—130-136→
—[137-138]→
—[139]→
 - 3 -
 Linguistics

Theoretical Linguistics
Prepared by John P. Wonder 74

Contribución al estudio de la semántica de los verbos modales en español (con
ejemplos
del habla de Madrid)
Domnita Sirbu-Dumitrescu
California State University, Los Angeles
0. Este artículo75 pretende ser una contribución
al estudio de la semántica de los verbos modales que expresan en español los conceptos de necesidad, obligación, probabilidad y posibilidad. Los datos en
que se basa el análisis proceden del habla actual madrileña, por lo tanto las generalizaciones propuestas se circunscriben a dicha variedad del español únicamente. La meta
final es proponer una clasificación tripartita de los modales en discusión, que pudiese servir ulteriormente como
base para una tipología lingüística orientada hacia la enseñanza.
1. Los verbos modales76 que pueden expresar en español los conceptos de necesidad, obligación, probabilidad y posibilidad son poder, deber (de), tener que, haber que y haber de77. Ahora bien: como en la lista de ejemplos del habla madrileña que vamos a comentar en este artículo no se da ninguna ocurrencia de
haber de78, vamos a limitar nuestro análisis a los primeros cuatro verbos citados. Vamos a destacar el significado básico de estos verbos partiendo de sus lecturas semánticas
contextuales, ya que, como escribe Silva-Corvalán 1986, «the most adequate approach to study the semantics of modals appears to be one which examines them in contexts of use» (5).
1.1. Poder se presta tanto a una lectura epistémica
como a una lectura radical79. En su lectura epistémica -o impersonal- poder significa
lo que J. P. Sueur 1979, 1983 ha llamado «eventualidad» o «no exclusión». Por ejemplo, una frase como Juan puede
hacer este trabajo se parafrasea en esta lectura como: «Puede que Juan esté haciendo (o haga en el futuro) este trabajo». En nuestra lista de ejemplos (situada al final del artículo), este caso viene ilustrado por (1) y (2). En (1), el hablante simplemente admite (mejor dicho, no excluye) la posibilidad de la existencia de los platillos volantes; en (2), lo que se admite (o no se excluye) es la posibilidad de que el personaje al que se alude reaccione de una cierta manera
ante los hechos descritos.
En su lectura radical -o personal-, poder puede significar permiso, en el sentido de que un factor C, caracterizado por el rasgo [+ animado] permite a Juan (en el mismo ejemplo ya citado: Juan puede hacer este trabajo) que haga el respectivo trabajo. En nuestra lista de ejemplos, este caso viene ilustrado en (3), donde
el factor C que permite a los visitantes moverse libremente en el territorio soviético son las respectivas autoridades gubernamentales.
Otra lectura radical de poder es la de capacidad, en que un factor C, que son las cualidades inherentes de Juan (capacidad física, dotes intelectuales, etc.) permiten a Juan hacer el
trabajo en cuestión. Esto viene ilustrado en nuestra lista de ejemplos por (4), donde el factor C son las cualidades inherentes de los hombres y de las mujeres de hoy día.
El factor C puede ser también un conjunto de circunstancias no restrictivas que posibilitan el que Juan haga el trabajo en cuestión bajo dichas circunstancias. En nuestra lista de ejemplos, (5) ilustra una situación en que lo que posibilita la acción del sujeto -respectivamente, el ingreso en la escuela diplomática-
—140→
es el estar previamente en posesión de una licenciatura en ciertas ciencias, o sea
el cumplimiento con una condición requerida. En (6), lo que posibilita el cambio de estado del sujeto es la circunstancia creada previamente por el abrir de la ventana.
Se ha hablado también, respecto al verbo pouvoir del francés (que es el equivalente exacto del español poder) de su uso esporádico en frases como: Les Alsaciens peuvent être obèses, que se parafrasea como «Les Alsaciens sont parfois obèses», donde pouvoir
desempeña en realidad el papel de un adverbio de cuantificación existencial (cf. Kleiber 1983). El mismo valor se da en español en el equivalente
de la frase francesa citada: Los alsacianos pueden ser obesos significa «Los alsacianos son a
veces obesos». En nuestra lista de ejemplos, un caso parecido se da
en (7), donde lo crudas que pueden ser sus novelas significa de hecho «lo
crudas que son a veces sus novelas».
Ahora bien: Silva-Corvalán 1986, siguiendo en parte el enfoque propuesto por Perkins 1982, distingue entre
underlying meaning y contextual meaning de los modales. Por underlying meaning -o sea «significado subyacente»- la
autora entiende «the meaning which underlies or is present in all uses of a modal», y por contextual meaning -o sea «significado
contextual»-, «the message which the modal conveys (or which the analyst infers that the modal conveys) in a specific context». Para el significado subyacente de poder,
Silva-Corvalán propone la siguiente fórmula: «K (C does not preclude X), where K represents one of various systems of laws or principles according to which
the relationship between C and X can be interpreted. C stands for a set of circumstances which may be presupposed or explicitly identified [,,,] and X represents the event, state of affairs, etc.»
Vamos a adoptar el mismo análisis, postulando por lo tanto para poder el significado subyacente de: K (C no impide X) -donde K, C y X representan las mismas coordenadas que en la cita
de Silva-Corvalán (arriba). Al mismo tiempo, vamos a considerar que sus significados (o
«lecturas») contextuales son los de: eventualidad, permiso, capacidad, posibilidad (radical) y
«uso esporádico», ya ilustrados en los ejemplos (1) - (7). 1.2. Deber (de). En el caso de deber (de)80 las cosas aparecen bastante más complicadas, ya que las interpretaciones semánticas que
diversos estudios o
gramáticas asignan a este verbo varían a menudo. Por ejemplo, Rivero 1975 dice que deber expresa necesidad epistémica, obligación y sentido imperativo. Roca Pons 1958
habla de necesidad o probabilidad. Moliner 1975 le atribuye los valores de
«obligación corrientemente moral» o de «tener indicios de que ocurre lo que el verbo expresa». Dietrich 1985 habla de obligación y «orientation sur une norme»; y
Silva-Corvalán 1986 habla de posibilidad epistémica, consejo («advice») y obligación deóntica. Al mismo tiempo, dado que en español (a diferencia
del francés, por ejemplo) deber no es el único modal capaz de expresar la
modalidad deóntica, resulta difícil distinguir, en principio, entre sus usos
deónticos o radicales y los usos similares de otros modales con que comparte
la esfera semántica, a saber tener que, haber de y la variante impersonal hay que.
A este respecto, nos parece acertada la distinción que establece Haverkate 1979
(uno de los pocos autores que se han preocupado de una manera coherente por esta cuestión
en español), al considerar que el rasgo [ + obligación] es el rasgo que opone deber a tener que (y a haber de) en su uso deóntico o
como lo llama Haverkate, impositivo:
Deber and tener que/haber de orders form a binary opposition based on the feature «obligation». Deber orders are positively speed for this feature, while tener que/haber de are
negatively speed for it, so that they function as the marked member and the unmarked member of the opposition, respectively. On account of this difference, one can expect that unmarked modal orders easily admit subordinate clauses specifying the reason
for the order's being issued. Such expansions, however, are not likely to occur with marked modal orders, since these inherently refer to obligations of the hearer which are preexistent to the moment at which they are issued. Thus, of the following pair of sentences, the first one is perfectly well-formed, while the second one is more or less deviant, or, at any rate, unusual:
Tienes que ir por el médico, porque papá se ha herido. Debes ir por el médico, porque papá se ha herido (122). |
Pues bien: los significados contextuales que se pueden extraer
de la lista de ejemplos en discusión parecen apoyar, en cuanto
al uso deóntico o radical de deber, la interpretación de Haverkate. La lectura
contextual «obligación» está presente en los ejemplos (8) -
(10). En (8), la obligación es de tipo moral (o sea, se deriva
de una norma moral), dado que el hablante reconoce su obligación no tanto estrictamente profesional como más bien humana de no haber escatimado ningún esfuerzo por salvar la vida de un prójimo. Un tipo
similar
—141→
de
obligación se deduce en (9), ya que lo que
deben ver los niños está regido por las normas morales de la sociedad. En cambio, en (10) la obligación
parece asumirse no en virtud de una norma moral propiamente dicha, sino más
bien en virtud de una moda o convención social de la época.
Concluimos que tienen razón Espinosa y Wonder 1976 al
considerar que deber indica «una obligación moral o una obligación impuesta por las circunstancias» (72)81.
En el uso radical de deber se puede señalar también otro
significado contextual, a saber el de lo que llamaríamos «conveniencia».
Por ejemplo en (11) no se trata prácticamente de ninguna obligación propiamente dicha
de viajar, sino que lo que se expresa es simplemente la conveniencia
de hacerlo para superar un complejo. Lo mismo en (12), donde
lo que se expresa en realidad es también la conveniencia de dar a
la mujer la autonomía que le permita emanciparse de la mentalidad
tradicional esclavizadora. Creemos que no sería erróneo afirmar que la conveniencia es lo que condiciona en realidad, por lo menos hasta
cierto punto, el valor obligativo de deber, ya que si una cosa es conveniente según un código moral o racional o de otro tipo, el sujeto
de la acción se ve en la obligación de seguir la norma de
comportamiento trazada por dicho código. Un ejemplo ilustrativo
en este sentido nos parece (13), donde el «deber» de la persona en cuestión no deriva de
ningún código social o moral particular, sino simplemente del hecho de que la norma de
conducta planteada resulta conveniente para su salud y bienestar físico y psíquico...82
Deber (de) cuenta también con un uso epistémico (o conjetural)
bien conocido, que se da por ejemplo en la interpretación de la frase
Juan debe estar en casa como: «Probablemente Juan está
en casa»83. En nuestra lista de ejemplos este uso viene
ilustrado en (14) y (15), que expresan, ambos, suposición
o conjetura por parte del hablante y se pueden parafrasear por frases subordinadas a un
predicado de duda (o probabilidad) del tipo: es probable
que (cf. «es probable que no sea tan fácil» y, respectivamente, «es
probable que sea muy bonita»).
Tratando de sintetizar estos usos contextuales de deber en un único significado
subyacente que los abarcara a todos -como hicimos en el caso de poder- diríamos que la fórmula apropiada para este verbo es: K (C favorece X)84.
Esta fórmula satisface tanto la lectura contextual de
suposición plausible de deber (de), como también la lectura
contextual de conveniencia, asumiendo -como hemos sugerido- que lo conveniente es la fuente de lo obligatorio.
1.3. En contraste con deber, tener que -en su lectura
radical- parece expresar más bien un significado de necesidad inexorable, de condición sine qua non para el cumplimiento de
la acción. En (16) de nuestra lista de ejemplos la condición sine qua non para manejar debidamente la avioneta es seguir al pie de la
letra las instrucciones. Es lo que las gramáticas
tradicionales suelen designar con el término bastante vago de «obligación más
fuerte» (u «obligation absolue» en la terminología de Dietrich 1985) y que
nosotros preferimos llamar «imposición» para distinguirla de la
«obligación» expresada por deber, que tiene, por contraste, carácter facultativo
en cuanto obedece a la simple conveniencia. (Hay que recordar que, de acuerdo a Haverkate,
tener que no está especificado positivamente para el rasgo «obligación»).
La imposición tiene carácter externo, como nota Gili y Gaya y según los ejemplos (17) y (18). En (17), el carácter no facultativo de la imposición está sugerido en la palabra intocable, y en (18), el pedir permiso es
la condición sine qua non para tener acceso a los libros. Sin
embargo, no parece imprescindible que la imposición venga siempre de fuera,
porque, como se nota en (19), es posible que
el hablante mismo, al sentirla necesaria, se la imponga a sí mismo, en cuyo caso se
puede considerar que se trata de una autoimposición, o de una imposición autoinfligida85. Dicho de otro modo, la necesidad es la
base de la imposición: el sujeto de la acción verbal no tiene opción,
y esto es, repetimos, lo que nos parece que distingue fundamentalmente a tener que de
deber86. Por lo tanto, creemos que tiene
toda la razón Dietrich 1985 al afirmar que «devoir [el
equivalente francés de deber -n.n.] n'exprime
pas une nécéssité, mais précisement un devoir» (483). En el
caso de tener que, la opción es excluida por
definición, como demuestra el ejemplo (20): la necesidad de mantener
a la familia excluye la alternativa del viaje; en cambio,
en (21) la opción sí es posible, sólo que de las
dos alternativas presentadas, una -la de casarse- es más conveniente que la otra,
y por lo tanto el sujeto la asume para actuar de acuerdo a
la norma que la prescribe. Por eso la codificación lingüística
—142→
de este matiz se hace a través de deber y no través de tener que.
Las gramáticas y los diccionarios no suelen mencionar el uso epistémico de tener que. Sin embargo, en la lista de ejemplos ha
y varios casos claramente interpretables como tales. Sólo que, a diferencia de la suposición expresada por deber -que generalmente se basa en inferencias lógicas, como se ve en (22) (donde el hablante infiere la importancia del cálculo infinitesimal, sin saber realmente lo que es), la suposición expresada por tener que parece basada o bien en una evidencia casi tangible o bien en razonamientos lógicos que, prácticamente, no dejan lugar a dudas. Por ejemplo, en (23) el comportamiento del personaje es una prueba casi tangible para su interlocutor de que el primero considera «sagradas» las amistades. En (24), la
única conclusión racional que el hablante saca es que su vecina no puede dejar de reaccionar de una determinada manera a su actuación. Y en (25), si bien no se alude a pruebas tangibles o racionales, la convicción del hablante acerca de la
existencia de los ovnis es tan fuerte que la expresa a través de tener que, como si para él la existencia de los mismos fuera en cierto modo necesaria87. Se puede decir por lo tanto que la
suposición expresada por tener que es, para quien la formula como tal, necesariamente cierta; de ahí que la podamos llamar «necesidad epistémica»: (De nuevo, se trata, por lo que parece,
de un uso innovador de tener que, todavía sin registrar en las gramáticas corrientes del español.)88
En vista de todo eso, podemos enumerar los significados contextuales de tener que como siendo: necesidad epistémica, necesidad radical e imposición. En cuanto al significado subyacente, se puede sintetizar en la fórmula: K (C impone X), donde «impone» expresa básicamente la idea de necesidad ineludible, sea cual fuere su fuente de origen89.
1.4. Haber que, a diferencia de los tres modales antes analizados, sólo permite una lectura radical. Dicho verbo recubre -por lo menos
en el español madrileño del cual están sacados los ejemplos de la lista- tanto el significado deóntico de deber como el significado deóntico de tener que. Con la única diferencia -por supuesto- de que en el caso de haber que el sujeto de la acción verbal se presenta siempre en forma no especificada, o sea «impersonal». La consecuencia (no carente de importancia desde el punto de vista de la pragmática del discurso) es que, como observa
Haverkate 1979, hay que
funciona como «a mitigating device» dado que el hablante que usa haber que «intends to avoid a
direct confrontation with the hearer by not addressing himself to him by means of a second person pronoun» (122).
En efecto, los contextos de uso de haber que parecen indicar claramente que este modal se emplea tanto para expresar necesidad (o sea, lo propio de tener que) como para expresar obligación (o sea lo propio de deber). El primer caso viene ilustrado en (28) - (29);
el segundo, en (30) - (31). Si hacemos la prueba de la sustitución de haber que, en estos ejemplos, por tener que y, respectivamente,
deber, nos damos cuenta de que ello es así. En (28), hay que expresa la misma necesidad radical que expresaría
tener que si el ejemplo fuese Uno tiene que hacer colas para todas las cosas, ¿no? Lo mismo pasa en (29), donde hay que pagar es perfectamente sustituible por se tiene que pagar. En (30), en cambio, hay que expresa más bien la conveniencia (o la obligación moral) de respetar a los muertos, por lo tanto es sustituible por deber. Lo mismo sucede en (31), donde lo que se expresa es la conveniencia de leer un determinado tipo de literatura, más bien que una verdadera imposición o necesidad inexorable de hacerlo.
Dado este carácter «mixto» de haber que -o su ambigüedad intrínseca, si se prefiere- sus lecturas contextuales puede considerarse que son: necesidad (como «mitigating device»), u obligación impersonal, y su significado subyacente se puede sintetizar en una fórmula «conciliadora» que represente una combinación de los significados subyacentes de
deber y tener que: K (C favorece/impone X), donde X aparece como impersonal (= - personalizado)90.
La Tabla 1 que se da a continuación es una representación esquemática de los significados contextuales y subyacentes de poder,
deber (de), tener que y haber que, analizados hasta ahora.
Tabla 1 | Modal | PODER | DEBER (DE) | TENER QUE | HABER QUE | Lectura epistémica | 1. EVENTUALIDAD (=no exclusión) | 1. PROBABILIDAD | 1. SUPOSICIÓN NECESARIAMENTE CIERTA | ø | Lecturas radicales | 1. PERMISO 2. CAPACIDAD 3. POSIBILIDAD 4. USO «ESPORÁDICO» | 1. OBLIGACIÓN [± moral] [± racional] 2. CONVENIENCIA | 1. NECESIDAD 2. IMPOSICIÓN [± externa (autoinfligida)] | 1. NECESIDAD 2. OBLIGACIÓN [+ impersonal] | Significado subyacente | K (C no impide X) | K (C favorece X) | K (C impone X) | K (C favorece/ impone X) |
Leyenda:
- K=sistema de leyes que permiten interpretar la relación entre C y X
- C=conjunto de circunstancias o factores supuestos o explícitos
- X=evento o estado de cosas
2. Si quisiésemos ahora describir en conjunto el sistema de los modales del español madrileño actual tal como se refleja éste en los ejemplos utilizados como base del análisis, lo podríamos hacer partiendo, en líneas generales, del marco teórico propuesto por Bouma en 1975 para su presentación contrastiva de los modales del inglés y del alemán91, pero reemplazando una de sus oposiciones92 con
—143→
la dicotomía sugerida por Parret 1976 entre el eje semántico de la existencia y el eje semántico de la creencia. El eje semántico de la existencia se extiende de lo necesario a lo posible y corresponde básicamente a la(s) modalidad(es) radical(es). El eje semántico de la creencia representa un continuum de probabilidades -desde la más próxima a volverse real, hasta la más insegura- y corresponde básicamente a la modalidad epistémica. Tres de los modales del español analizados en este artículo
[poder, deber (de) y tener que] se pueden utilizar en ambos ejes, mientras que el cuarto -haber que- sólo aparece utilizado en el eje de la existencia. Los primeros tres modales citados se oponen entre sí -en ambos ejes- al nivel de una escala horizontal, en la que poder y tener que expresan los extremos,
y deber, un grado intermedio.
Así, en el eje de la existencia, tener que representa lo impuesto por necesidad, cuya realización es por lo tanto inminente: de ahí que lo podamos considerar -desde el punto de vista de su realización potencial- un modal «inminente». Deber representa lo obligatorio por conveniencia, cuya realización es por lo tanto presumible: de ahí que podamos considerarlo como un modal «presumible». Y poder -al otro extremo de la escala iniciada por tener que- representa lo posible o posibilitado, de ahí que lo podamos considerar un modal «precario». En el otro eje, de la creencia, tener que representa la suposición necesariamente cierta, por estar basada en evidencias tangibles, como dijimos antes. Deber representa una suposición «presumible», por así decir, ya que se basa en inferencias
lógicas o racionales. Y poder significa la admisión hasta cierto punto arbitraria de una eventualidad entre varias, de igual peso entre sí.
En ambos ejes, el modal inminente -tener que- limita la elección
del actante a prácticamente una sola alternativa, por lo cual se le puede caracterizar por
los rasgos [- opción] y [- preferencia]. El modal que expresa lo presumible -deber
(de)- orienta la elección del actante hacia una alternativa más conveniente o más plausible que
las otras, por lo cual se le puede caracterizar por los rasgos [+ opción] y [+ preferencia
]. El modal precario -poder- deja al actante plena libertad de escoger entre varias alternativas igualmente válidas, por
lo cual se le puede caracterizar por los rasgos [+ opción] y [- preferencia].
En cuanto a haber que, cuyo lugar, como dijimos, está
únicamente en el eje de la existencia, su «espectro de uso», por así decirlo, cubre tanto la porción
que le incumbe a tener que como la porción que
le incumbe a deber, en virtud de la doble posibilidad de
emplearlo en contextos que expresan tanto lo necesario como lo conveniente. Es neutro
en cuanto a los rasgos [± opción] y [± preferencia].
La tabla 2 constituye una síntesis de las consideraciones
mencionadas.
3. En resumen, este artículo analiza la semántica de los
verbos modales del español actual en base a sus lecturas contextuales en una lista de ejemplos sacados del habla madrileña de hoy día, y propone una
clasificación de los mismos en base a sus oposiciones funcionales. Esta clasificación es de hecho un
—144→
intento de descripción de
su sistema de significados de acuerdo a parámetros de alcance más general, que tienen la ventaja
de ofrecer la posibilidad de una comparación ulterior con sistemas modales
organizados -u organizables- según criterios parecidos en otras lenguas.
Tabla 2 | Grado de realización potencial | INMINENTE [- opción] [- preferencia] | PRESUMIBLE [+ opción] [+ preferencia] | PRECARIO [+ opción] [- preferencia] | | I. Eje de la creencia | TENER QUE | DEBER (DE) | PODER | | II. Eje de la existencia | TENER QUE | DEBER (DE) | PODER | | HABER QUE |
La meta primordial de semejante comparación sería poner de relieve las
similitudes funcionales internas antes que enfatizar las diferencias superficiales entre una lengua y otra, allanando de este modo los obstáculos que puedan surgir en la comprensión -por parte del alumno no nativo hablante del español- del funcionamiento de este microsistema semántico en la lengua que se le enseña.
Apéndice
LISTA DE EJEMPLOS (sacados de El habla de la ciudad de Madrid: Materiales para
su estudio. Edición de M. Esgueva y M. Cantarero. Madrid: C.S.I.C., 1981, abreviado más abajo como M)
LISTA DE EJEMPLOS:
(1) -¿Crees en los platillos volante?
-Ahí soy muy escéptica ... la verdad sea dicha. No, vamos, no sé, no, no, no me he planteado eso en términos de creo o no creo. Puede, simplemente (M: 76).
(2) -Yo creo que aquí no se puede fumar, ¿eh? -No, je, je.
-Que el señor Esgueva se nos puede enfadar (M: 313).
(3) -Pero nos dijeron que podíamos, en Moscú, ir adónde nos diera la gana, que nadie diría nada ... y pudimos ir por todos los sitios que quisimos, esto es cierto (M: 158).
(4) -Pero también hay que comprender que hoy en día lo que puede hacer un hombre lo puede hacer una mujer (M: 345).
(5) -Bueno, en la Escuela Diplomática se puede entrar con Licenciatura en Derecho, con Licenciatura en Filología y Letras y también en Económicas, Políticas o Sociales (M:
6).
(6) -Entra el fresco y ... -¡Qué exagerado eres! -Hombre, nos podemos
constipar (M: 321).
(7) -... las sabía decir con una delicadeza dentro de lo crudas que pueden
ser sus novelas (las novelas
de Vargas Llosa -n.n.) [M: 2931. (8) -... un enfermo se ha muerto y de repente tú dices: «Hombre, pues, aunque sea una cosa pequeña, yo
debía haber corrido cuatro pisos a buscar a ...
a tal médico» (M: 133).
(9) -... teniendo en cuenta que aquí los niños sólo ven lo que
deben de ver y a las horas prudentes... (M: 204).
(10) -... esa fiebre que ha entrado en España, ¿no?, de que todo el mundo debe tener un
título universitario... (M: 63).
(11) -Creo que ... cada vez más debemos de salir al
extranjero, ¿no?, cada vez más, porque los españoles, hablando en general, hemos tenido un complejo de superioridad tremenda, o de inferioridad,
como quieras (M: 83).
(12) -... por lo pronto, se la debe
dar a la mujer una autonomía, digamos, de tipo económico, ¿no?, para que no
tenga que casarse pensando quién la va a
mantener (M: 68).
(13) -Pues a mí concretamente el casamiento de
Jacqueline (Kennedy -n.n.) me ha parecido pues bastante normal, ya que es una
mujer como otra cualquiera y ... por tanto pues, debe buscar ... una satisfacción para ella (M: 97).
(14) -Pero me da la impresión de que
en España todos queremos trabajo; en consecuencia para los extranjeros no
debe de ser tan fácil encontrarlo (M: 15).
(15) -Ahora, el amor libre ... pues ... ¡qué te
voy a decir yo! Debe ser muy bonito
mientras dura, pero cuando se acabe, ¿qué? Y sobre todo si ha
venido algo por el medio (M: 145).
(16) -... y el primer día, sin duda, lo lleva todo el profesor,
te dice lo que tienes que hacer para
situarte en cola de ... en cola de
la avioneta que te remolca (M: 7).
(17) -... porque había una serie de convencionalismos, cosas
intocables que teníamos siempre que decir y tal
(M: 65).
(18) -¿Y ustedes tenían acceso a los libros?
-Sí, sí, no, no. Teníamos que pedir
permiso (M: 263).
(19) -La tuve que vender porque me hacía falta
el dinero (M: 275).
(20) -... es imposible que se marche, porque tienen
que seguir manteniendo a la familia y la casa
(M: 15). (21) -Un día que éste se
puso muy malo, vino el cura de la parroquia y dijo que
debían de casarse (M: 146). (22) -... cálculo infinitesimal.
-¿Eso qué es?
-Yo no sé lo que es. Pero debe de ser algo muy importante (M: 283).
(23) -Para usted, entonces, tienen que ser sagradas
—145→
las amistades.
-Bueno, las amistades, amistades, ciertamente sí, claro (M: 32).
(24) -Hombre, no sé, es que cuando en casa ponemos el tocadiscos, como
los altavoces están al lado del techo, yo creo que la vecina de arriba tiene que bailar, je, que bailar, aunque sea nada más que del susto (M: 333).
(25) -Ahora a mí lo que me pega es que tienen que existir
(los platillos volantes -n.n.) y que además que yo le he pedido a Dios muchas veces que si vienen
a la tierra, que yo los vea... sí, sí, me hace mucha ilusión (M: 51).
(26) -Los mismos profesores, para mí, que tienen que darse cuenta si valen o no valen, ¿no? (M: 24). (27) -... las crisis son buenísimas ...
es que una persona sin crisis ¡ya me contarás! Tenemos que tenerlas, porque de cada crisis sacas un enriquecimiento (M: 84).
(28) -Porque es el país de las colas. Hay que hacer
colas para todas las cosas, ¿no? (M: 157).
(29) -Lo que me parece mal es que haya que pagar noventa pesetas. Pero en este país hay que pagar para todo (M: 311).
(30) -Entonces, nada más morirse, con este cadáver no se pueden hacer una serie de cosas, porque es un
cadáver, ¿no?, que hay que respetar (M:137).
(31) -... y entonces un señor no puede conocer la literatura rusa leyendo a Soljenitsin. Es decir
... hay que beber en la fuente de los clásicos (M: 295).
—146→
—147→
Bibliografía consultada
Allwood, Jens et al. Logic in Linguistics. London: Cambridge University Press, 1977.
Alonso, Amado y P. Henríquez Ureña. Gramática castellana. Segundo curso. 25 ed. Buenos Aires: Losada, 1975.
Bello, Andrés. Gramática de la lengua castellana. Madrid: EDAF, 1984.
Bouma, Lowell. «On Contrasting the Semantics of the Modal Auxiliaries of German and English». Lingua 37 (1975): 313-39.
Coste, Joaquín and A. Redondo. Syntaxe de l'espagnol moderne. Paris: CEDES, 1965.
Dietrich, W. «La fonction des periphrases modales dans les langues romanes». Linguistique comparée et typologie des langues romanes: Actes du XVII-ème Congrès de Linguistique et Philologie Romanes (Aix-en-Provence, 29 août-3 septembre 1983). Vol. 2. Université de Provence, 1985. 479-89.
Ehrman, Madeline. The Meaning of the Modals in Present Day American English. The Hague-Paris: Mouton, 1966.
Espinosa, Aurelio M. Jr. and John P. Wonder. Gramática analítica. Lexington, Mass.: DC Heath and Company, 1976. Feldman, David M. Apuntes históricos sobre las frases verbales de modo en español. Madrid: Plaza Mayor, 1974.
Fente Gómez, Rafael. Estilística del verbo en inglés y en español. Madrid: SGEL, 1971.
Gili y Gaya, Samuel. Curso Superior de Sintaxis Española. 9 ed. Barcelona: Bibliograf, 1970.
Halliday, M. A. K. «Functional Diversity in Language as
Seen from a Consideration of Modality and Mood in English». Foundations of Language 6 (1970): 322-61. Haverkate, Henk. Impositive Sentences in Spanish: Theory and Description in Linguistic Pragmatics. Amsterdam-New York-Oxford: North Holland Publ. Co., 1979.
Karttunen, Lauri. «Possible and Must». Syntax and Semantics. Vol. 1. Ed. John Kimball. New York and London: Seminar Press, 1972. 1-20.
Kleiber, G. «L'emploi "sporadique" du verbe pouvoir en français». La notion sémantico-logique de modalité. Actes du colloque célébré à l'Université de Metz, 5-7 novembre 1981. Eds. J. David et G. Kleiber. Paris: Klincksieck, 1983. 183-203.
Lakoff, Robin T. «El lenguaje en su entorno». Semántica y Sintaxis de la Lingüística Transformatoria. Vol. 2. Ed. V. Sánchez Zavala. Madrid: Alianza Editorial, 1971. 403-35.
Luna Traill, Elizabeth. Sintaxis de los verboides en el habla culta de la
ciudad de México. México: UNAM, 1980. Lyons, John. Semántica. Barcelona: Teide, 1980. Moliner, María. Diccionario
de uso del español. 2 vols. Madrid: Gredos, 1975.
Palmer, F. R. «Modals and Actuality». Journal of Linguistics 13 (1971): 1-23.
Parret, Herman. «La pragmatique des modalités». Langages 43 (1976): 47-63.
Perkins, Michael. «The Core Meaning of the English Modals». Journal of Linguistics 18 (1982): 245-73. Pottier, Bernard. «Sur la formulation des modalités en linguistique». Langages 43 (1976): 39-46.
Real Academia Española. Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1973. Rivero, María Luisa. «La ambigüedad de los verbos modales». Revista Española de
Lingüística 5 (1975): 401-22.
Roca Pons, José. Estudios sobre perífrasis verbales del español. Madrid: Anejo de la Revista de Filología Española 68, 1958.
Silva-Corvalán, Carmen. «On the Semantics of Poder and Deber». Ponencia leída en la Reunión Anual de
los Hispanistas Británicos, Edimburgo, 1986 (ms.) Simone, Raffaele y René Amacker. «Verbi modali in italiano:
Per una teoria della modalità nelle lingue naturale». Italian Linguistics 3 (1971): 7-102.
Solano-Araya, José Miguel. «Modality in Spanish: An Account of Mood». Dis. (Kansas, 1982).
Stockwell, Robert et al. The Grammatical Structures of English and Spanish. Chicago and London: The University of Chicago Press, 1965.
Sueur, Jean Pierre. «Une analyse sémantique des verbes devoir et pouvoir» Le français moderne 47 (1979): 97-120. ——. «Les verbes modaux sont-ils ambigus?». La notion sémantico-logique de modalité: Actes du colloque célébré
à l'Université de Metz, 5-7 novembre 1981. Eds. J. David et G. Kleiber. Paris: Klincksick, 1983. 65-182.
Hispania [Publicaciones periódicas]. Volume 71, Number 1, March 1988
|








|
|