  Apéndices a la vida de Balboa.
  - I. -
Sobre el perro Leoncico.
«Asimismo quiero hacer mencion de un perro que tenia Vasco Nuñez, que se llamaba Leoncico,
y que era hijo del perro Becerrico de la isla de San Juan(259), y no fué menos famoso que el padre. Este
perro ganó á Vasco Nuñez en esta y otras entradas mas de dos mil pesos de oro, porque se le daba
tanta parte como á un compañero en el oro y en los esclavos cuando se partian. Y el perro era tal,
que lo merecia mejor que muchos compañeros soñolientos. Era aqueste perro de un instinto
maravilloso, y así conocia al indio bravo y al manso, como le conociera yo é otros que en esta guerra
anduvieran é tuvieran razon. E después que se tomaban é rancheaban algunos indios é indias, si se
soltaban de dia ó de noche, en diciendo al perro, ido es, búscale, así lo hacia, y era tan grave ventor,
que por maravilla se le escapaba ninguno que se les fuese á los cristianos. Y como lo alcanzaba, si el
indio estaba quedo asíale por la muñeca ó la mano, é traíale tan ceñidamente sin le morder ni apretar,
como le pudiera traer un hombre; pero si se ponia en defensa hacíale pedazos. Y era tan temido de
los indios, que si diez cristianos iban con el perro, iban mas seguros que veinte sin él. Yo vi este
perro, porque cuando llegó Pedrarias á la tierra al año siguiente de 1514 era vivo, y le prestó Vasco
Nuñez en algunas entradas que se hicieron después, y ganaba sus partes, como he dicho; y era un
perro bermejo, y el hocico negro y mediano, y no alindado; pero era recio y doblado, y tenia muchas
heridas y señales de las que habia habido en la continuacion de la guerra peleando con los indios.
Después por envidia, quien quiera que fué, le dió al perro á comer con qué murio. Algunos perros
quedaron hijos suyos, pero ninguno tal como él se ha visto después en estas partes.» (Oviedo,
Historia general, libro 29, cap. 3.)

Vidas de los españoles célebres
Manuel José Quintana; prólogo de Antonio Ferrer del Río
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