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Apéndices a la vida de Francisco Pizarro.- I. -Aunque la mayor parte de los escritores antiguos y modernos han afirmado que Pizarro no sabía escribir ni leer, algunos han dudado del hecho, y aun se han inclinado a lo contrario, entre ellos don Juan Bautista Muñoz, que de la inspección de algunos documentos que aparecen firmados y escritos a nombre de aquel conquistador, ha deducido que sabía escribir y escribía bien. Véanse los diferentes apuntes que dejó escritos para su historia, en donde no una vez sola manifiesta esta opinión. Si se atendiese a la autoridad de Montesinos, escritor casi contemporáneo, podría creerse que por lo menos sabía firmar, pues se explica así en sus Anales, año de 1525: «En este viaje trató Pizarro de aprender a leer, no le dio su viveza lugar a ello; contentóse sólo con firmar, de lo que se reía Almagro, y decía que firmar sin saber leer era lo mismo que recibir herida sin poder darla. En adelante firmó siempre Pizarro por sí, y por Almagro su secretario.» Aun esta noticia está dada tan ligeramente por Montesinos, que no advirtió la contradicción que decía con ella lo que se expresa en la escritura de compañía entre Fernando de Luque, Pizarro y Almagro, celebrado en el año siguiente de 526;donde se dice que por no saber firmar ni Pizarro ni Almagro, lo hacen por ellos los testigos Juan de Panés y Álvaro del Quiro. Mas seguro y positivo está Zárate, cuando en el cap. 9 del lib. 4 de su Historia del Perú dice «que de todo punto no sabían Pizarro ni Almagro leer ni firmar, y que Pizarro en todos los despachos que hacía, así de gobernación como de repartimiento de indios, libraba haciendo dos señales, en medio de las cuales Antonio Picado, su secretario, firmaba el nombre de Francisco Pizarro». Esto está plenamente confirmado con los muchos documentos que aún existen, en que se ve al conquistador firmar del modo expresado. En una de las contratas que hizo con la corte por agosto de 1529 se dice al fin: «Señalólo con una señal propia suya, por no saber firmar.» Esta señal, según yo lo observé en 1843, mediante el favor de mi difunto amigo don Manuel de Valbuena, encargado a la sazón del archivo de Indias, eran las dos rúbricas de que había Zárate, entre las cuales después sus secretarios ponían o Francisco Pizarro o el marqués Pizarro. Hay muchas de estas firmas, y de diferentes letras, según mudaba de secretarios: las unas son de letra constantemente igual, menuda y clara, y parecen ser indubitablemente de la misma mano que lo demás del documento; pero luego que tomó por secretario a Antonio Picado, ya el nombre de Francisco Pizarro, que está entre aquellas dos rúbricas o garabatos, es de una letra enteramente diversa de la anterior, alta, estrecha y rasgueada, probablemente del mismo Picado. Aun en el uso de las rúbricas hubo alguna novedad; porque a lo último ya no ponía más que una, la de la mano izquierda, y la de la derecha fue sustituida por una rúbrica de la misma mano que el nombre, esto es, de Picado. Con esta investigación, menuda a la verdad, pero no absolutamente importuna en la vida de un personaje tan célebre, queda desvanecida la duda sobre el hecho controvertido, y se explica cómo, aun cuando se encuentran documentos escritos y firmados al parecer por Francisco Pizarro, él sin embargo ni los escribió ni los firmó.
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