Índice
Índice alfabético
A cierta romería
A cierto pecador impenitente
A Curro el figurero
A la ostra le dijo la sardina
Al buen Esopo díjole un borrico
Amarilla volviose
Amé a Dios y a mis padres, fui buen hijo
A un ciego le decía un linajudo
A un peral una piedra
¡Ay! (Exclamó Isabel) ¡ay qué toalla!
Bebe agua pura como yo, borracho
Blanca, rubia, lindísima, salada
Cayó en la red del pescador artero
Cierto lapidario
Cierto león solía
Cuentecillo forjado por deleite
De aquel célebre Juan , por mote Lanas
Disputaron el agua y el espejo
Dos caracoles un día
Dulcísimos ecos
En el silencio de la noche oscura
Estaba el niño Gil postrado en cama
Gastó su hacienda un rico
Haciendo por Tetuán una jornada
Hambriento un avión cogió un mosquito
Hay, según los navegantes
Hecho ya el mundo y poblado
Hízose moda llamar
Hizo un rey extractar su librería
Insectillo
La emperatriz Sofía
La espiga rica en fruto
La madre de un muchacho campesino
La rebelde, la rústica peonza
Llevaban a enterrar dos granaderos
Llevaba por las calles un jumento
Magnífico manzano
Miraba Calderón (no el de la Barca
Mira esa fuente plácida, Florencio
Murió mi dulce María
Murmuraba impaciente
Muy de madrugada
Náufrago libre de borrasca fiera,
Niños que de seis a once
No lejos del Estrecho
Nuestros romances de ciego
Para ocultar el rostro
Perdido en un desierto
Pintaba el celebérrimo Timantes
Pintó el insigne Don Francisco Goya
Poeta campanudo, que te pierdes
Quejábase el oso torpe
¡Qué mal (gritó la mona)
Rabiaba un carnicero
Resto de una comida
Señor, es fuerza que la sangre corra
Señor maestro, (preguntó Raimundo)
Tantos y tales trabajos
Un laborioso anciano
Un pescador, vecino de Bilbao
Un pobre pescador, volviendo al puerto
Yo esa higuera planté y aquel manzano
Fábulas en verso castellano
Juan Eugenio Hartzenbusch
|







|
|