publicidad

 

Página principal
    Vidas de los españoles célebres
     Manuel José Quintana; prólogo de Antonio Ferrer del Río
Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Marcar esta página Índice de la obra Anterior Abajo Siguiente

ArribaAbajo

Apéndice a la vida del Príncipe de Viana.

ArribaAbajo

Carta que escribió a Pamplona sobre haberle aclamado por rey de Navarra sin noticia suya.



     EL PRÍNCIPE. -Reverendo prior, noble é egregio nuestro caro ó bien amado tio, é vosotros del nuestro Consejo, é Deputados de la nuestra muy noble é leal ciudat de Pamplona, fieles ó bien amados nuestros. Pocos dias há que por letras de gentes aragonesas, inviadas á la majestat del señor Rey mi tio, ó ú otros curiales, algunos de su corte é casa, supimos una novedad mucho grande, que se decia ser fecha por vosotros, á la cual Nos no podiamos consentir ni dar fe por ser ella tanto apartada é remota de toda facultat ó razon; é agora nuevamente por algunas letras que habemos recibido del bien amado fiel consellero é procurador patrimonial nuestro Martin de Irurita, escritas en Barcelona, ó otras que por amigos é servidores nuestros de la dicha ciudad nos han seido inviadas, habemos sentido por cierta la novedat antedicha; é se escribe que vosotros nos habeis elevado por rey con aquellos actos é celebracion de los reyes de Navarra. Lo cual nos ha puesto en tanta molestia é tormento, que no se puede escribir. Maravillámonos de vuestra intencion é motivo ni sabemos cuál es; é no menos de vuestra providencia é circunspeccion, que así poco ha mirado una tamaña é tanto escandalosa facienda; é cual juicio vos ha impelido y persuadido á nos constituir en el extremo de nuestros mayores peligros. Estimariamos, segun lo que antes de agora vos habemos escrito, que manifiesta vos fuese nuestra voluntad é propósito en lo que entendemos facer é seguir para el beneficio é reparo de vuestros trabajos, é pacificacion ó reposo de los infestos ó crudos actos de guerra en que érades puestos.

     E conociendo que mas conveniente nos fuese para extinguir é sedar tantos males, é satisfacer á la razon que debemos al Rey mi señor e padre, é á la conservacion ó restauracion é relievo de todos, los otros, recurrir al consejo é reparo de aqueste rey y señor, que seguir otros expedientes é medios de las armas, ó mas experimentar nuestras fuerzas, teniendo por cierto que como leales, obedientes é buenos que siempre nos fuistes, seguiriades nuestra determinacion. voluntat é mandado; como principalmente Nos miremos en esta nuestra eleccion, empués la obligacion en que natura nos puso, vuestro interés é relievo, agora manifestament conocemos vuestros errados consejos, é cuár mal entendido es por vosotros el discrímen en que sois, pues no pudiérades essayar cosa alguna que tanto oscura nos fuese ni mas decriasse á nuestra opinion, estimacion é reputacion en el mundo. Habeis atropellado toda nuestra causa, honestad é razon; car defender nuestro patrimonio é nuestra persona é estado, lícito é honesto nos era; mas obscurar ó disminuir el honor paternal no lo sostienen las leyes; ó solo este acto da fundamento é razon á todos nuestros rebeldes é malos, é les habeis dado título de pugnar. Car á nos habeis preciso, é atajado toda esperanza de remedios de paz; habeisnos expuesto á gran indignacion é desdeño de este rey é señor nuestro tio, en el cual solo, empués Dios, restaba nuestro reparo é consuelo. Habeis puesto á peligro las vidas de nuestro condestable e de los otros que están en rehenes por nos. E finalmente habeis provocado contra Nos é vosotros todos aquellos que en favor nuestro eran.

     Por ende no podemos excusar ni abstenemos de vos reprender en esta part, é mucho menos consentir en vuestra errada determinacion, la cual si posible nos fuese quitar, é la dicha noticia é manifestacion en que es, nos seria mas grato é apreciable que ganar un gran regno. Mas pues en nuestra facultat ya no es, recorremos á lo que á nuestra part toca, encargando vos estrechament, é mandando por la fidelidad que nos debeis é por aquel sincero amor é buen celo que á nuestro honor é servicio llevais, que ceseis é fagades cesar á todos los nuestros que obedientes súbditos é servidores nos son, de nos intitular é notar é decir vuestro rey. Entendidos sois todos, prudentes é sabios, é algunos de vosotros letrados que habeis seido, é sabeis que el real señorío é propiedat de las cosas no consiste en la vocal formacion, la cual sola es signo é señal solament; que en otra manera, si la intitulacion voluntaria diesse razon de las cosas del mundo, todas serian comunes, é no de privadas personas. E á Nos solo viene bien que nuestro genitor y señor se intitule rey, áncora en aquello que es nuestro; mas placer nos era muy grande que posseyese su primero nombre de imperio; ni puede causar prejuicio alguno aquesto, como en otros reinos é señoríos dudosos distintas personas con un mismo título. Podria ser que causa vos habian dado á esto algunos procesos, que se pudiera excusar facer contra Nos, segunt que sentimos; los cuales, ni los autores de aquellos, si mas nos podian turbar que quitar la razon que natura nos dió, pacíficamente viviriamos, é ellos posseerian otra fama é renombre. No sentimos ni estimamos mas esto de quanto se merece estimar é sentir. E cuanto perjudiciable nos fuese á Nos pertenece sentirlo primero é proveer á su tiempo, é á vosotros obedecer é seguirnos. Brevement vos enviarémos personas de nuestra casa con los embajadores que van del señor Rey nuestro tio, mas á pleno instructas de lo que se ha de facer. Mas quisimos sentiéssedes, cuanto mas presto pudimos, cuán molesta nos es la novedad antedicha, porque no perseveredes en ella si mirais á nos complacer é servir, é excusar nuestra ira, indignacion y desgrado dicho. Ciudad de Nápoles, xxviiij del mes de Abril de Mcccclvij.

     (Esta carta salió en la primera edición solo en extracto e incorporada con el texto de la Vida. Ha parecido ahora más conducente descargar la narracion de una cita tan prolija, y poner el instrumento entero en este lugar, según se halla en el tomo IV de los Anales de Navarra, pág. 543.)

Arriba

    Vidas de los españoles célebres
     Manuel José Quintana; prólogo de Antonio Ferrer del Río
Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Marcar esta página Índice de la obra Anterior Arriba Siguiente
Marco legal