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La montaña y la ardilla |
| Tuvieron su querella: |
| -«¡Váyase usted allá, presumidilla!» |
| Dijo con furia aquélla; |
| A lo que respondió la astuta ardilla: |
| -«Sí que es muy grande usted, muy grande y bella; |
| Mas de todas las cosas y estaciones |
| Hay que poner en junto las porciones, |
| Para formar, señora vocinglera, |
| Un año y una esfera. |
| Yo no sé que me ponga nadie tilde |
| Por ocupar un puesto tan humilde. |
| Si no soy yo tamaña |
| Como usted, mi señora la montaña, |
| Usted no es tan pequeña |
| Como yo, ni a gimnástica me enseña. |
| Yo negar no imagino |
| Que es para las ardillas buen camino |
| Su magnífica falda: |
| Difieren los talentos a las veces: |
| Ni yo llevo los bosques a la espalda, |
| Ni usted puede, señora, cascar nueces.» |