publicidad

 

Página principal
    Obras escogidas
     Sor Juana Inés de la Cruz
 Concordancia      Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Marcar esta página Índice de la obra Anterior Abajo Siguiente

  -[34]-     -35-  
ArribaAbajo

Sonetos




ArribaAbajo

- I -


Procura desmentir los elogios que a un retrato de la poetisa inscribió la verdad, que llama pasión


ArribaAbajo   Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentado los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

    éste en quien la lisonja ha pretendido  5
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:

    es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;  10
es un resguardo inútil para el hado;

    es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.




ArribaAbajo

- II -


Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios y justifica su divertimiento a las Musas


ArribaAbajo    ¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
-36-

   Yo no estimo tesoros ni riquezas,  5
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

   Yo no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades  10
ni riqueza me agrada fementida,

    teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.




ArribaAbajo

- III -


Muestra sentir que la baldonen par los aplausos de su habilidad


ArribaAbajo    ¿Tan grande, ¡ay hado!, mi delito ha sido
que por castigo de él o por tormento
no basta el que adelanta el pensamiento
sino el que le previenes al oído?

    Tan severo en mi contra has procedido,  5
que me persuado, de tu duro intento,
a que sólo me diste entendimiento
porque fuese mi daño más crecido.

    Dísteme aplausos para más baldones,
subir me hiciste, para penas tales;  10
y aun pienso que me dieron tus traiciones

    penas a mi desdicha desiguales
porque viéndome rica de tus dones
nadie tuviese lástima a mis males.




ArribaAbajo

- IV -


Cadena por crueldad disimulada el alivio que la esperanza da


ArribaAbajo    Diuturna enfermedad de la esperanza
que así entretienes mis cansados años
-37-
y en el fiel de los bienes y los daños
tienes en equilibrio la balanza;

   que siempre suspendida en la tardanza  5
de inclinarse, no dejan tus engaños
que lleguen a excederse en los tamaños
la desesperación o la confianza:

    ¿quién te ha quitado el nombre de homicida
pues lo eres más severa, si se advierte  10
que suspendes el alma entretenida

    y entre la infausta o la felice suerte
no lo haces tú por conservar la vida
sino por dar más dilatada muerte?




ArribaAbajo

- V -


En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes


ArribaAbajo   Rosa divina que en gentil cultura
eres con tu fragante sutileza
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura;

   amago de la humana arquitectura,  5
ejemplo de la vana gentileza
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura:

    ¡cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas;  10
y luego, desmayada y encogida,

   de tu caduco ser das mustias señas!
¡Con qué, con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!

  -38-  


ArribaAbajo

- VI -


Muestra se debe escoger antes morir que exponerse a los ultrajes de la vejez


ArribaAbajo   Miró Celia una rosa que en el prado
ostentaba feliz la pompa vana
y con afeites de carmín y grana
bañaba alegre el rostro delicado;

    y dijo: Goza, sin temor del hado,  5
el curso breve de tu edad lozana,
pues no podrá la muerte de mañana
quitarte lo que hubieres hoy gozado.

    Y aunque llega la muerte presurosa
y tu fragante vida se te aleja,  10
no sientas el morir tan bella y moza;

    mira que la experiencia te aconseja
que es fortuna morirte siendo hermosa
y no ver el ultraje de ser vieja.




ArribaAbajo

- VII -


Contiene una fantasía contenta con amar decente


ArribaAbajo   Detente, sombra de mi bien esquivo
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

    Si al imán de tus gracias atractivo  5
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

   Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;  10
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
-39-

    que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.




ArribaAbajo

- VIII -


En que satisfaga un recelo con la retórica del llanto


ArribaAbajo   Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

    Y Amor, que mis intentos ayudaba,  5
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

    Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,  10
ni el vil recelo tu quietud contraste

    con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.




ArribaAbajo

- IX -


Efectos muy penosos de amor, y que no por grandes igualan con las prendas de quien le causa


ArribaAbajo    ¿Vesme, Alcino, que atada a la cadena
de amor, paso, en sus hierros aherrojada,
mísera esclavitud desesperada,
de libertad y de consuelo ajena?

   ¿Ves de dolor y angustia el alma llena,  5
de tan fieros tormentos lastimada,
y entre las vivas llamas abrasada,
juzgarse por indigna de su pena?
-40-

   ¿Vesme seguir sin alma un desatino
que yo misma condeno por extraño?  10
¿Vesme derramar sangre en el camino

    siguiendo los vestigios de un engaño?
¿Muy admirado estás? ¿Pues ves, Alcino?
Más merece la causa de mi daño.




ArribaAbajo

- X -


No quiero pasar por olvido lo descuidado


ArribaAbajo    Dices que yo te olvido, Celio, y mientes,
en decir que me acuerdo de olvidarte,
pues no hay en mi memoria alguna parte
en que, aun como olvidado, te presentes.

   Mis pensamientos son tan diferentes  5
y en todo tan ajenos de tratarte,
que ni saben ni pueden olvidarte,
ni si te olvidan saben si lo sientes.

    Si tú fueras capaz de ser querido,
fueras capaz de olvido; y ya era gloria  10
al menos la potencia de haber sido.

    Mas tan lejos estás de esa victoria,
que aqueste no acordarme no es olvido
sino una negación de la memoria.




ArribaAbajo

- XI -


Prosigue el mismo pesar y dice que aún no se debe aborrecer tan indigno sujeto, por no tenerle aún así cerca del corazón


ArribaAbajo    Silvio, yo te aborrezco y aun condeno
el que estés de esta suerte en mi sentido,
que infama el hierro el escorpión herido
y a quien lo huella mancha inmundo cieno.

    Eres como el mortífero veneno,  5
que daña quien lo vierte inadvertido;
y en fin, eres tan malo y fementido,
que aun para aborrecido no eres bueno.
-41-

    Tu aspecto vil a mi memoria ofrezco,
aunque con susto me lo contradice,  10
por darme yo la pena que merezco,

    pues cuando considero lo que hice,
no sólo a ti, corrida, te aborrezco,
pero a mí, por el tiempo que te quise.




ArribaAbajo

- XII -


De amor, puesto antes en sujeto indigno, es enmienda blasonar del arrepentimiento


ArribaAbajo    Cuando mi error y tu vileza veo,
contemplo, Silvio, de mi amor errado,
cuán grave es la malicia del pecado,
cuán violenta la fuerza de un deseo.

   A mi misma memoria apenas creo  5
que pudiese caber en mi cuidado
la última línea de lo despreciado,
el término final de un mal empleo.

    Yo bien quisiera, cuando llego a verte,
viendo mi infame amor poder negarlo;  10
mas luego la razón justa me advierte

   que sólo me remedia en publicarlo;
porque del gran delito de quererte
sólo es bastante pena confesarlo.




ArribaAbajo

- XIII -


Un celoso refiere el común pesar, que todos padecen, y advierte a la causa el fin que puede tener la lucha de afectos encontrados


ArribaAbajo   Yo no dudo, Lisarda, que te quiero,
aunque sé que me tienes agraviado;
mas estoy tan amante y tan airado,
que afectos que distingo no prefiero:
-42-

   De ver que odio y amor te tengo, infiero  5
que ninguno estar puede en sumo grado,
pues no le puede el odio haber ganado
sin haberle perdido amor primero.

   Y si piensas que el alma que te quiso
ha de estar siempre a tu afición ligada,  10
de tu satisfacción vana te aviso.

   Pues si el amor al odio ha dado entrada,
el que bajó de sumo a ser remiso
de lo remiso pasará a ser nada.




ArribaAbajo

- XIV -


Que consuela un celoso epilogando la serie de los amores


ArribaAbajo    Amor empieza por desasosiego,
solicitud, ardores y desvelos;
crece con riesgos, lances y recelos;
susténtase de llantos y de ruego.

   Doctrínanle tibiezas y despego,
conserva el ser entre engañosos velos,
hasta que con agravios o con celos
apaga con sus lágrimas su fuego.  5

   Su principio, su medio y fin es éste:
¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío
de Celia, que otro tiempo bien te quiso?

   ¿Qué razón hay de que dolor te cueste?
Pues no te engaño amor, Alcino mío,  10
sino que llegó el término preciso.




ArribaAbajo

- XV -


De una reflexión cuerda con que mitiga el dolor de una pasión


ArribaAbajo    Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.
-43-

   Toda en su mal el alma divertida,  5
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

    Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso  10
señas de dar el último suspiro.

    no sé por qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?
¿Quién en amor ha sido más dichoso?




ArribaAbajo

- XVI -


Sólo con aguda ingeniosidad esfuerza el dictamen de que sea la ausencia mayor mal que los celos


ArribaAbajo    El ausente, el celoso, se provoca,
aquél con sentimiento, éste con ira;
presume éste la ofensa que no mira
y siente aquél la realidad que toca:

   Éste templa tal vez su furia loca  5
cuando el discurso en su favor delira;
y sin intermisión aquél suspira,
pues nada a su dolor la fuerza apoca.

    Éste aflige dudoso su paciencia
y aquél padece ciertos sus desvelos;  10
éste al dolor opone resistencia;

    aquél, sin ella, sufre desconsuelos:
y si es pena de daño, al fin, la ausencia,
luego es mayor tormento que los celos.

  -44-  


ArribaAbajo

- XVII -


Resuelve la cuestión de cuál sea pesar más molesto en encontradas correspondencias: amar o aborrecer


ArribaAbajo   Que no me quiera Fabio al verse amado
es dolor sin igual, en mi sentido;
mas que me quiera Silvio aborrecido
es menor mal, mas no menor enfado.

   ¿Qué sufrimiento no estará cansado,  5
si siempre le resuenan al oído,
tras la vana arrogancia de un querido,
el cansado gemir de un desdeñado?

   Si de Silvio me cansa el rendimiento,
a Fabio canso con estar rendida:  10
si de éste busco el agradecimiento,

   a mí me busca el otro agradecida:
por activa y pasiva es mi tormento,
pues padezco en querer y ser querida.




ArribaAbajo

- XVIII -


Prosigue el mismo asunto y determina que prevalezca la razón contra el gusto


ArribaAbajo   Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

    Al que trato de amor hallo diamante;  5
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata
y mato a quien me quiere ver triunfante.

    Si a éste pago, padece mi deseo:
si ruego aquél, mi pundonor enojo:  10
de entrambos modos infeliz me veo.
-45-

    Pero yo por mejor partido escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo.




ArribaAbajo

- XIX -


Continúa el asunto y aun le expresa con más viva elegancia


ArribaAbajo    Feliciano me adora y le aborrezco;
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco:

    a quien más me desdora, el alma ofrezco;  5
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro
y al que le hace desprecios enriquezco;

    si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí ofendido  10
y al padecer de todos modos vengo;

    pues ambos atormentan mi sentido:
aquéste con pedir lo que no tengo
y aquél con no tener lo que le pido.




ArribaAbajo

- XX -


Enseña cómo un solo empleo en amar es razón y conveniencia


ArribaAbajo    Fabio, en el ser de todos adoradas
son todas las beldades ambiciosas,
porque tienen las aras por ociosas
si no las ven de víctimas colmadas.

    Y así, sí de uno solo son amadas,  5
viven de la fortuna querellosas;
porque piensan que más que ser hermosas
constituyen deidad al ser rogadas.
-46-

    Mas yo soy en aquesto tan medida,
que en viendo a muchos mi atención zozobra  10
y sólo quiero ser correspondido.

    de aquel que de mi amor réditos cobra;
porque es la sal del gusto al ser querido:
que daña lo que falta y lo que sobra.




ArribaAbajo

- XXI -


Alaba con especial acierto el de un músico primoroso


ArribaAbajo   Dulce deidad del viento armoniosa,
suspensión del sentido deseada,
donde gustosamente aprisionada
se mira la atención más bulliciosa;

    perdona a mi zampoña licenciosa  5
si al escuchar tu lira delicada
canta con ruda voz desentonada
prodigios de la tuya milagrosa.

    Pause su lira el Tracio, que aunque calma
puso a las negras sombras del olvido,  10
cederte debe más gloriosa palma,

    pues más que a ciencia el arte has reducido
haciendo suspensión de toda un alma
el que sólo era objeto de un sentido.




ArribaAbajo

- XXII -


Contrapone el amor al fuego material y quiere achacar remisiones a éste, con ocasión de contar el suceso de Porcia


Arriba