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    Estudios cervantinos
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Notas

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Cervantes era bastante hostil a los «muchachos por las calles». Véase Quijote, III, 346, 20: II, 27; IV, 227, 20-21: II, 61; IV, 118, 26-28: II, 48; IV, 217, 10-13: II, 56; IV, 390, 16-22: II, 73. Licenciado Vidriera, II, 87, 30-88, 12. Ilustre fregona, II, 325, 26-326, 19.



 

181

Véase mi artículo citado en la nota 166.



 

182

Aunque el caso no es tan claro, hay otro episodio en el cual una locura de don Quijote puede ser atribuida a un romance. El canónigo (II, 363, 23-24: II, 49) recomienda a don Quijote como modelo a Don Manuel de León, un famoso caballero sevillano de finales del siglo XV que tiene un papel importante en las Guerras civiles de Granada de Pérez de Hita (véase primera parte, capítulo 8). El reto de don Quijote a los leones, llamado «temeridad» (III, 213, 23: II, 17), bien podría haber sido inspirado por la hazaña menos admirable, pero la más celebrada, de León, su entrada en una jaula de león para recuperar el guante de una dama. Por lo menos, es con él con quien Cide Hamete compara a don Quijote (III, 217, 6: II, 17). El relato se cuenta en el romance «Ese conde Don Manuel / que de León es nombrado», publicado en la Rosa gentil de Juan Timoneda (Valencia 1573; ed. en Rosas de romances, fols. lvv-lviir) y reimpreso en la Segunda parte de la Sylva de varios Romances de Juan de Medaño (Granada 1588; ed. Antonio Rodríguez-Moñino (Oxford: Dolphin, 1966), fols. 28v-30r); el texto se encuentra también en el Romancero general de Agustín Durán, Biblioteca de Autores Españoles, 10 y 16 (1851; reimpresión, Madrid: Atlas, 1945), II, 134. De Medaño, una de sus fuentes básicas, Pérez de Hita tomó otro romance que hace alusión al episodio (incluido en la primera parte, capítulo 17). Otras numerosas versiones de la famosa anécdota son estudiadas por M. A. Buchanan, «The glove and the lions», en Estudios dedicados a Menéndez Pidal (Madrid: CSIC, 1950-62), VI, 247-58, quien, sin embargo, erróneamente da a Argote de Molina como la fuente más probable de Cervantes.



 

183

Menéndez Pidal, Romancero hispánico, capítulo XV; Jerome Allen Moore, The «Romancero» in the chronicle-legend plays of Lope de Vega (Filadelfia: University of Pennsylvania, 1940), reseñado por S. Griswold Morley en Hispanic Review, tomo 9 (1941), 507-9. El uso del romancero nuevo por parte de Lope ha sido estudiado por Antonio Carreño, «Del romancero nuevo a la comedia nueva de Lope de Vega: constantes e interpolaciones», Hispanic Review, tomo 50 (1982), 33-52.



 

184

Éste es el mismo comentario que hace Diego de Miranda sobre los libros de caballerías: son «en perjuizio y descrédito de las buenas historias» (III, 200, 20-21: II, 16). La función de los ciegos será discutida más adelante.



 

185

Los romances se asocian de manera constante con la clase baja o no hidalga en las obras de Cervantes. El canónigo, el cura, Diego de Miranda, los duques nunca citan versos en su conversación. Es, más bien, Sancho, doña Rodríguez (Quijote, III, 414, 1-12: II, 33), el labrador del Toboso (Quijote, III, 125, 26-27: II, 9), gitanos y Juliana la Cariharta de Rinconete y Cortadillo (I, 282, 11-12) quienes dan muestra de familiaridad con los romances. La única excepción, además de don Quijote, es muy importante: son los narradores del Quijote (I, 49, 8-9: I, 1; I, 217, 9-10: I, 17; III, 122, 3: II, 9; III, 156, 9-12: II, 12; IV, 405, 10-13: II, 74).



 

186

El comentario de Esteban de Nágera, al final de la primera parte de su Silva de varios romances, es importante: cuando la gente se enteró de su publicación, le trajeron romances para que los incluyera, lo que implica obviamente una referencia a textos escritos (edición de Rodríguez-Moñino, p. 266; Manual [...] siglo XVI, I, 322). La abundancia de versos escritos, aunque dispersos y a menudo sin publicar en el siglo XVI, es señalada por Rodríguez-Moñino, Construcción crítica y realidad histórica en la poesía española de los siglos XVI y XVII, segunda edición (Madrid: Castalia, 1968); y la suponen los comentarios de Timoneda al reunir sus propios romances (Manual [...] siglo XVI, I, 558, 566), y Pedro de Moncayo y Sebastián Vélez de Guevara al juntar los de otros (Manual [...] siglo XVI, II, 44 y 70).



 

187

La cifra de Menéndez Pidal es de 18 romances dictados, de un total de 150 (Romancero hispánico, XIII, 5). Para mayor información, véase la edición de Rodríguez-Moñino, pp. 13-23.



 

188

Véase «refranes» en el índice de Marcel Bataillon, Erasmo y España, trad. Antonio Alatorre, 2.ª edición española (México: El Colegio de México, 1966).



 

189

Clarke, «Marqués de Santillana», p. 17.



 

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