, que existen en la Habana, correspondientes á Santo Domingo, la Luisiana y las Floridas, y acerca de la conveniencia de que sus papeles sean trasladados al Archivo general de Indias de Sevilla.

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     El Sr. Gomez de Arteche ha regalado á la Academia, en nombre del Excmo. Sr. Brigadier D. Hipólito Llorente, un manuscrito en vitela, libro de rezo, al parecer, cogido en una de las iglesias de Magdala en la época de la expedicion inglesa á Abisinia. Este libro fué cedido al Sr. Llorente por el General Lord Napier.

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[16]

     La Direccion general de Instruccion pública ha comunicado á la Academia la Real órden en virtud de la cual se ha declarado monumento nacional histórico y artístico el ex-monasterio de Benedictinos de la Oliva, con su iglesia, en la provincia de Navarra.

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     Por el Sr. Ministro de Fomento se ha hecho saber á la Academia que la de Ciencias, Letras y Artes de Módena deseaba entrar en correspondencia con la nuestra, y ésta acordó contestar que está dispuesta á aceptar las mencionadas relaciones.

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     La Sociedad Columbina Onubense, constituida para conmemorar el aniversario de la salida de Colon al descubrimiento del Nuevo-Mundo por medio de una funcion cívico-religiosa, que se celebrará anualmente el dia 3 de Agosto en el histórico monasterio de Santa María de la Rábida, participó al Sr. Director de nuestra Academia que había sido nombrado por unanimidad Socio honorario de aquélla.

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     El Sr. Darío Bertolini ha remitido á la Academia desde Portogruaro (Veneto) una inscripcion, descubierta en el territorio de Julia Concordia, en el Estado romano, la cual pasó á estudio del señor Anticuario.

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     El Sr. Académico D. Vicente de la Fuente ha hecho á la Academia el obsequio de dos ejemplares, uno de su libro titulado Los Toribios de Sevilla, y otro del tomo I de su Historia de Calatayud.

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     El Bibliotecario Sr. Rosell ha dado cuenta del resultado de las investigaciones hechas en nuestros Archivos para satisfacer el deseo del Sr. Ministro de Estado relativamente al sitio, extension y límites del establecimiento de pesquería que tuvo antiguamente España en la costa del Océano, junto á Santa Cruz la Pequeña, territorio del imperio de Marruecos. Los documentos consisten en copias del testimonio de las ciudades, villas y fortalezas que se sometieron y reconocieron por señores á los Reyes [17] Católicos Don Fernando y Doña Isabel en 15 de Febrero y 24 de Marzo de 1499; y de otros extractos y apuntamientos, relativos á Taraoz, Santa Cruz y Mar Pequeña.

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     Han sido nombrados:

Académicos Honorarios.
     El Sr. William Bonaparte Wyse, en Irlanda.
     El Ilmo. Sr. Aureliano de Saint'Alode, en Mourron.
     El Sr. Leopoldo Delisle, en Paris.
 
Correspondientes.
     El Sr. D. Mario Lasala y Valdés, en Zaragoza.
     El Sr. D. Camilo de Villavaso, en Bilbao.
     El Sr. D. Domingo Alcalde Prieto, en Zaragoza.
     El Sr. Francisco Gomes d'Amorin, en Lisboa.
     El Sr. Léon Hilaire, en Tolosa (Francia).
     El Sr. D. Vicente Rodriguez de Peñalver, en Sevilla.
     El Sr. D. Antonio Almagro Cárdenas, en Granada.
     El Sr. Antonio d'Almeida, en Oporto.
     El Sr. D. Policarpo Mingote, en Leon.
     El Sr. D. Pedro Novo y Colson, en el Puerto de Santa Maria.
     El Sr. D. Manuel Iradier, en Vitoria.
     El Sr. D. Juan Balbás, en Castellon.
     El Sr. D. Fernando de Hermosa, en Ciudad-Real.
     El Sr. D. José María Fernandez y Sanchez, en Santiago.
     El Sr. D. Pablo de Leon y Brizuela, en Leon.
     El Sr. D. Bartolomé Teijeiro, en Lugo.
     El Sr. D. Antonio de Arteaga y Martinez, en Salamanca.
     El Sr. D. José María de Lizana, en Bilbao.
     El Sr. D. Fidel de Sagarminaga, en idem.
     El Sr. Félix Rozanski, en El Escorial.
     El Sr. D. Antonio García Vazquez Queipo, en Santiago.
     El Sr. D. Arístides Rojas, en Caracas.
     El Sr. Alfredo Peuleneer, en Lieja. [18]
     El Sr. D. José de Manjarrés, en Barcelona.
     El Sr. Denis Florencio Mac Carthy, en Lóndres.
     El Sr. D. Manuel Villar y Macías, en Salamanca.
     El Sr. D. Eusebio de Vergara y Medrano, en idem.
     El Sr. Emilio Travers, en Caen.
     El Sr. Estanislao José Siennicki, en Varsovia.
     El Sr. Hartwig de Derenbourg, en París.
     El Sr. D. Agustin Perea Sanchez, en Cehegin (Murcia).
     El Sr. D. Ramon Rubio Juncosa, en Valencia de Alcántara.
     El Sr. D. Antonio Perez Rioja, en Soria.
     El Sr. Rémi Siméon, en París.
     El Sr. D. José María de Cos, en Oviedo. [19]


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Informes

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I. Nobiliario y Blasón de Canarias, por don Francisco Fernández Bethencourt.

     Evacuando el informe, que de órden de nuestro Director accidental se me pide, sobre la obra intitulada Nobiliario y Blason de Canarias. Diccionario histórico, biográfico, genealógico y heráldico de la Provincia, por D. Francisco Fernandez Bethencourt, obra sobre cuyo primer ó segundo volúmen ha debido dar su informe favorable mi querido amigo, paisano y compañero D. Juan Facundo Riaño, segun manifiesta el autor en el último párrafo del Prólogo con que encabeza el tomo tercero, debo manifestar á la Academia que la obra continúa en este volúmen digna de los elogios que se le han prodigado en doctas corporaciones extranjeras. El lenguaje simbólico y figurado de la llamada ciencia del Blason que, no por pertenecer á instituciones que casi pueden considerarse muertas, deja de tener grandísima importancia, porque en él está escrita la historia caballeresca y legendaria de los siglos medios, adulterado y corrompido por el mismo abandono de tales estudios, había dejado de ser una especie de lenguaje universal para todas las naciones donde predominaron los poéticos y levantados pensamientos de la caballería y servicio importante para estos estudios es volverlo, como lo hace el Sr. Fernandez Bethencourt, á su pristina pureza. Y sin embargo, su obra no es una acumulacion indigesta de nombres raros é ininteligibles casi siempre para los no conocedores del arte del Blason, -que yo nunca podré llamar ciencia, aunque así [20] le llamen, y á más le califiquen de noble, desde Toison de Oro, el rey de armas de Cárlos el Temerario, hasta nuestro Argote de Molina,- sino un libro hecho á la moderna, en el que, al lado de todos esos revesados vocablos de sinople, sotuer, perla, giron, lambell, timbre, dentellado, brisura, rustas, cremelin, y otros no ménos extraños para los profanos en tales materias, vocablos que sólo usa cuando el tecnicismo del asunto lo reclama, contiene curiosos y, á veces, peregrinos datos históricos de las familias á cuyos apellidos se refiere, relacionados con la historia general de la patria, y justificados todos con oportunas, pero sobrias citas; lo cual da á la obra un carácter indudable de interés general, sacándola del estrecho círculo en que otros genealogistas encerraron libros de índole parecida. La abreviada historia de las importantes familias nobles españolas, portuguesas, francesas, italianas, flamencas, holandesas é irlandesas, que se fueron estableciendo en las Islas Canarias, contiene la historia propia ó íntima de las mismas en los mejores períodos de las edades media y moderna; y, relacionado todo esto, como hábilmente se encuentra enlazado, con la historia general de la madre patria, resulta una verdadera historia particular de aquellas islas, en lugar de un seco y adulatorio volúmen, escrito sólo papa halagar á determinada clase social, digna por otra parte de consideracion y de respeto para quien ama ardientemente lo pasado por su propio valor y por las enseñanzas que ofrece para lo porvenir.

     Si á esto se agrega que el libro está escrito en correcto y fácil estilo, como acontece con frecuencia con las obras de los escritores de aquellas islas, comprenderá la Academia que mi dictámen no puede ménos de ser favorable á esta obra, cuyo tomo tercero es digno de los anteriores, y que conceptúe que debe recomendarse al Gobierno, para que le dispense la proteccion que dentro de sus facultades considere oportuna.

     La Academia, sin embargo, resolverá.

     Madrid 20 de Febrero de 1880. -J. De Dios de la Rada y Delgado.

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II. Lecciones de Historia Universal, por don Manuel de Góngora y Martínez.

     Evacuando el informe, que se había servido confiarme nuestro digno Director accidental, acerca de la obra de D. Manuel de Góngora y Martinez, intitulada Lecciones de Historia universal, debo manifestar á la Academia que, despues de haberla leido con el detenimiento que un libro de su índole requiere, he formado de ella favorable juicio, encontrándola digna de aplauso y de la proteccion que su ilustrado autor pide.

     Producto este libro de más de treinta años de asíduos trabajos en la enseñanza y en el cultivo de la Historia, que han valido á su autor repetidos premios y una reputacion merecida, no es la más ó ménos exacta, más ó ménos metódica compilacion de hechos, escogidos muchas veces con escaso criterio, que la especulacion, más que el amor á la ciencia, reune y apila para formar volúmenes que ofrecer en los mercados escolares á preciso y, á veces, impuesto consumo. La obra de Góngora, por el contrario, es fruto de largas lecturas, de sana crítica, de esa pedagogía académica que sólo se aprende enseñando, y por eso participa tanto de buena y depurada doctrina, como de acendrada exposicion, juicios críticos, y fácil y filosófico método.

     En tres lecciones prolegomenales fija el valor del tecnologismo de la vasta ciencia que trata de exponer, sus fuentes de conocimiento, la nocion de la verdadera crítica, y las divisiones de la Historia y sus subdivisiones en épocas; presentando así en fácil encadenamiento cronológico, enlazada en inmensa cadena, sin solucion de continuidad, la historia del género humano desde su aparicion en la superficie de la tierra hasta los principios de la contemporánea; pues, al llegar aquí, comprende que, más que á nosotros, toca á los venideros escribirla y juzgarla, aplicando aquella tan célebre y exacta frase:

                            Ai posteri la ardua sentenza.

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     Despues de esto, con el digno valor que dan arraigadas convicciones, entra en el exámen de otras cuestiones, preliminares tambien á la narracion histórica, acerca de la antigüedad del mundo, del origen del hombre, de su unidad y de sus primeros pasos sobre la tierra; y, guiado por un criterio eminentemente cristiano y católico, las resuelve con arreglo á los últimos adelantos, demostrando que no existe el menor desacuerdo, sino estrecha é intima union, entre las lucubraciones de la ciencia y las revelaciones de la fe.

     De la misma manera, ya dentro de la narracion, se ocupa de las llamadas edades preshistóricas; demostrando, como hace mucho tiempo tuve la fortuna de afirmar, que, más que épocas cronológicas, los monumentos que á ellas se refieren revelan períodos de civilizaciones primitivas: y entra despues en los tiempos ya conocidos de la Edad antigua, llevando siempre en tan remotas épocas como primera guía las Sagradas Letras, armonizadas siempre con los datos que la erudicion y la crítica han ido atesorando á través de los siglos. Pero, desde el momento en que llega á períodos donde aquéllas no alcanzan, por referirse los hechos históricos á épocas posteriores, pone al frente de cada leccion las fuentes de los conocimientos que en la misma expone, para que los alumnos tengan donde acudir y encontrar la confirmacion de sus palabras, ó ampliacion de la doctrina expuesta; conociendo que en los procesos históricos no hay afirmacion que no necesite probanza.

     Y no se limita á exponer los hechos con fácil y correcta diccion y, á veces, hasta galano lenguaje que, quitando aridez al estudio, le hace ameno y le da interés y atractivo, sino que, comprendiendo no pueden juzgarse bien los hechos, sin conocer el medio en que se han realizado y el lugar que les ha servido de teatro, antes de narrarlos, asienta la geografía y topografía, y hasta las condiciones climatológicas de los países en que los hechos, objeto de la narracion, pasaron; con lo que el libro que nos ocupa puede considerarse, no sólo como una obra elemental de Historia, sino tambien de Geografía antigua.

     Las Lecciones de Historia del Doctor Góngora están además escritas con un criterio verdaderamente progresivo y universal; [23] porque, lejos de limitarse, como la mayor parte de los libros de esta clase, á los que pudiéramos llamar acontecimientos políticos, militares y civiles, se extiende á las diferentes fases que presenta la actividad humana en sus manifestaciones científicas, literarias y artísticas, haciendo en cada período un cuadro completa de la historia en él comprendida.

     Por cuanto llevo expuesto, creo que la obra de que se trata reune las condiciones, pedidas por la legislación vigente, para que por el Ministerio de Fomento se conceda á su autor, que es al mismo tiempo el propietario y editor, el mayor auxilio que á bien tenga.

     La Academia, sin embargo, resolverá.

     Madrid 18 de Mayo de 1880. -J. de Dios de la Rada y Delgado.

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III. Recuerdos históricos de España, por d. José Marín Ordoñez.

     Cumpliendo con la órden del Sr. Director accidental, que se sirvió nombrarme para dar informe, he examinado detenidamente la obra titulada España. Recuerdos Históricos, por D. José Marin Ordoñez, compuesta de un tomo de 510 páginas, en 4.º mayor, que acaba de publicarse en esta capital.

     El texto del libro corresponde perfectamente á su título, trazando el autor á grandes rasgos y por órden cronológico todos los episodios más notables de nuestra Historia Nacional. Si su lenguaje, siempre correcto, deja de ser feliz en la expresion algunas veces, el juicio del Sr. Marin es, en general, exacto en cuanto á la naturaleza de los hechos, y la filosofía con que los considera, acredita la bondad de sus ideas y sus sanísimas doctrinas.

     Parécenme, por tanto, sus Recuerdos Históricos, un seguro guía para que los que estudien nuestra Historia Nacional no se [24] extravíen en el laberinto de publicaciones, más ó ménos históricas y no escasas de errores, que desde principios del siglo actual se vienen publicando.

     Esta es la opinion sintética del que suscribe sobre la expresada obra, que merece por lo tanto todo el apoyo del Gobierno de S. M., si la Academia con su superior criterio no es de sentir distinto.

     Madrid 14 de Junio de 1880. -Jacobo de la Pezuela.

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IV. Historia del renacimiento literario contemporáneo de Cataluña, Baleares y Valencia, por d. Francisco María Tubino.

     No es esta la primera vez que la Real Academia de la Historia informa acerca de una obra de D. Francisco María Tubino. Hace diez años, en 1870, lo hizo tambien dando su parecer al Gobierno sobre el Viaje científico á Dinaniarca y Suecia, que aquél había escrito en union del Doctor Vilanova; y en verdad, en un notable informe, cuya ponencia desempeñó, como todo lo que salía de su docta y elegante pluma, nuestro respetable Director el Excmo. Sr. D. Antonio Benavides, encareciendo los méritos contraidos con aquel trabajo por uno y otro autor. Hoy el que suscribe, despues de haber examinado la nueva obra debida al Sr. Tubino, sobre la que se pide su informe á la Academia, y que se intitula Historia del Renacimiento literario contemporétneo de Catalaña, Baleares y Valencia, se cree en el deber, con no menor fundamento, para pedir en pro de esta obra el ilustrado apoyo de la Academia.

     El estudio de las literaturas llamadas romances, tan brillantemente proseguido por Ditz y Bactsch en Alemania, por Mussafia en Austria, por Meyer en Francia, y por otros, no ménos distinguidos filólogos y literatos en Italia é Inglaterra, si viene siendo objeto de notables explicaciones, hace muchos años, en [25] la Escuela Superior de Diplomática, debidas primero al docto D. Pedro Felipe Monlau, despues á su antiguo discípulo y hoy dignísimo profesor, D. Vicente Vignau, y si se ha de cultivar tambien, como supieron hacerlo siempre en su relacion más literaria y lingüística nuestros dignísimos compañeros los Excelentísimos Sres. D. José Amador de los Rios y D. Víctor Balaguer, no lo había sido en el momento histórico de nuestro siglo, lo cual hace en la obra que nos ocupa con acertada crítica su diligente autor.

     El Sr. Tubino se ha fijado en una de las manifestaciones de esa literatura, en el renacimiento de que son teatro las provincias de la region oriental de España, con sus islas adyacentes; y, comprendiendo el carácter y los alcances del problema, lo plantea y resuelve, en cuanto es dado juzgar por lo publicado, con seguridad y acierto, con crítica desapasionada y con verdadero amor de patria, no perdiendo de vista lo que se debe á la unidad que felizmente alcanza nuestro país.

     Comprenden los cuadernos recibidos una filosófica introduccion, donde el autor prepara el ánimo de sus lectores para que le sigan con fruto en el curso de las investigaciones comenzadas. Sobre fijar lo que llamaríamos personalidad política que en lo antiguo alcanzaron Cataluña, Valencia y Baleares, determinando los elementos que figuraban en su organismo, ocúpase del orígen y formacion de las lenguas neo-latinas, y de cómo nacen y crecen las nuevas formas y géneros literarios, á ellas peculiares. En esta parte, la novedad en los puntos de vista acompaña á la justicia con que el autor procede. No se había atribuido cumplidamente hasta ahora al sacerdocio católico la parte que de pleno derecho le corresponde en la formacion de las lenguas romances; habíanse, sí, emitido consideraciones valiosas acerca de su representacion en la constitucion de las nuevas sociedades, y quilatado su influjo en la poesía popular; mas, en lo que toca á la filología, necesario era ofrecer á buena luz y con la debida extension los hechos, para señalar, como lo hace el Sr. Tubino, la principal, la decisiva influencia sobre el lenguaje del poder conservador y docente, que su importancia y la pureza de su doctrina habían dado á la jerarquía eclesiástica, al fenecer el [26] cesarismo y al empezar la alianza entre el Pontificado y el elemento germano.

     Entraña el florecimiento literario, de que se ocupa la obra del Sr. Tubino, problemas de la mayor importancia para la historia general de nuestra patria; y el autor, aunque sin creerse en la necesidad de resolverlos, allega datos muy útiles para guiar al hombre de Estado que se proponga estudiarlos; y, relacionando el desarrollo puramente estético con el de las instituciones, hace ver la compenetracion de la cultura nacional y de la provincial, y la parte que en los adelantos literarios de la region que estudia corresponde á cada una de ellas.

     Al historiar el Renacimiento desde el comienzo de nuestro siglo hasta lo presente, el Sr. Tubino acumula los hechos que á aquel se refieren con gran copia de datos, dando así testimonio de actividad constante y bien encaminada. Y es de tal suerte, que puede asegurarse no habrá medio de escribir con fruto la historia de la literatura española contemporánea, ni ménos la de nuestra civilizacion actual, sin tener presentes los documentos reunidos en la obra del Sr. Tubino; porque éste ha dado á su digno empeño las consideraciones necesarias para que sea tan fecunda en enseñanza, como meritoria en buenos propósitos.

     En vista de lo expuesto, el que suscribe, teniendo tambien en cuenta que el mismo autor es el editor, lo que á los hombres de letras impone penosos sacrificios, cree que esta obra debiera recomendarse al Gobierno para que le otorgue la proteccion que estime conveniente.

     La Academia, sin embargo, resolverá.

     Madrid 18 de Junio de 1880. -J. de Dios de la Rada y Delgado.

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V. Manual de Arquivonomía, por D. José Morón y Liminiana.

     Nombrado por nuestro Sr. Director para informar lo que me parezca acerca de la obra titulada Manual de Arquivonomia, que su autor D. José Moron y Liminiana, individuo del Cuerpo [27] de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, ha presentado á la Direccion general de Instruccion pública, solicitando los beneficios del Real decreto de 12 de Marzo de 1875, tengo la satisfaccion de hacerlo en términos favorables. Es un opúsculo en la apariencia, pero en el fondo un libro de extenso contenido, más difuso y doctrinal quizá de lo que conviene á su objeto, si éste es, como parece, dar á los empleados en nuestros Archivos históricos instrucciones metódicas y completas para el arreglo y conservacion, ó lo que es lo mismo, para el buen servicio de sus respectivos establecimientos, y áun de los puramente administrativos, por desgracia harto desorganizados en la mayor parte de las dependencias del Estado, no ménos que en las de las provincias y los municipios. Esa difusion, sin embargo, el tecnicismo un tanto ostentoso y los conceptos puramente filosóficos de que el autor se vale para encarecer la importancia del asunto, no redundan en demérito de su obra, sino en cuanto perjudican á la sencillez y concision que deben resaltar en los libros didácticos y esencialmente expositivos; así como las opiniones, que á veces emite con cierta novedad y desenfado, prueban su genialidad característica, más que la propension á zaherir, ó el deseo de singularizarse.

     En la obra del Sr. Moron tienen no poco que aprender los que se dedican á este género de estudios. Hay en ella copioso caudal de erudicion, espíritu investigador, apreciaciones muy exactas, hijas de una observacion sagaz, y métodos y reglas deducidas de la práctica y autorizadas por la experiencia. El propósito de juzgar con la debida severidad los libros, cuyos autores demandan el auxilio del Gobierno, porque difícilmente contarían con el del público, modestia de que involuntariamente hacen alarde, no puede alcanzar al Sr. Moron, que en su Arquivonomía (perdonémosle la invencion de la palabra) se ha hecho verdaderamente digno de la proteccion que solicita. Por esto, y porque conviene alentar sus esfuerzos, hacerle grata su carrera y estimular á otros á que sigan su laudable ejemplo, puede recomendarse al Gobierno la adquisicion de suficiente número de ejemplares de la obra á que este informe se refiere, para que se difunda y sirva de estudio á las personas que deben consagrarse á él, sea [28] en los establecimientos oficiales, históricos ó administrativos, sea en las Bibliotecas públicas, mudas cátedras de enseñanza.

     La Academia, sin embargo, resolverá lo más acertado y justo.

     Madrid 1.º de Octubre de 1880. -Cayetano Rosell.

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VI. Codices manuscripti hispanici ad historiam medii aevi et praesertim ad res historicas Germaniae spectantes.

Reise nach Spanien im winter von 1878 auf 1879. Von P. Ewald. Aus dem neuen archiv D. Gesellsch F. Ältere deutsche geschichtkunde, BD. VI. Hannover. Hahn'sche Buchhandlung. 1881.

     Tiene este folleto 178 páginas en 8.º, fuera de la portada y de la fe de erratas, conservando la numeracion (pág. 214-392), que ha tomado al publicarse por primera vez en el Nuevo archivo de la Sociedad estudiosa de la antigua historia alemana, tomo VI. Se propone dar á conocer lo que su autor, el señor Ewald, recabó como fruto de su exploracion científica por España durante el invierno de 1878 á 1879. El Sr. Ewald examinó dentro de nuestros principales archivos y bibliotecas los códices que pueden contribuir al estudio histórico de la Edad Media, y en particular al de Alemania.

     El autor, no sin alabar, como es justo, los trabajos de esta índole, debidos á nuestro socio honorario el R. P. JulioTailhan, al ya difutito Sr. Eguren, á nuestro correspondiente Sr. Villaamil y al eminente helenista D. Cárlos Graux, pondera la valía sin igual de los códices góticos españoles, tanto por su número, como por su esmero y riqueza. Forman un ramo, y no el ménos escaso ni el ménos bello, de nuestra gloria nacional. Prelados, monasterios y reyes, y áun próceres y municipalidades, cifraban en estos códices, con primor escritos, y las más de las veces brillantemente coloreados, el mayor lustre de su fama, el mejor tipo de su cultura y el terso espejo de su historia. Con ser tantos los [29] manuscritos góticos, artísticos y literarios que, desde la infausta supresion de los conventos y la vandálica tormenta de las guerras civiles, se han destruido, ó bien han pasado á manos de extranjeros, quedan todavía, y se han salvado sobre los dilatados campos de nuestra Península, abundantes panes en flor, de los cuales puede y debe hacer acopio la ciencia universal. No pocos de estos códices, buscados y adquiridos á peso de oro, habían venido á España desde varios puntos de Europa; demostrando con este movimiento el alto nivel á que subieron nuestros estudios literarios, mayormente durante el siglo de Cisneros y de Felipe II. Lo que el siglo actual cierra entre sus brazos, no todo han sido guerras, desolaciones, fieros males; ha brillado tambien á intervalos, sembrando flores y despuntando abrojos, la Paz serena. Así es que muchos códices han salido del fondo de las tinieblas que los ocultaban, y áun algunos han vuelto á nuestro territorio; y todos se han estimado y estudian con creciente interés, merced á los generosos esfuerzos del Estado y á la incesante accion, así de las Academias nacionales y del Cuerpo de Bibliotecarios y Archiveros, como de otras Corporaciones y personajes ilustres.

     Sentados estos preliminares, discurre luego hacia su propio objeto el Sr. Ewald; y con paso firme, con ojo avizor y con diestra mano logra penetrar en el recinto de nuestras fuentes históricas y sacar á la luz del dia, sus arcanas preciosidades. Visita fuera de Madrid los depósitos del Escorial, Toledo, Valladolid, Salamanca, Sevilla, Córdoba, Granada, Cádiz, Barcelona y Lisboa, y en Madrid, además de nuestro Archivo, el Histórico Nacional y el del Museo Arqueológico, la Biblioteca Nacional y la de la Universidad, la de S. M. el Rey y la particular de nuestro digno Presidente interino el Sr. Gayangos. En cada uno de estos parajes clasifica el Sr. Ewald los códices, que hacen á su intento, por órden cronológico, teje su análisis, extracta, y aún copia por entero, las piezas inéditas de mayor interés, y, en una palabra, eslabona todos los datos que bastan y se requieren para orientar al lector, ávido de conocer el fondo y la trama del manuscrito. Todas las piezas ya publicadas las designa por el libro más acreditado que las contiene; como las bulas, por el Regesta de Jaffé; nuestros cronicones, por La España Sagrada; y los trozos de Patrología é [30] Historia eclesiástica, por la Coleccion de Migne. La Nomina Sedium episcopalium del siglo VIII, que hizo ya fotografiar y explicó nuestro compañero D. Aureliano Fernandez-Guerra en su Discurso de contestacion al del Sr. Rada; el texto de Rangerio, arzobisp de Luca, en parte inédito, y en parte ya publicado por el Sr. La Fuente, con aplauso de toda Europa; la Crónica del Pacense el códice Complutense; nuestros magníficos códices de San Millan, Cardeña y San Isidro de Leon; los cartularios de Sahagun y Samos en el Archivo Histórico Nacional; la Biblia de Huesca en el Museo Arqueológico; la Crónica de España, manuscrita en el siglo XIV, y el Fuero y Privilegio de Sahagun en la biblioteca de Sr. Gayangos; y mil otras joyas de primer órden que, dignamente custodiadas, pueden verse en los archivos de Toledo, Valladolid, Salamanca, Sevilla, y demás arriba citados, hacen esperar que el Sr. Ewald, encariñado con monumentos de tanta valía, como él ha sabido cuidadosamente reconocer y exactamente describir, no limitará ahí su estudio; sino que, á no tardar, querrá completarlo con el de otros archivos de aquellas mismas y otras ciudades, que la premura del tiempo no le permitió recorrer. Tales son, por ejemplo, el archivo de la catedral de Barcelona, que encierra códices en pergamino, de letra uncial, y el Tumbo del siglo XIII en cuatro volúmenes, analizados por Caresmar, y el insigne Templum Domini, que dí á luz, escrito por el Cardenal D. Juan Margarit, y es como el primer esbozo de historia universal europea, hecho en España; los archivos catedralicios de Gerona, Tarragona, Tortosa, Valencia y Lérida; los de Sigüenza, Palencia, Compostela, etc., y muy en especial, los de Astorga, Leon y Oviedo, los cuales ofrecian para el objeto que se propuso el Sr. Ewald abundantísima mies, segun es de ver en el informe que sometí, no há mucho, al juicio de la Academia, cumpliendo el encargo que ella me hizo de explorar el estado en que se encuentran aquellos centros históricos de ambas Asturias.

     En suma, la obra del Sr. Ewald, aunque no completa en su género, es digna de grande aprecio, y merece considerarse como un adelanto nuevo y egregio de nuestra Historia nacional, estudiada en sus fuentes. El regalo que de esta obra nos hace el autor muestra que la hidalguía de su ánimo va de par con su noble [31] ingenio. Por ello creo justo que al Sr. Ewald se envien los plácemes y las gracias de nuestra Corporacion, y (me atrevo á insinuarlo) el título de socio correspondiente.

     La Academia, no obstante, acordará lo que mejor sea.

     Madrid 3 de Junio de 1881. -Fidel Fita.

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VII. Sepulcro de San Pedro de Osma en la iglesia catedral de El Burgo.

     El Sr. D. Lorenzo Aguirre, Correspondiente en Soria, dirigió á la Academia con fecha 2 de Julio de 1879 la comunicacion siguiente:

          «Excmo. Sr.:

     En mi propósito de tener á V. E. al corriente de todo descubrimiento que se realice en esta provincia, no debo omitir el que ha tenido lugar en la catedral de este Obispado de Osma, situada en la villa de El Burgo.

     En su capilla, hoy denominada de El Espino, y ántes de El Sacramento, cubierto por un lienzo se ha encontrado el primitivo sepulcro de San Pedro de Osma.

     Segun las noticias que se me dan, está construido de mármol del país.

     Consta de tres cuerpos.

     En el superior se ve la estatua yacente del Santo, descansando sobre almohadones.

     En el segundo, sostenido por seis pequeñas columnas góticas, se ven los bajo relieves que representan los milagros realizados durante la vida del Santo.

     El tercero es el basamento, que lo constituye una losa sostenida por dos grifos. [32]

     Construido con poco esmero, segun la época á que corresponde, y sin duda por los escasos medios con que podría entonces contarse en este país, se considera sin embargo de bastante mérito, y tal vez se trata de colocarlo en la capilla donde actualmente descansan los restos del Santo.

     Cuando el Arquitecto provincial regrese, le pediré más detalles, que pondré en conocimiento de V. E.

     Dios guarde á V. E. muchos años. Soria 2 de Julio de 1879. -Excmo. Sr.:-Lorenzo Aguirre.»

     El mismo señor participa sobre el mismo asunto con fecha 19 de Octubre de 1880:

          «Excmo. Sr.:

     Tengo un compromiso, que voy á cumplir, con esa Real Academia; y á la vez algo que rectificar, en las noticias que dí respecto del descubrimiento del antiguo sepulcro de San Pedro de Osma, en la Iglesia catedral, situada en la villa de El Burgo.

     Los datos que he tomado demuestran que no se ignoraba su existencia, y que tampoco se encuentran en él los restos del Santo Patron del Obispado. Ligeros antecedentes históricos bastan para esta rectificacion.

     D. Juan Loperraez Corvalan, en su Descripcion histórica del Obispado de Osma, refiere que San Pedro, primer Obispo de este nombre desde 1101 á 1109, falleció en Palencia, siendo trasladado á la Catedral, donde descansan sus restos: colocándolo á los pocos dias en humilde sepulcro, empezado á construir por el Santo; en el cual permaneció por espacio de ciento cincuenta años.

     Este historiador incurre en error notable, que ocasiona confusion cronológica al referir la primera traslacion al sepulcro que motiva este informe.

     En la página 93, tomo I, edicion de 1788, dice que tuvo lugar el año 1275 «siendo Obispo de Osma D. Agustin, del humilde sitio donde yacía, al altar de la capilla que llamaban de la Resurreccion, en la que hoy se le dá culto á Nuestra Señora de El Espino.» [33]

     En la página 247 refiere que se hizo la traslacion por órden de D. Gil, único de su nombre, en el año 1258 «por hallarse en un sepulcro humilde, aunque señalado y conocido, en el que había estado ciento cincuenta años; previniendo antes una arca de piedra muy bien labrada, con sus adornos y molduras de baxo relieve, que colocó en un retablo de la capilla que llamaban entónces de la Resurreccion, donde ahora se venera la Imágen de Nuestra Señora con el título de El Espino.»

     Habiendo muerto San Pedro en el año 1109, y el Obispo D. Gil en el de 1261; contrayéndose la permanencia de los restos del Santo en su primitivo sepulcro á un espacio de ciento cincuenta años, fué indudablemente una equivocacion la referencia de la traslacion al tiempo del obispo D. Agustin, que obtuvo la mitra de Osma inmediatamente despues de la muerte de D. Gil; equivocacion que se comprende más, al considerar que el mismo Loperraez nada indica al narrar la vida de D. Agustin, no obstante las citas que hace acerca de los medios que empleó para concluir la fábrica de la catedral de Osma, promoviendo á la vez la devocion á San Pedro, á cuyo efecto cita las indulgencias que despachó D. Estéban, Obispo de Calahorra, en Valladolid, á 11 de Marzo de 1275.

     El sepulcro á que se contrae este informe es el que ocupó el Santo desde su primera traslacion, verificada el año 1258, hasta la que en 12 de Noviembre de 1551 se realizó, siendo Obispo de Osma el Sr. D. Pedro Alvarez de Acosta, desde la capilla, antiguamente denominada de la Resurreccion y despues de Nuestra Señora de El Espino, al suntuoso mausoleo donde hoy reposan sus restos.

     El que sirvió desde 1258 á 1551 se encuentra detras de la mesa altar de Nuestra Señora de El Espino, y en lo poquísimo que permiten la carencia absoluta de luz, la estrechez y la falta de limpieza, se observan los detalles siguientes:

     El sepulcro es de mármol blanco. En su tapa se ve la estatua yacente del Santo. En los costados están esculpidos los principales milagros de su vida. Descansa sobre cuatro formas de animales, cuya especie sería difícil determinar. A pesar de sus desproporciones, y de lo rígido y duro de sus paños, defectos ambos [34] muy comunes en la escultura de los siglos XII y XIII, es notable este sepulcro por el esmero de su trabajo, por la riqueza de los detalles de adorno, y en general por la buena composicion de sus figuras.

     Proyectada su traslacion á punto más conveniente dentro de la misma iglesia, toda vez que por lo insignificante de su presupuesto no hay motivo para retardarla, urge que se realice, no sólo para que sirva al estudio de los inteligentes, sino porque no es justo que permanezca oculta una de las mejores alhajas esculturales que la catedral de Osma encierra.

     Dios guarde á V. E. muchos años. Soria 19 de Octubre de 1880. -Excmo. Sr.:-Lorenzo Aguirre

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     El Sr. D. Lorenzo Aguirre, Correspondiente de nuestra Academia en Soria, avisó hace algun tiempo que se había hallado el sepulcro de San Pedro, llamado comunmente de Osma, primer Obispo de aquella diócesis, despues de la restauracion de aquella Iglesia en el siglo XII. La Academia acordó excitarle á que diese alguna noticia más sobre el hallazgo de este monumento. Así lo ha hecho aquel celoso Correspondiente, remitiendo un curioso informe sobre las vicisitudes de él, á partir desde la muerte del Santo Prelado, segun lo que dice Loperraez en su importante obra acerca de los Obispos de Osma; añadiendo una curiosa descripcion del dicho cenotafio, del cual dice que es de mármol blanco, con la estatua yacente del Santo, y relieves que representan algunos milagros y acontecimientos de su santa vida.

     El Sr. Aguirre, despues de rectificar alguna inexactitud del Sr. Loperraez, manifiesta el deseo de que la sobredicha urna, respetable por su antigüedad, sea trasladada á paraje donde pueda ser más apreciado su mérito arqueológico, en la misma Iglesia.

     El que suscribe, evacuando la comision que se le encargó por el Sr. Director en 20 del mes pasado, es de parecer se den las gracias al Sr. D. Lorenzo Aguirre, y que pase el informe á la Comision del Boletin para que ésta lo inserte en él, si parece conveniente, tanto por la importancia de la noticia, como para [35] estímulo de nuestros Correspondientes; y asimismo que se escriba sobre ello al Prelado de la Diócesis.

     La Academia, sin embargo, acordará lo que crea más acertado.

     Madrid 5 de Noviembre de 1880. -Vicente de la Fuente.

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VIII. Lámina celtibérica de bronce, hallada en el término de Luzaga, partido judicial de Sigüenza.

     Al ingresar en esta Real Academia (1) cité el monumento insigne, objeto de esta memoria.

     Diéronme noticia de él, cuatro años há, los Sres, D. Roman Andrés de la Pastora, presbítero domiciliado en Madrid, y don Cárlos Rodriguez Tierno, canónigo magistral de Sigüenza. De sus informes, contextes, inferí que no podía ménos de ser auténtico, y que se hallaba en poder de una familia avecindada en Huerta-Hernando, lugar del partido de Cifuentes, provincia de Guadalajara. Decíase entónces, y así lo he creido hasta no há muchos dias, que el sitio de su descubrimiento era el que llaman El Despoblado, en el término de Huerta-Hernando, donde ha parecido un fragmento de miliario romano, del que he pedido calco á su dueño D. Juan María Morales.

     El Sr. Morales, avecindado efectivamente en Huerta-Hernando, si bien suele pasar largas temporadas en Sigüenza, es el dueño de la lámina celtibérica, que me ha permitido disfrutar a su grabado y estudio, y tengo el honor de presentaros en su propio original que aquí veis. En carta firmada y escrita de su puño y letra, que acabo de recibir, atestigua el Sr. Morales «que [36] la plancha celtibérica fué encontrada en el término de Luzaga, transmitiéndose de unos á otros poseedores; y que pasando por las transformaciones de pantalla de velon y cobertera de olla, vino á parar á Huerta-Hernando, en cuyo punto llegó á nuestro poder.» El sitio preciso del término de Luzaga donde apareció la lámina no ha podido averiguarlo el Sr. Morales, «por hacer (dice) mucho tiempo que fué hallada.» «En Luzaga (añade) existen ruinas de antigua poblacion, así como las de un castillo derruido hasta los cimientos, donde se encuentran algunas monedas de plata de cuño celtibérico. Yo poseo una encontrada en dicho punto.»

     La moneda de plata que posee y me ha remitido el Sr. Morales, es un denario Arregorradense en buena conservacion, con la marca de los Bellos en el anverso. Pesa 3,26 gramos. Su leyenda (arregorrad) debajo del jinete celtibérico enristrando lanza, es la que encabeza, si bien con letras de tipo más antiguo, nuestra preciosa lámina.

     El facsímile polícromo, de tamaño natural, que acompaño (2) y ha obrado el inteligente artífice Sr. Kraus, excusa con ventaja y hace inútil toda descripcion del bronce. Ahumado y agujereado el original, presenta evidentes vestigios del oficio humilde y casero á que la ignorancia rústica lo destinó. Debo advertir, no obstante, que en la ejecucion del facsímile se han omitido, adrede y para economizar mayor gasto, algunas manchas de pátina verde antiquísima que conserva el bronce original y tantas vicisitudes no han logrado destruir. Al pié del facsímile se dice que el monumento fué hallado en el término de Huerta-Hernando; pero esta indicacion debe corregirse con los datos precisos que acaba de suministrar el Sr. Morales y de que arriba hice mérito. Se halló el bronce en Luzaga, y se guarda en Huerta-Hernando.

     El lugar de Luzaga está situado cuatro leguas al SE. de la ciudad de Sigüenza, en la ladera de un cerro, sobre la margen izquierda del rio Tajuña, que nace dos leguas más al Oriente en la villa de Luzon. Luzon pertenece al distrito judicial de Molina; Luzaga al de Sigüenza, pero en la raya del de Cifuentes. Las divisiones modernas poco montan para indagar las de los antiguos [37] pueblos de España, que ha respetado y conservado mejor la Iglesia. En lo eclesiástico, Luzon y Luzaga se adjudicaron al arciprestazgo de Medinaceli, partido de Sierra Alta: ni faltan razones para sospechar que todo este arciprestazgo de la diócesis Seguntina fuese comprensivo, siquiera en parte, del territorio de los Lusones, citados por Estrabon, que llegaban hasta las fuentes del Tajo. Á los Lusones parece deben atribuirse los cuños celtibéricos con las leyendas (lakas) y (lakam) enlazadas con la de Sigüenza, (sego[rn]zas). Sabido es, por otro lado, que Ptolemeo no separó el nombre de del de Sigüenza, que escribe , con arreglo quizás, ó acomodándose á la pronunciacion indígena (3). Ptolemeo no habló de los Lusones, sin duda porque los estimó Arévacos; como hizo arévaca la ciudad de Numancia, que Plinio estimó pelendónica. La exploracion arqueológica de Luzaga tiene de consiguiente sumo interés, y brinda con esperanzas de ilustrar sobremanera nuestra Geografía é Historia. Los comarcanos, segun me escribe el Sr. Morales, llaman al sitio de las ruinas ó escombros de la antigua poblacion de Luzaga, Luz bella; nombre que, á mi entender, dimana por ventura de Lutia y Velia, é indica sobre seguro una fortaleza ó estacion homónima de (Cantalucía), distante trescientos estadios de Numancia y mencionada por Apiano.

     No son indiferentes estos datos para la interpretacion de la plancha celtibérica de Luzaga, supuesto que caminando entre tinieblas, es forzoso é imprescindible orientarnos por algun punto conocido, si no hemos de perdernos ó divagar en un caos de conjeturas estériles. Aun cuando había yo reducido á latinos los caractéres celtibéricos, y cual yo lo habían hecho tambien otros amigos mios, quise oir sobre el particular á nuestro sabio compañero electo, Sr. D. Jacobo Zóbel de Zangróniz, dedicado mucho tiempo hace al exámen comparativo de las inscripciones ibéricas en piedras y en metales. De su atencion he logrado una muy docta carta, que hace á mi propósito, y que creo de justicia dársela á conocer á la Academia, ántes de proceder yo á [38] preparar la traduccion de escritura tan difícil, faltándonos, como nos faltan, hallazgos de algunas inscripciones bilingües que nos pongan en camino de descifrar el que hasta ahora ha sido enigma impenetrable. ¡Ojalá que de igual suerte que se descubrieron inscripciones políglotas, como la de Roseta y la de Behistun, las cuales dieron la clave para interpretar y hacer revivir en sus propias lenguas los fastos del Egipto y los anales de Darío Histaspes, se acerque el dia en que parezca algun monumento de la España antigua en caractéres celtibéricos y púnicos, ó griegos, ó latinos, en donde pueda estudiarse verdaderamente la gramática y el génio de aquel idioma, que alentó vigoroso, espléndido, en boca de los Numantinos, y ha entrado por mucho en la formacion del habla castellana! Yo me contentaré si logro desbrozar el principio del camino, para que hombres más doctos y afortunados lleven á feliz término la empresa.

     Hé aquí la carta del Sr. Zóbel á que me refiero:



«Madrid 1.º de Marzo de 1881.

          Amigo y compañero:

     Si no me constara por otros conceptos la extrema modestia de V., la hallaria hoy en su deseo de conocer mi humilde juicio acerca de la inscripcion ibérica de Luzaga, cuya copia ha tenido la bondad de remitirme.

     Usted, que en varios trabajos, y muy especialmente en el notabilísimo sobre los Restos de la declinacion céltica y celtibérica, ha llegado á derramar luz sobre el oscuro campo de los idiomas que debieron estar en uso entre los indígenas de nuestra península durante la edad antigua, concede ahora excesivo honor al ímprobo trabajo mio de deletrear los monumentos epigráficos ibéricos; paso primero y esencial para la inteligencia de su contenido, y preparatorio para el conocimiento gramatical de las lenguas en que se escribieron.

     Confieso á V. ingénuamente que la impresion que en mi ánimo produjo á su primera vista el bronce de Luzaga, fué de grandísima sorpresa, acompañada de cierta duda sobre su legitimidad; duda pasajera, pero excusable, si se tiene en cuenta la excesiva rareza de epígrafes ibéricos en general, y especialmente de la importancia que á primera vista presenta esta inscripcion; porque, compuesta de 123 caractéres, es [39] la segunda en extension de cuantas hasta hoy se han descubierto, y, demás de citar en su primera palabra la tribu de los Aregoradenses, que acuñaba moneda en la invicta Numantia, contiene los nombres de otras poblaciones de la celtiberia, como Lutia y Velia, cuya importancia histórica parece avenirse mal con monumento de tan modestas proporciones.

     Mas bien pronto desvaneció mi primera sospecha, no sólo un exámen detenido del original, sino tambien la certeza de que, dado el estado del conocimiento de la escritura ibérica por el año de 1877, en que esta inscripcion seguramente fue conocida, no podía entónces haber inteligencia suficiente para crear invencion tan próxima á la verdad. Porque hoy dia, que sobre la base de un concienzudo estudio de la emision ibero-romana, hemos conseguido clasificar el alfabeto ibérico en divisiones geográficas y cronológicas, resulta que la plancha de Luzaga evidentemente procede del undécimo distrito, es decir, cuarto de la region tercera ó central de aquel monedaje, distrito por nosotros llamado «segobrigense», y pertenece, en cuanto al tiempo, al que hemos denominado período cuarto, y que comienza con la guerra de Numantia en 154 ántes de la era cristiana. Todas las formas paleográficas contenidas en este notable monumento encajan con tal precision entre las que conocemos ó debemos racionalmente suponer de uso en dicho distrito y período, como puede verse en nuestro «Cuadro alfabético ibérico de la Citerior», publicado al final del tomo IV del «Memorial Numismático Español,» que no aparece en ellas ningun anacronismo ni disonancia geográfica alguna. Verdad es que en dicho distrito apénas se batió moneda en el periodo cuarto, dando fin la emision en el tercero en su casi totalidad; pero ayúdannos á llenar este vacío, tanto las monedas de los tiempos tardíos que se batieron en los distritos colindantes del Norte, como las de los períodos segundo y tercero acuñadas en el distrito cartaginense, situado al Sur del segobrigense, y en el cual se habían conservado, algo más que en otros, las formas paleográficas del período primero. Pues, como ya queda dicho en otro lugar (ibid. t. v, pág. 9), la escritura del cuarto período en sus manifestaciones populares y bárbaras del interior está caracterizada por un retroceso hácia las formas antiguas del primer período, demostrando con esto, que, si bien en el transcurso de medio siglo había podido sufrir alteraciones en las esferas oficiales y localidades cultas, el pueblo del centro conservaba latentes aún las formas empleadas con anterioridad á la conquista romana.

     Todas las vocales están representadas en la plancha de bronce de [40] Luzaga. La a en las formas redondas y ; la e en la tribraquiata , propia de la cuarta region; la i en la normal; la o abierta en la forma usual en el Interior, ; la o cerrada ó aspirada como oh, ho, en la conocida ; la u, y, á veces, ü (u francesa) en la , figura tambien muy corriente.

     De las vocales aconsonantadas encontramos la , y española, ó ia, una sola vez; la hace veces de v en los seis casos en que precede alguna de las vocales , , , o, e, i.

     Faltan las labiales ó , b ó p, por completo, bien que debieron ser de escasísimo uso en la escritura ibérica. La , m, se presenta una sola vez, letra séptima del renglon cuarto, y áun en este caso es dudosa, por cuanto carece del palo vertical inferior, probablemente por olvido del grabador.

     En las guturales se hallan representadas las tres variantes. La suave, g (nuestra g ante a, o, u), por la forma , que se repite hasta cinco veces, sustituyendo al signo , ó , que no parece en nuestra inscripcion. La fuerte, K, está figurada por medio de las formas y , que se encuentran una vez cada una. La aspirada, ó sea antigua española y griega, dos veces de esta manera, , bien conocida. Mucho más abundantes son las guturales vocalizadas: y , ka, se presenta siete; , ko y go, cinco veces; , y , ke, caractéres tan frecuentes en toda la citerior y especialmente en su litoral, no se hallan ni una sola vez, pero aparece en su lugar una forma hasta hoy desconocida, única nueva que nos brinda la plancha de Luzaga, y es la , repetida nada ménos que seis veces en su texto: esta variante paleográfica representa a mi juicio una vocalizacion de la , del mismo modo que las formas y , lo son de la

     Tambien las dentales se presentan en sus tres variedades. La suave, d, , sólo una vez; con más frecuencia la fuerte, t, ; y la aspirada, th, en la forma que vemos usada en las monedas de los Titios del cuarto período y de los Contestanos del tercero (ibid., t. v, págs. 45, 70 á 73 y 100), así como en la ulterior en Obulco (ibid., t. v, págs. 115, 158 y 159); nunca la forma ó que, al parecer, no se empleó sino en el Alto Aragon y en la Deitania. -Tampoco hallamos la d vocalizada, , du.

     De las silbantes vemos empleada tanto la forma ó , que corresponde á la s española en rosa ó ss extranjera, como la forma , que representa la s fina de los italianos en la misma palabra, y de los franceses, ingleses y alemanes en rose, y en alguna ocasion la ds y áun la d.

     Entre las paladiales, la l se ve representada por el signo ; la n [41] por el , ambos ya conocidos; la r suave (en caro), ó falta por completo y no aparece más que la r fuerte ó rr (en rey, carro), bajo la forma , propia del primero y del cuarto período.

     Fácil será ahora, sobre la base de las observaciones que preceden, reconstruir la transcripcion latina del epígrafe ibérico, resultando la siguiente.

aregoratoks karvoh kegei
kortka lutakei aujs irasiohka
erga vela tkerseks soh
veisvi mlahiohnoe
kegis karikoe kegis
sdn kortkan elasughon
karvoh thkes sa kortka
thivohreijs.

     Vénse repetidas varias palabras: karvoh, dos veces; la raíz keg, tres en kegei y kegis; y el grupo kortka otras tres, presentando en una de ellas una n añadida al final.

     Esta misma palabra kortka se encuentra tambien en el breve epígrafe de la figurita de bronce hallada en Los Fosos de Bayona, y perteneciente por lo tanto á la misma comarca celtibérica de que procede nuestra plancha. Ciertamente es digno de notar que el referido grupo kortka sea la única palabra, raíz ó terminacion que se presente en el monumento epigráfico de Luzaga á la vez que en otro alguno de la España Citerior, exceptuando sólo el final ei, que se encuentra repetido tanto en el grupo kegei de nuestra inscripcion, como en la palabra kduei de la plancha de Plomo de Castellon.

     Y para comprobar los poquísimos puntos de contacto que existen entre el epígrafe que nos ocupa y los demás ibéricos hasta hoy conocidos, permitame V. Llamarle la atencion sobre los finales siguientes que se repiten en otros monumentos de la citerior.

           e once veces en castellon, calatayud;
u seis veces en castellon, tarragona;
atn, athn, tn cinco veces en Castellon, Sagunto, Valencia;
eian, ian cinco veces en Iglesuela, Sagunto, Tarragona; [42]
an tres veces en Calatayud, Torrellas;
eai, ai, aies tres veces en Castellon;
ki, gi, ji cuatro veces en Barcelona, Iglesuela, Tarragona;
nin dos veces en tarragona;

de los cuales ninguno se encuentra en la plancha de Luzaga.

     Por el contrario, hállanse en esta última las siguientes terminaciones:

           Ks, kes, js cinco veces;
oh, ho tres veces;
Ka. Tres veces;
oe dos veces;
is dos veces;
ei dos veces,

que (exceptuando los dos casos ya citados) no se repiten en ninguna de las demás inscripciones ibéricas de la citerior.

     Las palabras are, aredk, aredj y ngki, con que comienzan muchas inscripciones del Litoral, tampoco forman parte de la de Luzaga.

     Pero este hecho tendría una fácil explicacion al considerar que la casi totalidad de las inscripciones ibéricas son muy probablemente sepulcrales, como puede comprobarse con certeza en algunos casos; mientras que el contenido del texto de nuestra plancha, como ya dejo indicado al principio de esta carta, parece prestarle un carácter de importancia histórica, ó cuando ménos geográfica, y administrativa quizás, por contener algunos nombres locales ó étnicos que nos han conservado los autores ó los monumentos de la antigüedad.

     El primer grupo de letras, aregoratoks, parece encerrar el nombre de los Aregoradenses, cuyas monedas, con las leyendas , aregorad, , aregorads, y , areigoratkos, fueron, segun nuestra opinion, batidas en su capital la célebre Numantia (ibid., t. 5.º, págs. 80, 81 y 84.)

     La palabra novena, , vela, podrá, si se tiene en cuenta la frecuente elision de la i breve ante la a (ibid., t. 4.º, pág. 265), reproducir el nombre de la conocida ciudad de Velia, cuyas monedas (ibid., t. 5.º, pág. 64, 65 y 68) presentan la designacion geográfica bajo las formas y oeliohkos, y que se halla citada por Plinio (3, 4), Ptolemeo (2, 6, m d), el Geógrafo de Ravenna (4, 45) y el itinerario de Antonino (454), en este último bajo el nombre de Beleia. [43]

     En la quinta palabra, , lutakei, puede, tambien con la intercalacion de la i breve ante la a, encontrarse el nombre de la ciudad de Lutia, de que no tenemos monedas, aunque nos sea conocida por el acto bélico que de sus habitantes cuenta Appiano (94) al referirnos la guerra numantina.

     La palabra octava, , erga, coincide con el nombre de la ciudad de Erga, de que tambien tenemos noticia por Ptolemeo (2, 6, Of.), aunque ningun monumento epigráfico nos haya dejado.

     La situacion de estas cuatro poblaciones corresponde: Numantia al pueblo de Garray, á unos cinco kilómetros al Norte de Soria; Velia, segun los Sres. Fernandez-guerra y Saavedra (Discursos, etc., 1862, página 88), á Estavillo, á cinco kilómetros al norte de Miranda de Ebro; Lutia, que distaba trescientos estadios, ó sea unas nueve leguas de Numantia, á juicio de Cortés (Diccionario, t. III, pág. 147), a Cantalucia, á diez y siete kilómetros al Nornordeste de Osma; y Erga, a una localidad incierta entre Lérida y los Pirineos.

     De las cuatro poblaciones nombradas pertenecían la primera y la tercera, ó sea Numantia, y Lutia, á los Arévacos y Lusones, respectivamente, pueblos vecinos y aliados; la segunda, Velia, á los Verones (segun Fernandez-Guerra y Saavedra), situados á distancia mucho mayor o considerable en direccion Norte; por cuya razon pudiera ocurrir que, si la palabra Vel[i]a de nuestra inscripcion contiene el nombre de algun pueblo vecino ó aliado de los numantinos y no muy distante del sitio del hallazgo de esta plancha, haga referencia, no á la ciudad de Velia ó Beleia ya nombrada, sino á otra del mismo nombre, esto es, á la Beliá de Ptolemeo (2, 6, N, g), probablemente capital de los Belitanos, que Plinio (3, 4) dice pertenecían al partido judicial de Caesaraugusta, y de los Bellos, citados por Polybio (35, 2), Appiano (44, 45, 48, 66) y Estrabon,(3, 162), como Arévacos aliados de sus vecinos los de Numantia.

     La ciudad de Erga la sitúa Ptolemeo á demasiada distancia, así de los pueblos ya nombrados, como de la misma Luzaga, para creer que nuestra inscripcion haga referencia á aquella, aunque no por eso niego que tambien pudo existir en la Celtiberia otra población del mismo nombre.

     Llegado á este punto, considero cumplido el encargo que recibí de V., y dejo a su profunda ilustracion é infatigable talento analítico el estudio de la parte, por decirlo así, moral del monumento, cuya estructura física acabo de presentarle. Ahí tiene V. el cuerpo; anímelo con el soplo del espíritu, y haga que esas letras extrañas, trazadas por [44] nuestros antepasados hablen y nos descubran, aunque sea en proporcion mínima, algo de lo que, dos mil años há, quizás durante la misma guerra numantina, entre ellos vivía y se agitaba.»

     Hasta aquí la carta del Sr. Zóbel de Zangroniz, clara, precisa, docta y llena de ingenio, como todo lo suyo. Deja comprobados hasta la evidencia dos teoremas que en este primer artículo me he propuesto demostrar, y son:

     1.º La plancha de Luzaga es auténtica.

     2.º La escritura que aparece en ella es celtibérica, y celtibérico debe ser tambien el idioma en que está redactado el epígrafe.

     Madrid 22 de Abril de 1881. -Fidel Fita.

               (Se continuará.)

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IX. Informe dado al Gobierno con ocasión de una instancia del Señor Marqués de Rays, solicitando la protección de España á la colonia que ha fundado en Nueva Irlanda.

     Con la comunicacion del Sr. Director de nuestra Real Academia, en que se sirve trasladarme una del Sr. Ministro de Ultramar, requiriendo informe de la misma acerca de los antecedentes históricos en que pueda fundarse el derecho de los españoles á las Islas de Salomon, á fin de resolver una instancia del Sr. Marqués de Rays, de nacionalidad francesa, que solicita la protección de España á la colonia por él fundada en Nueva Irlanda, una de las islas, segun cree, de aquel archipiélago, he recibido el encargo de emitir mi opinion sobre este punto.

     Aunque á primera vista es extraño que el Marqués de Rays comprenda la isla llamada Nueva Irlanda en el grupo de las llamadas Salomon, descubiertas por Mendaña en 1568, convendrá exponer lo más esencial de este descubrimiento, por si [45] alguna noticia aislada, ó carta marítima extranjera, ó la proximidad de aquella á la más occidental del mencionado archipiélago le hubiera inducido en algun error, de que fácilmente pudo dejarse llevar tratándose de una de las regiones no bien exploradas todavía.

     En papeles inéditos, y en escritos publicados con diversas y apartadas fechas, consta que, por noticias de un tal Juan Montañés, marinero de un buque español que, corriendo un tiempo, diera en tierras desconocidas, ó por las que dedujera de otras relaciones el piloto y cosmógrafo Pedro Sarmiento de Gamboa, recibió despachos del Rey Don Felipe II el gobernador de los reinos del Perú, en ausencia del Virey, D. Lope García de Castro, para aprontar una expedicion exploradora de aquel mar.

     Compúsose de dos naos de armada; la una de siete mil arrobas, y de más de tres mil de porte la otra, pertrechadas de artillería, provistas de bastimentos para un año, y con los útiles á bordo necesarios para poblar las tierras que se descubriesen, y ganar á la civilizacion y á la religion católica á sus habitantes; que tal era el objeto de la expedicion.

     Alvaro de Mendaña, sobrino del Gobernador D. Lope, obtuvo el mando de ella, é iban por Maese de Campo Pedro Ortega de Valencia; por Capitan de la nao capitana el mencionado Pedro Sarmiento; D. Fernando Enriquez por Alférez general; Pedro Xuarez Coronel por Capitan de la artillería; Piloto mayor éralo Hernando Gallego, y á más de tres de la misma profesion y cuatro religiosos del hábito de San Francisco, sumaba el total de la dotacion unos ciento y cincuenta hombres, entre soldados y marineros.

     Listas las naos, hiciéronse á la vela desde el puerto de la Ciudad de los Reyes (el Callao de Lima) un miércoles 19 de Noviembre de 1567. No seguiré las peripecias de este viaje, ni la derrota que llevaron, ni el cambio que en ella inició la diferencia de opiniones entre Pedro Sarmiento y el Piloto mayor Hernan Gallego. Todo ello encuéntrase detallado en las diversas relaciones que corren impresas, alguna de Mendaña, y otras de anónimos; creyendo que sobre todas merece preferencia la escrita por Gallego. Con referencia á ésta, se sabe que en 16 de Enero [46] descubrió Mendaña la primera isla, que nombró de Jesus, y situó el Piloto mayor en latitud de seis y tres cuartos de grado, y por distancia estimada á mil cuatrocientas y cincuenta leguas del Perú isla pequeña, que las circunstancias no les permitieron reconocer bien, y ménos desembarcar. En 1.º de Febrero, andadas unas ciento sesenta leguas desde esta primera isla y rumbo promedio del SO. ¼ O., avistaron unos bajos, que corrían en direccion NE. SO., de unas quince leguas, y nombraron de Candelaria.

     El 9 del mismo mes pudieron por vez primera surgir las naos en un puerto limpio y cómodo de una isla, que los naturales llamaban Samba, y Mendaña nombró de Santa Isabel; así como al puerto Santa Isabel de la Estrella, por haberse visto en pleno día enfilada una estrella con su abra.

     En este puerto desembarcaron; y, despues de tomar posesion en nombre de S. M. Católica y de poner una cruz, se comenzó á construir un bergantin con las excelentes maderas que, entre mil hermosas producciones, les brindaba el territorio: se internó Pedro Sarmiento con cuarenta hombres unas cinco leguas, y el Maese de Campo Pedro Ortega fué con treinta y cinco á explorar por otra parte la isla.

     Terminado el bergantin en primeros de Abril, salieron en él Gallego y Ortega con diez soldados y doce de marinería; descubrieron varias abras y puertos, y una isla NO. SE. con la de Santa Isabel, llamada Malaita por los naturales, y por ellos de Ramos. Costeándola, doblaron un cabo que nombraron Prieto; y, al doblarlo, presentáronse á la vista en direccion al S. E. nuevas islas; á una pusieron la Galera, á otra Buenavista; á una, en que desembarcaron y de que tomaron posesion, Florida. Despues descubrieron las por ellos llamadas San Dimas, San German, Guadalupe y Sesagar, hasta dar en una de gran bojeo, á que dieron, y hoy conserva, el nombre de Guadalcanal, en 10º 30' de latitud S. Tambien de ésta tomaron posesion; y, continuando sus descubrimientos, exploraron multitud de islas, como la de Jorge, San Nicolás, San Marcos, la Treguada, las tres Marías, Santiago y San Juan, San Urbano, San Cristóbal (Pauro), Santa Catalina (Aguari), Santa Ana (Itapa); entraron en puertos que llamaron de la Palma en San Cristóbal; de la Asuncion en la Malayta; [47] de la Cruz en la Guadalcanal, y dieron a varios rios los nombres de Ortega, Gallego, San Bernardino y Santa Elena.

     En alguno de estos puntos trataron con los naturales, que les llevaban provisiones, y en más de uno celebraron el Santo Sacrificio de la Misa. En otros fueron hostilizados; y á principios de Agosto, sucios y roidos de la broma los fondos de las naos, determinaron, en junta del General con los Pilotos, regresar al Perú para dar cuenta del descubrimiento.

     Salieron efectivamente el 11 de aquel mes, y, descubriendo en su derrota las islas de San Bartolomé en los 8º N. y la de San Francisco en 19 y llegaron al puerto de Santiago en la costa de Nueva España, seis leguas del de Natividad; tocaron en Acapulco, despues en el de Realejo, donde carenaron las naos para proseguir al Perú, y terminaron la expedicion en Agosto de 1569.

     Las noticias de los expedicionarios, principalmente las comunicadas por Mendaña en Lima, y luego en Madrid, si no dieron otro resultado inmediato que las relaciones de los países descubiertos, movieron al cabo de veintiseis años al segundo viaje de Mendaña, que ya con el carácter de Adelantado verificó en 1595, llevando á bordo a su mujer doña Isabel de Barreto, su cuñado, otras mujeres de diversas condiciones en los demás buques, provisiones para un año, útiles de labranza y demás enseres indispensables para el fin de la empresa, que era poblar las islas por él descubiertas en 1568, y de que tomó posesion en nombre del Rey Católico.

     Omito la descripcion de este su segundo viaje, de fatal recuerdo, por no haber llegado más que á la isla de Santa Cruz.

     El pueblo que comenzaron á fundar, sito á orillas del puerto, en la Bahía Graciosa, fué abandonado á los dos meses; y, dispersa la flota, sólo pudieron contar los pocos expedicionarios que sobrevivieron las escenas de horror y de muerte de que había sido teatro aquel suelo, descrito por ellos como uno de los más fértiles del mundo.

     Tampoco juzgo pertinente al objeto de este informe la expedicion capitaneada por Pedro Fernandez de Quirós en 1605; pues, aunque el fin era reanudar el intento de la anterior de [48] Mendaña, en que Quirós ejercía el cargo de Piloto mayor, el término fué el descubrimiento y posesion de las tierras, que nombró de la Australia del Espíritu Santo, sin llegar á ver ni la isla de San Cristóbal, ni ninguna de las comprendidas en el grupo, nombrado por Mendaña de Salomon.

     Pero cumple exponer algunas circunstancias, relacionadas con el primer viaje, que es el que interesa al asunto.

     Al examinar la derrota apuntada por Gallego en su diario, nótase á primera vista un error tan de bulto en las distancias de las islas descubiertas, que, de no haberse corregido por situaciones más seguras en viajes muy posteriores, diríase que las nombradas en aquel diario no eran las que hoy figuran en la carta, conservando algunas los nombres que entónces les pusieron. Error que no se comprende, ni áun computándose la legua la decimaséptima, ni áun la decimaquinta parte del grado; y al cual atribuye Quirós en sus relaciones el no haber encontrado las islas en el segundo viaje, conjeturando varias causas, dimanadas, ó de ignorancia, ó de malicia.

     Tal error y el abandono que se hizo de este descubrimiento, dieron ocasion á que, visitadas aquellas tierras un par de centurias despues por navegantes extranjeros, lo tomaran algunos, con más ó ménos razon, como suyo, dándole nombres de los jefes de las expediciones; de aquí los de Bougainville, que hoy lleva una, en recuerdo del navegante francés que creyó haberla visto el primero en 1768, ignorando que en el año anterior fuese avistada por el inglés Carteret; la de Choiseul, que paso á otra en memoria del famoso ministro; la de Première Vue, así nombrada por Surville, y que, cual su nombre dice, fué la primera descubierta por el famoso expedicionario, viniendo por el E. en el Saint-Jean Baptiste; despues las que nombró Contrarietés y Les SSurs; y, al abandonar las islas de Salomon, puso á las Isabel y Malaita de Mendaña Terre des Arsacides, creyendo que ambas no constituían más que una sola tierra. Veinte años más tarde arribó el inglés Shortland á aquel archipiélago, renombrando á la Guadalcanal Isla de Sir Charles Midletton, variando á otras sus nombres y dando el de Nueva Georgia á la reunion de todas ellas. [49]

     El Almirante d'Entrecasteaux, en su expedicion científica á aquel grupo en 1792, fijó la verdadera situacion de las islas más principales. Manning sólo atravesó el estrecho a que dió nombre pero los trabajos, verificados por el Comandante del navío L'Indispensable en 1794, pusieron fuera de duda la existencia de las islas Malaita y Guadalcanal, confundidas en una por Shortland; y hoy mismo, no obstante los posteriores y más precisos de Dumont d'Urville en Novienibre de 1838, y de Rapper y Hunter, no figuran en la carta todas las islas que constituyen aquel archipiélago.

     Si Mendaña había avistado todas las nuevamente descubiertas, y que hoy conocemos con los nombres que les dieron sus últimos vísitadores, no podría asegurarse sin que precediera un trabajo hidrográfico, luminoso y detenido, sobre el Diario de Gallego, tanto más difícil cuanto que habría que tener en cuenta el error, de que se ha hecho mérito, cometido en las distancias por aquel piloto, ser estas distancias estimadas, y no apoyarse en otro dato que en la latitud, incierta tambien á veces; pero, áun suponiendo que absolutamente todas las hubiera avistado, cosa que dudo respecto de las extremas del NO., sábese que no tomó posesion más que de las Isabel, Malaita ó Ramos, Guadalcanal y San Cristóbal.

     El abandono que hizo de ellas, sin encontrar en su segundo viaje, realizado veintiseis años despues, más que la isla de Santa Cruz, que podría llamarse centinela avanzado de aquel grupo en el mar Pacífico, la muerte que allí sorprendió a Mendaña y á su cuñado D. Lorenzo de Barreto, que le sucedió en el mando de la flota, la dispersion de ésta, y el arribo á Manila de la viuda Gobernadora Doña Isabel, son cosas averiguadas y confirmadas por Quirós en sus relaciones.

     Y aunque, rebuscando sobre esta materia, encuentro copia de un documento, expedido en Badajoz á 3 de Julio de 1580 al Gobernador de las Islas de Salomon, que podría inducir á creer debía existir allí quien ejerciera este cargo sobre pueblos de españoles, lucha este documento de tal manera con lo sabido hasta hoy y sustentado con otros muy valiosos, que no puede admitirse sino como minuta de una de tantas circulares expedidas por aquel [50] tiempo con un fin geográfico estadístico, muy conocido de todos. De cualquier manera, su éxito poco ó nada aprovecharía al objeto de este informe que, en resúmen, puede comprenderse en los siguientes puntos:

     1.º No puede asegurarse que Mendaña, descubridor de las Islas de Salomon en 1568, y así reconocido por el mayor número de historiadores y geógrafos franceses, avistara todas las que constituyen hoy aquel grupo, si bien tomó posesion por sí, ó por medio de su Maese de Campo Ortega, en nombre de España, de la Isabel, Malaita, Guadalcanal y San Cristóbal.

     2.º Hasta dos siglos despues del descubrimiento no se sabe que fueran visitadas por expediciones ó buques de europeos, cuyos jefes ó capitanes, ahora ingleses, ahora franceses, conociendo algunos la exploracion de Mendaña, desconociéndola otros ó aparentando desconocerla, dieron nuevos nombres á varias de aquellas islas.

     3.º La llamada hoy Nueva Irlanda en latitud 4º-51' y longitud 159º-15' E. del meridiano de San Fernando, es una tierra larga y estrecha que corre en direccion ONO. unas 180 millas. Sepárala de la Nueva Bretaña el canal de San Jorge, y dista unas 120 millas al NO. ¼ O. de la de Bougainville, última del grupo de Salomon. No pertenece, pues, á dicho archipiélago; ni por el Diario de Gallego se infiere que Mendaña la avistase, ni Luis Vaes de Torres, Almirante de Quirós, alude á ella en las relaciones de su viaje desde su separacion de la flota en 1607.

     El descubrimiento de Nueva Irlanda se atribuye á Carteret, el cual tomó posesion de ella, á nombre del rey de la Gran Bretaña, en Setiembre de 1767.

     Segun Cheyne, con referencia al Capitan Hunter que la visitó á mediados del actual siglo, es esta isla abundante en hermosas y variadas maderas, y de exuberante vegetacion. El color de sus moradores varía desde el cobrizo oscuro hasta el negro abrillantado de los hijos de ciertas regiones de África, teniendo unos y otros lanoso el cabello: la estatura es mediana, bien formada la parte superior del cuerpo; no así la inferior, por rematar las piernas en la medianía del pié. No usan ningun traje, ni áun las mujeres; una sola hija sirve á ambos sexos para dar algun [51] signo de honestidad en presencia de gentes extrañas. Los hombres se pintan de diversos modos, prefiriendo el rojo y blanco para la cabeza. Sus armas principales son la lanza, primorosamente hecha de bambú y cocotero, mazas y hondas; siendo de notar la ausencia de la flecha, que en la isla de Bougainville y en todas las vecinas del archipiélago de Salomon constituye la mejor y más usual arma. Contínuamente están en guerra los de unas con los de otras tribus: son antropófagos; pero, segun sus indicaciones, sólo devoran las carnes de los muertos en sus refriegas. Hunter, que los trató, aconseja que no se fíen de ellos, y se esté siempre apercibido á rechazar sus agresiones.

     Hasta aquí la parte histórica más esencial al objeto del informe. En vista de ella decidirá el derecho que España pueda alegar á las Islas de Salomon, el elevado Cuerpo que, segun el expediente, debe ser consultado en último término; así como la conveniencia ó inconveniencia de acceder á la proteccion solicitada, que, al referirse á punto del territorio de Nueva Irlanda, se funda en la errónea hipótesis de que perteneciera dicha isla al grupo de Salomon.

     Por lo que pueda facilitar aquella consulta, no terminaré sin recordar que, segun Cheyne, se estableció en la isla de San Cristóbal, tambien á mediados de este siglo, una mision francesa, que al poco tiempo abandonó el territorio por la tenaz hostilidad de sus moradores.

     Probablemente no se pediría para ello autorizacion á España, no obstante tratarse de una de las islas de que Mendaña tomó posesion, en nombre del Rey D. Felipe II, quizá por haberse considerado que aquella circunstancia, sin continuar la posesion, implicaba la caducidad del derecho. Y si esto es así, la proteccion, no ya concretándola al punto para que se solicita, sino áun para aquellos en que comenzaron á poblar los expedicionarios españoles en 1568, daría hoy motivo á cuestiones internacionales, ó, por lo ménos, á que el derecho fuera desconocido por las demás naciones. Es cuanto puedo informar en cumplimiento del encargo con que nuestro digno Director tuvo á bien honrarme; incluyendo el expediente que se sirvió remitirme para tal fin.

     Madrid 14 de Agosto de 1880. -Javier de Salas. [52]



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X. Inscripción inédita del siglo I que viene á ilustrar la memoria antiquísima de Santa Librada.

     Posee la ciudad de Sigüenza, en monumento suntuoso, el cuerpo de Santa Librada, vírgen y mártir; y en la cámara santa de Oviedo se veneran cuatro huesos de la cabeza. Son muy dignas de estudio las circunstancias que acerca de su vida han llegado por tradicion hasta nosotros, todas las cuales, bien que parezcan extrañas á primera vista, hubo de recoger el antiguo Breviario Seguntino, publicado la vez primera en 1561. Sin negar ni desvirtuar los hechos, permítaseme explicarlos, pues á mis ojos resulta claro y sencillo lo mismo que llena de confusion y perplejidad á muchos doctos. Vivió esta mártir en el primer siglo de la Iglesia; Prudencio, en el cuarto, nos dice que la tiranía de los perseguidores del nombre cristiano se vino á extremar en hacer pasto de las llamas las Actas de los Mártires, y no era posible que se hubiesen librado del fuego las que referían la vida y el martirio de una muy esclarecida señora en Lusitania, bajo el imperio de Domiciano. Comienzo á narrar, extractando y anotando las lecciones del Breviario Seguntino (Flórez, España Sagrada, XIV, 322-384).

     Santa Librada y sus ocho hermanas, gemelas seguramente en la fe, y que se dicen nacidas de un solo, maravilloso, é inaudito parto (sin duda porque en un mismo dia, dentro de una misma fuente bautismal, por inmersion, y juntas las nueve nacieron para la vivificadora Iglesia de Cristo), eran hijas de Catelio y [53] de Calsia, potentados en nuestras hispanas regiones de Occidente; Balcagia denominábase la ciudad donde éstos vivían á fines del siglo I de nuestra era; y parece que aún duraba en el XII, llamándose Estuciana, sujeta al obispo de Coimbra.

     Singulares costumbres refiere Estrabon de cierta española gente del Norte, enlazada por estrechos vínculos de sangre y orígen con los Lusitanos; y el recordarlas aquí, no es impertinente ni ocioso. Heredaban las hembras y no los varones, el hombre había de dotar á la mujer, la mujer se reputaba cabeza de la familia, y ejercía imperio sobre el marido. En la antigüedad ya se sabe que los padres tenían sobre los hijos derecho de vida y muerte. Con tales antecedentes pueden á toda luz explicarse los sucesos que maravillan en las lecciones del Breviario.

     Calsia debió ser una señora noble y riquísima de Lusitania, enlazada por matrimonio con un potentado romano.

     Cuéntase que, avergonzada la esposa de Catelio por haber dado á luz nueve hijas de un vientre (ninguna dama gentil se había de ruborizar, sino ufanar y envanecer de ser prodigiosamente fecunda), mandó arrojar con secreto en una sima del próximo rio a sus nueve hijas, llamadas Genivera, Librada, Victoria, Eumelia, Germana, Gemma, Marcia, Basilia y Quiteria. Pero de muy otro modo la Providencia lo dispuso, y quien debía cumplir el diabólico mandato, supo desviarse del camino, llevarlas a recóndita aldea y fiarlas á gente cristiana, por quien vinieron á florecer en toda clase de virtudes. Durante la horrorosa persecucion de Domiciano contra los hijos de la Cruz (81-96), las nueve hermanas vírgenes son denunciadas y llevadas al tribunal en que se asienta Catelio, y espantado de su belleza pregunta: «¿Quién sois?» Genivera contesta por todas: «Si quieres saber nuestro linaje, somos tus hijas; si nuestra condicion, siervas de Cristo.» En no ménos vivo diálogo averíguase cuanto había pasado hasta allí; horrenda tempestad se desata en el corazon del padre, enyos halagos, seducciones, ruegos y amenazas se estrellan en la constancia heróica de tan valerosas mujeres. Otórgaseles un dia de plazo para decidirse á morir ó adorar á los ídolos, y aprovéchanse de él para huir de Catelio y evitar que se manche con el crímen de parricida. Toman caminos diferentes: pero más ó [54] ménos pronto son descubiertas: á Librada cortan la cabeza despues de los más bárbaros tormentos; y sellan todas con su sangre la vívida fe que abrasaba su espíritu, subiendo á sentarse entre los nueve coros angélicos las nueve hermanas triunfadoras.

     El cuerpo de Santa Librada existe desde 1082 en la catedral de Sigüenza; ¿cómo? no se sabe. Y en Asturias, quizá tambien desde el mismo año y por donacion del Alfonso que ganó á Toledo, cuatro huesos de la cabeza, dentro del Arca famosísima de las Santas Reliquias. En 1243 y 1254 el Papa Inocencio IV concedió indulgencias á los fieles que en la festividad de la mártir visitaren el templo Seguntino, «donde se venera, dice, el cuerpo de Santa Librada, y por cuyos méritos obra Dios muchos milagros.» Hacia 1301 y para depositarle dignamente en el altar de San Ildefonso, hizo traer de Florencia una magnífica urna de plata el obispo D. Simon de Cisneros; y allí permaneció hasta los grandes regocijos del 15 de Julio de 1537, que ha perpetuado el Breviario Seguntino.

     Dispusiéronse para celebrar la honorífica traslacion del bendito cuerpo de Santa Librada al marmóreo altar plateresco, labrado costosísimamente en el brazo derecho del crucero, siendo obispo de Sigüenza D. Fadrique de Portugal (1512-1532), quien para sí edificó tambien yacija soberbia en el ángulo superior inmediato al altar de la mártir.

     El Breviario califica de reyes poderosos en Occidente á Catelio y Calsia, especie que ha dado larga materia al discurso de historiadores y críticos. Pero un feliz hallazgo verificado recientemente en las ruinas de Mérida, resuelve con viva luz aquel punto. Catelio, hacia el año 78 de la era vulgar, fué legado propretor en Lusitania y gobernó como soberano aquella provincia del César, á nombre del emperador Tito Vespasiano.

     Llamábase Cayo Arruncio Catelio Céler, y llegó á la mayor dignidad de la república romana. Quizá en el año 71 de nuestra salvacion y en union de Marco Arruncio Áquila, pariente suyo por ventura, obtuvo la dignidad de Cónsul sufecto, ó añadido á los ordinarios, que lo fueron el emperador Vespasiano la tercera vez, y Nerva la primera. Féchase por el consulado de los dos Arruncios, particularidad digna de nota, una insigne carta del [55] emperador Vespasiano á los magistrados y senadores vanacianos, esculpida en bronce, descubierta en Córcega y publicada por Muratori (2004, n. 11).

     Catelio gobernó á Lusitania el año 78; y á 3 de Enero del 81 aparece en Roma como uno de los hermanos Arvales. Formaban colegio, compuesto por lo general de doce miembros, todos de la mayor y más esclarecida nobleza romana, entre los cuales se contaba siempre el emperador y algun príncipe de su familia. Aquel instituto rendía culto muy especial á la diosa Día (¿Ops?), númen de la abundancia y fertilidad, y de los agricultores por lo tanto. Anualmente celebraba fiestas solemnísimas que duraban tres dias; y las votivas del año de 81, se hicieron por la salud de Tito, de Domiciano, de Julia Augusta y de sus hijos; y como de costumbre, se ofreció reiterarla en el año siguiente. Adelantóse en la ofrenda Cayo Arruncio Catelio Céler, dirigiendo Júpiter la plegaria que nos conserva un fragmento de las actas de los hermanos Arvales, grabadas en mármol; fragmento publicado por el doctísimo Cayetano Marini, en Roma, el año de 1795 tabla XXIII de sus Gli Atti é Monumenti de'Fratelli Arvali scolpiti gia in tavole di marmo. Las reprodujo Wilmans en su Exempla inscriptionum latinarum, Berlin, 1873, núm. 2.876, a; y al año siguiente, Henzen, Acta Fratrum Arvalium quae supersunt. Nadie puede arrebatar á Marini la gloria de egregio editor é ilustrador del monumento, y al sabio sacerdote nadie podrá aplicar la fábula de La parietaria y el tomillo.

     Vuelve Catelio á figurar en las fiestas celebradas por los hermanos Arvales en Roma el año de 91; y las actas pueden verse en la excelente obra de Marini, tabla XXIV.

     No conozco otros monumentos romanos donde se nombre á este varon. Tengo por verosímil que en Lusitania hubo de casar, y es de creer que antes de su gobierno con señora de las más ilustres y ricas de aquella tierra; y que pudo volver allí cuando más encendida estaba la persecucion contra los cristianos.

     En resolucion, el monumento hallado entre las venerandas ruinas de Mérida, y que tengo en mi gabete por obsequio de mi amigo y compañero el Excmo. Sr. D. Fernando de la Vera é Isla, elegante escritor y felicísimo poeta, es un pedestal de [56] esquisito mármol blanco y con ligeras vetas cárdenas, que mide 316 milímetros de alto, 190 de ancho y 110 de grueso. Á la espalda muestra un agujero cuadrado para recibir el espigon de hierro sujeto á la pared; y encima un segundo agujero cuadrado tambien, de 25 milímetros de luz y 35 de hondo, en el cual encajaba otro espigon para asegurar al pedestal el busto de oro del emperador Tito Vespasiano. Hé aquí el epígrafe:

     T(ito) Caesari Aug(usti) f(ilio) Vespasiano, pontif(ici), imp(eratori) XII, trib(unitia) pote(state) VII, co(n)s(uli) VI, Provincia Lusitania, C(aio) Arruntio Catellio Celere leg(ato) Aug(usti) propr(aetore), L(ucio) Iunio Latrone Conimbricese flamine provinciae Lusitaniae, ex auri p(ondo) V.

     «Á Tito César Vespasiano, hijo del Augusto, pontífice, emperador la duodécima vez, con potestad de tribuno la séptima, y en su sexto consulado, erige la provincia de Lusitania este busto de oro con el peso de cinco libras, siendo legado del Augusto el propretor Cayo Arruncio Catelio Céler, y flamen ó sacerdote de la misma provincia de Lusitania, Lucio Junio Latron, natural de Coimbra.»

     Igual verdad que muestran las lecciones de Santa Librada respecto del nombre y de la alta dignidad civil de su padre Catelio, comprobados ahora por tan insigne é irreprochable monumento como este de que soy poseedor, debemos suponer en el nombre de Calsia. Constando por Estrabon en los dias del [57] emperador Tiberio aquel dominio de la mujer en las regiones septentrionales de España, que dije al principio; mostrándonos las actas de los hermanos Arvales la extremada nobleza de Catelio y su celo idolátrico por los númenes protectores del imperio romano, se justifica plenamente el suplicio de sus nueve hijas fieles á Cristo, en unos tiempos en que el cónsul Flavio Clemente y su mujer Flavia Domitila, sobrina del emperador Domiciano, son acusados y condenados á muerte porque abrazaron la fe única verdadera.

     Tambien entonces hubieron de subir al cielo aquellas nueve hermanas, que segun dijimos, se llaman nacidas de un solo y único parto, como que por inmersion en una misma fuente de salud, y á un misnio tiempo, recibieron las aguas del bautisnio, naciendo á la vida de la gracia, que es la verdadera vida. Los historiadores que toman por parto natural el que estimo parto espiritual; y los críticos para quienes la vergüenza de Calsia fué por tan inusitada y precipitada fecundidad, sin parar mientes en que pudo y debió tener por orígen el ver á sus hijas apartarse del culto de los ídolos y seguir la fé del Crucificado, reciben muy al pié de la letra lo que tiene sentido propio y la explicacion más sencilla y plausible.

     Creo dejar satisfechos los escrúpulos que recelosa crítica pudiera oponer á las primitivas lecciones del Breviario Seguntino, redactadas hacía el año 1082. Si nosotros en el siglo XIX historiamos con documentos del XI, ¿por qué en el XI no se había de hacer lo mismo con otros del VIII; y en el VIII, con otros del IV y áun del I?

     Esto acaba de ser patente al buscar las reliquias de Santiago en la catedral de Compostela el Eminentísimo Sr. Cardenal Payá, haciendo desenvolver la cripta apostólica. Los monumentos romanos que se han descubierto, sacan verdadera, á no poder más, la tradicion y los diplomas de los siglos IX y X.

     Poca salud tiene la tiránica vanidad, y mal anda su cabeza, cuando á cada instante se contradice falta á la lógica, yendo siempre fuera de todo razonable discurso.

     La congruencia de tantos y tan preciosos datos, como son la mencionada inscripcion del siglo I y las lecciones seguntinas [58] del XI, pone de manifiesto, que si amamos la ciencia y la verdad por ellas mismas, el juicio no prevenido nos ha de llevar forzosamente á regalarnos y apacentarnos en campos de luz, que dejan al entendimiento cumplidamente satisfecho y doctrinado.

     Madrid 14 de Octubre de 1881. -A. Fernandez-Guerra y Orbe. [59]

VARIEDADES

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Memoria histórica, política y económica de esta provincia de Misiones de Indios guaranis, dispuesta por D. Gonzalo de Doblas.

Theniente Governador en ella, en carta dirijida a D. Feliz de Azara, Capitan de fragata de la Real Armada, y Comandante de la tercera partida de demarcacion de limites con Portugal, por la provincia del Paraguay. Año de 1789 (4).

BREVES APUNTES BIOGRÁFICOS DE DON GONZALO DE DOBLAS.

     Nacido en 1744, en el seno de una familia distinguida de la villa de Iznájar, en el reino de Andalucía, abandonó la carrera del comercio á que lo [60] destinaban sus padres, para dedicarse al servicio público. Pasó á América en el año de 1768, y por una singular coincidencia se embarcó en el mismo jabeque que llevaba al Gobernador Bucareli la cédula de supresion de la Compañía de Jesús, cuyas tareas estaba destinado á continuar en sus establecimientos de Misiones.

     Su carácter afable y una razon despejada le ganaron la benevolencia del virey Vertiz, que en 1781 le nombró Teniente de Gobernador del departamento de Concepcion. En la memoria inédita que acabamos de citar (5), da cuenta él mismo de las disposiciones en que se hallaba cuando tomó posesion de su empleo. «Lo primero que se presentó á mi exámen y consideracion fueron las infelicidades y miserias de aquellos naturales, que bajo de un clima excelente y en terrenos fertilísimos, con cuantas proporciones se pueden apetecer por las comodidades de la vida y del comercio se hallaban reducidos al estado más infeliz á que pueden bajar los hombres... Sentía que unos séres inteligentes y racionales, iguales mios por naturaleza, estuviesen, sin culpa suya, sumergidos en la ignorancia y privados de disfrutar de los derechos y halagos de la sociedad, y de las mismas producciones que les prodigaba su suelo natal.»

     Estas reflexiones envolvian un problema interesante, que emprendió á examinar, y de cuya solucion se ocupó con más fervor para satisfacer los deseos de Azara. A más de la copia que puso en manos de este jefe, sacó otras para los Brigadieres Albear, Lecoq, Varela, y para los vireyes Loreto y Avilés, que la juzgaron distintamente. Pero, Varela á su regreso á España la elevó al conocimiento del Rey, que se [61] manifestó á adoptar en gran parte el plan de reforma trazado por el autor.

     Miéntras esto sucedia en Madrid, Doblas fué reemplazado en su gobierno, y llamado á plantificar la poblacion de Quilmes. Antes de salir de Misiones, fué á reconocer la Isla de Apipé en el Paraná, y llegó á su destino poco ántes de la segunda invasion de los ingleses, contra la que presentó tambien un plan de defensa.

     Tantos méritos, contraidos en una larga y laboriosa carrera, no le merecieron más recompensa que la de recibir los despachos de teniente coronel; bajando al sepulcro á principios de 1809, lleno de inquietudes sobre la suerte futura de su familia, á quien sólo legaba un nombre sin tacha.

     Gran parte de estos recuerdos, honrosos para su memoria, se hubieran borrado, sin el laudable empeño del Sr. Canónigo Dr. D. Saturnino Segurola, de acopiar en su biblioteca el fruto de tantos trabajos, y de franquearla generosamente á los que quieren aprovecharla.

     Buenos-Aires, Noviembre de 1836.

Pedro de Angelis.

(Extracto del Discurso preliminar á la memoria sobre Misiones, págs. IV, V.) (6)
                    1.º Muy Sr. mio: Aunque mi deseo y la obligacion de servir a Vm. me han estimulado a formar con [62] la mayor brevedad la relacion de noticias que Vm. me dejó encargadas quando se retirava de estos pueblos despues de aver verificado sus observaciones mathematicas (7), mis muchas ocupaciones, que a Vm. le han sido notorias, me han impedido por algun tiempo el aplicarme a esta gustosa ocupacion; pero al fin, en los interbalos que los asuntos de mi obligacion me dejan libres, y hurtando algunos ratos al preciso tiempo de mi descanso, determino aplicarme con empeño y teson para no retardar mas lo que tal vez le estará haciendo a Vm. falta para perfecionar su obra. Algo dilatado será este papel; pero, de todas las noticias que yo amontonare en el, podrá Vm. elegir las que le sean más oportunas, y desechar las menos necesarias; y, si entre ellas encuentra Vm. algunas que puedan ser utiles al servicio del Rey, bien de estos naturales, o engrandecimiento del Estado, podrá Vm. valerse de ellas en los terminos que tenga por combeniente: pues me compadezco de ver una provincia tan fertil como esta, y que ni sus avitadores ni el Rey disfruten las conveniencias y adelantamientos que les está ofreciendo.
     2.º Si mi intento fuera dar a Vm. una Historia completa de esta provincia, seria preciso comenzar a lo menos desde que fueron reducidos estos naturales a poblaciones, y describir los diferentes parajes a que en distintas ocasiones han sido trasladados los más de los pueblos; con otras particularidades y noticias que hicieran amena la lectura. Esto pedia mucho tiempo para examinar los varios escritos que hay sobre ello, juntar las tradiciones de los naturales; y, entresacando lo más conforme a la verdad, desechar lo que ha sido introducido por voluntad o interes de los escritores. Pero no siendo mi animo otro que el de [63] instruir a Vm. de aquellas noticias que conceptuo pueden convenirle, o redundar en beneficio de estos naturales y aumento del Real Erario, me ceñiré a solo aquello que me parece conduce a este fin: y, si a Vm. le conviniese para otros particulares algunas noticias más, podrá pedirmelas, con la seguridad de que no perdonaré fatiga ni diligencia hasta conseguir el satisfacer a Vm (8). (9)
Situacion de esta provincia de Misiones    3.º Esta provincia de Misiones está situada entre los 26 y 30 grados de latitud meridional y entre los 319 y 323 de longitud (10), contados desde la isla de Ferro. Se compone de treinta pueblos de yndios de la nacion Guarani, comunmente llamados Tapes; su numero en todos los pueblos ascendía el año de mill setecientos diez (11) a ciento veinte y un mill ciento sesenta y ocho almas en treinta y una Reduciones que entonces havia, segun lo refiere el Padre Juan Patricio Fernandez, de la Compañía de Jesus, en su Relacion Historica de los Chiquitos. El año de quarenta y quatro se contaban en los treinta pueblos que hay al presente ochenta y quatro mill y sesenta y seis almas (12), segun se hallan numeradas en un Mapa de esta provincia, impreso en Viena. Al tiempo del extrañamiento de los Jesuitas, curas de estos pueblos, se [64] hallaron mas de cien mil almas, y al presente pueden computarse los que existen numerados en sesenta mill almas, y en mas de ocho o diez mill los que no estan empadronados, porque andan fugitivos de sus propios pueblos, dispersos en la misma provincia y fuera de ella, en las jurisdiciones del Paraguay, Corrientes, Santa Fee, Buenos Ayres, Montevideo, Arroyo de la China, Gualeguay y otras partes. El temperamento es benigno y saludable; y, aunque se distinguen las estaciones de ynbierno y estio, ni uno ni otro son rigorosos; sucediendo en esta provincia, lo que es comun a la de Buenos Ayres y la del Paraguay, de experimentar muchos
dias de calor en el rigor del ymbierno, y otros frios en el verano. Es el ayre más húmedo que seco, a causa de los muchos bosques y rios; y en los pueblos inmediatos a ellos se experimentan en el ymbierno frequentes neblinas, que duran hasta las diez del dia: son frequentes los huracanes, y mucho mas las tormentas de truenos, y caen (13) algunas centellas, y no se experimentan terremotos. La tierra es regularmente doblada: no se encuentran cerros de mucha elevacion, ni llanuras dilatadas; tampoco hay serranias; y, las que principian entre el Paragná y Uruguay, cerca de los pueblos de San Josef y Santa Ana, pasando por el de los Martires y siguen acia el Leste por entre el del Corpus (14) y el de San Xavier, son de poca elevacion; y todos ellos están cubiertos (15) de bosques inacesibles por su espesura. En lo restante de la provincia hay muchas isletas de arboles, unas en las cumbres de los cerrillos, y otras en los terrenos mas bajos, y orillas de los arroyos y rios, dejando lo demas de la tierra enteramente limpio; de [65] modo que, donde hay arboles, es tanta la espesura desde su orilla, y tan cubiertos de maleza, que es muy dificultoso el entrar a ellos; y en los terrenos descubiertos apenas se ve un arbol. En estos bosques, así en los que se hallan en las alturas, como en los valles o quebradas, se encuentran muchas maderas de varias especies, aproposito para construcion de embarcaciones, fabrica de casas y muebles, algunas bastante preciosas, que para especificarlas todas se necesitaba una prolija relacion; pero lo omito (16), porque basta con que Vm. sepa que en maderas y frutas silbestres son estos montes unos mismos con los de la provincia del Paraguay. No obstante, si Vm. necesita la noticia extensiva de todas ellas, con su aviso la formaré y se la remitiré.
Sus terrenos.
Sus bosques.
                         4.º Toda la provincia la atraviesan los dos grandes rios, Paraná y Uruguay, acercándose entre si desde Corpus a Candelaria el Paraná, y desde San Xavier hasta cerca de Apostoles el Uruguay; de modo que entre uno y otro apenas mediará de quince a diez y ocho leguas comunes: en ellos desaguan muchos riachuelos y arroyos que dentro de la misma provincia tienen su origen, y que son aproposito para fomentar la agricultura con el beneficio de los regados. Asi estos arroyos, como las muchas fuentes que hay en todas partes, deven su origen a algun pantano, grande o chico, segun el caudal del manantial de que se forma.
Calidades de la tierra.      5.º La calidad de la tierra es grande (17), mezclada con cieno o tierra ortense, con mucho esmeril y alguna arena; su color es colorada (18), quasi como la almagra; y solo en algunos bajios se halla tierra negra, que al parecer es compuesta de los residuos de los [66] vegetales, que por la humedad de los sitios crecen y se multiplican alli mas que en otras partes. Es asimismo muy pedregosa, y generalmente fertil, principalmente en las faldas de los cerros, cerca de los montes y en los rozados; y, sin embargo de lo poco que los naturales cultiban la tierra para sembrarla, recogen abundantes cosechas, principalmente de toda especie de legumbres. El trigo, aunque no rinde tanto como en Buenos Ayres, con todo se recogen buenas cosechas, siendo lo regular dar diez por una. El arroz se cria bien y produce con abundancia: el mayz lo mismo: y todo quanto se siembra, acude bien (19). Lo mismo sucede con los demas frutos comerciables. Los arboles de la yerva nombrada del Paraguay se crian muy bien en los mismos pueblos, y todos tienen inmediatos a ellos algunos yervales que han plantado y cultivan, de los que benefician todos los años para su gasto y remitir a Buenos Ayres. A estos naturales les es mucho mas facil y conmodo que a los vecinos del Paraguay el extraer de los yervales silvestres grandes porciones de yervas; porque, ademas de estar no muy lejos los montes, tienen la comodidad de traerla por los rios. El algodon se cria bien y produce con
Fertilidad.
abundancia la caña de azucar, aunque no con tanta generalidad como en el Paraguay, en algunos pueblos se cosecha mejor que en aquella provincia. El tabaco (20) es sin comparacion de mejor calidad el que se beneficia en estos pueblos que el del Paraguay. El añil se cria muy frondoso; aunque hasta ahora no se save su calidad, porque falta quien lo beneficie. Las batatas y mandiocas son el principal renglon para el alimento de estos naturales; y, en fin, quantas simientes se arrojan a la tierra, producen [67] con abundancia: de modo que, si hubiera estimulo que obligara a los hombres a aplicarse a la agricultura no faltarian en todo el año en las huertas quantas verduras se recogen en las de estos paises (21) en las vanas estaciones del año. Lo mismo digo de las frutas: todos los frutales se crian y frutifican bien, particularmente los naranjos y limones, que crecen hasta llegar a una corpulencia desmedida. Las vides se crian bien y dan muy buena uba; y en otros tiempos se ha hecho algun vino en los pueblos que lo han intentado; particularmente en el pueblo de la Cruz, en donde consta se hacia bastante y muy bueno en tiempo de los Jesuitas (22). Los ganados de todas especies se conserban y multiplican muy bien: y, en fin, por quantos lados se miren estos terrenos, se encontrarán los mas fertiles y de mejores proporciones para formar una provincia la mas comerciante, y por consiguiente, sino la mas rica, a lo menos la mas comoda de todo este Virreynato.
                         6.º Inmediato al Paraná, en una y otra banda, cerca de los pueblos de Candelaria y Santa Ana, hay minas de exquisito cobre; pero, aunque se trabajaron despues de la expedicion (23), fueron abandonadas, porque no alcanzaban las utilidades a sufragar los costos: y, aunque se asegura que las hay de azogue y de otros metales, hasta ahora no he visto prueva que me combenza de su existencia. Tambien hay en muchos parajes minas de christal de roca muy superior. Este se cria en el corazon de pedernales gruesos (24), de varios tamaños, y que en mi concepto crecen: alli están embutidas las piedras por toda la circunferencia interior, como los granos de una granada; pero dejando [68] hueco en el centro acia donde todas terminan en punta, con varias superficies tan iguales, que parece que con arte han sido colocadas y labradas. Algunas de estas piedras son moradas, tan diafanas y duras, que no me queda duda son ametistas finos (25); y es de creer que, si en los parajes que se hallan (26) en la superficie de la tierra, se buscasen en su interior, tal vez se encontrarian algunas de valor.
Canteras.      7. n toda la provincia hay canteras de piedra para edificios, muy dociles de labrar y de mucha consistencia para permanecer. De estas canteras sacaron los ex-jesuitas algunas colunas, de quatro y aun mas varas de largo, muy solidas y de superficie muy igual: en algunas son las piedras de la propiedad de las pizarras, compuestas de varias vetas que se desunen con mucha facilidad, formandose losas de superficie tan igual que no es menester labrarlas. En el portico de San Ignacio-Mini (27) hay tres de estas losas, que la mayor tiene mas de quince pies de largo y diez de ancho, y las otras dos son poco menores. Otra especie de piedra hay mui tosca, pero facilísima de labrar; y, segun su peso y algunas señales de ella, parece vena de fierro, y es la que mas comunmente se emplea en las paredes de los edificios.
Yervas medicinales.      8.º Las yervas medicinales que se encuentran son muchas. Los yndios las vsan en sus enfermedades, dandolas nombres propios en su idioma; pero el beneficio de su conocimiento no se podrá lograr con utilidad, entre tanto no se destine un inteligente que descubra sus virtudes y determine sus vsos.
No hay sal ni cal.      9.º De los renglones mas necesarios a la conservacion y comodidad de los hombres solo faltan dos [69] en esta provincia, que son la sal y la cal: del primero preciso abastecerse de Buenos Ayres o del Paraguay; y el segundo se suple, para blanquear las Iglesias y havitaciones, con caracoles grandes calcinados, que los hay en los campos con mucha abundancia, y de ellos se hace exquisita cal; pero esta solo alcanza para blanquear, y no mas.
     10. En esta provincia son muy pocos los insectos que incomodan a los hombres. Las pulgas, chinches y piojos son raros: mosquitos apenas se ve alguno dentro de las abitaciones; aunque en el campo los hay de varias especies, que molestan (28) a los animales y a los hombres. La unica molestia que hay en los pueblos es la de los que llaman piques, que son unos insectos que se introducen por los poros (29) en los pies; allí toman incremento y multiplican su especie prodijiosamente: pero, ademas de la facilidad de estraerlos, en teniendo un poco de aseo en las habitaciones, se pasan muchos meses sin esperinientar esta molestia.
Vivora. 11. Ay tambien vivoras de muchas especies, y algunas de mortal veneno; pero no son tantas como se dice, y en los poblados raras veces se ve alguna.
Animales y aves silvestres.      12. En los montes y campos se crian tigres, leopardos, zorras, antas y avestruces; pero por lo regular no molestan a los hombres. Ay asimismo muchas aves particulares, como son loros, que los hay de muchas especies, guacamayos, enerbos blancos, y tucas (30): estos ultimos son del tamaño de una paloma, y su pico tiene de largo una sesma de vara, y dos pulgadas y media de grueso: es tambien muy abundante de palomas torcazas, tortolas, patos grandes y chicos, y muchos pajaros pequeños comestibles. [70]
El clima y enfermedades.      13. El clima es tan saludable que apenas se encuentra otro que lo sea mas, aun para los forasteros. Solo los que se entregan al vicio de la incontinencia experimentan los estragos del mal venereo; de que los naturales estan bastantemente (31) tocados, aunque en ellos no se experimentan los funestos efectos (32) que en los Españoles: y, aunque en algunas estaciones del año, particularmente en el otoño, se esperimentan fiebres intermitentes, que aquí llaman chucho, son de tan poca malicia que, si alguno muere, es por falta de asistencia. Solo las viruelas y sarampion (33) son los que causan estragos horrorosos: vien es que estos provienen en parte de que, pasandose muchos años sin esperimentar (34) estas epidemias, quando acometen, como son pocos los que viven que las hayan tenido, y se estiende prontamente el contagio, no se halla quien asista a los enfermos, porque todos huyen de que se les comunique (35): con que no es mucho que mueran quasi todos, siendo maravilla el que se escape alguno a esfuerzos de la naturaleza. Yo me compadezco mucho de la miseria que padecen en sus enfermedades; y, aunque he procurado proporcionarles los auxilios que me han parecido oportunos para su alivio en todas sus dolencias, no he podido conseguir se logre como lo he deseado (36); porque, quanto se destina para los enfermos, lo consumen los mismos por cuya mano se les subministra; sin que hayan bastado quantas providencias y arbitrios he imaginado para evitarlo.
No hay locos ni dementes.      14. En esta provincia (37) no he visto ni tengo noticia haya ningun loco ni demente: son raros los [71] paraliticos y defectuosos que hay, no se experimentan muchas enfermedades avituales (38).
Los pueblos son semejantes los unos a los otros.      15. Esta provincia se compone de pueblos, todos ellos tan semejantes los unos a los otros que, visto uno, estan vistos los demas: y, aunque Vm. los tiene vistos (39), le mando el plano del de Candelaria, y este de Concepcion (40), para que pueda satisfacer la curiosidad de otros. Sus casas son de teja; a excepcion de los de San Cosme y Jesus, que la mayor parte son de paja. La figura de los edificios, o casas de los yndios, es la de un galpon de cinquenta o sesenta varas (41) de largo, y diez de ancho, inclusos los corredores que tienen en contorno: son mui bajas, y cada galpon se divide en ocho o mas divisiones (42). Las iglesias son bastante suntuosas y grandes; pero de irregular arquitectura y poca duracion por lo corrutible de sus materiales que son de madera. Los ornamentos, vasos sagrados, alajas de plata y oro, de que son servidas, son tantas, y en algunas tan preciosas, que pueden competir con las mejores cathedrales de America. Las casas principales, nombradas (43) comunmente Colegios, son mui capaces y comodas, y regularmente situadas en paraje (44) de deliciosa vista.
Calidades de los yndios.      16. Son estos naturales de regular estatura y disposicion. Su color es moreno algo palido, particularmente las mujeres; las que, sin embargo de andar todas descalzas y quasi desnudas, y estar ordinariamente ocupadas desde niñas en los trabajos de agricultura, como son carpidos y otros, se admira lo pequeño y bien formado de sus pies y manos, y [72] buena disposicion de sus cuerpos. Son todos de regular abilidad y comprehension para quanto (45) se les aplica; comprehenden mas por la vista que por el oydo; qualesquiera cosa que se les pone delante (46), la imitan con bastante perfecion: pero, por mas que se les explique, lo que no ven no aciertan con ello. Son tan humildes y ovedientes, particularmente a los Españoles y a todos los que reconocen (47) superiores, que ovedecen ciegamente y sin examen quanto se les manda. Son tenidos comunmente por perezosos, fundandose en que es preciso compelerlos con rigor al trabajo, no tan solamente (48) para lo que es de comunidad, sino tambien para lo que es propio de ellos. Tambien son tenidos por ladrones diestros: y, en efecto, el menos notado de este vicio es, el que no busca la ocasion; porque a el que se le presenta, no la pierde.
Sus inclinaciones dominantes.      17. Es grande la inclinacion que tienen estos yndios a saver; de modo que, siempre que se les proporciona ocasion de instruirse, no la pierden (49). Todo aquello que ven executar a los Españoles, procuran imitarlo; y ponen atentos oydos, quando en su idioma se les refieren algunos puntos de historia, o se les hace relacion de algunas particularidades de Europa, refiriendolas ellos entre sí con gusto y admiracion. Pero la lastima es que tienen cerradas las puertas a toda instrucion: ellos no entienden nuestro ydioma, y en el suyo no hay quien les de noticia de nada, sino unicamente de las cosas mas precisas de la religion. No tienen libros en que (50), ni objetos que mirar: con que es preciso que su imaginativa esté perpetuamente [73] en inacion, y por consiguiente vivan embueltos en las tinieblas de la ignorancia.
     18. Asi mismo es grande en ellos la inclinacion a tratar y contratar: continuamente cambian unas cosas por otras pero: como no tienen conocimiento del verdadero valor de ellas, por casualidad se verifica un trato con igualdad, y sucede mui frequentemente (51) el engañarlos algunos Españoles de pocas obligaciones, que clandestinamente tratan con ellos, sin que el govierno ni los administradores puedan remediarlo: porque, aunque muchas veces se les hace ver el engaño que han padecido, no hay forma de persuadirlos a que no compren ni vendan por si solos; teniendo por mengua el que los consideren incapaces de comprar y vender. Pero algunos, que en esta parte se han aventajado a los demas, no es facil el que los engañen; pues saben mui bien darle la estimacion a las cosas que poseen.
     19. Todos ellos son inclinados a mandar, y anelan (52) por quales quiera empleo y ocupacion, por despreciable que sea; y procuran desempeñarlo el tiempo que les dura, y manifiestan mucho sentimiento quando, fuera de tiempo y por algun motivo que hayan dado, se les priva del empleo, teniendolo por mengua y desonor. Sienten asimismo las palabras injuriosas, y el estar en desgracia del que los manda; de modo que, en cometiendo alguna falta, aunque sean los muchachos, desean que luego los azoten, y no los maltraten de palabras, y bolver (53) a la gracia de sus superiores. Es en ellos circunstancia apreciable para [74] emplearlos y persuasiva (54), y tienen en poco al que le falta esta prerrogatiba, aunque tenga otras recomendables. Se precian mucho de vergonzosos y pundonorosos; pero, por falta de educacion y de idea (55) no saven usar rectamente de estas virtudes: en ellos no es desonor el emplearse en oficios ruines, aun los que acaban de obtener los empleos mas onoríficos; porque no distinguen ni conocen (56) lo noble de lo uno, ni lo ruin de lo otro. Tampoco es desonor el que los azoten cada dia: vien es que si esto lo fuera, muy raro seria el que no se considerara deshonrrado. La incontinencia de las mugeres, asi solteras como casadas, se mira con indiferencia: aun, los mismos maridos paran poco la consideracion en eso, y asi se entregan las mugeres al apetito de los hombres, particularmente si son Españoles o mandarines, con poca repugnancia y ciega obediencia: tal es la disposicion de su animo a ovedecer a todos los que consideran superiores. Son inclinados estos naturales (como todos los yndios) a la embriaguez; pero no la practican, porque no tienen proporciones para ello, y se castiga (57) al que se embriaga: si alguno cae en este vicio, es por causa de algunos inconsiderados Españoles, que por obsequiarlos les dan vebida. Son tambien mui amantes de la musica, a cuyo exercicio se aplican sin ser compelidos; y asi en cada pueblo hay infinidad de musicos: los tambores y todo instrumento estrepitoso son muy de su gusto, y asi les acompaña (58) para todo: no hay faena a
Sus vicios dominantes.
Son amantes de la musica.
que no se destinen tres o quatro tamboriles, que esten tocando entre tanto los otros trabajan; y se conoce desmayo en ellos, quando no tocan al tiempo que [75] trabajan (59). Son mui sufridos en todos los trabajos; apenas se les oyrá quejarse, ni aun quando rigurosamente los azotan, ni quando por algun descuido son heridos de algun gran golpe en los obrajes o faenas. Lo mismo sucede en sus enfermedades, por agudos e intensos que sean los dolores: solo se les conoce porque ellos lo dicen, quando se les pregunta, o porque a la naturaleza del mal son inseparables algunas señales de sentimiento: pero ellos los sufren con una constancia y serenidad que admira. Yo me dedico bastante a visitar los enfermos: y en estas visitas, y en las veces que acompaño al Santísimo Sacramento, quando se les da por viatico, nunca he visto ni a un solo enfermo desasosegado; siempre fijos en la amaca o catre sobre cuero, que es regularmente su cama, parecen difuntos, segun la quietud con que se mantienen; solo se conoce estan vivos por el movimiento de los ojos, o por lo que responden, quando se les pregunta: asi permanecen hasta que mueren o sanan.
Indecencia con que se tratan en sus casas      20. En sus casas se tratan con mucha indecencia y desaseo: regularmente andan desnudos los padres y las madres delante de los hijos e hijas, aun siendo adultos; y estos lo mismo delante de sus padres: y no tan solamente los de una propia familia, sino tambien los otros (60) que viven dentro de una sola havitacion, pues son inclinados a vivir muchos juntos. Esto parece lo hacen, porque en ello encuentran alguna conveniencia; pues con un solo fogon guisan la comida, se calientan y alumbran, y aun juntan sus viandas y comen juntos: y, como todo esto lo hacen dentro de sus viviendas en que havitan, tan inmunda (61) negra, llena de humo y ediondez, que es reponante (62) entrar [76] en ellas, y contribuye no poco a su desaseo y abatimiento.
Tratan con rigor á sus mugeres.      21. Los yndios tratan regularmente a sus mugeres, y las tienen como muy inferiores a ellos, y las obligan a todo genero de trabajo, asi en sus chacaras (63) en las labranzas y carpidos, como en sus casas en hilados y traer a ellas todo lo necesario para la comida y disponerla: escusandose ellos quanto pueden del trabajo y cargandolo a la muger, a la que no pocas veces maltratan inhumanamente, pareciendoles le es licito y pueden hacerlo; y de esto es rara la vez que la muger se queja, aun saviendo que la justicia castiga severamente a los que asi se portan.
No cuidan de la educacion de los hijos.      22. Los padres de familia cuidan poco o nada de la educacion de los hijos, ni de su alimento y vestuario; porque de todo ha de cuidar el comun, quien a su placer los emplea donde y conforme les parece, desde que son capaces de hacer algo: tampoco anelan por adquirir bienes que dejarles a sus hijos, ni tienen idea de lo que es exenciar (64), ni aun de la propiedad actual de las cosas; porque la costumbre de dejarlas, y de verlas dejar a otros (65) para yr a donde el comun los destina, les hace mirarlas con indiferencia, y abandonarlas sin sentimiento. Resisten con notable contumacia (66) el trabajo y la hambre, pasandose muchas veces todo el dia trabajando, sin haverse desayunado, y sin manifestar flaqueza; pero al mismo tiempo admira lo que comen, cuando lo tienen. El vestido regular en las mugeres es una especie de saco de lienzo de algodon, á que llaman tipoy, sin mangas ni cuello, sino solo unas puntadas por una de sus bocas, con que lo acomodan al cuerpo: otras forman con lo mismo una [77] camisa larga a manera de una alba, que es algo mas decente; aunque esto (67) está bastante mejorado.
Toleran el trabajo y hambre.
Vestido de las yndias.
Son amantes al Rey y a los españoles.      23. Son estos naturales mui amantes al Rey, mui ovedientes a todo quanto se les manda en su Real nombre. En los cabildos el comun modo de explicarse y de persuadir a los otros a que hagan lo que deven, es decirles que asi lo manda Dios y el Rey. Quando alguno viene a pedir alguna gracia o justicia, su introducion es: «Dios y el Rey os ha mandado para que nos ampareis como a pobres miserables que somos, y asi en su Real nombre os suplicamos,» etc.: y de este modo se explican en todos sus razonamientos, trayendo siempre juntos a Dios y al Rey.
     24. Del mismo modo aman a los españoles, y viven persuadidos que, quanto vien poseen lo deven a ellos, pareciendoles que, si los desamparasen, perecerían: y se maravillan de que dejemos nuestras casas, parientes y amigos, solo por venir (como ellos dicen) a cumplir la voluntad de Dios y del Rey en veneficio suyo.
Viven de comunidad.      25. Estos pueblos, desde su reducion, se han mantenido y mantienen en comunidad: y, aunque este metodo de gobierno seria util a los principios, despues no ha servido, en mi concepto, sino de impedir (68) los progresos de policia y civilidad: los que subsistirán del mismo modo entre tanto no se mude govierno, dando entera libertad a los yndios, como dicta la misma naturaleza. Pero antes de tratar de esto, será bueno el dar a Vm. una idea de lo que fue esta comunidad en tiempo de los Jesuitas que la establecieron, y lo que es al presente desde su expulsion, con las consecuencias precisas que, se siguen de ella.
A los principios fué necesaria la comunidad.      26. Como la vida de estos naturales en su gentilidad era el andar errantes por los montes en [78] pequeñas familias o cacicazgos, alimentandose de frutas silvestres, miel de avejas, que las hay en los montes de muchas especies, de los animales que cazavan, y tal vez de algunas semillas que sembraban, fue preciso, para reducirlos a pueblos y educarlos en nuestra santa Fee, el proporcionarles el sustento fuera de los montes en que antes lo encontraban. Para esto parece no se presentaba mejor metodo, atendiendo a su rudeza, que el que eligieron aquellos primeros doctrineros; que fue constituirse cada uno en su reducion como padre temporal de sus neofitos, persuadiendolos u obligandolos (69) a sembrar de comun, recoger y guardar sus frutos y distribuirlos (70) con economia, de modo que no les faltase en todo el año: y asi en todo lo demas que establecieron con el tiempo, y que uniformemente practicaban en todos estos pueblos.
El gobierno del tiempo de los Jesuitas.      27. Por algunos quadernos que existen del tiempo de los expatriados, por la costumbre de los yndios, y por las noticias que con facilidad se adquieren, se save con toda certeza que el govierno de estos pueblos, al tiempo de la expulsion, era el siguiente. En cada pueblo havia un corregidor yndio, un theniente de corregidor, dos alcaldes y algunos regidores, y otros yndividuos de cavildo; todos sugetos enteramente a la direccion y voluntad del cura. Asi mismo havia una casa grande, contigua a la yglesia, con muchas viviendas, oficinas y almacenes, a la que llamaban Colegio, que servia de vivienda a los Padres, almacenar los frutos y efectos de sus manifacturas (71), y de oficinas para todos los oficios que mantenian. Cada pueblo tenia su estancia o estancias, vien provistas de ganados de todas especies, todo al cargo del cura que administrava los vienes de comunidad. [79]
No se les permitia á los yndios propiedad en nada.      28. A los yndios en aquel tiempo no se les permitia propiedad en cosa alguna: pues, aunque a todos se les obligaba a tener chacaras propias (72), y se les dava tiempo para que las cultivasen, estas havian de ser del tamaño que el Padre queria, y en el paraje que el señalaba, y sus frutos los havian de consumir y gastar conforme a la voluntad del Padre; y, en fin, en un todo havian de vivir sin libertad.
Como se distribuyan los trabajon.      29. Cada semana señalaban los tres primeros días para que todos los yndios trabajasen para la comunidad en los trabajos que el Padre disponia, y los tres restantes havian de yr a trabajar a sus chacaras (73); lo que asimismo celaba el Padre que lo cumplieran, castigando a los que faltaban a ello.
Sembraban chacara para viudas, huerfanos, etc.      30. Para los tejedores y demas empleados en oficios o faenas, como asimismo para las viudas, huerfanos y viejos, sembraban una grande chacara (74), cultibandola como lo demas de comunidad, y sus frutos los repartian entre aquellos para quien se sembraba.
Daban á las yndias tarea de algodon.      31. A las yndias repartian regularmente diez y ocho onzas de algodon a la semana, en dos porciones, en distintos dias, las que traian en los mismos seis onzas de hilo, en dos obillos. En esto havia alguna diferencia de unos pueblos a otros, como asi mismo en la cantidad de algodon; pues, si el hilo havia de ser para lienzo grueso, la tarea era como queda dicho; pero, si havia de ser para mediano o delgado, era menor, proporcionado a la calidad del hilo. Y como los carpidos de los algodonales y de otros sembrados los havían de hacer las yndias, quando las ocupaban en estos trabajos, no les daban tarea de algodon, sino a las embarazadas, a las que estaban criando, y a otras que tenían lexitimo impedimento para salir al [80] campo. Lo mismo hacian con los muchachos y muchachas: que estos corrian (75) hasta que se casaban, al cargo del Padre, asi en el alimento y bestido, como en la educacion y aplicacion al trabajo.
Habia casa de misericordia.      32. Tenian en cada pueblo una casa, en que recogian a los yndios de mal vivir (76), a los enfermos abituales y viejos impedidos: allí los sustentaban y vestian, aplicando a cada uno a lo que podia.
Asistian a los enfermos.      33. Cuidaban de los enfermos con aquella asistencia que las circunstancias permitian: la falta de medico la suplian con enfermeros que llamavan curuzayas (77); que estos a lo mas savian (78) sangrar y aplicar algunos remedios que el Padre les decia eran buenos, o a ellos les parecia lo eran. Estos tenian obligacion de visitar amenudo los enfermos; cuidar que la comida, que el Padre les hacia (79), se les llevase y comiesen; y principalmente el avisar al cura, quando les parecia estaba alguno de peligro, para que le administrase los Santos Sacramentos; pues los de casa, por mas inmediatos que fueran, se consideraban desobligados de todo esto (80).
Los frutos de comunidad se almacenaban, y los que eran comerciables se remitian á Buenos Ayres.      34. Todos los frutos de comunidad se recojian y almacenaban en el Colegio; de los quales los que eran comerciables (81), los despachaban fuera de la provincia, la mayor parte a Buenos Ayres, y con su producto pagaban los tributos, diezmos, etc.: el sobrante lo retornaban en efectos para el consumo de los pueblos: de los que mucha parte se imbertia en adornos y alajas de las iglesias, en algunos efectos comerciables, y una no pequeña parte en comprar vestidos costosisimos, [81] que mas servian de ridiculizar que de adornar a los yndios en sus festividades (82).
Mantenian á todos con igualdad.      35. Uno de los mayores cuidados de los curas, y tal vez el mayor, era el mantener una perfecta igualdad entre todos los yndios, asi en el traje, como en la asistencia a los trabajos; de modo que el Corregidor y Corregidora havian de ser los primeros en concurrir al paraje en donde devian acudir todos, y asi los demas de cavildo y sus mugeres. A ninguno permitian calzado, ni distinguirse en la ropa, ni modo de traer todos havian de ser iguales, y solo se distinguia el Cabildo en las varas y bastones, y los dias de fiesta o funcion (83), en los vestidos que la comunidad tenia guardados para aquellas ocasiones. Los caciques eran regularmente los mas miserables: raro es de los de aquel tiempo el que save leer; y no los ocupaban en empleo alguno; o, si lo hacian, era con alguno muy raro. Así se conoció al tiempo de la expulsion; que en estos treinta pueblos (84) solo habia tres o cuatro caciques Corregidores; sin duda recelaban que, juntandose a la veneracion que los yndios tienen a sus caciques la que les correspondia por el empleo, quisieran tener mas autoridad que la que en aquel tiempo convenia.
Daban de comer á todos.      36. Cada semana davan dos, o tres dias, racion de carne, o conforme el pueblo podia; y en los demas les davan miniestras (85), o carne en las faenas, particularmente a los muchachos, que siempre les davan (86) cocida la comida; y en los años estériles, que no recogian (87) lo preciso en sus chacaras (88), les repartian de la [82] comunidad lo necesario para que no padeciesen necesidad; y lo mismo hacian (89) con el vestuario, al que ocurrian conforme la necesidad pedia.
Socorrian con vestuario.
Era este un regimen excelente para criar pupilos.      37.Ya Vm. ve, amigo mio, que este era un regimen excelente para practicado con pupilos (90), o por un padre con sus hijos, entre tanto estan bajo la patria potestad; pero no para formar pueblos con animo de que sus abitadores adelantaran en cultura y policia, segun ha sido en todos tiempos la voluntad del Rey. Así se practicava; y las consecuencias fueron las mismas que se devian esperar. No podia ocultarsele esto a sus curas y al cuerpo (91) de la Religion que los gobernava; pero sus fines particulares tenian el primer lugar en todo lo que executaban, y asi preferian este metodo, separando por medio del a los yndios de todo lo que pudiera sacarlos de su ignorancia y abatimiento.
No deve admirar el estado en que se hallaron los pueblos al tiempo de la expulsion.      38. Con este regimen y la economia jesuitica no es de admirar que, en mas de ciento y cincuenta años que hace están fundados estos pueblos, acopiasen los fondos que tenian al tiempo del extrañamiento, asi en las iglesias, como en lo que se llama fondo de comunidad. Yo, por mi parte, no me admiro de lo que havia, atendiendo a lo fertil de esta provincia, y la mucha subordinacion de los yndios que; con tenerles negado absolutamente el trato con los españoles, no conocian otra autoridad que la de los Jesuitas, y asi hacia cuanto querian de ellos.
     39. Ya que he manifestado a Vm. del mejor modo que he podido lo que fueron estos yndios en tiempo de sus antiguos curas, diré a Vm. lo que han sido y son hasta el presente en el nuevo govierno. [83]
Nueva forma de gobierno despues de la expulsion.      40. Despues que fueron expulsados los Jesuitas curas, a cuyo cargo corrian estos pueblos, tanto en lo espiritual como en el temporal (92), se establecio en ellos el metodo de govierno que aun subsiste, bajo las reglas, y ordenanzas que formó el Excmo. Sr. D. Francisco Bucarely, Governador, y Capitan General de Buenos Ayres; las que, despues de algunas mutaciones, vinieron a fixarse en los terminos siguientes:
Se nombro un governador y tres thenientes.      41. Se estableció un Governador, con jurisdicion sobre los treinta pueblos, equiparada a la que tienen por las leyes los Correxidores, y Alcaldes Mayores de pueblos de yndios; pero subordinado al Govierno de Buenos Ayres. Al mismo tiempo se establecieron tres thenientazgos subordinados al Governador, pero,con la misma jurisdicion los thenientes en sus respectivos departamentos, haciéndoles responsables, así al Gobernador como a los thenientes, de las resultas de la parte que a cada uno se le encargava, segun se expresa en las citadas ordenanzas.
Para cada pueblo se nombro un administrador.      42. Para cada pueblo se nombró un Administrador Español, que manejase sus bienes, cuidase de sus aumentos, dirijiese a los naturales, asi en sus faenas, como en el giro y distribucion que deve darse a los bienes de comunidad: teniendo obligacion de dar cuenta de todo quando se la pidieren (93): con otros varios cargos que constan de las ordenanzas, y ordenes expedidas posteriormente; a los que se les señaló (94) de sueldo trescientos pesos al año y la manutencion.
Se nombraron curas compañeros religiosos.      43. Asi mismo se nombraron (95) en cada pueblo dos Religiosos con titulo de cura y compañero, para que cuidasen de la direcion de las almas y del culto [84] divino, prohiviendoles toda mescla (96) en los asuntos temporales: señalandole al cura trescientos pesos de sinodo, y al compañero doscientos y cinquenta pesos, y que a uno y otro les subministrase el pueblo el alimento. Esta asignacion se les rebajo a ambos Relijiosos, señalando a cada uno doscientos pesos por Real cedula de cinco de octubre de setenta y ocho (97).
Empleos de Republica.
     44. En las mismas ordenanzas se previene que en cada pueblo se continue el nombramiento de un Correjidor yndio, dos Alcaldes, quatro Regidores, un Alguacil mayor, dos Alcaldes de la Hermandad, y un Mayordomo; con otros oficios correspondientes a la Yglesia, como son un Sacristan, tres Cantores, y dos fiscales, que cuiden aquellos ministerios (98) propios de su destino, y estas elecciones las confirma el Governador de los pueblos.
Corregidores.      45. El nombramiento de corregidores tocaba, segun las ordenanzas, al Governador de Buenos Ayres, y cada Correxidor no devia serlo por mas tiempo que el de tres años; pero no se observan estos puntos, pues el Governador de Misiones nombra los Correxidores, y estos toman posesion en clase de perpetuos; de modo que solo por algun defecto se les priva del empleo: y así hay toda via en los pueblos Correxidores que lo eran en tiempo de los Jesuitas. Puede ser que esta practica se haya seguido, por que no es facil encontrar en los pueblos muchos yndios que puedan desempeñar el cargo de Correxidores; pero, por qualesquiera motivo que se haya seguido, deve tenerse por un abuso perjudicialisimo a los yndios; pues priva a otros de la esperanza de conseguir este empleo, haciendose acrehedores a el con su aplicacion, y buenos procedimientos: lo que tal vez no ponen en [85] execucion, por que no esperan ningun premio, y se da lugar a los yndios Correxidores a que se hagan despoticos, y a que oprinian a los otros, seguros de que su empleo no tiene termino: lo que no sucederia, si supieran que les havia de durar solo tres años; y si, pasados estos, no se encontraba absolutamente otro en el pueblo capaz de ser Correxidor, ningun inconveniente havia en bolverlo a proponer, despues de haver dado los descargos que pudieran resultarle de los tres años de su empleo.
Continua la comunidad.      46. A todos los yndios e yndias se les dejo sugetos a la comunidad, como lo estaban en tiempo de sus precedentes curas, considerandolos incapazes de poder subsistir de otro modo. El govierno y direccion de toda la comunidad se depositó en el Correxidor y cavildo, ayudados y dirijidos del Administrador Español, y sugetos en un todo al Governador o thenientes a quienes correspondiese el inmediato mando; dandose reglas en la misma ordenanza para el mejor manejo de los bienes, y sus adelantamientos, como tambien para desterrar de los naturales la rudeza y abatimiento en que havian sido educados, infundiendoles ideas politicas (99), que les excitasen el deseo de una felicidad que no conocian, a que les está combidando la fertilidad de sus territorios (100); con otras muchas y sabias reglas que alli se establecen.



(Se continuará.) [86]



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Acta de la sesión inaugural del Congreso de Americanistas en su cuarta reunión

      (101)

     Elegido el Paraninfo de la Universidad para la solemne ceremonia de inauguracion del Congreso internacional de Americanistas, en su cuarta reunion, ofrecía el 25 de Setiembre aspecto brillante, por las muchas damas que con su presencia realzaban la belleza del local. Los delegados extranjeros, con las comisiones de las Academias y Sociedades científicas, en traje de etiqueta, ocupaban el estrado, y una música militar tocaba en la tribuna alta.

     Á las dos de la tarde, hora fijada de antemano, anunciaron los acordes de la marcha real la llegada de SS. MM., que fueron recibidos en la puerta por los señores ministros, la Mesa del Congreso y el gobernador civil de Madrid. El rey, con uniforme de capitan general, su augusta esposa y las infantas doña Isabel, doña Paz y doña Eulalia, tomaron asiento en la cabecera; á su espalda el mayordomo mayor, marqués de Alcañices; el jefe del cuarto militar, general Terreros; los gentiles hombres, ayudantes de servicio, caballerizo y jefe de la escolta, las damas de S. M. la reina y de SS. AA.

     Ocuparon los sillones de la derecha los señores ministros de Estado, de Marina y de Gracia y Justicia, y presidente del Senado, y los de la izquierda el cuerpo diplomático, representado [87] por el Nuncio de Su Santidad; general Corona, ministro de Méjico; el príncipe Gortschacow, ministro de Rusia; Peralta, ministro de Costa-Rica; Lopes Gama, del Brasil; Carrera, de Guatemala; Stuers, de Holanda, y los encargados de negocios de China y de Portugal.

     En la mesa del Congreso, presidida por el ministro de Fomento D. José Luis Albareda, estaban, á la derecha, el duque de Veragua; á la izquierda, los señores conde de Toreno y don Fermin de Lasala, completando la representacion el director de Instruccion pública D. Juan Facundo Riaño, el secretario general D. Cesáreo Fernandez Duro y el adjunto D. Andrés Domec.

     Pedida la venia á S. M., pronunció el señor ministro de Fomento el siguiente discurso:.



          SEÑOR:

     Elegido presidente del Congreso internacional de Americanistas por la excesiva amabilidad de los ilustrados individuos que le forman, á pesar de mis escasos merecimientos, tengo hoy la alta honra de recibir á V. M., á S. M. la Reina y á SS. AA. las Infantas; en este recinto, dedicado al enaltecimiento de las letras, de las artes y de las ciencias de la patria, en el que ya otras veces ha resonado la elocuente palabra de V. M., seguida siempre de los aplausos que arrancan la admiracion y el entusiasmo.

     Desde el punto y hora en que una junta de hombres estudiosos, constituida en Paris, determinó celebrar Congresos internacionales, dedicados á la investigacion y estudio de los grandes problemas científicos que entraña la historia de las diversas naciones de América, fácil era presumir que la capital de la Península española no sería la última que celebraría uno de estos nobles certámenes de la inteligencia.

     Así ha sucedido efectivamente, y en el Congreso que tuvo lugar,hace dos años en Bruselas se dieron cita las personas allí congregadas para volverse á reunir en Madrid en el dia de hoy, señalando desde luego las materias que habían de someterse á su exámen.

     Cuatro sesiones celebrará este Congreso, consagrando la primera á la Geología, á esa ciencia que no parece sino que brota del seno de la tierra, merced al incesante trabajo de la raza humana, á la historia de la América precolombiana y del descubrimiento del Nuevo Mundo; la segunda á la Arqueología; la tercera á la Antropología y la Etnografía, y la cuarta á la Paleografía y Lingüística.

     Estudio comparativo de los reinos del Cuzco, de Trujillo y de Quito, [88] y las diferencias de religion, legislacion, lenguaje, arquitectura y costumbres que presentaban estos pueblos, merecerá la atencion preferente del Congreso, así como las nacionalidades que existían en la América Central, ántes de la emigracion de los Aztecas; el estado militar e los imperios de México y del Perú, cuando aún no se había verificado el descubrimiento del Nuevo Mundo; el valor religioso y emblemático de los diversos ídolos, efigies y figuras que se hallan en los sepulcros peruanos; el nombre de los pueblos y la naturaleza de los hijos de América ántes de la conquista; los idiomas americanos; sus gramáticas comparadas y la bibliografía de los Vocabularios y Diccionarios de aquellos primitivos idiomas, todo, en fin, cuanto puede dar una exacta idea del orígen, naturaleza, carácter social y desenvolvimiento histórico de esta parte del globo que viene á completar con su adelanto y progreso el majestuoso cuadro de la civilizacion moderna.

     Hemos procurado, Señor, en la medida de nuestras fuerzas reunir y presentar ante tan importante Asamblea una parte al ménos de los interesantes datos que acerca de estas cuestiones posee la nacion española.

     Del Archivo de Indias, de Sevilla se han elegido por docta persona más de mil documentos, que no sólo encierran noticias curiosas, sino que son tipos ó modelos de las diferentes formas que revisten los antecedentes escritos para la historia americana conservados allí, desde la carta particular redactada bajo la influencia de la pasion, ó inspirada por el interés bastardo, hasta el libro, fruto de meditado y prolijo estudio. Despachos y comunicaciones oficiales de vireyes y prelados, acuerdos de Audiencias, órdenes de gobernadores y de otras distintas autoridades, podrán revisar los amantes de estos estudios, significando una gran parte de tan curiosos documentos verdaderos compendios históricos de los períodos que mediaban entre el arribo de expedicion y expedicion, de flota y flota. Los cedularios y registros del Consejo de Indias y de la Casa de Contratacion de los últimos años del siglo XV y primeros del XVI, y relaciones de viajes y descubrimientos donde se consignan las primeras noticias geográficas de aquellos países, son claras fuentes de la antigua é interesante historia de las naciones indianas.

     Las Relaciones geográficas de Indias, cuyo primer tomo tengo el honor de presentar á V. M., obra que ha estado encomendada á mi ilustrado amigo D. Márcos Jimenez de la Espada, por encargo de mi dignísimo antecesor en el ministerio de Fomento, Sr. D. Fermin Lasala, á quien la Comision organizadora debe agradecimiento, así como tambien á mi amigo personal el ilustre conde de Toreno, que anteriormente ha presidido dicha Comision, y que hoy desempeñaría este cargo con mejores condiciones de saber y de inteligencia que yo, merecen con justicia llamar la atencion de toda persona docta. El ministerio de Marina exhibe el primer monumento de la cartografía del Nuevo Mundo, el mapa trazado por el malogrado é infeliz Juan de la Cosa.

     La Biblioteca, particular de V. M., la Biblioteca Nacional, la de la Academia de la Historia, el Archivo Histórico y la de la Universidad de Sevilla, ofrecen al exámen de los americanistas extranjeros, entre [89] otros muy estimables manuscritos é impresos, el codicilo de Isabel la Católica: el texto, inédito, original en idioma mexicano, de la Historia de Nueva España, del padre Sahagun, y el castellano de la del padre Durán, adornado con geroglíficos raros y preciosos; textos originales de las historias de Fray Bartolomé de las Casas y de Gonzalo Fernandez de Oviedo, y el libro de Landa sobre el Yucatan y su misteriosa escritura, con vocabularios de las lenguas naturales americanas, objeto predilecto del estudio de los filólogos modernos.

     Nuestro Museo Arqueológico ofrece preciosidades varias. El jardin Botánico pone de manifiesto la prodigiosa coleccion de dibujos y plantas del sabio Celestino Mútis. Los particulares han contribuido tambien, y por ello les doy las más expresivas gracias en nombre de las glorias de la patria, á reunir este verdadero tesoro de antecedentes que presentamos al estudio de los amantes de las cosas de América. D. Luis Tró ha traido el Códice Maya que lleva su apellido; el Sr. Rodríguez Ferrer uno de los ejemplares paleontológicos más interesantes hasta ahora descubiertos, la mandíbula humana, fósil, de uno de los protohistóricos habitantes de Cuba, el señor conde de Guaqui, un ídolo peruano sin igual en su clase por la inscripcion fonética que lleva; el señor marqués de San Cárlos un barro guatemalteco bellísimo; D. Manuel Rico y Sinobas, notable coleccion de mapas y planos antiguos, y el digno descendiente del descubridor del Nuevo Mundo presenta los más venerandos papeles del archivo de su ilustre casa.

     Permitidme, Señor, que ántes de terminar y despues de dar las gracias más expresivas á los nobles extranjeros que han venido á honrar este Congreso con su presencia, ya como delegados especiales de Gobiernos amigos, ya en representacion de los intereses intelectuales de los pueblos de que proceden, detenga un instante mi pensamiento y haga público tributo de admiracion y de respeto ante el mágico nombre de Cristóbal Colon y de la Reina cuyo recuerdo trae á mi mente la presencia aquí de la augusta esposa de V. M., que despues de consolidar la unidad de la patria, impulsa, por generosa inspiracion arrastrada, la incomparable empresa que apenas la imaginacion humana alcanza, concebida por el marino de Génova. Aquella piadosa Isabel otorgaba á Colon vencedor, títulos y poderes, estipulaba en favor de los indios condiciones de libertad y exigía garantías de humanidad que se adelantaban á las ideas de su siglo. El corazon de una mujer proscribía, por instinto, la esclavitud, que la filosofía y la religion no debían abolir hasta cuatro siglos más tarde. (Muestras de aprobacion.)

     Desde el descubrimiento del Nuevo Mundo hasta nuestros días las generaciones, al sucederse, han acumulado alabanzas y honores sobre la memoria inmortal de Cristóbal Colon; y sin embargo, ante mi inteligencia al ménos, el héroe resulta más grande todavía que los plácemes y honores tributados á su memoria. Su empresa era la lucha del espíritu humano contra un elemento, y se necesitaba para intentarla ser más que un hombre. Las explicaciones de la ciencia y los adelantos de la náutica no han despojado al Océano en nuestros días del terror misterioso que su presencia levanta en el espíritu del hombre; pero para remontarse á juzgar el valor de Colon, hay que considerar [90] los mares, como ha dicho un gran poeta, cual especie de caos líquido, cuyas desmedidas olas se levantaban como montañas inaccesibles, se abrían como golfos sin fondo, se precipitaban desde el cielo, como cataratas insuperables dispuestas á tragarse las velas, asaz temerarias para separarse de las orillas que les servían de abrigo.

     Desconocido, desdeñado, abandonado, la lucha de Colon contra las preocupaciones es quizá más grande que la hazaña misma que realizó solo sin otras armas que oponer á las envidias y burlas de los potentados, que la seduccion natural que cautiva los ojos, y la elocuencia que persuade el ánimo. El relato sencillo de su viaje es la más grande de las epopeyas, y la inteligencia de la criatura humana no alcanza á comprender el júbilo que debió inundar el alma de Colon, cuando, despues de tanto menosprecio, de tantas dudas, de tantos dolores, de tantos peligros, un marinero de Triana anunció que la tierra estaba cercana, aquella tierra que la fantasía de los marineros había creido, descubrir más de una vez, y que cada mañana desvanecía el sol ante las proas de las naves, destruyendo los horizontes caprichosos que la bruma de la noche había levantado.

     Plantas marinas que no crecen más que en los bajíos cercanos á las costas se habían presentado ya como signos de esperanza á aquellos atribulados marinos; una de éstas llevaba un cangrejo vivo, navegante, como dice Lamartine, embarcado en un ramo de hierba. Un ave, de las que no se abalanzan á las olas y nunca duermen en el agua, atravesó el cielo. ¿De dónde venía? ¿A dónde iba? ¿Podía estar lejano su nido?

     El grito de ¡tierra! estaba ya en todos los labios, y sin embargo, la tierra no aparecía. Las calmas del Océano helaban la sangre en las venas, pues si todo moría en aquellos parajes, hasta el viento, ¿quién volvería el soplo á las velas y el movimiento á las naves? Una inmensa ballena apareció dormida en el agua, y creyeron ver en ella un mónstruo que venía á devorarlos.

     Paseándose Colon solo, en fin, á media noche por la popa de su nave fijando su penetrante mirada en las tinieblas, se le apareció al nivel de las aguas un destello de luz. ¿Quién podría descubrir en aquel momento la ansiedad de que era presa el alma de Colon? Un cañonazo que retumbó el Océano le hizo estremecer. Era el grito de ¡tierra! dado por el bronce, señal convenida con la Pinta, que navegaba á la cabeza de la flota. El fuego vislumbrado por Colon anunciaba la presencia del hombre y el primer elemento de la civilizacion. Jamás noche alguna pareció mas lenta en descubrir el horizonte, porque la mañana iba á ser una nueva creacion del Sér Supremo.

     El despreciado, el mendigo, el loco de poco tiempo ántes había adquirido el derecho á vestir las insignias de almirante de Castilla.

     Pisó la tierra bajo los pliegues de la bandera de los Reyes Católicos, y derramó una lágrima, humilde tributo á la grandeza de Dios.

     ¡Ah! ¿De cuántas no fué aquella lágrima precursora? Por secretos designios de la Providencia, los adelantos, el progreso y la civilizacion se realizan en la tierra entre tribulaciones y combates. El fenómeno de la guerra no está aún explicado por ninguna filosofía. Las ideas abren unas veces ancho camino á los cañones, y otras veces los cañones [91] destruyen los obstáculos que se oponen al paso de las ideas. ¡Tan insondable resulta la voluntad de Dios!

     No permita el cielo que vuelva á mezclarse en los campos de batalla sangre americana con sangre española. Tengamos legítimo orgullo los unos y los otros de nuestras razas, y sírvannos á todos de glorioso timbre las hazañas de nuestros antepasados.

     Señor, muy jóven todavía ha estado V. M. en los campos de batalla, y ha vuelto vencedor. Pero hoy preside una lucha más noble, impulsa un trabajo más grande: el trabajo de la civilizacion. Por acto libérrimo de vuestra voluntad, no existen ya en España censuras que detengan los vuelos del génio. La investigacion científica es libre en la cátedra, en el libro, en el folleto y en la prensa periódica. España respira el puro ambiente de los pueblos civilizados. En punto á instituciones liberales y cultas no tenemos que envidiar nada á nadie.

     Cumpliendo este deber, que un sentimiento casi religioso despierta en mi pecho ante el recuerdo de Colon, termino, Señor, haciéndome general intérprete de cuantos están aquí reunidos, manifestando á V. M., á S. M. la Reina y á SS. AA. las Infantas, el agradecimiento que rebosa en nuestros corazones al ver que honran con su presencia la inauguracion de esta solemnidad científica. (Grandes aplausos.)

     Seguidamente, el Sr. Anatole Bamps, delegado oficial del Gobierno de Bélgica y presidente de la Mesa interina, como secretario general que fué de la reunion anterior en Bruselas, leyó, con excelente entonacion, este discurso:

     No esperaba la honra de usar de la palabra ante tan distinguida Asamblea, que otros con más altos títulos la merecían, y mejor que yo hubieran correspondido á tan insigne favor. La junta organizadora de este Congreso, llevando su benevolencia al extremo, ha querido recordar, sin duda, al acordármelo, que yo fuí de los promovedores de la reunion en Madrid, y que he continuado siendo uno de los más fervientes sostenedores del pensamiento. Gracias expresivas le debo; se las doy igualmente por la buena y activa voluntad con que ha procurado el mayor brillo del presente Congreso, respondiendo á la invitacion y deseos del de Bruselas, y no hallo términos con que encarecerlas, por haber alcanzado para nuestra cuarta reunion el alto protectorado de S. M. el Rey de España, y el valioso concurso del Gobierno español, elementos de un éxito seguro que la obra americanista necesitaba, y de que podrá enorgullecerse en lo sucesivo.

     Dije ántes del Congreso de Bruselas, y he repetido muchas veces en el trascurso de la tercera reunion, que España, como ningun otro país, está llamada á conseguir el desarrollo de nuestra empresa científica, y que los hombres ilustrados de esta nacion han de servirnos de guía en los estudios americanistas, porque complemento de tales estudios, señores, ha de ser la publicacion de documentos relativos al descubrimiento y conquista de América, escogidos en los ricos archivos [92] de Castilla. Las investigaciones de la ciencia americanista se malogran muchas veces por la falta de datos, y semejante publicacion, cuya generosa iniciativa ha tomado ya el Gobierno español, constituirá el fundamento sólido que imperiosamente reclama la etnografía americana. Séame dado expresar el deseo de ver en grandes proporciones la prosecucion de tan interesante manantial de enseñanza.

     Respecto á la arqueología precolombiana, se vislumbra ya luz. Admiten ya los especialistas en los monumentos arqueológicos del Nuevo Mundo las tres principales divisiones geográficas señaladas por el continente mismo. Interesantísimos y recientes descubrimientos hechos en el territorio del antiguo imperio de los foltecas, desdichados predecesores de los Aztecas, confirman la exacta razon del sistema. Cierto que la América del Norte ofrece, bajo el punto de vista arqueológico, caractéres distintos de los de otras regiones del nuevo continente, aunque se aproximen mucho á los de Méjico; no admite duda que la América Central es cuna arqueológica separada, en que se singularizan por la precision de los datos Guatemala y Yucatan; es evidente, en fin, que entre los grupos que subdividen la arqueología de la América del Sur, posee el Perú los elementos de apreciacion mejor caracterizados, y que juntamente con estos elementos se descubre, autónomo é independiente, el arte cultivado por los Casas en Quito y el que nos han dejado por herencia en Bogotá los Chibchas; mas, ¿á qué hablaros de estas cosas, señores? Mejor que yo sabeis que cuanto más se profundizan, más y más grandes aparecen las cuestiones relacionadas con los tiempos prehistóricos del Nuevo Mundo. Sólo con el auxilio de grandes colecciones, concienzudamente examinadas y clasificadas con inteligencia, se podrá alcanzar una solucion que inútilmente han buscado nuestros antecesores en el estudio, perdidos en el laberinto de las hipótesis. Así, porque la junta organizadora de la reunion actual ha querido apartarse de la antigua senda, tortuosa y mal segura, organiza una Exposicion de antigüedades americanas y otra de la flora del Nuevo Mundo, poniéndolas en manos competentes.

     Sean estas muestras, por las que con placer la felicito, núcleo alrededor del cual se acumulen sucesivamente los resultados de nuevas exploraciones, constituyendo el manantial de nuestro aprendizaje.

     En este recinto, ante una Asamblea por todos conceptos tan distinguida, recuerdo con emocion que no se dió por satisfecha España con plantar en el Nuevo Mundo el glorioso pendon de Castilla: un Rey de España envió en 1786 la primera expedicion científica que había de dirigir en América el capitan del Rio. Ahora, señores del Congreso, perseverando en esta vía, podreis acaso ir más allá, descubriendo cientificamente la América precolombiana. Abrigo la confianza de que lo hareis; la solemnidad con que se verifica la inauguracion del Congreso, el estímulo que á las tareas ofrece vuestro augusto Soberano, honrándolas con su presencia, lo garantizan. El ideal de la obra americanista merece en otros conceptos el concurso de vuestra inteligencia, que no lo hay más alto ni más noble, encaminado como va á reanudar la cadena de las edades, restableciendo en su pristina luz la historia de la humanidad. [93]

     Pidió despues la palabra el Sr. D. Héctor F. Varela, que presenta en el Congreso á la República Argentina, y dijo:

          SEÑOR:

     Audacia grande debe parecer la mía á todos cuantos me escuchan, al ver que un pobre peregrino de la América se toma la libertad de desplegar sus labios en presencia de esta Asamblea, tres veces grande, por su inteligencia, por su corazon y por los sentimientos de fraternidad que la animan. Sin embargo, si yo me atrevo á hablar, es por dos motivos poderosos: en el primer instante, era para agradecer á S. M., al Congreso y á los españoles, la hospitalidad generosa que brindan á los peregrinos americanos en el seno de la nacion española, de esta noble nacion que fué madre de mi raza; ahora, me obliga á ello la necesidad de dar salida á un sentimiento grande y profundo de mi corazon, pues al oir las elocuentes palabras del noble señor ministro de Fomento, en cuya frente parece que brilla la luz que á los grandes hombres descubre y revela el porvenir, he comprendido que en el trabajo de cada día y en el cariño de españoles y americanos está cifrada nuestra ventura y nuestra felicidad.

     El señor ministro de Fomento nos acaba de pintar, con la galanura de lenguaje del poeta, con la profundidad del literato, la salida de España de aquel hombre inmortal que se llamó Cristóbal Colon; nos ha presentado á aquel viejo genovés, buscando con sus carabelas la tierra prometida, y nos ha hecho admirar á la Reina admirable, á aquella mujer dos veces magnánima, por la corona que ceñía su frente y por la grandeza de sus sentimientos. (Aplausos.) Pues bien; permitidme que al oir una descripcion semejante, al encontrarme en esta noble tierra, al sentir sobre mi frente el calor de un rayo de su puro sol, de expansion á mis cariñosos sentimientos y os mire como hermanos, porque al encontrarme en un pedazo de nacion española, me parece que me hallo en el seno de mi propia patria. (Grandes aplausos)

     Nos ha hablado tambien el señor ministro de una lágrima que derramó Colon al pisar la tierra americana. ¡Ah! Señor: aquella lágrima es el faro que ilumina todavía el camino entre España y América, faro que con su luz esplendente impedirá que en adelante se repitan hechos funestos y tristes que España y América lamentan; aquella lágrima es un estrecho abrazo entre España y América; y no hay cuidado de que por esa ruta peligrosa de que nos habla el señor ministro de Fomento vayan vuestras naves con soldados y cañones de España á matar los ideales de América, y no hay miedo de que allí se levanten baluartes para combatir á España, que en esa ruta, alumbrada por tan brillante lágrima, sólo se encontrarán dos cosas: España y América inseparablemente abrazadas en nombre del santo amor de mi patria y de la generosa España. (Aplausos.) [94]

     Puesta en pie la reunion, S. M. el Rey, con su natural elocuencia, se dignó pronunciar el discurso siguiente:

          SEÑORES:

     Despues de las frases que hemos oido al señor ministro de Fomento y á los distinguidos individuos del Congreso que han hablado, poco me resta que decir de aquello que pueda tener relacion con la ciencia ó con la historia.

     El nombre de Colon, que invocó el señor ministro al principiar su discurso, hace enmudecer á todos con relacion á la última. Imposible es, sin duda, pronunciar este nombre sin sentirse conmovido ante aquella epopeya de gloria, ante aquel hombre único é incomprensible, cuya fe religiosa y científica ejercieron mucha mayor influencia en los destinos de la humanidad que todas las empresas y todas las hazañas de los más grandes conquistadores.

     Grande es para nosotros la importancia de este cuarto Congreso Americanista que hoy tengo la honra de presidir. Al elegir Madrid como punto de reunion los hombres ilustres que nos honran con su presencia, dan público testimonio del progreso de nuestra patria: pasado ya el período de las perturbaciones y angustias, tiempo era de que nuestra querida España entrara, en la medida de sus fuerzas, á participar de las ideas y de los trabajos científicos de los demás pueblos europeos. Sean, pues, bienvenidos los individuos extranjeros de este Congreso, y tengan la seguridad de que el País, el Gobierno y el Rey, en cuanto dependa de ellos, harán cuanto puedan para facilitarles el buen resultado de sus estudios. Estos no pueden ménos de ser de grande interés para todos los españoles.

     Cicatrizadas ya, como acabais de oír, las antiguas heridas de nuestra historia en América, parece como que un sentimiento de mutua justicia y de fraternidad tiende, por ambas partes, á acercar á estos pueblos, separados sí por el Océano, pero unidos aún por las creencias, por el idioma y por las costumbres. (Muy bien, muy bien.) Creo, pues, hacerme intérprete del sentimiento general del País, al manifestar en tan solemne ocasion y ante tan ilustre concurso, que España tiende sus brazos á través de los mares, para enviar á sus hermanos de América el testimonio de su amistad. Si los acontecimientos nos separaron en lo pasado, hoy la ciencia y el progreso nos unen en un esfuerzo comun, para que trabajemos unidos por la grandeza y prosperidad de la raza española en ambos mundos. (Muy bien, muy bien; grandes y prolongados aplausos.)

(Al retirarse del salon SS. MM. y AA. RR., fueron entusiastamente vitoreados) [95]



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Adquisiciones

Regalos de impresos.

     Excmo. Sr. D. Valentin Carderera, Individuo de número. Catálogo y descripcion sumaria de retratos antiguos de personajes ilustres, españoles y extranjeros, de ambos sexos, coleccionados por dicho señor. Madrid, 1877.

     Sr. D. Augusto Pécoul, Académico honorario. Procez verbal contenant les propositions, deliberations & resolutions prises & receuës en la Chambre Ecclesiastique des Estats Generaux du Royaume de France, conuoquez par le Roy Tres-Chrestien Luis XIII de ce nom, Roy de France & de Nauarre, sur la fin de l'heureuse & glorieuse Regence de la Reyne sa Mere. Et tenvs en la ville de Paris incontinent apres la Declaration de la Majorité de sa Majesté, és mois d'Octobre, Nouembre, Decembre, 1614, Ianuier, Feuvrier & Mars, 1615. Un tomo.

     Procès verbaux des Assemblées generales du Clergé de France, tenues en 1650, 1660 et 1661, 1670, 1675, 1680, 1685, 1693 et 1695; 1700, 1705 et 1707, 1710 et 1711, 1713 et 1714,1715,1723, 1725, 1726, 1730, 1734, 1735, 1740, 1742, 1747 et 1755. 22 tomos.

     Rapports de Messieurs les anciens Agens generaux du Clergé de France faits dans les Assemblées generales tenuës en 1705, depuis l'Assemblée de 1710 jusqu'á celle de 1715 (dos ejemplares), depuis l'année 1720 jusqu'en l'année 1725, depuis l'année 1725, jusqu'en l'année 1730, depuis l'Assemblée de 1730, jusqu'en celle de 1735, [96] depuis l'Assemblée de 1735 jusqu'en celle de 1740, depuis l'Assemblée de 1740 jusqu'en celle de 1745, depuis l'année 1745 jusqu'en l'année 1750, depuis l'année 1750 jusqu'en l'année 1755, depuis l'année 1760 jusqu'en l'année 1765, depuis l'année 1765 jusqu'en l'année 1770, depuis 1780 jusqu'en 1785. 13 tomos.

     Precis des Rapports de l'Agence du Clergé de France par ordre de matieres, ou Extraits raisonnés des dits Rapports, concernant les principales Affaires du Clergé depuis l'année 1660 jusqu'en l'année 1780. Un tomo.

     Instrumenta ad tomum XIV Galliae Christianae in provincias ecclesiasticas distributae spectantia, quae pertinent ad metropolim Turonensem. Un tomo.

     Sr. D. Julio Oppert, Académico honorario. La chronologie de la Genèse. París, 1878.

     Sr. D. Manuel Rodriguez de Berlanga, Correspondiente en Málaga. Les monnaies puniques et tartessiennes de l'Espagne.

     Sr. D. Nicolás de Soraluce y Zubizarreta, Correspondiente en San Sebastian (Guipúzcoa). Introduccion, capítulo I y otras descripciones de la Memoria acerca del orígen y curso de las pescas y pesquerías de ballenas y de bacalaos, así que sobre el descubrimiento de los Bancos é Isla de Terranova. Vitoria, 1878.

     Sr.D. Antonio Aguilar y Cano, Correspondiente en Puente Genil (Córdoba). Sueños del alma. Bosquejos y ensayos. Coleccion de artículos literarios originales. Málaga, 1878.

     Sr. D. Enrique del Castillo y Alba, Correspondiente en Madrid. Certámen público celebrado con motivo del concurso de premios, abierto por la Academia Bibliográfico-Mariana para solemnizar el aniversario XV de su instalacion en la tarde del 14 de Octubre de 1877. Consta de trece memorias, siendo la que tiene el número 11, escrita por el Sr. Castillo y Alba, con el titulo de Estudio histórico religioso acerca de la Santa Imágen de Nuestra Señora de la Cinta, que se venera en la Iglesia catedral de Tortosa.

     Sr. D. Juan Fastenrath, Correspondiente en Colonia. La Walhalla y las Glorias de Alemania. Tomo IV. Madrid, 1878.

     Sr.Eugenio Duflott de Mofras, Correspondiente en Paris. L'ancien Département des Affaires Étrangères. 1787-1804. Le Marquis de Lionne, 1611-1671. París, 1878.

     Sr. Garcin de Tassy, Correspondiente en Paris. La langue et la littérature hindoustanies en 1876 et 1877. Revue annuelle. (Dos ejemplares de la de 1877.) París, 1876 y 1878. [97]

     Sr. Conde de Marsy, Correspondiente en Compiègne. Oxenstierna et Richelieu à Compiègne. (Traité de 1635). París, 1878.

     Sr. Teofilo Braga, Correspondiente en Lisboa. Cancioneiro portuguez da Vaticana. Edição critica restituida sobre o texto diplomatico de Halle, acompanhada de um glossario e de uma introducção sobre os trovadores e cancioneiros portuguezes. Lisboa, 1878.

     Sr. A. C. Teixeira de Aragão, Correspondiente en Lisboa. Descripção geral e historica das moedas cunhadas em nome dos Reis, Regentes e Governadores de Portugal. Tomo II. Lisboa, 1877.

     Ministerio de Fomento. Cartas de Indias. Publícalas por primera vez el Ministerio de Fomento. Madrid, 1877.

        Historia de Felipe II, Rey de España, por Luis Cabrera de Córdoba. Edicion publicada de Real órden. Tomos I-IV. Madrid. 1876 y 1877.

     Direccion general de Instruccion pública, Agricultura é Industria.

        Archives des missions scientifiques et littéraires. Choix de rapports et instructions publié sous les auspices du Ministère de l'Instruction publique et des Beaux Arts. Troisième série. Tome IV. Première et deuxième livraison. Paris, 1877.

        Rapports à M. Waddington, Ministre de l'Instruction publique et des Beaux Arts, sur le service des missions et voyages scientifiques en 1876, par M. le Baron de Watteville. Paris, 1877.

        Rapport à M. le Ministre de l'Instruction publique sur la mission des chotts. Études relatives au projet de mer intérieure, par le Capitaine Rondaire. Paris, 1877.

     Ministerio de Instruccion pública de Francia. Colection de documents inédits sur l'histoire de France. Mélanges historiques. Choix de documents. Tome deuxième. Paris, 1877.

        Le Livre des Psaumes. Ancienne traduction française publiée pour la première fois d'après les manuscrits de Cambridge et de Paris par Francisque-Michel. Paris, 1876.

     Gobierno de S. M. Británica. The Master of the Rolls. Calendar of Letters, Despatches, and State Papers, relating to the negotiations bet ween England and Spain, preserved in the Archives at Simancas and elsewhere. Vol. III. Part. II. Henry VIII (1527-1529). Edited by Pascual de Gayangos. London, 1877.

     Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Resúmen de las actas y tareas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando durante el año 1877, escrito por su Secretario general, el Excmo. señor D. Eugenio de la Cámara. Madrid, 1878. Dos ejemplares.

        Discurso leido ante la Real Academia de Bellas Artes de, San [98] Fernando por su individuo de número D. José María Avrial en la sesion pública celebrada el día 17 de Febrero de 1878, Madrid, 1878. Dos ejemplares.

        Programa del concurso á premios en el año de 1878. Dos ejemplares.

     Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Revista de los progresos de las ciencias exactas, físicas y naturales. Año 20. Tomo XX. Números 5 y 6.

        Discursos leidos ante la Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales en la recepcion pública del Excmo. Sr. D. Manuel Fernandez de Castro, el dia 2 de Junio de 1878. Madrid, 1878.

        Programa para la adjudicacion de premios en el año de 1879. Dos ejemplares.

     Real Academia de Medicina. Discursos pronunciados en la Real Academia de Medicina para la recepcion pública del Académico electo D. Manuel Prieto y Prieto el dia 23 de Diciembre de 1877. Madrid, 1877. Dos ejemplares.

        Discursos pronunciados en la inauguracion de las sesiones de la Real Academia de Medicina, en el año de 1878 por el Dr. D. Matías Nieto Serrano, Secretario perpétuo, y el Dr. D. Manuel Rico Sinobas, Académico numerario de la misma. Madrid, 1878. Dos ejemplares.

        Programa de premios para el año de 1879. Dos ejemplares.

     Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislacion. Memoria leida en la Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislacion, en la sesion inaugural del curso de 1877 á 1878, por D. Rosendo Macaya y Anguera, Secretario de la misma. Madrid, 1877. Dos ejemplares.

        Discursos pronunciados por el Excmo. Sr. D. Alejandro Groizard, Presidente de la Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislacion, en la sesion inaugural del curso de 1877 á 1878, celebrada el 29 de Noviembre de 1877. Madrid, 1877. Dos ejemplares.

     Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Certámen literario de 1878. Sevilla, 1878. Dos ejemplares.

     Real Academia Gaditana de Ciencias y Letras. Inauguracion del año académico de 1877 á 1878. Cádiz, 1877.

     Ateneo de Madrid. Boletin del Ateneo. Órgano oficial del Ateneo de Madrid. Año I, números 5-10. Año II, números 11 y 12 (Julio de l877 á Febrero de 1878). Madrid, 1877 y 1878.

     Asociacion de Católicos de España. Noticia de su orígen, organizacion, [99] estado actual y gracias que le ha concedido la Santa Sede, publicada por la Junta superior de la misma. Madrid, 1878.

     Asociacion de Escritores y Artistas. Memoria de los trabajos realizados por la misma durante el año de 1877, formada por el Secretario general D. Agustín de la Paz Bueso. Madrid, 1878.

     Banco de España. Memoria leída en la junta general de accionistas del Banco de España el dia 5 de Marzo de 1878. Madrid, 1878. Varios ejemplares.

     Biblioteca Nacional. Memoria de la Biblioteca Nacional en los años 1875 y 1876. Madrid, 1877.

     Comision del Mapa geológico de España. Boletín de la Comision del Mapa geológico de España. Tomo IV, cuaderno 2.º Madrid, 1877.

        Memorias de la Comision del Mapa geológico de España. Descripcion física, geológica y agrológica de la provincia de Valladolid, por Daniel de Cortázar. Madrid, 1878.

     Direccion general de Ingenieros. Estado del Cuerpo de Ingenieros del ejército en 1878. Madrid, 1878.

        Memorial de Ingenieros y Revista científico-militar. Coleccion de Memorias y Parte oficial. Año XXXII. Segunda época. Diciembre de 1878. Año XXXIII. Segunda época. Enero á Junio de 1878.

        Memorial de Ingenieros y Revista científico-militar. Periódico quincenal. Año XXXII. Número 24. Segunda época. Portada del tomo III. Año XXXIII. Números 1 á 12. Segunda época.

     Institucion libre de Enseñanza. Boletin de la Institucion libre de Enseñanza. Año II, números 22, 27, 28 y 31.

     Instituto provincial de segunda enseñanza de Cabra. Resúmen y datos estadísticos acerca del estado del Instituto provincial de segunda enseñanza de Cabra, correspondiente al curso de 1876 á 1877, leído el dia 1.º de Octubre en el acto de la solemne apertura del curso de 1877 á 1878, por el Licenciado D. Bernardo Barranco y Aguilar, Secretario del establecimiento. Sevilla, 1877.

     Instituto provincial de segunda enseñanza de Cádiz. Memoria del Instituto provincial de segunda enseñanza de Cádiz, perteneciente al año académico de 1876 á 1877, leída en el acto solemne de apertura del curso de 1877 á 1878 por D. Ángel Diaz Romerosa, Secretario del mismo. Cádiz, 1877.

     Instituto provincial de segunda enseñanza de Guadalajara. Discurso leído en el Instituto provincial de Guadalajara en la solemne apertura del curso académico de 1877 á 1878 por el Dr. D. José Julio de la Fuente, Director de dicho establecimiento. Guadalajara, 1877. [100]

     Instituto provincial de segunda enseñanza de Leon. Memoria sobre el estado del Instituto provincial de segunda enseñanza de Leon durante el curso de 1876 á 1877, leida en la solemne apertura del año académico de 1877 á 1878 por D. Policarpo Mingote y Tarazona, Secretario de dicho establecimiento. Leon, 1877.

     Instituto provincial de Pontevedra. Memoria acerca del estado del Instituto provincial de Pontevedra y de su Colegio de internos, leida en 1.º de Octubre de 1877, en el acto solemne de la apertura del curso de 1877 á 1878, por D. Evaristo Velo, Secretario de dicho establecimiento. Pontevedra, 1877.

     Instituto de segunda enseñanza de Salamanca. Memoria acerca del estado del establecimiento en el año académico anterior, que el Instituto de segunda enseñanza de Salamanca publica en cumplimiento de lo dispuesto en el art. 47 de las Instrucciones para la ejecucion de los decretos del Ministerio de Fomento de 6 de Julio y de 10 de Agosto de 1877. Salamanca, 1877.

        Memoria del estado del Instituto provincial de segunda enseñanza de Salamanca, leida por el Secretario del establecimiento D. Lúcas Cuesta Herrero en el acto de la apertura del curso de 1877 á 1878. Salamanca, 1877.

     Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid. Memoria y cuenta general del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid, correspondientes al año de 1877; adicionadas con algunas noticias sobre los demás Montes de Piedad y Cajas de Ahorros. Madrid, 1878.

     Sociedad Económica Matritense. Resúmen de las tareas de la Sociedad Económica Matritense en 1877, por el Imno. Sr. D. Alberto Bosch, Secretario general. Madrid, 1878.

     Sociedad Geográfica de Madrid. Boletin de la Sociedad Geográfica de Madrid. Tomo II. Números 4.º y 5.º (Abril, Mayo, 1877). Tomo III. Números 5.º y 6.º (Noviembre y Diciembre, 1877). Madrid, 1877.

     Sr. Jefe de la Biblioteca de la Universidad Central. Memoria de la Biblioteca de la Universidad Central, correspondiente á 1877. Madrid, 1878. Varios ejemplares.

     Universidad de Salamanca. Memoria del estado de la enseñanza en la Universidad literaria de Salamanca durante el curso de 1876 á 1877, y Datos estadísticos del mismo curso, relativos á los establecimientos de enseñanza de su distrito. Anuario para el curso de 1877 á 1878. Salamanca, 1877. Dos ejemplares.

     Universidad de Sevilla. Discurso leido en la Universidad de Sevilla en la solemne apertura del curso académico de 1877 á 1878 por el [101] Doctor D. Juan Campelo y Allueva, presbítero. Sevilla, 1877.      Universidad literaria de Valencia. Discurso pronunciado en la solenme apertura de los estudios de la Universidad literaria de Valencia el dia 1.º de Octubre de 1877, por el Doctor D. Nicolás Ferrer y Julbe, Catedrático de la Facultad de Medicina: seguido de la Memoria del estado de la instruccion en el distrito de la misma, de 1876 á 1877. Valencia, 1877.

     Universidad de Zaragoza. Discurso leido en la Universidad de Zaragoza en el acto de la apertura del curso académico de 1877 á 1878, por D. Domingo Alcalde Prieto, Catedrático de la Facultad de Derecho. Zaragoza, 1877. Dos ejemplares.

     Sociedad de Geografía de Francia. Bulletin de la Société de Géographie, rédigé avec le concours de la Section de publication par les Secrétaires de la Commission centrale. Novembre et Décembre 1877. Janvier et Mars 1878. Paris, 1877 y 1878.

     Sociedad Histórica de Utrecht. De Rekeningen der Grafelijkeid van Holland onder het Henegouwsche Huis, uitgegeven door Dr. H. G. Hamaker. Derde Deel. Utrecht, 1878.

        Bijdragen enmededeelingen van het Historisch Genootschap, gevestigd te Utrecht. Eerste Deel. Utrecht, 1877.

     Universidad Católica de Lovaina. Annuaire de l'Université catlioliqne de Louvain, 1878. Quarante-deuxième année. Louvain, 1878.

     Société littéraire de l'Université catholique de Louvain. Choix de Mémoires. XII. Louvain, 1877.

     Academia Real de Ciencias de Lisboa. Memorias da Academia Real das Sciencias de Lisboa. Classe de Sciencias moraes, politicas e bellas-letras. Nova serie. Tomo IV. Parte II. Lisboa, 1877.

     Portvgaliae Monvmenta Historica a saecvlo octavo post Christvm vsqve ad qvintvm decimvm, ivssv Academiae Scientiarvm Olisiponensis edita. Diplomata et Chartae. Volvmen I. Fascicvlvs I-IV. Olisipone, 1868 á 1873.

        Corpo Diplomatico Portuguez, contendo os actos e relações politicas e diplomaticas de Portugal com as diversas potencias do mundo desde o seculo XVI até os nossos dias; publicado de ordem da Academia Real das Sciencias de Lisboa por José da Silva Mendes Leal. Tomo V. Lisboa, 1874.

        Decada 13 da Historia da India, composta por Antonio Bocarro, Chronista d'aquelle estado, publicada de ordem da Classe do Sciencias moraes, politicas e bellas-lettras da Academia Real das Sciencias de Lisboa. Parte I y II. Lisboa, 1876. [102]

        Historia dos Estabelecimentos Scientificos, Litterarios e Artisticos de Portugal nos successivos reinados da Monarchia, por José Silvestre Ribeiro. Tomos IV, V y VI. Lisboa, 1874 y 1876.

        Historia do Congo. Obra posthuma do Visconde de Paiva Manso, socio effectivo da Academia Real das Sciencias de Lisboa. Publicada pela mesma Academia. (Documentos). Lisboa, 1877.

        Conferencias celebradas na Academía Real das Sciencias de Lisboa acerca dos descobrimentos e colonisações dos Portuguezes na Africa. Primeira, segunda, terceira conferencia. Lisboa, 1877.

     Sessaõs publicas da Academia Real das Sciencias de Lisboa em 12 de Dezembro de 1875, e 15 de Maio de 1877. Lisboa, 1875 y 1877.

     Academia de Arqueología de Bélgica. Annales de l'Académie d'Archéologie de Belgique. XXI-XXX, deuxième série. Tomes I-X. Anvers 1865 á 1874. Diez tomos.

     Real Academia de Ciencias de Baviera. Sitzungsberichte der philosophische-philologischen und historischen Classe der könig1 bay. Akademie der Wissenschaflen zu München. 1877. Heft II, III, IV.

     Academia Imperial de Ciencias de Viena. Sitzungsberichte der kaiserlichen Akademie der Wissenschaften. Philosophisch-historische Classe. LXXX Band. Heft IV. Jahrgang 1875. Juli. LXXXI Band. Heft I-III, Jahrgang 1875. October, November, December. LXXXII Band. Heft I-III, Jahrgang 1876. Januar, Februar, März. LXXXIII Band. Heft I-IV, Jahrgang 1876. April, Mai, Juni, Juli. Wien, 1875, 1876.

        Archiv für österreichische Geschichte. Herausgegeben von der zur Pflege vaterländischer Geschichte aufgestellten Commission der kaiserlichen Akademie der Wissenschaften. LIV Band. Erste und Zweite Hälfte. Wien, 1876.

        Fontes rerum austriacarum. Österreichische Geschichte-Quellen. Herausgegeben von der historischen Commission der kaiserlichen Akademie der Wisenschaften in Wien. Erste Abtheilung. Scriptores. VIII Band. Wien, 1875. Zweite Abtheilung. Diplomataria et acta. XXXVIII, XXXIX, Band. Wien, 1876.

        Denkschriften der kaiserlichen Akademie der Wissenschaften. Philosophisch-historische Classe. XXIV, XXV Band. Wien, 1876.

     Academia de Ciencias de Berlin. Monatsbericht der königlich Preussischen Akademie der Wissenschaften zu Berlin. September, October, November, December 1877. Januar, Februar, März, April 1878. Berlin, 1877, 1878.

        Philologische und historische Abhandlungen der königlichen [103] Akademie der Wissenschaften zu Berlin. Aus dem Jahre 1876. Berlin, 1877.

     Academia Imperial de Ciencias de San Petersburgo. Mémoires de l'Académie Impériale des Sciences de Saint Pétersbourg. Septième série. Tome XXII. Numéros 11 et 12, dernier. Tome XXIII. Numéros 2-8, dernier. Tome XXIV. Numéro 1-2. Saint Pétersbourg, 1876.

        Bulletin de l'Académie Impériale des Sciences de Saint Pétersbourg. Tome XX. Numéros 1-4, dernier. Tome XXIII. Numéros 1-2.

     Real Academia de Ciencias de Turin. Memorie della Reale Accademia delle Scienze di Torino. Serie seconda. Tome XXVIII. Torino, MDCCCLXXVI.

        Atti della Reale Accademia delle Scienze di Torino, pubblicati dagli Accademici Segretari delle due Classi. Vol. XI. Disp. 1.ª-6.ª (Novembre 1875-Giugno 1876.)

        Annuario della Accademia Reale delle Scienze di Torino per l'anno 1877-1878. Anno I. Torino, 1877.

        Bolletino meteorologico ed astronomico del Regio Osservatorio della Regia Università di Torino. Annos IX y X (1874 y 1875). 1875 y 1876.

        Inscrizione trilingue sopra lamina di bronzo parte d'ornato di una colonna votiva trovata in Pauli Cerrei in Sardegna nel Febbraio 1861. Offerto in dono per memoria e gratitudine alla Reale Accademia delle Scienze de Torino dall'Accademico Giovanni Spagno. Fotografía.

     Real Academía de los Linces. Atti della R. Accademia dei Lincei. Anno CCLXXV (1877-78). Serie terza. Transunti. Volume II. Fascicoli 1.º-6.º Dicembre 1877-Maggio 1878. Roma, 1878. Seis cuadernos, y la portada para el tomo I.

     Real Sociedad Histórica. Transactions of the Royal Historical Society, edited by the Rev. Charles Rogers. Vol. I-V, London, 1873-1877.

     Universidad de Christianía. Foreningen til Norske FortidsmindesmSrkers Bevaring. Aarsberetning for 1870, 1871. Kristiania, 1871, 1872.

     Sr.D. José Segura y Barreda. Morella y sus aldeas. Corografía, estadística, historia, tradiciones, costumbres, industria, varones ilustres, etc. Tomos II y III. Morella, 1868.

     Sr.D. Francisco Codera y Zaidin. Títulos y nombres propios de las monedas arábigo-españolas. Madrid, 1878.

        Cecas arábigo-españolas. Madrid, 1874.

        Errores de varios numismáticos extranjeros al tratar de las monedas arábigo-españolas, é impugnacion. Madrid, 1874.

     Excmo. Sr. D. Manuel Alonso Martinez. Poesías de Catalo, traducidas [104] en variedad de metros por D. Manuel N. Perez de Camino, ilustradas con numerosas y eruditas notas por el mismo autor, y precedidas de un Prólogo original del Sr. Alonso Martinez. Madrid, 1878.

     Sr. D. Manuel Baamonde y Ortega. Memoria de los servicios prestados por la Marina militar en la campaña del Norte. Madrid 1878. Tres ejemplares.

     Sr. Conde de las Almenas. La Filoxera (Phylloxera vastatrix). Su historia. Medios empleados para combatirla. Edicion con 10 grabados. Madrid, 1878.

     Sr. D. Andrés Balaguer y Merino. Un document inédit relatif à la Chronique catalane du Roi Jacme 1.er d'Aragon. París, 1877.

        De las costums nupcials catalanas en lo segle XIV. Per las bodas del distingit escriptor sicillá Dr. D. José Pitré ab la Sra. D.a Francisca de Paula Vitrano. Barcelona, 1877.

     Sres. D. José Jordana y Morera, y D. Sebastian Vidal y Soler. Apuntes sobre los montes y la agricultura norte-americana. Memoria elevada al Excmo. Sr. Ministro de Fomento. Madrid, 1877.

     Sr. D. Antonio García Maceira. Apuntes y noticias sobre la agricultura de los árabes españoles. Zamora, 1876.

     Sr. D. Serafín Olave y Díez. El Pacto político, como fundamento histórico general de la nacionalidad española, y especialmente como manifestacion legal de la soberanía independiente de Navarra en unas épocas; y en otras, de su autonomía, sin perjuicio de la unidad nacional. Obra dedicada á Navarra, y en su representacion á la Excma. Diputacion foral. Madrid, 1878. Dos ejemplares.

     Sres. Aguirre Sarasúa, Hermanos. Establecimiento termal de Ubilla, Merindad de Marquina. Aguas termo-bicarbonatadas-nitrogenadas de Urberuaga de Ubilla (Vizcaya). Breve reseña del mismo y su instalacion, análisis y virtudes medicinales de las aguas, opinion de algunos de los muchos profesores que han podido apreciar sus efectos. Madrid, 1878. Varios ejemplares.

     Establecimiento termal de Urberuaga de Ubilla. Merindad de Marquina (Vizcaya). Aguas termo-bicarbonatadas-azoadas. Temperatura 27 grados centígrado; caudal, 32,622 litros por hora (64,715 cuartillos).

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    Boletín de la Real Academia de la Historia [Publicaciones periódicas]. Tomo 2, Año 1882
    
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