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[209] Cuaderno IV. Octubre, 1883.Acuerdos y discusiones de la Academia NoticiasLa Academia ha reanudado sus sesiones el viernes 28 del próxirno pasado mes. El académico Sr. Fabié habiendo ido á Florencia con objeto de estudiar en la Biblioteca Laurenciana el texto en mejicano del P. Sahagún, del que habló en el Congreso de Americanistas reunido en Copenhague, ha visto al pasar por Venecia la inapreciable colección de los despachos originales, que sin interrupción desde el año 1554, y anteriormente á la presente centuria, enviaron á la poderosa República del Adriático sus embajadores acreditados cerca de la corte de España. Se ha descubierto últimamente en Tarragona un miliario del tiempo de Augusto, gemelo del ya conocido y publicado por Laborde, que se halla en la ermita de la Aldea, sobre la margen izquierda del Ebro, frente de Amposta. De este último ha presentado una copia fotográfica el Sr. Fita, que ha sido comisionado para informar sobre ambos monumentos itinerarios. [210] Notable ha sido el descubrimiento de inscripciones ibéricas en estampillas de cerámica que ha hecho el Sr. D. Emilio Burges en el término de Olietes, y en el punto nombrado Solana Emilia, á dos kilómetros de la margen izquierda del río Martín, cerca del alto cerro que llaman Torreón de las Brujas ó Venta de San Pedro. Fué este último sitio lugar fortificado, como lo demuestran los enormes pedruscos que forman la cerca de un arruinado castillo de estructura ciclópica. El Sr. Burges, que ha presentado improntas de las inscripciones y depositado los originales en la Exposición de Minería, establecida en el Buen Retiro de esta capital, se propone seguir con actividad las excavaciones en aquel terreno de su propiedad. El sitio del hallazgo fué de seguro edetano; y no parece que distase mucho de allí la antigua Damania, cuyas monedas, así como las atribuidas á Olite, están marcadas con caracteres gráficos, que ofrecen bastante analogía con las inscripciones descubiertas. El Sr. Flores Laguna ha publicado en la Correspondencia musical (números del 11 de Agosto al 8 de Setiembre) las eruditas consideraciones que, á su entender, justifican la interpretación que dió á las piezas musicales del famoso Códice de Calixto. Ha recibido la Academia con vivo agradecimiento el regalo de 200 monedas americanas, que le ha enviado desde la isla de Cuba la viuda del Sr. Aríñiga, como manda testamentaria de su difunto esposo. Nuestro corresponsal el Dr. Wentworth Webster ha merecido bien de nuestro Cuerpo literario, ofreciéndole en donativo y preciosamente encuadernada la segunda edición de su libro, titulado Basque legends. El académico Sr. Codera ha terminado la edición del códice arábigo de Abén Pasqual. [211] InformesI. Santiago, Jerusalén, Roma.Por los Srs. Fernández Sánchez y Freire Barreiro Cumpliendo el encargo que el Sr. Director se ha servido confiarme de proponer á la Academia el informe que á mi juicio debe darse para los efectos del Real decreto de 12 de Marzo de 1875 sobre la obra escrita por los Sres. D. José María Fernández Sánchez y D. Francisco Freire Barreiro, titulada Santiago, Jerusalén, Roma; Diario de una peregrinación, á estos y otros lugares de España, Francia, Egipto, Palestina, Siria é Italia en el año de 1875, tengo el honor de someter á la aprobación de este ilustrado cuerpo el siguiente: Basta dar una ojeada á la parte material de la obra de los señores Fernández Sánchez y Freire Barreiro para comprender que no es fruto de un trabajo ligero ó superficial sobre la materia que constituye su objeto. Compónese hasta ahora de dos gruesos tomos en 4.º mayor, uno de XVI y 728, y otro de 1.064 páginas á dos columnas, y falta aún publicar un tomo tercero de igual extensión y volumen. Sus autores, catedráticos de la Universidad de Santiago, parten de esta ciudad para su peregrináción, pero antes de abandonarla se proponen darla á conocer; y para ello describen minuciosamente su famosa Catedral, sus edificios más notables y sus principales templos con un breve resumen de sus vicisitudes y su historia [212] desde los tiempos más remotos. La mitad próximamente del tomo primero no trata sino de Santiago. Siguen después su viaje por Pontevedra y Tuy, entran en Portugal, visitan las ciudades de Oporto y Coimbra, vuelven á atravesar la frontera por Badajoz, atraviesan la Extremadura y la Mancha y llegan á Madrid, dando noticias oportunas de las ciudades y monumentos que encuentran á su paso. Esto mismo hacen cuando se dirigen desde Madrid por Zaragoza á Barcelona, donde se embarcan para Marsella. Allí toman asaje para Egipto, y desembarcan en Alejandría. Visitan y describen cuidadosamente todo lo antiguo y lo moderno que ofrece de interesante esta famosísima ciudad; hacen otro tanto en el Cairo, dando noticias bastante completas, no sólo de todos los principales monumentos que encierra el Egipto, sino también de las razas que lo pueblan; de sus instituciones políticas y administrativas, de su organización social, de su historia contemporánea y de sus usos y costumbres. Aquí concluye el tomo primero; y con él esta que puede considerarse como la primera parte de las tres en que dividen la peregrinación. Desde la tierra de los faraones pasan nuestros peregrinos á Jafa y entran llenos de alborozo en la Tierra Santa, que fué teatro de nuestra redención. Allí visitan y describen todos los lugares en que ocurrieron los hechos principales de la Historia Sagrada, donde primero se anunció al mundo la nueva doctrina de Jesús y donde tuvieron lugar los principales misterios de su santa religión. Betania, Jerusalén, Getsemaní, el Monte de las Olivas, Emaús, las orillas del Jordán y del Mar muerto; el Valle de Jericó, Belén, Rámala, Nazaret, el Tabor, el Carmelo, San Juan de Acre, la antigua Fenicia, Beirut, Damasco y el Líbano, descritos con exactitud escrupulosa y exornados con abundantes noticias religiosas, históricas y arqueológicas forman la segunda parte y el tomo segundo de la obra. Roma y otras ciudades de Italia serán el asunto del tercero que aún no ha visto la luz pública. Si se desea saber cómo está desempeñado este extenso trabajo, la Academia no debe vacilar en decir que con prolijo y concienzudo esmero. La narración de todo el viaje es al parecer, fidelísima y por demás circunstanciada. Píntase en ella con sencillo [213] estilo y á veces con vivos colores, el estado actual de cada pueblo, de cada edificio histórico ó artístico, de cada paraje famoso y de cada monumento más ó menos célebre. Luego se refieren sus principales vicisitudes y su reciente historia, y por último se dan á conocer los usos y costumbres del país que están en relación con ellos. Para hacerlos aún más perceptibles acompañan al texto numerosos grabados en madera y algunos mapas geográficos. Dan igualmente vivísimo interés á estas descripciones, particularmente á las de Tierra Santa, la reproducción de los textos de las Sagradas Letras que hacen mención de los lugares descritos y de los sucesos que tuvieron lugar en ellos. Escrita la obra por peregrinos católicos y con ocasión del Jubileo universal de 1875, predominan naturalmente en toda ella la idea religiosa y el propósito de venerar los Santos Lugares y los interesantes monumentos que dan testimonio de los orígenes del cristianismo. Mas no por eso dejan sus autores de visitar y describir todas las reliquias de la antigua civilización pagana, que hallan el paso, así en las orillas del Nilo, como en las demás tierras dominadas por el Islamismo. No desconocen tampoco los descubrimientos de la ciencia moderna en Egipto, Nínive y Babilonia, que tanto han iluminado la historia del antiguo Oriente; antes al contrario se ajustan á ello en sus breves reseñas históricas. Ni omiten siquiera las tradiciones y leyendas más ó menos justificadas que suelen acompañar á la historia verdadera de los Santos Lugares. Aunque la crítica racional tuviera datos bastantes para distinguir entre estas noticias las auténticas de las no comprobadas, en cuanto se hallan fuera del dominio de la fe, los Sres. Fernández y Freire se abstienen con razón de intentarlo, por no ser tal el objeto de su obra, más descriptiva que crítica como corresponde á un Diario de viajes, y se limitan á referirlas como creencias populares, y por lo tanto, hechos que no deben escaparse á la observación del viajero. Se ha escrito tanto sobre la Tierra Santa, sus antigüedades y sus monumentos; son tan numerosos los viajeros que nos han comunicado sus noticias, sus impresiones y sus juicios de aquellos países, que sería temerario empeño exigir de un escritor contemporáneo relaciones de hechos peregrinos ó descripciones de monumentos [214] hasta ahora ignorados. Ni tampoco obraría cuerdamente quien para escribir hoy de los Santos Lugares, prescindiera de cuanto han dicho sobre ellos los que le precedieran en esta tarea. Los autores de Una peregrinación se valen, por tanto, de las investigaciones de los muchos viajeros que han escrito sobre el mismo asunto, desde San Jerónimo y Adamasco hasta Geramb é Izaguirre, y así dan mejor á conocer, no sólo el estado actual de los lugares y monumentos que describen, sino el que han tenido muchos de ellos en las pasadas edades y el de otros que fueron y ya han desaparecido. Así también logran comprobar, con su propio testimonio, las observaciones de otros explovadores, no sin añadir á veces las suyas propias, sobre todo en puntos controvertidos. Tenemos en castellano multitud de relaciones de viajes á la Tierra Santa, verificados desde el siglo XVI hasta el presente. Fr. Antonio Miranda en 1550, Mandavila en 1526, Fr. Antonio de Medina en 1583, Aveiro en 1600, Selle en 1619, Adricomio Delpho en 1630, Castillo en su Devoto Peregrino de 1656, Encina en 1733, San Juan del Puerto en 1724, sin contar otros muchos, dieron ya bastante á conocer los Santos Lugares en sus épocas respectivas; pero una narración tan extensa y circunstanciada de ellos, como la que ofrece la presente obra, no existe en nuestro idioma. Mezclando con noticias ya conocidas la de las alteraciones que han sufrido los mismos monumentos en el transcurso del tiempo, la de los hechos que los autores presenciaron y sus propias impresiones, ha resultado un libro interesante, instructivo y ameno, con todas las condiciones que requiere el Real decreto de 12 de Marzo de 1875 y la Real orden de 23 de Junio de 1876, para optar á la subvención del Estado. Lo dicho basta para justificar la originalidad del libro, que es la primera de aquellas condiciones; casi todo lo que sus autores reseñan y describen, ha sido examinado por ellos, y cuando invocan el testimonio de otros viajeros, es para comprobar ó explicar lo mismo de que dan noticia. Reunir en dos gruesos volúmenes descripciones tan prolijas y completas de las ciudades y monumentos más notables que se encuentran en el largo itinerario desde Santiago hasta Ismailia, pasando por Alejandría y el Cairo [215] y en las extensas regiones de la Tierra Santa, sería siempre obra meritoria en quien la hiciese bien, sin salir de su gabinete; pero ejecutarla después de haber visitado personalmente todos los lugares que se mencionan, es obra de mérito relevante, que es la segunda condición que deben tener los libros que aspiren al favor del Estado. Por último, la de que se trata, merecería propagarse, no solamente por ser su lectura instructiva y amena, sino también porque, escrita con espíritu verdaderamente religioso, puede contribuir á mantener y fortalecer en el pueblo la fe cristiana. Así viene también á cumplirse el último requisito necesario para optar á la subvención que se pretende, ó sea la de ser útil la obra para las bibliotecas públicas. Por todas estas consideraciones opinará esta Real Academia que la publicación de que se trata merece la protección que sus autores solicitan, mediante la adquisición por el Estado de un número de ejemplares que el Gobierno estimo posible y conveniente. FRANCISCO DE CÁRDENAS. II. El vascuence alavés anterior al siglo XIV Dos escrituras formarán el cuerpo de mi cuadro analítico. La primera, inédita, está registrada
con el número 2 entre las hebreas (sección castellana) que vinieron del archivo de la Catedral de
Toledo al Histórico Nacional, y merece figurar al lado de la que publicó Amador de los Ríos (98),
donde va expuesta la «distribución de los tributos que pagaban las aljamas de los judíos de
Castilla en 1291.» La que nos ocupa es un cuaderno de papel cebtí, cinco [216] pliegos en folio,
que se escribió de 1294, y lleva por título Cuenta de Juan Mateo Farradar (99), cobrador ó alfardero
alavés, natural de los Güetos, Ayuntamiento de Mendoza. «Esto, dice, es lo que montaron los
derechos de toda la frontera por un año que començó primero dia de Deziembre de la era de mill
e ccc e treynta e un año; e se acabó postrimero día de Noviembre de la era de mill e ccc e
treynta e dos años, segund que aquí será dicho.» Comprende las partidas del cobro de las rentas
reales en el arzobispado de Sevilla y en los obispados de Córdoba y de Jaen; é interesa al exámen
del movimiento comercial de aquella época, y en particular al de los pechos, ó contribuciones,
que gravitaban sobre los aljamas de mudéjares y hebreos. Estos últimos pagaban en Sevilla
115.333 maravedises; en Niebla, 7.000; en Jerez, 5.000; en Écija, 5.000; en Córdoba, 38.333; en
Andújar, 1.500 y finalmente en Jaén, Úbeda y Baeza reunidas, 25.000. Pero más importante que
todos los precedentes es el último folio del cuaderno, que puede servir así de complemento á las
Cortes de Haro ó Villabona celebradas en Julio de 1288, como de ilustración á la geografía y
estadística de la provincia de Álava. La cuota ó rendimiento de cada lugar demuestra
proporcionalmente su población y riqueza; los nombres allí apuntados suenan como extendidos
entre los que hoy son de uso corriente alaveses y los que harto se han hecho conocer por el
Becerro del Monasterio de San Millán en precioso cuadro georáfico del año 1025 (100); por manera
que cotejándolos y aplicándoles el análisis filológico, podremos llegar con cierta seguridad á la
determinación de algunos puntos ó leyes fundamentales, que tiendan á desvanecer no pocas
preocupaciones todavía reinantes y despejar más y más la fisonomía arcana del antiguo
vascuence. Sin hechos no hay razón científica. Entre los nombres de color y de estructura
vascongada, muy raros por desgracia, que en la región alavesa ofrece el período romano con sus
lápidas y textos geográficos por un lado, y los nombres que por otro lado nos pone á la vista el
mapa sabiamente [217] trazado por el Sr. Coello, media la distancia enorme de quince siglos. Los
nombres antiquísimos han podido sufrir transformaciones ó caer totalmente en el olvido
suplantados por otros; y por lo tanto urge que entablemos discusión sobre monumentos
intermedios y hábiles para cortar la duda imprudente en ciertos casos y suscitarla prudentemente
en otros. Así, por ejemplo, no atino á creer que sea norma indeficiente para investigar los límites
geográficos el atribuir á la sílaba inicial ar la significación de piedra, mojón ó ara; toda vez que
con idea diversa pudo entrar en Arana, Aránguiz, Argomániz, Armentia, Arroyave, Artaza, etc.
Ni creo tampoco que por parecerse fonológicamente á otro moderno un nombre de la época
romana, como Veamos el primer documento. «En Madrit XXVII dias de Febrero, era de mil CCC.XXXIII annos vino a cuenta Johan velez de Hueto de los C mil maravedis, que diz que cogio de los pueblos dalava, que prometieron al Rey para la ayuda de la cerca de Tarifa el anno de XXX annos; e lo que dixo que recibieron, es esto con los dineros que diz.
La serie de los pueblos sigue en general la dirección del nordeste al sudoeste desde Narvaja, donde está una de las fuentes del Zadorra. La suma de maravedises (57,928), que escasamente pasa de la mitad de los cien mil, acusa la pérdida ó extravío de otro cuaderno, el cual unido al anterior, habría completado el parangón á que se presta el documento del año 1025, conocido bajo el nombre de reja de San Millán. De este he solicitado esmerada copia, que espero hará sobre el Becerro gótico original (102) el R. Padre Fr. Toribio Minguella de la Merced. «De ferro de Alava. -In era millesima sexagesima tercia, decano de sancti Emiliani sicut colligebat ferro per Alava (103), ita scribimus. Ubarrundia. -Gamarra maior, duas regas. Hamarra minor, una rega. Erretana, una rega. Hamarita, una rega. Mengano, una rega. Hurribarri, una rega. Menganogoien, una rega. Gernica, una rega. Zeriano, una rega. Betellogaha, duas regas. Nafarrate et Elhosu, una rega. Hurnaga una rega. Urbina et Angellu, una [220] rega. Lucu et Arzamendi, una rega. Goihaen, una rega. Bagoeta una rega. Gamboa. -Lehete, una rega. Essavarri, Argillana et Arina, tres regas. Langara et Moio, tres regas. Azoma, una rega. Zuhazu, una rega, Mariheta, una rega. Hazua, duos regas. Hurizahar et Orengoin, una rega. Mendissur, una rega. Maturana, tres regas, una de cubito in longo, et duas minores. Essavarri, una rega. Harhazua. -Durana, duas regas. Arzubiaga, una rega. Zurbano, duas regas. Hillarrazaha, duas regas. Zerio una rega. Oretia et Matauco, tres regas. Ania et Junquitu, tres regas. Argumaniz, tres regas. Arbuslu, duas regas. Luviano, duas regas. Hurribarri, una rega. Doipa, duas regas. Sansoheta una rega. Arroiaha et Retia, una rega. Mendivil, una rega. Harhazua II. -Betoniu, duas regas. Elhorriaga, una rega. Arcahia, una rega. Sarricohuri, una rega. Otazu, una rega. Gamiz, una rega. Borinivar, una rega. Hurribarri, una rega. Haberasturi et Huriarte, Argendonia, Betriquiz, Hascarzaha et Sancti Romani, tres regas. Malizhaeza. -Abendangu, una rega. Armentehi, tres regas, Ehari, una rega. Gazaeta, una rega. Berroztegieta, duas regas. Lasarte, tres regas. Harizaballeta et Gardellihi, tres regas. Gaztellu et Meiana, tres regas. Mendiolha, Hollarruizu et Adurzaha, tres regas. Gastehiz, tres regas. Arriaga, una rega. Hiruzhaeza. -Igelhegieta, tres regas. Iscona, tres regas. Troconiz, duas regas. Burgellu et Garonna, duas regas; in alio anno, una rega. Hararihini, una rega. Aialha, duas regas. Larrahara, una rega. Dullanzi, una rega. Aniu, una rega. Larraza et Albergoien in duos annos, tres regas. Hereinzguhin et Habaunza, tres regas. Hegiraz. -Hansamio, una rega. Harrahia, una rega. Haiztara, una rega. Zalduhondo, duas regas. Mizquina, una rega. Paterniana, una rega. Hagurahin et Salurtegui, una rega. Ocariz et Padura et Opaucu, una rega. Munniahin, una rega. Pingunna, una rega. Harrizaballaga, Hegilior et Abulanga, tres regas in anno. Septem alfoces. -Heguiraz et Sancti Romani et Hurabagin et [221] Albiniz et Hamezaha, uno andosco (104). Hilardui et Arzanhegi et Ibarguren et Anduiahin, Heinhu, uno andosco. Zornoztegi, Irrossona, Horibarri, Udalha, uno andosco. Barrandiz. -Galharreta, una rega. Gordua, una rega. Arriolha, duas regas. Narbaiza, duas regas. Larrea, una rega. Hazpurua et Hurrigurrenna et Zuhazulha, una rega. Ermua, una rega. Audicana, una rega. Algio, una rega. Deredia, una rega. Andozqueta, una rega. Kirku, una rega. Helkeguren, una rega. Zuhazu, una rega. Uhulla, una rea. Erdongana, una rega. Langrares. -Transponte, uno carnero (105). Mendil, una rega. Harrieta, una rega in anno. Curtupiano, una rega in alio anno. Adanna, una rega. Mendoza, una rega. Eztarrona, una rega. Otazaha, una rega. Haztegieta, una rega. Gobeio, una rega. Zuhazu, una rega. Lermanda, una rega. Margarita, duas regas. Gomega, una rega. Ariniz, una rega. Zumelzu, una rega. Benea, una rega. Subillana, una rega. Elhenivilla, una rega. Lupero, una rega. Quintaniella de Sursum Zaballa, una rega. Billodas, tres regas. Langrares, tres regas. Murielles. -Gersalzaha, una rega. Olhabarri, una rega. Huerzas, una rega. Mandaita, una rega. Murielles, una rega. Urbillana, una rega. Haizcoeta, una rega. Artazaha, una rega. Barhoa, una rega. Kinea, una rega. Carcamu, una rega. Frasceneta, una rega. Ossinganin. -Pabes, una rega. Arbigano, una rega. Basconguelas, una rega. Erennua; una rega. Cassicedo, una rega. Castellu, una rega. Padul, una rega. Villoria, una rega. Arreio, una rega. Lagus, una rega. Cassicedo, una rega. Lecingana, una rega. Cassicedo, una rega. Antepardo, una rega. Moliniella, una rega. Olibani, una rega. Moscatuero, una rega. Comungoni, una rega. Torreciella, una rega. Arcillana, una rega. Villavizana, una rega. Lunantu, una rega. Ripa, una rega. Torrissu, una rega. Carasta, una rega. Zuhiabarrutia, novem regas. In Quartango, duodecim regas. In Urca, octo regas. Revendeca, una rega. Olhaerrea, una rega. Bardauri, una rega. [222] Alfoce de Fornello. -Erenna, una rega. Anuzquita, una rega. Villaluenga, una rega. Lunivilla, una rega. Tuiu, una rega. Sancti Juliani, una rena. Ripa Martini, una rega. Lizinganiella, una rega. Antezana, una rega. Mazanos, una rega. Ripa Orta, una rega. Melietes, una rega. Quintaniella, una rega. Igahigi, una rega. Ripa Vellosa, una rega. Aramingon, una rega. Ripa Acuta, una rega. Logrozana, una rega. Baia, una rega. Rivo de Ivita. -Prango et Prango, duas regas. Armendihi, una rega. Atazabal, una rega. Betruz, una rega. Argote, una rega. Sancti Meiani, una rega. Torre, una rega. Sancti Martini, una rega. Galbari, una rega. Cimentu, una rega. Barolha, una rega. Loza, una rega. Alma, una rega. Paldu, una rega. Mesanza, una rega. Sebastian, una rega. Bergilgona, una rega. Langu una rega. Guzkiano de Yuso, una rega. Bustia, una rega. Gogate, una rega. Agellu, una rega. Pudio, una rega. Barizahaga, una rega. Sagassaheta, una rega. Orzalzan, una rega. Uarte, una rega. Marquina de Yuso, una rega. Carrelucea, una rega. Marquina de Suso, una rega. Bassahuri, una rega. Hobbecori, una rega. Hassarte, una rega. Harrahia. -Sancta Pia, duas regas. Atahuri de Suso, duo regas. Atahuri de Yuso, duo regas. Okerruri, duo regas. Sabando de Suso, duo regas. Sabando de Yuso, duo regas. Ebisate, duo regas. Donnas, duo regas, Mussitu, duo regas. Kerrianu, duo regas. Haizpilleta, duo regas. Erroeta, duo regas. Allegga, duo regas. Cekungano, duo regas. Elhorzahea, duo regas. Bahaeztu, duo regas. Kessalla, duo regas. In his villis predictis, ubi bacca occiderint, duo regas donant. Oquina, una rega. Izarza, una rega. Azazaheta, una rega. Birgara de Suso et Birgara de Yuso, duo regas. Apinganiz, una rega. Gesalua, una rega. Bahanezta, una rega. Berrozihavi, una rega. Divina. -Oto et Oto, tres regas. Huribarri et Uribaldo, tres regas. Mandoiana, una rega. Gerenga, una rega. Legarda, una rega. Artazaha, duo regas. Apodaca, duo regas. Mendiguren, una rega. Arangiz, una rega. Avoggoco, una rega. Ihurre et Lopeggana, tres regas. Audicana et Oronda, tres regas. Zuffia de Suso, tredecim regas. Zuffia de Yuso, novem regas.» Tracemos ahora el cuadro comparativo. [223] 1. Narbaiza, Arvaxa, Narvaja. -En escritura (Llorente, 49) del año 1060 Narbaza; en otra de 1071 (Llor. 55) Narvaiza; y en 1134 (Llor. 103) Larbasa. ¿De navatzar (navazo, navajo)? 2. Harriolha, Harriola, Arriola. -Confina al O con Narvaja y al S. con Górdoa. Harri (piedra, roca) se pronunciaba con aspiración, que ha perdido, lo mismo que olha (taller, oficina, habitación). 3. Gordua, Cordoua, Górdoa. -La final a representa el artículo pospuesto á cordu ó gordu, vocablo afine del latín hortus (huerto) y del bajo-latín curtis (corte, corral.) 4. Pingunna, Bicuña, Vicuña. -En 1200 (Llor. 193) Vicunia. ¿De bildu (arrebañar)? La «junta ó concejo de personas,» que Larramendi llama bilcuma, se dice en suletín bilkhurra. 5. Sancta Pia, Santa Pia, Santa Pia. -El monasterio con este nombre, dependía de San Veremundo, abad do Irache, en 1085 (Llor. 68). 6. Udalha, Udala, Udala. -Despoblado entre Luzuriaga y Zuazo. -¿De udare (peral, pereda)? 7. ¿Langu? Llano, ¿Laño? 8. Narana, Arana. -En 1089 (Llor., 75) firmó la donación del patronato de San Andrés de
Bolívar «sennior Garsia Beiliz de Arana.» El catálogo de 1294 puso Narana en vez de Arana,
y viceversa Arvaxa en vez de Narvaxa. De la n, ya cadente, ó bien expletiva, ya sustituyendo á
la l, hay varios ejemplos en vascuence, que demuestran el genio dental del idioma. Arana (valle)
quizá es vocablo afine del griego 9. ¿Helkeguren? Helguea, Elguea. -En 1085 (Llor. 70), su señor Sancho Sanchez dió a San Juan de la Peña «unum monasterium, quod dicitur sancti Laurentii de Iraza cum sua media villa, que apellatur Elkea.» Significa elgue, lo que el labortano elhi y guipuzcoano ele (ganado, rebaño), y además ganadería por contracción de el-egui (corral de ganado) (108). En suletín (109) [224] elgue vale tanto como campo cultivado ó pradera. La raíz es el ó eldu (ganar). Guren es genitivo de gur (arriba). 10. Jauregue, Jáuregui. -Brotó de Jau[na]r[en]egui (casa del señor, palacio). 11. Enguereño, Guereño. -Confina con Jáuregui y Ullibarri-Jáuregui. En, antepuesto á Guereño, me parece ser el artículo castellano el; lo que explicaría perfectamente la razón de N'arana (el ó la Arana). Guereño, en dialecto navarro, vale tanto como garaño (garañón) en guipuzcoano y labortano. El vocablo, con significación de caballo bayo, era vulgar en España á fines del siglo VI, cuando escribió San Isidoro (110): «Cervinus est quem vulgo gauranem dicunt. Aeranem idem vulgus vocat, quod in modum aërei sit coloris.» Sin embargo, no «debemos olvidar el bajo-latín garanna ó garenna (dehesa), ni el vasco herengo (tercio). 12. Horivarri, Hollivarre, Ullibarri-Jáuregui. -Hori va con el vizcaíno uri (mansión, villa), al paso que en guipuzcoano, navarro y labortano la primera vocal se hace menos oscura: iri, hiri. Esta preferencia de la vocal grave por los dialectos del Oeste, se puede notar asimismo en varri ó barri (nuevo), verri y berri. En el Duranguesado, país intermedio, hemos visto (111) el monasterio Varria (el nuevo), Echevarria (la casa nueva), «domna Legontia Esceberriensis.» 13. Açilu, Acilu. -¿De azi-l[ek]u (lugar de sembradura)? 14. Anio, Año, Henayo. -En 1138 (Llor, 112) Annio. ¿Del latín castro Annio? Tiene ruinas romanas. 15. Gazaheta, Gaçaeta, Gaceta. -¿De Sagarzaeta (manzanar)? Sagassaheta, del año 1025, era en 1085 (Llor. 79) Sagarzaheta. Gaza, no obstante, forma vizcaína de gueza (dulce) en los demás dialectos, pudo alternar con sagar (manzana), emergente del latín saccharum (azúcar). La manzana misma es el pomum [225] massianum del que habla Plinio; cuya raíz aria (sanscrito madhu) significa «dulce.» 16. Garonna, Garona, Gann. -En el año 871 (Llor. 12) Ganna, y en 1138 (Llor. 112) Gaonna. ¿Del latín ganea (cabaña)? La inserción de r suave es característica de la conjugación navarra (112) cuyo influjo se dejó sentir en la vizcaína (113). Durante el espacio de mil años las formas de un mismo vocablo en tierra alavesa han dado las variantes:
No hay pues necesidad, si bien siento, de explicar con mudanza de radical las variaciones dialécticas que se ofrecen en la conjugación de los auxiliares, donde viéremos intercalada la r. Así, por ejemplo, en vizcaíno d-au-t (lo he yo) pudo salir de d-aro-at; pero también viceversa, como el castellano eres del latín es pasando por la forma hipotética ees (114). Faltan hoy por hoy términos hábiles para decidir tamaña cuestión, cuya transcendencia nadie ignora; mas entretanto, el estudio de unos mismos vocablos en determinada región vascongada, combinado con la Historia y la Geografía, podrá no mal esclarecer los pasos de la Crítica, hasta que se descubran textos auténticos de la antigüedad, en los que resuelle el alma del idioma, ó el verbo. 17. Iscona, Axona, Igona. -En 1138 (Lor. 112) Assono. 18. Igelhegieta, Igueleta, Eguileta. -La raíz fué tal vez igel ó iguel (rana), de suerte que Igueleta, traducido en latín se habría dicho Raneto, que aparece en escritura (Llor. 24) del año 952. Hegi, pronunciada hegui, o egui, es un sufijo local, y [226] á veces aumentativo: andi-egui (demasiado grande). Higelhegieta vale pues tanto como decir «lugar de muchas ranas.» 19. Dullanci, Dulance, villa de ALEGRÍA. -En los fueros de población que le dió Alfonso XI (20 Octubre, 1337) dice el monarca: «É por que la dicha villa sea mejor poblada... tenemos por bien que haya nombre Alegría de Dulanci.» Vinieron á formar parte de su vecindad las aldeas de Igueleta, Henayo, Larraza, Olga, Larrara y Ayala. Su nombre debió de ser el del montecito, próximo á su oriente, coronado por el castillo de Henayo, donde en 1799 se mostró la inscripción (Hübner, 2939):
Las millas del Itinerario Antoniniano parecen fijar algo más lejos, al O. ó cerca de Escarza el
sitio de la mansión TVLLONIO (115). Bien pudo referirse á Dullanci, como término del distrito
regional á que se extendía la ciudad várdula; puesto que no raras veces las mansiones, ó paradas,
así como las estaciones de nuestros caminos de hierro, estaban á cierta distancia de la población,
cuyo nombre tenían. Si fué Dullanci, en realidad el várdulo TVLLONIO ( 20. Harrarahini, Harrarayn, Arrarain (despoblado en el Ayuntamiento de Elburgo). -¿Sinónimo del labortano harroin (pilar)? El sufijo ahini, forma alavesa del siglo XI, es muy notable. [227] Enlaza el in de Arrarain, Andoain, etc. del país vasco-español con el enia del vasco-francés en Bechienia (117), Mahatsenia (118), etc. Probablemente dimanó de la partícula locativa, que significa lo mismo que la inglesa on (encima, en incumbencia de), y ahora se dice en labortano gain, guipuzcoano gañ y vizcaíno gan. Pide genitivo; y así, harrar-áhini, que brotó de harriarengáhini (encima de la roca) obedece á las mismas leyes de contracción que hemos visto en jáuregui, formado de jaunaren-egui. Otro tanto hace el sufijo labortano baitan, contracción quizá de [g]ai[ne]tan, por ejemplo: aitaren baitan (en casa del padre). 21. Larraza, Larraza, Ilarraza. -De ilharr-aza (haza de arvejas). En escritura del año 1138 (Llor. 112) se presenta como fiador, «Garcia Sanz de Illarraza.» 22. Olga (despoblado de Alegría). -¿Variante de olha (herrería)? Olga, en 1085 (Llor. 69), se decía el río que dió su nombre á la Rioja. 23. Hereinzguhín, Herenchoyn, Herenchún. -Hereinz (tercio?), va determinado por guhin, como en escritura del año 1027 (119), Aez (peña) lo estuvo por coien, correspondiente al moderno goyen. En vez de Herenchún, el dialecto navarro habría dicho Irurzún. 24. Larrahara, Laraharra, ermita de Larrar en el término de Alegría. -De larra[r]-á (el prado). 25. Aialha, Ayala, Ayala. -¿Sinónimo del labortano y bajonavarro eihara (el molino)? La mudanza de eihr en aihl justifícase así por los derivados de ibarr-a (el valle), por ejemplo, Aybar en Navarra, Eybar, en Guipúzcoa, como por otras localidades, expresadas en nuestra lista del año 1025: Hegiraz (Eguilaz), Ehari (Alí). El mismo «Álava» se ha pronunciado Áraba. 26. Harrieta, Harrieta, Arrieta. -Significa pedregal. En composición la consonante de harri (piedra) podía suavizarse: Harrizabállaga (Arrizala), Harizabálleta (Arechavaleta), frecuentativos de arri-zabal (piedra ancha, lat. Petralata). El acento [228] hacía doblar la l de zabal; y la aspiración de la r, al perderse, trocaba en ch la z, como lo demuestran ambos ejemplos. Tan cierto es que el vascuence no ha de colocarse entre las lenguas puramente aglutinativas, y que el cambio, ó síntesis de sus letras, anda muy lejos de ser totalmente reconocido. 27. Guevara, Guevara. -Es la 28. Haiztara (121), Heztura, Etura. -¿De aitz-ur (agua de peña)? La mudanza de aiz en ez halla sil intermedia en Aezcoien (122), del año 1027 (Llor. 33), dialecto navarro. La muy antigua aspiración y la z del radical se han perdido en Etura. 29. Maturana, Maturana, Maturana (123). -Concierta con el sustantivo latino villa (aldea, quinta, caserío) que se sobreentiende. Todo el país alavés está sembrado de restos de población romana. Crispijana (Crispiniana), Leciñana (Liciniana), Paternina (Paterniana), etc. 30. Audicana, Andicana, Audicana. -Hácia el año 1040 salió por fiador de una donación (Llor. 35), al monasterio de San Juan de la Peña «senior Sancio Lopiz de Audicana.» ¿De aldeco (aldehuela)? 31. Andozketa, Andozqueta, Andosqueta, ermita en el lugar de Heredia. -En 1086 (Llor. 71) Antozketa. De edán ó edatú (beber) ha formado el vascuence edoskí (mamar el animal) y eredoski ó eradoski (dar á mamar, ordeñar). Con esta raíz paréceme se aviene andosko, res distinta del carnero, que pagaba el lugar de Trespuentes. El diccionario de la Academia define actualmente andosco «res de ganado menor, que tiene dos años;» [229] pero la edición del año 1770, que fué la primera en proponer el vocablo, nos dice que es «res lanar que tiene dos años.» No cita la Real Academia ninguna autoridad; y es verosímil que no tuviese á la vista otro documento que el nuestro del año 1025, fijándose para dar la definición en la segunda sílaba de andosco. Tampoco trae autoridad en su diccionario el P. Estéban Terreros, para quien andosco es el carnero de tres años. Semejante sistema desdice del método científico. Andosco, por lo mismo que aparece como contribución de pueblos alaveses, y se ve entrañado en la nomenclatura geográfica de este país, pudo tener origen del vascuence, ó bien de una palabra latina, modificada en su pronunciación conforme á las leyes fonológicas de aquel idioma. Así de villoso (velloso), pronunciado á la latina (vil-loso), nace regularmente bildots ó bildoch (cordero borro, ó no recental). El vascuence rehuye en el radical el choque de la l, así como el de n, con otra; y transforma la segunda en d: latín caballo, francés cheval, vascuence zaldi; latín mannus, catalán macho, vascuence mando; latín sanus, vascuence sendo (sano), pasando por senno del francés sain. Así que, nada se opone á que en teoría deduzcamos andosco del bajo-latín annolio ó annoso, fuente del castellano añojo (becerro de un año cumplido). Obsta, sin embargo, que el vocablo es antiquísimo en el tesoro de la euskara, y se repite con sobrada frecuencia, en las inscripciones romanas de la Vasconia francesa, como bien lo repara M. Luchaire (124). Tales son los nominativos ANDVS, ANDOSS, ANDOXVS, y los casos oblicuos ANDOS TENNO ANDOSI (filio), ANDOSSO, ANDOSSIC, nombres propios de varón, que del latín ciertamente no se tomaron. Si la raíz es vascongada, el nombre pudo significar toda cría de ganado menor ó mayor, de lana ó de cerda; y al antojo del uso, supremo juez y árbitro de los idiomas, incumbió el aplicar (si en realidad así fué) añojo al becerro y andosco al cordero borro ó borrego. 32. Argumaniz, Argomaniz, Argomániz. -Quizá de arkume, compuesto de ardi-hume (recental de oveja, cordero). 33. Quilchano, despoblado de Elburgo. -En el año 1095 [230] Kexana (Llor. 80). ¿Del vizcaíno gaztai (queso, latín caseus)? 34. Maranchona, Maranchón, monte y fortaleza antigua de la Berrueza. -No la nombra el primer documento por ser entonces propia de Navarra. En el privilegio de los votos (Llor. 18) Marangone; en 1040 (Llor. 34) Maragnione; en 1057 (Llor. 46) «monte de Maranione.» El dialecto labortano conserva berho ó berrho, (brezal, maraña). La m en vascuence reemplaza á menudo la v ó b inicial: maguina, makilla, del latín vagina (vaína), baculus (bastón), mentura (ventura), merchika (albérchino). Lo mismo hace el castellano: «mimbre, del latín vimine.» El radical de Maranchona debió de ser variedad eufónica del de Berrueza (Berrogi). 35. Mendissur, Mendixur, Mendíjur. -En 1060 (Llor. 49) Mentisur. ¿De mendi-churi (monte blanco)? 36. Langara, Lanclares de Gamboa, Nanclares. -En 1071 (Llor. 54) Langarica; en 1075 (Llor. 57) Langreiz; en 1131 (Llor. 89) Langlares. La terminación es de Langlares provino de Langarica, que ya empezaba a contraerse en Langreiz. La rnudanza de la g en c, de la r en l, y de l en n dimanó de la influencia castellana. La raíz del vocablo ya se nos mostró en Langu (Laño). Me inclino á creer que fué romana, reforzada por el empeño de los reyes visigodos en llamarse Flavios. En efecto; Lain, Laño, Lainez, brotaron de Flavino, Flaino. Con todo, la ibérica Lancia, asaz frecuente en todo el norte de la Península, como indicio de castro, ó castillo fuerte, antes que los abatiesen las legiones romanas, landa y otras reclaman también su parte. En punto á etimologías no se puede andar con sobrado tiento. 37. Moio, Moio, Menoyo. -En 1114 (Llor. 91) se escribía Menoio. 38. Zuhazu, Çuaço, Zuazo de Gamboa. -De zuaitz, que denota propiamente el roble, del que
se saca tabla, ó madera. Está formado de zur-áritza (roble de tabla); pues viceversa se dice la
tabla de roble aritz-zulá. Posteriormente, sin perder el primer ú originario sentido, ha significado
«árbol grande ó arboleda,» como en labortano zuhaitz, suletín zuhañtze. El roble, ó famoso árbol
de Guernica, es de esta especie. Cada junta de concejo, ó [231] comunidad (batzarra)
vascongada, se tenía probablemente desde la más remota antigüedad bajo uno de estos árboles.
Por ello son tan frecuentes en Álava los Zuazos: y así me explico la razón nominal de
39. Haçua, Haçua, Azua. -En el año 952 (Llor. 24) Areze en 988 (Llor. 29) Arce y brotaron del teutónico Arcemiro. En Navarra es conocido el río y valle de Areso. ¿De arte-su (encinar)? 40. Orengoin, Oreñayn Orenín. -En el año 952 (Llor. 24). Orango, y en 1085 (Llor. 70) Aurangi. De gora[n]go-in (en lo alto). Orenín, desde la cima del monte en que se asienta, domina una extensa llanura. 41. Hurizahar, Huriçar, Urízar. -De uri-zar (villa vieja). 42. Garayo, Garayo. -En 1087 (Llor. 74) Garagio, y en 1136 (Llor. 112) Garachio. En 1114 (Llor. 91) cítase Menoio entre Menagaray y Múnica. De garaiko (cumbre). 43. Mariheta, Marieta, Marieta. -En 1095 (Llor. 80) Marrieka. Si viene de madari (pera), equivale á madariaga (peral, peraleda). 44. Otazaha, Otaça, Otaza. -De ote (árgoma). 45. Hurribarri, Hollivarrigamboa, Ullibarri Gamboa. -De uri barri (villa nueva). La r, sencilla, de Hurizahar, contrapuesta á la doble de Hurribarri, me hace pensar que el antiguo vascuence extendía á las consonantes la regla de armonía vocal, que le ha valido en la clasificación de las lenguas un grado notable de semejanza con los idiomas magyar ó húngaro, turco, mongólico y demás úralo-altaicos. Esta ley, que podríamos llamar de consonancia atractiva, se ve también observada en Hiruzhaeza, hoy Iruráiz (tres picos). 46. Zeriano, Çiriano, Ciriano. -En 1200 (Llor. 193) Ceriano. 47. Gernica, Gernica, Guernica. -Hoy despoblada en el término de Meñano menor. La de Vizcaya, Guernika en 1051 (Llor. 42). ¿De guerri (lomo, loma)? [232] 48. Mengano goien, Meñano mayor, Miñano menor. Goien significa propiamente «superior,» de goi (alto). 49. Mengano, Meñano menor, Miñano menor. -Del bajo-latín mediano. En 1086 (Llor. 72) Mediano; en 1179 (Llor. 132). Mennano. 50. Hurribarri, Hullivarriaraca, Ullibarri, despoblado del monte Araca entre los dos Miñanos. -En 1179 (Llor. 132) Urribarri (villa nueva). 51. Mendiguren, Mendiguren, Mendiguren. -El adjetivo no puede confundirse con el de Mendixur. Aquí es churri (blanco), allí guren (el más alto) que hemos visto en Helkeguren; y se verá en Monesterioguren. 52. Lopeggana, Lupidana, Lopidana. -De Lope-echana (casa de Lope). 53. Yhurre, Yhurre, Yurre. -De bi-ur-urren (inmediato á dos aguas). En 1057 (Llor. 46) decíase Biurco la villa de Yécora. El Zallas y el Zadorra bañan el término occidental de Yurre. De Yurreta, lugar vizcaíno, hay memoria en 1072 (Llor. 56): «monasterium unum in confinio Duranci, cum decania partis Vizcahie, nomine Iurreta, reliquias sancti. Martini ferens.» 54. Letona, Letona. -En 871 (Llor. 12) Letona; 1093 (Llor. 79) Letona, y en 1173 (Llor. 149) tambien Letona. ¿De Celedonius? La derivación no es imposible; y se nos hará menos extraña si recordamos que hace más de mil años tuvieron no lejos de allí santuarios los mártires Celedonio y Emeterio, y que de sancto Emeterio se ha formado el nombre de la ciudad cántabra Santander. 55. Çahitagin, Záitegui. -De zain-tegui (mansión del guarda). Fueron alcaides de su famoso castillo en 1192 «Furtado de Alava» y en 1196 «Enego Lopiz de Mendoza» (Llor. 180, 188). En ambas escrituras suena Zaitegui. Cítalo D. Rodrigo Jiménez de Rada (125), entre las fortalezas que conquistó Alonso VIII. El códice toledano que sirvió para la edición de Lorenzana, escribe Zeguitagui, y el Complutense Zeguitaguin, aproximándose á Çahytagin, que prevaleció por lo visto á fines del mismo siglo XIII. La n final ¿representa la insercion de tegui en zai-n? El nombre [233] castellano de Záitegui, esto es, La Guardia, lo tenemos en la frontera de Álava, guardando el paso del Ebro. 56. Murua, Múrua. -Significa «el muro.» 57. Muradehe, Murabe. -Despoblado vecino á Murua. En 1088 (Llor. 76) Moreta. ¿De Muruátegui (aldea de Múrua)? 58. Larrinoa, Larrinoa. -En vizcaíno larrañ significa «era donde se trilla,» y en labortano larrain «llanura, valle,» de larre (llano, prado). La primera raíz es latina: area (era), de la que se formó el vocablo gallego leyra. 59. Gopehegui, Gopegui. -De gor-pe-tegui (casa debajo de lo alto). 60. Hondategui, Ondátegui. -¿De ondar (fondo)? El mayor de sus riachuelos atraviesa el fondo de una peña, a la que está adosada la población. 61. Berricano, Berrícano. -¿De be-erri-gan (en tierra baja)? 62. Echagoyen, Echanoyen (126).-De eche-goyen (casa de arriba). Opónese á su colindante por el Oriente, es decir, al pueblo de Goroztiza, que en 1040 (Llor. 35) se decía Eskerecocia, y en 1071 (Llor. 55) Escherecoza, y se halla al pie del monte Oqueta con dos fuentes ferruginosas. Cocia y coza hoy se dirían gutia ó guchia (el pequeño). 63. Buruaga, Buruaga. -En 1087 (Llor. 74) Buruaga. De buru (cabeza). 64. Hereidehe, Erive. -La sílaba final he me parece residuo de behe (bajo), como lo indica la forma actual «Erive,» pues ya se ha visto que Murabe lo es de Muradehe. ¿De ereiten (sembrar) ó ereite (sembradío)? 65. Mendaiozqueta, Mendarozqueta. -De mendi (monte) y arotz (herrero). Aunque no esté incluido en los diccionarios, arozqueta pudo significar «grande herrería.» 66. Echaverre de viña, Echavarri de Viña. -De eche-varri (casa nueva). El territorio de Viña fué quizá el de los VENNENSES, ó VENUESI, que cita Plinio (127). 67. Elhosu, Helossua, Elosu. -El diccionario geográfico por [234] la Real Academia de la Historia quiere que en el documento del año 1025, tantas veces citado, se puso Elohosu; pero Llorente, á quien sigo, Elhosu. Su término septentrional es frontera de Vizcaya, sobre la margen izquierda del río de Santa Engracia, y en el centro del distrito de Villareal, que fertilizan, además de aquel río el Ibarbalz (corriente negra) y el Bostibayeta (cinco raudales). En 1333, con. las aldeas de Nafarrate, Urrúnaga, Angelu, Gojain, y Urbina, fué agregada por Alfonso XI á Villareal «que tenemos por bien de mandar poblar en el lugar que dicen Legutiano (128).» Llámala el Rey, en este documento Losu. Quizá se formó del vocablo vizcaíno erlautz (colmena), con el sufijo su, que le da la idea de «colmenar.» 68. Nafarrate, Nafarrate, Nafarrate. -En 1179 (Llor. 132) Navarrete; de nava-erri (tierra de la nava, ó de la vega) contrapuesta á goi-erri (tierra de la montaña). 69. Hurnaga, Hurnaga, Urrúnaga. -Sinónimo de Urrutia (lejana); de urrún (lejos). En el año 952 Diego Beilaz dió al monasterio de San Millán (129) un solariego de Urrúnaga: «In Hurna, Musca Telluz,» documento (Llor. 24) muy digno de atención y estudio. Por él consta con certidumbre que los solariegos del lugar de Lekete (130) se apellidaban «Tellu Vinquentize, Beila Lequentize, etc.» Los patronímicos están compuestos del pospositivo ze, primera sílaba de zeme (hijo) y de los genitivos latinos de Vincentius y Decentius; esto es Vincenti, Decenti, pronunciados por boca vascongada. Ya Moret observó que varios apellidos navarros de la primera época añadían íntegro al genitivo latino el nombre xeme (hijo), que á su vez resulta de xemen (131). 70. Angellu, Nanziello, Angelu. -¿Del latín angellus (recodo), diminutivo de angulus? En 952 (Llor. 24) Anguellu; en 1179 (Llor. 132) Anguello, y en 1200 (Llor. 193) Angello. Al norte de Vizcaya, cerca del cabo Ogaño, está la población marítima Ibarranguélua, compuesta de dos parroquias ó barrios antiquísimos. De [235] uno y otro hay recuerdo en las firmas del documento del año 1051, cuyo texto latino he dado á conocer (132): «Acenari sançoic de ivarra; Gideri momez de ankelu.» 71. Sarricohuri, Sarricuri, Sarricuri despoblado de Elorriaga. -En 1338 (Llor. 112) Sarochio; pero antes, en 1087 (LI. 75) Villa Porkera. De sarrico (porquera) y huri (villa). Van Eys (133) no registra sino las formas navarra, labortana y guipuzcoana del animal; es decir, cherri, y la guipuzcoana y vizcaína charri. La pronunciación de la ch radical es menos áspera en el vascuence francés. Antiguamente se acercaría todavía más á la de nuestra s. Los Cerretanos, limítrofes del valle de Arán, eran célebres por la cria (sin perdón sea dicho) del cerdo. 72. Otazu, Hotaçu, Otazu. -Sinónimo de otadi (argomal). 73. Haberasturi, Haberasturi, Aberásturi. -De aberatzuri (villa de ganado). 74. Huriarte, Huriarte, Uriarte, despoblado en el término de Aberasturi. -En 1056 (Llor. 45) Huart, y en 1082 Uharthe (Llor. 66), que es Ugarte de Mújica en Vizcaya, manifestaban una ley de flexión, ó derivación, que impide identificar su primera raíz con la de Huriarte que en 1114 (Llor. 91) era Uliarte. La de este vocablo es huri, y unida al adjetivo arte produce el significado de villa mediana. La de aquellos es ur (agua), y se unió al sufijo arte (entre), anticuado harthe; y trocando la aspiración en g, produjo «Ugarte» con sentido de «entre agua,» presa de molino, islilla. 75. Arcahia, Arcaya, Arcaya. -¿De arkaitz (berrocal) ó arrigai (cantera)? El sufijo gai (de eguin, hacer) indica habilidad para realizar lo que significa el nombre al que se pospone. Las letras b, d, g (suave), siguiendo inmediatas á la r final de sílaba, suelen mudarse en fuertes. Por esta razón de ar[ri]gai vino Arcaya, y tal vez arkaitz. 76. Ollivarri de los olleros, Ullibarri de los olleros. 77. Ollivarri menor, Ullibarriguchi. La reja de San Millán coloca á Hurribarri entre Bolívar y Aberásturi, de suerte que [236] corresponde sin duda alguna á Ollivarri de los Olleros. El cambio de Hurri en Olli, tiene por base una ley de transformación, que ya he notado en el núm. 12 de este Ensayo analítico, artículo Horivarri=Hollivarre. Merece además notarse cómo en boca del pueblo se ha conservado el adjetivo «guchi» (pequeño), que el catálogo de 1294 traduce por «menor.» 78. Borinivar, Bollivar, Bolívar. -Dió su nombre á un apellido sobrado célebre en los fastos americanos de la presente centuria. En 1087 (Llor. 75) Bonivar. No debe confundirse con la segunda parroquia de la vizcaína Cenarruza, que en 1051 (Llor. 42) regia «Ligoarius molinibarriensis abba.» El vocablo se originó de barri (nuevo), aplicado al latín molendino (molino), bajo-latín molinio, y transformado sucesivamente en molini, borini, boni, bolli, boli, afine este último al cataláti molí. 79. Gamiz, Gamiz, Gamiz. -Patronímico, derivado como Gomez, Mameiz, Momeiz, del árabe
80. Meana, Meana. -Del bajo-latín mediana. 81. Monesterio guren, Monasterioguren. -Guren (superior). 82. Luviano, Luviano, Luviano. -¿Del bajo-latín lubia ó lobia (pórtico, ándito, corredor)? En Santiago de Compostela es famoso el hospital autiquísimo de San Félix de Llovio, que hace mil años hizo construir el obispo Sisnando I, según lo refiere el Cronicón Iriense (134):«et lovium ad susceptionem pauperum, ubi nunc est ecclesia sancti Martini.» Florez (135), atendiendo á que lovio en gallego es lo mismo que «parra,» dió en decir que por «alguna antigua y notable» llamarían así á la iglesia de San Félix. Mas el texto solamente afirma que Sisnando construyó el hospicio donde estaba tres siglos después, ó cuando se escribió el Cronicón, la iglesia de San Félíx. 83. Elhorriaga, Holiaraga, Elorriaga. -Significa «espinar.» En 1087 (Llor. 75) firmó «sennior Albaro Gonsalvez de Elhorriaga.» [237] El nombre y su traducción ascienden á más de mil años de antigüedad, toda vez que en 871 (Llor. 12) se describe entre las posesiones otorgadas al monasterio de Acosta (Ocoizta) por el obispo Vívere y su familia: «Sancti Romani cum sua pertinentia, id est, ubi iniciat via, Zatiga (136) sub defesa (137) Erciheli usque via de Olleros (138) et de Spino abbate (139) de Elorriaga.» 84. Arcaut, Arcaute. -¿De argal-di (terreno pobre)? 85. Betriquiz, Betriquez, Betriquiz, despoblado en el término de Arcaute. -En 1138 (Llor. 112) Betriquez. Patronímico de Pedro en vizcaíno antiguo. 86. Hillarrazaba, Ilarraçaa, Ilarraza. -La primera forma añade claramente el artículo al sustantivo hillar-azau (arvejal). Azau ya no se usa, si no es en sentido de «haz ó gavilla;» pero en su origen debió de significar «colección.» 87. Zerio, Çerio, Cerio. -¿De azeri (raposa)? Arriba (número 46), hemos visto Zeriano. 88. Matauco, Mataucu, Matauco. -De mahats-gokhoac (racimos, viñedo); ó tal vez de 89. Ania, Ania, Ania, despoblado en el término de Junquitu, muy cerca del de Matauco. -Hoy sólo existe su ermita de San Martín. 90. Oretio, Oretia, Oreitia. -De orein-di (sitio de ciervos). 91. Arbuslu, Arbulu, Arbulo. -¿De arri-busti-leku (lugar de piedra mojada)? 92. Hurribarri, Ollivarri, Ullibarri de Arrazua. 93. Doipa, Doypa, Doipa. -De Don-Ipan (San Juan). La ermita de San Juan es lo único que ha quedado en este lugar, arruinado casi dos siglos há en el término de Ullibarri-Arrazua. El uso de Don (latín domnus) por San aún está en vigor: Donostia (San Sebastián); y lo atestigua para el siglo XII el códice de Calixto (140): «Deum, vocant, urcia; Dei genitricem, andrea Maria; [238] panem, orgui; vinum, ardum; carnem, aragui; piscem, araign; domum, echea; dominum domus iaona; dominam, andrea; ecclesiam, elicera; presbyterum, belaterra, quod interpretatur pulcra terra; triticum, gari; aquam, uric; regeni, ereguia; sanctum iacobuin iaona DOMNE iacue.» 94. Durana, Durana, Durana. -En 1089 (Llor. 77) firmó como fiador «Lope de Durana.» Los pueblos, con los cuales linda, salen nombrados en 1025 por el documento de San Millán: Gamarra maior (Gamarra mayor), Erretana (Retana), Mendivil (Mendivil) y Betoniu (Betonio). La desinencia proviene del latín, pues concierta con «villa;» pero su tipo vascongado sería, á lo que estimo, Iturrain (itur-raño, hacia la fuente), cuyo nombre permanece en un despoblado vecino. Desde el monte pintoresco, donde se halla, Durana, se ven 24 pueblos. Su raíz nada ó muy poco debió diferir de la de Durango. 95-99. Andicana, Anteçana, Guerenga, Guereña; Mantoiana, Mandoiana (de mando, mulo?); Legarda, Legarda; y Artazaha, Artaçaa. 100. Apodaca, Apodaca, Apodaca. -Sinónimo de Apozaga en Guipúzcoa. La explicación de ambos nombres la encuentro en apoteaga, colectivo de apote (verraco). En 1089 (Llor. 77) firmaron como tesigos «Fortun Gonsalvez et Garsea Beilaz de Apodaca;» y en 1173 (Llor. 149) persistía invariable la misma forma. 101-102. Oto, Hueto de yuso, Hueto de suso, Los Güetos. -¿Del latín alto? En castellano antiguo díjose auter, autero (otero), también de alto. 103. Uribaldo, Hurrialdo, Urrialdo. -Despoblado en la hermandad de los Güetos. Hoy queda su hermita. La b Uribaldo es eufónica y concertada con la r suave que la precede. En Navarra dicen Urraul. Raíces uri-aldeco (villar). 104. Huribarri, Hullibarri de viña, Ullibarri de Viña. -La repetición frecuente de este nombre permite apreciar las diferencias locales de pronunciación en cada subdialecto. 105. Subillana, Suvijana, Subijana. -En 1087 (Llor. 74) Subillana, y en 1113 (Llor. 89) Subilana. De subi-aldean (al lado del puente). Lo tiene sobre el Zadorra, como la otra Subijana de Álava sobre el rio Bayas. En el documento de la fundación [239] del monasterio de Varria, que dí á la luz pública, se indica la situación del «pontum quod dicitur marcoçubi,» el cual persevera aún hoy día en Elorrio con el mismo nombre, perpetuando la memoria de su constructor Marcos. Zubi (puente), lo propio que elhorri (espino) pertenece al tesoro antiguo del genuino vascuence. 106. Langrares, Lanclares, Nanclares de la Oca. -En 1113 la (Llor. 89) firmó «Lope Alvarez de Lanclares.» 107. Haztegiata, Hazteguieta, Asteguieta. -¿De astigar (tilo)? En Guipúzcoa suenan Astigarraga, Astigarreta, y en Vizcaya Astigarrivia. Esta última localidad se escribía (Llor. 85) Astigarribia en 1081. 108. Otazaha, Otaçaa, Otaza. -De ote (árgoma). Con el tiempo anduvo limándose el artículo ha pospositivo, que fácilmente pudo ser ba en Hillarrazaba. 109. Zumelzu, Çumelçu, Zumelzu. -De zum[ar b]e1z (álamo negro, chopo). La construcción es menos fuerte en Zumbelz del navarro valle de Yerri; pero se usaba en Vizcaya, puesto que en 1051 y en el subdialecto durangués (alameda de chopos) se llamaba un arroyo lindero de Echevarría (141): «riguum quod dicitur cumelegui.» Este último nombre, frecuentativo de zumelz, es si nomino de zumelz-zu (alameda de chopos). La contracción de zumar en zum se observa en composición con el adjetivo zuri, ó churi (blanco). En labortano chum-churi significa «álamo blanco,» simplemente «álamo.» 110. Gomega, Gomecha, Gomecha. -Está en la mitad del camino desde Armentia á Zumehu, y confina al Oeste con Ariñez. -¿De Gomeeche (casa de Gomez)? 111. Ariniz, Hareniz, Ariñez. -En 1106 (Llor. 85) Harreiz, y en 1151 (Llor.372) Ariniz. -De arguin (cantero). En su distrito está el famoso Inglesmendi (monte del Inglés), en cuyo recuesto y en el año 1367, fueron derrotados por las tropas del rey Don Pedro los ingleses y gascones, puestos al servicio del bastardo Enrique de Trastamara. [240] 112. Margarita, Margarita, Margarita. -En 1087 (Llor. 73) Margarita. Romano fué tal vez el nombre, y lo acredita la bella inscripción, empotrada en la capilla de su pila bautismal (Hübner, 2928): ![]() Marco Octavio Cárico, de la tribu Quirina, hijo de Sabino. Sin embargo, la inscripción pudo venir y extraerse de la cercana SVESSATIO (Iruiña) y de
consiguiente, no demuestra que la población de Margarita hubiese existido durante la época
romana. En Galicia y en Cataluña subsisten varios lugares de la misma denominación:
Margarita, Margarit, Margaride. El portugués tiene almargem; el inglés, woor, y el francés,
marais, marécage, sinónimo del castellano marjal ó almarjal, oriundo del persa por medio del
árabe 113. Lermandi, Lermanda, Lermanda. -¿La misma raíz que en Armentia? Los habitantes del país, según me ha dicho uno de ellos, pronuncian Laerniandia. Por lo menos, seguro es que la i no faltaba el año 1025. 114. Hollarruizu, Olharizu en 1258, Hollavarri, Ollabarre. -Tuijo linda al Sur con Ollabarre. ¿Está incluido su nombre en Hollarruizu? 115. Berroztegieta, Berrozteguieta, Berrosteguieta. -En vizcaíno hay bior (yegua), y en los demás dialectos bigor, beor, behor. De ahí salió berrotz (yegua de cría), como de urde (cerdo), ordotz (verraco). Es, pues, berróztegui, cuadra de yeguas madres. Y que así fué, bastante lo insinúa un instrumento del año 1105 (Llor. 85): «comparavi uno solare cum sua divisa in villa, que dicitur Berrozteguieta, in uno caballo et in uno mulo.» 116. Armentehi, Armentia, Armentia. -En 1776, al reedificarse su antigua iglesia episcopal, fué descubierto el epitafio romano (Hübner, 2938) consagrado por Pompeya á los manes de su [241] anciano esposo Domicio Attio. No veo difícil de suponer que, así en Lermanda como en Armentia, á cuyos piés corría la vía romana que bajaba de Iruña, se hubiesen levantado montones de piedras (acervi lapidum), arrojadas por los viandantes en honor de Mercurio. Su nombre vascongado ar-mendi, de arri-mendi, halla eco en Aramendia de Navarra y en su sinónimo Aramingon ó Armiñón. (montón de piedras). El sitio poblado junto á este lugar, se habría dicho armendi-tegui, y por contracción armentehi. La otra Armentia, ahora castellana, del ayuntamiento de Treviño, se llamaba en 1087 (Llor. 73) Ermendica; en 1083 (Llor. 67) Armendeca, y en 1025 (reja de San Millán) Armendihi. 117. Gasteiz, Gaztheta, primer recinto fortificado ó «villa de Suso» en la ciudad de Vitoria. -En 1089 (Llor. 77) Gasteiz. Del latín castello, pasando por casteldo y castelz. 118. Eztarrona, Heztarrona, Estarrona. -De altzá (aliso), que también se dice ostarro. No debe confundirse la raíz con la de Heztura (Etura), cuya r es dulce. 119. Zuhazu, Çuacu, Zuazo. -En 1106 (Llor. 85) Zuazo. Retiene el nombre, y quizá el sitio, de la no lejana estación SVESSATIO. 120. Billodas, Villodas, Villodas. -Del latín villa. En el año 862 (Llor. 9) existía dentro del valle de Losa la heredad «in loco qui dicitur Villota et Villateca.» 121. Transponte, Traspuentes, Trespuentes. -Trans se ha mudado en «Tres» por el intermedio Tras. En realidad su primer nombre se refiere al puente sobre el Zadorra, que la separa de Iruña. Mas como la despoblada ciudad se halla ceñida por el gran río de Álava, á la manera que lo está por el Tajo la ciudad de Toledo, no faltaron otros puentes en las inmediaciones, como el de Villodas y el que enlaza á Mendoza con Margarita. Así que el sitio ha ido llamándose con toda propiedad, primero Transponte, luego Traspuentes, y ahora Trespuentes. Entre tantas y tan importantes inscripciones de SVESSATIO que en Iruña existen, ó se han transportado á los pueblos vecinos, hay dos militares (Hübn., 2926, 2927); con lo cual fácil es argüir que tuvo guarnición romana. [242] 122. Goveio, Goveyo, Gobeo. -¿De go-behe (bajo el alto)? 123. Crispijana, Crispijana. -Del latín Crispiniana. 124. Legartagutia, Legartaguchia. -Despoblado en el término de Lermanda. Pronunciábase gutia (la pequeña) guzia. 125. Quartango, Cuartango, Cuartango. -En el año 950 (Llor. 23) Quartango. Del bajo-latín quartanico. En la merindad de Orduña hay Tertanga, derivado quizá de «villa tertianica.» 126. Mazanos, Mançanos, Manzanos. -La primera forma confirma la derivación que se da al castellano «manzano,» como sacado del latín massianum. 127. Comungoni, Cumuñon, Comunión. 128. Higahegui, Igay. -¿De ibay-tegui? Está al lado del río Bayas. 129. Moliniella, Moliniella, Molenilla. 130. Cassicedo, Caycedo de yuso, Caicedo yuso. -En 1087 (Llor. 73) Casicedo. 131. Basconguelas, Vasconiellas, Basquiñuelas. -¿De basokoguela (celda ó ermita del bosque)? Está el pueblo en la falda de un cerro alto. 132. Erennua, Ereña, Hereña. -Del castellano herrén, que á su vez desciende del latín farragine. 133. Melietes, Meliedes, Melledes. -Del latín medietas. El sinónimo vascongado aparece en Ertanga (Llor. 55) del año 1075. 134. Villavizana, Villavezana, Villamezana ó Villabezana. 135. Villaluenga, Villaluenga, Villaluenga. 136. Antezana, Anteçana, Antezana de la Ribera. -¿Del latín ANTISTIANA? 137. Lecingana, Leziniana, Leciñana de la Oca. -Del latín LICINIANA. En 1087 (Llor. 73) Liciniana. 138. Frasceneta, Frezneda, Fresneda. -Del latín fraxineto; sinónimo del vascuence lizarza, lizarreta, lizárraga. 139. Carcamu, Carcamo, Cárcamo. Del análisis que acabo de hacer, infiero que hay sobra de temeridad y falta de método, cuando el problema ibérico se plantea con las bases que le han señalado Humboldt, Phillips y Astarloa. El vascuence, vivo organismo de la palabra, no ha estado jamás inmóvil. Con el tiempo ha ido germinando y desechando formas, [243] que trascienden á ocultar y modificar la primitiva raíz nominal, é involucrarla con sufijos y prefijos gramaticales, sujetos á leyes eufónicas; de los cuales no pocos, muertos ya, parecen como resucitar del fondo de algún valle aislado ó del polvo de los archivos, para poner en confusión á los sabios. Con todo, si bien se estudian, compaginándolos y clasificándolos como lo hace con los sujetos de sus tres reinos la Historia natural, no tardaremos en conocer las verdaderas fuentes del éuskaro; y con ellas á la vista sabremos juzgar si conviene ó no aplicarlo á la interpretación de los caracteres ibéricos y de las lenguas que hablaron los habitantes indígenas de todo nuestro suelo antes de la invasión céltica y de la dominación romana. Al cerrar esta breve discusión, pláceme insistir acerca de un punto de alta importancia histórica, que tocó en la última sesión (142) nuestro doctísimo compañero, el Sr. Fernández y González, dando cuenta de sus investigaciones prolijas sobre los manuscritos rabínicos de la Biblioteca Escurialense. Casi todos los ramos del saber en la España de la Edad Media están vinculados al progreso científico de los hijos de Israel. ¿Quién había de imaginar que la marcha histórica del vascuence no estaba excluida del teorema? Y, sin embargo, del fondo geográfico, sometido á la sagacidad rentística de D. Abrahén Barchilon, almojarife mayor del Rey D. Sancho IV, procede la escritura que ha servido de base á nuestra investigación filológica. Álava, Rioja y Navarra, no menos que León y Galicia, abrieron cauce hondísimo a la corriente hebrea (143). FIDEL FITA. Madrid, 9 Octubre l883. [244] VariedadesMisiones de indios guaranis (continuación)(144)
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