publicidad

 

Página principal
    La isla posible
     Carmen Alemany Bay, Remedios Mataix, José Carlos Rovira, con la colaboración de Pedro Mendiola Oñate, (eds.)
Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Índice de la obra Anterior Abajo

Notas

230.       Vid. Mora, Carmen de, Las siete ciudades de Cíbola, págs. 34 y sigs. También Juan Gil, Mitos y Utopías del Descubrimiento. Según Gil, esos refugiados eran visigodos. Recuérdese que Feijoo, en «Fábulas de las Batuecas y países imaginarios» relata que en aquella zona de Salamanca algunos situaron también «vestigios de los antiguos godos», oyeron «voces góticas» y «hallaron cruces» (Feijoo, op. cit., págs. 86-87).

Anterior


231.       M. Sánchez Bernalt se hace eco de la similitud de esa leyenda mexicana con la isla de las Siete Ciudades, pero ironiza sobre ambas.

Anterior


232.       Sánchez Bernalt, op. cit., pág. 105.

Anterior


233.       En el mapa de Hereford (1290) se lee «Fortunatae Insulae sex sunt insulae Sc. Brandoni». Cit. en Tous y Meliá, op. cit., pág. 13.

Anterior


234.       Vid. Delehaye, H., L'oeuvre des Bollandistes à travers de trois siècles, (2.ª ed.) Bruselas, 1959 y Peeters, P., L'oeuvre des Bollandistes, (2.ª ed.), 1961. Información general: Gran Enciclopedia RIALP, IV, Madrid, 1989, págs. 353-355.

Anterior


235.       Vid. El Lazarillo de Ciegos Caminantes, capítulo XIX.

Anterior


236.       «Con el propio viento sudeste navegamos hasta divisar la isla de la Ascensión, que fuimos costeando bien cerca, dejándola al oeste. Al medio día se observó en los propios 20 ½ grados de latitud sur, en que la ponen todas las cartas, pero al propio tiempo descubrimos enfrente y al este, con mucha claridad y distinción, dos islotes a la distancia de 10 leguas, el uno en figura de corona y el otro, algo más al sur, en la de un navío a la vela, de que no hacen mención los derroteros portugueses, ingleses y holandeses, y sólo una carta francesa las designa, pero parece imposible que los que pasan por la banda del este de la Ascensión dejen de verlos, si no está el día nublado» (El Lazarillo..., Apéndice III, Ed. Ayacucho, op. cit., pág. 301).

Anterior


237.       Estévez, Abilio: Tuyo es el reino. Tusquets, Barcelona. 1.ª ed. noviembre, 1997.

Anterior


238.       «Desde el punto de vista empírico, el campo de conciencia encuentra su límite en el ámbito de lo desconocido. Este consiste en todo aquello que no se sabe, o sea, lo que no está en relación con el yo como centro del campo de conciencia». Jung, Carl Gustav: Aion. Paidós, Buenos Aires, 1988, pág. 12.

Anterior


239.       Martí, José: «Isla Famosa». En Ismaelillo. Versos Libres. Versos Sencillos. Cátedra, Madrid, 1982, págs. 120-121.

Anterior



    La isla posible
     Carmen Alemany Bay, Remedios Mataix, José Carlos Rovira, con la colaboración de Pedro Mendiola Oñate, (eds.)
Página principal Enviar comentarios Ficha de la obra Índice de la obra Anterior Arriba
Marco legal