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    Cronistas coloniales : (Primera parte)
     [Estudio, biografías y selecciones de J. Roberto Páez]
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Historia de las Guerras Civiles del Perú (1544-1548) y de otros sucesos de las Indias. Tomo III

Por Pedro Gutiérrez de Santa Clara


Madrid. 1905

(Capítulo XLIX: pág. 418 a 450; Cap. LVI: pág. 486 a 495; Cap. LVII: pág. 496 a 513; Cap. LXIV: pág. 554 a 576)

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Capítulo XLIX
En donde se cuenta del linaje de los Yngas y de dónde salieron, cuándo conquistaron las provincias del Perú, y qué quiere dezir Ynga en la lengua propia del Cuzco, que es la que se vssa y se habla en estas partes tan remotas


Bien tengo entendido que el benigno lector estará canssado de aver leydo tan por entero y particularmente los dessatinos y dessaffueros de Francisco de Caravajal el cruel, que paresce que no hemos tenido otro cuydado sino tan solamente contar sus crueldades y tiranías, con las cosas que hizo contra los servidores de su Real Magestad que tenían su real boz. Todo esto no se pudo hacer menos sino contar enteramente todo lo que passó en este tiempo en esta tierra entre los leales y rebeldes al Rey, porque de otra manera quedara nuestra obra manca y paresciera mal como el sayo cortado sin faldamentos y sin mangas. Por tanto el piadoso lector podrá perdonar con tan grande leyenda, que agora lo dexaremos por vn rato hasta que tornemos a encontrar con él, porque es el vno de los desta danza tragicomédica, por dezir y contar de dónde procedieron y salieron los primeros Yngas que fueron reyes y señores destas tan grandes y riquíssimas provincias. Quise poner esta narración en este lugar porque el lector se aparte vn poco del ruydo de las guerras más que civiles y de oyr tocar el atambor y el pífaro y las trompetas y el blasonar de las armas, porque el hombre que es pacífico y amador de la paz y quietud huye destas cosas y no le es agradable oyllas. Y por el contrario, los que tienen las ánimos ynquietos y llenos de sobervia y están hinchados de vna presumpsión, más querrán oyr tocar los atambores y píffaros que leer las calidades de las yervas y temples de las tierras que ay en el mundo; mas dexemos esto aparte, que pudiéramos alargar vn poco la mano, y comenzaremos nuestro cuento. Digo que desde el río que los indios naturales llamaron Pirú, hasta el estrecho que   -264-   descubrió Hernando Magallanes, tiene de largo por la costa de la mar del Sur, según los mareantes dizen, mill y doscientas y cincuenta leguas. Y passando el estrecho de Magallanes, yendo al Río de la Plata, que es en la mar del Norte, y contorneando por otras tierras hasta llegar a Sancta Martha y a Cartagena y de allí venir otra vez al río Pirú, por travessía de tierra tiene de ancho en partes mill leguas, y en partes menos, y boja en circuyto todas estas regiones quatro mill y seiscientas y cincuenta leguas de costa de la mar del Sur y del Norte. El primer hombre que tuvo noticia desta tierra del Pirú, según dizen, fue Francisco Bezerra, Capitán que fue del governador Pedro Arias Dávila el galán, y gran justador, natural de Segovia, que conquistó la gran provincia de Veragua. Otros dizen que fue el muy nombrado capitán Blasco Núñez de Balboa el que la descubrió muchos días antes, y que tuvo noticia de los indios de la mucha riqueza que avía en la tierra, de mucho oro, plata, esmeraldas y perlas con otras muchas cosas de gran valor; y este río Pirú, de donde se tomó denominación toda la tierra, está en dos grados de la equinocial hazia el Norte. De manera que este capitán Blasco Núñez de Balboa fue el primero que descubrió la mar del Sur, que fue en el año de 1525 a 21 días del mes de setiembre, en domingo, casi a medio día, el día de Sant Cleophe mártir, y este Balboa vino a Yndias con Antoño de Hojeda, natural de Cuenca, que fue Capitán de don Xpóval Colón, en el año de 1508, y después Francisco Bezerra fue el primero que navegó la mar del Sur por estas partes. Subiendo Vasco Núñez de Balaboa por una sierra muy alta con sesenta y siete compañeros, a los quales detuvo vn poco antes de subir bien a lo alto, él37 mismo se subió solo y se paró a mirar hazia la parte de Mediodía y vido las muy desseadas aguas del Occéano de la mar del Sur, el qual hincándose de rodillas en tierra y alzando los ojos al cielo dio muchas gracias a Nuestro Señor. Y luego llamando a todos sus compañeros los hizo subir y les mostró el mar Austral, de cuya vista se holgaron   -265-   en gran manera, por lo qual se hincaron de rodillas y dieron muchas gracias a Dios Nuestro Señor por tan grandes bienes y mercedes como les hazía. En quanto a lo que toca de los Yngas y señores que uvo en esta tierra ay muchas y diversas opiniones y variedades, y assí ay muchos cuentos y novelas fabulosas de dónde procedieron, porque unos yndios lo cuentan de vna manera, y otros de otra; mas yo me atengo a lo que dizen los muchos que desto hablaron verdaderamente. Quanto a lo primero digo que dizen los yndios muy viejos y antiguos y que la oyeron dezir a sus mayores y lo tienen oy día en sus memorias y cantares, que uvo seiscientos años primeros que no tuvieron reyes, sino vnos señoretes llamados curacas que los governavan cada vno en su provincia, y que después vinieron los Yngas que reynaron en todas estas provincias, que les turó más de seiscientos y cincuenta años. El primer señor yndio que comenzó a entrar por tierras agenas fue llamado Mango Ynga Zapalla, y este yndio dio principio a las guerras, el qual salió con gente armada de una grande ysla llamada Titicaca, la qual está en medio de vna laguna muy grande y bien honda en la gran provincia de Atun Collao. Este Mango Ynga Zapalla procuró de ser muy nombrado y aventajado señor más que todos los señoretes curacas que avía a la redonda de aquella laguna, por lo qual propuso, por consejo del demonio y de los hechizeros, de les ocupar la tierras por mill vías, modos y maneras que pudiesse, y ponellas debaxo de su señorío y mando. Y con esta determinación salió con mucha gente de la ysla en muchas balsas de cañas y madera seca y luego con halagos y amenazas atraxo para sí algunos curacas y señoretes, y los que no quisieron venir a su obediencia llamándolos, les dio mucha guerra hasta que los pusso debaxo de su dominio y mando. Después que se vido hecho señor desta gran provincia y que todos los curacas y principales yndios le servían como a señor natural, fundó vn pueblo nuevo que llamó Atuncollao, que quiere dezir el gran Collao. En este pueblo pusso su assiento y corte real porque no se le revelassen los yndios que avía conquistado, y después que los tenía ya pacíficos y   -266-   bien avassallados al cabo se cumplieron sus días y murió, según las gentes dixeron, de ciento y veinte años, aviendo governado la tierra setenta años en guerra y en paz. Este Ynga fue casado con vna Yndia llamada Mama Ocllo, hija de un curaca gran señor vasallo suyo, que era muy hermosa, aunque otros dizen que era su hermana, de la qual uvo vn hijo llamada Sinchiroca Ynga, con otros muchos que tuvo de sus mancebas. Destos hijos bastardos no tuvieron cuenta los yndios ni hizieron casso dellos, sino del heredero y de los que fueron valientes, y dizen deste Mango Zapalla Ynga no se qué boberías, que no tuvo padre ni madre, sino que nasció entre vnas peñas que están en la misma ysla y que el Dios su padre, que era el Sol, lo crió allí. Mango Ynga Zapalla, después que murió, quedó el govierno en su hijo Sinchiroca, el qual salió muy valiente y esforzado capitán, y tuvo después algunas guerras con ciertos curacas de los que su padre avía conquistado, que se le avían rebelado, por lo qual se hizo muy nombrado hasta que murió aviendo cinquenta años. Fue casado con vna mujer llamada Mama Coya, de la qual tuvo cinco hijos: el primero se llamó Llocuco Yupangue Ynga, y el segundo Cuxiguanan Chiri, y de los tres no supieron de sus nombres, porque no fueron valientes, y de sus mancebas tuvieran muchos. En lugar del diffunto comenzó a reinar Llocuco Yupangue Ynga, del qual dizen que no ganó ni conquistó pueblo alguno, sino fue sustentar lo ganado, porque fuy muy pacífico, aunque justiciero, y siendo de hedad de noventa años y no teniendo hijo heredero les paresció a sus vasallos que era ymposible tenello, ni menos virtud para engendrar. Y por tanto, vn criado suyo, hallándose muy pesante porque su Rey y señor natural no tenía hijo y oyendo que todos sus vasallos trataban dello, dizen que vn día tomó al Ynga en brazos y lo llevó adonde estava su muger, llamada Mama Caguapata, y engendró en ella vn hijo que se llamó Yndimayta Capac Ynga, y al cabo murió aviendo reynado sesenta años, siendo de hedad de ciento y veinte años. En el tiempo que Llocuco Yupangue reynava conquistó por sus capitanes algunos pueblos de la comarca, y que tuvieron   -267-   medio ganada la gran cibdad del Cuzco y que después la perdieron por descuydo que los suyos tuvieron y que el Ynga murió de pessar dello, como tenemos dicho. Sucedió luego su hijo en el reyno Yndimayta Capac Ynga, el qual salió muy valeroso y conquistó otros muchos pueblos. Los quales pusso debaxo de su vassallaje; después desto emprendió la guerra contra el curaca señor del Cuzco y como era valeroso se deffendió muy bien, y en esto murió ya viejo, aviendo governado la tierra sesenta y cinco años. Este Ynga tuvo de su muger Mamachianta vn hijo que se llamo Capac Yupangue Ynga, y dizen los yndios que tuvo otros hijos desta su muger, y muchíssimos de sus mancebas, de que no se acuerdan de los nombres dellos con la diuturnidad del tiempo, y porque también no eran valientes, porque si lo fueran los antiguos hizieran memoria dellos en sus cantares. Sucedió en el reyno Capac Yupangue Ynga, el qual dizen que fue para poco, pues no conquistó cosa alguna ni salió de la cibdad de Atuncollao y que ciertos pueblos que se le revelaron los apaciguó con los valerosos capitanes que avían sido de su padre. Fue casado con Mama Yndichiquia y della tuvo vn hijo que se llamó Ynga Roca Ynga, que quiere decir señor de las señores, y tuvo otros muchos hijos de diversas mancebas, de los quales no tuvieron memoria de sus nombres porque no hizieron cosas dignas de alabanza, y al cabo murió de hedad (de) ciento y catorce años aviendo governado sesenta y cinco años. Después de muerto este Ynca suscedió su hijo Ynga Roca Ynga, como su padre, que también fue para poco, que no hizo más de sustentar lo que sus antepasados avían ganado, aunque dizen dél que fue muy severo y justiciero y que por esto le tenían gran temor sus vasallos, por los capitanes y soldados que tenía puestos por guarniciones en diversas partes. Este Ynga fue casado con Mama Micoy, de la qual tuvo tres hijos llamados Guarguac Ynga Yupangui, Appomayta y Bilcaquiri, los quales fueron muy valientes, y de gran nombradía, y de sus mancebas muchos; murió aviendo reynado quarenta años y siendo de cient años. Muerto el Ynga, reynó su hijo Yaguarguac Ynga Yupangui, el qual siendo de hedad de tres meses   -268-   fue hurtado en vida de su padre y de ay a dos meses dizen que paresció en poder de vn curaca gran señor del pueblo de Jaxaguana, en donde se criava regaladamente por ser quien era. Assimismo affirman que en el tiempo que lo tuvieron hurtado le quissieron matar y porque lloró gotas de sangre lo dexaron, diciendo que era señal de alguna gran cosa y que primero querían ver el fin que avía de suceder adelante, y que por esto no le mataron, antes lo criaron muy bien. En este medio tiempo, vn tío que este ynfante tenía, llamado Guaylacanca, sabiendo donde estaba el príncipe su señor, como valiente y esforzado hombre fue al dicho pueblo en hábito de yndio pobre, y lo hurtó sin tener miedo del gran curaca ni de sus vasallos, y lo truxo a su reyno, en donde su padre y vasallos lo rescibieron muy bien. Aviendo crescido este Inga y tomando el Reyno y la possesión dél se mostró después por muy valiente y vellicoso, porque ganó y acrescentó a su reyno muchos pueblos, por lo cual tuvo gran reputación y conservó muy bien lo que sus mayores avían ganado, y de su muger Mamachiquia tuvo un hijo que se llamó Viracocha Ynga. También tuvo de esta muger otros hijos que se llamaron Apocama, Apomaroti, Yngamayta, Paguacynga, Gallimayca y Chimachauic, y déstos se acuerdan los yndios en sus cantares y memorias porque fueron valientes, y en fin, al fin reynó ochenta años. Suscedió Viracocha Ynga en el reyno, el qual salió muy valiente y guerrero y teniendo la tierra de paz, quatro curacas y señores se alzaron contra él de embidia y mala voluntad que le tuvieron, mas el Ynga fue contra ellos, a los quales venció valerosamente y les cortó las cabezas y los pueblos alzados se le vinieron a dar de paz. Este Ynga fue casado con Mama Yunto Cayan, de la qual tuvo hijos, los quales se llamaron Ynga Vrcon, Ynga Mayta, Cunayure, Chalicuro Yupangue, Capaz Yupangue, y el menor de todos se llamó Pachacoti Capac Yupangue, y como fueron valientes tuvieron los yndios memoria dellos. Turante el reynado de Viracocha Ynga se alzaron contra él dos hermanos llamados Guamán Guaraza y Aucos Guaraza y viniendo contra él desde la provincia de Andaguaylas, de donde   -269-   eran señores, que está treynta leguas del Cuzco, tomaron a Condesuyo y a Collasuyo, provincias muy grandes y bien ricas que estavan a devoción del Ynga. Sabido esto por Viracocha y queriendo yr contra ellos, no se atrevió a causa que era ya muy viejo y enfermo y porque venían muy pujantes de gente, y ninguno de sus hijos mayores quiso salir al campo, sino fue el menor de todos ellos que se llamava Pachacoti Capac Ynga Yupangue, el qual, como esforzado y animoso, salió con mucha gente contra los dos hermanos con el fabor que le dio vn tío suyo gran señor. Caminando con su exército encontró con los enemigos en el campo de Condesuyo, en donde se dio entre ellos vna brava y sanguinolenta batalla en donde Pachacoti Capac Ynga Yupangue venció y prendió a los dos hermanos Garazas con muerte de muchos de los suyos, y se hizo señor de los pueblos y del de Andagauylas, haziendo justicia de los hermanos, y pusso guarniciones en ellos, y con esto se bolvió a la cibdad. Sabiendo Viracocha Ynga que su hijo venía victorioso lo salió a rescebir con muchos de los principales yndios de la corte hasta vna legua, y de allí se vinieron38 a la cibdad y llegaron todos con mucho plazer y alegría, en donde fue rescebido con muchas fiestas y regocijos a la vzanza y modo que tenían los yndios. Donde a ciertos días mandó a todos sus vasallos lo rescibiessen por vniversal señor y soberano Rey de toda la tierra, lo qual se hizo con gran aplauso de todas las gentes y de consentimiento de sus hermanos, y dende a cierto tiempo murió el dicho Viracocha Ynga de edad de ciento y veinte años, aviendo reynado ochenta y cinco años. Siendo ya Rey y señor muy nombrado este Ynga Pachacoti Capac Yupangue, que quiere dezir buelta del mundo, hizo muchas y diversas cosas de memoria dignas y hordenó muchas y buenas leyes para en pro y vtilidad de sus vasallos, porque eran muchos, que habitavan en grandes provincias muy ricas de oro y plata. Hizo vna ley en que mandava a todos sus vasallos que sirviessen muy bien a los dioses de sus antepasados, con otras cosas que convenían   -270-   a las ceremonias y culto de sus ydolos, y otra ley contra los traydores y adúlteros, ladrones, vagamundos, y las penas que las justicias y sus mandones le avían de dar conforme a sus delictos. Mandó por ley que todos los yndios de cada provincia anduviessen señalados y por la señal que truxessen fuessen conoscidos, de manera que si parescían en la presencia del Ynga, por la señal que el yndio traya savía de qué provincia era, y por otra señal de que venía señalado en la ropa, por aquella entendía de qué millenario era y de qué centuria, que cierto fue cosa notable. Vnos trayan aros de palo como de cedazo, en las cabezas, muy encajados; otros, unas hondas rebueltas por las cabezas; otros andavan tresquilados. Y assí avía otras muchas señales con diversidades de colores, por las quales eran conoscidos. La magestad y grandeza destos Yngas39 fue muy grande, porque ninguno de sus vasallos de qualquier calidad, condisción y estado que fuesse, podía entrar donde él estuviesse sino descalzo. Y assí todos los grandes señores y principales yndios andavan en su presencia muy humildes y avasallados y ninguno dellos se assentava delante dél, porque no podía tener silla dentro de palacio si no le era concedido por especial priveligio y señalada merced. Haziendo todo esto con otras muchas y diversas cosas salió después de su tierra y fuesse a las agenas, las quales ganó con valeroso ánimo y gran esfuerzo, y estando en el campo salió contra él el gran curaca del Cuzco, y entre ellos se dio vna brava y sanguinolenta batalla donde murieron muchos yndios de vna parte y de la otra, y al fin salió el Ynga con la victoria. Quando el gran curaca se vido vencido se fue a su cibdad del Cuzco y no perdiendo punto de ánimo comenzó de ajuntar mucha gente con fabor y ayuda de muchos amigos suyos que eran señores de muchos pueblos, para yr contra el Ynga, ca le seguían muchos por la gran reputación que avía ganado en toda la tierra y le tenían por hijo del dios Sol y el se jactava dello. Venidos estos dos famosos capitanes al encuentro se dio entre ellos la batalla en los llanos de   -271-   Quispicanche, que fue azaz bien reñida y sangrienta de entrambas partes, que al cabo uvo de vencer al Ynga aunque salió mal herido, y el gran curaca se fue huyendo. Como los del Ynga uvieron la victoria, algunos dellos siguieron el alcance, en donde mataron a muchos yndios a porrazos y el gran curaca escapó a vña de su pie y los que quedaron con el Ynga lo tomaron y lo llevaron en unas andas, como él solía andar, al pueblo de Vrcus, que está siete leguas del Cuzco. Estando en este pueblo murió dende a pocos días de las heridas que le dieron en la batalla y del gran pessar que tomó de se ver herido, por lo cual rescibieron los pocos que lo sabían grandíssimo dolor y lástima, aviendo bivido ochenta años y reynado cincuenta y cinco años con gran loor y fama de sus grandezas y hazañas. Túvose (en) grandíssimo secreto su muerte, por ley hordenada desde los primeros Yngas en que se mandava que muerto el Ynga fuesse metido en los aposentos más secretos y apartados que uviesse en palacio y que no fuesse visitado sino de sus mugeres y de los médicos que le curavan, y con esta constitución no le vissitava nadie, ni sabían de cómo estava el Ynga. Estos médicos entravan en la cámara desde el día que el Ynga caya en la cama y de allí no salían del apossento hasta que se levantava o se moría, y guardávasse en esto tan gran secreto en lo tocante a la salud del Rey, que ninguno de los de fuera sabía si estaba mejor o peor. Y después que el Rey era ya muerto, la primera ceremonia que se hazía en este ministerio era tener los médicos y las mujeres del Ynga muy secreta su muerte por tiempo y espacio de vn mes y viendo los capitanes del Ynga quán valiente y animoso avía sido y quán guerreador se avía mostrado y de las leyes que avía hecho, tuvieron creydo muy de veras ser hijo del Sol, porque él mismo lo avía dicho muchas vezes a sus capitanes. Y que el Dios su padre le avía descubierto muchos y grandes secretos de naturaleza y que lo embiava a conquistar todas aquellas tierras porque en todas ellas no uviesse sino vn señor que los governasse y mandasse. De manera que como murió, los médicos y las mugeres del Ynga lo tomaron secretamente aquella noche y amarrándole   -272-   muy bien el cuerpo con mantas ricas y cuerdas de lana fina lo hecharon en el ojo de agua o lagunilla de Vrcos, que está a tiro de piedra de palacio adonde bivía, con mucha riqueza de oro y plata. Dende a ciertos días, passado el dicho mes, los capitanes y la demás gente que no sabían el secreto, como lo fuessen a visitar preguntaron a los médicos por el Ynga, respondieron que no sabían dél, porque aquella noche se avía desaparescido dellos y que el dios Sol su padre se lo avía llevado assí bivo como estava, porque se hallava vn poco mejor. Creyendo todos sus vasallos esta novela, luego lo deificaron y lo pussieron en el número de sus dioses haziéndole grandes ritos y cerimonias a su moda y usanza; y este Ynga fue casado con Mama Anauarque Micay, de la qual tuvo cinco hijos: el primero se llamó Topa Ynga Yupangue, Amaro Topa, Capac Guayri, Sinchiroca (y) Guayllipa; y sin éstos tuvo otros muchos hijos de sus mancebas, que como bastardos no hicieron caso dellos. Antes que passemos adelante es de saber que este nombre Ynga es de gran alteza entre estos yndios del Perú, que quiere dezir soberano señor o Rey soberano, que hasta entonces no se llamavan los señores del Cuzco, ni de los demás pueblos fiestas provincias, sino curacas, que quiere dezir tan solamente señor, y assí son llamados el día de oy los señores de los pueblos. Assí como el primero que ganó la cibdad del Cuzco y las demás tierras, como adelante diremos, se llamava Ynga, mandó a los demás que le suscediessen de ay adelante en el ymperio se llamasen Yngas, y assí lo tienen el día de hoy en costumbre, como los Césares en la ynclita cibdad de Roma y los Tholomeos en Egipto, y a los capitanes y soldados que tenían, que eran muchíssimos, mandó que todos se llamasen Yngas, como es dezir cesarianos.



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Capítulo L
En donde se prosigue y cuenta de linaje y prosapia de los Yngas, reyes y señores que fueron destas amplíssimas y riquíssimas provincias del Perú, y se relatan las cosas que mandaron hazer en todas estas tierras


Después de muerto el muy nombrado y valeroso rey Pachacoti Capac Ynga tomó la possesión del Ymperio Topa Ynga Yupangue, el qual salió asaz muy valeroso en las armas y grandíssimo guerrero porque se avía criado en la disciplina militar, y supo tanto y más que su padre y assí hizo muchas guerras y dio grandes batallas a muchos curacas y señores yndios de diversos pueblos. La primera que entreprendió, dexando las otras que tenía que hazer, fue yr contra el gran curaca del Cuzco para lo matar en venganza de las heridas que dieron a su padre, y adereszadas sus cosas y la gente de guerra que avía de llevar fue contra él, con el qual tuvo grandes refriegas y batallas por muchos días, que los unos ni los otros no se podían vencer. En este comedio que las guerras turavan, que andavan muy encendidas y travadas, el Inga edifficó vna cibdad muy cerca del Cuzco en vna ladera junto a vn arroyo de agua, la cual nombró Annan Cuzco, que quiere dezir el barrio de arriba del Cuzco, para desde allí dar cruel guerra a su mortal enemigo. Estando en esa nueva cibdad el Ynga hizo tanto en armas contra el gran curaca que venciéndolo en la batalla se lo truxeron presso y maniatado, al qual el propio lo mató con sus manos con vn porrazo que le dio en el cogote y en la cabeza y lo mandó sacrificar a sus falsos dioses por el ánima de su padre, haziéndolo quemar. Y después de hechas estas cosas entró en la gran cibdad del Cuzco a fuerza de armas, y a pesar de sus enemigos y apoderándose della hizo muchos sacrificios a sus falsos ydolos, con muchas y diabólicas supersticiones. Assí como se apoderó de la cibdad luego hizo perdón general, por lo qual muchos curacas, capitanes, soldados y   -274-   principales yndios le vinieron hazer la «mucha», que es la devida reverencia y acatamiento que se hace a los Yngas con zahumerios de cosas olorosas, a los quales rescibió muy bien y les habló con buen semblante, que todos tuvieron por bien de le tener por universal señor y Rey natural. Después de passadas estas cosas, conquistó muchas tierras, que llegó hasta la provincia de Arequipa, que cae en la costa de la mar, y hasta las Charcas, que ay en ellas grandes provincias, que desde el Cuzco hasta allá ay ciento y veinte leguas tiradas, en donde hizo grandes y diversas cosas en armas. Haziendo estas guerras ajuntó de todos sus vasallos todo quanto oro y plata tenían y les mandó que de ay adelante le tributassen muchos de aquellos metales y que los buscassen en sus tierras, pues los avía en sus pueblos, todo lo qual se hizo como lo mandó. Y assí en pocos días le dieron gran summa de oro y plata y en texuelos y en tinajas, en cantaros, jarros, cubiletes, y otras vasijas de diversas maneras, todo lo qual fue de oro fino y pocas de plata, todo lo qual mandó guardar por mostrar en ello su grandeza y magestad. Mando assimismo que todos los yndios descendientes de los primeros yndios soldados que salieron de la ysla de Titicaca, y todos los que al presente andavan con él en las guerras y los que después anduviessen con sus descendientes, se llamasse(n) de ay adelante Yngas, como es dezir cesarianos. También mandó a los soldados que todos anduviessen tresquilados y se agujerassen las puntas baxeras de las orejas, porque fuessen conocidos y porque en las batallas se señalassen más que los otros que no eran yngas, porque déstos avía muchos en su exército. Dioles grandes y muchos privilegios y libertades quando los nombró Yngas, y los armó cavalleros para que gozassen de muchas franquezas y excempciones, como adelante diremos, y de la manera y como se armavan caballeros y se hazían hijosdalgo exemptos. Yten, les mandó que no sembrassen, ni se cargassen, ni tributassen cosa alguna, sino que como caballeros francos y libres le sirviessen tan solamente en la guerra, y el que le salía traydor le matavan cruelmente y le llamavan Zupay, que quiere dezir diablo. En todos los pueblos   -275-   que conquistó pusso en ellos mucha gente de guarnición y sus lugaresthenientes y governadores, que fueron de los más sabios y valientes Yngas que eran de su linaje, y en fin, al fin vino a ser muy famoso y nombrado en toda la tierra, y los que estavan muy lejos de su reyno le temían y aún le desseavan servir. Éste fue el primer Ynga que comenzó a hazer la fortaleza del Cuzco, aunque otros viejos dizen que Pachacoti Capac Ynga la comenzó a edifficar quando tuvo las competencias con el gran curaca del Cuzco, y que no la pudiendo acabar la dexó, y que después este Topa Ynga Yupangue la añadió mucha parte, desde donde dava mucha guerra al gran curaca. Assimismo dividió la cibdad en dos barrios grandes; el uno y el más principal llamó Annan Cuzco, que quiere dezir el barrio de arriba del Cuzco, y el otro se llamó Hurin Cuzco, que significa el barrio de abaxo. Hecho esto repartió el barrio de arriba en cinco partes: al primero y más principal llamó Ayllo Cappa, que quiere dezir el barrio del linage del Ynga; el segundo se llamó Yña Cappañaca; la tercera Cuccopanaca; la quarta Yllipanaca, y la quinta Cumapanaca, y a cada uno destos barrios señaló número de gente para que como vezinos perpetuos estuviessen en él. Del primer barrio hizo Capitán y señor a vn hijo que tenía que le avía de susceder en el reyno; el segundo y el tercero señaló para sus descendientes por línea transversal; el quarto a su abuelo y descendientes; el quinto a su visabuelo. El otro barrio segundo, que era la otra parte de la cibdad de abaxo, repartió en otras cinco partes: a la primera llamó Uzcamayta, y désta hizo Capitán a los descendientes del segundo hijo del primer Ynga que reynasse después dél; la segunda nombró Appomayta, de la qual constituyó por Capitán al hijo segundo del segundo Ynga. Y por esta orden mandó que en el tercero, quarto y quinto barrio suscediessen en la administración los segundos hijos del tercero, quarto y quinto Ynga, aunque después no cresció este Ymperio por la entrada que hizieron los españoles en la tierra. Assimismo este Ynga pusso el pueblo, que estava confusso y sin orden, a ciertos officios, distribuyendo la gente en ciertos lugares y hórdenes que fuessen   -276-   como coffradías y compañías de tales officios, que guando fuesse menester se congregassen también por horden en lugares señalados; de manera que fue hecha esta distribución confforme a las artes y officios que sabían. Hordenó que otros fuessen plateros de oro y de plata y de otros officios mecánicos, y otros que fuessen maestros de officios de olleros y de otros officios de diversas maneras que eran necesarios en el pueblo para la substentación de la vida de los hombres. A los soldados yndios pusso en tales lugares y tribus para que estuviessen prestos y puestos a punto para quando fuessen llamados, con las ynsignias y las armas con las quales havían de pelear, que eran offensivas y deffenssivas, que eran rodelas, armas de algodón, hondas, lanzas, y mazas con cachiporras con otras vissarmas. Dizen los yndios más viejos y antiguos que esta hordenación y repartimiento y divissión hizo Pachacoti Capac Ynga Yupangue, aunque otros dan el loor al Topa Ynga Yupangue de quien vamos tratando; hizo hazer los dos caminos tan sobervios que ay en esta tierra, como adelante diremos, y dio horden cómo por estos caminos uviesse chasquis, que son las postas que corren los yndios a pie para saver con brevedad lo que passava en todos sus señoríos y fuera dellos. Mandó edifficar los Templos que uvo en estas partes, que fueron muy sumptuosos, y de grandes edifficios para sus falsifficados dioses; en especial se hicieron tres muy sobervios en los pueblos del Cuzco, Pachacama y Caxamalca, porque señoreavan hasta la provincia de Manta. El templo que avía en el Cuzco tenía ocho cámaras grandes y quadradas, en las paredes de las quales, por dedentro y por defuera, tenía en los zaquizamíes muchas hojas de oro fino con muchas esmeraldas y otras piedras de gran valor entre ellas, que fue cosa maravillosa de ver la multitud dellas, las quales estavan fixadas y puestas en el oro en sus encages y assientos. Para el servicio del dios Sol mandó poner en las cámaras muchas donzellas muy hermosas que todas estavan dedicadas a él y ninguna salía del templo, y si alguna déstas remanescía preñada la dexavan parir y a la criatura sacrificavan al Sol y a ella enterravan biva por el sacrilegio que avía   -277-   cometido. De tal manera estavan estas monjas encerradas en estos monesterios, de donde jamás salían, y en muriéndose alguna dellas, ponían otra donzella en su lugar y avía de ser hija de algún principal Ynga o de algún gran curaca, que de las demás no hazían casso dellas. Las monjas que morían en los templos las enterraban en algunos cerros y quando la(s) yvan a enterrar yvan los sacerdotes y todo el pueblo al entierro, como cosa dedicada al dios Sol, y la llevavan en vnas andas los yndios más principales que avía. Capavan y cortavan las narices y labrios a los yndios que servían en estos templos y los matavan cruelmente si alguno dellos tenía deshonesta conversación con ellas, a los quales colgavan de los pies dándoles humo a las narices con axí seco hasta que muría raviando. Y después de muerto lo descolgavan y hazían pedazos y los quartos hechavan al campo como cosa maldita y descomulgada, y a la monja enterravan biva, y si algún pariente dellas llorava hazían dél lo mismo, y assí callavan todos. Estas monjas hilavan y texían mucha ropa de lana y de algodón con ilo de oro fino, y todo era para el servicio de sus falsos dioses, y assí hazían otras muchas cosas maravillosas de labores porque no estuviesen ociosas. Este Ynga fue el que enseñó a hablar a los yndios con el demonio, aunque ya de muy atrás lo vssavan, y dizen que éste le añadió y perfficionó en muchas cosas, el qual se les aparecía muy terrible y feo de catadura, y assí le pintan ellos. A los templos llamó guacas, en donde cada día le sacrifficavan muchos niños y esclavos tomados en las guerras, y les offrescían mucho oro y plata y mantas muy ricas de muchas labores de oro, haziendo muchas supersticiones péssimas, malas y horrendas, como adelante diremos. De manera que este Ynga fue muy gran hechizero y a la continua estava en los templos hablando con los demonios y por estas cosas dezían sus vasallos que era hombre sancto y muy amigo de los dioses, y con esto vino a morir siendo de hedad de ochenta años, aviendo gobernado cinquenta años. Estuvo casado con Mama Ocllo, que quiere dezir doña Ojo, de la qual tuvo quatro hijos llamados Guayna Cappa, Topa Ynga, Ancitopa Ynga, y   -278-   Anquitopa, y de sus mancebas tuvo muchos; según dizen fueron más de ciento y cinquenta y por ser tantos no se ponen los nombres dellos. Después de muerto Topa Ynga Yupangue quedó por vniversal señor del ymperio su hijo Guayna Capa Ynga, el qual salió muy valeroso y grandíssimo guerrero y como animoso Capitán conquistó muchas tierras en las sierras de los Andes y las metió debaxo de su ymperio y señorío. Ganó por sus capitanes parte de las tierras de la riquíssima provincia de Chile, que caen hazia el estrecho de Magallanes, que ay seiscientas leguas, poco más o menos, desde la cibdad de los Reyes, que es en Lima. Fue casado en el Cuzco con Mama Coya Pilico Vaco, hija de vn gran curaca señor de Vrcos, de la qual no tuvo hijo ninguno, y teniendo muchas mancebas uvo en ellas muchos y según fama fueron más que los de su padre y el mayor dellos se llamo Guáscar Ynga, que fue muy querido y amado de su madre, y éste heredó parte del ymperio. Los otros se llamaron Mango Ynga Zapalla, Paulo Ynga, Cuanca Auqui, Tito Antaychi, Yngil Topa, con otra infinidad dellos que sería gran prolixidad poner aquí todos sus nombres, porque vnos fueron valientes hombres y otros no; aunque eran hijos del Ynga no hizieron casso dellos. Desde aquí se fue a la gran provincia de Quito, que lo llevaron en hombros en vnas andas muy ricas, el qual llegado allá con mucha gente armada ganó por su persona aquel reyno, que era entonces muy grande y rico, y mató en el campo al Rey en vna batalla que le dio y después se casó con la Reyna viuda, que era moza y muy hermosa, y uvo en ella vn hijo llamado Atagualpa, que quiere dezir «gallo fuerte». Los otros hijos que tuvo en Quito de sus mancebas se llamaron Quillisca, Chauqui, Villaoma, Poma Caqui, Yllescas y Calicuchima. Estuvo en Quito desta hecha mucho tiempo hasta que acabó de conquistar todas las tierras y provincias de Guancabillica, Maricabarica, Ruparupa, Cayan, Pasto y los Cañares, con otras que son agora de los adelantados Sebastián de Benalcázar y de Pasqual de Andagoya, con más las que están junto a la marina. Dexó todas estas tierras que conquistó por acá abaxo, en paz y en quietud, y por herencia a   -279-   su hijo Atagualpa, y le dio la borla y señal de los reyes desta tierra, nombrándole por Ynga y vniversal señor de todas las tierras y provincias que por allí avía ganado. Muerta la Reyna de Quito, el Ynga se bolvió a la cibdad del Cuzco, cabeza de su ymperio, con gran triumpho y reputación, y los principales yndios de su corte lo llevaron en hombros en vna litera muy rica de oro y de esmeraldas muy finas que estavan encaradas en el oro y en la madera de las andas. Cuando entró en la cibdad le salió a rescebir vna legua de allí Guáscar Ynga, su hijo, con todos los yngas, curacas y principales yndios, porque éste avía quedado por Governador della, en donde bivió lo más del tiempo de su vida y acabó de hazer la fortaleza del Cuzco que sus passados avían comenzado. En el entretanto que este Ynga Atagualpa estuvo en sossiego engrandesció mucho más los templos del Sol, especialmente el templo del Cuzco, en donde hizo vn vergel de muchas y diversas plantas y de arboledas y de yervas que todo era de oro fino y plata, que parescían verdaderas plantas y cosas nascidas en la misma tierra del vergel. Assimismo avía en este vergel muchos pedazos de oro que parescían propiamente trozos y rajas de leña seca para quemar, y avía carneros, venados, patos, animales salvajes y domésticos de diversos géneros, todo al propio y sacado al natural, hechos de vaziadizo de oro fino con sus esmaltes. Las cañas de los mahizales y las hojas y mazorcas que estavan a manera de sembrados, era de otro y plata, con otras muchas cosas que avía de oro, y uvo pieza de oro en el dicho vergel que pesó vn quintal. Avía fuentes de agua con sus cañas y canales que el agua caya en vn lago donde avía muchos pescados, y aves en los árboles de toda ralea, y hombres que socavan agua del lago con cántaros, todo lo qual era de oro vaziadizo, porque estos yndios del Perú eran muy buenos plateros y grandes lapidarios, que fue tenido este lago o estanque (por) vna de las grandezas y maravillosas cosas del mundo. El Sol que estos yndios adoravan estava fixado en vna tabla y la tabla estava encarada en vna pared de vna cámara de las ocho cámaras que dicho tenemos; estava enfrente de vna puerta que era alta, la figura del   -280-   qual tenía el rostro del hombre, con sus rayos, como lo pintan los nuestros el día de oy, y estava tan bruñido y de tal manera puesto que en saliendo el sol verdadero lava los rayos en el fingido, que echava de sí gran resplandor. Como los yndios vían esto tenían entendido que era de suyo propio, y cada mañana que hazía buen sol yvan a le hazer la devida reverencia y adorarle postrados por el suelo, y al entrar por la puerta, aunque pocas vezes entravan, se descalzavan y se lavavan los pies, y allí le offrescían mucha coca, que es planta muy presciada, y otras cosas olorosas. Especialmente los sacerdotes que yvan allí a guayar y a hazer muchas supersticiones ante este dios Sol, el qual era tan grande como vna buena rodela y de canto y gordor de vn dedo, como ciertos españoles dixeron que lo vieron y tentaron, que estava todo llano sin relieve ninguno. Por estas cosas que Guayna Cappa mandava hazer y por los grandes dones muy ricos que offrescía al dios Sol y a los demás templos, y por la mucha cantidad y suma de oro que tenía, fue llamado Guayna Cappa, que quiere decir «mancebo rico»; mas al fin vino a morir de edad de sesenta y cinco años, aviendo governado la tierra quarenta años. Su entierro fue con mucha y grandíssima pampa y magestad en el templo del dios Sol su padre, y por mandado de Guáscar Ynga, que quedó por heredero de todo lo que40 por acá arriba se contenía, los sacerdotes lo deificaron y lo contaron por dios poniéndolo entre sus falsos dioses y se le hizo templo de por sí y se le pussieron en él nuevos sacerdotes. Todas las cosas que Topa Ynga y Guayna Cappa su hijo hizieron y hordenaron en esta tierra para el culto de sus falsos dioses, muchos de los antiguos dizen que ya estavan hechas y hordenadas muchos días avía y que Pachacoti Capac Ynga Yupangue las hizo y hordenó. Mas empero los dos Yngas que reynaron después dél las perfficionaron mucho más, añadiendo leyes sobre leyes con muchas supersticiones péssimas y terribles de gran terror y espanto, y mandó que todas y cada vna dellas   -281-   se cumpliessen como en ellas se contenía, so pena de muerte y de sacrílegos y traydores a los dioses y a los Yngas, y assí se guardaron.




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Capítulo LI
En donde se cuentan y relatan las diferencias y debates que los hermanos Yngas Guáscar y Atagualpa tuvieron sobre la sucessión y herencia del reyno de Quito, hasta que llegó el marqués don Francisco Pizarro con los suyos a estas provincias


Después de muerto Guayna Cappa Ynga, como he dicho, suscedió en el ymperio su hijo Guáscar Ynga, que quiere decir «soga de oro», que su padre antes que muriesse le avía dado la ynsignia real y borla y le avía alzado por Rey con mucha solennidad, y aviendo siete años que era muerto Guayna Cappa comenzó a tener grandes competencias y debates con su hermano Atagualpa Ynga que ya era Rey de la cibdad de Quito. La causa y razón que uvo (para) estos debates y grandes renzillas en donde uvo muchos rencuentros, fue sobre la herencia y propiedad de aquellas provincias del reyno de Quito que Atagualpa como propietario y verdadero señor posseyera en paz y con quietud. El Guáscar dezía que el reyno de Quito y todo lo demás de aquellas provincias que se contenían allá abaxo eran suyas y le pertenescían de derecho, lo vno por las aver conquistado su padre y metídolas debaxo el ymperio del Cuzco, encorporándolo todo en vno como lo avían hecho los Yngas sus antepassados. Y lo otro, le competía la herencia de todo por ser, como era, hermano mayor y vniversal señor de todas las tierras del Perú, y que Guayna Cappa Ynga no las   -282-   pudo desmembrar ni dividir por ser en perjuicio de tercero. Y que por tanto le rogava mucho le restituyesse el reyno de Quito en paz, pues eran hermanos, y que él le daría tierras muy buenas, en que biviesse muy a su plazer y contento con muchos vasallos, y no consintiesse que por estas cosas uviesse entre ellos algunos debates y renzillas. A esto respondió el Atagualpa diziendo que dado casso que Guayna Cappa era su padre y uviesse conquistado el reyno de Quito, que también era su padre, y que no hazía al casso ser él el mayor hermano, porque Guayna Cappa, padre de entrambos, antes que muriesse le avía dexado en vida por herencia el reyno y todas las provincias de Quito, que como señor vniversal que no tenía a quien dar cuenta lo pudo hazer de derecho. No obstante esto, que si él posseya el reyno de Quito lo avía heredado de la Reyna su madre, que derechamente era suyo y avía sido señora de todo ello y como verdadera propietaria se le avía dexado a la hora de su muerte como a legítimo hijo, y no natural, como él lo era; y que si renzillas y debates quisiesse tener con él, que no le huyría la cara, antes lo yría a buscar al Cuzco. De manera que entre los dos hermanos se comenzó de aver grandes réplicas y razones sobre la herencia, que no las quissieron poner en manos de los sacerdotes ni de otros yndios muy principales y parientes suyos que entendían bien la cosa, para los componer, y assí se pusso todo en armas y quien más pudiesse se llevase el reyno de Quito. Luego se comenzó con esto a encender vna brava y mortal guerra, porque no abastaron las razones y alegaciones que uvo entre los dos, antes dende41 algunos días el Guáscar Ynga embió dos capitanes muy famosos y parientes suyos con mucha gente contra su hermano. Quando el Atagualpa Ynga lo supo les salió al encuentro con mucha gente armada y topándose los vnos y los otros en los llanos de Tomebamba uvieron allí vna muy reñida y sanguinolenta batalla, en donde, según dizen, murieron más de veinte mil yndios de vna parte a otra. En esta batalla   -283-   fue preso Atagualpa Ynga que vino en persona a ella, y lo metieron en vna cámara poniéndole mucha gente de guarda para lo llevar o embiar al Ynga su hermano, y como los suyos se vieran sin el Rey, ni avía quien lo rigiesse, se fueron huyendo a muchas y diversas partes. Venida que fue la noche se huyó de la prisión en que estaba por vn agujero que hizo en la pared, que era de tapias, con vna barreta de plata que le dio vna vieja que le sirvía, y se fue a su reyno de Quito por caminos escondidos y no sabidos de todos, a pie y descalzo y con gran trabaxo. Los capitanes de Guáscar, queriendo otro día de mañana embiar al Atagualpa a su hermano y entrando en la casa, no le hallaron, porque la vieja les dixo que el dios Sol, su padre, lo avía sacado de donde estaba, y ellos quedaron pasmados, y assí se bolvieron al Cuzco, que no se atrevieron yr a Quito. Quando el Atagualpa Ynga llegó a Quito fue de los suyos muy bien rescebido porque ya le tenían llorado por muerto, y ellos, como buenos soldados y vasallos, querían vengar su muerte e yr en busca de los enemigos, creyendo que todavía estavan en el pueblo de Tomebamba y que de allí no se avían ydo al Cuzco. El Ynga les agradesció mucho lo que querían hazer y él les dio a entender que el dios su padre le avía librado y sacado por vn agujero pequeño en figura de culebra, y que le avía dicho que hiziesse y diesse mucha guerra a su hermano y fuesse luego contra él, porque él lo vencería y después sería Ynga y señor de toda la tierra. Pues dende algunos días el Ynga Atagualpa ajuntó cinquenta mil yndios de guerra y pússose en camino para la ciudad del Cuzco con propósito de prender y matar a su hermano Guáscar Ynga y a todos sus capitanes y tomalles el ymperio a fuerza de armas, como el dios Sol su padre se lo avía dicho en la prisión que avía tenido. Y llegando al pueblo de Tomebamba mandó a la gente de guerra que destruyessen el pueblo y matassen a todos quantos avía en él, no perdonando al chico ni al grande, porque los yndios de allí estavan a devoción del Guáscar Ynga y porque avía sido allí vencido y preso, lo qual se hizo prestamente como si los desdichados tuvieran alguna culpa. De aquí passó adelante   -284-   conquistando todos los pueblos que estavan por el Ynga su hermano, hasta que allegó al pueblo de Caxamalca, que se le dio de paz, y por ser el pueblo muy fértil y de muchos bastimentos assentó en él con todo su campo, y porque estava allí un templo muy sumptuosso y principal, de los tres que avía en toda la tierra. Desde aquí embió este Ynga contra su hermano quatro capitanes muy famosos, llamados Yllescas, Villaoma, Quizquiz y Calicuchima, con quarenta mil hombres de guerra, y dexó para la guarda de su persona diez mil soldados de los más principales y animosos que tenía en su campo. Yendo estos quatro capitanes para el Cuzco encontraron en el camino con el dicho Guáscar, el qual se avía apartado fuera del camino real, que venía cazando con algunos capitanes y soldados, que la42 demás gente yba por el camino real, al qual prendieron y los demás que venían con él, porque venían bien descuydados deste mal suceso. Después de preso vinieron los capitanes a soltalle, mas no pudieron porque lo tenían muy cercado los capitanes y soldados con protestación que si los otros arremetiessen lo matarían luego, y assí lo dexaron y se fueron al Cuzco y a otras partes sin hazer muestra de querer libertar a su señor y Rey natural. Los prendedores, como vencedores fueron tras los que se yvan huyendo y passaron adelante a toda furia, los quales yvan conquistando todos los pueblos que estavan a devoción del Guáscar Ynga hasta que llegaron a la ciudad del Cuzco, la qual tomaron a fuerza de armas y se quedaron en ella apoderados en nombre de su señor. Estando los quatro capitanes en esta ciudad mataron con gran crueldad muchos yndios principales, muchachos y niños de teta, y buscaron todos los hijos y parientes más cercanos que el Guáscar allí tenía, a los quales mataron y ahorcaron cruelmente con las mugeres que dixeron estar preñadas dél. Vna muger del Ynga, llamada Mama Barcay, cuando sintió estas aceleradas y crueles muertes pusso gran diligencia en escaparse con vna hija muy hermosa que tenía del Guáscar,   -285-   llamada Mama Coya Cuxi Barcay, y se fue a esconder a los valles de los Andes, que son unas sierras muy ásperas y fragosas y de mucha nieve. Hechas estas cosas con otras muchas y aviendo puesto todo aquel ymperio debaxo del dominio y mando del Atagualpa Ynga, se bolvieron los tres capitanes hazia el pueblo de Caxamalca, donde estava el otro Ynga, llevando preso y en buena guarda al Ynga Guáscar. El quarto capitán se quedó en la ciudad en guarda della con diez mill yndios de guerra, valientes hombres, de manera que tardaron estos quatro capitanes en yr al Cuzco y en venir de allá y en las guerras que en aquellas provincias tuvieron, más de seis meses. En este medio tiempo que turavan estas guerras civiles entre los dos hermanos tan riquíssimos señores, entró en la tierra el marqués don Francisco Pizarro con los demás conquistadores y prendieron al Atagualpa Ynga en el pueblo de Caxamalca y le desbarataron con toda la gente que tenía en la batalla que le dieron, como adelante diremos. Parésceme que será muy bien que digamos quién fue aquel afortunado hombre que ganó estas riquíssimas provincias del Perú, porque aviendo adquirido tanta reputación y ganado tanta honrra, no será razón que le quitemos su gloria y alabanza, sino que salgan a luz. Y es bien que se tenga noticia de las victorias que alcanzó en esta tierra, que será vna leyenda bien apacible para los lectores, aunque salgamos vn poco fuera de nuestro camino que después tornaremos a él, pues que es toda vna misma obra, que va encadenada43 de vn eslabón en otro.



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Capítulo LVI
De como estos yndios del Perú tuvieron dos dioses muy nombrados, y de las grandes supersticiones que los Yngas tenían hablando con el demonio, y de los templos que avía en estas provincias, y de los ritos y cerimonias que ussavan en sus sacrifficios


En toda esta tierra, tamaña como es, que los Yngas señores avían, y todos los yndios que en ella habitavan, adoravan dos dioses, que el vno se dezía Cons y el otro Pachacama, como a dioses principales, y por accesores tenían al Sol y a la Luna (diciendo) que eran marido y muger y que éstos eran multiplicadores de toda la tierra; bien es verdad que Cons y Pachacama hazían estas operaciones, mas que no los vían, y a estos dos sí, cada día y cada noche. Y assí quando el sol se eclipsava lloravan todos y gritavan guayando como judíos, y luego le offrescían mucha sangre de niños, creyendo que por el eclipse les avía de venir algún mal y daño, diziendo que el sol estava enojado contra ellos y que no quería darles más de su luz y resplandor. Quando la luna se eclipsava, también lloravan y gritavan con muestras muy grandes de tristeza, y hazían muchas hogueras de fuego en donde quiera que se hallavan y allí echavan mucha sal y cocal, que es la yerva preciada y hazíanlo a manera de sacrificio, diziéndole que no estuviesse enojada, que ellos la sirvirían muy bien y a su marido el dios Sol. Assimismo tenían estos yndios por diosa a la tierra, y quando juravan, la tocavan con los quatro dedos de la mano derecha, y luego alzavan la mano44 en alto al sol, o a la luna, diziendo: jullol annan pacha ynde, o anan pacha quilla; y assí dezían lo que querían proponer en su dicho; Pacha llaman al Sol, hazedor de todas las cosas; ynde es el sol; quilla es la luna; anna es cosa alta; de manera que quiere decir: Juramento hago al sol, o al   -287-   hazedor de la gran tierra y de la luna, que passa esto y esto. Los yndios de la provincia de Manta, que es el Puerto Viejo, tuvieron por diosa a vna esmeralda de grandor de vn huevo de ánsar, la qual los españoles llamaron la huérfana, porque no avía otra piedra como ella en toda la tierra. El capitán Juan de Olmos, encomendero del pueblo de Manta, hizo mucho por averla y dio bravos tormentos a los yndios para que se la diesen, y nunca jamás la quissieron dar, porque dixeron que si la davan y la tocavan los xpianos, que luego se hundiría toda la tierra y que morirían todos, y que assí lo avía dicho el dios Sol, y a esta causa no la davan, antes se dexavan matar. Dizen los yndios muy antigos, que lo oyeron dezir de sus antepassados y lo dexaron por memoria, que a cabo de muchos años y tiempo se avían de morir el sol y la luna y las estrellas, y que en perdiéndose estas lumbreras se avía de acabar luego todo el mundo, mas que primero y ante todas cosas precedería grandíssima seca. Los templos que avía en estas partes de sus falsos dioses eran muy grandes y sumptuosos y bien ricos, porque todo el servicio de estos ydolos era de oro fino, porque dezían que aquello no pertenescía a los hombres terrenales, sino al Ynga, como supremo señor, y a los dioses del alto cielo. Ofrescían también al sol y a la luna muchas frutas, pan, vino de la tierra45, que se haze de mahíz mascado y de vna yerba que llaman quinua, que paresce mucho al bledo, y de vna fruta colorada, tamaña como garbanzos, que son como razimos de uvas, que hecha vn árbol alto y grande y bien gordo, llamado molli. Los ydolos que avía en estos templos eran de oro y de plata, de madera, de masa de mahíz y de barro, y avía tantos dioses como de oficios; no quiero dezir de nombres, porque cada vno adorava lo que se le antojava. De manera que avía muchos ydolos particulares, como los dioses Penates, mas los principales ydolos eran Pachacama, el Sol y la Luna, que estavan hechos de oro vaciadizo, ecepto la Tierra, que estava hecha de   -288-   barro. Dentro destos templos avía muchas figuras pintadas, con báculos en las manos y mitras en las cabezas, como obispos; dizen los yndios que lo oyeron dezir de sus mayores, y aquellos de sus antepassados, que ciertos hombres como aquellas figuras avían venido de tierras estrañas y avían señoreado toda esta tierra mucho antes que los Yngas viniessen. Y que después se subieron al cielo, aviéndoles primero enseñado buena doctrina y policía, y que esta doctrina se perdió con la diuturnidad del tiempo, y que a esta causa los tenían y reverenciavan por dioses; y assí los tenían en sus memorias y cantares que comenzava(n), naupa, que quiere dezir en el tiempo antiguo y passado. El gran sacerdote de los ydolos le llamaban Villahoma, al qual todos los sacerdotes y legos le acatavan grandemente, y todos ellos se vestían de blanco y andavan muy poco entre las gentes; no se casavan y ayunavan dos vezes en el año, especialmente quanda avían de sembrar o segar, o coger oro, o hazer guerra, o hablar con el demonio, y algunos dellos se quebravan los ojos para hablar con él. Usavan los sacerdotes mayores y menores de traer sandalias muy ricas, y es la sandalia propiamente aquel calzado que vemos en las pinturas antiguas, que no tienen más de vna suela, y por encima del pie, por el empeyne, se prendían con cordones delicados. Entravan generalmente todos los yndios en los templos, descalzos, y de bruzas, haziendo la devida mocha, que es la reverencia que se hazía a sus dioses y a los Yngas, y hablavan a los ydolos en lenguaje que ellos mismos no entendían, diziendo en boz alta y baxa vna plática muy larga y escora, que comenzaba prorrupe, etc. A los dioses que tenían no los tocavan con las manos sino con unas touajas muy blancas, y enterravan muchas vezes dentro de los templos las ofrendas que los yndios davan, assí de oro y plata como de otras cosas muy estimadas entre ellos. Sacrifficavan hombres y mugeres, niños y muchachos, animales bravos y mansos, como lo hazían los antiguos romanos, y muchas vezes sacrificavan a sus propios hijos, y esto hazían quando avía grandes terremotos, y pestilencias o señales espantosas en el cielo o en la tierra. Miravan y catavan   -289-   los corazones de los hombres y animales que sacrificavan, porque eran muy grandes agoreros y supersticioneros; gritavan reziamente quando llamavan a sus ydolos, a los quales vntavan las bocas, las ojos y las narizes con sangre humana porque los dioses les diessen fabor contra sus enemigos quando fuessen a la guerra. Los yndios de las provincias del Collao tuvieron vna mala costumbre del demonio, y hasta en nuestros tiempos la usaron, y era que quando Viracocha Ynga, octavo Rey del Cuzco, mando a todos los curacas y principales yndios que en cada vn año hiziessen en su memoria ciertos sacrificios al dios Sol, su padre, porque rogassen al dios Pachacama le perdonasse los males que avía hecho en este mundo contra su deidad, les46 mandó que después de hechos estos sacrificios al Sol hiziessen otros a las furias ynfernales, con ciertas cerimonias muy crueles y horribles, porque no le llevassen al ynfierno; y al demonio llaman Zupay. Algunos años paresce que hizieron estos sacrifficios, mas con la diuturnidad del tiempo se olvidaron de lo hazer, mas después no faltava quien les truxesse a la memoria lo que eran obligados de hazer por el Ynga Viracocha. Por tanto, luego hazían gran llamamiento de todos los yndios (e) yndias, y la junta era en vn pueblo el más principal que avía, y allí todos juntos baylavan y cantavan tan sólo aquel día, con mucho plazer y alegría, rogando a los diosses tuviessen por bien de perdonar al Ynga Viracocha y llevallo al cielo. Y luego al otro día por la mañana hazían todos vna gran borrachera con muchos sacrifficios malos y horrendos, ynvocando al demonio porque no llevase al Ynga a su región tartárea, el qual dizen se les aparecía muy feroz y horrible y hablavan con él, y delante dél cantavan y baylavan, haziendo cosas péssimas y descomulgadas. Pedían perdón en esta borrachera al Ynga, en aver dexado por olvido los sacrifficios que tan encarecidamente les avía encomendado, y que no estuviesse enojado y que ellos pondrían de ay adelante por la obra los sacrifficios divinales   -290-   y los ynfernales. Para aver de embiar algún mensajero al Viracocha a que le fuesse a dezir al cielo, o por mejor al ynfierno, como ya ellos ponían por la obra lo que les dexó mandado, ofrecíanse luego dos o tres yndios borrachos, los que eran más entendidos entre ellos, de yr con la embaxada, y que le dirían muy humilldemente las causas y razones por que avían dexado (de) hazer su mandado. Viendo los yndios principales de como aquéllos querían yr, hechavan los ojos en el más fuerte y bien razonado, al qual hablavan con muchas caricias y dulces palabras diziéndole que fuesse en hora buena y los desculpasse con el Ynga y lo mejor que pudiesse, y de la manera que lo hazían yr era en esta forma. Quanto a lo primero, le hazían vestir muy ricamente vnas ropas muy blancas de algodón, y le ponían muchas axorcas, brazaletes, anillos, zarcillos, collares, calzado, y vna guirnalda en la cabeza, que todo era de oro fino, porque fuesse assí más honrrado como buen embaxador. Puestas estas cosas le hazían estar en pie, y quatro yndios de los más rezios que avía tomavan las cabos de vn morrillo de tres brazas en largo y de gordor de la pantorrilla, y poníanselo debaxo de la barba, muy apegado al gaznate, que él mismo se hechaba sobre él. Y venía luego vn yndio de grandes fuerzas, el qual traya vna buena cachiporra de enzina y cobre, para dalle tras el cogote, y antes de le dar le dezían todos el gran descanso que avía de tener en la otra vida, y de cómo avía de comer y bever espléndidamente con el Ynga, y de las mozas que avía de gozar, y que teniendo allá esta vida no ternía desseo de bolver más acá. Estándole diziendo estas cosas y otras, le davan con gran fuerza vn terrible golpe en la cabeza, que lo derribavan redondo en el suelo, y luego le segundavan con otro, que lo acabavan de matar, y assí yva a cenar con el demonio. Después, los yndios tomavan el cuerpo y lo llevavan al templo de sus ydolos, y assí vestido lo enterravan, y en la sepultura hechavan muchas joyas de oro y plata y mantas muy ricas, y ollas de plata llenas de vino de mahíz, y mucha comida, porque dezían que avía un gran despoblado en el camino, sin comida ni bevida. Destos yndios que assí enterravan vide sacar   -291-   la ossamenta de dos dellos en el Gran Callao, que estavan ricamente vestidos, aunque la ropa estava ya podrida, y la plata cassi gastada y abollada, y el oro muy fino, aunque en los cantos paresce que estava algo gastado. El vn yndio déstos sacó de la sepultura don Martín de Guzmán, en el pueblo de Chocuito, y el otro sacó Francisco de Villacastín, en el pueblo de Puño, y tomaron la riqueza que hallaron, dando primero los quintos y derechos a los oficiales que pertenescían al Rey. Cuentan los yndios muy viejos que agora ay, que lo oyeron de sus passados, que el primer dios que uvo en la tierra fue llamado Cons, el qual formó el cielo, sol, la luna, estrellas y la tierra, con todos los animales y lo demás que ay en ella, que fue tan solamente con el pensamiento y con su resuello, y que passando por estas tierras, que eran todas despobladas, hizo y crió todas las cosas que se veen y parescen en ellas, y que formó con su resuello todos los yndios y los animales terrestres y aves celestes y muchos árboles y plantas de diversas maneras. Y que después desto se fue a la mar y que anduvo a pie enjuto sobre ella, y sobre los ríos, y que crió todos los peces que ay, con sola su palabra, y que hizo otras cosas maravillosas, y que después se fue desta tierra y se subió al cielo. Dezían más estos yndios que dende a mucho tiempo y a muchos años y siglos vino a la tierra vn otro dios más poderoso que Cons, llamado Pachacama, que quiere dezir Hacedor del mundo o reformador, y que destruyó con fuego y agua todo lo hecho y criado por el dios Cons, y que los yndios que avía los convirtió en simios y monas y los embió a bivir a los Andes y a los valles que ay por allí. En estos valles ay tanta cantidad dellos que es cosa estraña, que los vnos parescen frayles dominicos, con los hábitos negros y las caras blancas, y los otros con hábitos pardos y las caras negras, que parescen frayles negros del señor Sant Francisco; son grandes de vn codo, poco más o menos, y son muy bravos. Y que después de destruydas estas tierras, dizen los yndios que el dios Pachacama, como47 más poderoso en todas   -292-   las cosas y por otra parte misericordioso, las tornó a reformar y a mundificar, y que crió de nuevo otros yndios y muchas yndias bien hermosas, quales las ay por aquí, assí en la serranía como en los llanos. A los vnos hizo poblar la serranía, que estava fresca por la aver regado la anundación del diluvio, y a los otros mandó poblar los llanos de la marina, en unos valles de mucha agua que viene de la sierra y haze muy linda frescura con la mucha arboleda que tiene. Salidos fuera destos valles, es la tierra toda de grandes arenales que a las vezes se mudan de vna parte a otra, que no ay en ellos tan sólo vn árbol, porque lo quemó todo el fuego, y que la ceniza se tornó después en arena, y que después de hechas estas cosas, con otras muchas, dizen que (Pachacama) se tornó al cielo. De manera que estos yndios tuvieron por mayores y prominentes en superlativo grado a estos dos dioses Cons y Pachacama, porque fueron más poderosos que el Sol, ni la luna, ni la tierra; mas que idos estos dioses quedaron estos tres por dioses, pues los veen cada día, porque acrecientan, multiplican y clarifican lo que los otros hizieron y formaron. Esto me paresce que basta dezir en quanto a lo que toca a las supersticiones tan péssimas y tan malas que vsavan estos yndios en aquel tiempo tan feroz y de tanta ceguera en que el demonio los tenía engañados en muchas y diversas cosas de gran maldad y abominación de la sobervia. Mas, en fin, al fin todo uvo fin con la venida de los xpianos, y si se uviesse de contar todo por entero lo que ay en estas partes se hiziera vn gran volumen dello, y no de las guerras que uvo en estas provincias y reynos del Perú; y dexando todo, trataremos agora del temple y calidad de la tierra.



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Capítulo LVII
En donde se cuentan las calidades y temples de las tierras y provincias destos reynos del Perú, y de la cordillera de vnas sierras que ay en estas partes, y de muchas cosas incógnitas y maravillosas que avía en todas ellas


Los primeros y antiguos conquistadores que ganaron estas tierras del Perú las nombraron y llamaron, lo que ay desde el río Pirú hasta la governación del Chile, la Nueva Castilla, a differencia de la Nueva España, en donde se incluyen las cibdades, villas y lugares que agora de nuevo se han poblado por los españoles. Primeramente, los pueblos que ay junto a la marina son éstos: Sanctiago del Guayaquil, que está en tres grados. Puerto Viejo, que es en Manta, que por allí passa, o junto a él, la línea equinocial; Sant Miguel, en Piura, está en cinco grados. Truxillo, en Chimo, está en nueve grados; la cibdad de Los Reyes, en Lima, está en doze grados. La cibdad de Arequipa está en treze grados y medio. Cassi todos estos lugares están apartados a dos o tres leguas de la marina, y quando mucho están a ocho leguas, en donde biven muchos españoles muy ricos y hazendados con muchas grangerías, que están tan arraygados, como si uvieron nascido en la tierra. Los pueblos que se contienen en la serranía, como es dezir la tierra adentro, son los siguientes: la villa de San Francisco, en Quito, está en dos grados; la villa de la Zarza, está en ocho grados; la villa de los Bracamoros, está en diez grados; la cibdad de León en Guanuco, está en onze grados. Y passando más adelante digo que Sant Juan de la Frontera, en Guamanga, está en treze grados. La cibdad de Toledo, en el Cuzco, está en quinze grados. La cibdad de Nuestra Señora de la Paz, en Chuquiabo, está en diez y nueve grados. La villa de la Plata, en las Charcas, está en veinte grados. Pues todas estas tierras y provincias se dividen en tres cordilleras o caminos, que son: los llanos, que están por la costa de la mar, y la serranía que   -294-   llaman menor, y los Andes, que son vnas sierras bien ásperas y confragosas y de muy grandes pizarrales, y como son altíssimas, están cassi todo el año muy blancas de la nieve que tienen sobre sí. Y porque mejor se entienda todo esto será bien dezir lo que se contiene en cada cordillera, y será la primera la serranía menor, porque es habitable, y después diremos de las otras cordilleras y lo que en cada vna de ellas ay. Quanto a lo primero, es de saber que la serranía menor es vna cordillera de sierras y montes que en algunas partes son muy altas, y en otras por la mayor parte son llanas y de buen andar, y corren estas sierras más de tres mill leguas, como abaxo diremos. Según los pilotos y mareantes lo dizen, que lo han cartaboneado y andado por mar y por tierra, todas estas sierras no se apartan de la mar del Sur, quando mucho, veinte leguas; por aquí llueve mucho en sus tiempos y son los temporales como en España, y en otras partes desta serranía nieva mucho en sus tiempos, como es en Pariacaca y en otras partes, y por eso haze muy grandíssimos fríos, que se admarean los hombres que passan por aquí, o se mueren de frío si no ay quien los socorra. Los yndios que biven entre este frío y la calor que procede de los llanos están en templada tierra, mas empero son por la mayor parte ciegos; o tueros de nuve, y assí por maravilla verán, quando se juntan dos o tres yndios desta serranía, que no hay entre ellos vn ojo bueno, y dizen que lo causa cierta constelación o estrella que predomina por aquí. Andan los yndios desta serranía rebozados, a dos fines; lo vno, por no cegar el que no está ciego, y lo otro, porque no les vean vnos rabillos de carne que tienen en el colodrillo, que lo tienen por afrenta si se los veen el que no los tiene. Por ser tan fría esta serranía no tienen ningún género de árboles, sino en mucha cantidad de céspedes y matorrales pequeños, y zumuzos, que quando se queman huele vn poco a encienso de Castilla. Ay vna cierta mohosidad que se cría encima de las peñas, que paresce vna poca de tierra, de la qual se haze muy excelente fuego quando está bien seco, que arde muy gentilmente como si fuera de carbón de enzina o de roble. Por aquí ay dos   -295-   géneros de pacos, que propiamente son carneros y ovejas desta tierra; la lana dellos es muy grosera; sirve de hazer mantas groseras y frezadas, y para colchones y paños de corte de los baladís que agora se hazen por acá. Y la otra lana es muy fina, de la qual se hazen las mantas y los vestidos muy ricos para los grandes señores, y desta lana muy fina se hazía la borla que trayan los Yngas por ynsignia real, que otra persona de qualquier estado y condisción que fuera no la podía traer en la frente, so pena que yncurría en crimen «lessa majestatis», y agora la traen los curacas después que los Yngas murieron. Otro sí, ay otros géneros de carneros, que a los vnos llaman guanacos, que son como venados berrendos y corren muchíssimo y andan por los despoblados a grandes manadas. El otro género llaman urcos, que son los carneros que se comen, y se traen a las cibdades a vender cantidad dellos y se pesan en las carnecerías para todos, y es muy buena carne y sabrosa de comer, que son estos carneros tamaños como asnos sardescos y son muy gordos. El otro género se dizen llamas; son muy grandes, los quales cargan como a cavallos o mulas que andan en las recuas, y ay grandíssimos rebaños dellos, que los yndios los crían, y son ellos muy mansos y comen gentilmente mahíz y andan enxaquimados como bestias asnales o mulares. De todos estos cinco géneros de carneros son48 muy buenos de comer, y el sebo dellos paresce manteca de puerco más que sebo de carnero, porque no empalaga, que con ello se guisa de comer y con ello se hazen pasteles y buñuelos y otros manjares de buen comer. Estos carneros y toda su generosidad no tienen hiel, como las palomas, o como los elephantes, según que Aristótiles lo refiere en su libro catorce De animalibus, y Pedro Mexía, coronista de Su Majestad, dice en sus Coloquios que el asno no tiene hiel y que por eso es muy manso y rezio, que sufre mucho la carga que le hechan. La manera de como se cazan los carneros bravos y silvestres que andan por los campos y despoblados, es en esta forma:   -296-   ajúntanse muchos yndios de todos los pueblos comarcanos y traen vnas cuerdas o lazos, de largor de braza y media y de gordor del dedo miñique, hechas de nervios de animales y de pita. A los cabos destas cuerdas tienen vnas pelotillas de oro, o de plata, o de cobre, muy bien encaxadas en ellas, que les hazen vnos agujeros por medio, y tomando del vn cabo de la pelota, rodeando la otra por encima de la cabeza, hondeando al tiempo que la quieren tirar, y como son muchos los yndios, van a los dichos montes y despoblados dando grandes bozes y alaridos que espantan a los carneros. Y como van puestos en paradas, cada vno por su parte, se van ajuntando poco a poco a vn cabo donde ay algún llano desembarazado; allí los yndios, desque veen junto el ganado desembrazan las cuerdas y las tiran reziamente y enlazan los carneros por los pescuezos, que los tienen muy largos, como cigüeñas, y queriendo huyr no pueden, porque están assidos de las cuerdas dos o tres dellos. Y desta manera los toman y cazan y luego los atan con otras cuerdas o jaquimas que traen de respecto, y los yndios les escupen en los ojos, porque si esto no hazen, ellos escupen a los yndios con lo que tienen en el buche, y assí los llevan a sus casas, y los amansan como cavallos para cargallos. También ay por aquí muchos leones pardos, tigres, osos, lobos, puercos monteses, adives muy grandes, liebres, conejos, zorras tan grandes como adives, venados pardos y berrendos, con otra ynfinidad de animales. Ay en esta cordillera, en diversas partes, vnos valles hondos, en donde haze grandíssima calor, como en la marina, que también se cría aquí la coca, con que tratan y contratan los españoles y los yndios con ella, que es la moneda que corre por estas partes, como los almendrones o cacao en la Nueva España. Ay en estas partes vna yerva que paresce propiamente al apio, que tiene la flor amarilla, que sana toda llaga podrida, y si se pone en parte sana come la carne hasta el hueso, de que se haze vno llaga muy grande. De manera que esta yerva es buena para lo malo y malíssima para lo que está sano, y aun dizen muchos que esta yerva es muy buena para sanar las almorranas quando están de fuera. Los yndios   -297-   desta serranía por el gran frío que haze a sus tiempos vsan todos de vnas ropas de lana y algodón, con unas camisetas sin mangas que les llega(n) hasta las rodillas, a manera de costales, y no traen calzones, y cobíjanse con vnas mantas sin atallas, sino que hechan la vna punta al lado izquierdo, como capa. Y traen en las cabezas vnas hondas ceñidas y largas, y son de grandes fuerzas y bien fornidos, y todos biven en buena policía y en razón, que no es poco entre yndios. Las mugeres destos yndios andan galanamente vestidas a su vsanza con ropas de algodón o de lana fina, hasta los pies, las quales se ciñen con unas fajas de tres dedos de ancho y de diez varas en largo. Traen vnas cubijas que se ponen sobre los hombros, que llaman líquidas, que les da hasta las corbas, y las traen prendidas en los pechos con unos alfileres de aro o de plata o de cobre, que llaman «topo», en esta figura <. Estos vestidos vsan en toda esta serranía, y son ellas, por la mayor parte, grandes trabajadoras, y ayudan mucho a sus maridos en sus labranzas y en las guerras quando peleavan. En algunos pueblos destos tenían de costumbre las mugeres labrar los campos, heredades y mahizales que tenían, y cargarse, y ellos se quedavan en sus casas texiendo, hilando y haziendo de comer para sus mugeres para quando viniessen de trabajar y de fuera. Las casas que tienen son de adobes y de piedra, y algunas dellas son de azotea, y en algunas partes las cubren galanamente con mucha paja que terná de gordor de vna braza, que tura más de cinquenta años, a lo que dizen los yndios. Estas sierras tan nombradas, según se afirma por muchos mareantes, dizen que comienzan desde la Nueva Galicia de la Nueva España, hasta dar en Guatimala, y allí se tuercen y van a dar a Panamá y al Nombre de Dios, atravesando por en medio destos dos pueblos marítimos, en donde se haze vna abra por donde passan de vn lugar a otro. Passan aún más adelante estas sierras y atraviessan por las tierras de la governación de Pasqual de Andagoya y por la Gorgona y por las Barbacoas, y corren por el adelantamiento de Sebastián de Benalcázar y atraviesan por los reynos del Perú, que van a dar a la governación de Chile,   -298-   y de allí van a dar hasta el estrecho de Magallanes. De manera que tura su correndilla por muchas provincias y regiones, que es cosa de considerar que serán más de tres mil y doscientas leguas, que la mayor parte dellas están pobladas de yndios ferozes y de guerra que, plaziendo a Dios, yrán los xpianos a visitallos.




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Capítulo LVIII
En donde se da noticia de los muy grandes ríos que salen destas provincias y regiones del Perú, que van a dar a la mar del Norte, y cuenta quiénes fueron los que descubrieron por aquellas partes, y de la yerva escorzonela que ay


Destas sierras arriba contadas y de las sierras de los Andes, como abaxo diremos, nascen los muy nombrados y poderosos ríos que van a parar a la mar del Norte, que son el río del Darien, el río de Veragua, el río de Cartagena, que descubrió el capitán Alonso de Hojeda, que está en diez grados de la línea equinocial. Más adelante está vn río muy grande, y luego el de Sancta Martha, que descubrió Rodrigo de la Bastida, en el año de mill y quinientos y veinte y quatro años, que está en onze grados de la línea equinocial. Yendo más adelante está otro río muy grande y poderoso que está hazia el poniente, y por aqueste subió el licenciado Xpóbal Ximénez, y después de aver atravesado por las tierras y señorío del gran curaca Bogotá, que era vn yndio muy avisado, passó adelante con los suyos hasta que llegó al cerro de las Esmeraldas, que es vn cerro alto, raso y pelado. El curaca y señor deste cerro se llamava Somodoco, el qual, haziendo pazes con los xpianos se fue de buena gana con   -299-   ellos al dicho cerro y comenzando a cavar en la mina sacaron más de mill y ochocientas esmeraldas grandes y chicas, y muy finas y enteras. Éstas son las que se vieron y se contaron, mas empero uvo muchas hurtadas y avn tragadas por los soldados y escondidas por los yndios de servicio, porque no se las tomasse el capitán Ximénez, que fue esta riqueza vna de las admirables grandezas que a avido en el mundo hasta este tiempo. En esta tierra de Sancta Martha ay vna yerva muy ponzoñoza y pestilincial que llaman la manzanilla, y con el zumo della vntan los yndios las flechas quando van a pelear con sus enemigos, y por pequeña herida que haga la flecha en los hombres, y aun en los animales, los despacha con muerte rabiosa; y esta manzanilla es a manera de vna enzina grande. También se halla aquí la contrayerva, que a ley de creo, es la hipérbaton que halló Alexandro Magno, Rey de Macedonia, con la qual curó a su grande amigo y capitán Tholomeo, que en Cataluña, a lo que dizen, se llama escuerzonela, aunque otros la llaman rosa silvestre, y los latinos la llaman «cinorrodon». La traza y manera desta yerva, o planta, según la refiere el doctor Monardes, es muy linda y hermosa a la vista de todos los que la miran, y la naturaleza la pintó muy galana, como cosa que avía de aprovechar a todo el género humano. Es de altura de vn codo, poco más o menos; tiene la hoja a manera de achicoria cuando está muy adulta, algo más ancha que angosta; es trepada y gruesa, que se esparce y se estiende por el suelo, como se a visto. Assimismo es luenga y aguzada al cabo, y tiene vn nervio que se sigue desde su nascimiento hasta la punta, y su colores verde claro; hecha muchos tallos redondos, delgados, duros y lignosos, en lo alto dellos hecha unos capullos luengos, nerviosos y redondos, con vnas puntas como dientes, que tiran algo a los capullos de las clavellinas. En el mes de mayo salen destos capullos vnas flores muy apretadas, de muchas hojitas, las quales, abiertas del todo, se haze vna flor grande y redonda, y aquellas hojas se hazen como rayos del sol, o como tornasol, que es de muy linda y graciosa vista. En fin del mes de junio se le caen las hojas, y los capullos   -300-   se tornan redondos y hechan de sí muchas aristas muy en redondo, que parescen muy bien, y en el otoño, en los vasitos que quedan, está la simiente, y pasada la simiente se caen las hojas de la punta. La rayz de ella es a manera de zanahoria, carnosa y pesada; acaba en punta y vasse engrosando hazia las hojas, y tiene la corteza delgada, pegada a la misma raya, de color pardo o ceniciento, que tira a negro, algo áspero. Cortada o quebrada hecha de sí vna aguosidad pegajosa como leche; es toda blanca por de dentro y pingüe y dulce, y nasce por la mayor parte en lugares montuosos que tienen humidad, y su complissión es caliente y húmida en el primer grado, de manera que tiene otras muchas virtudes. Tornando a nuestra obra digo que nasce por aquí el río muy nombrado que llaman de la Plata, que atrás hize minción dél, con otros muchos y bien nombrados ríos que todos se ajuntan muy lexos de aquí y van a parar a la mar del Norte, como otras queda dicho. En este Río de la Plata sembró Sebastián Gaboto cinquenta y dos granos de trigo en el mes de setiembre, y cogió cinquenmill granos en trigo por el mes de diziembre. Assimismo nasce en estas partes el río muy nombrado que descubrió Vicente Yañes Pinzón en el año de mill y quinientos y quarenta y dos, llamándolo el Marañón, el qual nace junto a la cibdad de Quito, en el pueblo de Moyobamba, que dizen ser el mayor río que ay en entrambos mundos, y en él ay muchas yslas pobladas. El qual tiene su corriente cassi siempre por debaxo de (la) línea equinocial, como afirman muchos que lo an visto y andado, que corre más de mill y quinientas leguas, y assí dizen que tiene de boca en la entrada de la mar cinquenta leguas de ancho. Pero por las grandes bueltas que va dando por la tierra se ha de entender que no corre tantas leguas, que por camino derecho serán no más de sietecientas leguas, poco más o menos, que con todo es de grande admiración, si es assí como se cuenta49 y por esto le llaman algunos el mar dulce. Otros dizen   -301-   que éste es otro río que descubrió Francisco de Orellana, el nombre del qual se le puso en el año pasado50 de 1543 quando fue con Gonzalo Pizarro a la conquista de la Canela. Cresce la marea51 por aqueste río arriba más de cien leguas, y el52 desembocadero dél está en tres grados de la línea equinocial y entra el agua del río por la mar más de veinte leguas sin rebolverse con el agua salada. Quando Gonzalo Pizarro fue por tierra desde Quito a esta conquista, abaxando por él mucho, riberas de aqueste río, vido los secretos dél, el qual, yendo por sus jornadas contadas llegó a vn pueblo llamado Zumadoco; en esta provincia ay mucha canela, aunque no buena ni fuerte. El árbol es muy grande y tiene la hoja como de laurel y unos capullos como bellotas de alcornoque, y la corteza, hojas, tallos, rayzes y la fruta tienen el olor y sabor de canela, aunque no tiene tanta fuerza y virtud como la que se trae de España. Yendo Gonzalo Pizarro más adelante con doscientos y veinte hombres y con ciento y cinquenta cavallos y con quatro mill yndios amigos y tres mill ovejas y puercos, llegaron al pueblo de Quixos, en donde le salieron muchos yndios de guerra, y arremetiendo a ellos desaparecieron. Estando en este lugar tembló la tierra terriblemente y se hundieron más de sesenta casas y se abrió la tierra por muchas partes y uvo tantos truenos y relámpagos y rayos y cayó tanta agua que tuvieron rezelo de anegarse allí, y assí quedaron todos maravillados; los españoles passaron más aún adelante del dicho pueblo más de cinquenta leguas, siempre el río abaxo, (y) llegaron a vn terrible y espantoso salto que haze este poderoso río por vna canal hecha en peña biva, que terná más de cien estados de hondura, y (es) la canal que llaman Pongo, que quiere dezir puerta; es ancha de quarenta pies por donde se cuela el agua. Y el salto que haze el río hasta abaxo, al parescer de todos los que lo vieron, dizen que terná más de ciento   -302-   y cinquenta estados, que cierto es cosa maravillosa, que en todo el mundo no avrá otro tal salto de río como éste. Gonzalo Pizarro y los suyos passaron de la otra vanda deste río por vna puente de madera que hizieron sobre la espantosa canal, porque los yndios naturales les dixeron que de la otra parte del río era mexor tierra y que allá avía vn gran señor yndio muy rico que la mandava toda. Por tanto, creyendo los españoles todo esto, passaron la canal llevando todos ellos los oydos atapados con trapos, o con algodón, por no ensordecer del ruydo muy grande que haze el agua al tiempo que cae abaxo en el plan del agua. Este grandíssimo ruydo oyeron antes que a él llegassen, más de treynta leguas, y tuvieron entendido siempre que era la resaca y tumbo que hazía la mar en la costa, y que estavan muy cerca della y nunca acabavan de llegar a ella. Pues caminando estos hombres vieron que los yndios les avían mentido, porque la tierra fue peor, que era más poblada y montuosa, porque no vieron al gran señor que les dixeron, sino muchos yndios muy pobres, sin hallar ninguna de la riqueza que buscavan, ni en donde pudiezen hazer alguna habitación para en ella descansar o tener de comer. Pues andando desta suerte les faltó la comida, que no la hallavan en las partes por do passavan, por lo qual, vista la gran necesidad que llevavan, se dieron a pescar en el río para suplir la hambre que tenían, y assí tomaron muchos pescados de diversas maneras, con que se mantuvieron muchos días. Aquí se halló vn pece ancho y ternilloso que llaman tramielga, y este género de pescado es liso y sin escamas, y tiene estraña propiedad, que se esconde entre la arena y desde allí entorpece y pasma a los demás peces que por allí passan, y assí los caza y se los come. La ponzoña del qual es muy grande, que hasiendo o picando en el anzuelo o cebo que tiene, passa por el zedal y va por la caña, hasta dar en el brazo, que los entumece de tal manera que queda el hombro sin sentido y pasmado. Desta manera aconteció con muchos destos soldados con aqueste pescado, mas después sanavan luego y ninguno murió dello, mas con todo esto no dexaron de pescar, por la mucha hambre que tenían, y   -303-   quando sacavan de la tramielga se la comían, que dizen que no les hazía ningún mal. Y con esto caminaron muchas más leguas adelante, descubriendo muchas tierras, en donde hallaron en este paraje algunas poblazones, aunque la gente desnuda, y sin hallar ninguna de la riqueza que buscavan. Por lo qual ivan los soldados muy desesperados y estuvieron muchas vezes a canto de matar a Gonzalo Pizarro porque los llevaba a morir por tierras pobres y no sabidas, sin hallar qué comer, ni mantas de algodón para hazer camisas y de vestir. Como los yndios que llevavan de servicio, juntamente los cavallos, como avían andado tantas leguas cargados del fardaje de los soldados, y como avían sido muy trabajados los unos y los otros, murieron muchos dellos en el camino, por lo cual hizieron una barca bien grande en aquel río, metieron en ella todo el fardaje que tenían y dieron el cargo de la barca al capitán Francisco de Orellana, con sesenta hombres que yvan enfermos, que ya no podían caminar de puro cansados y despeados y bien acallenturados; fueles mandado que llevasen la barca poco a poco riberas del río abaxo, y que cada noche parasse junto al real para tomar lo que uviessen menester los soldados, y assí se hazía, que atavan la barca a vn árbol grande con vnas cuerdas muy rezias que hizieron de los lazos y reatas que llevavan. Caminando más adelante toparon vn otro río muy grande mayor que el primero, en donde su tuvo gran dificultad en lo passar, y como no, lo passaron, dieron todos la buelta con mucho plazer y alegría, aunque con gran pessar de no aver hallado otro pueblo de Caxamalca y vn otro Atagualpa. El capitán Francisco de Orellana, como yva en la barca, llegó a la junta destos dos ríos tan poderosos, la qual passaron con grandíssimo peligro de las vidas por amor de la gran resaca que hazían estos dos ríos al tiempo que se ajuntavan el vno con el otro. Y quando Francisco de Orellana y los suyos yvan navegando por este río vieron en las riberas dél muchos yndios de guerra, y en vna parte dél vieron vna yndia varonil que peleava animosamente con arco y flechas y macana, por la qual el Orellana llamo al río, de las Amazonas. Como el Capitán llevava algunos bastimentos   -304-   y aviendo hecho otra barca bien grande en donde se metieron la mitad dellos, y sin tener lizencia de Gonzalo Pizarro, se fue a España con voluntad de los suyos que le avían de dar fabor y ayuda en su negocio. Y llegado a España pidió a Su Magestad la conducta y merced de la conquista de aquella tierra, atribuyendo a sí mismo los gastos y trabaxos y descubrimiento deste tan poderoso río, al qual llamó de su nombre, aunque otros dizen que lo nombró de las Amazonas. Su Magestad, teniendo entendido ser todo assí lo que Francisco de Orellana le avía ynformado y dicho juntamente con los suyos, le hizo la merced del Adelantamiento y Generalato de aquel río, con tantas leguas en circuyto de distrito y jurisdición, y estando haziendo la gente a costa del Rey y para yr a su conquista, le dio vna muy grande enfermedad de que murió en breves días. De manera que de doscientos y veinte soldados que Gonzalo Pizarro llevó a las tierras de la Canela no bolvieron ciento, y de los yndios de paz que avían llevado de carga y de servicio, cassi todos murieron, y también se les murieron muchos cavallos, de cansados, y dellos se comieron. Los pocos soldados que quedaron se bolvieron a la cibdad de Quito a pie como romeros, desnudos, descalzos y llagadas en las espaldas con mataduras como bestias, por traer acuestas sus comidas, que la ropa que tenían se la avía llevado Francisco de Orellana, y della se les avía podrido y hecho pedazos. De manera que todos estos tristes soldados llegaron a Quito muy lastimados en los pies y piernas, y las manos hinchadas y comidas de mosquitos, que los hay por aquí infinitíssimos; de noche avía de los zancudos, y de día los xexenes o zinifes. Llegaron, pues, a esta cibdad muy destrozados, flacos y desfigurados, y las barbas y cabellos bien crescidos y largos, que a duras penas los conoscían los vezinos que los vieron salir desta cibdad muy soberbios, hinchados y phanfarrones, a cabo de dos años y medio que por allá estuvieron. Aquí es donde se dize por los que fueron en esta jornada, que muchas vezes Gonzalo Pizarro llevava a cuestas a los soldados enfermos que ya no podían andar ni passar adelante, y les dava a comer yervas cozidas y rayzes no   -305-