  Apéndices a la vida del Gran Capitán.
  - I -.
Instrumento público expedido por el Rey Católico en honor del Gran Capitán, testificado por
el secretario Miguel de Almanzan en Nápoles á 25 de febrero de 1507.
Nos don Fernando, por la gracia de Dios rey de Aragon y de Sicilia, de aquende, de aliende Faro,
de Hierusalem, de Valencia, de Mayorcas, de Cerdeña, de Córcega; conde de Barcelona; duque de
Aténas y de Neopatria; conde de Ruisellon; marqués de Oristan y de Gociano, etc. Como los años
pasados vos el ilustre don Gonzalo Hernandez de Córdoba, duque de Terranova, marqués de
Sant-Angelo y Vitonto, y mi condestable del reino de Nápoles, nuestro muy caro y muy amado primo,
y uno del nuestro secreto consejo, siendo vencedor hicistes guerra muy bien aventuradamente, y
grandes cosas en ella contra los franceses, y mayores que los hombres esperaban, por la dureza della;
y ansimesmo por nuestro consentimiento, como por apellidamiento de muchas naciones, justamente
para siempre nombre de Gran Capitan alcanzastes donde por nuestro Capitan general vos enviamos.
Por ende paresciónos que era cosa justa y digna de Rey, para memoria perdurable de los venideros,
dar testimonio de vuestras virtudes, y con tanto el agradecimiento que vos tenemos, daros y
escrebiros esta; aunque confesamos de buena gana que tanta gloria y estado nos acrecentastes, que
paresce cosa recia poderos dar digno galardon: de manera que aunque grandes mercedes vos
hiciésemos, parecernos hia ser muy menos que vuestro merecimiento. Y acordándonos otrosí, cómo
enviado por Nos por socorro, en breve tiempo restituistes en el reino de Nápoles al rey don Fernando,
casado con nuestra sobrina, echado del dicho reino de Nápoles, el cual muerto, después el rey
Federico, su tio y sucesor en el dicho reino, vos dió el señorío del monte Gárgano y de muchos
lugares que están cerca dél; por lo cual volviendo á España, honradamente vos rescibimos. Y
acordándonos otrosí, cómo enviándoos otra vez en Italia (requiriéndolo la necesidad y el tiempo),
ganastes muy diestramente la Chafalonia, que es isla del mar Ionio, ocupada mucho tiempo de los
turcos, de la cual volviendo ganastes la Pulla y la Calabria; por lo cual vos confirmamos y retificamos
y hezimos duque de Terranova y Sant-Angelo. Y finalmente, después de la discordia nascida entre
Nos y don Luis, rey de Francia, sobre la particion del dicho reino de Nápoles, estovistes mucho
tiempo con todo el exército con mucho seso en Barleta, donde vencistes las galeras de los franceses,
sufriendo con mucha paciencia y constancia hambre y pestelencia assaz; y de ahí tomastes á Rubo,
do muy grande exército de franceses estaba, dentro veinte y cuatro horas. Y saliendo de la dicha
Barleta, distes batalla á vuestros enemigos los franceses cuasi en aquel mesmo lugar adonde venció
Aníbal á los romanos. Y de lo que es muy mas de maravillar, que estando cercado salistes á los que
vos tenian cercado. En la cual dicha batalla matastes al Capitan General, y fuistes en el alcance,
desbaratando y hiriendo los franceses hasta el Garellano, á donde los vencistes y despojastes de
mucha y buena artillería, señas y banderas, con aquel sufrimiento de Fabio, dictador romano, y con
la destreza de Marcelo y la presteza de César. Y acordándonos ansimesmo cómo tomastes la ciudad
de Nápoles con increible sabiduría y esfuerzo, y ganastes dos castillos muy fuertes hasta entonces
invencibles, y de qué manera despues asentastes real en medio del invierno con grandes aguas cerca
del rio Garellano, y estando los enemigos con grande gente de la otra parte del dicho rio; los cuales
pasados ya por una puente de madera sobre barcas, que hicieron contra vos y los vuestros, no
solamente los retraxistes, pero hecha por vos y los vuestros otra puente, pasastes de la otra parte del
rio, y dándoles batalla los vencistes, metiéndolos por fuerza por las puertas de Gaeta; la cual dada que
le fué á su capitan para que se pudiese ir por la mar, luego se vos rindió Gaeta con el castillo. Pues
¿qué se dirá de vuestras hazañas, sino que dellas perpetua memoria quedará, con la sagacidad y
esfuerzo con que ganastes á Ostia, tan fuerte, proveida de gentes y artillería, de que tanto daño los
franceses á Roma hacian? Los cuales por vos echados de Italia con los naturales della que los seguian,
sometistes al reino de Nápoles á nuestro senorío, donde mucho tiempo fuistes nuestro visorey. Por
ende, acatando lo suso dicho, vos hacemos merced del estado y señorío del ducado de Sesa, etc.

Vidas de los españoles célebres
Manuel José Quintana; prólogo de Antonio Ferrer del Río
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