  - III. -
Elegía árabe sobre la ruina de Valencia en tiempo del Cid, traducida en castellano, según se
halla en la Crónica general, folio 329.
Valencia, Valencia, vinieron sobre tí muchos quebrantos, é estás en hora de morir; pues si ventura
fuere que tú escapes, esto será gran maravilla á quien quier que le viere. -E si Dios fizo merced á
algun logar, tenga por bien de lo facer á tí, ca fueste nombrada alegría é solaz en que todos los mozos
folgaban, é habien sabor é placer. -E si Dios quisier que de todo en todo le hayas de perder desta vez,
será por los tus grandes pecados é por los tus grandes atrevimientos que hobiste con tu soberbia. -Las
primeras cuatro piedras, caudales sobre que tú fueste formada, quiérense, ayuntar por facer gran
duelo por tí, é non pueden. -El tu muy nobre muro, que sobre estas cuatro piedras fué levantado, ya
se estremece todo, é quiere caer, ca perdido ha la fuerza que habie. -Las tus muy altas torres é muy
fermosas, que de lejos parescien é confortaban los corazones del puebro, poco á poco se van
cayendo. -Las tus brancas almenas, que de lejos muy bien relumbraban, perdido han la su lealtad con
que bien parescien al rayo del sol. -El tu muy nobre rio caudal Guadalaviar, con todas las otras aguas
de que le tú muy bien servies, salido es de madre, é va onde non debe. -Las tus acequias muy cralas,
de gente mucho aprovechosas, retomaron torbias; é con la mengua de las limpiar van llenas de muy
gran cieno. -Las tus muy nobres é viciosas huertas que en deredor de tí son, el lobo rabioso les cavó
las raíces, é non pueden dar fructo. -Los tus muy nobres prados en que muy fermosas flores é muchas
habie, con que tomaba el tu puebro, muy grande alegría, todos son ya secos. -El muy nobre puerto
de mar de que tú tomabas muy grande honra, ya es menguado de las nobrezas que por él le solien
venir á menudo. -El tu gran término, de que le tú llamabas señora, los fuegos lo han quemado, é á tí
llegan los grandes fumos. -A la tu gran enfermedad non le puedo fallar melecina, é los físicos son ya
desesperados de te nunca poder sanar. -Valencia, Valencia, todas estas cosas que le he dichas de tí,
con gran quebranto que yo tengo en el mi corazon las dixe é las razoné. -Ya quiero departir en la mi
voluntad que me lo non sepa ninguno, si non cuando fuere menester de lo departir.

Vidas de los españoles célebres
Manuel José Quintana; prólogo de Antonio Ferrer del Río
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