| Sala en el Alcázar de Toledo.
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| ESCENA I
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| El infante DON ENRIQUE, el infante DON JUAN, DON DIEGO DE HARO.
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| DON ENRIQUE |
Será la viuda Reina esposa mía, |
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y dárame Castilla su corona |
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o España volverá a llorar el día |
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que al conde Don Julián traidor pregona. |
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¿Con quién puede casar Doña María, |
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si de valor y hazañas se aficiona, |
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como conmigo, sin hacerme agravio? |
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Enrique soy, mi hermano Alfonso el Sabio. |
| DON JUAN |
La Reina y la corona pertenece |
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a Don Juan, de Don Sancho el Bravo hermano. |
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Mientras el niño rey Fernando crece, |
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yo he de regir el cetro castellano. |
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Pruebe, si algún traidor se desvanece, |
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a quitarme la espada de la mano; |
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que mientras gobernare su cuchilla |
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sólo Don Juan gobernará a Castilla. |
| DON DIEGO |
Está vivo Don Diego López de Haro, |
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que vuestras pretensiones tendrá a raya, |
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y dando al tierno Rey seguro amparo, |
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casará con su madre, y cuando vaya |
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algún traidor contra el derecho claro |
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que defiendo, señor soy de Vizcaya. |
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Minas son las entrañas de sus cerros, |
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que hierro dan con que castigue yerros. |
| DON ENRIQUE |
¿Qué es esto, Infante? ¿Vos osáis conmigo |
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oponeros al reino? ¿Y vos, Don Diego, |
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conmigo competís, y sois mi amigo? |
| DON JUAN |
Yo de mi parte la justicia alego. |
| DON DIEGO |
De mi lealtad a España haré testigo. |
| DON ENRIQUE |
A la Reina pretendo. |
| DON JUAN |
De su fuego |
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soy mariposa. |
| DON DIEGO |
Yo del sol que miro, |
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yerba amorosa que a sus rayos giro. |
| DON DIEGO |
Tío, Don Juan, soy vuestro, y de Fernando |
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el Santo que ganó a Sevilla, hijo. |
| DON JUAN |
Yo nieto suyo: Alfonso me está dando |
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sangre y valor con que reinar colijo. |
| DON DIEGO |
Primo soy del rey muerto; pero cuando |
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no alegue el árbol real con que prolijo |
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Ailí el cronista mi ascendencia pinta, |
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alegaré el acero de la cinta. |
| DON ENRIQUE |
Vos, caballero pobre, cuyo |
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Estado cuatro silvestres son, toscos y rudos, |
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montes de hierro, para el vil arado, |
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hidalgos por Adán, como él desnudos. |
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Adonde en vez de Baco sazonado, |
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manzanos llenos de groseros nudos dan |
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mosto insulso, siendo silla rica, |
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en vez de trono, el árbol de Garnica. |
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¡Intentáis de la Reina ser consorte, |
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sabiendo que pretende Don Enrique |
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casar con ella, ennoblecer su corte, |
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y que por rey España le publique! |
| DON JUAN |
Cuando su intento loco no reporte |
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y edificios quiméricos fabrique, |
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mientras el reino gozo y su hermosura, |
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se podrá desposar con su locura. |
| DON DIEGO |
Infantes, de mi Estado la aspereza |
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conserva limpia la primera gloria |
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que la dio, en vez del Rey, naturaleza, |
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sin que sus rayas pase la vitoria. |
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Cuatro bárbaros tengo por vasallos, |
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a quien Roma jamás conquistar pudo, |
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que sin armas, sin muros, sin caballos, |
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libres conservan su valor desnudo. |
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El árbol de Garnica ha conservado |
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la antigüedad que ilustra a sus señores, |
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sin que tiranos le hayan deshojado, |
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ni haga sombra a confesos ni a traidores. |
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En su tronco, no en silla real sentado, |
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nobles, puesto que pobres electores |
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tan sólo un señor juran, cuyas leyes |
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libres conservan de tiranos reyes. |
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Suyo lo soy agora, y del Rey tío, |
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leal en defenderle, y pretendiente |
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de su madre, a quien dar la mano fío, |
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aunque la deslealtad su ofensa intente. |
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Infantes, si a la lengua iguala el brío, |
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intérprete es la espada del valiente; |
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el hierro es vizcaíno, que os encargo, |
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corto en palabras, pero en obras largo. |
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| ESCENA II
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| LA REINA DOÑA MARÍA, de viuda. DON ENRIQUE, DON JUAN, DON DIEGO.
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| REINA |
¿Qué es aquesto, caballeros, |
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defensa y valor de España, |
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espejos de lealtad, |
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gloria y luz de las hazañas? |
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Cuando muerto el rey Don Sancho, |
|
mi esposo y señor, las galas |
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truecan León y Castilla |
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por jergas negras y vastas; |
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cuando el moro granadino |
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moriscos pendones saca |
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contra el reino sin cabeza, |
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y las fronteras asalta |
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por la lealtad defendidas, |
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y abriéndose su Granada, |
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por las católicas vegas |
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blasfemos granos derrama; |
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¡en civiles competencias, |
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pretensiones mal fundadas, |
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bandos que la paz destruyen |
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y ambiciosas arrogancias, |
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cubrís de temor los reinos, |
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tiranizáis vuestra patria, |
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dando en vuestra ofensa lenguas |
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a las naciones contrarias! |
|
¡Ser mis esposos queréis, |
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y como mujer ganada |
|
en buena guerra, el derecho |
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me reducís de las armas! |
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¡Casarme intentáis por fuerza |
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y ilustrándoos sangre hidalga, |
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la libertad de mi gusto |
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hacéis pechera y villana? |
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¿Qué veis en mí, ricoshombres? |
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¿Qué liviandad en mi mancha |
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la conyugal continencia que |
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ha inmortalizado a tantas? |
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¿Tan poco amor tuve al Rey? |
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¿Viví con él mal casada? |
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¿Quise bien a otro, doncella? |
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¿A quién, viuda, di palabra? |
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Ayer murió el Rey mi esposo, |
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aún no está su sangre helada |
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de suerte que no conserve |
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reliquias vivas del alma. |
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Pues cuando en viudez llorosa |
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la mujer más ordinaria |
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al más ingrato marido |
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respeto un año le guarda; |
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cuando apenas el monjil |
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adornan las tocas blancas, |
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y juntan con la tristeza |
|
gloria del vivir casta; |
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yo, que soy reina, y no menos |
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al rey don Sancho obligada. |
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¿Queréis, grandes de Castilla, |
|
que desde el túmulo vaya |
|
al tálamo incontinente? |
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¿De la virtud a la infamia? |
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¿Me conocéis, ricoshombres? |
|
¿Sabéis que el mundo me llama |
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la reina Doña María? |
|
¿Que soy legítima rama |
|
del tronco real de León; |
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y como tal, si me agravian, |
|
seré leona ofendida, |
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que muerto su esposo brama? |
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Si porque el Rey es un niño |
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y una mujer quien le ampara, |
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os atrevéis ambiciosos |
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contra la fe castellana; |
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tres almas viven en mí: |
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la de Sancho, que Dios haya, |
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la de mi hijo, que habita |
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en mis maternas entrañas, |
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y la mía, en quien se suman |
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esotras dos: ved si basta |
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a la defensa de un reino |
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una mujer con tres almas. |
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Intentad guerras civiles, |
|
sacad gentes en campaña. |
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Vuestra deslealtad pregonen |
|
contra vuestro Rey las cajas; |
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que aunque mujer, yo sabré, |
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en vez de las tocas largas |
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y el negro monjil, vestirme |
|
el arnés y la celada. |
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Infanta soy de León; |
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salgan traidores a caza |
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del hijo de una leona, |
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que el reino ha puesto en su guarda; |
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veréis si en vez de la aguja, |
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sabrá ejercitar la espada, |
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y abatir lienzos de muros |
|
quien labra lienzos de Holanda. |
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| ESCENA III
|
| Descúbrese sobre un trono el rey Don Fernando, niño y coronado.
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| EL REY DON FERNANDO acompañamiento. LA REINA, DON ENRIQUE, DON JUAN,
DON DIEGO. |
| REINA |
Vuestro natural señor |
|
es éste, y la semejanza |
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de Don Sancho de Castilla; |
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Fernando cuarto se llama. |
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Al sello real obedecen, |
|
sólo por tener sus armas, |
|
los que su lealtad estiman, |
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con ser un poco de plata. |
|
El que veis es sello vivo |
|
en quien su ser mismo graba |
|
vuestro Rey, que es padre suyo; |
|
su sangre las armas labran. |
|
Respetadle aunque es pequeño; |
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que el sello nunca se iguala |
|
al dueño en la cantidad; |
|
que tenga su forma basta. |
|
Forma es suya el niño rey: |
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llegue el traidor a borrarla, |
|
rompa el desleal el sello; |
|
conspire la envidia ingrata. |
|
Ea, lobos ambiciosos, |
|
un cordero simple bala; |
|
haced presa en su inocencia, |
|
probad en él vuestra rabia, |
|
despedazad el vellón |
|
con que le ha cubierto España, |
|
y privadle de la vida, |
|
si a esquilmar venía su lana. |
|
Si muere, morirá rey; |
|
y yo con él abrazada, |
|
sin ofender las cenizas |
|
de mi esposo, siempre casta, |
|
daré la vida contenta, |
|
antes que el mundo en mi infamia |
|
diga que otro que Don Sancho |
|
esposa suya me llama. |
| DON JUAN |
Alto, pues la justicia que me esfuerza |
|
a Castilla conquiste, pues la heredo, |
|
que mi esposa seréis de grado o fuerza, |
|
y lo que amor no hizo, lo hará el miedo. |
|
Yo haré que vuestra voluntad se tuerza, |
|
cuando veáis la vega de Toledo |
|
llena de moros, y en mi ayuda todos, |
|
asentarme en la silla de los godos. |
| (Vase.)
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| DON ENRIQUE |
El rey de Portugal es mi sobrino; |
|
el derecho que tengo al reino ampara. |
|
Pues que juzgáis mi amor a desatino |
|
cuando creí que cuerda os obligara, |
|
enarbolar su enseña determino, |
|
triunfando en ellas mi justicia clara, |
|
aunque fueran sus muros de diamantes, |
|
contra tu Alcázar real y San Cervantes. |
| (Vase.)
|
| DON DIEGO |
Reina, Aragón mi intento favorece, |
|
Vizcaya es mía, y de Navarra espero |
|
ayuda cierta; si mi amor merece |
|
la mano hermosa que adoré primero, |
|
favor seguro al niño rey ofrece |
|
contra Enrique, Don Juan y el mundo entero. |
|
Despacio consultad vuestro cuidado |
|
mientras por la respuesta vuelvo armado. |
| (Vase.)
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| |
| ESCENA IV
|
| LA REINA, EL REY, acompañamiento.
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| REINA |
Ea, vasallos, una mujer sola, |
|
y un niño rey que apenas hablar sabe, |
|
hoy prueban la lealtad en que acrisola |
|
el oro del valor con que os alabe. |
|
La traición sus banderas enarbola; |
|
si amor de ley en vuestros pechos cabe, |
|
volved por los peligros que amenazan |
|
a un cordero que lobos despedazan. |
|
Si la memoria de Fernando el Santo |
|
os obliga a amparar a su biznieto, |
|
Fernando como él; si puede tanto |
|
de un Sabio Alfonso el natural respeto; |
|
si un rey Don Sancho os mueve, si mi llanto, |
|
si un ángel tierno a vuestro amor sujeto, |
|
conservadle leales en su silla. |
| (Gritan dentro.)
|
| UNOS |
¡Viva Enrique! |
| OTROS |
¡Don Juan, rey de Castilla! |
| REINA |
Por Don Enrique y por Don Juan pregona |
|
la deslealtad, el reino alborotado. |
| REY |
Madre, infinito pesa esta corona. |
|
Abájame de aquí, que estoy cansado. |
| (La reina le baja.)
|
| REINA |
¿Pesa, hijo? Decís bien, pues ocasiona |
|
su peso la lealtad, que os ha negado |
|
el interés que a la razón cautiva. |
| (Dentro.)
|
| UNOS |
¡Castilla por Don Juan! |
| OTROS |
¡Enrique viva! |
| REY |
Diga, madre, ¿qué voces serán éstas? |
|
¿Está mi corte acaso alborotada? |
| REINA |
Sí, mi Fernando. |
| REY |
Haránme todos fiestas |
|
porque ven mi cabeza coronada. |
| REINA |
Traidores contra vos las dan molestas. |
| REY |
¿Traidores contra mí? Déme una espada. |
|
Por vida de quien soy... |
| REINA |
¡Ay, hijo mío! |
|
De vuestro padre el Rey es ese brío. |
| |
| ESCENA V
|
| DON MELENDO, Dichos.
|
| DON MELENDO |
¿Qué aguarda, gran señor, ya Vuestra Alteza? |
|
Del Alcázar Don Juan se ha apoderado, |
|
y Don Enrique de la fortaleza |
|
de San Cervantes, y han determinado |
|
prenderos. |
| REY |
Cortaréles la cabeza, |
|
por vida de mi padre. |
| REINA |
¡Ay, hijo amado! |
|
Huyamos a León, que es patria mía. |
| REY |
Pagármelo han, traidores, algún día. |
| (Vanse.)
|
| |
| ESCENA VI
|
| Vista exterior de Valencia de Alcántara. Árboles en el fondo. Una casa de extramuros, a
un lado. Es de noche |
| DON JUAN ALONSO y DON PEDRO CARVAJAL, CARRILLO.
|
| DON ALONSO |
Don Pedro, ¡hermosa mujer! |
| DON PEDRO |
Presto della te despides. |
| DON ALONSO |
A Don Juan de Benavides |
|
aguarda; que a no temer |
|
su venida, un siglo entero |
|
juzgara por un instante. |
| DON PEDRO |
¿Ya es tu esposa? |
| DON ALONSO |
Y más constante |
|
yo en amalla que primero. |
| CARRILLO |
El primer amante has sido |
|
que dando alcance a la presa, |
|
se levanta de la mesa |
|
con hambre, habiendo comido; |
|
que la costumbre de amar |
|
agora, si tienes cuenta, |
|
es de postillón en venta. |
|
Beber un trago, y picar. |
| DON ALONSO |
No es manjar Doña Teresa |
|
de Benavides, de modo |
|
que aunque satisfaga en todo, |
|
cause fastidio su mesa. |
|
Cuando con el apetito |
|
la voluntad está unida, |
|
da gusto toda la vida. |
| CARRILLO |
Siempre amor muere de ahíto; |
|
pues por más que satisfaga |
|
y cause gusto mayor, |
|
siendo él dulce, y niño amor, |
|
fácilmente se empalaga. |
|
Pero comiste de priesa, |
|
y te levantas picado. |
| DON PEDRO |
En fin, ¿la mano le has dado |
|
de esposo a Doña Teresa? |
| DON ALONSO |
Ya tuvieron fin mis males. |
|
¿Cómo albricias no me pides? |
| DON PEDRO |
Hermano, ella es Benavides, |
|
y nosotros Carvajales. |
|
Ni ganastes con su amor |
|
ni perdida. |
| DON ALONSO |
Su belleza, |
|
aunque no aumente nobleza, |
|
Don Pedro, a nuestro valor, |
|
basta para enriquecer |
|
la voluntad que la adora. |
| DON PEDRO |
Como cesasen agora, |
|
por medio de esta mujer, |
|
los bandos y enemistades |
|
de su linaje y el nuestro, |
|
contento por tu amor muestro. |
| DON ALONSO |
Noblezas y calidades |
|
en el reino de León |
|
los Benavides abonan, |
|
y nuestro valor pregonan |
|
los que honran nuestro blasón. |
|
De la descendencia real |
|
que ilustra a los Benavides, |
|
viene, si la nuestra mides, |
|
la casa de Carvajal. |
| CARRILLO |
Si te casas con su hermana, |
|
mal o bien, ya estáis los dos |
|
bajo de un yugo, por Dios. |
|
Ya bosteza la mañana |
|
crepúsculos clarioscuros. |
|
¿Qué es lo que hacemos aquí? |
| DON ALONSO |
Lo que intentaba adquirí. |
|
Temores, vivid seguros, |
|
pues Doña Teresa es mía. |
| DON PEDRO |
Guarda he sido de tu amor. |
| DON ALONSO |
Eres mi hermano menor, |
|
y el alma que se fía |
|
de ti, mi Don Pedro, el dueño. |
| CARRILLO |
Vámonos de aquí a acostar; |
|
que tengo que repasar |
|
ciertas cuentas con el sueño. |
| (Vanse.)
|
| |
| ESCENA VII
|
| DON JUAN DE BENAVIDES, CHACÓN.
|
| BENAVIDES |
Tarde salí de León; |
|
pero ya estamos en casa. |
| CHACÓN |
Terrible es tu condición, |
|
pues me da el sueño por tasa. |
| BENAVIDES |
Hoy descansarás, Chacón. |
| CHACÓN |
¿Qué importara que estuvieras |
|
esta noche en la ciudad, |
|
y en saliendo el sol vinieras? |
| BENAVIDES |
Sospechas de calidad |
|
me asombran con mil quimeras. |
|
Las dos leguas que hasta aquí |
|
hay de León, he venido |
|
tan fuera, Chacón, de mí, |
|
que ni el camino he sentido, |
|
ni dónde estoy. |
| CHACÓN |
¿Cómo así? |
| BENAVIDES |
Siempre de ti me he fiado. |
|
Ya sabes que aquí, en Valencia |
|
de Alcántara, está fundado |
|
el solar de mi ascendencia. |
| BENAVIDES |
Ya sabes que aquí también, |
|
asientan los Carvajales. |
|
Su casa... |
| CHACÓN |
Sí, sé. Pues, ¿bien?... |
| BENAVIDES |
Y que con bandos parciales, |
|
en dos cuadrillas se ven |
|
cuantos en Valencia habitan |
|
divididos. |
| CHACÓN |
Heredastes |
|
los enojos que os incitan, |
|
con la leche que mamastes. |
| BENAVIDES |
Ellos el gusto me quitan. |
|
En León supe, Chacón, |
|
que Don Juan de Carvajal |
|
tiene a mi hermana afición, |
|
y contra el odio mortal |
|
que sustenta mi opinión, |
|
casarse en secreto intenta |
|
con ella. |
| CHACÓN |
Por ese medio |
|
vuestra enemistad sangrienta |
|
hallará en la paz remedio. |
| BENAVIDES |
No puede venirme afrenta, |
|
en esta ocasión, igual. |
| CHACÓN |
Pasiones os bien que olvides. |
| BENAVIDES |
Antes que la sangre real |
|
que ilustra a los Benavides, |
|
con sangre de Carvajal |
|
se mezcle, de un vil pastor |
|
será mi hermana mujer |
|
de un oficial sin valor, |
|
de un alarbe mercader, |
|
de un confeso, que es peor. |
| CHACÓN |
¡Dios me libre de enojarte! |
|
Extraña es tu condición. |
| BENAVIDES |
Esta sospecha fue parte |
|
para salir de León |
|
a tal hora. ¿Por qué parte |
|
podremos entrar en casa |
|
sin avisar mi venida, |
|
para saber lo que pasa |
|
y quitarla con la vida |
|
el torpe amor que la abrasa? |
| |
| ESCENA VIII
|
| DON ALONSO, DON PEDRO, CARRILLO, BENAVIDES, CHACÓN.
|
| DON ALONSO |
(Hablando con su hermano, sin ver a BENAVIDES y CHACÓN.) |
|
Si el hermano de mi esposa, |
|
como dicen, ha sabido |
|
nuestra intención amorosa, |
|
y de León ha venido, |
|
no es amante el que reposa |
|
y deja en tan manifiesto |
|
peligro a quien sirve y ama. |
|
A saberlo estoy dispuesto |
|
de su casa. Hermano, llama. |
| BENAVIDES |
(Aparte, a su criado.) |
|
Chacón, ¿no adviertes en esto? |
|
Ciertas mis sospechas son. |
| DON PEDRO |
Don Juan Benavides tiene |
|
tan mala la condición, |
|
que si acaso a saber viene |
|
que gozas la posesión |
|
de tu amor, y lo que pasa, |
|
le ha de dar muerte cruel; |
|
y así el sacarla de casa |
|
para asegurarla dél, |
|
es cordura. |
| BENAVIDES |
(Aparte.) |
|
¡Ay suerte escasa! |
|
Mi deshonra averigüé. |
|
¿Cómo mi enojo resisto? |
| DON ALONSO |
Que viene a vengarse sé |
|
de quien informarle ha visto |
|
que esta noche la gocé. |
|
Y así quiero diligente, |
|
pues es mi esposa, librarla |
|
de su cólera impaciente; |
|
que bien podremos guardarla |
|
de todo el mundo, aunque intente |
|
sacarla de mi poder. |
| DON PEDRO |
Cuando por bien no lo lleve, |
|
si nos quisiere ofender, |
|
junto deudos, y armas pruebe; |
|
que en volviéndose a encender |
|
los bandos que sustentamos, |
|
tantos parientes tenemos |
|
como él. |
| DON ALONSO |
Llama, no perdamos |
|
la ocasión que pretendemos, |
|
pues a sus puertas estamos. |
| BENAVIDES |
(Aparte.) |
|
Ya no basta el sufrimiento. |
| (Habla con los Carvajales.)
|
|
Los que caballeros son, |
|
nunca intentan casamiento |
|
a oscuras, como el ladrón |
|
de infame merecimiento. |
|
Su sangre y nobleza ofende |
|
quien honras hurtar porfía |
|
a oscuras, si no es que entiende |
|
que no merece de día |
|
lo que de noche pretendo. |
|
Y no en balde conjeturo |
|
de aquí vuestro menosprecio, |
|
y valor poco seguro; |
|
que no tiene mucho precio |
|
lo que se vende a lo oscuro. |
|
Como mi puerta ennoblece |
|
el barreado león, |
|
que en campo de plata ofrece |
|
a mi sangre el real blasón |
|
que vuestra envidia apetece, |
|
temisteis verte de día; |
|
y como ausente me hallasteis, |
|
y que él la puerta os tenía; |
|
por las paredes entrasteis |
|
de noche, en fe que dormía. |
|
Mas como me vio ofendido, |
|
bramando en esta ocasión, |
|
me sacó con su bramido |
|
un león de otro León, |
|
donde estaba divertido. |
|
A satisfacer la fama |
|
que me habéis hurtado vengo: |
|
mi agravio es león que brama; |
|
un león por armas tengo, |
|
y Benavides se llama. |
|
De vuestros torpes amores |
|
daré venganza a mi enojo, |
|
mostrando a mis sucesores |
|
la nobleza de un león rojo |
|
en sangre de dos traidores. |
| DON ALONSO |
Como ya sois mi cuñado, |
|
ni de palabras me afrento, |
|
ni de mi enojo heredado |
|
tomar la venganza intento, |
|
aunque ocasión me habéis dado. |
|
Si, como se usa, llegara |
|
a afrentar vuestra opinión, |
|
y a Doña Teresa hurtara |
|
la honra, fuera ladrón |
|
que vuestra casa escalara; |
|
pero siendo esposa mía, |
|
ni deshonraros procuro, |
|
ni es mi amor mercaduría |
|
que quien la compra a lo oscuro, |
|
la desestima de día. |
|
Si un león es el blasón |
|
que a vuestras puertas ponéis |
|
en guarda de su opinión, |
|
porque de un rey descendéis, |
|
el mismo rey de León |
|
me da nobleza estimada, |
|
por su nieto y descendiente; |
|
y como el de esa portada |
|
me conoció por pariente, |
|
me dejó libre la entrada. |
|
Si dio bramidos, sería, |
|
no del furor que os abrasa, |
|
sino en señal de alegría; |
|
por verme honrar vuestra casa, |
|
festejándoos, bramaría. |
|
Cuanto y más que en tal demanda, |
|
no temo vuestro león, |
|
porque en mi defensa anda, |
|
dando a mis armas blasón, |
|
un tigre sobre una banda; |
|
porque para no temerle, |
|
cuando mi amor amenace, |
|
tengo, si llega a ofenderle, |
|
tigre que le despedace, |
|
y banda con que prenderle. |
| DON PEDRO |
Don Juan, esposo es mi hermano |
|
de Doña Teresa ya, |
|
y sin dar quejas en vano, |
|
la paz y la guerra está |
|
desde agora en vuestra mano. |
|
Si venís en lo primero, |
|
parentesco y amistad |
|
eterna ofreceros quiero; |
|
si en lo segundo, dejad |
|
palabras, y hable el acero; |
|
que en campo y batalla igual, |
|
probando fuerzas y ardides, |
|
daréis a España señal |
|
vos del valor, Benavides, |
|
y nos dél de Carvajal. |
| BENAVIDES |
Mil veces digo que aceto |
|
el propuesto desafío. |
| DON ALONSO |
Póngase, pues, en efeto, |
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que del valor en que fío |
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ya victoria me prometo. |
| BENAVIDES |
Pues aguardad. |
| DON ALONSO |
Eso no; |
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que el enojo que os abrasa, |
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vuestra hermana receló; |
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y si entráis en vuestra casa, |
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juzgando que os agravió, |
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procuraréis ofendella. |
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O dejádmela sacar, |
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o no habéis de entrar en ella. |
| BENAVIDES |
Todo eso es acumular |
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agravios a mi querella. |
| DON ALONSO |
Vive en ella mi esperanza. |
| BENAVIDES |
Haced mi enojo mayor; |
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que el castigo y su tardanza |
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dé filos a mi valor, |
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y aceros a mi venganza. |
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| ESCENA IX
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| LA REINA, dichos, después, EL REY.
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| REINA |
Oíd, ilustres Carvajales, |
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Benavides excelentes, |
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mis deudos sois y parientes. |
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Blasones os honran reales: |
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mostrad hoy que sois leales. |
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Un árbol sirve de silla |
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a la inocencia sencilla |
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de vuestro Rey incapaz. |
| (Descubre al Rey niño, encerrado en el tronco de un árbol.)
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No permitáis que en agraz |
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os le malogre Castilla. |
| BENAVIDES |
¡Oh retrato del amor, |
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niño rey, humilde Alteza! |
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Con tu angélica belleza |
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enternece mi rigor. |
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No tuviera yo valor, |
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si el socorro que me pides, |
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a las perlas que despides |
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negaran mis fieles labios. |
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Por los tuyos, sus agravios |
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olvidan los Benavides. |
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¡Oh!, famosos Carvajales, |
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treguas al enojo demos, |
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y para después dejemos |
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guerras y bandos parciales. |
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No salgan los desleales |
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con su bárbaro consejo. |
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A estos pies mi agravio dejo, |
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para volverte a tomar; |
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que mal se podrá olvidar |
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el odio heredado y viejo. |
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Juntemos nuestros amigos, |
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y de dos un campo hagamos; |
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que mientras al Rey sirvamos, |
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no hemos de ser enemigos. |
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Serán los cielos testigos, |
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para ilustrarnos después, |
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de que hoy el valor leonés |
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con lealtad y con amor, |
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el bien del Rey su señor |
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antepone a su interés. |
| DON ALONSO |
Fénix de España, nacido |
|
para que su gloria aumente, |
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pájaro sois inocente, |
|
en ese árbol como en nido. |
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¿Quién, mi perla, os ha escondido |
|
desa suerte? |
| REY |
Me han quitado |
|
mi reino, y no me han dejado |
|
aún la cuna en que nací; |
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y como a Herodes temí, |
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vengo huyendo al despoblado. |
| DON PEDRO |
No temáis del gavilán, |
|
pájaro tierno y hermoso, |
|
por más que intente ambicioso |
|
hacer presa en vos Don Juan. |
| BENAVIDES |
Todos por ti morirán, |
|
sol de España, hasta que quedes |
|
libre de las viles redes |
|
de ambiciosos cazadores. |
| REY |
Vengadme destos traidores; |
|
que yo os juro hacer mercedes. |
| DON ALONSO |
Dadnos a besar la mano, |
|
cifra de la discreción. |
| BENAVIDES |
Alto, hidalgos, a León; |
|
muera el Infante tirano. |
| (A la REINA.) |
|
Y vos, ejemplo cristiano, |
|
regidnos desde este día, |
|
y será, pues de vos fía |
|
el cielo una ilustre hazaña, |
|
la Semíramis de España |
|
la reina Doña María. |
| (Vanse.)
|
| |
| ESCENA X
|
| Sala en el palacio de León.
|
| DON ENRIQUE, DON JUAN, CABALLEROS, MÚSICOS.
|
| DON ENRIQUE |
Goce Vuestra Majestad |
|
deste reino de León |
|
mil años la posesión. |
| DON JUAN |
Con larga felicidad |
|
Vuestra Majestad posea |
|
el de Murcia y de Sevilla, |
|
y dilatando su silla, |
|
sujeto a su nombre vea |
|
el de Granada y Arjona; |
|
que yo, mientras que viviere |
|
Don Fernando, y pretendiere |
|
su madre vuestra corona, |
|
tenerme por rey no puedo. |
| DON ENRIQUE |
Ya no hay de quien recelar. |
|
No le ha quedado lugar |
|
desde Tarija a Toledo. |
|
Ni desde él hasta Galicia, |
|
que rey a Fernando nombre, |
|
ni caballero o ricohombre, |
|
que en fe de nuestra justicia, |
|
a Don Juan y a Don Enrique |
|
no ofrezca el blasón real. |
|
Aragón y Portugal, |
|
por más que se justifique, |
|
en nuestro favor tenemos: |
|
aliado, el navarro es; |
|
ampáranos el francés; |
|
con gentes y armas nos vemos. |
|
¿Dónde irá Doña María, |
|
que nuestro amigo no sea? |
| DON JUAN |
No es bien que el reino posea |
|
el bastardo hijo que cría. |
|
Casóse en grado prohibido |
|
con ella mi hermano el Rey; |
|
no legitima la ley |
|
al que de incesto ha nacido. |
|
El derecho que me toca, |
|
defenderé hasta morir. |
| DON ENRIQUE |
Reina pudiera vivir, |
|
a no ser la infanta loca, |
|
si no nos menospreciara, |
|
y con uno de los dos |
|
se casara. |
| DON JUAN |
Vuelve Dios |
|
por nuestra justicia clara, |
|
pero mientras en prisión |
|
el hijo y madre no estén, |
|
aunque obediencia me den |
|
Toledo, Castilla, León, |
|
no puedo vivir seguro, |
|
y así a buscarlos me parto. |
| (Suenan dentro voces y música.)
|
| UNOS |
¡Viva Don Fernando el Cuarto, |
|
Rey legítimo! |
| DON JUAN |
En el muro |
|
suenan voces. |
| OTROS |
¡Viva el rey |
|
Don Fernando de León! |
|
Y los infames que son, |
|
en ofensa de su ley, |
|
desleales, ¡mueran! |
| VOZ GENERAL |
¡Mueran! |
| DON ENRIQUE |
Ingratos cielos, ¿qué es esto? |
| |
| ESCENA XI
|
| DON NUÑO, dichos.
|
| DON NUÑO |
Socorred la ciudad presto; |
|
que sus vecinos se alteran. |
|
Ya al Rey niño han admitido |
|
en el Alcázar, cercado |
|
de mil hombres, que han juntado |
|
por todo aqueste partido |
|
Juan Alfonso Benavides |
|
junto a los dos Carvajales. |
| DON ENRIQUE |
Si al encuentro no los sales, |
|
y aqueste alboroto impides, |
|
Infante Don Juan, no creas |
|
que en León logres tu silla. |
| DON JUAN |
Ni que en Murcia y en Sevilla, |
|
Don Enrique, rey te veas. |
|
Enrique, alto, a la defensa; |
|
que dos pobres escuderos, |
|
que ayer no eran caballeros, |
|
no nos han de hacer ofensa. |
| DON ENRIQUE |
Ni una mujer desarmada |
|
es bien que temor nos dé |
|
con un niño. |
| DON JUAN |
Moriré |
|
diciendo: «O César, o nada.» |
| |
| ESCENA XII
|
| BENAVIDES, DON ALONSO, DON PEDRO, vecinos armados. Dichos.
|
| DON ALONSO |
Volvió Dios por la justicia |
|
del hermoso y tierno Infante; |
|
castigó desobedientes, |
|
dio victoria a los leales. |
|
Dense los dos a prisión. |
| DON JUAN |
¿Cómo dar a prisión? Antes |
|
las vidas, y morir reyes. |
| BENAVIDES |
Ya será imposible, Infantes. |
|
Vuestras gentes están rotas, |
|
y los fieles estandartes, |
|
por Fernando de León |
|
tremolan los homenajes. |
| (Quítanles las armas.)
|
| DON ALONSO |
Vuestras Altezas, señores, |
|
puesto que puedan llamarse |
|
más fuertes que venturosos |
|
en este infelice trance, |
|
culpen la poca justicia |
|
con que han querido quitarle |
|
a un rey legítimo el reino, |
|
noble herencia de sus padres; |
|
y de la reina María, |
|
cuyos presos son, alaben |
|
la vitoriosa entereza, |
|
y condición agradable; |
|
que de su piadoso pecho, |
|
como lleguen a humillarse |
|
por vasallos del Rey niño, |
|
cuando la cerviz abajen |
|
y sus sacras manos besen, |
|
les dará las suyas reales, |
|
libertad que los obligue, |
|
y perdón que los espante. |
| DON JUAN |
Si el deseo de reinar, |
|
que tantos insultos hace |
|
como cuentan las historias, |
|
fuera disculpa bastante, |
|
yo quedara satisfecho; |
|
pero no hay razón que baste |
|
contra la poca que tuve |
|
en venir a coronarme. |
|
Su indignación justa temo; |
|
que es mujer, y en ellas arde |
|
la ira, y con el poder |
|
del límite justo salen; |
|
que a no recelar su enojo, |
|
hoy viera León echarme |
|
a sus victoriosos pies. |
| BENAVIDES |
La clemencia siempre nace |
|
del valor y la vitoria, |
|
porque es la venganza infame. |
| DON ENRIQUE |
La reina Doña María |
|
no es mujer, pues vencer sabe |
|
los rebeldes de su reino, |
|
sin que peligros la espanten. |
|
Echémonos a sus pies; |
|
que siendo los dos su sangre, |
|
y ella tan cuerda y piadosa, |
|
sentirá que se derrame; |
|
y soldando nuestras quiebras, |
|
fieles desde aquí adelante |
|
procuraremos servirla, |
|
porque nuestro honor restaure. |
|
Dios ampara al rey Fernando, |
|
y pelea por su madre. |
| DON PEDRO |
¡Noble determinación!, |
|
aunque por hoy se dilate; |
|
que no permita la Reina |
|
que Vuestras Altezas la hablen. |
|
Mientras que se desenoja, |
|
será esta torre su cárcel. |
| DON JUAN |
Y no estrecha, si vos sois |
|
della, Don Pedro, el alcaide. |
| DON PEDRO |
Con ese título me honra. |
| |
| ESCENA XIII
|
| DON LUIS, con una fuente de plata, y en ella un papel, dichos.
|
| DON LUIS |
La Reina ha mandado, Infantes, |
|
que entréis en esa capilla, |
|
donde os esperan los padres |
|
que vuestras almas dispongan, |
|
porque quiere en esta tarde |
|
mostrar a España del modo |
|
que allanar rebeldes sabe. |
| DON ENRIQUE |
La Reina, nuestra señora, |
|
¿es posible que eso mande? |
|
¡La piadosa! ¡La clemente! |
|
¡A dos primos! ¡A dos grandes! |
|
¡Ah, mujeres! ¡Qué bien hizo |
|
Naturaleza admirable |
|
en no entregaros las armas! |
| DON JUAN |
Cuando darnos muerte mande, |
|
y por medio del rigor |
|
a Fernando el reino allane; |
|
Portugal y Aragón tienen |
|
reyes de nuestro linaje, |
|
que nuestra muerte la pidan |
|
y castiguen sus crueldades. |
| DON ENRIQUE |
Ya no es tiempo de querellas. |
|
Ofender las majestades |
|
en daño de su corona |
|
es crimen mortal y grave. |
|
Pues que como caballeros |
|
hemos peleado, Infante, |
|
el morir como cristianos |
|
es hoy hazaña importante. |
| DON LUIS |
Aquí está vuestra sentencia. |
| (Presenta a los infantes el papel que viene en la fuente.)
|
| DON JUAN |
¿Con ella el plato nos hace? |
|
¿En una fuente la envía? |
|
Pues tiempo vendrá en que pague |
|
la costa deste banquete. |
|
Cuando lleguen a apreciarte |
|
con lanzas en vez de plumas |
|
los que nuestro valor saben. |
| DON ENRIQUE |
Dejádmela ver primero. |
|
¡Oh muerte fiera!, ¡que bastes |
|
a asombrar pechos de bronce, |
|
sólo con un papel frágil! |
| (Lee.)
|
| «Doña María Alfonso, reina y gobernadora de Castilla, León, etc.: por el Rey Don Fernando IV
deste nombre, su hijo, etc. Para confusión de sediciosos y premio de leales, manda que los
Infantes de Castilla sus primos salgan libres de la fortaleza en que están presos, se los restituyan
sus Estados, y demás desto hace merced al infante Don Enrique de las villas de Feria, Mora,
Morón y Santisteban de Gormaz; y al infante Don Juan, de las de Aillón, Astudillo, Curiel y
Cáceres, con esperanza, si se redujeren, de mayores acrecentamientos, y certidumbre, si la
ofendieren, de que lo queda valor para defenderse, y ánimo para pagar nuevos servicios con
nuevos galardones.»-La Reina Gobernadora. |
| (Descórrese una cortina en el fondo, y aparece la REINA en pie sobre un trono, coronada,
con peto y espaldar, echados los cabellos atrás, y una espada desnuda en la mano.) |
| |
| ESCENA XIV
|
| LA REINA, dichos.
|
| REINA |
La reina Doña María |
|
castiga de aquesta suerte |
|
delitos dignos de muerte. |
|
Contra vuestra alevosía, |
|
en armas y en cortesía |
|
os ha venido a vencer, |
|
siendo hombres, una mujer. |
|
a daros vida resucita, |
|
como quien la caza suelta |
|
para volverla a coger. |
|
Si pensáis que por temor |
|
que a los que os amparan tengo, |
|
a daros libertad vengo, |
|
ofenderéis mi valor. |
|
Para confusión mayor |
|
vuestra, he querido premiaros; |
|
porque si acaso a inquietaros |
|
vuestra ambición os volviere, |
|
cuando agora más os diere, |
|
tendré después que quitaros. |
|
poco estima a su enemigo |
|
quien le vence y vuelve a armar; |
|
que en el noble es premio el dar, |
|
como el recebir castigos |
|
si dándoos vida os obligo, |
|
por vuestra opinión volved, |
|
y si no, guerra me haced. |
|
Veremos quién es más firme, |
|
vosotros en deservirme, |
|
o yo en haceros merced. |
| DON JUAN |
No olvide jamás España |
|
tu magnánimo valor, |
|
pues juntas con el temor |
|
la piedad que te acompaña. |
|
Que yo desde aquí adelante, |
|
desta merced pregonero, |
|
seré en servirte el primero. |
| DON ENRIQUE |
Y yo leal y constante, |
|
con satisfacción bastante... |
| REINA |
Venid, y al Rey besaréis |
|
las manos. |
| DON JUAN |
Desde hoy podéis |
|
regir nuestros corazones; |
|
que obligan más galardones, |
|
que las armas que traéis. |
| REINA |
(A él.) |
|
Benavides os llamáis; |
|
a Benavides os doy. |
| BENAVIDES |
Tu vasallo y siervo soy. |
| REINA |
Si servirme deseáis, |
|
quiero que por bien tengáis |
|
que vuestra hermana sea esposa |
|
de Don Juan, y en amorosa |
|
paz vuestros bandos troquéis. |
| BENAVIDES |
¿Qué imposible intentaréis |
|
que no acabéis, Reina hermosa? |
| REINA |
Dadle, pues, Don Juan, la mano; |
|
que en dote os doy la encomienda |
|
de Martos. |
| DON ALONSO |
Jamás ofenda |
|
tu vida el tiempo tirano. |
| REINA |
A Don Podro, vuestro hermano, |
|
mi merino hago mayor |
|
de León. |
| DON PEDRO |
Por tal favor |
|
los pies mil veces te beso. |
| REINA |
No me contento con eso; |
|
yo honraré vuestro valor |
|
Don Diego López de Haro |
|
cercado tiene a Almazán, |
|
porque de Aragón le dan |
|
las reales barras amparo: |
|
partamos a su reparo, |
|
y mostrad, Infantes, hoy |
|
que es la libertad que os doy |
|
por los dos agradecida. |
| DON JUAN |
La pagaré con la vida. |
| DON ENRIQUE |
Dispuesto a servirte estoy. |