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    El duelo que fizo la Virgen María el día de la pasión de su fijo Jesucristo
     Gonzalo de Berceo
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El duelo que fizo la Virgen María el día de la pasión de su fijo Jesucristo

Gonzalo de Berceo


[Nota preliminar: presentamos la edición de El duelo que fizo la Virgen María el día de la pasión de su fijo Jesucristo de Gonzalo de Berceo, manuscrito 93 del Archivo del Monasterio de Santo Domingo de Silos, basándonos en la edición de Brian Dutton (Berceo, Gonzalo de, Obras completas III, London, Tamesis, 1975), cuya consulta recomendamos. Se opta por mantener las grafías del original eliminando las variantes gráficas no significativas, y por eliminar las marcas de editor, asumiendo, cuando lo creemos oportuno, las correcciones, reconstrucciones y enmiendas propuestas por Dutton.]






Aquí escomienza el duelo que fizo la Virgen María el día de la Pasión de su fijo Jesucristo


1En el nomne precioso          de la santa reína
de qui nasció al mundo          salud e melecina,
si ella me guiase          por la gracia divina,
querría del su duelo          componer una rima.

2El duelo que sufrió          del su santo Criado,
en qui nuncua entrada          non hobo el Pecado;
cuando del su conviento          fincó desemparado,
el que nul mal non fezo          era muy mal judgado.

3Sant Bernalt un buen monje,          de Dios mucho amigo,
quiso saber la coita          del duelo que vos digo,
mas él nuncua podió          buscar otro postigo
si non a la que disso          Gabrïel: «Dios contigo».

4Non una vez ca muchas          el devoto varón,
vertiendo vivas lágrimas          de firme corazón,
facié a la Gloriosa          aquesta petición:
que ella envïase          la su consolación.

5Dicié el homne bueno          de toda voluntad:
«Reína de los Cielos,          de grant autoridad,
con qui partió Mesías          toda su poridad,
non sea defenzado          de la tu pïedad.

6»Toda Santa Eglesia          fará dent grant ganancia,
habrá mayor vergüenza          ante la tu substancia;
sabrán mayores nuevas          de la tu alabancia
que non renuncian todos          los maestros de Francia».

7Tanto podió el monje          la razón afincar
que hobo a los cielos          el clamor a pujar;
disso Sancta María:          «Pensemos de tornar,
non quiere esti monje          darnos ningún vagar».

8Descendió la Gloriosa,          vino a la posada
do oraba el monje,          la capiella colgada;
díssoli: «Dios te salve,          la mi alma lazdrada,
por a ti dar confuerto          he fecha grant llamada».

9«Dueña -disso el monje-          si tú eres María,
la que de las tus tetas          mamantest a Mesía,
yo a ti demandaba,          en eso contendía,
ca toda en ti yace          la esperanza mía».

10«Fraire -disso la dueña-          non dubdes en la cosa,
yo só doña María,          de Josep la esposa;
el tu ruego me trae          apriesa e cueitosa:
quiero que compongamos          yo e tú una prosa».

11«Señora -diz el monje-          yo bien só sabidor
que tocar non te puede          tristicia nin dolor,
ca eres en la Gloria          de Dios Nuestro Señor,
mas tú busca consejo,          fesme esta amor.

12»Ruégote que me digas          luego de las primeras
cuando Cristo fo preso          si tú con elli eras,
tú cómo lo catabas          o con cuáles ojeras;
ruégote que lo digas          por algunas maneras».

13«Fraire -disso la dueña-          esme cosa pesada
refrescar las mis penas,          ca só glorificada;
pero la mi fetila          no la he oblidada,
ca en el corazón          la tengo bien fincada.

14»Nin viejo nin mancebo          nin mugier maridada
non sufrió tal lacerio          nin murió tan lanzdada,
ca yo sovi biscocha          e sovi bisasada;
la pena de María          nuncua serié asmada.

15»El día de la cena,          cuando fuemos cenados,
prisiemos Corpus Dómini,          unos dulces bocados;
fízose un roído          de peones armados,
entraron por la casa          como endïablados.

16»El Pastor sovo firme,          non dessó la posada
la grey de las ovejas          fo toda derramada;
prisieron al Cordero          esa falsa cruzada,
guiándolos el lobo          que priso la soldada.

17»Con esta sobrevienta          que nos era venida,
perdí toda la sangre,          yoguí amodorrida;
querría seer muerta          más que sofrir tal vida,
si muerta me hobiesen,          hobiéranme guarida.

18»Cuando cobré el seso,          caté·m aderredor,
nin vidi los discípulos          nin vidi al Pastor;
lo de primas fue cüeta,          mas esta muy mayor,
non había consejo          de haber nul sabor.

19»Füí en pos los lobos          que al Pastor llevaban,
reptándolos afirmes          porque a mí desaban;
ellos por las mis voces          tres agallas non daban,
ca por lo que vinieran          con recabdo tornaban.

20»Facién planto sobejo          las hermaniellas mías,
ambas batién sus pechos          sobre las almesías;
andaban ayulando          fueras por las erías,
del mi Fijo dulcísimo          ambas eran sus tías.

21»María la de Mágdalo          d'elli non se partié,
ca fuera yo, de todas          ella máes lo querié;
facié amargo duelo,          mayor no lo podrié,
a todas quebrantaba          lo que ella facié.

22»Cuando todas las otras          habién cüeta tan fiera,
¿quí asmarié la cüeta          de la que lo pariera?
Yo sabía el pleito,          quí fo o dón viniera,
ca de la leche misma          mía lo apaciera.

23»Paráronlo en bragas,          tolliéronli la saya,
todos por una boca          li dicién: "¡Vaya, vaya!
quebrantaba los sábados,          cual mereció tal haya,
e será enforcado          hasta la siesta caya".

24»Ficieron grant crüeza          los falsos desleales,
dábanli azotadas          con ásperos dogales,
corrienli por las cuestas          de sangre regajales,
lazdraba en comedio          yo de tiemblas mortales.

25»Al fezo más peor          esa gent rehertera,
calcáronli espinas          redor de la mollera,
pusiéronli en mano          ceptro de cañavera,
dicién: "Ave rex noster"          -lo que elli se era.

26»Nuncua podié el homne          por grant cueita morir,
yo pidía la muerte,          non me querié venir;
yo a todo mi grado          non quería vevir,
mas non querié mi ruego          Domni Dios recibir.

27»Sufrié el Señor bueno          el martirio de grado,
ca lo habié por eso          el Padre envïado;
él oraba por ellos          maguer que soberbiado,
que no lis demandase          Domni Dios el pecado.

28»Yo mesquina estaba          catando mi Fijuelo,
batiendo mies masiellas,          rastrando por el suelo,
otras buenas mugieres          faciendo muy grant duelo
con las mis dos hermanas          que yo contarvos suelo.

29»Yo cataba a elli          porque tanto lazdraba,
él cataba a mí          que tanto me quesaba;
entre todas las cueitas          a mí non oblidaba,
cuando yo daba voces          elli bien me cataba.

30»El mi Fijo precioso,          señor de grant imperio,
más se dolié de mí          que non de su lacerio;
facié complidamientre          todo su ministerio,
como nos lo demuestra          el Santo Evangelio.

31»Non querién los judíos          las manos sangrientar,
ca leÿ lis vedaba          tal sacrilegio far,
ca ya era meidía          o ya querié pasar,
diéronlo a los moros          que lo fuesen colgar.

32»Tomáronlo los moros          en un dogal legado,
sacáronlo de villa,          bien fuera del mercado;
echáronli a cuestas          un madero pesado,
ende fue la cruz fecha          en que él fue aspado.

33»Pusiéronlo aína          en la cruz los paganos,
cosiéronli con clavos          los piedes e las manos,
facién muy grant crüeza          como cruos villanos,
ont hoÿ ellos ploran          e ríen los cristianos.

34»Yo con rabia del Fijo          estábali cerquiella,
la cabeza colgada,          triste, man a massiella;
andábame delante          la compaña negriella,
pero no me echaba          ninguno al oriella.

35»Estaba estordida,          non podía fablar,
con la rabia del Fijo          non podía folgar,
ca era un mal mueso,          pesado de tragar,
más que la sierva cruda          que es un mal manjar.

36»Estando en la cruz          la santa creatura,
tendió a todas partes          la su dulz catadura;
vío a mí mezquina,          triste con grand cochura,
clamando: "Fijo, fijo"          a una grand presura.

37»Vío al su discípulo          que él mucho amaba,
fijo de Zebedeo,          vío como ploraba;
dio·m a elli por fijo          ca mucho li costaba,
a mí a él por madre,          trabonos con tal traba.

38»Estando en la cruz,          los brazos bien tirados,
-non por mal que él fezo,          mas por nuestros pecados,
ca habié grant cobdicia          de salvar los errados-
disso que habié sede,          los labros desecados.

39»Cuando esta palabra          udieron los trufanes,
que sedién más rabiosos          que carniceros canes,
abrieron grandes bocas          como unos alanes,
diéronli mal bebrajo          como malos ecanes.

40»Diéronli mal bebrajo,          amargo sin mesura,
fiel vuelta con vinagre,          una crúa mixtura;
él no·l quiso tragar          ca era cosa dura,
todo fincó en ellos          e en la su natura.

41»Facién los alevosos          mucha alevosía,
lo que revolvién ellos          yo todo lo vedía,
lazdraba el Maestro          e ploraba María,
ambos uno por otro          habién amargo día.

42»Facién otro escarnio          esa gent renegada,
vendábanli los ojos          que non vidiese nada;
dábanli los garzones          quisque su pescuzada,
dicién: "Adruna Cristo          quí te dio la colpada".

43»Fraire, non contendamus          en tan luengo rodeo,
ca vos bien lo leedes          todo esti torneo,
todo yaz en el libro          que fizo San Mateo,
e en el de Jüán,          fijo de Zebedeo.

44»Conviene que fablemos          en la nuestra privanza
del pleito de mi duelo,          de la mi malandanza,
cómo sufrí martirio          sin gladio e sin lanza,
si Dios nos ayudara,          fer una remembranza.

45»Fraire, verdad te digo,          débesme tú creer,
querría seer muerta          más que viva seer,
mas al Reÿ del Cielo          no·l cadió en placer,
hobiemos del absincio          largament a beber.

46»Con rabia del mi Fijo,          mi Padre, mi Señor,
mi lumne, mi confuerto,          mi salud, mi Pastor,
mi vida, mi consejo,          mi gloria, mi dulzor,
non había de vida          cobdicia nin sabor.

47»Non había de vida          nin sabor nin cobdicia,
tant era la mi alma          cargada de tristicia;
qui fablarme quisiese          palabras de leticia
non serié de buen seso          nin sabrié de justicia.

48»Vediendo al mi Fijo          seer en tal estado,
entre dos malos homnes          seer crucifigado,
él mal non mereciendo          seer tan mal judgado,
nuncua podrié seer          mi corazón pagado.

49»Vedía correr sangre          de las sus santas manos,
otrosí de los piedes          ca non eran bien sanos,
el costado abierto,          parecién los livianos,
faciéndoli bocines          judíos e paganos.

50»Judíos e paganos          faciéndoli bocines,
dando malos respendos          como malos rocines,
tenién mal afectadas          las colas e los clines,
cantando malas viésperas          e peores matines.

51»Matándome el Fijo          a tan grant traïción,
¿cómo podrié pagado          seer mi corazón?
Compráronlo primero          d'él de su criazón,
matáronlo en cabo,          diéronli grant pasión.

52»De piedes e de manos          corrié la sangre viva,
sangrentaba la cruz          de palma e d'oliva;
echábanli en rostro          los malos su saliva,
estaba muy rabiosa          la su madre captiva.

53»Corrié d'elli la sangre          a grandes zampunuelos,
recibiela la madre          en muy blancos lenzuelos;
dejaron heredat          bien d'estonz los abuelos
de que combrán agraces          siempre los netezuelos.

54»En cuanto más de penas          daban al mi Señor,
tanto la mi almiella          sufrié cuita mayor;
facía amenudo          preces al Criador
que me diese la muerte          ca me serié mejor.

55»Facía amenudo          preces multiplicadas,
non podría tal muerte          sofrir tantas vegadas;
querría en la tiesta          llevar grandes mazadas
más que sofrir las cuitas          tantas e tan granadas.

56»Dicía a los moros:          "Gentes, fe que debedes,
matat a mí primero          que a Cristo matedes;
si la madre matáredes          mayor merced habredes,
tan buena creatura          ¡por Dios non la matedes!"

57»Dissi a los judíos:          "Parientes e amigos,
una natura somos          de los padres antigos,
recebit el mi ruego          e los mis apellidos:
matatme, sí veades          criados vuestros fijos.

58»"Sí veades criados          a los que engendrastes,
e logredes los cuerpos          por qui mucho lazdrastes,
que soltedes el cuerpo          que de Judas comprastes,
feches mal de la madre          deque no la matastes.

59»"Si ante me hobiésedes          muerta o soterrada,
o en fuego metido          o en pozo echada,
habriédesme guarida,          ca non sintría nada,
non sería tan cocha          hoÿ nin tan asada".

60»Felices son las madres          e de buena ventura
que non veden de fijo          tal mal nin tal cochura;
pero non asmarié          nadi la mi rencura,
ca nunca parió madre          fijo de tal natura.

61»Fijo de tal natura          de madre non nasció,
demás mal nunca fizo          nin mal non meresció;
siempre derecho fizo,          derecho cobdició,
nunca tal creatura          babtismo rescibió.

62»Nunca tal creatura          podió homne veer,
siempre buscó a todos          ganancia e placer;
a malo nin a bueno          non tollió su haber,
nin nunca a mal dicho          non quiso responder.

63»Porque lo denostaban,          tant era mesurado
él non recudié nada,          estaba bien quedado;
homne de la su boca          nunca fue denustado,
non fue de la su gracia          ninguno repoyado.

64»Nunca repoyó homne          justo nin pecador,
que non li dio consejo          en complido Señor;
a que de comer hobo          copdicia o sabor,
cebolo a su guisa          mucho de buen amor.

65»Los que venién enfermos,          de salut deseosos,
envïábalos sanos,          alegres e gozosos;
de fechos e de dichos          tenielos tan viciosos
que de tornar a elli          estaban cobdiciosos.

66»Los sos sanctos sermones          eran tan adonados
sanaban los enfermos,          soltaban los pecados,
cebaban los ayunos,          guiaban los errados;
cuantos que los oyén,          todos eran pagados.

67»Maguer los fariseos          no lo querién creer,
a las sus cuestïones          non podién responder;
si en alguna cosa          lo querién deprender,
¡cuómo se sabié d'ellos          guardar e defender!

68»Bien vos lo contarié          María Magdalena,
cuómo la recibió          estando a la cena;
non cató a sus yerras          de que venié bien plena,
perdonógelas todas          e soltoli la pena.

69»Nuncua homne coitado          lo vino a veer
que non trobó consejo          cual li fue menester;
en él habién consejo          los que querién comer,
non habién nula mengua          si non trayén haber.

70»El Señor pïadoso,          sobre todo lo ál,
resuscitó los muertos,          el Señor natural,
a los que él bien fezo          como Padre leal,
aquesos li buscaron          de echarlo a mal.

71»En logar de buscarli          servicio e amor,
buscáronli bullicio          e toda deshonor;
buscáronli en cabo          muerte que es peor,
ficieron las ovejas          despesar al Pastor.

72»Ficieron las ovejas          al Pastor enforcar,
a Barrabán pidieron,          digno de justiciar,
a su buen Reÿ misme          ficiéronlo dañar,
hobi yo duramientre          por ello a lazdrar.

73»¡Aÿ! Fijo querido,          Señor de los señores,
yo ando dolorida,          tú pades los dolores;
dante malos servicios          vasallos traïdores,
tú sufres el lacerio,          yo los malos sabores.

74»Fijo el mi querido          de pïedat granada,
¿por qué es la tu Madre          de ti desemparada?
Si llevarme quisieses          sería tu pagada,
ca fincaré sin ti          non bien acompañada.

75»Fijo, cerca de ti          querría yo finar,
non querría al sieglo          sin mi Fijo tornar;
Fijo, Señor e Padre,          deña a mí catar,
fijo ruego de madre          no·l debe rehusar.

76»Fijo dulz e sombroso,          tiemplo de caridad,
arca de sapïencia,          fuente de pïedad,
non desses a tu madre          en tal socïedad,
ca non saben catar          mesura nin bondad.

77»Fijo, tú de las cosas          eres bien sabidor,
tú eres de los pleitos          sabio avenidor;
non desses a tu madre          en esti tal pudor,
do los santos enforcan,          salvan al traïdor.

78»Fijo siempre hobiemos          yo e tú una vida,
yo a ti quisi mucho          e fui de ti querida;
yo siempre te creí          e fui de ti creída,
la tu pïadad larga          ahora me oblida.

79»Fijo, non me oblides          e liévame contigo,
non me finca en sieglo          más de un buen amigo,
Jüán que·m dist por fijo          aquí plora conmigo,
ruégote qe·m condones          esto que yo te digo.

80»Ruégote que·m condones          esto que yo te pido,
asaz es pora madre          ésti poco pidido;
Fijo, bien te lo ruego          e yo te me convido
que esta petición          con caya en oblido».

81Recudió el Señor,          dijo palabras tales:
«Madre, mucho me duelo          de los tus grandes males,
muévenme las tos lágrimas,          los tus dichos capdales,
más me amarga eso          que los colpes mortales.

82»Madre, bien te lo diji,          -mas haslo oblidado,
tuélletelo el duelo          que es grant e pesado-
por qué sovi del Padre          del cielo envïado,
por recibir martirio,          seer crucifigado.

83»Madre, tú bien lo sabes          de homnes bien certeros,
de cuál guisa pecaron          los parientes primeros,
cómo los decibieron          los dïablos arteros,
diciéndolis mentiras          los malos losenjeros.

84»Perdieron paraíso          e perdieron la vida,
toda su gen'ración          por ellos fue perdida;
la puerta del buen huerto          luego fue concluída,
nuncua fue más abierta          fasta la mi venida.

85»Todos fueron al Tártaro          por general sentencia,
y yoguieron cerrados          en luenga pestilencia,
non podieron quitarse          por nula penitencia,
pero alcuantos d'ellos          habién buena creencia.

86»El Padre de los Cielos,          de grant podestadía,
de grant misericordia          e de grant conocía,
membroli de las almas          de la su confradía,
non quiso que yoguiesen          en tal enfermería.

87»Non quiso que yoguiesen          en tan pudio vallejo,
do facen los dïablos          mucho sucio trebejo;
envïó a su Fijo,          ángel de grant consejo,
que los cambiase ende          en otro logarejo.

88»Madre, la poridad          tú la sopist primero,
Gabrïel te la disso,          esi buen mesajero,
tú bien la encobristi          en el tu buen cellero,
bien atesti las claves          en el tu buen cintero.

89»Madre, agora somos          en hora de rancar,
ca ya los enemigos          quieren cuestas parar;
madre, cogi esfuerzo,          non quieras desarrar,
el planto que tú faces          puédenos estorbar.

90»Madre, tú plena eres          de gracia spirital,
madre eres de fijo          precioso e cabdal;
plégate a ti esto,          que sufro yo tal mal
ca esto no lo puede          guarecer otra sal.

91»Otra guisa non puede          esti mal guarecer,
nin por otro escanto          nin por otro saber,
fuera por esti vaso          que debemos beber,
yo e tú, madre mía,          no·l podemos verter.

92»Yo e tú, madre mía,          lo debemos gostar,
yo sufriendo las penas          e tú el grant pesar;
deben todas las gentes          por ende te loar,
lazdrar tú e tu Fijo          por las almas salvar.

93»Madre, será aína          el vaso agotado,
lo que mandó el Padre          aína recabdado;
los vivos e los muertos          todos nos habrán grado,
será el tu grand planto          en grand gozo tornado.

94»Si yo el vaso bebo          como me es mandado,
Satán será venzudo,          el Patre mi pagado,
saldrán Adán e Eva,          el conviento hondrado,
de fondón del infierno          a todo su mal grado.

95»Lo que Caïfás disso,          boca tan enconada,
non de voluntat buena          e de paz bien menguada,
por nos es a complir          todo esta vegada,
mas non ganará ende          Caïfás grant soldada.

96»Debo a los infiernos          yo por mí descender,
a Jüán el Baptista          la dubda li toller,
cuídolis dar tal mueso,          tal bocado prender
de que siempre se duelan          e hayan qué plañer.

97»Querré end trasladar          los que bien me quisieron,
darlis mejor posada          ca bien la merecieron;
abrir las santas puertas          que cerradas sobieron,
volver homnes e ángeles          que nuncua se volvieron.

98»Madre, cata mesura,          atiempra más to planto,
madre, por Dios te sea,          non te crebantes tanto;
a todos nos crebantas          con esi to quebranto,
madre, que tú lo hagas          por Dios el Padre santo».

99Disso la madre: «Fijo,          lo que vos me fablades
como de muert a vida          así me revisclades,
con eso que dicides          mucho me confortades,
ca bien veo que vos          por todos nos lazdrades.

100»Por todos nos lazdrades,          Fijo, sobre mesura,
vos bebedes por todos          vinagr'e amargura;
fécheslo por salvar          la humanal natura,
que habié luengos tiempos          que sufrié grant rencura.

101»Habié como leemos          luengos tiempos pasados,
bien los cinco mil años          e los ciento doblados,
que justos e injustos          yacién todos mesclados,
pero non eran todos          egualmientre lazdrados.

102»Señor, tú los conoces          cuáles son de sacar,
o cuáles son perdidos          que deben y fincar;
Señor, tú que lo sabes          todo determinar,
acorri a los tuyos,          los que venist buscar.

103»Fijo, it sueltamientre          allá do ir queredes,
que en esti martirio          tan mucho non lazdredes;
requerit las ovejas,          las que menos habedes,
mas con todas las priesas          a mí non oblidedes.

104»Acorred a la madre,          non finque oblidada,
ca vos bien entendedes          cómo está lazdrada,
Fijo, si de vos fuero          asín desemparada,
habrá de mí venganza          esta gent renegada.

105»Fijo, non vos podemos          nos estorbar la ida,
ca la vuestra cruzada          serié mal esperdida;
ca todos vos esperan          que habrán por vos vida,
mas tardarse nos ha          con la vuestra venida.

106»Si la vuestra venida          non fuere presurada,
que dedes recodida          a la vuestra mesnada,
a mí fallarme pueden          de cueita enfogada,
ca non prendré buen sueño          hasta vuestra tornada».

107«Madre -disso el Fijo-          de hoy a tercer día
seré vivo contigo,          verás grant alegría;
visitaré primero          a ti, Virgo María,
desende a don Peidro          con la su compañía.

108»Madre, de ti con tanto          me quiero despedir,
todo te lo he dicho          lo que he de decir».
Inclinó la cabeza          como qui quier dormir,
rendió a Dios la alma          e dessose morir.

109Cuando rendió la alma          el Señor glorïoso,
la glorïosa madre          del mérito precioso
cadió en tierra muerta          como de mal rabioso,
no li membró del dicho          del su santo Esposo.

110No li membró del dicho          del su Esposo santo,
tanto priso grant cueita          e tanmaño crebanto,
ca nuncua li viniera          un tan fiero espanto,
nin recibió colpada          que li uslase tanto.

111Nuncua priso colpada          que tanto li uslase,
nin priso nuncua salto          que tanto la quemase;
los que li sedién cerca,          por tal que acordase,
vertienli agua fría          mas non que revisclase.

112Por ojos e por cara          vertienli agua fría,
nin por voces que·l daban          non recudió María,
que era mal tanida          de fiera malabtía,
que no·l sabién dar físicos          consejo de menjía.

113Non era maraviella          si la que lo parió
con duelo de tal fijo          sí se amorteció;
en los signos del cielo          otro tal conteció,
todos ficieron duelo          cuando elli morió.

114Los ángeles del cielo          lis facien compañía,
doliense de don Cristo,          doliense de María;
el sol perdió la lumne,          oscureció el día,
mas non quiso castigo          prender la judería.

115El velo que partié          el tiemplo del altar,
partiose en dos partes          ca non podié plorar;
las piedras porque duras          quebraban de pesar,
los judíos mesquinos          non podién respirar.

116De los sepulcros viejos          de antiguas sazones,
en qui yacién reclusos          muchos santos varones,
abriéronse por sí          sin otros azadones,
revisclaron de homnes          grandes generaciones.

117Y revisclaron muchos          homnes de santa vida,
derecheros e justos,          de creencia complida;
parecieron a muchos,          cosa es bien sabida,
ca lo diz Sant Mateo,          una boca sabrida.

118Mientre que por el mundo          corrién estos roídos,
los elementos todos          andaban amortidos;
recudí yo mesquina          a esos apellidos,
ca cuidábanse todos          que serién destruídos.

119Estonz disso Centurio,          un noble caballero,
disso un testimonio          grant e bien verdadero:
«Varones, esti pobre          homne fo derechero,
de Dios fo envïado,          era su mensajero.

120»Fijo era de Dios,          d'Elli mucho querido,
creatura angélica,          de bondades complido;
non era pora nos          de seer espendido,
todo esti espanto          por eso es venido».

121Recudí yo mesquina          bien grant hora trocida,
clamando: «Fijo, fijo,          mi salud e mi vida,
mi lumne, mi consejo,          mi bien e mi guarida,
cuando non me fablades          agora só perdida.

122»Agora só mesquina          e só malastrugada,
cuando mi Fijo caro          non me recude nada;
agora só ferida          de muy mala colpada,
yo agora me tengo          por pobre e menguada.

123»Fijo, vos vivo sodes          maguer muerto vos veo,
maguer muerto vos vivo          sodes como yo creo;
mas yo finco bien muerta          con el vuestro deseo,
ca yo mal estordida          en cordura non seo.

124»En la natura santa          que del Padre habedes,
vos siempre sodes vivo          ca morir non podedes;
mas en esta pobreza          que vos de mí traedes,
famne, sede e muerte          vos ende lo cogedes.

125»Fijo, ¿por qué dessades          vuestra madre vevir
cuando puesto habiedes          vos de en cruz morir?
Fijo, no lo debiedes          vos querer nin sufrir,
que yo tanto lazdrase          en la muerte pedir.

126»Fijo, cuando naciestes          nuncua sentí dolores,
nin sentí puntas malas          nin otros desabores;
cuando trayén los niños          los falsos traïdores,
en Egipto andábamos          como grandes señores.

127»Fijo, de salto malo          siempre me defendiestes,
que yo pesar prisiese          vos nuncua lo quisiestes;
siempre a vuestra madre          pïedat li hobiestes,
mas contra mí agora          vos muy crudo isiestes.

128»Cuando a vos de muerte          non queriedes guardar,
fijo, a mí debiedes          delante vos llevar;
que de vos non vidiese          yo tamaño pesar,
fijo, en esto sólo          vos he por qué reptar.

129»Fijo, en esto sólo          yo reptarvos podría,
pero maguer lo digo,          fer no lo osaría;
mas a todo mi grado          yo mucho lo querría,
ca non sabe nul homne          cuál mal escusaría.

130»No lo sabrié nul homne          comedir nin asmar,
nin yo que lo padesco          no le sé regunzar;
el corazón he preso,          no lo puedo contar,
el mi Fijo lo sabe          si quisiese fablar.

131»El mi Fijo lo sabe,          tiénelo encelado,
cuál mal e cuál lacerio          sufro por mi criado;